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DOS BILLONCEJOS
Griñán sitúa la deuda andaluza en dos billoncejos de nada. La Cámara de Cuentas -y de cuentos para no dormir- entiende que bastante más de dos billoncejos. Javier Arenas, que de cuatro billoncitos para arriba. Quién da en el clavo. Ya saben el refrán: piensa mal y acertarás.
El problema de la deuda es, claro está, pagarla. Queda por conocer al sabio capaz de conseguirlo sin machacar más la renta disponibles de los andalucitos. La deuda, a diferencia de la luna, no atraviesa por fases menguantes. Crecientes y muy crecientes. Deuda llena y deuda nueva. En la deuda, la ley de la gravedad es directamente proporcional a la avaricia de los gobernantes: a más intrusos en los expedientes de regulación, mayor el desfalco al Patrimonio regional. Hay que alejarse del centro de la corrupción institucional para escapar de la fuerza centrípeta de guerreros, vieras, fernández y otros formidables luchadores de la ideologia del saqueo.
Qué extraño puede parecernos que la deuda de nuestra Comunidad haya aumentado un cuarto de billón de pelas en dos mil once. Nadie se asombre que, por cabeza, corresponda a los andaluces casi trescientas mil pesetas. Una familia de cuatro miembros tendría que aportar siete mil euritos para saldar el gigantesco déficit. Ya digo, nuestras arcas públicas están mltrechas pero como esto siga así el estropicio va a alcanzar niveles de estratosfera.
Eso sí, lo que no se le ocurre a Griñán, lo piensa Aguayo. Y si no hay espacio para la reflexión analítica para estos mozos, se copia y punto. Los bonos patrióticos son una de las añagazas más sucias de algunos gobernantes. Treta similar a la de urdir cualquier trampa para no pagar a proveedores y trasladar adeudos de un año para el siguiente. El que venga, que arree con la más fea. En Cataluña, patria de nacionalistas de pega, estos bonos tienen su qué. Pero en la Andalucía menos nacionalista de las Autonomías españolas, suena a broma. Con todo, el componente demagógico se inserta en la emisión. Los que compran bonos lo hacen en función de su amor por el terruño y no por los altos intereses que la Junta habrá de dispensar. Será posible. Patriotas, pues, los muy ricos. Los pobres, antipatriotas incapaces de malvender el pisito hipotecado para conseguir liquidez a los administradores de nuestra miseria.
Pero hombre, si hay otras formas más elocuentes de patriotismo. Por ejemplo, perseguir el fraude fiscal y vigilar las huidas a paraísos fiscales. O reducir la financiación pública de las televisiones. Incluso eliminar las subvenciones a los dos grandes sindicatos y, por supuesto, a la patronal. Para más abundamiento, prescindir de los gastos suntuarios y de los sueldos siderales de algunos ejecutivillos de opereta. En cualquier caso, aupar la austeridad de los políticos a niveles de ejemplaridad social. Parlamentarios, alcaldes, concejales, diputados provinciales, asesores de sí mismos, delegados de Consejerías, cargos de libre designación y otros arribistas de la política bien “pagá”, con el sueldo a la mitad o, si me apuran, sin dietas de manutención, de viaje, de protocolo y otros pluses añadidos.
En cuatro años de control de las riendas del gasto innecesario, el mordisco a la deuda se va a sentir y va a sentar precedente. El mordisco acabaría con tanta mordida. Igual los cuatro billoncejos de don Javier se minoran hasta lo que considera Griñán. Menudo éxito se apuntaría el Gobierno del Pp si consigue ese objetivo. Dos billoncejos.
Un saludo.
CONVOCATORIA ELECTORAL
Al fin. Griñán ha firmado el Decreto por el cual se convocan las elecciones autonómicas del veinticinco de marzo. Por fin. A partir del día 31 de enero, el BOJA publicará la disolución del Parlamento andaluz.
Arenas, Griñán y Valderas. Tres hombres y un destino. Destino: la gobernanza de la región. Los hombres, sin misterio. Por sus obras son conocidos. Digan lo que digan, el mal está hecho. Y la autoría del mal sólo tiene un nombre, Psoe, y un responsable, Griñán. Si el Partido socialista se ha servido del territorio como latifundio de señoritos durante treinta años ininterrumpidos de caciquismo infame, no parece coherente que disponga de una legislatura más para convertir el erial en un campo fangoso. Si Valderas ha actuado como socio listo de los listos socios, habrá que convenir que los votos entregados a Izquierda Unida engordarán la bolsa repiqueteante de dinero de los correligionarios del todavía presidente de la Junta. Nos queda Arenas. Durante la última década ha realizado un productivo esfuerzo de consolidación del PP regional y se ha convertido en látigo de la galopante corrupción proveniente de San Telmo. El destino de los tres hombres no comporta, necesariamente, su porvenir. Ni personal ni político.
Porque la situación real de la economía pasa por el análisis de las cuentas. Arenas esgrime la suspensión de pagos. Griñán le tilda de mentiroso pero no soporta la carga de la prueba. Resultaría extremadamente fácil responder al líder de PP con cifras en la mano. A lo que se ve, Griñán prefiere recurrir a la descalificación verbal. Armamento dialéctico muy empleado, de otra parte, por los contingentes psoecialistas. Cuando se carece de fundamentos fácticos y jurídicos, la solución atraviesa el desierto de la ofensa. Que no está de acuerdo mi buen amigo, el arquitecto Enrique G.A., que repase las declaraciones sobre los expedientes de regulación de empleo. Y si no le bastan, procure escudriñar el sumario judicial acerca de las deposiciones del exdirector general de empleo. Si ustedes se convencen de la fortaleza probatoria de los testimonios de los imputados, lo mismo acuerdan conmigo en que los autores de la felonía y del latrocinio institucional son, cuanto menos, choricetes, mangantes, golfillos y canallas de diversa índole.
Frente a lo que arguye Griñán de que Arenas perjudica la credibilidad de Andalucía, cualquier analista con un mínimo de probidad denunciaría que la Comunidad no pierde crédito por palabras veraces sino por silencios procaces. Si determinados prohombres y promujeres próximos al Psoe han hecho de la Junta una cueva alibabesca, la oposición en particular y la ciudadanía en general tiene la obligación de echar en cara la desnudez del emperador. En caso contrario, se contribuiría a perpetuar un estado psicofísico lamentable de la casta del poder y, lo que es peor, a mantener el silencio de los corderos en un pueblo que cree vivir en un sistema democrático y no en una reedición castiza de Corea del Norte. Lo insólito es creer que disfrutamos de un régimen de libertades y no osamos decir en voz alta lo que murmuramos con pavor en círculos de confianza. Insólito y muy grave.
El mismo señor Valderas, don Diego, considera a la octava legislatura como un fracaso y lamenta el incumplimiento masivo de las promesas electorales por parte del Psoe. Tras estas reflexiones altisonantes del líder contestado de IU en Andalucía, se esconde toda una política de hechos consumados que se resume en una consigna: apoyar al Psoe. En cuyo caso, nos traslada la crónica de su anunciado aval a los griñanistas y su rechazo incondicional a los de Arenas. Con lo cual, -antes se pilla a un mentiroso que a un cojo-, Valderas contribuirá a que el Partido Socialista siga malgobernando la Comunidad y malogrando su futuro.
Nos convocan. Es decir, nos citan y emplazan, nos reúnen y congregan, nos llaman y nos requieren. Nos invitan. Lo que pasa es que quieren que la convidada la paguemos los votantes. Y las mariscadas que se la coman los de siempre. Tenemos el deber de elegir y la necesidad moral de hacerlo pensando en el bien general. La memoria es clave para distinguir a los buenos de los malos, a los pillos de los honrados, a los del Psoe de los del Pp. A Griñán de Arenas. En cuanto a Valderas, ya saben.
Un saludo.
ANDALUCISTAS
El Partido Andalucista se resiste a morir. En una tierra de sentimientos “jondos”, el afecto nacionalista no arraiga ni en la epidermis del pueblo. Muchas razones, que no pueden ampararse en la brevedad de un artículo, explican el fenómeno. Ni aceituneros altivos de Jaén ni marineros bravíos de Isla. La emoción andaluza se detiene en la familia, en las vírgenes, en los cristos, en los olores a muerte y a primavera, en tantas cosas. Los andaluces nos sensibilizamos con los pobres, nos conmiseramos de la desgracia, manifestamos nuestra piedad por los muertos, la tristeza por la enfermedad, amamos con pasión a los hijos y con delicadeza a las madres, nos conmocionamos ante crímenes innobles y nos condolemos con los males propios y ajenos. Somos un pueblo de afectos que, en ocasiones, nos precipitamos en la sensiblería y un pueblo de raza que no pocas veces se deja caer, abandonado, en las redes arácnidas de su destino.
Así somos. Así hemos sido. Lo que el futuro nos depare, queda por ver. La idea de los andalucistas de instaurar un ardor político en los que no pasa de un furor de sensaciones marcadas a fuego, es todo un error. Mi respeto hacia el partido que defiende la tesis nacionalista de nuestra Comunidad. Mi aliento para quienes impulsan un equilibrio entre el peso de las tradiciones y la gravidez del progreso basado en el raciocinio y en la ciencia. Sin embargo, mi discrepancia respecto a las tesis que parten de premisas falsas. Sí a la ciencia y sí a la tradición. Sí. Lo que rechazo es la tradición disfrazada de ciencia. Y viceversa.
El Partido Andalucista no quiere seguir el camino de otras formaciones fagocitadas por la vaciedad de sus presupuestos y el totum revolutum de sus programas. En el acervo de nuestras expresiones, figura en lugar destacado la que dice que más vale una "colorá" que cien amarillas. Verdad incomensurable que, sin embargo, no comparten muchos dirigentes de ese grupo. Si son nacionalistas, su ideología habrá de decantarse por su significación a la derecha o a la izquierda o al centro. Pocos tienen claro qué posición es la del P.A. Sí se sabe cómo su tejido político se ha ido deshilachando a lo largo de los años. Sus acercamientos al Psoe han sido clamorosos. Sus conflictos con el PP, sonados. La equidistancia suele traducirse en el descubrimiento de malos agrimensores. No se trata de estar conmigo o frente a mí. El debate reside en la conveniencia de trascender a los sujetos para analizar los objetos. Qué une y qué separa por encima de con quiénes hemos de matrimoniar.
En el último programa de “Debates en Antena”, se suscitó este problema. En Niebla, tras el “golpe de estado”, -como Paco Morán gusta calificarlo-, protagonizado por el Psoe -no podía ser otro- y el PA contra el PP para desalojarlo de la alcaldía, arroja luz sobre el tema. Parece que, por motivos políticos, la nueva alcaldesa socialista puso en la calle a cuatro trabajadores que habían sido contratados, meses antes, por el primer edil del PP. Es muy posible que el despido obedeciera a motivos políticos. Igual de probable que dicha razón propiciare su contratación. En un caso y otro, la llave de la politización del empleo estaba en manos del PA de Niebla. Ojo, y repito, del PA de Niebla. Es fácil culpar a los demás por sus actos. Lo difícil, pero aleccionador, es admitir los errores propios. El PA pudo, entonces y después, gobernando el PP o el Psoe, exigir a sus socios coyunturales que cualquier contrato respondiera a un procedimiento administrativo principiado por la igualdad, la objetividad, la transparencia y la publicidad. Y no lo hizo.
En ese nadar entre dos aguas puede hallarse uno de los misterios de la escuálida remesa de votos que recibe el PA. Uno de ellos. Otro, además de los apuntados. En las filas andalucistas hay gente muy valiosa, muy mesurada y extraordinariamente honrada. Como Paco Ramos. La cuestión reside en el mensaje. Que la melodía no cala en el pueblo y que la letra deja mucho que desear. Con todo, les deseo suerte. La suerte, en cualquier caso, sólo llega cuando compramos los boletos.
Pues eso.
Un saludo.
TRABAJO FIJO
Monti es un hombre bueno, estoy seguro. Lo cual no obsta para que, desde el punto de vista político, sea todo un cretino. Si no está preparado para gobernar Italia, que se vaya. Lo que ha declarado sobre la monotonía, puede ser objeto de una tesis doctoral. Si Beyoncé se va a convertir en materia de estudio, qué voy a decirles sobre las posibilidades de análisis del fenómeno social del trabajo.
Acostumbrarse al trabajo. Ya lo quisieran millones de jóvenes. El señor Monti debiera conocer la cultura mediterránea de las migraciones. A poco que haya buceado un poco en la historia de su país, se habrá dado cuenta de la diáspora que, en busca de un empleo y de una mejora del nivel de vida, protagonizaron sus conciudadanos desde el norte hasta el sur y desde la costa tirrenia al litoral adriático. Los italianos han buscado el trabajo lejos de casa y los que se quedaron, se conforman con lo que les echen. El problema es que los echan. Vamos, que los despiden.
