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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ORIOL

 

 Jordi Pujol y Marta Ferrusola sabían por qué bautizaron a uno de sus hijos con el nombre de Oriol. El dinero llama al dinero y el oro atrae al oro. Nada de dorado barroco. Oro de aureolus. Nada de apellido. Onomástica.

 

Oriol Pujol i Ferrusola hace honor a su nombre propio y encasta directamente con los apellidos de sus papás. Nada, de nadar, en la abundancia. Se lo merece. De padres banqueros, niño con dinero. De padres políticos, hijo listo. De padres sin escrúpulos, ya se sabe.

 

En Cataluña son más pícaros que nadie. El mayor negocio que se puede montar en aquella parte de España es el de la venta de souvenirs separatistas. Uno pone un supermercado y lo comercializa como “Santa Cruz” y no sólo no vende un yogur sino que lo machacan a multas. Si, en cambio, recurre al “Santa Creu”, éxito asegurado. Ser del Barça es un pasaporte de catalanidad de la buena. Asociarse al Espanyol, un estigma que te relega al gueto del charneguismo más despreciable.

 

Don Oriol Pujol está imputado por un supuesto delito de concesión de estaciones de Inspección Técnica de Vehículos. Estuvo declarando una docena de horas ante el juez al que ha correspondido el marrón del caso. Menuda bestia parda le ha tocado al funcionario. Las presiones del entorno del muchacho van a ser chicas. Ya lo están siendo. Total, por unos servicios públicos de nada. Ni que decir tiene que el hijo del gran jefe de Banca Catalana ha dictado su inocencia. Sin vacilaciones. Al estilo Bárcenas, Pallerols, Julián Muñoz, Pepiño Blanco y otros grandes hombres de la sociedad española de todos los tiempos. Inocentes todos. Perversos los jueces que tienen la desfachatez de imputarles actos tan sucios.

 

El retoño nada había dicho a sus augustos progenitores sobre sus andanzas. Pura austeridad en una saga impecable. Lo de llamarse áureo es una cosa y oriol otra. No sé cómo se dirá forrarse en catalán. Ni me importa. Lo que sí es evidente es que no importa la lengua cuando la pasta llena los bolsillos de los ingenuos forrados.

 

Si vas a Barcelona, pregunten por el Oriol. Por la Dolores en Calatayud. Por Bárcenas en Madrid. Por Pepiño en Galicia. Por Julián Muñoz en Marbella. Por todos ellos y unos muchos más en los departamentos de delitos financieros de la Guardia Civil y en los Juzgados de toda España. Qué ricos.

 

Eso sí, Oriol, por ideología catalanizante, que no por meter la mano en las alforjas públicas de su comunidad. Él puede ser un chorizo, pero separatista, oiga, para robar sin dar cuentas a los españoles.

 

Un saludo.

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