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DOS MIL DOCE
Apenas unas letras. O unas cifras. El año comienza y termina por dos. El dos es un número revolucionario. Rompe con la unidad e incluso con la idea del monoteísmo. El dos es la díada que exalta la imaginación pero se pliega en la obediencia. Padre y madre. Noche y día. Oposición de contrarios. Hace mover el mundo.
Dos mil doce viene cargado de problemas graves. Grandes soluciones. No queda otra. Y mucha paciencia. La vida en pareja y en sociedad exige cariño pero sobre todo respeto y comprensión. En caso contrario, subiremos a la cornisa del egoísmo. Y desde ella nos precipitaremos contra el duro e implacable suelo.
La primera profecía maya situaba en diciembre de dos mil doce el fin de mundo. Aquella cultura precolombina desapareció. Acaso prendida en la red de síntomas que predijeron pero no supieron controlar. Consideraron igualmente divinos el bien y el mal pues eran tan inseparables como la vida y la muerte. Padre y madre, ying y yang orientales, revelaban la fecundación. Dos. La esencia es el dos. Salvo el dios único al que nunca abandonaron. Era el dios absoluto, dador de medida y de movimiento.
Dos mil doce embiste con fuerza. Nos queda demostrar que la sequía se combate con lluvias prevenidas, que la miseria se solventa con la riqueza amparada, que la muerte se combate con la esperanza de una vida mejor, que la guerra se golpea contra la fortaleza de la buscada paz o que la abundancia sigue a la escasez de las vacas flacas.
Dos mil doce se inaugura hoy. El fin del mundo es la rendición de los seres humanos. De nosotros depende. En la humanidad se halla la fórmula de la victoria. No hay más símbolos que los que representan la razón, el amor y la voluntad de seguir creciendo.
Que este nuevo año sea fructífero para todos. Para todos.
Un saludo.
LA JUSTICIA INDEBIDA
Huelga de hambre. Una ciudadana ha tenido que recurrir a tan radical decisión para que alguien tenga en cuenta su legítima reivindicación. El Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, institución de excelentes profesionales sanitarios pero de muy endeble organización gestora, vuelve a salir a la palestra por hechos bien desagradables. Allá por el año 2005, que ya ha llovido, una niña falleció a raíz, no digo como causa, de una operación de apendicitis en el citado centro. La desgracia no terminó ahí. Cuando Judas traiciona, la deslealtad se viste de justicia. Ciega y armada.
La madre de la pequeña interpuso una denuncia, por presunta actuación negligente, contra los responsables de la institución. Al cabo de seis años, el juicio no se ha celebrado. Seis años. Hasta que las aguas fracturan las rocas y éstas se precipitan en forma de alud. Aplaste a quien aplaste. Seis años y una huelga de hambre el día nochebuena. Seis años de proceso paralizado. Seis años de dilaciones indebidas.
El artículo 24 de la Constitución señala el derecho a un proceso público sin dilaciones indebidas. Los juzgados y las audiencias provinciales, en su caso, deben ejercitar los recursos y mecanismos procesales que permitan dar a los pleitos el curso legal que corresponde. El primer baluarte contra los retrasos judiciales es el propio proceso. Cuando esta trinchera falla, el daño a una de las partes, la denunciante o demandante, es innegable. A partir de ahí, urge la indemnización. El dinero ha de subsanar los efectos de la dilación y el Estado se convierte en responsable patrimonial.
El artículo 106 de la Carta magna apunta al marco de la actuación ineficiente del servicio público de administración de justicia en base a su anormal funcionamiento. Adquiere carácter de bananera una institución cuyo decano actúa impelido por una publicidad lesiva en un día especialmente emocional. Entre varias sentencias del Tribunal Constitucional, la número 133 de 1988 es singularmente explícita. Refiere que en cada caso se verifique que la dilación es atribuible al juzgado, que el órgano jurisdiccional no pueda justificar la demora y que la duración de la irregularidad trascienda lo tolerable. Ya me explicarán por qué seis años para un litigio de complejidad relativa.
Cui prodest. Quién se beneficia de la demora. El presunto culpable. El Supremo se esfuerza en dar cobertura dogmática a la dilación como justificante de una rebaja de pena. Hagan cábalas y resten números. Corresponde a los secretarios judiciales la ordenación formal y material de los procesos en cuanto encargados de su correcta tramitación. Por su parte, los jueces deberán dictar las resoluciones necesarias para dar curso al proceso. Pero en el presente caso, entre unos y otros, la casa sin barrer. Seis años.
La justicia parece ciega pero es vidente. Su organización en España da la imagen de nefanda y, sin embargo, lo es. Me conozco más de un pleito que se sigue por el procedimiento especial de protección de derechos fundamentales, que lleva la tira de años a espera de un empujoncito para seguir. Pese a su carácter sumarial, avanza a ritmo de caracol sin mucus. Y el Decano... El Decano. Hay que preguntar al Decano si procede otra manifestación callejera, si conviene una noticia en primera página o si vale una denuncia ante el Consejo General del Poder Judicial.
La justicia lenta es mala por injusta y por ineficaz. Fomenta la corrupción y posibilita la impunidad de los corruptos. Entre éstos, la administración pública ocupa un lugar de triste privilegio. Máxime si el proceso depende del administrado que demanda, de la administración demandada y de la administración que ha de resolver. Entonces, el galimatías es tal que...salga el sol por Antequera.
Tiendas de campaña y a la calle.
Un saludo.
