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Francisco Velasco. Abogado e historiador

A PASAR LISTA

 

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 Me parece un delito. Lo de Montoro como ministro y lo de Hacienda como institución. O uno y otra. Se dice que El País y El Mundo pueden aparecer en la lista de morosos de la Agencia Tributaria. Sus deudas son impresionantes, se rumorea. Si son tales, por qué no se airean hasta ahora.

 

Cuéntase, en este punto, que don Montoro está cabreado por los ataques de ambos periódicos a causa del caso Bárcenas. Sobre todo, se enfatiza, si se apuntan al máster de ética que quieren impartir al PP. Ellos, que deben tanto, deberían callarse. Que no lo digo yo. Que se atribuye a don Cristóbal.

 

Mire, señor ministro, mire y lea. Si Vd. se indigna ahora, es porque antes o no veía o no quería ver o le convenía más callarse. En cualquiera de las tres situaciones del simio sordo, mudo y ciego, no caben eximentes para su conducta. La deuda de estos rotativos con Hacienda debe ser satisfecha con la misma celeridad con que los bancos arrebatan sus viviendas a los pobrecitos que no pueden pagar la cuota de su gigantesca hipoteca. Con la misma rapidez con que apremian y embargan al currito de a pie que, como carece de influencia, se ve desposeído por los recaudadores de impuestos. Cuanto reproche a esos dos medios por la razón esgrimida, es una puñalada al corazón de la Constitución, de las leyes y de la igualdad de los ciudadanos.

 

Por qué ahora sí y no antes, repito. Si se portan bien con el señorito, se le borran "les heures de punition". Acaso porque uno y otro medio están despellejando la forma de contabilizar sus cuentas  o porque tratan de silenciar la libertad de expresión mediante chantajes más o menos simulados. Si los rotativos españoles deben dinero a Hacienda, aplíqueseles la ley con rigor. Sin concesiones. Sin titubeos. Como a todo quisque. Lo demás dispara la chimenea del trato de favor, del tráfico de influencias y de la prevaricación en toda regla.

 

A ellos y a los clubes de fútbol. A todo el que se ampare en su tradicional burladero del tendido siete para ver los toros desde la barrera contemplando las faenas del torero rico y la muerte a puyazos del toro pobre.

 

Señor Montoro: no siga metiendo la pata que la mano de algún conmilitón ya está más que sucia. Es preferible que se esmeren en la asepsia de la lengua que, como es bien reconocido, por la boca muere el pez. Y lo dicho: todos cristianos. Incluidos los poderosos directores de la prensa escrita y audiovisual. Sea adepta a sus consejos o rebelde a sus políticas.

 

Un saludo.

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