Blogia
Francisco Velasco. Abogado e historiador

ACHARADO VIENE DE CHARE

 

 La Junta administra tan mal, que lo que ingresa en el bolsillo derecho lo tira por el izquierdo. No se salva una Consejería. Ni una. Los dispendios de Empleo, de Educación, de Hacienda y de Sanidad son antológicos.

 

La consejera de Salud, señora Montero, nos achara a todos los ciudadanos. Y no sólo por el Centro Hospitalario de Alta Resolución de Especialidades de Aracena, sino por el cinismo que desarrolla. Casi tres años llevan paralizadas las obras. Y lo que te rondaré. Es que no disponen de un euro para reanudarlas y deben millones a proveedores. La gente de Aracena que haya de ingresar en un hospital, carretera y manta. A Sevilla, más cerca, o a Huelva. Griñán ni se le ve ni se le espera. Así, así, no se puede, Montero, vivir.

 

Seguimos con el Servicio Andaluz de Salud. Los achares del Chare se vuelven penas, quemazón que se dice en caló, cuando de gestión sanitaria se trata. En diversas ocasiones he criticado cómo es posible que el Juan Ramón Jiménez de Huelva tenga profesionales tan excelentes y gestores tan  negados. La quemazón llega al tormento si de buscar explicaciones se trata. Tantos casos y tantas cosas. Un paciente que se interna durante meses en una habitación con dos camas para él solo. Un accidentado con el brazo destrozado a la espera de un hueco para ser operado. Y ahora, una señora a la que se debe intervenir de vesícula y la mandan para casa porque, total, el dolor es soportable y los vómitos se podían paliar con algún medicamento. El protocolo no sería el mismo, desde luego, si algún jefezuelo del partido o cualquier dirigente del sindicato amigo o sus queridas esposas o amigas o afines próximas se aquejaran de semejantres males. La prisas que se darían y las prestaciones que se dispensarían.

 

Estas desigualdades incrementan los achares. Achares que no se quedan en lo descrito. A las omisiones apuntadas, las acciones por relatar. La falsificación de recetas médicas es un negocio. Como lo es el fraude sanitario. O la estafa de los médicos que visitan a muertos para engrosar sus pluses de productividad.

 

La sanidad pública andaluza es todo un ejemplo de un sistema de corrupción de libro. Al frente no se colocan a los mejores. Están los amigos, parientes y demás nepotes del viaje político. Pelotilleros y obedientes que camuflan su mediocridad en su disfraz de tontos/listos contemporáneos de mediocridad malsana. Con estos andamiajes, qué esperan. El edificio se derrumbará más pronto que tarde. Confiemos en la providencia para que no nos pille dentro.

 

La sanidad andaluza no tiene la cualidad de saludable. Hay demasiada suciedad en su seno. Y lo que es peor, muchos sucios.

 

Un saludo.

0 comentarios