LA EMPALIZADA
Tengo a José Pablo Vázquez Hierro por una persona honrada. En el viejo y propio uso de la expresión, lo considero un caballero. Noble en tanto leal y desinteresado. He compartido con él tertulias en el programa de Paco Morán. Nunca escatimé elogios para con sus mensajes ecologistas y políticos. Nada hay, por el momento, que me impulse a minorar mis públicas alabanzas. Sí existen, sin embargo, sombras que apagan los fulgores iniciales. Máculas que entoldan la luz y oscurecen la memoria. Vallas que se levantan. Parapetos que ocultan. Verjas que separan. Barreras y barridos. Apartados y atropellos.
José Pablo Vázquez obtuvo una concejalía en las pasadas elecciones muncipales. Un logro extraordinario. La reflexión que subsigue viene del análisis político. La concejalía se adjudica, jurídicamente, al candidato número uno. Desde el punto de vista moral, el éxito electoral es propiedad exclusiva de la Asociación “Mesa de la Ría”. Así lo he creído y de esta idea hago causa. No es José Pablo el artífice del triunfo. Sí lo es la Asociación a la que pertenece. Sin disminuir un gramo la masa de prestigio que aporta José Pablo, el arquitecto no es Pedro Rodríguez. Es decir, el alcalde de Huelva sí posee un carisma y un gancho de atracción para el PP que, ni de lejos ni de broma, es atribuible al bueno del concejal ecologista.
Nuestra Constitución prohíbe el mandato imperativo y, pese a ello, la partitocracia lo establece y lo enarbola como distintivo esencial. La contradicción es evidente. José Pablo ostenta un acta de concejal y, desde un punto de vista constitucional, no cabe polémica al respecto. Cosa distinta es que la legitimidad discurra paralela a la legalidad. En el caso de la Mesa de la Ría, dada su singularidad asociativo-partidista y especialmente a causa del gravísimo problema ambiental de la ciudad, centro y causa de la constitución de esta formación, disociar el órgano del representante puede convertirse en un auténtico fraude de ley. Al menos, de ley moral, porque, reitero, el principio que rige nuestros comportamientos es la ética.
Mi comentario no descansa en entrevistas con representantes de las partes en conflicto. Ni he hablado con José Pablo ni he mantenido conversación alguna con Aurelio González. De ambos guardo una impresión modélica y hacia los dos proyecto mi respeto personal. A juzgar por las declaraciones de uno y otro en los medios, el señor Vázquez Hierro está equivocado. El proyecto de ciudad que esgrime el arquitecto como plataforma reivindicativa electoral residía en la erradicación de la contaminación del aire, del suelo y de las aguas. A partir de esa premisa mayor, podemos llegar a la conclusión que se quiera. En caso contrario, estaríamos hablando de una base conceptual difusa que todos los partidos defienden.
La recuperación de la Ría de Huelva es el norte de la Asociación que ahora preside Aurelio. Cualquier desviación artificiosa de la brújula partidaria constituye una estafa dialéctica. La democracia sufre un duro revés con este litigio. Uno piensa, en su ingenuidad de bien y en su lucha por la honradez, que los cargos electos precisan un plus de humildad y de adhesión a los postulados de la lista que les ha encumbrado. La institución adquiere vocación de servicio cuando la misma se pone a disposición del pueblo. Si prima el interés del representante elegido, entonces se cae en la proclividad de lo particular. Si los postulados del partido disgustan, se abandona el mismo y se teletransporta el cargo.
Desde mi punto de vista, y para concluir, si José Pablo Vázquez ha dimitido de su cargo en la Asociación o Partido, debería poner su concejalía a disposición del grupo. Él y quienes se hallan detrás de él en la sucesión. De no ser así, la erección de la empalizada antidemocrática nos sumiría a los votantes en un estado de decepción brutal. José Pablo y los que con él colaboran en el Ayuntamiento. El sueldo y los pluses no los paga el Consistorio. Los abonamos los contribuyentes. Para engaños ya tenemos a los de Mario y los suyos. José Pablo no puede pasar de héroe a villano por una decisión errónea y por una interpretación perversa. Aurelio debe exigir la dimisión del José Pablo y la de todos los que quieran aprovechar la renuncia de éste. Si algo tengo claro, es que la marcha de José Pablo debe comportar la salida de todos los que se amparan en él para medrar, trepar y cobrar. Todos y todas. Llorando y Yolanda.
Un saludo.
IDUS DE MARZO
Con el agua al cuello y la soga del ahorcado por si el ahogamiento no se produjese. Así está el señor Griñán, que se intitula, con pompa y sin sonrojo, presidente de Andalucía. Los idus de marzo anuncian el peligro del naufragio. Relataba Plutarco, en referencia a Julio César, que el dux romano se mofaba de los augurios del mes de Martius. Ya lo ves, reprochaba a su vidente, los idus han llegado y aquí sigo. Vivito y coleando. A lo que el médium respondió: espera a que acaben. El resultado es bien conocido. Shakespeare nos legó su famosa frase: ¡cuídate de los idus de marzo!
José Antonio Griñán no es Julio César. Ya quisiera el presidente botellero tener la grandeza del personaje histórico. Griñán pasará a la leyenda oscura de la patria chica por la ola de corrupción que consintió durante su mandato, por los silencios cómplices que mantuvo frente a los desmanes de su antecesor y, sobre todo, por la situación ruinosa en que ha dejado a la Autonomía. Bruto traicionó a César. Griñán no sufrirá el apuñalamiento de los senadores como el dictador de Roma. Su muerte política no será consecuencia de un acto heroico en favor de la república ni cuestiones de rencores o envidias de sus cercanos. Griñán perderá el poder si el pueblo recupera la memoria, si mira la calamidad que se cierne en su derredor y si la atribuye a tres décadas de desmadramiento.
