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Francisco Velasco. Abogado e historiador

ROYAL NAVY

 

Reino Unido nació así, se desarrolló de esta manera y no va a cambiar. Se pasan de chulos y alardean de convertir a piratas en “sires”. Listos como el hambre, con vista de lince y arrojo de ninja. Siempre dieron muestras de tenerlos bien puestos y aprovecharon al máximo las cobardías, carencias o pusilanimidades de sus adversarios. Al mérito propio sumaban las ausencias ajenas. De ahí su puntero papel a lo largo de la historia.

 

Los roces de la eterna gran potencia mundial con España, arrancan de muy lejos. Hoy día, Gibraltar es el recuerdo de nuestros infelices desencuentros con la patria de Nelson. Los británicos siguen apostando fuertes. Se benefician a conciencia del mutilado patriotismo hispano, preso de las redes de ideologías baratas. Los conciudadanos, que no súbditos, de la Reina, con mayúsculas, hacen gala de su fuerza como nación con independencia de su militancia en derechas, izquierdas, nacionalismos ultraicos o banderas de hooligans. A la hora de remar, Cambridge y Oxford no se enfrentan entre ellas, sino que multiplican sus energías en pro del Estado. Igualico, igualico que en España.

 

La Cámara de los Comunes ha lanzado un grito unánime. Que intervengan más efectivos de la Marina. Buques de guerra a España para defender al Gibraltar hostigado por tres patrullas de la Guardia Civil, unos cuantos pescadores de bajura de La Línea y un par de cuadrillas ecologistas. Ante tan imponente ejército español, un submarino nuclear y varios destructores de la Navy.

 

Como carecen de razón, abusan de la fuerza. Lo propio de los matones de taberna que escarnecen los derechos de los clientes tranquilos o sumisos. Sin embargo, maquillan la imagen de espadón con la toga de los jueces de la ley. Que Franco pervive en el recuerdo de la mayoría silenciosa, dicen, a falta de recurrir a la figura de Felipe II. Que España aprieta la soga para asfixiar a la pequeña colonia. Que el peñón es un santuario de libertades y de prosperidad económica donde el blanqueo está erradicado y las empresas allí residentes sn ejemplos de progreso social. Que el Gobierno de Rajoy está incumpliendo las leyes de la Unión Europea, lo que no ocurría con el fair play de Zapatero, ese hombre del dilema. O que los españoles deberían recordar los efectos en Argentina de la guerra de Las Malvinas.  Pues no son nadie.

 

Mientras esto ocurre, resta por comprobar la perseverancia española en los controles fronterizos y la defensa de nuestras aguas territoriales. De seguir por este conducto, si no existe intención de poner los bemoles de la entereza encima de la mesa, vayamos preparando la anexión, por referéndum –ya saben lo del derecho a decidir-, de las localidades limítrofes y, si me apuran, de las no tan próximas.

 

Este partido lo vamos a perder. Hombre, está bien que me golpees, pero con menos violencia. Por eso.

 

Un saludo.

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