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Francisco Velasco. Abogado e historiador

REGRESO AL ATENTADO

 

En 1981, el rey de España recibió el abucheo de los parlamentarios vascos. En Guernica, el monarca refrendó entonces “su fe en la democracia y su confianza en el pueblo vasco”. Los batasunos aprovecharon la comparecencia del jefe del estado para boicotear la estancia de los monarcas en aquel territorio español. La izquierda abertzale consiguió un plus de publicidad gratis y, de alguna manera, preludió lo que ya se veía venir: el golpe de estado del 23-F.

 

De nuevo, don Juan Carlos se desplaza a tierras vascas. En Bilbao va a inaugurar el llamado Foro Global España 2014. Si treinta y tres años antes, los proetarras estaban escondidos en sus madrigueras y los nacionalistas mantenían aun las reglas de la cortesía, en la actualidad, las cosas han cambiado mucho y para mal. Cualquiera puede argumentar que esta visita institucional está en la nómina del Borbón. Y es verdad. Pero es una verdad a medias. En el sueldo del jefe del estado democrático y constitucional de España no está el recibir agravios que, en definitiva, se infligen al pueblo al que la Corona representa. Por este camino de divergencia, los discursos de los melifluos de la izquierda y los acomplejados de la derecha rinden mal servicio a la estabilidad política del país.

 

El himno de los “gudaris” encontrará una caja de resonancia que, entonces, estaba aplacada por la cercanía del adviento democrático. Hoy, los pitos aplastarán la escasez de aplausos. Los desplantes se sucederán y la normalidad institucional se pondrá de rodillas ante la fuerza de los amigos de los asesinos de niños. No va a haber policía ni ejército para proteger la integridad física y emocional del rey. Ayer, Garaicoechea. Hoy, Urkullu.

 

En 2012, Aralar registró una iniciativa para que el rey reconociese el daño causado a Guernica por los bombardeos de la guerra civil. Que reconociese el daño y que pidiera, de forma expresa, perdón. Los votos contrarios del PP, del PSOE y de UPyD pudieron evitar la aprobación. De repetirse hoy, no habría manera de hacerlo. Uno se pregunta acerca del anómalo mecanismo mental o jurídico de los filoetarras si al tiempo que rechazan la legitimidad de la monarquía, no dudan en exigir a la Corona su solicitud de perdón.

 

La Gran Vía bilbaína ya ha comenzado a calentar el Foro. A estas alturas del día, carezco de noticias sobre el desarrollo del evento. Mucho me temo que los defensores de los derechos humanos de los criminales de Eta no estén por la labor de respetar los derechos individuales y colectivos de los ciudadanos españoles. Por encima de las protestas por las causas economicistas de todos conocidas, los manifestantes buscarán la figura del rey. Ojalá me equivoque.

 

Un saludo.

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