En San Telmo, el barroco palidece absorbido por el rococó. Exacerbada escenografía para tan escasa creatividad constructiva. El neoclásico acecha porque la austeridad reclama su sitio. Griñán amenaza con la ola conservadora que se aproxima y, sin embargo, oculta la marea negra de la ruina que cerca el territorio y asedia a sus habitantes. El impío señor ve la paja en ojo ajeno y desconoce la estaca en el propio. Se puede salir de la crisis por la izquierda, subraya el gran dictador del embaucamiento. La derecha, corea, no puede crear empleo ni sacarnos de la recesión.
El gran problema de Andalucía se llama Arenas, proclama impertérrito. La derecha no es la solución, insiste. Temed al PP, alientan los súcubos. Rajoy debería salir al paso de esos temores y, cobijado en el valor de la prudencia que no tuvo el pontifex maximus de Roma, parafrasear lo que César contestó a Calpurnia, su esposa: sólo se debe temer al miedo. El todavía presidente de Andalucía desprecia los idus de marte por más que se aferra a los últimos tablones del poder que conserva. A falta de proyectos e ilusiones a la ciudadanía, cultiva el fundo de los recelos y de las angustias.
Los idus de marzo predicen el fin del imperio y del despotismo iletrado. El partido generador de funcionarios envueltos en delitos de concusión sufre las embestidas de sus propios dirigentes. Carece de un liderazgo firme y busca al Bruto y al Casio que claven la daga mortal. Si uno apostase por el final del partido socialista, apoyaría la candidatura de Rubalcaba. Si por su amargo tránsito por el desierto de la oposición, jugaría en favor de Chacón. Si se desea borrar de la faz de la tierra a la formación política que fundara Pablo Iglesias, ayuden a Griñán a ganar las elecciones andaluzas.
Los idus de marzo conducirían a España al desastre de la dictadura más fascista que se conociera en nuestro país. El Estado podría salir de su trance. Nuestra Autonomía quedaría sumida en el letargo de un invierno económico y moral insufrible.
Idus de marzo. De marte, el señor de la guerra. O de la paz. Nos toca a los andaluces decidir.
Un saludo.
DIFERENCIAS PROGRAMÁTICAS
Es cuestión de ideologías. La expresión retrata a muchos sinvergüenzas que, envueltos en la bandera de la izquierda, reclaman el impuesto revolucionario a los que, de alguna manera, precisan la sonrisa cómplice de los chantajistas. Menudos mercachifles y buhoneros de la politíca pululan por esos submundos de la gobernanza. Partida de bandoleros golfos con vitola de demócratas de hace un ratito. Es que empiezan a hablarme de ideologías y me acuerdo del palo en las costillas que propinaba Engels a esta jauría de canallas.
La ideología del mercasevillano Torrijos es la mariscada gratis. La diferencia programática del bollullero Valderas es la torre perpetua del cómo permanecer en el machito sin dar un palo al agua del trabajo manual. Y así hasta contar un rosario de piezas nauseabundas. El móvil del presente artículo me lo ha proporcionado un buen amigo. Me reenvía un video en el que el parlamentario Javier Aguirre, del PNV, lanza una andanada dialéctica de enorme enjundia a los abertzales de Ezker Batúa, para que me entiendan, la Izquierda Unida del País Vasco. La discrepancia ideológica del partido que liderara Madrazo se reduce a un acto prosaico de colocación a dedo y de subvención a troche y moche. Que si treintaytantos camaradas del partido deben entrar en instituciones públicas y, además, que nos han de ceder graciosamente unos milloncejos de pesetas. Si es así, que nada, que PNV e IU somos la misma cosa, defendemos idénticos intereses. Desgraciados que toman en vano la hermosa palabra de la ideología.
La ideología de El País, del diario Público o del boletín parroquial del Psoe onubense se escribe con pe de pasta. Directamente proporcional el mensaje progresista de los pseudoperiódicos con el dinero que rellena el convoluto. A más dinero, más carga ideológica. Y un pirulí. El anuncio de la editora de Público de un expediente de regulación de empleo pone de manifiesto la independencia de este medio. La misma que tiene el que fuera monopolio de Polanco. Desaparecidos Zapatero y Felipe y chupando banquillo Rubalcaba, los otrora poderosos medios tiran del despido para que los grandes jefes sioux sigan viviendo en la opulencia. En cuanto a Odiel o El Periódico, vaya usted a saber, por el mismo caminito que sus compañeros de fatiga y socios de cazuela.
Es verdad que el cierre de un medio de comunicación es una herida en la pluralidad de un sistema democrático. Lo sostengo y defiendo hasta donde sea posible. Duele que un trabajador pierda su empleo. Lo que rechazo porque lo deploro es que determinados empresarios de la bazofia se escuden tras las marcas de una radio, de un diario o de una televisión para hacer pingües negocios en nombre de la libertad. Una leche. Rezuman la dictadura de Pravda. Estos empresarios utilizan el dinero del pueblo para fines espurios. La mentira y la tendenciosidad forman parte del entramado. Emprender es acometer un empeño especialmente si encierra una dificultad o un riesgo inversor. Si no, de qué. Con dinero del contribuyente monto yo una cadena de IKEAS y setecientas tiendas de Zara.