Es posible que el primer ministro del país transalpino quiera agarrarse a la cuerda de la movilidad funcional y territorial. Lo cual es cosa distinta y caso distante. Y ello con matices. Porque, a ver, qué pinta un siciliano que repone productos en un hipermercado de Catania en otra empresa del ramo situada en Milán para cobrar un salario idéntico. Como si en Milán no hubiera miles de desempleados empeñados por reponer lo que sea con tal de llevar unos euros a sus hijos. Si hay que ir, se va pero la partida no puede tener efectos disuasorios de abandono del destino ni convertirse, de hecho, en una medida velada para quitarse de enmedio a ciertos trabajadores. El cajero de una sucursal bancaria de Turín nada tiene que hacer en Siracusa si el puesto que se le ofrece no comporta ventaja organizativa para la entidad financiera. Por consiguiente, si la empresa entiende que su trabajo es aburrido, enviarlo al otro lado del país sólo puede entenderse como un castigo.
La movilidad laboral puede ser, y en algunas ocasiones lo es, un factor económico de enorme importancia. Eso sí, siempre que la decisión empresarial conlleve beneficios para el empleador y el empleado. Nuestro Estatuto de los Trabajadores contempla la movilidad funcional y la geográfica. Respecto a la primera, requiere poseer titulaciones académicas y profesionales con el fin de que la nueva prestación responda a razones técnicas y solventes, subrayándose el carácter de finitud temporal, respetando la dignidad del trabajador y justificándose por necesidades perentorias o imprevisibles de la actividad productiva. En cuanto a la movilidad geográfica, todo traslado habrá de motivarse. Los cambios de residencia se apoyarán en una intención demostrada de incrementar la productividad de la empresa y su articulación competitiva en el mercado a fin de dar respuesta a las exigencias de la demanda.
El discurso barbián, desenvuelto y arriscado de don Mario, vaya por Dios, Monti, no tiene que envidiar al de Berlusconi. Con todo, el magnate televisivo arrojaba ciertas sales a sus declaraciones. Lo de su sucesor es, además de simplista, desaborido. El despropósito es absoluto. En la forma y en el fondo. Un chico joven se apuntará a una peoná aunque sea en Argentina. Los que ya no cumplen los cuarenta, se tendrán que fastidiar con la monotonía de su trabajo, si lo tiene. En cuyo caso, pagarán la hipoteca de sus viviendas, consumirán para satisfacción de los comerciantes y dotarán de estabilidad a la vida social y política del Estado. Y así hasta impartir un curso de sociología de la movilidad.
Señor Monti: cuide sus palabras. Dicen muy poco de usted. Por el bien de todos, piense antes de hablar.
Un saludo.
LA HUELVA SENCILLA DE VIVIENDAS HUMILDES
Nací en Huelva allá cuando se abría la página de la segunda mitad del siglo XX. No conocí, por consiguiente, los baldones de las páginas postreras de la primera parte del libro de esa centuria. Al menos, no fui testigo directo. Sí conviví con los protagonistas de la guerra fratricida del treinta y seis. Mis padres fueron niños de la contienda civil. Soportaron las inclemencias de su estallido antes de cumplir los once años y debieron tragarse todas las miserias que este tipo de refriegas acarrea. Al final de la miseria, el hambre. Después, la penuria. En ese estrato de degradación económica vino servidor al mundo.
La calle Alfonso XIII fue mi patria y la calle mi patio de armas, mi campo de fútbol, mi coso taurino y mi estadio olímpico. Mío, sí, y de todos los pilluelos que conquistamos la madurez a base de carreras, de mocos sorbidos, de juegos inocentes, de escuelas gélidas, de bollos grandes de pan con un trocito de chocolate. La calle era un paraíso, no crean. Sin coches y sin contaminación. Con todas las carencias materiales pero henchidos de solidaridad y de vecinal amistad. Huelva sencilla de humildes casas de una o, a lo mucho, dos plantas. Gente cercana y limpia que sobrevivía del pluriempleo mal pagado y del conformismo con el destino.
Esa Huelva está desapareciendo. Mas todavía permanecen muchos restos. Son pervivencias de un pasado que se superó en lo material pero que jamás será desbordado en lo espiritual y en lo afectivo. La arquitectura típica respondía a la idiosincrasia de sus habitantes. Gente buena, amable, acogedora, sujeta al duro banco de su pobreza por las cadenas que ellos mismos se colocaban. Miedo. Mucho miedo al qué diran. Las mujeres, con velos y medias, acudían los domingos a la tempranera misa de la catedral. Los chavales acompañábamos a nuestras madres después de lavarnos la cara con el agua helada de la mañana. Vestíamos el traje de fiesta, no crean. El de los domingos. El barrio entero se congregaba en la iglesia. Venían gente de la Vega y de la Plaza de toros, incluso del Molino. El párroco celebraba otra misa a las doce. Este oficio revestía mayor solemnidad. Después del mismo, los más pudientes se acercaban al centro de la ciudad, paseaban a los niños y, mientras estos jugaban en la plaza de las Monjas, los progenitores se tomaban una cervecita, con una tapa para los dos, en el Telefónica o en el Pelayo. Era el lujo más especial que se podía permitir un trabajador en esos años. Algunos trabajadores. Muy pocos.
Recuerdo los frios invernales que combatíamos en las solanas del Paseo de la Independencia o en los braseros de cisco y carbón que comprábamos en la cercanía. Las lluvias asolaban nuestras vidas. Nos colocaban unas botas de agua, un impermeable ligero como la pluma y en los charcos competíamos como soldados de un ejército de marcianos. Y el barro. El eterno lodo que nos afluía del cabezo. La Huelva de entonces nos ha legado algunos “cerros testigos” de su urbanismo pobre y humilde.
Nos quedamos con la memoria. Aquellos tiempos. Aquellas familias. Ilusiones rotas. Esperanzas de un mundo mejor. Preguntemos a los abuelos de hoy. La respuesta está en la realidad. La solución no existe. No anhelamos el lujo aunque pretendemos un poco de confort. Claro que hemos perdido la calle. Esta calle. Signo de los tiempos. La de nuestra infancia permanece.
“Pues aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante hoy esté por siempre oculto a mis miradas, aunque nada pueda hacer volver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, pues encontraremos fuerza en el recuerdo en aquella primera simpatía que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre, en los consoladores pensamientos que brotaron del humano sufrimiento y en la fe que mira a través de la muerte, y en los años, que traen consigo la filosófica mente”.(William Wordsworth).
Un saludo.
CHAVES VS. GRIÑÁN
La elección de Rubalcaba como Secretario General del Psoe comprende numerosas lecturas. Una de ellas es la victoria de la vieja guardia heredera del “llopismo” ante los sicarios del zapaterismo. El Psoe histórico se prolonga en el felipismo mientras el partido renovado se identifica en la figura continuista de Chacón, la “Zapatero con faldas” en expresión tan descriptiva como inicua y desacertada de Ibarra, el expresidente de la Junta de Extremadura. Con todo, la pugna se ha centrado en un territorio, Andalucía, y en dos sujetos agentes que se muelen a garrotazos dialécticos embarcados en una guerra sin cuartel para no perder la cueva de Ali Babá y los cuarenta mil ladrones.
Chaves y Griñán protagonizan la conflagración latente que, de vez en cuando, cual Guadiana político, aflora por los ojos de la corrupción. Chaves ha ganado con Rubalcaba y Griñán ha salido perdedor junto a Chacón. El pulso era un secreto a voces en la sordina comunicativa sociata. Griñán intentó frenar la escalada hacia el precipicio emprendida y desarrollada por Chaves pero incurrió en el error de poner una vela al santo y otra al diablo. Una situación degenerada no la recupera el compinche del autor. Y mucho menos éste. Piratas hubo que fueron rescatados para la cosa pública por obra y gracia del pragmatismo político de los ingleses. Se volvieron más oficialistas que los funcionarios de carrera del Foreign Office. Cosa distinta al revés. Probos servidores del Estado se dedicaron al mercadeo filibustero con poco éxito.
Griñán pretendió quitar el polvo a la Junta chavista en vez de liderar una comanda de limpieza con lejía y amoníaco. O se creía que éramos tontos o estaba convencido de la estupidez del pueblo. En este mismo sentido, el apoyo a la candidatura de la catalanista descansaba en su confrontación y distanciamiento del padre de Paula e Iván. No obstante, jugaba con ventaja. Dispone de dos meses de poder absolutista en la Comunidad andaluza. Dos meses de consumación de rapiñas y de consolidación de colocaciones a impostores de toda laya. El que quiera un cargo, que se pliegue al señor de los enchufes. Eso es lo que hay. Y si no, a atravesar el penoso desierto del oficio nunca ejercido o de vivir del magro sueldo del empleado público, si no del subsidio de los desempleados que se comen la tarta de los presupuestos de la Autonomía.
Chaves ha ganado en Rubalcaba. Sin embargo, el reino no ha sucumbido ante el asedio de las elecciones. Ganar tiempo al tiempo puede ser un arma estratégica de gran importancia. Los sitiadores pueden cometer errores imperdonables y los cercados se defenderán como en Niebla, dejando salir el buey de la honradez a ver si los ciudadanos confían el día 25 de marzo en ese rasgo inédito. Viera, uno de los artífices del escándalo de los EREs, se ha decantado rubalcabista y se ha despachado a gusto con los griñanistas gañanes a los que ha acusado de presionar de forma ilegal, inmoral e ilícita. Qué cara la de este muchacho. No se preocupa en medir el alcance de sus palabras ni mirar en el espejo la deformación de su lengua.
Chaves ha ganado por la mano a Griñán. Menudo bofetón. Político nefasto uno, perverso el otro. Por el momento, "donmanué" ha llegado primero a la línea de meta congresual. Veremos si ambos festejan algo a finales de marzo o encaran como caballeros su previsible debacle. Lo comentaremos.
Un saludo.
HIJOS PUTATIVOS
Dícese de los hijos que se tienen por tales aunque no lo sean. No confundan con adoptivos, que son aquellos que no lo son naturalmente pero se reciben como hijos con los requisitos y solemnidades legales. Conocí a un amigo que tiene por hermana putativa a una joven, cuyos padres la dejaron recién nacida bajo el amparo de su familia y fue criada, educada y querida como una hija más si bien nunca tuvo sus apellidos. La diferencia es social y jurídicamente clara.
Garzón fue nombrado hijo adoptivo de Valverde del Camino. El consistorio valverdeño, regido en ese tiempo por el Psoe, tomó la decisión de otorgar esa filiación al juez estrella. Sin encomendarse a nadie, el tristemente fallecido José Cejudo, alcalde de la localidad en 2010, asió la vara de mando y, ea, a condecorar a don Baltasar con la excelencia de una condecoración tan distinguida. La motivación falaz descansó en circunstancia tan efímera como el ejercicio de su actividad judicial en la capital de la industria del calzado y del mueble. El fundamento real, dar por saco al Pp y a la derecha. Cuando los actos de gobierno se conducen por vericuetos fangosos, los zapatos dejan las huellas del barro y es fácil seguir la pista de los dirigentes procaces.
Doña Dolores López es la nueva alcaldesa de Valverde. Por mayoría absoluta arrasó la moza en un pueblo que se jactaba de contener el mayor clan socialista de Andalucía y de erigirse en el feudo más potente de España. Anda que se ensoberbecían, que si no, el castigo de los valverdeños hubiera llegado a niveles de humillación pública. Loles López no está por la labor de distinguir a Garzón. Hace muy bien. Si don Baltasar tuviera el ius solis, pues nada a comerse con patatas el marrón. Moguer se felicita por el nacimiento en su seno de Juan Ramón y muchos moguereños se cabrean por tener que compartir patria chica con don Mario. Son cosas del nacer. Unos tienen la suerte de venir al mundo en un sitio y algunos terruños padecen el mal de parir a sujetos de prestigio indeseable.
Tener a Garzón como hijo natural de Valverde, pues qué vamos a hacer, se apechuga y adelante. Pero nombrarlo hijo adoptivo, eso duele. El número 2 que fuera de Felipe y que contra él se volvió en un movimiento felino de hambre insaciable, nos ofrecía una imagen de dudosa lealtad. El Titular del Juzgado quinto de la Audiencia Nacional que no impulsó la investigación del Faisán, genera dudas acerca de su comportamiento funcionarial. La contumacia del señor Garzón en el asunto de la Memoria Histórica le hizo olvidar que la ley determina quién tiene, o no, competencia sobre determinados asuntos. Choclán y Peláez han puesto de relieve que las escuchas ilegales presuntamente ordenadas por don Baltasar pueden constituir un delito de prevaricación. En cuanto a la universidad de Nueva York, qué puedo comentar que ustedes no se escandalicen. Dinero, influencia, poder. Triángulo mágico. Círculo maldito. En su interior ha quedado encerrado el magistrado jiennense.
