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Francisco Velasco. Abogado e historiador

EL CASTELLONENSE FABRA

 

 Ni en Doña Manolita ni en Sort. Para comprar lotería, donde la adquiera Carlos Fabra. Qué fortuna la de este hombre. Sorteo en el que juega, premio que te crió. El tipo se ha forrado, dice, a base de décimos y de billetes. Me da que más que de billetes.

 

Lo que no me creo es lo de la fuente. Por mucha ventura que asista al expresidente de la Diputación de Castellón, el descreimiento sobre el origen de su patrimonio es absoluto. No me atrevo a decir que este político se haya beneficiado de su posición institucional para lucrarse. Ni se me ocurre atribuirle delitos de cohecho o de tráfico de influencias porque aunque todo parece indicar que las aguas discurren por esos cauces, carezco de la menor prueba al respecto. No obstante, mi pensamiento se atasca en esos institutos delictivos y no dejo de reconocer que la loca de la casa juega malas pasadas que la lengua, o la pluma, han de contener por aquello de no calumniar.

 

Entonces, de dónde puñetas ha nacido el notable incremento patrimonial que se atribuye a este gran hacedor de la política pepera. Más de tres lustros al frente de la Diputación constituyen un super plus de poder y de prevalimiento. Cuántos entre los de su categoría política podrían haber conseguido un aeropuerto, desierto por  inútil, para su provincia. Estas dudas y aquellas sospechas se concretaron en un proceso judicial que se ha prolongado casi una década. Al cabo, la sentencia ha sido condenatoria. Condenatoria, ojo, por delitos fiscales. Una bagatela.

 

Pero bueno, ahí tienen al castellonense Fabra. La justicia le ha clavado un alfiler. El pinchazo de dolor ha sido mínimo para algunos que esperaban el estoconazo del tribunal para que después la clase mediática aplicase el verduguillo. En cualquier caso, lo de Fabra huele mal. Pero que muy mal. Singularmente, como los caudales de Bárcenas. Las declaraciones de amor/amistad de Rajoy le están saliendo caras. Si todos sus vaticinios son iguales, vamos listos. Imagino que se habrá comido con papas aquello de que Fabra es un ciudadano ejemplar. Podrá ser absuelto, pero de modelo, nada de nada.

 

Qué cosas. Qué casos. Cualquier parecido con la realidad no es, necesariamente, pura coincidencia.

 

Un saludo.

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