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Francisco Velasco. Abogado e historiador

PLANES Y PLANICIES

 

 El emperador Zapatero, tal parece como actúa, ideó un Plan "E". El nombre del Plan, "E", se refiere a una intención, de naturaleza endeble y enfermiza que tiene una clara voluntad de engañar, mediante llamadas estentóreas al empleo, de resultado prácticamente estéril, ideado por un político, que debiera ser el segundo español, tras el rey, a fin de maquillar las listas del paro, manipular a la ciudadanía, jugar con las esperanzas de millones de desempleados, y procurar que el tiempo pase cuanto antes para que, sumidos todos en una atmósfera de sopor irresistible, advenga el período electoral más propicio a fin de que el caudillo imperial mantenga su dignidad personal aunque el resto de españoles perdamos la nuestra.

 

Pobre diablo. Ingenuo charlatán Lo cantaba Pablo Abraira. Mas no se refería a ZP. Éste es diablo, pero los pobres somos los españoles. Sí es charlatán pero los ingenuos somos los ciudadanos. Nos la da con queso. Ahora se va a sacar el Plan R, de recortazo de sueldos. A continuación, el plan C, de congelación de pensiones. A no tardar, el Plan I, de impuestos a tutiplén. Próximo en el tiempo, el plan H, de pasarse la huelga de sus amigos sindicalistas por el forro de sus caprichos. Después se sacará de la chistera el Plan X, y nos alimentará la líbido con sesiones de porno político y de política porno. El rey del Plan no es nadie. Lo que sabe.

 

Pena que no destine su fértil capacidad manipuladora al bien público. Lástima que siga enfangando al pueblo en las arenas movedizas del paro más atroz. Triste que la economía arrastre el polvo de los caminos. Lamentable que la sanidad y la educación se hallen en las horcas caudinas de la negligencia. Inadmisible que Defensa deje a nuestros soldados en pañales ante enemigos poderosos. Ilícito que Interior amenace a la guardia civil con sanciones si la inquisición de las multas no recupera cotas de antaño. Bananero que nuestros policías hayan de patrullar a pie por falta de carburante paras sus vehículos.

 

 Y mientras, el Plan A de alianza, sigue su curso de derroche. Y el Plan M de sumisión a Marruecos convierte a la democracia española en alfeñique bajo el manto del sultán alauita. El Plan O es la niña bonita de la estrategia de José Luis Rodríguez. Su corazoncito sensible se amasa en la blandenguería más repelente cuando de Obama se trata. Los españoles tenemos un plan. Es inútil. Nada podemos contra el soberano de los planes.

 

Comenzaremos a consolarnos si las elecciones catalanas que se antojan inminentes, arrojan un resultado electoral que condene a Montilla y a sus compañeros de juegos separatistas a la sima del Hades, al fuego del Infierno de Dante, al farolillo rojo de los dirigentes. Llegado ese momento, la fecha será memorable. Los españoles de Cataluña habrán pateado el trasero de cuantos  golfos han utilizado el nombre de ese pueblo para colmar su afán de riqueza, de influencia y de dinero.

 

Todos ellos quieren a España para eso. Para forrarse. En sentido literal o metafórico.

 

Un saludo.

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