Si el Juez Garzón resultara condenado por el Tribunal Supremo, quedaría inhabilitado por mucho tiempo. De verdad, es para plantearse el problema. Es diferente a lo de Zoido en Sevilla con la calle que los socialistas dedicaron a Pilar Bardem. Que se sepa, esta señora no está imputada en cuestiones sucias. Lo que sí está es clasificada como una de las adalides del cordón sanitario contra la derecha. Lo cual refiere que el honor no se debió a su categoría como actriz ni a su actividad pública de enaltecimiento de la ciudad ni a su entroncamiento con la capital de Andalucía. El honor recibido le fue regalado por una ideología próxima a Monteseirín y contraria a Javier Arenas.
Loles hace bien en despojar a Garzón de un tan destacado privilegio. Al tiempo que lucha contra la Junta para que le facilite créditos con que cerrar los agujeros que le dejaron sus predecesores, incluido el último, el de las copitas en bar de carretera pagadas con tarjeta municipal.
Así que si los socialistas quieren adoptar, vayan al Juzgado y sigan los trámites que, al respecto, marca la ley.
Un saludo.
EL SUMMUM
El desempleo en Huelva escuece las ingles y martillea las sienes de miles de familias. La deuda de los ayuntamientos asfixia a sus habitantes. Los ciudadanos pierden las viviendas de sus sudores porque no pueden pagar las hipotecas. No cabe dación en pago y, como siempre, los pobres son los que sufren la ignominia de una ley injusta. Nuestro abuelos de Alosno son cuidados por un personal que lleva meses sin cobrar. El Museo del mundo marino cierra por falta de recursos después de haber desperdiciado millones en su construcción. Los gobernantes nos fríen a impuestos y las empresas cierran por ausencia de ingresos. Los empleados públicos se enfrentan al atropello de la Junta y el mismísimo presidente de la Audiencia Provincial de nuestra provincia critica el estado de los juzgados. La justicia no se mendiga, la justicia se conquista como todas las libertades y la democracia, ha declarado el señor Fernández Entralgo.
El pueblo de Huelva es así. Nos han hecho de esta manera y no somos de más carne. Tantos años de sumisión explican nuestro abandonismo. Mas no lo justifican. El miedo al pie que pisotea. Con tamaña carga a nuestras espaldas, seguimos contemplando cómo los golfos se pasean delante de nuestras caras atónitas. Porque acaso nos criaran de esta guisa, ellos, los canallas, se juntan en bandadas de aves carroñeras. Nuestra reacción ante los atracos institucionales se detiene en el "son todos iguales" y se sofoca en los susurros de los bares. Silencio, que nos pueden escuchar. No es la culpa de la dictadura que padecimos. Es la consecuencia de siglos de horror y de terror. La solución pasa por erguirnos como ciudadanos libres y despreciar nuestras pesadillas seculares.
Qué va a ser de nosotros si somos esclavos de nuestras omisiones a veces cómplices. El paraíso de los mangantes. La penúltima en el carrillo izquierdo. La prensa recoge la enésima noticia sobre corrupción psoecialista en el Ayuntamiento de Valverde. Su exalcalde, el señor que pagó con tarjeta municipal en un lupanar de carretera, percibía dietas de GIVSA (ay, ay, los urbanos y señoras) y de GMU (vaya, vaya, señoras de urbanos). Givsa y Gmu son empresas públicas. Tan públicas que se utilizan para el cachondeo privado. Tan arruinadas que su deuda es impagable. Tan urbanas, que en alguna se puede colocar a la esposa de algún preboste de la construcción. Esta práctica es el summum de la corrupción. Los artífices, tres señores del Psoe. Uno, Domínguez, sucesor de Cejudo. Los otros, tránsfugas de IU, herederos de un latrocinio institucional.
Los valverdeños están que trinan. Sobre todo, los empleados del Consistorio. Éstos no cobran y mientras los sociatas emasculan las dignidades del pueblo, muchos votantes seguirán confiando en el partido que los cobija y defiende. Pues nada, señores y señoras, a seguir con esa fe ciega. Los quejidos y lamentos posteriores, al maestro armero. Miren, por no tener, ni actividad. Givsa y Gmu habían dejado de estar. Eran pero no estaban. Existían pero no desarrollaban. Las dietas, sí. Religiosamente.
Nos queda por saber el nombre de los trabajadores de la plantilla de ambas entidades. Mira que si fueran amigos, familiares o roces afectivos de algún otro político postinero. Le devuelvo la pelota a Fernández Entralgo. La justicia no se mendiga. Se reclama. A través de la ley. El summum de la porquería excrementicia tiene nombres y apellidos. Los de esta trama se aproximan. Sin embargo, no son todos los que están ni están todos los que son.
Un saludo.
LA DIGRESIÓN
Si existe un virus letal en los partidos políticos, es el de la digresión. La digresión es un efecto rompedor. Y lo es porque cercena el hilo de los discursos al referirse en ellos a asuntos no conexos con lo que se está tratando. Estas conferencias periódicas se celebran con el fin de debatir cuestiones y programas que habrán de servir de guía a las distintas formaciones. Tal es su fuerza vinculante que de los congresos salen elegidas las juntas directivas que, durante el período intermedio al siguiente, se convierten en los máximos órganos de dirección.
El Congreso expresa el poder soberano de las bases militantes a través de los delegados electos para acudir al mismo. El pensamiento único es la base esencial sobre la que reposa la unidad del partido. Así reza en los Estatutos del Psoe. Y esa unidad de pensamiento se recoge, entre otros aspectos, en la unidad de acción de sus militantes cara a la sociedad. Unidad. De pensamiento y de acción. Preocupante. La pluralidad no encaja. El signo distintivo de las democracias frente a las dictaduras se combate desde los Estatutos y se impulsa desde los congresos. Esclarecedor. Lo del mandato imperativo proscrito por la Constitución tiene aquí su nido. Pues muy bien.
Los sacerdotes de la pureza hallan su alter ego en la impureza de sus prédicas. Los pastores del rebaño son los lobos del miedo de los corderos. La codicia encuentra su contrapunto sagrado en los préstamos usureros de algunos bancos. La lujuria suele residir en los popes de la castidad a machamartillo. Menos caperucitas, lobo. Blanco pasó de ser látigo fustigador de los imputados del PP a condescendiente lama de su situación judicial por el caso Dorribo. El impoluto Felipe González perdió la virginidad con la no salida de la OTAN (recuerden: de entrada, no) y despachó su inocencia con los crímenes del GAL. Garzón, cazador de escopeta y juez estrella, puede dar con sus huesos en la cárcel del desprestigio supremo por mor de su afición a la significación mediática. Lo de presumir y carecer van de la mano.
El pensamiento único del Psoe se va a ver en el Congreso que este fin de semana se celebra en Sevilla. Rubalcaba y Chacón están obligados a pensar lo mismo. Pero después. Antes de la cita congresual, van a la gresca si bien endulzan sus diferencias en la leche condensada de sus abrazos públicos. La digresión es total. De sexo, de gestión, de política, de administración, de ideología. Uno tiende al sur de Libia y la otra al norte de Egipto. Los fontaneros de las delegaciones provinciales se apresuran a reparar las cañerías de la organización. Por los desagües, los votos se pierden a chorros y, por las cloacas, el dinero de la corrupción se dirige a bolsillos andaluces. Si al menos repartieran. Llama la atención. Los griñanistas, ahogados hasta el encéfalo por la trama de los EREs, basculan hacia la señora Chacón con similar intensidad a como la apoyan la Sexta y Público. Do ut des. Cui prodest. Esta gente no atiende a más razones que las del interés material. Se juegan mucho en la apuesta.
Hay jugadores que no buscan ganar. Persiguen el equilibrio aunque sea inestable. Ignacio Aldecoa nos dejó una magistral muestra de la digresión. Se resume así: alguien preguntó a una señora el nombre de la estación de tren en que se había detenido. En su lugar, contestó un señor sentado junto a ella: pero no hay cantina y, además, si la hay, el vino no es bueno y no quita la sed.
El pensamiento único no es tal. Lo que es singular -ay de quien se mueva- es la imagen. La sonrisa etrusca. La mano no se apoya en el hombro de la mujer. La mirada no se pierde en el infinito. Se contiene para no llegar al cuello. El hilo del discurso es que la diferencia dialéctica no es fruto de la lucha por el poder sino resultado feliz de un partido democrático.
Menos decir la verdad, cualquier cosa. Nadie espere lo contrario. No sería del grupo de Zapatero o de Chaves. Mucha suerte.
Un saludo.
EN CARRERA
Eso de querer tener razón a toda costa es lo mismo que imponer la razón de uno sobre la de los demás. Mal síntoma. La democracia se construye sobre la pluralidad de pensamiento y sobre el rigor del Derecho. De no ser así, el totalitarismo más infame se abate sobre las costuras de una sociedad rota.
La resolución unánime del Tribunal Supremo de inhabilitar a Garzón y expulsarlo de la carrera judicial precisa de un análisis sesudo por parte de quienes como el juez estrellado han creído, y se creen, que el país es el paraíso de los golfos. Y si lo ha sido, y lo fuere en la actualidad, no es óbice para que algunos pájaros hayan caído en la red de su propia desvergüenza. Todos ellos pueden clamar al cielo pidiendo justicia, pero dudo que Dios conceda privilegios a los que abusaron del poder. Dios podrá perdonar, pero hecho el mal, que el diablo juegue su papel. Por más que el demonio se enfunde trajes talares con puñetas.
Garzón prevaricó. Ya no cabe presunción. Lo sentencia la más alta magistratura del Estado. Prevaricó, maldita sea. Y por más que el condenado se declare mil veces inocente y declame en verso que se ajustó estrictamente a la legalidad, los jueces han motivado extensamente el fallo. Sin un solo voto de discrepancia. Que don Baltasar quiera recurrir al Tribunal de Derechos Humanos, pues muy bien. Mas lo que está acreditado es que el titular del Juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional vulneró “de forma drástica e injustificada el derecho de defensa de sus investigados”. Y lo hizo, “laminando de forma arbitraria y sustancial”. Laminando, comprimiendo, las garantías constitucionales. Toma del frasco, carrasco.
Para frasco, el tarro de las esencias de la Fiscalía. Los miembros del Ministerio Público encargados del asunto no sólo no acusaron sino que solicitaron la absolución de don Baltasar. Cómo es posible que unos tanto y otros tan poco. Cómo es posible quitar la razón a don Pedro Pacheco cuando denunció que la justicia es un cachondeo. Cómo me la maravillaría yo. Cómo se puede saltar el foso -lleno de agua e infestado de caimanes hambrientos- del castillo sin puente levadizo y careciendo de alas. Teniendo padrinos. Hasta que la ruina acabe por empobrecer a los corleones y las balas del poder judicial pongan fin a las prácticas mafiosas. Vamos en carrera hacia el más absoluto descrédito judicial.
Nadie podrá argüir que se trata de una sentencia a favor del franquismo. Nadie, salvo los revientaorden de siempre. El Psoe expresa su preocupación. IU considera al de hoy como un día triste. La izquierda catalanista manifiesta su queja. Ninguno se pronuncia sobre si la decisión se ajusta, o no, a ley. Son los mismos que fusilaron a Montesquieu. Los talibanes del rencor que hacen de la política una selva de intereses “fauves” sin colores ni formas de Matisse. Cuando la porquería se acumula en los rincones de la casa, los habitantes de la basura construyen estancias redondas. A partir de ahí, los residuos son tapados por las alfombras persas del poder iraní. Lo que sea, antes que reconocer que la suciedad es propia. Cualquier triquiñuela para no admitir que la enfermedad terminal inicióse tiempo antes y avisó largamente de su presencia.
En carrera. La inhabilitación es la primera en la frente del estado de derecho. Sin embargo, lo más grave de todo es que la acción ilegal de un delincuente togado puede poner en la calle a un grupo de facinerosos merecedores de las penas más rotundas. La correa puede devenir una simple guita. Y la guita tiene nombre de fino. Y el fino, vino de ferias es. Y de juergas. Cómo que por qué. Porque los dictadores que se visten de seda, dictadores se quedan.
No me alegro de los males ajenos. Sí me complazco de los bienes propios y de los triunfos de la democracia. Aunque sean lentos y cansinos.
Un saludo.
TOCAPELOTAS, ROMPENARICES
El término no se remonta a Carlos el Calvo, Charles le Chauve, en el siglo noveno después de Cristo, como algunos pretenden. Es anterior, muy anterior. Incluso antes de Obelix, ya les digo. El “chovinismo” es al francés como el quijotismo al español. Con la diferencia virtuosa de la humildad y de la generosidad hispanas frente a la “grandeur” y a la soberbia de los galos. Dónde va a a parar.
