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Francisco Velasco. Abogado e historiador

SUPREMO BLANCO

 

 Calidad suprema. Como el turrón. Blanco es supremo. El Supremo espera a Blanco. Mantiene su presunción de inocencia pero se halla en el turno de espera del Alto Tribunal. El refrán castellano debió inspirarse en cierta gentuza para glosar aquello de que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y si, además de embustero, es un demagogo coercitivo, pues se desemboca necesariamente en los gobiernos del Psoe. Dentro de la catalogación global de éstos, en dos de sus más celebérrimos ministros: Rubalcaba y Blanco. Par de hachas.

 

Filtraciones del sumario dan por sentado que las acusaciones a Pepe Blanco tienen base amplia y sólida. Su querido primo telefoneó al todavía portavoz del Ejecutivo de España para propiciar una entrevista con el empresario gallego. Con portavoces como el presente, el primer poder de esta democracia vergonzante debiera calificarse de Ejecutor y no de Ejecutivo. En una gasolinera puso su despacho oficial el trepa lucense. Como si su Ministerio careciese de sedes oficiales para atender las solicitudes de los ciudadanos. Ahí, en un surtidor de carburante, previo pago, el Ministro de Autofomento recibió posibles coimas. Ejemplar el mozo de estoques.

 

Despacio. Despacito. Que Blanco es aforado. Que a él no le puede juzgar una juez cualquiera. Los diputados disfrutan de un fuero que les evita la comparación judicial con el resto del pueblo. Son como el turrón, bien duro, supremo. A esto hay que agregar lo que se cuece entre bambalinas de la Fiscalía. En este sentido, se dice que Conde-Pumpido ya está medrando a fin de convencer, ejem, a la señora Estela San José para que ordene nuevas pruebas y, de esta manera, prolongar las investigaciones hasta después de las elecciones del veinte de noviembre. Don Cándido es de los que confunden poder con autoridad y se queda tan ancho con su moralidad capilar. Mujer, que Blanco es amigo y cómo vas a permitir un escándalo de estas dimensiones a medio mes de la cita con las urnas. Mujer.

 

Blanco, ese hombre, mujer, sigue sin querellarse con nadie. Ni una simple denuncia. En la comisaría de la esquina. No le hace falta ni abogado. O un escrito ante el Fiscal. Qué va. Le queman los papeles. Son como boomerangs que se vuelven contra él por aquello de la “exceptio veritatis”. Es como el efecto foehn. La topografía de Blanco es popografía y la descomposición intestinal obliga a su masa de poder a subir en busca del favor de las alturas terrenas y celestiales, hasta que se condensa el vaho de su ansiedad contenida y se precipita en forma de lágrimas bajo el diluvio. No sea cagueta, señor ministro. El pavor desmedido conduce a diarreas incontroladas.

 

Es el sino de estas izquierdas falsas como judas genuinos y como jesús apócrifos. Encima el muchachito se sirve respaldar al irresponsable Zapatero y se atreve a criticar a su compañero de juergas griegas, el señor Papandreu. Para una decisión correcta que toma el presidente heleno, la del referéndum, lo pone de chupa de dómine. Al menos esta vez, la democracia es representativa en la Hélade. El pueblo decidirá algo más que si aprueba, o no, el rescate. Los griegos determinarán si pueden seguir instalados en un sistema en el que reina la corrupción institucional, en el que los presupuestos se falsean a ritmo de sirtaki, donde las pensiones y los impuestos se dirigen por la senda del fraude más despendolado, o en el que el cohecho en los cargos públicos es tan corriente como el almorzar y donde las reformas laborales tienen como norte el larriano vuelva usted mañana. Pepe Blanco compendia los pecados mortales de la política griega. Papandreu se ha frenado en seco. Tarde pero bien. Blanco arrastrará por las plazas su penosa agonía.

 

Blanco, no. Erre que erre. La leninista consigna del “resiste y vence” se hace carne en la estrategia anticarcelaria del artista de Palas de Rey. Se esconde tras gigantescos valladares. Ya veremos cómo se corta este duro turrón, si ante el Supremo o se va a quedar en producto de feria.

 

Un saludo.

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