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Francisco Velasco. Abogado e historiador

VALOR A LA TAZA

 

 Me ha dejado perplejo. Lo del periodista Minuesa tiene tela. Intervenir en la rueda de prensa de Kubati, el asesino, es de narices.

 

Me quito el sombrero con el plumilla. Con más borbones que el equino de Espartero. Los etarras excarcelados sufrieron en sus carnes de granito el cincel del escultor genial.

 

Los amasadores de palabras ni siquiera hacen pan. Se limitan a criticar desde el tendido siete de los enterados. Minuesa ha bajado al ruedo y le ha dicho a las fieras que si conocen el color del perdón. Qué van a saber esos bichos salvajes.

 

Grande Minuesa. Grande por espectacular. Me pregunto cuántos cientos de Minuesa deambulan a diario por los confines de los proetarras y se atreven a salir a la calle pese al miedo en el cuerpo.

 

O callas o estás muerto. En el País Vasco de Bildu y demás amiguetes de la banda terriorista, la paz es un epitafio en la lápida de un  camposanto. O te trastierras o callas.

 

Desde otros rincones de España, cada espectador del drama que no se conmueve ante el atropello o justifica la barbarie de los matones, merecería el castigo de una semanita por los bares de la zona. Mejor que sonrían, que no mencionen su españolidad, que canten las loas de la izquierda abertzale y que defiendan la independencia del territorio foral. Una semanita. Para que sientan el peso del terror en su propio cuerpo. No se les condena in aeternum. Siete días de nada.

 

Muniesa, bien. Que viva su santa madre.

 

Un saludo.

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