Sin embargo, el chovinismo como ejemplo de mitomanía y de paranoia mental se atribuye a un señor, Chauvin, mitad real mitad ficción, que fue instituido como modelo de patriotismo insuperable. El tiempo histórico, el del imperio napoléonico. Podía ser otro, pero la Francia del corso constituía el marco idóneo para glorificar al imperio y para mitigar Waterloo. Oh, la, la. Garibaldi fue un aventurero sin "charme" al lado del héroe Chauvin. A modo de ejemplo, porque el estado mental no es singular, los atenienses sostenían que su luna era más brillante y, por tanto, distinta, de la que alumbraba las noches de los habitantes de Éfeso. Erich Fromm concluía al respecto que el hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad. Peor que el malvado o el sádico. Y ello porque combina el amor a la muerte con la simbiosis incestuosa y con el narcisismo maligno. A partir de ahí, aflora el síndrome de la decadencia y el hombre destruye por el gusto de destruir y odia por el gusto de odiar.
Durante la Guerra de la Independencia, los franceses nos legaron buenos ejemplos del amor por la libertad y amargos cálices de la pasión por matar. De todo hubo. En cualquier caso, prevaleció el título honorífico del rompenarices y tocapelotas. Lo que no podían llevarse a Francia, lo dejaban. Pero mutilado. No es del todo cierto pero algo de verdad sí lo es. Que pregunten, si no, en Egipto. O escuchen al guía sobre el Doncel de Sigüenza.
Las iras de los franceses se centran ahora en el vecino del sur. Que los españoles ganen el Tour de France es una afrenta que no pueden soportar. Los pobres de abajo vencen a los ricos de arriba. Cést pas possible. Contador, al paredón. Hasta las meninges de droga, acusan los gabachos. Anquetil o Hinault, no. Los grandes atletas del Mont Ventoux han de nacer entre los Pirineos y los Alpes. Algo de cancha se concede a los belgas, los francófonos, claro, y los holandeses, siempre y cuando no se les note el acento germano. Del mismo modo, en fútbol, que donde esté Zidane que se quite Iniesta y que si nació en Argelia, se trató de un accidente geográfico. Y en tenis, René Lacoste y Yannick Noah, muy por encima de Santana, Orantes o Nadal. Rafa está fichado. La musculatura del mallorquín es inexplicable si no se acude a la ingesta continuada de clembuterol o a las transfusiones de sangre de Sansón o a las pócimas mágicas de los druidas. Se ponga como se ponga, las victorias del campeón español se deben a su gusto por el dopaje. En cuanto a Gasol, su estatura es fruto de injertos transgénicos y su talla baloncestística se labra en clinics del doctor Frankestein. Criaturitas.
Es que son. Los españoles somos gente humilde y los conciudadanos de Voltaire o Rousseau no pueden tolerar que los colonizados humillen en los campos deportivos a los ases del firmamento. Hay franceses que, a fuerza de soles, se creen reyes y que a base de reyes se consideren galaxias. Problema de personalidad. Deben hacérselo mirar. No obstante, los agraviados, de un lado, y los responsables del deporte español, por otro, han de indicarles el camino del psiquiatra o, en su defecto, de los juzgados. Si quieren romper narices, adelante con las suyas. La Gioconda, que no la toquen, que es de Leonardo. A poco que se hayan enterado de la réplica del Museo del Prado, enviarán una delegación de ilustres a anatematizar la obra como una mala, y falsa, copia de un aprendiz de tercera división del maestro de la toscana Vinci.
Y para tocar pelotas, las ovoides. Con un par. Y para bromitas, las de Cádiz. Con las bombas que tiran los fanfarrones...
Un saludo.
LA CULTURA DEL CINE
El cine es cultura. Con mayúsculas. Si me apuran, sólo la televisión lo supera como vehículo de colonización cultural de masas. La diferencia es que mientras el cine atrae, la televisión abduce, -la caja tonta nos aliena-, el cine nos integra.
El cine es arte. Extraordinario. Séptimo u octavo, pero arte. En ocasiones, arte bellísimo. Bellísimas artes las cinematográficas. Ninguna otra bella arte puede despertarnos, a la vez, tantas emociones al mismo tiempo a gente tan distinta y tan alejada.
Si el cine es arte y cultura, podremos convenir la necesidad de impulsar su desarrollo como alimento espiritual de una humanidad cada vez más sojuzgada por los condicionamientos sociales, económicos y políticos.
Arte y cultura. También industria y comercio. Aquí aparece la madre del cordero. Productores sin escrúpulos, intermediarios sin remilgos, distribuidores carentes de prejuicios, exhibidores sin conciencia, se suben al pedestal cinematográfico para hacer de la cultura, mercado de comerciantes que ensucian el templo de la belleza, y del arte, montón de podredumbre fétida. El cine como negocio termina por enturbiar las límpias aguas del celuloide con vertidos inmundos. A confundir, que algo se pilla.
El mundo del cine español merece análisis aparte. Los cineastas, rancho especial. La politización de los artistas ha provocado, en gran medida, el descrédito del colectivo. Se incrementa el número de los espectadores que rechazan la imagen de algunos actores incluso en sus papeles fílmicos. Ha triunfado la tendenciosidad de su posicionamiento político sobre la calidad indudable de su caracterización. La señora Bardem ha dejado de ser una actriz grande porque sus manifestaciones la han convertido en un dragón que ha quemado su indudable categoría escénica. Y como ella, legión. La ceja les ha subsumido en la burbuja de los alineados.
Cuando un artista se especializa en ciertos roles, cuesta la misma vida liberarlo de su amojonamiento. Sobre todo si su incorporación a ciertos grupúsculos de poder se empareja a la percepción de subvenciones partidistas y partidarias. Desde este momento, es imposible el Velázquez que retrate a los Austria o el Goya que desnude el espíritu del Borbón. Al igual que los pintores de cámara, los actores abandonan la creatividad en pos de la mendicidad de unos euros. La bohemia se percibe en su indumentaria pretendidamente desaliñada con ropa de marca y carísimos perfumes. Fuera de la forma, el desierto. Puro y engañoso decorado.
En vez de arte, artisteo. En lugar de cómicos, titiriteros. Los creadores han degenerado en vulgares copistas. Los directores devinieron recaudadores de tributos del Estado. La cultura fue abandonada en manos de familias innobles. Y el arte... Ni se le ve ni se le espera.
El ministro Wert se enfrenta a un reto como máximo responsable del Gobierno en materia educativa y cultural. Su desafío no es sino devolver al cine al lugar que merece. Ese rango no se alcanza con dineros públicos. Ni mucho menos con limosnas o dádivas. Alentar el cine es espolear a los creadores. A partir de ahí, cultura y arte. A su través, la industria el comercio. Así se fundamenta un ministerio y se sustenta un poder. Si los cines se llenan y el público se rinde, entonces se abrirán las puertas y las ventanas de la riqueza espiritual de la que estamos tan huérfanos.
La cultura del cine y el cine como cultura.
Un saludo.
REFORMA LABORAL DE RAJOY
Este articulista escribió en junio de 2010 un artículo que tituló “Cláusula de descuelgue”. Refería entonces. He decidido reproducirlo por ver hasta qué punto uno debe rectificar y comerse sus palabras o, por el contrario, qué aspectos cobran actualidad. A continuación, lo que sigue:
“Canción triste de la demagogia. Demagogia. Política por la que un gobernante se gana, mediante halagos, el favor del pueblo. Demagogia. Degeneración democrática que lleva al político de turno a mantenerse en el poder, o a alcanzarlo, a través de la lisonja que remueve los sentimientos más elementales de los ciudadanos. Demagogia.
Perlas. Muchas perlas. "No habrá recortes sociales". "Defendemos los derechos de los trabajadores". "Rechazamos cualquier intento de la patronal contra la clase obrera". "La banca española es la más sólida del mundo." "Mientras yo sea presidente, no habrá reformas drásticas que comporten recortes salariales o congelación de pensiones." Lisonjas que esconden mentiras y mentiras encubiertas de lisonjas. Zapatero dixit. Ayer. Hoy, no. Hogaño “dicit” cosa distinta y perpetra un tijeretazo jurídico. El Gobierno. Del PSOE. No el de Rajoy. Ni antes el de Aznar. El de los psoecialistas.
Al recortazo a la función pública y a la clase pensionada, se va unir ahora el decretazo contra el mundo obrero. Se consuma una traición anunciada. Sabida por el traidor y sospechada por la ajusticiada. Sindicatos cooperantes de la felonía que, descubierta la trama, reniegan de sus cómplices de ideología y de subvención. Descuelgue. Y cuelgue. Cuelgue y descuelgue. Qué vergüenza. Ahora. El 16 de junio, César ha caído apuñalado por los suyos. Los derechos sociales yacen víctimas de sus más cercanos de boquilla.
Era el estío desconsolador. Era el verano sofocante. Era la estación adormecedora. Era el Fútbol y su mundial. Era el circus que consuela la falta de pan. Era el opio laico. Era el druida de pócima infame. Era el abono del envenenado árbol. Era el momento para el flagelo cruel. Cláusula de descuelgue. España pierde ante Suiza. Era el fin. Ni siquiera el circo. El equipo gobernante habitual ha dictaminado la muerte del moribundo. El obrero no se puede, ya, sujetar al convenio colectivo. La cláusula estipula que el patrono puede modificar, motu proprio, las condiciones de trabajo de sus empleados. Cambio a malo. Tránsito a peor. Se vuelve al ámbito predemocrático. Se cisca el espíritu, que no la letra ignota, del Estatuto del Trabajador. Sólo para empresas en crisis. Sólo. No hay soledad. La excepcionalidad se halla en la empresa no sujeta a la crisis. No hay. Toda empresa sufre la crisis.
La necedad demagógica del Gobierno ha llevado a la necesidad impúdica del Consejo de Ministros. De la necedad a la necesidad. Amago histriónico de diálogo social acallado por los decibelios de las disputas entre los agentes en pugna. El Estado pudo intervenir antes. Mucho antes. El salario determina el consumo, la inversión, la balanza de pagos, la inflación y, por supuesto, el empleo. Tres millones de parados más tarde, Zapatero echa mano del descuelgue. Tarde, mal y caro. Retorno a 1979 y al Acuerdo Nacional sobre el Empleo de 1981. En 2010, tres años después de que la crisis nos estallara en la cara y el vendaval del paro se llevase los sueños de millones de españolitos, se acude a la cláusula de descuelgue. Ineptos, sí. Incompetentes, también. Sobre todo, demagogos.
Si es imprescindible en estos instantes, más lo era en 2006. El ovillo hodierno es la conciencia falsa del hilo de antaño. Los empresarios van a optar por el despido antes que por el recorte de salarios. Lo sabe el más lerdo. Economía de guerra. Estado de emergencia. Gobierno sumergido y subrepticio. El convenio colectivo ha muerto. De tanto abusarlo. Por continuado maltrato. El carácter normativo del convenio cuelga de la cláusula levantada en la plaza mayor del Boletín Oficial del Estado. Crucificado. A su derecha, la cruz de los empleados públicos. A su izquierda, la cara rota de los que entregaron su vida laboral a la fe de unos dirigentes impúdicos y golfos. Políticos, eso sí. Pero golfos, cantidad de descuelgue”.
Reforma laboral de Rajoy. Qué noche la de aquel Gobierno de ZP. Qué noche. Oscura. Triste. Interminable. Se abre el telón.
Un saludo.
LA CALLE ES DE LOS DE SIEMPRE
La izquierda tiene tal sentido de propiedad que defienden con uñas y dientes sus moradas particulares y con pancartas e incluso pistolas reivindican el espacio público como escenario privado. La calle es de ellos. De esa izquierda famélica de argumentos, huérfana de ideologías y multipropietaria de avenidas, parques y plazas. Cualquier excusa es válida para hacer ostentación del dominio de su predio.
Si por izquierda se entiende a los indignados con el Gobierno del Psoe, a ella pertenecemos más de cuarenta millones de españoles. Si se aplica a los del partido de Llamazares y Lara, unos pocos miles están afiliados. En cuanto a la izquierda que dice representar el grupo de Rubalcaba, es posible que haya millones, entre los cuales, en honor a la verdad y en el uso más propio del término, ni lo es el líder ni quienes como él han hecho de esa hermosa ideología, una piltrafa doctrinaria.
Pues bien, esa dizque izquierda antisocial se ahoga en sus vómitos de deslealtades. El felipismo nos pasó una factura de no te menees. El desgobierno de Zp ha elevado el “debe” a la enésima potencia. Cinco millones de parados, y subiendo, hablan claramente del obrerismo que sepultaron sus siglas y del españolismo en el que nunca creyeron. Su dios es el poder. Son plurales cuando los votantes los destierran a la oposición. De vueltas con las riendas, monocromía y uniformidad. No falla. La constante de la izquierda es dar de comer y de beber, a veces hasta de esnifar, a sus élites. La variable radica en que la estrategia impele ya a acordonar sanitariamente a la derechona, ya a llenar las bolsas de los aliados, ya a ganarse el apoyo de los medios, ya a respetar/condenar las sentencias judiciales según les sean, o no, favorables.
