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Francisco Velasco. Abogado e historiador

EL PARTIDO DE BOABDIL

Llora como corrupto lo que no supiste cantar desde la honradez. El fin de treinta largos años de hegemonía absoluta toca a su fin. Nada es hasta que no acaba. Sin embargo, salvo penalty a lo Guruceta diez minutos después del tiempo reglamentario, alea jacta est. El Psoe sucumbe a sus desvergüenzas y recibe el desprecio de una masa de votantes. Lo tuvieron todo y todo dilapidaron. Suele ocurrir a los golfos. Del placer viven y por el placer mueren. En medio dejan un reguero de heridos sin hospitales.

 

Tomar el nombre de dios en vano es un pecado. Reos de demagogia son los que saludan a la democracia mientras queman la bandera de la igualdad y de las libertades. El escándalo del Psoe en Sevilla es la noticia del día. No es, en cambio, el titular de la semana. La corrupción institucionalizada sí ocupa las portadas de toda la prensa seria. La trama del dinero y de las influencias es como un tsunami que inunda las orillas del Guadalquivir y amenaza con tragarse la Giralda. No conozco un alto cargo del partido psoecialista que esté libre de prácticas nepóticas y de cazos malolientes. Ni uno solo. El que no trinca por un lado, manga por otro. La meta no es ganar las elecciones autonómicas para satisfacer la sed de justicia de la ciudadanía. Ni de broma. De lo que se trata es de seguir chupando del bote gubernamental. Ahí comienza y ahí termina toda la dialéctica electoral.

 

Que Viera haya dimitido como secretario general es una cortina de papel. El telon de raso y terciopelo del escenario lo vendieron para cocaína y, ahora, para tapar sus partes pudendas, recurren a la celulosa de antier. Griñán se significa como buscador de consensos cuando lideró el disenso de Chacón. Su escudero parlamentario, el sátrapa de Moguer y gran visir de las colocaciones por corriente eléctrica, el muy esclarecido Mario Jiménez, se sitúa primero en la lista de los candidatos onubenses al Parlamento andaluz. Chaves sigue maniobrando como un Schettino cualquiera hasta que su costa concordia particular encalle entre los arrecifes cercanos a su pueblo. No se salvará don Manuel de la ola de chivatazos que se avecinan. Ni su sanchopanza Zarrías podrá detener el incontenible ataque proveniente del fuego amigo. Ya saben. O me das o te zurro. Los pobres tienen que comer.

 

El Psoe sufre el acoso político, dentro de sus filas, que con tanta perversidad como acierto ha ido instrumentando durante tres ominosas décadas. Alababan el consenso con la aviesa intención de maquillar su vis dictatorial. Los prepotentes que viven del pueblo utilizan a la gente para justificar el rodillo de sus malas acciones. Todo para el pueblo, decían los déspotas. Sin el pueblo, afirman los del Psoe. La fractura de la organización recorre el tejido social y político. En Huelva, la mano firme de Jiménez contiene la descomposición al socaire de la escasa entidad humana e intelectual de sus adversarios. Más vale asesoría en Diputación que ponerse en la cola del paro.

 

Los andaluces tenemos la palabra. Si tienen dudas acerca de las maldades de los cafres de San Telmo, miren a Grecia. Atenas arde. Como París con los nazis. Andalucía se quema. Poco a poco. Las cenizas se esparcen y el viento aviva el fuego oculto. El reino de Boabdil está a punto de caer. Es cuestión de días.

 

Uno se felicita por ello. Ese reino no es de este mundo. Pertenece al imperio de las sombras, al lado oscuro de la realidad, al underground de la conciencia. Boabdil llora. Andalucía festeja sus lágrimas. A la calle con ellos.

 

Un saludo.

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