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Francisco Velasco. Abogado e historiador

SERVICIOS PRESTADOS

Un pago suculento. Por los servicios prestados al Psoe, que no a España, el Partido de Rubalcaba pasaporta a Elena Valenciano a la esfera de la UE donde pueda dormir el sueño de la fidelidad. Anda que no se vive bien en Bruselas  con el sueldazo, las dietas y los gajes.

 

La huida de la bien pagá tiene otra lectura. Si es la número dos del partido, qué perspectiva de triunfo electoral manejan El país y la Fundación acerca de los registros electorales de dentro de un par de años. Es evidente que Valenciano se salta los telediarios porque las noticias asustan. Menos horizonte que el big bang de la luna. En el cementerio de elefantes, los paquidermos no saben qué monería hacer para que les regalen unas vacaciones parlamentarias bien remuneradas en la Europa de los veintisiete.

 

La irreparable pérdida para la causa patria de doña Elena sólo podrá ser compensada cuando desde el corazón de la Europa rica, nos traslade el sinfín de operaciones mágicas que pongan España en la cumbre de la legislación continental. Valenciano va a ser la Luis Aragonés y el Vicente del Bosque de la política. Para eso lleva desde los quince años subida al carro del far niente del partido. Hacer nada porque la eximia diputada no ha ganado unas elecciones en su vida.

 

En mayo, entrada la primavera cultural y anticultural, doña Elena Valenciano hará las maletas, cogerá el primer avión, pasará dos o tres días en la capital belga y, entre col y col, lechuga de vuelta a la madre nacional. Como no se opere un milagro, la vice calentará el sillón parlamentario durante años. Todo sea, murmuran algunos compañeros de Ferraz, para que abandone el navío que entre ella y don Alfredo están elevando a la categoría de Costa Concordia. Cómo será la cosa que su designación ha molestado mucho en los cuarteles de Rajoy. Cómo se va a ir una de las mayores generadoras de voto para la derecha. A ver. con Óscar López  y con Susana, todavía queda alguna esperanza. Pero no es lo mismo. Elena era más dadivosa.

 

En Europa, Valenciano va a mostrar las fronteras ilimitadas de su feminismo radical y opondrá su estilo a las prácticas más rudas de Bibiana y de Pajín. Por lo pronto, ya teje, como la nueva Mariana Pineda, la bandera del republicanismo español. Para eso da la vida por su país, admitiendo su destierro áulico a las frías tierras del francés y del flamenco.

 

No alboroten. Los entusiasmados por la marcha, conténganse.  

 

Un saludo.

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