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Francisco Velasco. Abogado e historiador

LA RED DEL SANTO

 

 O el santo en la red. Le tendieron una trampa. Una más. Perder el poder escuece tanto que, con tal de asirse al mismo, se hace lo imposible. Imposibilidad ética. Probabilidad fáctica. Las trampas al líder de la Oposición son evidentes. Igual que los partidos que germinan en el terror etarra para seguir mamando de la teta de las instituciones democráticas. Trampas señaladas en la que caen intencionadamente los demócratas cuando necesitan el refugio de los votos de los asesinos. La red del santo protege a Mariano. No se puede comprender cómo tan poco movimiento suscita tanta vigilancia. La red atrapa pero también amortigua. La red conspira aunque a veces protege.

 

El trampero dispone sus recursos. Cepos, lazos, redes para las perdices. El trampero es, además, tramposo. Utiliza como privadas las potestades públicas. Caza como furtivo y se exhibe como legal. Se rodea de una cohorte de guardas de coto. Aguzan el oído cuando el que acecha al venado es de la banda contraria e incumplen la obligación de perseguir el delito si el transgresor se inserta en la cuerda propia. Tramposo embaucador.

 

En Madrid, la red es la de San Luis. Comunica Gran Vía con el ensanchamiento final de la calle de la Montera. Calle madrileña de la Montera. Casi ná. El santo no pasa por Montera. Algún día harán pasar la calle por el santo. Antes de que el crujir de huesos y el estrépito de la losa destrozada rompa los oidos de quienes se hacen sordos a discreción y arbitrio.

 

El santo no baja de la peana. Ni le gusta procesionar. La trampa hará presa en quien la puso. Anda con pies de plomo sobre la hierba de la prensa escrita. De puntillas camina a la luz de los focos de las televisiones de fuego amigo del trampero. No se fía. Como para fiarse. Menudos son los mendas que se mueven entre la maquia y la jara. Conejos y jabatos, según el momento y el objetivo a batir. La red de caza y pesca. De computadoras que intercomunican. De transportes hacia el abismo. Matemática la red exacta. Inalámbrica en medio del barrizal y neuronal para no morir en el intento. De red social, poco. A red semántica no llegan. Cazar es el fin. Cualquier medio justifica el resultado.

 

Mariano se está escapando. La jauría anda detrás como posesa. Alerta se pone la fauna. Sitiado se encuentra el campo. Vallas por doquier. Cercas de espino electrificadas. A por él. La meta está muy cerca y la distancia acrece. El santo resiste la tentación de bajar a tierra. Los sacristanes le aferran al pedestal. Tranquilo, santo, el cortejo de plañideros sigue el camino del cementerio. La cruz del destierro les espera. El santo, no. El santo, en su sitio. Que se devoren ellos. Ya iremos a darle sepultura. Laica. Cristiana, si la piden. Como Voltaires de plastilina, al final piden el requiescat in pacem. Seguro.

 

Mariano. A lo tuyo. Mantén la compostura. La partida la tienes ganada a poco que permanezcas atento. La excepción acucia a ellos. A los furtivos. A los tramperos. A los tramposos. Santo. Santo. Santo.

 

Un saludo.

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