Blogia
Francisco Velasco. Abogado e historiador

HUMILLANDO

 

En gerundio, que no en participio pasivo. Humillados, los ciudadanos. Humillando, los gobernantes. Humillados, los que maman el desempleo. Humillando, los que potencian el paro. Humilladas, las víctimas del terrorismo. Humillando, los magistrados afines al Psoe. Humillados, los hipotecados. Humillando, los bancos que no devuelven las inyecciones económicas del Gobierno. Humillados, los empleados públicos. Humillando, los jefes tribales de la Junta de Andalucía que llenan de intrusos y comisarios la Administración Pública.

 

Como decía Cela, no es lo mismo estar durmiendo que estar dormido. Ni estar jodiendo a estar jodido. La humillación que este pueblo rebelde acepta cada día, es una afrenta a su personalidad y a su historia. Los españoles nos empequeñecemos al postrarnos ante el tirano Zapatero. Los ciudadanos de las regiones de España nos arrastramos ante el menosprecio constante de los Rubalcaba y amigos. El pueblo que se levantó ante Napoléon se doblega ante la opresión de Chaves, Griñán y demás turiferarios de la corrupción. Nos envilece nuestra postración ante el enemigo institucional. No cabe rendirse ante esta máquina infernal de mentir que pisotea la verdad y menoscaba la libertad.

 

Aznar ha asegurado que la democracia sabrá reparar la afrenta. El paro terrorista y el terrorismo del desempleo son los mayores enemigos del pueblo. La hostilidad irá en aumento mientras el sustrato de abono y riego sea la galopante corrupción que ha instalado la cúpula psoecialista dirigente. Las instituciones democráticas están llenas de fango y de fosfoyeso radiactivo. La señora Trujillo, que fue ministra de vivienda en el primer gobierno de ZP, niega la evidencia y, en un alarde de incontenida dictadura, rompe los papeles que, en sede televisiva, le muestra un periodista honrado. La psoecialista se retrata y con ella desnuda a sus conmilitones. Rompe papeles en público. Qué no hará en privado. Qué armas utilizará en la noche. Qué disparates cometerá de incógnito entre la multitud. Son cobardes ad nauseam e infames hasta el vómito.

 

El Gobierno de Zapatero humilla a todos. Sin embargo, ninguno vuelve de la humillación. La basura que hemos tragado, dentro se queda por más que regurgitemos parte de la misma. La vida que corre tritura nuestro ser y hace picadillo nuestra personalidad. Únicamente la dignidad nos devuelve la imagen y la esencia del humano. La astilla del decoro es el tablón al que nos asimos para no hundirnos definitivamente. La reacción pasa por el reconocimiento de nuestra muerte moral. Hasta cuándo. No podemos cosificarnos. Ni admitir nuestro tránsito hacia la condición de desechos irreparables.

 

La luz se llama resistencia. La llama es la indignación. La antorcha, el rechazo. Me quedo con un texto del recientemente fallecido Ernesto Sabato. Hace años, escribió un magnífico Ensayo, “La resistencia”, en el que decía: “El hombre se está acostumbrando a aceptar pasivamente una constante intrusión sensorial [...] [que] termina siendo una servidumbre mental, una verdadera esclavitud. Pero hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse”.

 

No resignarse. Resistir. Rebelarse. Luchar. Recuperar la humanidad robada. No más humillaciones.

 

Un saludo.

0 comentarios