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Francisco Velasco. Abogado e historiador

UNA SOBERANA WERRADA

 

 No se puede cambiar el reglamento en pleno partido. La decisión del Ministerio de Wert de condicionar el complemento dinerario a los Erasmus a ser beneficiario de una beca general universitaria, es una garzonada en todo el sentido delictivo del término. Una resolución de este alcance quita credibilidad a la ley implantada por el Gobierno y da razones a sus discrepantes para consolidar sus críticas al ministro.

 

Cualquier intento de justificación ante un acto administrativo tan concluyente como el que citamos, me parece impropio y ajeno a la seguridad jurídica. Está muy bien que los estudiantes de rentas más bajas sean agraciados. Mejor es que todos los merecedores de la beca Erasmus sepan a qué atenerse antes de solicitarla y, sobre todo, antes de haberse marchado a sus países de destino. Se cuentan por miles los estudiantes que, sin  pertenecer a la dudosa categoría de rentas bajas, tengan que rehacer las maletas y volverse a España, con el rabo entre las piernas, el cabreo sustituyendo al lamento y mandando a tomar por saco las ilusiones forjadas durante meses e incluso durante años. Los estudiantes y los padres de los estudiantes que, en innumerables casos, ahorraban lo que no tenían para ofrecer a sus retoños una posibilidad de enseñanza europeísta que ellos nunca soñaron.

 

Un cargo público puede, y debe, tomar medidas conducentes a una mejora general o parcial del ramo que se le asigna. Lo que no debe, aunque pueda como en este esperpento, es cargarse de un plumazo un derecho constitucional, como es el no estar sujeto a indefensión. No concibo la posibilidad de que, mediado noviembre, un catedrático universitario tome la medida unilateral de examinar sólo a quienes acuden regularmente a sus clases y expropiar de este derecho a los que, de acuerdo con los estatutos, se permiten la licencia de no asistir. Si tal ocurriera, el recurso sería inmediato y el destacado miembro de la Facultad que fuere, se enteraría de por dónde discurre el poder de las leyes y la inderogabilidad singular de las reglas.

 

Servidor ha criticado, desde hace más de veinte años, la gestión de las becas Erasmus y el carácter finalista de las mismas. La gestión y el carácter finalista, que no su esencia que ha alabado sin ambages. Los gastos son notablemente superiores a las ayudas. Las familias corrían con las enormes diferencias dinerarias aunque tuvieran que quitarse la comida de la boca. Ahora, la cosa no es que siga así, sino que empeora. Para que los estudiantes puedan hacerse cargo de su educación exterior, sus padres tendrán que desprenderse de lo que no tienen o mirar con  malos ojos al poder que permite una discriminación tan gravísima en un campo de juego donde se exige respeto: no al racismo, no a la homofobia, no a las trampas.

 

Pues Wert pasa de todo. De ahí la werrada.

 

Un saludo.

 

Post Scriptum: a punto de publicar el artículo, la noticia es que el ministro rectifica. Pues eso, que muy bien. Ya saben lo de la rectificación y la sabiduría.

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