Blogia
Francisco Velasco. Abogado e historiador

EL RANCHO

 

(EL CONTENIDO DE ESTE BLOG SE PUBLICA TAMBIÉN EN LA SIGUIENTE WEB)

 http://franciscovelascoabogado.blogspot.com.es

 De locos. Este país está como una puñetera cabra. Estamos como chivas en garaje. Las medidas de austeridad que el Gobierno se ha sacado de la manga precisan un análisis psiquiátrico. Lo de la ley del embudo tiene su boe en la decisión de Morenés, ministro de Defensa, sobre el menú diario de la tropa.

 

Estoy que no quepo en mí de gozo. Si los estrategas de la guerra preparan los escenarios bélicos como gestionan la vida de los soldaditos, en vez de poner picas en Flandes nos van a clavar banderillas de fuego en los lomos. Por estúpidos. Se puede ser más necio si uno se entrena. Mientras una jauría de lobos se reparten los restos del botín, los conejillos de indias sufren en sus carnes las maldades del instinto. Quince millones de ahorro. Y una leche. Con ese dinero, se paga la extinción del infame contrato blindado de algunos desaprensivos que estaban al frente de Bankia. Claro que los de a pie siguen atados al ronzal de las caballerías de estirpe.

 

El almuerzo del rancho militar se cobrará a partir de ahora a dos euros con ochenta céntimos. La soldadesca nunca adquirirá el status de ciudadano con plenos derechos porque las novelas de caballería que llevaron a Cervantes a consagrar el idealismo como locura, siguen vigentes en la era de los Facebook y de los twitters. Vayan a paseo. Si quieren contener el gasto, mil fórmulas son preferentes a la de restringir el magro salario de los de la tropa.

 

De la Internacional. Extraigo lo que sigue: “arriba, parias de la tierra. En pie, famélica legión. Atruena la razón en marcha, es el fin de la opresión. (…) Soplemos la potente fragua que el hombre libre ha de forjar”. Los nuevos parias no son los inmigrantes irregulares. Son los soldaditos de nuestra patria. Han de pagar la mitad de su rancho diario. En un restaurante de tres estrellas Michelín. Vivir para ver.

 

Un saludo.

0 comentarios