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Francisco Velasco. Abogado e historiador

JUECES DESPROPORCIONADOS

 

 Que dice el Código Penal español que los pertenecientes a grupos terroristas, actuando a su servicio o colaborando con ellos, atentaren contra personas, incurrirán en penas de veinte a treinta años de prisión si causaran la muerte de una persona. De una persona. Si son dieciocho, multipliquemos. Lo dice la ley.

 

José Ricardo de Prada es un magistrado de la Audiencia Nacional. Este señor forma parte del poder judicial.  El poder judicial está regido por un Consejo General cuya finalidad es garantizar la independencia de los jueces en el ejercicio de la función judicial frente a todos. O de Prada no se ha enterado de sus competencias o de Prada quiere ir más allá de sus facultades. La calificación de altas y desproporcionadas  que este proyecto de juez estrella hace de las penas a los terroristas etarras viene a indicar que cuando él las impone, lo hace a regañadientes por la sencilla razón de que, hoy por hoy, el juez está por debajo del legislador. Mañana puede ser distinto.

 

El insigne miembro de la judicatura española se queja, además, de que los pobrecitos de ETA cumplen más penas que el resto de los presos. Pues nada, a devolverles a los asesinos la libertad que el Estado les ha arrebatado. Además, sin necesidad de mostrar arrepentimiento ni pedir perdón ni mostrar propósito de repudio a su banda. Para qué. Si esto  es, al fin y al cabo, un proceso político entre dos bandos. Uno que mata con vileza y otro que se tiene que joder con los muertos. Si los verdugos y las víctimas no se tratan en un plano de igualdad, cómo va a procurarse equidad entre el cabronazo que mata por atropello, borracho hasta las trancas, a un viejecito que cruza la carretera, y el embozado que dispara en la nuca a un policía o coloca un coche bomba  en el garaje de una gran superficie comercial.

 

Por otra parte, enfatiza el seguidor de las tesis garzonianas, como existe un proceso de paz, pues hala, a reconciliarse, que aquí no ha pasado nada. Total, por centenares de fallecidos,  miles de heridos y millones de perjudicados, vamos a mantener un conflicto con estas personitas cándidas que han tenido un mal día y unas buenas bombas.  La verdad, la justicia, la ley y el derecho son asuntos colaterales que no pueden interferir la voluntad de los abertzales en su carrera hacia su dictadura de terror, por encima del estado, de las normas y del sentido común.

 

Y digo yo que si este personaje, recién emergido en el panorama mediático, tiene que juzgar mañana a un sanguinario de ETA, le da por aplicar estas fórmulas hermenéuticas y pone en la calle a los miserables de la organización criminal, qué puñetas hace el Consejo General del Poder Judicial. Por mucho menos, se ha abierto un expediente disciplinario a algún compañero. Pero no. A estas alturas de la democracia española, las minorías más desvergonzadas imponen su fuerza a las mayorías silenciosas. En eso estamos y en ello seguimos.

 

Señor de Prada: arrojo a su cara las palabras de la presidente de la AVT: lo que es desproporcionado es que los asesinos estén en la calle riéndose de las víctimas. Si quiere hacer política, preséntese a las elecciones. En cuanto parte del poder judicial, mejor que se exprese a través de las sentencias.

 

Un saludo.

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