Tantos ejemplos. La reforma laboral que anuncia Rajoy comportaba, a priori, una huelga. Estaba convocada desde que las elecciones generales no eran sino un proyecto. Vacía la despensa a base de robos y estafas, los huelguistas apuntan sus cañones hacia quien la ha de llenar. Actúan como los matones de suburbio: “te espero en la calle”. En la calle. Amenazan antes de disparar. El conflicto vandálico subsigue al aviso dialéctico. En la calle te espero.
No tienen pelos en la lengua y les sobra maldad en la boca. Miren la frase de la psoecialista madrileña Martu Garrote: “siempre digo que en España quemamos pocas Iglesias y matamos pocos curas, pero en la catedral de Granada dan fe de lo malos que somos los rojos”. Lo primero es conquistar la calle. El acto segundo, quemar los templos cristianos. Mezquitas y sinagogas, ninguna. Musulmanes y judíos son religiones de otros libros que no entran en el examen. Contra el cristianismo, a fuego. Asesinato de sacerdotes, tercer acto de la función macabra de unos resentidos criminales. De la guerra civil, han aprendido que el número de muertes de clérigos debe multiplicarse. Todo en la calle, en la claridad de su noche triste o en la oscuridad de una mañana de lutos colectivos. La señora Garrote es un alto cargo del partido. Es la misma irresponsable que, días antes, nos había sacudido un zurriagazo en nuestras meninges siempre asequibles al espanto. Doña Martu, apellidada Garrote, llamó mendigos, pordioseros, tullidos y polipoterras a los necesitados y discapacitados de la Comunidad de Madrid. Si los coge en la calle, qué les haría la secretaria socialista. Da miedo.
Se conquista la calle y se enciende la mecha del desorden que, a su vez, transporta en recipientes criogénicos los tubos del miedo tumultuario. Una vez introducida la jeringuilla fatal, la grey comprenderá el papel del lobo. Al cabo de miles de heridos y cientos de muertos, la fiera cambiará su piel por la del manso corderito. Los damnificados, al "haber" del Gobierno de la derecha. La universidad de la calle es, en verdad, el armiño de los callejones del hampa. Así se hace historia. Qué pena.
Rajoy y compañía deben aprender las lecciones del pasado. Tan reciente, que lo tocamos con los dedos. Atención a la calle. A las avenidas, a las plazuelas, a los bulevares. Peligro: matones.
Un saludo.
EL PARTIDO DE BOABDIL
Llora como corrupto lo que no supiste cantar desde la honradez. El fin de treinta largos años de hegemonía absoluta toca a su fin. Nada es hasta que no acaba. Sin embargo, salvo penalty a lo Guruceta diez minutos después del tiempo reglamentario, alea jacta est. El Psoe sucumbe a sus desvergüenzas y recibe el desprecio de una masa de votantes. Lo tuvieron todo y todo dilapidaron. Suele ocurrir a los golfos. Del placer viven y por el placer mueren. En medio dejan un reguero de heridos sin hospitales.
Tomar el nombre de dios en vano es un pecado. Reos de demagogia son los que saludan a la democracia mientras queman la bandera de la igualdad y de las libertades. El escándalo del Psoe en Sevilla es la noticia del día. No es, en cambio, el titular de la semana. La corrupción institucionalizada sí ocupa las portadas de toda la prensa seria. La trama del dinero y de las influencias es como un tsunami que inunda las orillas del Guadalquivir y amenaza con tragarse la Giralda. No conozco un alto cargo del partido psoecialista que esté libre de prácticas nepóticas y de cazos malolientes. Ni uno solo. El que no trinca por un lado, manga por otro. La meta no es ganar las elecciones autonómicas para satisfacer la sed de justicia de la ciudadanía. Ni de broma. De lo que se trata es de seguir chupando del bote gubernamental. Ahí comienza y ahí termina toda la dialéctica electoral.
Que Viera haya dimitido como secretario general es una cortina de papel. El telon de raso y terciopelo del escenario lo vendieron para cocaína y, ahora, para tapar sus partes pudendas, recurren a la celulosa de antier. Griñán se significa como buscador de consensos cuando lideró el disenso de Chacón. Su escudero parlamentario, el sátrapa de Moguer y gran visir de las colocaciones por corriente eléctrica, el muy esclarecido Mario Jiménez, se sitúa primero en la lista de los candidatos onubenses al Parlamento andaluz. Chaves sigue maniobrando como un Schettino cualquiera hasta que su costa concordia particular encalle entre los arrecifes cercanos a su pueblo. No se salvará don Manuel de la ola de chivatazos que se avecinan. Ni su sanchopanza Zarrías podrá detener el incontenible ataque proveniente del fuego amigo. Ya saben. O me das o te zurro. Los pobres tienen que comer.
El Psoe sufre el acoso político, dentro de sus filas, que con tanta perversidad como acierto ha ido instrumentando durante tres ominosas décadas. Alababan el consenso con la aviesa intención de maquillar su vis dictatorial. Los prepotentes que viven del pueblo utilizan a la gente para justificar el rodillo de sus malas acciones. Todo para el pueblo, decían los déspotas. Sin el pueblo, afirman los del Psoe. La fractura de la organización recorre el tejido social y político. En Huelva, la mano firme de Jiménez contiene la descomposición al socaire de la escasa entidad humana e intelectual de sus adversarios. Más vale asesoría en Diputación que ponerse en la cola del paro.
Los andaluces tenemos la palabra. Si tienen dudas acerca de las maldades de los cafres de San Telmo, miren a Grecia. Atenas arde. Como París con los nazis. Andalucía se quema. Poco a poco. Las cenizas se esparcen y el viento aviva el fuego oculto. El reino de Boabdil está a punto de caer. Es cuestión de días.
Uno se felicita por ello. Ese reino no es de este mundo. Pertenece al imperio de las sombras, al lado oscuro de la realidad, al underground de la conciencia. Boabdil llora. Andalucía festeja sus lágrimas. A la calle con ellos.
Un saludo.
INCOMPATIBILIDADES
La defensa de los derechos es, en sí mismo, un valor incuestionable. Los derechos han de ser universales. En caso contrario, estaríamos lesionando el artículo 14 de la Constitución que adjetiva a los demás derechos fundamentales que conforman el núcleo duro de nuestra Carta magna. Igualdad que nos permite ser libres y libertad que se disfruta porque somos iguales. Es así y el que no quiera entender, se confunda solito.
La Ley 53/1984 regula el régimen de incompatibilidades. Acaso el quid de esta regulación específica radique en la exigencia a los funcionarios de un esfuerzo testimonial de ejemplaridad ante los ciudadanos, como muestra de solidaridad, de moralización de la vida pública y de eficacia de la Administración. Dura, sed lex. Dura, pero es la ley.
De la voz cantarina de Rosa Díez ha resurgido el debate sobre las pensiones vitalicias del los expresidentes del Gobierno de España. El grupo de UPyD pretende declararlas incompatibles con la percepción de retribuciones procedentes del sector privado. Lo cual me parece bien. Bien pero moderadamente. Ni públicas ni privadas. O pensiones u otras remuneraciones. A elegir.
Me resulta inaceptable que en esta España de dos mil doce, afectada de un gravísimo problema social y económico, y hundida en la espesura selvática de más de cinco millones de parados, los poderes públicos disfruten de ingresos millonarios al tiempo que el nivel de pobreza se convierte en boca de ogro que devora a los más desvalidos. Inaceptable y reprobable. Ni siquiera se debe contemplar el debate. La singularidad de los personajes no es excusa para escarnecer a la pluralidad del pueblo.
Fallecido Calvo Sotelo. Ensimismado Suárez en la materia gris de su cerebro. Nos quedan Felipe, Aznar y Zapatero. Tres que tres son. Sus pensiones como expresidentes deben ser incompatibles con sus funciones en el Consejo de Estado y con cualesquiera actividades de lucro ocasional provenientes de intervenciones en empresas privadas. En cualquier caso, si quieren renunciar a las pensiones, libres son de hacerlo. Siempre les quedará el ingreso no estatal. No caben descalificaciones de demagogia ni de populismo a quienes se plantean con seriedad el tema.
La autoridad del gobernante se cimenta en la categoría humana de sus propios actos. La autoridad es poder, influencia, liderazgo y también competencia. Es prestigio ganado a base de capacidad y eficiencia. Es el respeto hacia las leyes y las normas en vigor.
De lo contrario, el abuso. La investidura de poder se materializa en actos que causan agravios materiales o morales a las personas. No caben distinciones en derecho. Menos todavía si las diferencias acentúan las desigualdades que sangran el cuerpo social en épocas tan críticas como la que atravesamos.
Incompatibilidad. Pensiones, sí. Pero igual trato que a quienes las perciben inmensamente más magras.
Un saludo.
JUNTA “FALSEAACTAS”
Tantos ejemplos. Como churros. Lo de falsificar actas forma parte del acervo criminal de algunos halcones de la Junta de Andalucía. Si estos señores son expertos en algo, lo son en desvirtuar la verdad y en alterar la realidad. Auténticos magos de la fechoría. No de la mala praxis, que es un eufemismo como el ERE de Mercasevilla. Fechoría. Malvada acción. A conciencia. Con malas artes. Con ánimo de perjudicar a unos y de beneficiar a otros. Monumento a la discriminación y cañonazo al Derecho.
Se falsean actas cuando se les pone la fecha que conviene. O cuando se eliminan párrafos molestos. O cuando se agregan expresiones favorables. El fin es inducir a error y la intención, la de producir relevancia jurídica. Se pisotea la fe pública y se cachondean de la garantía constitucional. Les da igual cambiar la genuidad del documento que la veracidad del mismo. Todo sea por la pasta.
Ese monumento a la valentía que es la Juez Alaya lo ha denunciado. Al parecer, la Junta que ahora preside el chaconista rubalcabiano que responde al apellido de Griñán, ha podido alterar casi quinientas actas de los Consejos de Gobierno. La cifra, con ser preocupante, no es lo escandalosa que ustedes puedan pensar si tenemos en cuenta la cantidad de actas falseadas por los mil y uno organismos públicos de la Autonomía. Me sé de la directora de un Centro de Profesores que, puestos a delinquir, permite el robo de ordenadores portátiles sin avisar a la Guardia Civil del pueblo, no sea que salga trasquilado alguien de su camarilla, o del hurto de dinero en metálico que, olvidadizos ellos, se encontraba en una estantería de la oficina administrativa. Del mismo modo que se avería el vehículo particular de un asesor de la nada y se transmuta la factura del taller mecánico en varios impresos de justificación de dietas. Una cosa.
No cabe sorpresa. En nada de lo que gestione la Junta, se puede uno sorprender. La Juez Alaya podrá constatar, pero la atonía ha desaparecido de su rostro ante tantas golferías. Algunos funcionarios se apuntan gastos de viaje y de manutención sin moverse del lugar de trabajo y contratan despachos de abogados o proveedores externos en la certeza de las comisiones a recibir y en la impunidad que otorga el silencio cómplice de la superioridad. El sistema está tan podrido que las manzanas frescas son acosadas hasta el traslado o terminan germinando los mismos gusanos del saco de sus compañeros. Es así. Asistimos a un overbooking de canallerías.
La mafia no consigue mayores éxitos que esta banda de cuatreros que roban los caballos de la Administración Pública y, a continuación, borran las marcas de sus antiguos dueños y, por último, emplean hierros candentes para tatuar el linaje de los ladrones.
Mientras tanto, los hampones más siniestros lanzan a las ondas mensajes de solidaridad, de educación en valores, de civismo democrático y demás odas a las libertades. Mentira. Pura mentira. Los tontos pensábamos en su buena voluntad. Era mentira. Nos estaban entreteniendo hasta dejarnos en la ruina. Los “falseaactas” son sicarios de voluntades despiadadas. Se cuentan por millares. Sirven a diversos señores que, en común, tienen la avidez de las serpientes más venenosas. Si se creara trabajo sólo por limpiar a la Administración andaluza, el número de ingresados acabaría con el paro actual. Los despedidos, otro tanto. Con la ventaja de que la sarna ha sido expulsada.
Un saludo.
CURRICULA DE MENTIRA
La titulitis es una inflamación del ego que se manifiesta en la presentación de documentos que dan fehaciencia de haber cursado carreras universitarias. Nadie presenta en su curriculum el haber hecho cursos de formación profesional. Nos podemos topar con los mejores mecánicos del mundo y no se hacen eco del papel oficial donde conste su paso exitoso por el instituto del ramo. El título es universitario o no es nada. Triste existencia. Eres un mindundi si no te acompañas de una licenciatura aunque sea expedida -que se ocultará obviamente- por la universidad libre de Lusaka.
