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Francisco Velasco. Abogado e historiador

RESABIOS TRIBALES

 

Los hay retrógrados y covacheros.  Mas y Urkullu forman parte de la fauna política que aúna a los dos bandos. Unidos por el odio a España, no se cortan un segundo al declararse europeos. Europa, sí. España, no.

 

Urkullu y Mas juegan a jefezuelos de estaditos bananeros. A jefes de tribus perdidas en la selva de sus mentes incivilizadas. El primero defiende un nacionalismo étnico, de lengua isla, de negocio redondo y de sociología rancia. El segundo prefiere las plumas de hechicero real, las palabras de contenido franchute y las empresas al más puro estilo norcoreano. En su juego de roll infantiloide, se escudan tras la simpleza del derecho a decidir para mandar a España al papel de madrastra de Blancanieves y de Cenicienta. Los señoritos quieren su propia casita de muñecas aunque tengan que soportar a los bilduetarras y a los ezquerratas.

 

El soberanismo vascocatalán quiere plebiscito. A falta de consulta, elecciones. De tan fundamentalistas, confunden las sombras con la realidad. Aplauden al pueblo con las manoplas de la sordina y ensalzan a la sociedad con los guantes de boxeo. Si obedecen, palmaditas al dorso. De resistirse, pelotonas de goma a los ojos. Eso de la pacificación de los territorios es una candela en la era del verano más caluroso.

 

Mientras, Mariano sigue la estela balsámica bebé de Zapatero. Y claro, las vías catalana y vasca se ensanchan sin cesar. Suavecita la piel, que viene el masajista y la protege con la pomada más refrescante. Que se sientan bien. Que sus partes blandas se pongan lo bastante duras para golpear los cimientos del Estado.

 

Uno está encantado con estas jugarretas. Por mucho que defienda la unidad de España, por más que invoque el respeto a nuestra Constitución y pese a mi deseo ferviente de que los ciudadanos del país debemos intervenir en el plebiscito de los separatistas, vienen los señores de la guerra y se cargan las intenciones de los amantes de la paz. Y como estos son tan buenos, nos dejan inermes a los pies de las furias.

 

La tribu se impone a la urbe y sobre ésta caen de nuevo las hordas bárbaras del norte. Jesús.

 

Un saludo.

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