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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ZARPATERO

 

 Zarpa: mano de ciertos animales cuyos dedos no se mueven con independencia unos de otros. Echar la zarpa: agarrar o asir con las manos o las uñas. Zarpatero: dícese del político que allá donde pone las uñas, desgarra y donde pone el ojo, no atina. Sin embargo, él cree lo contrario.

 

Zarpatero se denomina al individuo que se mueve en el fango y no puede evitar el lodo o barro que se queda en la parte baja de la ropa. También se conoce como tal al que se apodera de algo por violencia, engaño o sorpresa.

 

Zarpar: acción de salir un barco del lugar en que estaba fondeado. Aplícase la locución coloquial de zarpatero al que, teniendo todos los vientos a favor y a su disposición los mayores recursos, es incapaz, o impotente se ve, de desprender el ancla del fondo.

 

Zapatero: designa a una especie de zarpatero que ha perdido la ere entre los afectados por los expedientes de regulación de empleo, entre el rubor del que extravió su vergüenza política, entre el rechazo de sus votantes, entre la risa de sus detractores, entre los rumbos desnortados de sus cambios de humor y entre la rémora de su propia inepcia.

 

España es una nave sin rumbo que alguien desatracó en su momento para que el zarpatero de turno volviese a anclarlo. Ahora no sabe sacarlo del puerto seguro en que se hallaba. Embarca con él a marinería de agua dulce y acre sabor. Zapatero ha metido la zarpa. Otros, la mano. No pocos, la pata. Zarpatero, a lo suyo. El hombre.

 

Un saludo.

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