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Francisco Velasco. Abogado e historiador

EL GOZO Y EL POZO

 

 A caballo entre la década pobre de los cincuenta y del decenio esperanzador de los sesenta del pasado siglo, -hablamos de siglos con la ligereza de días recientes-, Torrente Ballester publicó una de sus novelas de mayor éxito. Los gozos y las sombras. Era un retrato de la sociedad gallega de los años de la guerra civil que ponía de manifiesto la lucha entre los últimos restos del régimen nobiliario caciquil de la Restauración y los primeros conatos de la burguesía emprendedora para imponerse sobre los anteriores. El escritor se hace eco del gozo, de la alegría por el cambio y participa su emoción por ello.

 

Las redes sociales recogían, ha pocos días, la intención del único representante de IU en la Diputación de solucionar el triste espectáculo del Hotel París. Ese palacete lujoso que la psoecialista Petronila Guerrero ordenó alquilar, casi por precio de venta, en pleno corazón del casco histórico de Huelva. Uno de los mayores despilfarros que este onubense ha contemplado en la historia provincial. Recuerdo el enfado mayúsculo, la indignación creciente de Pedro Jiménez, ante la decisión de la presidenta Guerrero. No puede ser, repetía allá y acullá. Después, silencio. Mutismo estruendosamente roto cuando, tras las elecciones municipales de este mismo año, su grupo político otorgó la presidencia del organismo supramunicipal a la misma persona que contrató lo que no debía a un precio indecente por lo astronómico. No se puede ser más incoherente. Aunque, visto lo visto, sí. Sí se puede.

 

Sin embargo, algunos meses después, IU parece reconsiderar su postura. El señor Sánchez Rufo, cooperador necesario del exalcalde José Martín en la nefanda y ruinosa gestión del ayuntamiento de Aljaraque, descorrió un pestillo del búnker. Rufo declaró en el programa “Diálogo Social” que dirige Ramón López en Antena Huelva Radio, que sí, que su grupo no va a retirar su voto a Petronila pero que va a revisar las condiciones del contrato y que, de ser viable, apoyaría la rescisión del mismo. Bueno. Compás y espera. Más vale tarde que empecinarse en la porquería.

 

Ilusión vana. Regate engañoso. Finta tramposa. Que es mejor esperar hasta 2013 porque la indemnización sería, de tan elevada, especialmente gravosa. Que el remedio empeoraría la enfermedad. Aparte de no conocer los elementos básicos de la aritmética, estos políticos de IU ignoran los principios elementales de la economía. Y lo peor es que están convencidos de que los ciudadanos de Huelva somos tontos. Estúpidos de balsa de fosfoyesos e imbéciles de cenizas radiactivas de Mendaña.

 

Ante la basta, tosca y grosera propuesta de los amiguitos del alma del Psoe, el Partido Popular ha tenido reflejos y ha sabido responder a la contraparte. La señora Céspedes refuta la tesis de Jiménez y de Rufo. Los contratos del palacete de Petronila no incluyen cláusula de penalización. En cuyo caso, por qué esperar dos años para resolverlos. A tres mil euros diarios que nos cuesta la chocita de lujo, embolsaríamos a los afortunados arrendadores la bonita suma de más de dos millones de euros. O lo que es igual: más de trescientos millones de pesetas. La megalomanía de una señora que se ampara -y la defienden- bajo las siglas de un partido que se dice socialista y obrero es digna de análisis. La demagogia de una formación que se postula como paradigma de la izquierda más social se perfuma en los baños de algunas instituciones públicas. No es de recibo la primera ni de entrega la segunda. El gozo se difumina en la sombra de la certeza más descarnada. Irrumpe, entonces, el pozo.

 

El pozo de la soledad es una novela con la que su autora, Marguerite Radclyffe, quiso generar, allá por el período de los felices 20, un sentimiento de tolerancia hacia la homosexualidad femenina. Pese a las presiones de los puritanos y fundamentalistas de entonces, su voz se escuchó por doquier. El pozo se llenó de gozo. La sombra cedió un metro a la luz.

 

Si el Psoe e Iu hacen de la corrupción un valor, nunca habrá gozos y sombras ni pozo de la soledad. Los dirigentes de esta izquierda, que se viste de Armani y se elige por el tercio familiar, habrán arrojado al pozo de la ilegitimidad el gozo de la honradez. O es que alguien se creyó alguna vez que Petronila iba a ceder la presidencia y que el nombramiento de José Martín como portavoz era fruto de los méritos contraídos como consecuencia en su enorme labor de crecimiento de la deuda municipal de Aljaraque. Venga. El tándem Martín-Rufo prosigue su razzia. Quien no los conozca, que los compre. Lo dicho. Al título.

 

Un saludo.

 

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