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Francisco Velasco. Abogado e historiador

REFRENDAR

 

                 La izquierda, ociosa, impotente, aburrida de sí misma, inoperante y destructora, ha cogido la petera de la monarquía. Los dirigentes de la Unida o de la Plural se agarran a un botón para cargarse el traje. Si encima el rey les facilita el adminículo con sus errores garrafales, pues se la ponen a huevo.

 

                A falta de propuestas más interesantes, ahora quieren un referéndum sobre la Corona. Lo cual lleva consigo una modificación sustancial de la forma del Estado español. Y, por añadidura, mandar la Constitución del consenso al contenedor de la basura. En consecuencia, propiciar el escenario revuelto en el que la crisis política acentúe el caos social y económico provocado, en buena medida, por esa izquierda megalómana e incendiaria. Saben que jugando con fuego, se va a quemar la democracia. Ahí radica su interés oculto. Qué democracia ni qué limones, se cabrean. Lo que hay que implantar es una república bolivariana chavista en el que el Maduro de turno nos hable de los pajaritos enjaulados.

 

                Qué peligro. El derecho a decidir que defienden en Cataluña no es aplicable en Andalucía. En cualquier caso, lo niegan a todos los españoles. Si los ciudadanos de Aracena esgrimen su derecho a ser incluidos en la provincia de Sevilla, pues nada, se atiende su petición y adiós muy buenas. El resto de los onubenses, a callar. Y por este conducto, podemos alcanzar los más escarpados precipicios de la desestabilización.

 

                Por la senda de estos filántropos de plástico contaminante, el referéndum podría proyectarse también a otras instituciones. Por ejemplo, las diputaciones, el Senado, el Consejo de Estado, la Cámara de Cuentas, los parlamentos autonómicos, las competencias regionales, el Real Madrid o el Recreativo. Lo que quieran. Derecho a decidir del pueblo. Hasta que, usurpado el poder por el golpe demagógico, manden los derechos y las libertades del pueblo donde Cuba o Corea del Norte.

 

                En ese caso, el referéndum es utilizado para refrendar su maniobra antidemocrática. Esto es, para corroborar la bondad de la dictadura implantada por la idiotez de los débiles, de los pusilánimes, de los crédulos y de los conformistas, a quienes da igual el atún que el betún.

 

Ojo con los referenda auspiciados por esta izquierda de hojalata. Pinchan, hieren, sangran e infectan.

 

Un saludo.

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