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Francisco Velasco. Abogado e historiador

MINEROS

Pola de Gordón. León. España. Seis trabajadores de la mina muertos. El grisú. La fuga. El aire. ¿El grisú?   Que en pleno siglo XXI el grisú siga cobrándose víctimas, no me encaja. La revolución tecnológica desmiente causalidades propias de siglos anteriores. Accidente incidental, tampoco. Riesgos y prevención. Una fórmula inaplicada.  

 

Si la mina era grisuosa, cómo se aseguraba la ventilación principal. ¿Y la secundaria? Qué mediciones y qué controles grisumétricos se llevaron a cabo en los últimos días. ¿Se ha potenciado la medida periódica de extracción del grisú, que dicen inevitable y que se presume radical y brutal?

 

  Intereses económicos. Procura de silencios sociales. Expedientes de regulación de empleo minero mal resueltos. Ayudas públicas, subvenciones o aportaciones gestionadas al albur de dividendos criminales. La incontestable inercia de la muerte. El dolor irremediable de los compañeros y familiares. La política de pésames oficiales. El llanto gubernamental que quiere burlar la apatía de dirigentes.

 

  Mineros muertos en la guerra sucia del carbón. Turiferarios del poder que halagan la vida no defendida debidamente. Acólitos del incensario que no suprime el olor de la desidia. Abuelos difuntos del 34, padres que fallecieron en el 62, hijos caídos en el 13. Qué ha cambiado en la España de nuestra vida si la naturaleza resiste el embate del hombre sobre ella.

 

  Hay que reflexionar. Los accidentes del presente son sorteables si las medidas son garantes. Hay que pensar. Los cacahuetes pueden saciar el hambre pero no alimentan. La minería reclama atención continuada y rechaza medidas de saltimbanquis políticos y sindicales. Si no hay dinero para prevenir, mejor cerrar. Uno no puede jugarse la vida propia al azar de los recortes ajenos. A ver si no pasa nada. Y pasa. Vaya si pasa.

 

  Un saludo.

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