Todo el mundo tiene aspiraciones y sentimientos de grandeza. En cualquier consultorio médico, abogacial o de la especialidad que prefieran, las paredes muestran las habilidades académicas de sus titulares. No ya por erradicar cualquier mal pensamiento de intrusismo como por advertir a la clientela las calidades del dispensador de respuestas. Galileo Galilei no pudo, será desgraciado, oficiar de astrónomo titulado. El gran Leonardo murió sin llevarse a la boca la satisfacción del reconocimiento de sus excelencias como artista, arquitecto, ingeniero o anatomista. Infeliz el de Vinci. Goya se pasó por la cobertura de su paleta la distinción de ser formado en una Real Academia. Sería problema de la sordera.
En nuestros tiempos, a menos sabiduría, más recurrencia a las titulaciones. El fantástico Messi no cambiaría sus artes futbolísticas por un doctorado en ciencias del balompié. Don José Tomás es torero de sueños sin la pesadilla de haber soportado la dormilona de ciertas aulas de tauromaquia. El dueño de Zara no ostenta diplomas empresariales expedidos por facultad alguna y esa carencia no le ha impedido convertirse en un empresario capaz de enriquecerse como pocos y de crear puestos de trabajo como menos. Valiente porquería.
Si se tiene título, que se ofrezca. El título indica la superación de unos requisitos establecidos por ley. El mérito de quienes los superan, es incuestionable. No obstante, una cosa es la carrera superada y otra, bien distinta, la praxis subsiguiente. Todo ello viene al caso porque el Partido Popular ha podido caer en la esquizofrenia provocada por la inflamación de los títulos. El nuevo Secretario de Estado de la Seguridad Social no es médico pero en su curriculum nos ha colado la apostilla mentirosa de tener “formación universitaria en...”. En este contexto se han movido Carme Chacón, que nunca obtuvo el doctorado, Elena Valenciano, jamás licenciada ni en Derecho ni en Ciencias Políticas, o el señor Patxi López que alguna vez soñó ser ingeniero. Las patologías inflamatorias no entienden de formaciones políticas. Se sufren o se eluden.
Me atrevo a recomendar a Ana Mato, ministra de sanidad, servicios sociales e igualdad, que, en aras al respeto general, despoje de la secretaria de Estado al señor que ha engordado indebidamente su historial. Si nos la quiere meter doblada antes de, qué no intentará colarnos una vez se consolide en el puestecito. Lo mismo nombra traductor/traidor de euskera en el Senado al primo del presidente por argumentar que pasó las vacaciones de primavera en Vitoria.
Si vales, vales. Con o sin título. Que lo tienes, lo exhibes si apetece. Si no, que ponga énfasis en sus cualidades demostrables. Lo demás, cuento, milonga, falsedad. Bastante hemos padecido a los lumbreras de ZP como para seguir experimentando estupideces de este calibre.
Un saludo.
LA CONTRARREFORMA
La compañía está revuelta. Los cómicos lloran por las esquinas. Los faranduleros de la vertical se han enfundado tupidas medias de grises otoñales. Rajoy les ha cerrado el grifo del gratis total. Qué futuro aguarda a los centinelas de la subvención. Por qué el PP se tiene que meterse en asuntos de formación a los trabajadores. Y qué carallo hace la derecha trasvasando el convenio estatal a embalses privados de cada empresa. Cómo van a mantener a tanto liberado y contratar a cuantos amigotes. Qué injusticia, papi. Del Villamagna a un hotelito de dos estrellas y de comer en el Bulli a tapear en la taberna de Sebas. No puede ser. Los representantes de la clase obrera tienen su dignidad y su distinción. Cosa distinta son los afiliados. Si no pueden degustar strogonof a las finas hierbas y regarlo con un riberadelduero de cien años, ya lo hacen los toxo y los méndez por ellos.
Lo calladitos que estaban cuando ZP y la pandilla del gobierno psoecialista recortaron el sueldo a los funcionarios, congelaron las pensiones, establecieron la indemnización de 20 días/año y generalizaron la de treintaytrés. Toca ponerse la saya. Es la hora de atarse los machos de la austeridad. Donde no hay, no se saca.
Las prendas. Los prendas. La imagen de los sindicalistas con el mono y la pana es la última moda en las reuniones sociales con la patronal y Fátima Báñez. Tienen que mantener el tipo fotográfico. Después del retrato, vuelta a la dolce vita. Si Rosell y los suyos se decidieran por despojarse de la chaqueta sastre y de la corbata de Loewe durante los encuentros y, como sus interlocutores de la prebenda, vestir las galas de los sincorbata, a ver quién era el guapo que diferenciaba a los pobrecitos de la ugeté y de los cocos de los líderes de la casta empresarial. Ni sus padres.
La contrarreforma se cuece en el engaño de la escenografía más barroca. Todo lo que parece, es. Se inunda de sensaciones a los sentidos pero se seca el caudal de la razón. El dorado y el oropel sustituyen al oro y a la piedra preciosa. La contrarreforma de Toxo y Méndez se reduce a la idea de la pana primofelipista y a la convocatoria de ciscos callejeros. Cuentan con la interesada ayuda de los derrotados de Rubalcaba y con la extrema izquierda verbal de Llamazares y de Lara. Si se les quita el ropaje alquilado, aparece la verdadera dimensión del fraude.
Una vez más, los popes de la iglesia de la pistola y de la asamblea de liberados rezan en comandita. Ocurre que el consenso que pregonan es el caldero hirviendo del acoso y de la coacción. Sucede que las propuestas del nuevo y honrado Gobierno afeitan sus sucias barbas hasta mostrar rostros amoratados por la envidia, el rencor y el odio. La cosa es que apuestan por imponer el desorden con tal de que la justicia brille por su ausencia. Los cantos gregorianos de la sindical del pesebre se quedan en simples canciones obsoletas de tiempos que no volverán.
Había que hacer la reforma. El PP tuvo la vergüenza torera y la fortaleza moral de llevarla a cabo. Que los empresarios han podido salir beneficiados sobre los trabajadores, acaso. Que en doce meses será difícil crear empleos, tal vez. Que se ha abierto una ventana para detener el alud del paro, seguro. Que la reforma es una medida más en el seno de otras que han de decretarse, por supuesto. Que el Gobierno del PP ha hecho más en dos meses que el del Psoe en siete años y medio, lo aseguro. Que Andalucía debiera darse cuenta del gravísimo problema que se cierne sobre sus habitantes, ojalá. Que si no remamos todos en la misma dirección compartiendo esfuerzos y sudores, nos vamos a salva sea la parte, lo asevero.
Que la contrarreforma sindical es una pandereta carnavalera, grítenlo conmigo.
Un saludo.
DEL IRPF A LA IGLESIA
No voy a recurrir a la manida frase de “con la Iglesia hemos topado” que, de manera malintencionada, quiere referir el poder omnímodo de la iglesia en todo tiempo y lugar. Don Quijote dijo: “con la iglesia hemos dado”. En el sentido de encontrar el edificio y no en la interpretación maliciosa sobre la intervención del clero en asuntos del Estado. Las confrontaciones en este sentido han sido históricamente reiteradas. Claro que en España, al hablar de iglesia no cabe sino la católica. Los ataques a esta congregación de fieles no han dejado de producirse. En la actualidad, el discurso de algunos partidos se dirige contra la Iglesia en tanto institución que sustenta a esta religión.
En un país de quijotes, porque los hay a millares, es tarea improductiva cebarse con los fuertes que se antojan débiles y con los débiles que nunca serán fuertes. Los extremismos siguen zarandeando al cuerpo social de esta España de nuestras entretelas. Resulta notorio el descenso del poder eclesiástico en nuestros días. De ahí el tránsito de las históricas guerras de religión a las guerras contra la religión. La católica, naturalmente. Contra la islámica, los progres de boquilla se consumen en el humo de su cobardía. Lo cierto es que la voluntad, que comparto, de separar Iglesia de Estado, ha desembocado en la realidad de que esta separación culmine en la desaparición del primer término del binomio. Iglesia fuera. Fuera la religión.
Craso error. Si el entusiasmo por prohibir se midiera en magnitudes de votos, algunos limitarían sus afanes liberticidas a otros menesteres. La ley seca disparó la venta de alcohol. La cruzada antitabaco azuza el vicio de fumar. Las ofensas al catolicismo generan legiones de defensores de esta religión. Y así sucesivamente. Reflexionen si no. En el ejercicio fiscal del año 2010, aumentó la cifra de declarantes que marcaron la casilla de la Iglesia. Alrededor de doscientos mil nuevos contribuyentes optaron por beneficiarla. El incremento se apoya en numerosas bases, pero todas ellas pasan por dos: la corrupción reinante en el gobierno zapateril y la convicción de que los dineros entregados a la Iglesia se dedicarán íntegramente a atender a los más necesitados.
A falta de razones para amortiguar la caída, el Congreso del Psoe ha vuelto a cargar contra los curas. El anticlericalismo de la izquierda feudal es un arma arrojadiza en tiempo de crisis. Lanza cortinas de humo para simular incapacidades pero el fuego termina por quemar a los promotores. En lugar de estrujarse la cabeza para hallar salida al espantoso paro, los demagogos de la corte levantan bulos y extienden maledicencias a fin de entretener su falta de sentido constructivo. Contra la Iglesia. Todo el mal del país se concentra en la religión. Díganme qué diálogo se puede mantener con un muro de cemento armado.
Servidor, que no es creyente pero que defiende las prácticas confesionales y rituales de los demás, ha colocado también la “x” en la casilla de la Iglesia. Tengo la certeza de que darán buen uso a mi dinero. En cambio, cada vez que Hacienda me reclama su parte, mi lengua se disparata en un reguero de imprecaciones acerca del destino de mis impuestos. No sé si algunos lo utilizarán en pantagruélicas mariscadas, en compra de coches de lujo, en adquisición de drogas fetén o en la edificación de viviendas particulares. Y como no me fío, en lo poco que pueda disponer, prefiero donarlo a los obispos antes que a las avispas del panal psoecialista.
Así que marco la casilla de la Iglesia.
Un saludo.
DESESPEROS Y DESESPERES
El escándalo de los expedientes es de marca mayor. Alguna vez he dicho que si los irresponsables que están al frente del desgobierno andaluz conservaran un mínimo de patriotismo, debieran haber acompañado al cadáver político de su pope zapateril. Los turiferarios del Psoe andan demasiado ocupados, según la Guardia Civil, en pasar documentos de los falsos EREs por la máquina comepapeles. En la tarea destructora llevan más de un año, pero con tantos millones que esconder, a ver qué quieren ustedes. No dan abasto.
Tapa, que nada quede. Quién da las órdenes en San Telmo. Se supone que Griñán. Si alguien ha decidido eliminar una documentación esencial para esclarecer un asunto tan turbio, ha debido estar autorizado. Salvo que, como en ciertas logias masónicas, el gran maestre tenga un poder ejecutivo mayor que el presidente del Gobierno. Y si es así, que se diga, hombre, que ya uno no se extraña de la existencia de grupos mafiosos que existan en las cloacas junteras. Me sé de un organismo público donde desapareció, por arte de magia, un ordenador portátil, y la directora dijo que para qué lo iba a denunciar a la Guardia Civil del pueblo. Que si hay que denunciar, que se denuncie pero que denunciar por denunciar, para qué, pues mira que si se descubre que ha sido alguien de dentro. Tontería. Por un simple ordenador o por unos pocos miles de euros, a qué viene molestar a la Benemérita.
Esta gente del Psoe es que es así. No tienen nada suyo. Se apropian lo de los demás con una discreción que ya ya. Mucho papelorios, hombre, en la Consejería de Empleo. Así que a la pira con ellos. Cómo queremos que la Junta cree un puestecito de trabajo. Antes hay que quemar todos los papeles que se pueda. Lo primero es lo primero, que eso de trabajar es una maldición bíblica. Griñán dice que a él que lo registren. Y sus compañeros de fatigas, que ellos no saben ni dónde está el Guadalquivir. Lo más seguro, apuntan con sigilo y singular talento, es que los “terminatori” sean los del PP de Arenas. Que no saben cómo echar tierra encima de las virtudes del Partido Psoecialista. De otro lado, qué es eso de falsas prejubilaciones. Verdaderas. Verídicas. Garantizadas. Bien pagadas. Para eso está el estado del bienestar.
Hijos, e hijas, de su padre. Y de su madre. Igualdad ante todos y ante todo. Los reptiles conocen el rozamiento del suelo y el esfuerzo de arrastrar el vientre. Nadie les puede acusar de mentirosos porque sus patas no son cortas. Simplemente no tienen. Como buenas intenciones. Ninguna. Por eso, reptan. La cocaína ayuda bastante en este sentido. Y si es gratis total, mejor que mejor. Y de exigir la devolución de los miles de millones de pesetas entregadas como comisiones, va a ser que no. Es como el hurto del ordenador. Por unos cuantos miles de millones, vamos a molestar a unos ciudadanos honorables. Venga ya.