A los de Izquierda Unida le dejan gobernar y la banca pública cercena los derechos de la banca privada. Mira que los banqueros privados tienen que callar. Pero imaginen a Llamazares de Presidente de la Banca Pública de Asturias o a Caio Lara al frente del Banco de España. Bueno, de pesadilla. Nuestro país volvería a posiciones tercermundistas estilo Cuba o modelo Chávez. Eso sí, entre enchufados, esbirros, mercenarios y sus familiares, un montón de basura ideológica. Para que cuele. Que ingenuos hay más que piedras de mechero.
Mientras tanto, muy dignos, los jefezuelos de la camarilla de IU ni saben ni contestan. Andan a tortazos con los mercados y con la derechona. Hasta que sean untados debidamente. Por cierto, a ver si Méndez y Toxo se aferran a la discrepancia ideológica para cargarse a Fátima Báñez y, con ella, la imprescindible reforma laboral. Miríada de caraduras.
Un saludo.
REYES MAGOS
Que digo yo que por qué. Que por qué el fraude se ha apoderado de la sociedad española. Que por qué la verdad ha huido de nuestra vida social. Que por qué algunos políticos se inmolan éticamente con tal de acceder, a dedo, a un alto cargo en la Administración. Que por qué estos advenedizos que venden su dignidad por un plato de lentejas no se responsabilizan después de limpiar la escudilla de barro. Que digo yo por qué admitimos como normal lo que no es sino una estafa a los valores de cualquier país civilizado y democrático. Que por qué consentimos que ciertos personajillos de tres al cuarto se hagan trajes institucionales a medida de su perfil y de su impudor. Que digo yo.
Que digo yo si es verdad que Javier Arenas, en el caso de que el PP arrebate la Junta de Andalucía al Prisoe, va a cerrar la tupida red de embajadas hueras y de cancilleres fútiles que Chaves ha ido tejiendo y ubicando por todo el mundo para dar salida a sus enchufados. Que digo yo si alguien podrá creerse que la tijera de la reforma va a segar la sede andaluza en Madrid que regenta/distrae don Julián Martínez, presunto novio/marido de la excelentísima Bibiana Aído. Que digo yo si no será un ardid preelectoral la intención de poner en la calle a cualquier miembro de las empresas públicas fantasmas levantadas por el maligno espíritu del Psoe a fin de situar estratégicamente a sus compinches. Que digo yo.
Que digo yo que si el PP gana las elecciones autonómicas de marzo y pone fin a treinta años -que parecen siglos- de dictadura psoecialista en Andalucía, los ciudadanos podremos pensar que, en adelante, la veda al enchufismo será una realidad y no un vano compromiso. Y que los secuaces de los fraudes en el empleo serán apeados de sus poltronas en las distintas delegaciones de las Consejerías y enviados, ipso facto, a los puestos de donde nunca debieron salir. Y si estaban en paro, al paro. Y si trabajaban en escalones ínfimos de los organismos públicos, que a ellos retornen. Y que si han cometido fechorías en nombre de su partido, contra ellos la acción de regreso. Y que si pretenden boicotear la oleada regeneracionista de los populares, expediente disciplinario que te crió. Lo que sea preciso, dentro de la legalidad más estricta -la que ellos se pasaron por el arco de sus golferías-, para que los derechos y libertades vuelvan a subirse a la posición constitucional que los psoecialistas desnaturalizaron. Que digo yo.
Que digo yo que a los nuevos inquilinos del palacio de San Telmo no les temblará el pulso a la hora de levantar las alfombras -si queda alguna- y revelar en toda su crudeza la dimensión del erial en que Griñán ha convertido el vergel andaluz. Que la lealtad presida las resoluciones de la Administración y la cooperación con la justicia alcance la carta de identidad de los nuevos dirigentes. Que la telebasura sea recogida y almacenada en contenedores herméticos a la vez que apartados de los programas los irresponsables que los produjeron y los infames que procedieron a su difusión. Que Canal Sur se convierta, al fin, en una empresa digna que emita calidad a precio de televisiones privadas y que si la deuda acrece, se ponga a los culpables en la puñetera calle. Que digo yo.
Y, en fin, que digo yo, que si el futuro nuevo Gobierno autonómico se toma en serio la lucha contra el fraude fiscal, comprobaremos hasta qué punto los curritos mileuristas están pagando la vajilla de La Cartuja a precio de Sèvres y que lo del trabajo de chinos no se refiere a los habitantes del país con capital en Pekín, sino a los pocos andaluces que a estas alturas del siglo XXI venimos soportando a los mandarines del desgobierno sociata. Que digo yo, Reyes Magos, que si no puede ser todo lo que se denuncia, al menos os llevéis con vosotros, bien lejos, a la camarilla chavesiana y griñanista. Que lo demás llegará por añadidura.
Un saludo.
DESPACIO, DESPACITO
Los amantes heridos están que bufan. La prensa, la radio y la televisión del Movimiento Psoecial tiran a matar. Están al acecho. La pieza a batir es el PP. Por fortuna para la democracia, aunque sea evidente que ha faltado a su promesa de no subir impuestos, las medidas tomadas por el Gobierno de Rajoy son de izquierdas. El aumento de la fiscalidad respecto al IRPF será progresivo y progresista, pero de liberal tiene poco. Los medios del partido de Rubalcaba atacan al sujeto pero olvidan el objeto. Cosa lógica en quienes se autotitulan independientes aunque de libres sólo tengan la capacidad de bascular el plano horizontal hacia el sol que más calienta.
