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Francisco Velasco. Abogado e historiador

COPAGO Y COPARO

 

 Permítanme la gracieta de palabras. Copago. Coparo. Bueno. A ver si consigo explicarme y que ustedes me entiendan.

 

El problema del paro tiene una cara sucia social y una cruz ensangrentada económica. Son el anverso y el reverso de una moneda política tan falsa como los dirigentes que la acuñaron. No cabe mencionar, en este caso, el socorrido tópico de qué fue antes el huevo o la gallina. No ha lugar. En España, la precariedad reina por doquier. Teníamos una gallina de huevos de oro. Otrora. De pronto, el despilfarrador Zapatero puso a la ovípara a hacer horas extraordinarias. Tantos huevos echó que el animalito quedó para el arrastre. Así y todo, todavía proporciona pingües beneficios. Lo que pasa es que el zangolotino presidente mantiene la perturbada idea de que Caperucita Roja puede con el lobo feroz. No se da cuenta el insensato de que el lobo es él, que la encarnada caperuza se la puso su desmesurada soberbia de ególatra irredento, y que su camarilla asiente sus chistes malos con la falsa sonrisa de los reptiles más venenosos.

 

Pues sí. Como no hay dinero, se busca. Se vende España a trocitos. Se multiplica la deuda hasta lo imposible. Se suben los impuestos. Y si hay que pagar la sanidad, ojo, más de lo que ya se abona, pues se hace y santas pascuas. De ahí el copago. Por visita al médico de ambulatorio, un eurito. Si se rinde saludo al galeno de urgencias, de tres a cinco machacantes europeos. Que urge una operación quirúrgica, qué menos de veinte a cien euros en virtud de la gravedad. Un negocio, oigan. Lo del copago es la salida vil de una administración deleznable. De todas formas, de qué nos podemos sorprender. Es la consecuencia lógica y certera de la colocación en puestos de responsabilidad a los amigotes y parientes de los elegidos democráticamente. La elección es la patente de corso que los dictadores esgrimen para justificar todos sus desmanes e incluso sus delitos. Y así nos va. La gallina ya casi no pone huevos y reponer el déficit va a costar a los españoles al menos uno de los dos con que la naturaleza dotó al género masculino. En cuanto a las mujeres, háganse la idea.

 

Que no es suficiente con el copago para amainar la tormenta financiera. Pues nada, a por más brillantes salidas. Atacar el paro. Los subsidios de cinco millones de parados suponen un gasto que, en boca del castizo sin ánimo de blasfemia, cuesta la biblia en pasta. Como el presidente oscuro, sí, Rubalcaba, don Alfreddo, no tiene en su mente ni en su lengua más que un hato de mentiras, no inventa estratagema más artera que sacarse de la manga un nuevo contrato de trabajo. Qué me dice. Lo que oyen. El exportavoz del GAL y afamado criador de faisanes quiere reducir el paro oficial en más de seiscientas mil unidades. Por arte de mafia, el prestidigitador de Ferraz es capaz de reducir la demoledora cifra de desempleados por medio de tan sucio ardid. El contrato de trabajo es sacar de las listas del INEM a todos aquellos jóvenes, menores de treinta años, y reingresarlos en centros de formación ocupacional. Hala. De igual forma que los jóvenes que han besado la arena de la pérdida de su empleo, han debido regresar a casa de sus padres, la chavalería retorna a los pupitres de sus tiempos adolescentes. Qué rico el señor Pérez. Qué cosita.

 

Entre tanto, unas referencias amables al 15-M. Enmedio de la canícula de la desesperación, palabritas de salutación a los indignados de la factoría partidista y sindical propias. Mientras se realizan encuestas preelectorales, una pasadita por el bulo de adelanto de los comicios. Total, a falta de fútbol de competición, trofeítos de verano para mantener la adicción.

 

Copago, no. Co-paro, tampoco. Contigo, ZP, ni a recoger billetes de quinientos. Con Pérez, ni a por agua en pleno desierto. Eso sí. Si preguntan cuánto estamos dispuestos a remunerar al Psoe para que estos dos irresponsables políticos se vayan allá donde no hagan más daño, que me avisen, que estoy dispuesto a pedir un préstamo personal para animarles en su diáspora. Que me avisen.

 

Un saludo.

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