Respecto a los intrusos, para mí que no hay. Simples errores nominales. A ver. En un país de cuarenta y tantos millones de habitantes, que se hayan beneficiado mil o dos mil es peccata minuta. Además, ¿acaso no han sido elegidos de manera democrática? Pues ya están legitimados. Si quieren mangar, adelante. Si esnifar, va de suyo. Si golfear, a continuación. Si encanallar la vida política, se hace y punto. Que nadie ose poner en la picota a Chaves o a Griñán. Son la quintaesencia de los fárragos. Ellos pueden admitir las ilegalidades pero siempre dentro de la legalidad. Asesinan pero con arreglo a la ley. Violan conforme a una ética de votos en urnas. Angelitos, que son unos serafines.
Si Arenas consigue, por fin, llegar a la Junta, que piense bien lo primero que ha de hacer. Comprar desinfectantes. Contratar a una nutrida cuadrilla especializada en asepsia. Es urgente e inaplazable. En caso contrario, el hedor de los anteriores habitantes de la cueva podría provocar enfermedades terminales.
Un saludo.
OPOSICIONES DECENTES
El tema es difícil. La convocatoria de oposiciones en plena crisis de identidades plantea muchos interrogantes y las respuestas apenas se ciñen a la magnitud del problema. La primera duda a despejar es si en plena transición del griñanato, la decisión posee más componentes de dinamita antippelueno que de creación de puestos de trabajo en la enseñanza pública.
Servidor se inclina, cien sobre cien, por la primera hipótesis. Qué puedo decir que no haya expresado tropecientas mil veces. Me fío cero de la Junta psoecialista de Andalucía. He visto tantas irregularidades y contemplado tantos fiascos, que puedo asegurar que la gestión de Chaves y de Griñán no se mide en acciones, sino en vómitos. De sangre, de sudores y de lágrimas. De compadres y de nepotes. De canallas vestidos de monjes y de monjes engolfados en el apaño más deshonesto.
Si las oposiciones fueran decentes, todavía. Pero cómo es posible siquiera argumentar esta virtud en la tierra de la administración paralela y de los valores tan transversales como los puñales que se clavan en el cuello. Ayer, un temario. Hoy, otro. Al principio, los interinos que rechazan una cosa. Al final, los mismos interinos que se rebelan, con razón, contra la modificación de los textos. Dónde está la seguridad jurídica de estas personas. Si los quieren volver tarumbas, se hallan en la dirección acertada.
El Consejero De la Chica echa leña a la nitroglicerina del ministro Wert. Si el Gobierno fuera de Rubalcaba, el mensaje sería amén. Ni una discusión ni polémica sobre el tapete. Pero, en fin, como las cosas vienen torcidas, a clavarlas dobladas al enemigo pepero. La maestría del Psoe se parangona en el marco de sus maldades. Pierden el sillón de oro y ya están dando la matraca para recuperarlo. No nacieron para la oposición. Vinieron al mundo para el dictado. Que opositen los otros, que ellos mandan o mandan.
Servidor detendría las oposiciones. Las docentes y todas las demás. Hasta asegurarnos de que el procedimiento sea limpio y las bases, diáfanas. Me puedo creer cualquier barrabasada en la selección de los aprobados. Como ha ocurrido tantas veces. Si a alguien se le olvida que algunos tribunales se saltan la ley a la torera y se niegan a mostrar a los suspendidos los exámenes que ellos mismos hicieron, pues es que no quieren enterarse de cuáles son los bravos, cuáles los mansos y cuáles los becerros.
Oposiciones decentes, sí. Decentes. Limpias. Claras. Abiertas. Sin discriminaciones. De lo contrario, mi cabeza se dispara hacia pensamientos oscuros. De opositores amigos. De opositores amigos. De opositores amigos. Demasiados amigos. Y digo yo: ¿no será preferible aplazarlas hasta el curso que viene? Y si han de coincidir las de Primaria con las de Secundaria, mejor. Mucho mejor. Eso sí, la decencia por delante.
Y reclamarle decencia a la Junta de los EREs y de otras golferías cercanas, es mucho pedir. Digo.
Un saludo.
VIOLENCIA CONTRA MUJERES
Cuando las personas sólo disponen de fuerza bruta, el animal que llevan dentro hace acto de presencia. No hay más que una fiera hambrienta que urge su ración de carne. Los maestros que golpean a sus alumnos o, simplemente, los agreden de palabra, no tienen más recursos pedagógicos que la superioridad física. Los médicos que se amparan en su pedestal de especialistas en salud para diagnosticar a base de recetas miles, han perdido la razón de la ciencia y se congratulan nadando entre aguas reservadas a las élites. Los primos de zumosol son el instrumento de disuasión, o de persuasión, a convenir, de los que, insolidarios, se escudan en la ley de la jungla. Aunque la selva sea urbana y los tarzanes vistan corbata.
Esa fuerza bruta masculina está alcanzando cumbres de ferocidad que parecían superadas. La crisis pone nerviosos a muchos. El tigre que llevamos dentro sale de su jaula y mete miedo por doquier. En lo que llevamos de año, los casos se multiplican. A la luz del día y en la oscuridad de la noche. Las presas del macho son hembras. Los hombres se llevan la triste palma del protagonismo cobarde. Amenazan de palabra, golpean con la mano, atizan con el garrote y utilizan el cuchillo para desgarrar a las mujeres. A las suyas. Porque se creen que les pertenecen. Con su propiedad, hacen lo que quieren. Dueños de vidas y de honras. Dominadores del rebaño que capitanean. Desgraciados.
Una sociedad que desprecia a las mujeres y no pone los medios adecuados para su defensa, está envilecida. El machismo imperante triunfa porque las leyes no amparan a las físicamente débiles. No es violencia de género. Es violencia nacida de la fuerza física. Es violencia que pende de una mentalidad cobarde que se ha conservado durante siglos. Es violencia animal.
Los juzgados cuentan los juicios por faltas y no por delitos. Una amenaza se paga a tres o cuatro días de arresto domiciliario y pare usted de contar. Hasta la próxima. El hombre condenado aceptará de buen grado un castigo superior si le permiten el lujo de romper un par de costillas a la mujer a la que nuca trató de igual a igual. Entre diez y quince años por matar a víctimas inocentes. Y así. Así, hasta cuándo.
Es preciso acabar con esta lacra. La enfermedad de las agresiones transciende lo personal para instalarse en lo social. Pruebas. Una vez acreditada la agresión, duro con los apaleadores y los verdugos. Mientras tanto, que se eduque en igualdad y en libertad. Pero al tiempo, que la facultad punitiva del Estado se deje sentir sobre esta jauría de lobos con piel de hombres. Si no pueden vivir de forma civilizada, aplíquenseles las medidas necesarias para preservar los derechos y las dignidades de sus víctimas.
Cuántas mujeres más han de morir para zanjar esta cuestion. Ni una sola. Desde ya, fin a las agresiones y a las violencias de los machos brutales. Poco hombres. Nada hombres. Hienas.
Un saludo.
ECONÓMICAMENTE POBRES
Necesitados. No tienen lo necesario para vivir. Los hay de solemnidad, tan notoria es su pobreza. Y limosneros, como los mendigos. Pobres voluntarios que se desapropian de cuanto poseen, algunos hay. Del mismo modo que pobres soberbios que necesitan ser auxiliados pero no admiten la situación y rechazan la ayuda. Pobres de ellos. Infelices.
La España del siglo XXI bebe crisis análogas a las que colmaron el siglo del Barroco. Las crisis hacen extraños compañeros seculares. Extraños y alejados por las galaxias del tiempo cronológico. En el año del Señor de dos mil doce, Cáritas nos pone los pelos de punta con su Informe sobre exclusión y desarrollo social. Una cuarta parte de los hogares de España ni siquiera se asoman al umbral de pobreza. Miles de familia no llegan por más que se empinen sobre sus castigados pies. El Gobierno no puede ignorar este gravísimo problema y, en consecuencia, debe incrementar sus inversiones sociales. El que Rumania y Letonia sean los únicos países de la Unión Europea que sobrepasan la tasa de pobreza española invita a reflexión e incita a actuar. Qué hemos hecho para alcanzar tan penoso record. Qué hemos permitido para horadar tanto el suelo de la desgracia.
En la actualidad, asevera Cáritas, la pobreza en nuestro país es más extensa, intensa y crónica que nunca. El diagnóstico asusta. La pasividad ante este espanto repele. En el otro extremo de la sociedad, los ricos. Las doscientas familias más ricas de nuestro país suman un patrimonio superior a 135.000 millones de euros. A estos potentados, la crisis no arruga ni un pliegue de sus mantos de oro y platino. Unos pocos, tanto y otros muchos, nada. La mullida estructura de la clase media impedirá el roce entre los polos enfrentados. Si el aumento del paro sigue su línea de pavoroso ascenso, habrá que ponerse a echar cuentas por dónde va a comenzar el estallido social.
Los millonarios se cuidan muy mucho de cómo blindar sus capitales. Ni se fían de la banca española ni atisban un mínimo de confianza en la inspección de hacienda. Escapan de las crisis profundas y se refugian en paraísos fiscales. Listos. Tan listos que menos de 7.000 contribuyentes declaran una base imponible en el impuesto sobre la renta superior a medio millón de euros. El tributo es el dudoso honor que el Fisco reserva a los pobres tontos, que no a los tontos pobres.
Todas las reformas laborales se convertirán en brindis al sol si no se acompañan de una seria reforma fiscal. Una sociaedad desigual puede ser admisible. Una sociedad extremadamente no igualitaria es repugnante. La avaricia rompe el saco. Los pobres se convierten en un descomunal instrumento de rebelión popular, atizada por la burguesía más descontenta de su suerte económica y más alejada de los centros de poder. Al tiempo, conforma un guiso apetitoso para el hambre de batallones de fascistas y comunistas ávidos de pesca en río revuelto.
El Partido Popular debe observar las reglas más elementales de perspectiva y de prospectiva a fin de, advertidas las consecuencias, preparar los cauces por los que han de circular las torrenteras. No se olvide. El club de perjudicados por las elecciones generales es fuerte y poderoso. O se establecen diques de contención o habrá que acudir a los agentes de la porra y del antidisturbios. El segundo camino es inapropiado. Se pondría en bandeja de plata la invitación a la bronca que pretenden los desahuciados del mangoneo institucional.
Pobres pero avisados. Avisados para aspirar a la igualdad. Iguales si defendemos la libertad. Libres para no caer en las garras de la dictadura. Dictadura, ni de derechas ni de izquierda. Pobres, a extinguir.
Un saludo.
CIERRA EL PÚBLICO DE ZAPATERO
Al igual que los césares hacían levantar su foro, Zapatero quiso un periódico de cabecera a sus pies. Felipe preservó sus riñones con el diario de Polanco y satisfizo su egolatría con la guardia pretoriana de Cebrián. El País fue un referente. Público, una coima, una dádiva, un impulso ad personam, un canto vulgar frente a la ópera de González. Desaparecida la cantera, cesó el trabajo. Público cierra. Dos meses después de la derrota de Zapatero, agoniza su particular caja de resonancia. Adiós a la edición de papel. Mojado. La desgracia de las glorias húmedas.
Se proclamaba de izquierda y no era sino un panfleto. Una hoja diaria de la parroquia de la iglesia de los santos de la ceja. Un libelo escrito con tinta de dinero de los contribuyentes. Uno lo siente por sus trabajadores. Sin embargo, en la ley del mercado, el Gobierno debe envainar sus ofertas y administrar las demandas. Público sufre en las carnes obreras la angustia de más de cinco millones de parados que acumuló la neurosis política del zapaterismo y de sus trompetas anunciadoras. Los falsos brotes verdes de la economía han desarrollado sus raíces en el origen del mal. Cuando la información se tergiversa y la opinión se pone al servicio mercenario del patriarca de turno, la prensa se envilece.
Público no contribuyó a formar la voluntad de los ciudadanos. El derecho a la información no casa con la libertad de expresión si media el propósito manipulador. Los medios sucumben a sus propias historias. Las empresas de esos medios se regentan en virtud de sus patrocinadores, que no como señal de respeto a su verdadera difusión. Si el número de lectores determinara la pervivencia de Público, su salida diaria no hubiera superado la semana de existencia. Carecía de compradores y le sobraban periodistas e ínfulas de objetividad.
La muerte de un periódico es una mala noticia. Siempre lo es. La desaparición de una empresa periodística malparida constituye motivo de regocijo. Y lo es porque se quiere postular como suficiente un grupo de emprendedores que, en realidad, comían y bebían, a todo tren, a costa de su patrón gubernamental. Pocas veces la realidad relaciona con tanta notoriedad las causas y los efectos.