Con lupa. Los movimientos de los nuevos ministros van ser escudriñados con la minuciosidad del analista químico. Ayer se atacaba la ley Sinde y hoy se defiende la ley Wert. Todos elogiaban en 2007 la ley del suelo, pese a su carácter intervencionista, y pocos se hacen eco en 2012 de la decisión de Rajoy de prorrogar la actual valoración del suelo urbanizable. Los grandes beneficiados, los bancos. El dinero surca mares desideologizados si bien surfea sobre olas que vienen de la derecha o de la izquierda. Las finanzas siguen instaladas en la base de la recesión. La confianza que inspira el Gabinete de Rajoy ha despertado ligeramente a la Bolsa. Nada de campanas al vuelo. La cosa está mucho peor de lo que todos presuponíamos por más que lo temiéramos.
Lo del déficit seis era una entelequia. El ocho se aproxima más a la realidad. La hemorragia brotaba por una herida más ancha de la marcada. La lesión afecta la integridad de las paredes del vaso financiero. Demasiada pérdida de sangre e ineficaces mecanismos de hemostasia. Montoro y De Guindos deben atender la vasoconstricción a la vez que agregar plaquetas y coagular el rojo líquido viscoso. Los tres niveles de la Administración han de reducirse a uno. El tres por uno funciona cuando se ahorra. Para malgastar, ya hemos tenido siete años de desajuste protagonizado por el recepcionista del collar de Isabel la Católica.
Los españoles vamos a pedir a los reyes magos el fin de la crisis y de la sangría del paro. Al mismo tiempo, solicitamos a los zapadores de la Oposición que no llenen de minas mortíferas el campo de moviemiento del Gobierno. En dos semanas no se arreglan los destrozos de los zapaterianos. Ni en un año. Los monos aulladores deben contener la laringe. Los “rajoyanos” son la única esperanza que nos queda a los españoles. Que no escandalicen ni consignen soplapoyeces. Más les valiera haber denunciado los desmadres y las corrupciones de los beneficiados por el “onceme”. Entonces, como muertos bien vivos. Ahora como vivos bien muertos de unto oficial.
Despacio. Vísteme despacio que tengo prisa. PRISA y Roures. Público y País. Ser verdad que no mentira. Que los rayos de la maldad no confundan más de lo que ya embrollaron. Como dicen las sagradas escrituras, que muchos enardecidos no vean la paja en ojo ajeno e ignoren la viga en el propio. Muy despacio. Sin Prisa. Público, sí, pero con dinero privado. Con subvenciones, cualquiera es Cuba.
Qué tal si dejamos trabajar al Gobierno. Despacito y buena letra.
Un saludo.
QUÉ BOCHORNO
Los niños que leímos el Catón y aprendimos en las enciclopedias Álvarez estamos desnortados. Los que, durante nuestra más tierna infancia, entendimos que matar y robar formaban parte de los pecados que proscribían los mandamientos de Dios, caminamos fuera de cauce. Quienes vivimos los duros días de la postguerra no sabemos si vamos o venimos. Donde no hay harina de valores, todo es mohína de moral.
El asunto ETA nos trae de calle. A los que peinamos canas y a quienes han seguido los telediarios sobre el tema. Una banda de asesinos se cuela en la democracia bajo el tupido velo de una sentencia cuanto menos discutible. El defenestrado gabinete zapatari se rindió a las coacciones de la cuadrilla de matarifes y nos vendió su claudicación ignominiosa como un éxito. A ver quién es el bonito que planta cara a la tropa de criminales sin que del enfrentamiento no surjan voceros mercenarios que acusen a los discrepantes de tocar tambores de nuevas guerras. Los muertos han dejado de ser víctimas. Han sido anatematizados por los fornidos porteros de la medioteca prozapateril. Se han convertido en obstáculos que impiden el avance de la democracia. Así.
Ahora toca poner en la calle a los presos sentenciados en firme. No basta con acercarlos a prisiones del País Vasco. Excarcelados todos. Después, se reivindicará una indemnización por torturas e injusta privación de libertad. En esta España, el que no llora no mama y el que no chantajea a las instituciones no cobra de ellas. Entendida esta premisa, los organizadores de esta red de traidores sin capucha se han dado cita en Bilbao para mostrar los cisnerianos poderes. Movilizaciones a destajo y manifestaciones sin descanso. Aglomeraciones en la capital de Vizcaya como durante el franquismo en la madrileña Plaza de Oriente. Y que la vida no se detenga.
En teoría, la maniobra envolvente corre a cargo de Amaiur y los partidos abertzales. En la práctica, ya por acción insuficiente ya por omisión escandalosa, las demás formaciones vascas contribuyen al asedio. Las declaraciones de protesta de los partidos democráticos suenan a flattus vocis. Rajoy está sufriendo en su propia carne el posicionamiento de Basagoiti. Ni un paso adelante sin que el sucesor de Gregorio Ordóñez, de Carlos Iturgáiz o de María San Gil asienta. La política del PP vasco es de franco retroceso por más que se despachen opiniones de condena. PP vasco, que no PP español.
Escuchar al pueblo vasco no significa atender las exigencias coactivas del matonismo. El gobierno de Mariano Rajoy no debe confundir prudencia con cobardía ni silencio con mudez. Cualquier voluntad de mirar para otro lado en este tema sería letal. Los oradores de la macromanifestación bilbaína sustantivan la política española como de represión. Hacen un llamamiento a la responsabilidad y reclaman la libertad de quienes carecen de libertad por asesinar a españoles inocentes.
