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Francisco Velasco. Abogado e historiador

EL VERDADERO RECORTE: EL DE LIBERTADES

 

 Somos más tontos que Abundio. En vez de darnos tortas del Casar, nos dan un casar de tortas. En las dos mejillas. Y si cabe, entre los ojos.

 

Ruiz Gallardón es un tipo listo. Taimado y cursi. Cazador hábil que persigue a la presa allá donde sea menester. Con los tasazos, ha tenido éxito real. El número de demandas contenciosas ha disminuido de manera drástica. Multas de tráfico, casi a cero. Los derechos de las personas, anulados. El triunfo de un político de esta suerte se mide por el infortunio de los demás.

 

En el terreno de los recortes, los económicos duelen. Sin embargo, después que antes, uno se consuela a base de analgésicos. Las libertades no se curan con medicinas ni con química. Los liberticidas se cuidan muy mucho de que la hierba del derecho no vuelva a crecer por donde pisan.

 

La nueva gallardonada, con el apoyo de Rajoy, consiste en eliminar a los jueces de instrucción y sustituirlos por fiscales. Fiscales que responden al principio de jerarquía. General de los fiscales que es designado por el Gobierno de turno. La objetividad se va a ir a beber leches. Con los jueces nos quedaba la sombra de la sospecha. Sin embargo, con el Ministerio Público del Gobierno, la subjetividad va a campar a sus anchas. El principio de la llamada oportunidad reglada permitirá a fiscal acusar o dejar de acusar según qué delitos y según qué condiciones. Y según qué personas, Cristina, que se te ve venir, Gallardón.

 

Maniobra discutible y discutida. Con todo, la manipulación se produce en la mordaza a la prensa. Los periodistas tendrán que morderse la lengua pues tendrán vedada la difusión de declaraciones y periciales. He ahí el meollo del asunto. Lo que quiere Ruiz Gallardón es reponer el sistema de censura previa. De Iñaki de Borbón  van a publicar lo que cayó en el Conquero. De Cris Urdangarín, rien de rien. De los papeles de Bárcenas y de los expedientes de Griñán, blanco y en botella.

 

En general, nos enfrentamos ante fuerzas poderosas de derecha e izquierda que han sellado un pacto antidemocrático para ocultar los latrocinios de ambos frentes. Nadie crea que el núcleo incandescente es la fiscalía. Nada. La fiscalía es el manto. La corteza es la ley contrainformativa. A partir de ahora, los volcanes comenzarán a arrojar lava por sus cráteres. El Vesubio gallardonado se va a llevar por delante a los ciudadanos que creyeron que la democracia trascendía el concepto político y se erigía en gobierno del pueblo. Todos ellos, entre los que me incluyo, moriremos sepultados por las cenizas incandescentes de la nueva dictadura. Las libertades han sido secuestradas. Gallardón ha puesto otra cruz a uno de sus más codiciados objetivos. Valiente caca.

 

Un saludo.

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