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Francisco Velasco. Abogado e historiador

DE PUTEROS Y TORPEDOS

 

 Para destruir y aniquilar, el fuego. Una buena candela. Para hacerlo con la máxima rapidez, la incandescencia se consigue vertiendo gasolina o alcohol sobre la pira ya formada. Al rojo vivo. La bronca de los ERES tuvo su nido en Sevilla y en la capital andaluza los agentes de la fabulosa rapiña añaden fragor a la lucha por llevarse las cenizas, aventarlas lejos o arrojarlas al pozo más recóndito y profundo para que nadie pueda recuperarlas.

 

La Diputación de Sevilla la preside, por seguir el protocolo, un militante del Psoe. Dentro de la sistemática de ataque-defensa de este grupo político, se atiende, en primer lugar, a satisfacer las necesidades pecuniarias de quienes pueden minar la fortaleza del partido. Mas si falla el primer envite, adviene la segunda embestida. A muerte. Contra el sujeto que no calla y que planta cara, a degüello. Si no lo creen, ahí llevan un ejemplo más que reciente: el del señor Guerrero, durante una década, Director General de Trabajo de la Junta de Andalucía. El tapón descorchado de la inmensa botella de champán avinagrado de los expedientes de regulación de empleo.

 

El presidente de la Diputación de Sevilla, dada la inutilidad de disuadir a su conmilitón, arremete contra él como fiera corrupia, indómita, cruel y carnicera. De angelito a diablazo en cuestión de segundos. El psoecialista que preside el órgano supramunicipal sevillano ha llamado a Guerrero “putero, chorizo y drogadicto”. Casi ná. De protegido a desahuciado. De alma cándida a cabronazo erguido. Cómo se las gasta la gente del Psoe. Cualquier similitud con actividades de formaciones mafiosas es algo más que pura coincidencia.

 

Los corleones del mundo del hampa despachaban con algún disparo y los epígonos de la camorra andaluza te liquidan con una descalificación institucional que amplifican a través de los medios subvencionados. Hasta que todo el mundo sepa que Guerrero es un sinvergüenza, no por haber contribuido sobremanera a la folfería de los EREs, sino por ser un ladrón, un putero y un drogata que ha perjudicado la intachable imagen de Griñán, absolutamente ajeno el muchacho a las prácticas corruptas de ese garbanzo negro. No basta con mil veces para que los andaluces nos traguemos la mentira, en eso estamos de acuerdo. Pero veinte mil veces de tortura audiovisual a través de Canal Sur, y ya veremos si nos creemos la tesis de los griñanistas.

 

O conmigo o contra mí. Son tan canallas estos especímenes de la Cosa Nostra, que la desviación de poder es delito insuficiente para sus ambiciones tiránicas. No se conforman con desviar el poder público a sus intereses privados. Lo que quieren es el río de poder para ellos solos. En propiedad. Como en Cuba o en Corea del Norte. Cuando se es dueño de todo, no cabe desviar las propiedades de nadie porque nadie tiene propiedades. La izquierda fascista añora las dictaduras soviéticas. Lo que disfrutarían ellos con asumir la cuota de manejo de Stalin y envolverla en el azulado papel de la democracia. Inmundos unos, inmundos los que cooperan en la trama antidemocrática.

 

Por cierto, que Valderas, el político perpetuo, nos amenaza con su candidatura al Parlamento de Andalucía. IU lo ha colocado en el número 1 de la lista por Huelva. Dentro de un mes, el bollullero confiará en el voto de los onubenses para tirar otros cuatro años en el oficio de la res pública. Y, como él mismo declara, va a por todas. Ir a por todas es lo que hace un torpedo. Llevarse por delante todo lo que encuentre a su paso hasta que se estrella contra el objetivo.

 

Valderas arrasa las dignidades de la izquierda pactando/pastando con el Psoe más brutal que se recuerda desde el Gal y desde el Frente Popular. Valderas ensucia los cristales claros de la gobernanza de la Diputación de Huelva con alianzas como las del Palacete de La Plaza de las Monjas. Valderas arroja por el precipicio el crédito que los hombres y mujeres del Partido Comunista lograron a golpe de honradez y a costalazos de cárceles franquistas. Valderas es un torpedo en la línea de flotación de la democracia. Cualquier voto que se destine al grupo que él lidera, es un sufragio que engordará el saco del coco psoecialista. Avisados estamos. Avispados seamos. Libres votemos.

 

Un saludo.

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