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Francisco Velasco. Abogado e historiador

VA DE FISCALES

 

 Los fiscales están sacando los pies del tiesto. Algunos, claro está. La actualidad nos obsequia con las declaraciones de dos de ellos. Uno, Horrach, protagonista del caso Nóos. Otro, De Llera, que hace las funciones de consejero de justicia y guardián defensor de la Junta de Andalucía.

 

El segundo es todo un ejemplo, mal ejemplo,  de miembro del ministerio público volcado en labores políticas. El primero, representante de un formato indeseable de interpretar las relaciones de respeto con la judicatura. Ambos se erigen en estandartes de discriminación de los segmentos sociales más desfavorecidos y, por tanto, en pendones del enaltecimiento del poder.  

 

De Llera asegura que los tribunales no están para criticar al Gobierno. Para alabarlo, debe ser que sí. En todo caso, si optan por el reproche al condenado, que se libren muy mucho de amonestar a su Junta. Por mucho que los consejeros de Susana actúen como defraudadores y prevaricadores, los jueces no han de efectuar comentario alguno sobre la moralidad del poder. Quién moño es un juez para decir que el gobierno andaluz persigue la apariencia de legalidad pero no muestra un mínimo interés en restablecer la justicia. Qué milk importa a un magistrado si la Junta no reclama a UGT las subvenciones no justificadas o por qué no suspende pagos al sindicato amigo hasta que aclare la falsedad de las facturas. El juez, pie quebrado y a casa.

 

Qué será de este señor el día que sea destituido y tenga que volver a la fiscalía. Lo mismo comienza a seguir las andanzas de su colega Horrach. Otro que tal. Acusar de teoría conspiratoria al juez que ha imputado a la Infanta Cristina, es el absurdo elevado a lo incomprensible. Los ciudadanos seguiremos pensando que doña Cristina es extremadamente superior a Periquita, la pobre, que besó la cárcel por unos eurillos extraídos de un cajero con tarjeta ajena.

 

En el mate del remate, la politización de la justicia. La independencia del poder judicial se la cree el político en ejercicio. El resto de los españoles, no.

 

De Llera y Horrach buscan más bien desacreditar la labor judicial y defender a la Jefa y a la Infanta. De esa manera, uno y otro se hacen acreedores a medallas al mérito de la desigualdad entre los españoles. Unos benditos. Son unos bendecidos por el poder.

 

Un saludo.

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