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Francisco Velasco. Abogado e historiador

DICE GABILONDO QUE "A GRITOS"

Ángel Gabilondo, Ministro de Educación, sustituto de la infausta Mercedes Cabrera, se ha planteado grandes metas -dice- para afrontar los desafíos de la sociedad del conocimiento. Primera crítica: ¿qué entiende por sociedad del conocimiento? Porque este concepto se maneja con una frivolidad pasmosa.¿Se refiere con ello a la humanización de las sociedades actuales o a una superación de la sociedad de la información? Defina, ministro, el concepto con toda propiedad, con todo rigor, con toda claridad. No dé a luz una falacia si parte de una base movediza.
Ángel Gabilondo, hermano de Iñaki el de PRISA, admite que es necesario, muy necesario, tanto que hay que pedirlo "a gritos", un gran pacto por la Educación que incluya como temas principales el abandono escolar, la reforma de la Formación Profesional o la modernización de los sistemas de enseñanza y aprendizaje.
Segunda crítica: ¿con quiénes va a pactar, con las Comunidades como Cataluña o el País Vasco o va a ser un pacto de Estado? Mire, ministro, unos pueden caer en el error y rectificar; otros pueden mentir a sabiendas; los hay con voluntad y buena intención; no pocos son proclives a las añagazas políticas. En fin, hay una serie de tipos que, de tan variados, podemos elaborar toda una taxonomía. ¿No será más facil, ministro, convocar a una docena muy selecta de expertos -EXPERTOS- en Educación para que diagnostiquen -DIAGNOSTIQUEN- los males que aquejan al sistema? ¿No será preferible, ministro, una vez diagnosticadas las patologías, plantear las soluciones a todas ellas o a cada una por separado? ¿No será conveniente, ministro, que entre los expertos diagnosticadores se incluyan a reconocidos profesores, a prestigiosos juristas, a destacados sociólogos, entre otros distinguidos especialistas en sociedad del conocimiento?
 Ángel Gabilondo lleva un mes en el cargo y -dice- le parecen dos años. Acaso se refiera a la experiencia alcanzada. Tal vez a la fatiga de trabajo tan agotador. Puede que se deba al estrés por no saber dar respuesta a los interrogantes que penden.
 Tercera crítica: No puede creer este articulista que el ministro se haya "quemado" tan pronto. De ser así, el pacto que reivindica nacerá lisiado, cansado, contaminado, porque una carrera se inicia desde la fortaleza física y de espíritu. Y si está cansado, que no lo manifieste. En cualquier caso, ¿qué le causa tanta fatiga, qué? ¿El tener las manos atadas? ¿El saber que debe diseñar la nada para decir públicamente que la nada primera ha dejado paso a la nada segunda? De todas formas, si el Pacto pretende ser la pantalla de dibujos animados con la que el Gobierno quiera mostrar -que de demostrar, nada, verdad, catedrático de metafísica?- su interés por sacar a la educación de la nada para arrojarla a las más abruptas simas de la miseria, haciendo parecer que ha llevado a cabo una gran obra de reconstrucción, entonces, de nuevo la demagogia aplastará a la política y los sofistas querrán ocupar el lugar de los filósofos y la artesanía desplazará al arte y la técnica se adueñará de los postulados científicos.
 Hace falta dinero, ministro. Hace falta una normativa nueva, ministro. Hace falta una política educativa de Estado, ministro. No quiera vendernos productos obsoletos con envoltorio dorado. Si somos capaces de conducir un Ferrari, que podamos disfrutarlo. En caso contrario, es preferible llevar adelante un sencillo Clío porque, aunque más tarde y con menos lujos y apariencias, llegará a su destino. No trascienda lo físico, ministro, no haga demagogia, Ángel.
 Un saludo

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