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Francisco Velasco. Abogado e historiador

LA NADA

Saludé el pasado fin de semana a un antiguo compañero de trabajo. Hombre moderado y lúcido profesional. Milita en el Psoe. Nunca entiendo las militancias entre personas que viven de su intelecto. Todo tipo de pasión partidaria menoscaba el caudal objetivo de una persona. He conocido a gente que se dice melómana, cantar las virtudes del Mozart y vituperar la música de Wagner. Mozart. El arte comienza en él y en él acaba. Síntoma de cretinismo el de quienes entienden la belleza como patrimonio de una percepción muy subjetiva. Hooligans de party. Fanáticos que confunden la música de cámara con una camarilla de músicos.

 

Mi compañero de trabajo es un tipo con categoría humana. Pese a formar parte de una organización política como la que hoy prostituyen éticamente sus dirigentes. Personalmente, creo que las ideas son las que requieren defensa argumental. Las formaciones políticas se mueven en el posibilismo, en el relativismo de los valores y en algún que otro interés inconfesable. Mas qué ocurre cuando las ideas son nada y la nada es el carácter definitorio del vocero de las ideas de otros. Atribuir una idea a María Zambrano entra dentro de la lógica de pensamiento y de acción. Criticar una estrategia de Guardiola, prende en la idiosincrasia del entrenador de fútbol y de una afición. Ahora bien: pensar que el ministro de FOMIENTO, sí Fomiento, dice una verdad, una sola, incurrimos en el tipo del injusto. La nada es la verdad de Blanco. Como lo es el GOBERNAMIENTO, que sí, que gobernamiento, de Zapatero. La nada como vacío, como vano, como hueco. Se escuchan sus voces monocordes pero el mensaje aparece en negro de oscurantismo.

 

Mi compañero de trabajo se presenta, me anunció, como candidato de su grupo en las listas de quienes aspiran a una concejalía. Me sorprendió, y mucho, que un hombre de aspecto serio y de entendimiento profundo, se atreviera a pronosticar la victoria arrolladora de Petronila en las municipales. Uno, que no lee las encuestas a fin de no contaminar el aire puro de lo que debe ser un análisis, se sonrió, primero, y espetó después. Si la nada política que es Petronila como presidenta de la DIPUTAMIENTO, que sí, repito, que diputamiento, de Huelva, obtiene más de diez concejales, entonces mereceremos todos los onubenses que el AYUNTAMIENTO de la ciudad pase a manos de quienes viven diariamente del “miento” y se lleven a su casa la yunta y los bueyes. Con lo cual, la nada se coronará canónicamente en la capital del cero petronilero, del cero patatero y del cero guerrero.

 

La democracia es así. Y así la defiendo. Y si los señores y señoras del “miento” constante copan todas las concejalías, celebraré la victoria del pueblo. Y si la economía se hunde más a causa de la mangancia de los triunfadores, festejaré el valor de la ciudadanía. Y si la violencia, la bronca, la crispación y la guerra son los efectos de la decisión soberana de los votantes, agasajaré a Montesquieu. La democracia es intocable. La aristocracia, intratable. Unidas ambas fuerzas en soluciones constructivas, el pueblo se enriquece con las resoluciones de los mejores y la nobleza del espíritu, que no de la sangre, se satisface con la satisfacción de ese pueblo. Entonces, la nada va perdiendo su ser, El vacío adquiere contenido. El vano pasa a macizo. La nimiedad se eleva a sustancia. En ese momento, Zapateromiento, Blancomiento, Rubalcabamiento o Petronilamiento se constituirán en el cisco que hace candela y vuelve a la nada más rabiosa.

 

Mi compañero de trabajo no quiso apostar acerca de la comprobación de su tesis vaticinadora. El Psoe perderá porque el pueblo español y, en especial, la ciudadanía de Huelva, ya reconoce quién nada en la mentira y quién navega en la verdad. Como decía Carmen Laforet, la miseria de la sociedad española de la postguerra llenaba piélagos de tristeza y de angustia. Si la escritora reeditara hoy “La nada”, hallaría una pobreza parecida envuelta en máquinas electrónicas. La nada. De nada.

 

Un saludo.

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