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Francisco Velasco. Abogado e historiador

MI MALENI

 

 Cómo es la juez Alaya. Pues no que ha imputado a Magdalena Álvarez, mi nunca bien ponderada Maleni, exconsejera de la Junta de Chaves y exministra de Zapatero, por el tema de los Expedientes de Regulación de Empleo. Qué pasa. A ver si va a resultar que esta señora también forma parte de la trama del fondo sin pozo -que no pozo sin fondo- de reptiles. Ella, que no declaró que el dinero público no es de nadie.  Que fue su compañera y conmilitona Carmen Calvo la autora de esta perla. Ella, que nunca ha viajado gratis total. Ella, que se sorprendía de la dimensión del aeropuerto de Barajas. Ella, que de Hacienda sabe poco o escucha menos, que jamás se enteró de la estafa de los EREs. Ella, que es un modelo de supervivencia política. Por favor.

 

Cómo es la juez Alaya. Imputar a toda una vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones. Dónde vamos a llegar. Aquí cae hasta el apuntador. Por qué ella. Si la meritoria dirigente no fue más que responsable de la Hacienda andaluza durante unos cuantos años. Si ella ha declarado que jamás despachó con el expresidente “don Manué” sobre ese tema de los dineros defraudados. Ella, que no se enteraba de los desfases presupuestarios, cómo iba a conocer las advertencias del interventor. Ella, que jamás mantuvo reunión alguna con su compañero Viera ni, mucho menos, con el directorcillo general de Empleo. Si ni se acuerda de su careto. Puestos a ignorar, es que la señora Álvarez  no se acuerda ni del programa 31-L ni del 45-G ni del HP-1. Agua. A ella, a la que todos los tiros le pasan cerca pero no la tocan ni la hunden.

 

Cómo es la juez Alaya. Emitir un Auto de imputación contra esta heroína de nuestro tiempo. La mujer campechana que deja su elitismo social y profesional, para enriquecernos con sus frases lapidarias. Ella, que es capaz de referirse a una integrante de la Comisión parlamentaria con la confianza de “hija”. Ella, que pierde la salud trabajando por España fuera de España. Que se queda afónica cuando el aire de la sospecha se cuela por la ventana de sus pulmones. La gobernante que toma decisiones sin consultar al oráculo. Ella, que, de desmemoriada, ha olvidado los pasillos del Parlamento por el que tantas veces resonaron sus pisadas y sus voces.

 

Cómo es la juez Alaya. Ataláyica e himaláyica. Pero Señoría, si Maleni sólo estuvo una década de nada al frente del aparato de la Hacienda autonómica. Si ella seguía fielmente los dictados de su presi. Pobre Maleni. Pero pobre. Débil Maleni. Pero débil. Lo que tiene que soportar para llevarse toda la vida bordando banderas de libertades y maletines de poder. Ella, que mira la grandeza de la juez Alaya. Ella, la cobarde que se esconde tras la jauría que se tira a la yugular de la valiente magistrada.

 

Ella. Mi Maleni. La tuya.

 

Un saludo.

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