Los verdugos pretenden alcanzar un status de paz definitiva sin presos ni exiliados. Los verdugos son los que ofrecen la alternativa. Con una mano, la bomba. Con la otra, la parabellum. De ahí el bochorno. Se me enciende el rostro y me queman las vísceras. Me sofoco ante tan poderosas ofensas. Me altero por más que mi razón me insta a la calma. Uno no es Descartes.
Un saludo.
EJEMPLARIZAR
Desde el punto de vista de la moral, dar ejemplo. José Luis Rodríguez Zapatero pide a los congresistas de su partido político que lleven a cabo un debate ejemplar. Es decir, que se actúe conforme al valor de lo bueno y que se evite el desvalor de lo malo. De sus palabras se desprende, una vez más, vacío. Vacío porque en su jerga y en su quehacer, no distingue lo bueno de lo malo y porque si no sitúa debidamente el objeto, más descolocados se hallan los sujetos del mismo. El debate que propugna el expresidente no produce ni alude a un modelo cualificado de mensajes, de comportamientos o de personajes. Tan ejemplar puede ser el debate con el asesino De Juana como con la santa Teresa de Calcuta. Como es habitual en el señor ZP, la alharaca acalla los sones de la enjundia.
Ausente del Gobierno perverso que conformara para desgracia de los españoles, quema los últimos cartuchos de su vida pública de relevancia. Le toca presidir el Congreso extraordinario -digan lo que quieran, lo es- del Psoe. A este respecto, ha prometido, él, el mismo que descendió a España de la Liga de Campeones a la competición por la permanencia en Segunda División, que la dirección federal garantizará a Rubalcaba y a Chacón que competirán en igualdad de condiciones. Mentiroso antes de abandonar La Moncloa, el embuste es inherente a su actividad política. El todavía líder de los psoecialistas demanda a los suyos un ejercicio de solidaridad en esta difícil etapa que atraviesa España. Lo que no dice es por culpa de quién. Claro, la autocita es espinosa y fanfarrona cuando viene acompañada de alabanzas. Mas si la crítica subsigue a la misma, entonces ni te digo. El zorro no se inculpa de las matanzas de gallinas. El autor siempre es otro y, especialmente, el gran adversario, el partido de los populares.
Malabarista y prestidigitador de trampas conocidas, encoge el labio inferior, hace huir su mentón, frunce la boca, simula espasmo facial, humedece los arcos superciliales y, con el aspecto contrito del mártir, agradece a sus compañeros en la irresponsabilidad que le hayan apoyado durante tantos años. Tendrá cara el prenda. Ah, señala, y perdonadme mis errores. De nuevo acude a la lítotes para significar cuáles y cuántos han sido sus escasos aciertos. El pueblo español le refregó los mismos en las pasadas elecciones. Todos conocemos el resultado. Salvo él, que se encarama a lo alto de la chaladura impenitente.
En tanto el icono de los Bardem elucubra, fantasea y se mete en vena una dosis gigantesca de falsa autoestima, Rubalcaba y Chacón andan a la greña postulándose como salvadores del naufragio del Titanic sociata. Chacón y Rubalcaba, los compañeros de viaje de ZP al caos, se ofrecen para sacar a España del atolladero al que ellos contribuyeron decisivamente a colocarnos. A falta de líderes de verdad, caudillitos. Uno, portavoz del Gobierno de Felipe durante el Gal y voz silente del Gobierno de ZP en el caso Faisán. La otra, catalanista de corazón, se luce como andalucista de pega. En ambos, el ansia de poder arrastra los barros de su mínima credibilidad.
Cualquiera de los nombrados es la antítesis del paradigma de lo ejemplar, de lo modélico, de lo edificante. Si Zp ha sido relegado al pódium esponjoso del Consejo de Estado, donde rumiará durante años su derrota, Rubalcaba debiera aspirar a poltrona similar en caso de que, en verdad, aspire a que su partido se reponga de la enfermedad que le contagiaron ciertos golfos. En cuanto a doña Carme Chacón, que siga acordándose de Olula y disfrute de la espléndida localidad almeriense de su padre. Al tiempo, que siga atendiendo sus negocios barceloneses. Políticos, claro.
Es preciso que el Psoe se recobre. La democracia necesita un poder opositor leal y constructivo. La enfermedad moral contraída es demasiado grave como para que elijan a un médico que jamás se matriculó en facultad de medicina ni practicó el curanderismo en jungla alguna. Si saben discernir qué es lo mejor para España, que se busquen otro galeno de fuerte sabiduría y ética hipocrática. Lo mejor para España no es lo mejor para el Psoe. ¿Verdad, Griñán? Criaturas.
Un saludo.
LA COCHINA COCAÍNA
Las cloacas de la Junta de Andalucía son un monumento a la corrupción. Un dédalo de pasadizos oscuros que se entrecruzan. Lo que pasa es que los dirigentes sociatas son tan chulos que, a fin de no extraviarse entre la maraña de conductos, indicaban con flechas el camino a seguir. Flechas indicativas como en IKEA pero a lo bestia. Los comerciantes de la multinacional neerlandesa de origen sueco son excelentes guías y grandes orientadores. Los nepotes de la Autonómica griñanista no pasan de choricetes con ínfulas de Grandes de España.
