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Francisco Velasco. Abogado e historiador

DESCLASADOS Y DESALMADOS

El señor Cayo Lara es un magnífico exponente de la izquierda contestaria. Contestaria a cualquiera que no sea a ella misma. Izquierda Unida es contestaria pero que nadie replique sus haceres y sus quereres.

 

Uno de sus lugartenientes en Andalucía, el señor Maíllo, se ha cabreado, bendito él, porque en su mítin gaditano, un par de despedidos de Delphi le han llamado traidor. Por favor. Cómo va a ser Maíllo traidor si no sabe lo que es la lealtad. Los despedidos, se advierte, no son del PP, pero a poco que se les caliente la boca a los troveros de turno ya veremos dónde los sitúan.

 

En este sentido, los custodios de la integridad ideológica de IU niegan a los dos ciudadanos su derecho a manifestarse de forma pacífica. En Madrid, donde gobierna el partido de Rajoy, sí pueden rodear el Congreso, tomar las calles o destrozar el mobiliario urbano pasando por romper la crisma a los policías. Ahora bien: esos impulsos son propios de fascistas si los congregados, aunque sean dos, se atreven a interrumpir el importantísimo discurso de un izquierdista de tronío. Así que los dos pobrecicos discrepantes han sido lanzados a la calle como pobres desahuciados.

 

En defensa de su compañero de fatigas, don Lara ha dictado la frase de rigor: estos desempleados “son mi clase desclasada".  Sic. Palabrita del niño Jesús. Y, además, el gran mentor de los parados dóciles ha garantizado que su partido político es el que puede lograr cambiar la sociedad. De verdad, que no es broma.

 

Si Izquierda Unida, esta Izquierda Unida, consigue alguna vez hacerse con el Gobierno de Andalucía en exclusividad –ahora mangonea a dos carrillos pero comparte pastel-, este articulista se traslada a Cataluña. Porque uno prefiere a los independentistas, aunque se oponga a ellos, antes que a los demagogos y totalitarios, A los primeros se les ve venir. A los segundos, no, pero nos enteraremos de su desembarco.

 

Cayo Lara ha dicho que los extrabajadores son unos desclasados. No me lo creo. De lo que estoy convencido es de que las palabras descalificantes del caudillo de IU son propias de un desalmado. De un político sin alma.

 

Un saludo.

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