Se fue Zapatero donde no puede hacer tanto daño. Se va Público a renglón seguido de la ostraka que la ciudadanía entregó al leonés. Ya no tiene quien eche un ojo ni quien pase una hoja. Habrá de conformarse, es la fuerza del sino, con la aventura digital. Su página web competirá en condiciones de cierta igualdad con otras digitales. El futuro es hoy. De todas formas, Público tiró a El País con las mismas balas que ZP a FG. Y no es lo mismo. El País gustará, o no, en su línea editorial, pero no ha perdido todos los toques de distinción que alumbraron su nacimiento en el umbral de la democracia. Público era la flor de un día en el ojal de un tiranillo que se creyó becerro de oro.
Adiós, Público en papel. Bienvenido, Público digital. Viva la igualdad que nos hace libres. Ni una lágrima. Ni una manifestación de contento. Por los trabajadores. Sólo por ellos. El mensaje estaba podrido.
Un saludo.
LOS SIGNOS DEL ZOIDOACO
Mi artículo dominical va a ser breve. Muy breve. Lo que pretendo es que sea contundente. Estoy de enchufes públicos hasta la coronilla. Si hasta ahora he centrado mis legítimas críticas en el Psoe, no voy a escatimar reprensiones cuando el triste hacedor de estas corruptelas sea el PP. Bajo ningún concepto.
Zoido, el alcalde de Sevilla, ha quedado en entredicho. Rectificar es de sabios, sí, pero enmendar yerros es de decentes. Los partidos políticos que tengan algo que agradecer a sus militantes, son libres de hacerlo. Pero con cargo a sus fondos privados o a las empresas afectas. Las instituciones públicas no son posadas de reposo para intereses particulares. De ninguna forma. Me repugna la torcida e ignominiosa instrumentación de las administraciones locales, autonómicas o nacionales para agradecer favores. Me puede y me supera. Sin embargo, no callaré.
En Sevilla como en Huelva, en Madrid como en Bilbao, la ciudadanía es igual y la transparencia y la objetividad deben principiar los actos de los rectores de ayuntamientos, comunidades y del Estado. Si a Zoido se la han metido por detrás, que se la saque. A continuación, los beneficiados deben besar el asfalto de la puñetera calle. Ellos y los listos que han censurado, con razón, las fechorías del psoecialismo y, una vez han dispuesto de oportunidad, han reeditado la mala praxis de aquéllos.
A la calle. Astrólogos hay que se forran a cuenta de las creencias en el zodíaco. Éste que escribe no está por la labor de leer el Zoidoaco. En la diversidad, la igualdad de oportunidades. En la igualdad de todos, la diversidad del esfuerzo, de los méritos y de las capacidades. Ahí radica la virtud. Si Zoido la pierde, que Arenas la encuentre. La calidad empieza por uno mismo. La autoridad, a través del propio ejemplo. Que no se olvide.
Un saludo.
DE PUTEROS Y TORPEDOS
Para destruir y aniquilar, el fuego. Una buena candela. Para hacerlo con la máxima rapidez, la incandescencia se consigue vertiendo gasolina o alcohol sobre la pira ya formada. Al rojo vivo. La bronca de los ERES tuvo su nido en Sevilla y en la capital andaluza los agentes de la fabulosa rapiña añaden fragor a la lucha por llevarse las cenizas, aventarlas lejos o arrojarlas al pozo más recóndito y profundo para que nadie pueda recuperarlas.
La Diputación de Sevilla la preside, por seguir el protocolo, un militante del Psoe. Dentro de la sistemática de ataque-defensa de este grupo político, se atiende, en primer lugar, a satisfacer las necesidades pecuniarias de quienes pueden minar la fortaleza del partido. Mas si falla el primer envite, adviene la segunda embestida. A muerte. Contra el sujeto que no calla y que planta cara, a degüello. Si no lo creen, ahí llevan un ejemplo más que reciente: el del señor Guerrero, durante una década, Director General de Trabajo de la Junta de Andalucía. El tapón descorchado de la inmensa botella de champán avinagrado de los expedientes de regulación de empleo.
El presidente de la Diputación de Sevilla, dada la inutilidad de disuadir a su conmilitón, arremete contra él como fiera corrupia, indómita, cruel y carnicera. De angelito a diablazo en cuestión de segundos. El psoecialista que preside el órgano supramunicipal sevillano ha llamado a Guerrero “putero, chorizo y drogadicto”. Casi ná. De protegido a desahuciado. De alma cándida a cabronazo erguido. Cómo se las gasta la gente del Psoe. Cualquier similitud con actividades de formaciones mafiosas es algo más que pura coincidencia.
Los corleones del mundo del hampa despachaban con algún disparo y los epígonos de la camorra andaluza te liquidan con una descalificación institucional que amplifican a través de los medios subvencionados. Hasta que todo el mundo sepa que Guerrero es un sinvergüenza, no por haber contribuido sobremanera a la folfería de los EREs, sino por ser un ladrón, un putero y un drogata que ha perjudicado la intachable imagen de Griñán, absolutamente ajeno el muchacho a las prácticas corruptas de ese garbanzo negro. No basta con mil veces para que los andaluces nos traguemos la mentira, en eso estamos de acuerdo. Pero veinte mil veces de tortura audiovisual a través de Canal Sur, y ya veremos si nos creemos la tesis de los griñanistas.
O conmigo o contra mí. Son tan canallas estos especímenes de la Cosa Nostra, que la desviación de poder es delito insuficiente para sus ambiciones tiránicas. No se conforman con desviar el poder público a sus intereses privados. Lo que quieren es el río de poder para ellos solos. En propiedad. Como en Cuba o en Corea del Norte. Cuando se es dueño de todo, no cabe desviar las propiedades de nadie porque nadie tiene propiedades. La izquierda fascista añora las dictaduras soviéticas. Lo que disfrutarían ellos con asumir la cuota de manejo de Stalin y envolverla en el azulado papel de la democracia. Inmundos unos, inmundos los que cooperan en la trama antidemocrática.
Por cierto, que Valderas, el político perpetuo, nos amenaza con su candidatura al Parlamento de Andalucía. IU lo ha colocado en el número 1 de la lista por Huelva. Dentro de un mes, el bollullero confiará en el voto de los onubenses para tirar otros cuatro años en el oficio de la res pública. Y, como él mismo declara, va a por todas. Ir a por todas es lo que hace un torpedo. Llevarse por delante todo lo que encuentre a su paso hasta que se estrella contra el objetivo.
Valderas arrasa las dignidades de la izquierda pactando/pastando con el Psoe más brutal que se recuerda desde el Gal y desde el Frente Popular. Valderas ensucia los cristales claros de la gobernanza de la Diputación de Huelva con alianzas como las del Palacete de La Plaza de las Monjas. Valderas arroja por el precipicio el crédito que los hombres y mujeres del Partido Comunista lograron a golpe de honradez y a costalazos de cárceles franquistas. Valderas es un torpedo en la línea de flotación de la democracia. Cualquier voto que se destine al grupo que él lidera, es un sufragio que engordará el saco del coco psoecialista. Avisados estamos. Avispados seamos. Libres votemos.
Un saludo.
PERIPLO
Los antiguos llamaban circumnavegación al periplo. Viaje de regreso al punto de partida. La vida es un ciclo, eso dicen, pero yo lo veo con ojos distintos. Con los ojos del dialecta y el cerebro del campesino apegado al terruño. Y no, la vida es un periplo imaginario que comienza en un limbo cognoscitivo y toca a su fin en el purgatorio del espíritu. Nunca supimos de donde vinimos ni sabremos a donde nos conduce la parca.
Hoy me he enterado que ha muerto un amigo de juventud. Pepe. Cuántos otros amigos así nombrados viven felizmente. Pero me resisto a apellidarlo. Hace un mes, la última vez que lo encontré casualmente en la calle tres de agosto. Me extendió la mano como solía y, a mi estilo acostumbrado, le di el abrazo de siempre. Me recordó una promesa no cumplida. Sonreí porque tenía toda la razón. No estaba en mi mano llevar a término el compromiso. Se trataba de un almuerzo con él y otros dos amigos tocayos suyos. Tres Pepes y un Paco. No hubo manera. Parece que me estaba dictando un testamento que ya tiene un legado imposible.
Me he negado a ir al tanatorio. Menos, después de comer. Repetía con frecuencia una frase que, ahora, se me antoja lapidaria: “ésta es la hora buena de los hombres malos”. No sabía que la sobremesa sería algún día la hora mala de los hombres buenos. Como él. Mago de la ilusión, formaba parte del artisteo jamás reconocido. Sin embargo, ha sido el único personaje capaz de convencerme, sin posibilidad de engaño, de que alguien podía darse un bocado en su propia oreja. Genial y simpático este prestidigitador de la sonrisa perenne.
Pepe es el tercero de una saga de gente buena procedente de un lugar irrepetible de Huelva. Nombre de pintor de altura y de raza minera de Huelva. Universidad única de mi vida. Hablaré con los comensales que no pudimos reunirnos con él. Por si acaso, desde donde esté mirando en su periplo por el cielo, nos traslada algún mensaje que, a nuestra edad y desde nuestra ceguera, seamos incapaces de comprender.
Pepe. Un abrazo. Y como siempre,
Un saludo.
REVOLUCIÓN CONSERVADORA
Un incisivo cuchillo romo. Una inteligente estupidez. Unas plenas palabras vacías. Un feliz hombre desdichado. La revolución conservadora es una majadería, con independencia de la figura literaria. Dicho por Rubalcaba, la expresión va cargada de nitroglicerina contra el PP. Los sucesores de Pablo Iglesias nunca entendieron de socialismo, de obrerismo ni de españolismo. Jamás de los jamases. Eso sí, de partido, de facción, de banda, lo que quieran. Y de consignas panfletarias, una “jartá”. Si se pierde el poder en las urnas, se conquista en las calles. Y si hay que incendiarlas y que un huracán se abata sobre la paz del país, bienvenido sea.
Perdidos en el intrincado bosque de luchas internas, los psoecialistas no se quedan en los cuarteles de invierno a lamer sus heridas. Ni hablar. La supervivencia del grupo depende de la mina de diamantes que proporciona el poder. Y a ello se lanzan con derechos o sin ellos. A falta de despachos oficiales, aceras y calzadas. Que no hay coches oficiales, para eso están las ruedas de los contenedores de basuras. La kale borroka se traviste de violenta calle. Necesitan confianza del pueblo y siembran el miedo entre la gente. O por las buenas o por las malas.
Los recientes y desafortunados incidentes de Valencia no son una casualidad. Traen causa del pasado. Son el tercer salto al vacío de los que no aceptan los votos de castigo. Antes perpetraron el inicio del movimiento de indignados. Después, regaron el semillero del 15-M. En 2004, pusieron la pica en Atocha. Previamente, la guerra de Irak sirvió de trampolín de despegue para los luctuosos atentados de Madrid. Las sedes del PP se convirtieron en citas tramadas y en focos de acusaciones de asesinos a Aznar y los suyos. Ni ayer ni hoy ni nunca, la derecha puede ser calificada de asesina si no se argumenta tamaña barbaridad. No se argumentó. Se perpetró y punto. En Valencia, los argumentos son tan escabrosos como falsos y tan afrentosos como repugnantes. No hay, pero miles de dedos comprados pulsan a la vez botones de pánico.
El PP no lidera revolucioón alguna. Cuanto menos una involución política. El centroderecha español peca siempre de una nefasta política de comunicación. La derecha de Rajoy no se ha quitado de encima la escarapela franquista. No porque guarde algo de aquellos polvos, sino porque no ha sabido mostrar la cara reluciente, libre de lodos que otros le arrojan. Por respeto a la inteligencia y a la cultura de los españoles, Rubalcaba -y es pedir lo imposible- debiera abstenerse de ciertos comentarios. Revolución comporta cambio violento de las instituciones socioeconómicas y políticas de una nación. Dónde, Alfredo, reside la violencia ni el cambio salvo que los votantes hayan decidido apearos del machito. Conservador, señor secretario general del Psoe, significa ser favorable a la continuidad en las formas de vida colectiva y adversas a cambios bruscos o radicales. Es tan perverso su discurso que con tal de transportarnos a la bronca, no vacila un instante en cargarse el lenguaje castellano. El hermoso lenguaje oficial de España.
Le importa a Vd. un pepino España y un pimiento la españolidad. La ciudadanía se la trae al cabo de la calle. Sólo quiere, aspira y ambiciona poder. Poder y dinero. Dinero y poder. Así en un rosario interminable de canalladas linguísticas y fácticas. Muchas veces, hasta jurídicas. Qué mas da que le da lo mismo.
Revolución conservadora es como decir Psoe limpio. Una entelequia. Pura filfa. Si quiere seguir mandando a los españoles, saque las pistolas y a tiro limpio contra ellos cuando estén desprevenidos. En caso contrario, respete el resultado de las elecciones. Y si Andalucía también les da la espalda, aprendan a gobernar con justicia, igualdad y legalidad. A lo mejor, algún día retornan a San Telmo.
Un saludo.