Lo que venimos padeciendo los andaluces después de tres décadas de abuso dictatorial de los psoecialistas es para indemnización. Nos quedamos cortos los que afirmábamos que el Psoe había hecho de nuestra región un cortijo. De cortijo, nada. Todo un antro de vicios. Una secta fanática capaz de descerebrar a los adeptos y de crucificar a los disidentes. La ristra de casos de perversión gubernamental halla en la Consejería de (des)Empleo su cúspide de maldad. Los expedientes de regulación de empleo constituyen el no va más de la desvergüenza de una panda de mafiosos sin escrúpulos. Al río de noticias que los medios han venido vertiendo sobre la trama delincuencial tejida desde los altos cargos del (des)Gobierno andaluz, hay que añadir la de las juergas con alcohol y drogas.
Parece ser que el señor Guerrero, exdirector general de la Junta, utilizó el fondo de reptiles para algo más que favorecer a sus amigotes. Según ha declarado su chófer, porque un tipo tan importante como este señor necesita un vehículo oficial y un conductor particular para ser alguien, el supuesto testaferro de la red se gastaba sus buenos millones en copas y en coca. Cochina coca. Es decir, no sólo se inventaban prejubilaciones de cuento o subvenciones de chirigota o ayudas de carnestolendas, sino que una parte importante de la pasta malversada se destinaba a financiar las fiestas privadas del señorito.
Y en este festín de golferías, quién se extraña de que el exalcalde de Valverde tirase de tarjeta institucional para remunerar los servicios prestados en un lupanar de carretera. O de que el socio mercasevillano, el muy comunista Torrijos, diera buena cuenta en Bruselas de una mariscada pantagruélica con cargo a ya se sabe qué bolsillos. O que un conocido constructor consuele a su dilecta segunda esposa con un puesto directivo en un endeudadísimo organismo municipal de viviendas. Todo vale en el alcantarillado infesto de la ciudad de la injusticia levantada en Andalucía por gente afín al desprestigiado director general de la cosa.
Eso sí, ni Chaves ni Griñán se enteraban de nada. Ellos se mueven en circuitos celestiales a los que no llegan las desmesuras de sus amiguitos obreros del alma. Faltara más. Ellos son de otra casta. Sus hijos no se relacionan con el vulgo. Reciben, sí, pero no comparten ni departen ni reparten. Va a ser igual un presidente de Andalucía que un simple gobernador de una de las fuentes del tesoro. Y, además, la cocaína tiene purezas. Es cochina siempre pero no es lo mismo consumirla con un drogata que con una señora despampanante a tanto la hora.
Lo dicho. A la Juez Alaya habría que darle el premio a la entrega, al tesón y a la justicia.
Un saludo.
MALDITOS
Mala gente. Perversos. Ruines y miserables. Malditos. Lo son quienes desean el mal y la muerte ajena. Maldita sea esta calaña de sujetos.
Un concejal de Izquierda Unida de Madrid acaba de dar un martillazo más a la estaca que se clava en el corazón de lo que fuera el partido comunista de España y hundirlo en las miserias de la degradación humana. Si la moral es el principio que rige los comportamientos individuales, este señor carece de principios y de finales, se refugia en el colectivo como garrapata parásita y adolece de ética política y, por supuesto, humana. Un desecho en suma.
El estado de salud de Manuel Fraga preocupa a muchos españoles. A otros ni les va ni les viene. A un elevado número la noticia les llama la atención. A este edil siniestro de la hundida izquierdona madrileña le llena de júbilo. Va a descorchar una botella de cava, anuncia el malévolo personaje. Al estilo de los asesinos de ETA. Valiente ralea.
El silencio de los cobardes apresa las palabras arrolladoras de Caio Lara. Dónde está el capo comunista que no condena a su camarada. Por qué el descabalgado Llamazares no se desmarca de su compañero de formación. A qué grado de desprestigio está llegando cierta clase política. Si el declarante no se retracta de la barbaridad, cómo es posible que no le hayan abierto inmediato expediente disciplinario previo a la expulsión de su partido.
Malditos los matarifes y malditos los que ríen sus gracias y alientan sus burradas. Malditos. No son los poetas malditos de Verlaine. Son los malditos pistoleros del fascismo. No hay genio en el verbo escrito de ese vocero de la muerte. La ouija es un tablero en el que el concejal ha colocado su copa para contactar con el espíritu de un hombre que, por fortuna, no ha muerto. Sobrevive en su lucha contra los años y la enfermedad. El concejal no retrata al personaje histórico. Invoca su propia autodestrucción. A falta de dones espirituales, reclama la guadaña que siega la vida del hombre. No es maldito por incomprendido. No lo es por bohemio que rechaza la forma establecida. Es maldito porque su palabra fétida alumbra el final del ciclo vital de una persona. Es maldito porque se esconde tras la democracia para justificar su canallesco mensaje.
El concejal puede realizar prácticas de brujería, ritos espiritistas. Con ellas encierra su voluntad de poder sobre el tiempo, sobre la historia y sobre los seres humanos. Por eso es maldito. Porque su afán de dictado le lleva hasta la muerte del otro.
Los malditos de la política cabalgan a lomos de caballos apocalípticos. Se entendería que, descreídos, contrariaran la ley de Dios. Lo que no se admitiría es que rompieran los valores de los hombres y los derechos humanos. Este concejal de IU es maldito porque repugna y, porque asquea, es maldito.
Deseo a Fraga un pronto restablecimiento. Si, por desgracia, falleciera a resultas de la afección pulmonar, servidor lo lamentaría. Como muchas personas que ven en la vida la paz y en la guerra la muerte. Del revés, malditos.
Un saludo.
