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Francisco Velasco. Abogado e historiador

RESPUESTA AL SEPARATISMO

 

 A la vista de su imagen, no puedo sustraerme a la contemplación del jesuita surgido de la imaginación de Blasco Ibáñez. La araña negra. Sin embargo, es cuando me adentro en la lectura de sus declaraciones, que descubro la personalidad del clérigo. Me refiero a Rubalcaba.

 

El hombre no es ajeno a su ruina política. Conoce bien su posición en el partido. Contestatarios surgen por todas partes. Aunque no inmune a las críticas, sí es alérgico a la indiferencia. Echen pestes de su política. Es la constatación de su pálpito. Mientras el corazón aguante, la droga del poder prolonga la vida a costa de su calidad. Ha tejido una trama de tal envergadura que las hilachas se desprenden por el propio peso y los insectos, otrora atrapados en su maléfica red, escapan algo maltrechos pero vivitos y coleando. Y con ganas de revancha.

 

Don Alfredo urde con la celeridad con que Penélope destejía. Con nocturnidad y alevosía. Una voz meliflua suele acompaña sus dicterios. Trata de camuflarse pero la fuerza le abandona. Al tiempo, sus presas evitan caer en el engaño. Su penúltima beso a la majadería es el de reformar la Constitución como respuesta al separatismo. Recuerdo a un pedagogo psoecialista, sin más ideología que la búsqueda desesperada de la deserción de la tiza, que aseguraba que o la LOGSE o el caos. Todo el problema de la educación española se reducía a esa disyuntiva, incapaz el Pestalozzi de bolsillo de abstraerse de sus intereses personales, de visionar la identidad entre la citada ley y la debacle de su aplicación y, especialmente, de entender que los mosquitos no se eliminan a cañonazos.

 

Pérez Rubalcaba pertenece a ese grupo de necios listos que levantan un escenario teatral en un vertedero de escombros. Como su partido se dice federal, propugna una España a la hechura de su organización. Como el PSC anda cabreado por tragarse el bocado del derecho a decidir, el físico pretende hacerle la corte a la damisela desdentada. Como carece de versatilidad intelectual, recurre a la ambigüedad dialéctica de separatistas y separadores. Como no tiene agallas para promover la marca Psoe en Cataluña, divierte al personal con bufonadas chistosas.

 

Admiren la solidez del pensamiento lógico del Rubalcaba de la España negra. Basta con que se reforme la Carta Magna para que el cordero Junqueras, el manso Pujol o el Gandhi de vía estrecha que ocupa la Generalitat, entren por el camino de las cataratas del Niágara y se lancen al vacío de la cascada. La gran cascada de Rubalcaba.

 

Una reflexión aguda la del vice de ZP. De tal colchón, semejante condición. Sépanlo y asimílenlo. Rubalcaba es al bien como la araña negra a la limpidez y a la inocencia.

 

Un saludo.

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