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Francisco Velasco. Abogado e historiador

MOSTRENCOS

 

 En Derecho, los bienes mostrencos son  una cosa y el calificativo mostrenco sigue un concepto distinto según la Real Academia de la Lengua. Servidor se quedará con la definición de torpe e ignorante que atribuye el cualificado diccionario al término.

 

La interpretación dialéctica de la historia se impone, en general,  al menos desde un  punto de vista intelectual, sobre la cíclica o la de sucesión cronológica. Es lógico que así sea si tenemos en cuenta a Hegel y su triángulo expresivo de tesis, antítesis y síntesis.  El resurgir de los movimientos totalitarios es una tesis que se enmarca en la antítesis de la regresión democrática y de la recesión económica. Queda por verificar si la síntesis se concreta, de nuevo, en un período de luchas por el poder que concluye, como siempre, en  la ruptura del bienestar social a cuenta de ultraderechistas y gente de ultraizquierda que gustan pescar en el río revuelto de los pescadores sin prejuicios.

 

En Alemania, Merkel ha obtenido un excelente triunfo electoral. En ese país, la crisis ha cuidado el lomo del toro financiero y las banderillas ultraicas ni siquiera han podido arañar la piel del morlaco. Sin embargo, en la vecina Austria, los argumentos son bien diferentes. La economía no es tan boyante y las carencias hacen mella en el electorado. El cuerpo social se aferra a la indecisión y ningún partido tiene asegurada la victoria ni siquiera en los sondeos. Con todo, preocupa, y mucho, la tempestad de nerviosismo y de agresividad que se dibuja en el horizonte.

 

El ascenso imparable del ultranacionalismo pone en peligro la dinámica progresista del voto. Austria es un estado federado -federado, Rubalcaba.- en el que Alta Austria sigue la línea secesionista de otros territorios de occidente. Allí nació Hitler, un ultranacionalista montano y  urbano erigido en jefe de un ejército de desmandados.

 

Los mostrencos son políticos que nunca aprendieron de la historia ni tienen el menor interés en conocer los efectos de sus decisiones. Ellos arman el pitote y, más tarde, procuran salir airosos del caos dejando a los de siempre sumidos en el laberinto de su infortunio. En este saco, metan a catalanistas sin sentimientos, a vasquistas descerebrados, a corsos pronapoleónicos, escoceses ansiosos, venecianos, flamencos y tantos otros. Mostrencos que confunden sentimiento con sensiblería y desunión con poder de la cola de león.

 

Qué le vamos a hacer. La estupidez es una asignatura de autodidactas nacidos en el frente de la discordia innata. Qué se puede contra el mostrenco. Para empezar, el arte de la enseñanza. Después, la enseñanza del arte.

 

Un saludo.

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