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Francisco Velasco. Abogado e historiador

EL ACENTO DE TRINI

Si Trinidad Jiménez me parece un compendio perfecto de la demagogia más babosa que caracteriza al PSOE de Zapatero, tengo que reconocer que me encanta cómo habla. Lo que dice constituye toda una glosa de frases hechas, de consignas maceradas en el vinagre de la cava baja de Ferraz y de tópicos insufribles. Sin embargo, lo expresa con ese acento tan peculiar que uno hasta llega a atenderla.

 

Alguien se ha atrevido a atacar a la ministra de Sanidad por su acento. Andaluza. Pues mira qué lujo. Acento andaluz. Lo que pasa es que Trini despliega con arte, no el acento, sino el habla andaluza. Que es cosa distinta. Poner el acento tiene un significado más allá de lo puramente prosódico y, por supuesto, de lo ortográfico. Trinidad pone el acento en la propaganda que le toca difundir. Su calidad andaluza no radica, precisamente, en esa tan desdichada tarea. Su calidad andaluza reside en su habla.

 

El habla andaluza caracteriza la idosincrasia de un pueblo. La cultura andaluza no es erudición, que también. La cultura andaluza incorpora en su seno la riqueza de los usos lingüísticos de un pueblo. Ocurre con frecuencia que los andaluces nos sentimos acomplejados, a veces, por la historia triste de pobreza y colonialismo de nuestra región histórica. Los pobres solemos avergonzarnos de nuestra adscripción social. Envidiamos la riqueza ajena e ignoramos el valor propio por más que nuestra economía nos haga pasar rubores.

 

En Andalucía siempre creímos que nuestra habla era la expresión expósita de la comunicación oral que se desarrolla desde Despeñaperros para arriba. Craso error de personas acomplejadas. El habla andaluza indica la sonoridad cultural de millones de ciudadanos. Es tan original, tan distinta, tan localizable e identificable, que el andaluz añade un toque de clase en la expresión de su lenguaje. El de Valladolid no supera al de Córdoba. Uno y otro interpretan los fonemas en distintas claves. Unos cecean frente al seseo de otros. Algunos subrayan las eses finales de las palabras en tanto no pocos prescinden de esa consonante de cola. La ese final no determina el acierto de una frase ni la calidad de un mensaje. En absoluto.

 

Diferencien ustedes el castellano de Cataluña del de León y el de Madrid del de Murcia. Tendrán serias dudas acerca del origen geográfico del hablante. Con el andaluz, y con el canario, sólo cabe certeza. En Andalucía es muy difícil hallar arte románico. Cosa lógica si conocemos la ocupación secular de Al andalus y la postrera etapa reconquistadora de los reinos cristianos. La Giralda de Sevilla es tan andaluza como el habla de sus habitantes. ¿Alguien duda de la categoría del minarete almohade? Pues lo mismo es aplicable al lenguaje oral de sus vecinos.

 

Trinidad Jiménez posee la facultad envidiable de poseer, utilizar y enorgullecerse de su habla. Lo cual hay que agradecerle. Cuántos de los locutores de las televisiones andaluzas abdican del habla andaluza y caen en el imperialismo absurdo del castellano de los madriles. Pobres de espíritu. Atacar a Trini por su “acento” descalifica al ofensor. ¿Por qué? Porque no sabe hacer la o con un canuto y su incultura rechina hasta provocar escalofríos.

 

Habla andaluza. Riqueza, cultura y categoría.

 

Un saludo.

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