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Francisco Velasco. Abogado e historiador

EL VITA DE INDALECIO PRIETO

 

Dicen de Indalecio Prieto. Y de Largo Caballero. Malas lenguas. Lenguas malas. Vete a saber.

 

Si algún día, uno de mis biznietos –que espero conocer- me comenta que en su clase de historia el profesor le ha hablado del papel de Felipe González en la España del siglo XX, mi réplica siempre será la misma. Hijo, la historia la hacen los vencedores pero la ganan los vencidos. Felipe es el exponente reiterado de una buena forma de vender al político y de un estilo malo de ejercer la política. La corrupción alcanzó, durante los catorce años de su ininterrumpido gobierno, la más alta cumbre de la democracia. Nunca superada. Ni siquiera en los años desgraciados del caligulesco Zapatero. Que hizo cosas buenas, sin duda. Que tuvo rasgos de buen dirigente, también. Que llevó a España a Europa, con la misma fortuna con que se cargó la credibilidad de la nación.

 

Con Indalecio Prieto viene a pasar un poco de lo mismo. Se aureola de una bondad nacida del mito del exilio y de su melancolía por la debacle del frente popular. Sin embargo, el mito se deshace entre las gotas de la penicilina de los documentos. Prieto fue un político corrupto. Se podrían decir mil cosas de él. La última me basta para situarlo en su sitio. El “Vita”. Cuál era su cargamento. Qué intervención se atribuye al señor Prieto en la gestión del mismo. Cómo vivía el prócer en México mientras sus compatriotas morían en la guerra civil. Por qué no quiso inventariar las maletas.

 

Si rebuscamos entre los papeles, encontraremos los excrementos de la realidad moral de algunos. Indalecio no se escapa. El Vita de Prieto indica, por enésima vez, la catadura del personaje.

 

La guerra desvirtúa los acontecimientos. Franco dice que la ganó. Y es cierto. Pero sólo desde el punto de vista militar. La guerra civil vio el triunfo de los republicanos. Derrotados, supieron difundir la idea de que la cultura era patrimonio exclusivo de la izquierda. Así siguen. Y la derecha, panoli, estúpida, prosaica, no se entera.

 

El Vita de Indalecio Prieto no es el Fortuna de Juan Carlos I. El barco del monarca actual ha pasado a manos de sus donantes. El Vita fue expoliado por las manos de todos los que se lo agenciaron. También republicanos. Españoles exiliados que sacaron de España el oro y el moro de nuestro acervo histórico y artístico.

 

Ite, vita (missa) est.

 

Un saludo.

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