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Francisco Velasco. Abogado e historiador

SUPER CHAPUZAS


 Garzón. El juez Garzón nos sume en el estupor. De escándalo en escándalo. El cachondeo de la justicia, que refería Pedro Pacheco, tiene una base de razón. Resoluciones judiciales que nadie comprende. Tribunales superiores que voltean sentencias de jueces de instancia. ¿Por qué tan divergentes fundamentos?

 El tema de las presuntas escuchas ilegales a abogados defensores de imputados en el caso "Correa/Gürtel", va a traer cola. Las noticias que apuntan a la preparación de una querella de José Antonio Choclán contra el ínclito juez estrella por un presunto delito de prevaricación sorprenden hasta cierto punto. Con Garzón nada parece descabellado. La denuncia que contra el magistrado de la Audiencia Nacional interpusiera, ha poco, el sindicato Manos Limpias también respiraba por la herida de la presunta prevaricación. Ahora Choclán abre otra vía más invasiva por la misma llaga.

 El abogado Choclán es juez en situación de excedencia desde el año 2004. Choclán se significó, allá por el año 2000, como el gran hacedor de la sentencia del caso BANESTO. En aquella fecha, el entonces magistrado de la Audiencia Nacional logró arrancar al diario El País un comentario en estos términos: "su relato de hechos probados quedará como un hito en la historia del fraude económico español". Y es que Choclán, curtido en un juzgado de San Sebastián, había accedido en 1996 a la Audiencia Nacional en comisión de servicios y se había ganado justa fama por su experiencia en el enjuiciamiento de delitos fiscales y económicos.

 Hoy, Choclán es el abogado de Correa. Sería lamentable, de creer que el sumario del caso Gürtel es lo bastante garantista, que el don Vito hispano se librase del rosario de imputaciones por mor de una chapuza como la que se atribuye al juez Garzón. Si éste quebrantó las garantías constitucionales, recogidas en el artíclo 536 del Código Penal, por autorizar escuchas no fundamentadas o insuficientemente motivadas, podemos golpearnos de bruces con el muro de la nulidad de las actuaciones. En cuyo caso, el autor del presunto delito incurriría en la pena de inhabilitación especial para cargo público. 

 No se puede olvidar que el juez ha de ser, primero, un juez garantista y, después, un juez impulsor de las investigaciones con ínfulas de juez policía. De invertir las funciones, se convertiría en juez y parte y se despojaría de su irrenunciable deber de tutelar los derechos del imputado.

 Garzón está demasiado confiado en su buena estrella. Se creerá de verdad tocado por los astros. Se sentirá plenamente confiado por sus relaciones con algunos policías. Torres más altas han caído. Sería muy interesante que Caamaño, Dívar, Rubalcaba y Zapatero sean conscientes de lo que está ocurriendo. No pueden mirar para otro lado. Una chapuza de este calibre sólo sería parangonable a las medidas adoptadas por Zapatero para no sacarnos de la crisis económica.

 No hay peor cuña, Garzón, que la de la misma madera, Choclán.

 Un saludo.

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