Blogia
Francisco Velasco. Abogado e historiador

HAGAN JUEGO

 EL CONTENIDO DE ESTE BLOG SE PUBLICA TAMBIÉN EN LA SIGUIENTE WEB)

 http://franciscovelascoabogado.blogspot.com.es

La gente de Izquierda Unida es un encanto. Modosa, prudente, desprendida, progresista. No tienen  nada suyo. Cuando se comprometen, digan ustedes que sus principios son inalterables. Primero, el pueblo y después del pueblo, ellos. Una cosa.

 

Después de los nombramientos de altos cargos para la Juntasuna, más suna que nunca, Valderas está colocando a los amigos de la ciudadanía. Obvio. No sean malpensados. Cómo van a caber todos los ciudadanos en las consejerías. Puesto que es una aspiración imposible, entre otras cosas porque ya el socio psoecialista había malmetido a decenas de miles de los suyos, aplican el calificativo de probable al arte de su política. El hijo de Valderas ya está dentro del sistema. Detrás viene toda una recua de trajinantes. Ha llegado el turno de doña Dolores Muñoz.

 

Esta señora ha sido concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Huelva. Número dos de Pedro Jiménez, ha dejado, a su pesar, su función política en el consistorio de la capital. Tan alta vida espera doña Dolores que abandona su actividad municipal y se echa en brazos de la alta burocracia de Griñán. Merced que debe a su protector de Bollullos, el coordinador del tinglado pactista con el presunto implicado en los EREs. No conozco el sueldo que lleva aparejada la nueva actividad política de la señora Muñoz. Sí les apuesto a que dobla los emolumentos que recibía como edil. Por qué será que los portavoces de los desvalidos siempre echan las redes en bancos de peces gordos.

 

Unos aprovechan la subida de la marea para aumentar los ingresos y otros soportan la fuerza motriz negativa de las olas. Por ejemplo, los funcionarios de justicia de la Junta de Andalucía sobreviven a duras penas con los recortes realizados por los nuevos compañeros de oficina de Dolores.  Los sanitarios denuncian la situación de precariedad en que han sido postrados por el Gobierno de Griñanderas –con permiso de Rafa Unquiles-. El estado de bienestar permanece. Eso sí, reducido a los límites de los nuevos señores feudales, de sus vasallos políticos y de sus bufones mediáticos. La plebe sigue sojuzgada en el manso.

 

Los vendedores de la paz se han convertido en señores de la guerra. Siempre nos quedará Pedro Jiménez. El silencio del líder revela su complicidad con el aparato de su coalición. No obstante, las expectativas de su salto a lides destacadas en la archidiócesis hispalense suenan cada vez más fuertes. Por eso, les digo: hagan juego. Cuántos más caben en la ruleta del casino de la Junta. Tropecientos, digo.

 

Un saludo.

0 comentarios