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Francisco Velasco. Abogado e historiador

MIASMA

 

Estos señores del PSOE son la monda lironda. De listos. De pícaros. De pillos. De sabihondos. Su "modus politicus" huele mal. Un socialista ilustre, Max Aub, escribió sobre el hedor: “ese olor putrefacto que me carcome”. Qué lejos y qué cerca halló la fuente del efluvio maligno de la corrupción.


El gran Cervantes censuraba la ambición y la prepotencia de los tiranos en cuanto dañaban a terceros y hacían del abuso y la dominación su estandarte. No portan bandera. Alancean pendón puñal. Posición de combate, reclamaba el ex virrey Chaves al calor ansioso del probable cambio de manos de la caja de caudales. El poder es, a la postre, un arca llena de oro ajeno.


En Huelva, ración de rancho. Poco chocolate y mucho pan. Como en los años de la postguerra. Para los ciudadanos. La tierra que acaso fuese Tartesos y tal vez la Atlántida sueña el feliz futuro para huir del presente que la presiona y humilla. El tiempo es un tigre que me devora y ese tigre soy yo, refería el inigualable Borges.


Huelva es un tigre viejo y bueno cuyos colmillos nunca despertaron el miedo ni el respeto de otros carnívoros depredadores. Ha sobrevivido a los siglos como una pieza de museo o de circo que interesa para vender entradas a turistas desordenados. A los ciudadanos nos tratan como horda. No hay redención para la horda.


Qué porvenir aguardaba a Petronila de no ser militante servilmente destacada del PSOE. ¿Hubiera amasado Barrero la fortuna que se le atribuye, fuera del cauce de su militancia psoecialista? ¿Y Mario, el felón de Astilleros?


Puerto Hurraco sigue vivo. En Huelva. En los accidentes abruptos de esta tierra chica que no madura al calor de sus hijos. En la gobernanza desdichada que desdeña la educación y cultiva los resentimientos. Puerto Hurraco con escopetas que disparan al que se rebela. Al son y al ritmo de las miles de urracas que pretextan defender la justicia para asesinar las libertades.


Almacenan vientos de muerte y se alimentan de la inocencia de los españolitos que no conocieron aquella maldita guerra. Urracas machos y hembras. Negras urracas. Artistas aristados al frente de un ejército de hienas. Sangre muerta que sangre de vivos derrama. Qué pena.

 

Tanta urraca en un puerto hurraco que no acabamos de sepultar. En fosas herméticas. Urracas. Hurracos. Resentidos. Carroñeros. Miasma.

 

Un saludo.

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