MENOS MAL
Desconfiaba. Después de la jugarreta de las condecoraciones y el nombramiento de la señora Vela, me temía lo peor. Podían nombrar a Sánchez Manzano director general de la Policía. Cualquier cosa.
Pues no, menos mal. El ministro del Interior, el señor Fernández Díaz, ha actuado con presteza y acierto. Presto para destituir. Acertado en el cese. Por su parte, Cosidó, nuevo director general de la Policía, ha prescindido de los servicios de la cúpula del Cuerpo. Como para fiarse de ellos.
La actuación de los mandos policiales durante la presidencia de Zapatero ha horadado la montaña de confianza que la ciudadanía deposita en las fuerzas de seguridad del Estado. Tal parece que han servido de guardia de corps del partido en el poder antes que agentes de la seguridad nacional.
El caso de los atentados de Atocha destapó el tarro de las esencias. El desguace de los trenes o la aparición de la mochila o el caso del ácido bórico son muestras que horrorizan a las personas honradas. Con el asunto faisán se alzaron la bandera del escándalo y el pendón de la colaboración con banda armada. Si los irresponsables que permitieron estas barrabasadas seguían un minuto más al frente de cargos tan determinantes, mejor que Amedo fuera nombrado coordinador general de la Guardia Civil y Roldán subdirector de la Policía.
La política de nombramientos librada durante la dictadura del Psoe en Interior es un calco de la perpetrada allá donde el zapaterismo sienta sus lares. Es decir, prevalece la designación porque me sale de mis partes pudendas. Lo cual es una perfección degenerada de la libre designación efectuada porque me paso las leyes por el forro de mis pantalones. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid lo dejó bien claro en su sentencia. Ni un nombramiento político más hasta que no se cumpla la resolución judicial. Claro que va para dos años y tararí que te vi. Ni jueces ni gaitas. Al rodillo psoecialista no se le resiste ni la mismísima Alaya. Siete mil polis elegidos a dedo tiene guantes. Y guantazos.
Cosidó no puede despreciar este aviso judicial. Si los policías son funcionarios, remítanse a la normación administrativa. Es abundante y variada. Si los vigilantes del orden se saltan las leyes, quién supervisará a esos vigilantes. Lo decía Goethe con tanta precisión como brevedad: prefiero la injusticia al desorden. Eso sí, al filósofo alemán no hay que interpretarlo. Se debe seguir su razonamiento. La policía vigila. A los delincuentes. No a los ciudadanos. Si actuara al revés, se incurriría en desorden. De ahí que si para restablecer el orden constitucional se produce alguna injusticia coyuntural, bien admitida sea. Lo que no puede ser es que nos saltemos el Estado de derecho.
Y en eso los del Psoe son auténticos maestros. El Pp sólo tiene que aplicar la ley. Es bien sencillo. Y aplicada, responsabilizar y responsabilizarse de que las funciones se lleven a cabo de forma eficaz. El que no sirva para el cargo, a la calle. Con todas las garantías procedimentales, pero a la calle. El sustituto, el siguiente en el escalafón. Así en la policía como en el funcionariado.
Los puestos políticos no han de bajar del nivel de direcciones generales. Para los demás, funcionarios. Además de probos, son garantes. Que ya es.
Un saludo.
LAS ELECCIONES DEL DESAHUCIO
Es la hora de despedir al inquilino. El 25 de marzo, fecha tope. Griñán y los suyos se creyeron propietarios del cortijo de la Junta. A poco que les dejemos, hubieran usucapido la autonomía entera. Hasta aquí hemos llegado. Corresponde desalojar a los inquilinos que, además de no pagar el alquiler, han destrozado el inmueble. La precampaña comienza hoy, día once de enero de dos mil doce. Se inicia el proceso hacia las elecciones del desahucio.
Griñán ha dado el pistoletazo de salida para una carrera que va a ser competida. Los okupas legales van a movilizar al mismísimo diablo con tal de que el pueblo no hable, no hable, no hable. Y si habla, lo que convenga. Los altos cargos que rezaban en Madrid regresan a Sevilla. Pelean por la silla que otros recogieron. Chaves se hace un hueco entre los gorriones que abren el pico. El pájaro hembra no da abasto para alimentar a tanto gorrón. La pérdida de Andalucía conmocionará al poderoso aparato psoecialista. Acostumbrados a vivir en palacios ajenos, escapan de los sinsabores del raso. Trabajar para vivir es duro. Especialmente si no se ha hecho en la vida. A la fuerza ahorcan. Van a poner toda la carne en el asador.
Griñán blanquea deudas y pone negro sobre blanco en inversiones. Cuenta con el apoyo de miles de subvencionados y sus familias. Que son multitud. El Congreso del partido abre una nueva brecha. Chacón y Rubalcaba, tanto da que da igual, dicen competir por lo mismo. Es falso. Ganan tiempo y distraen atenciones. Farsa de pelea doméstica que acabará en un final feliz de abrazos y compromisos. Comedia bufa que intercalará denuestos contra el PP recortador. Los cañones apuntan a Rajoy, sí, pero harán blanco en la línea de flotación del barco de Javier Arenas. Si éste no anda listo y no saca a relucir el Nelson que lleva dentro, en vez de manco y tuerto se quedará sin brazos, ciego, compuesto y sin novia.
Los “indignados” de papel y los ”quinceemes” de cartón saben cómo vender un producto caduco. A base de repetir cien mil veces sus cualidades. A la postre, que venga el maestro armero a exigir responsabilidades. Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita. Contra la arena, agua a chorros, se dicen. La movida va a ser de época. Canal Sur gastará los últimos cartuchos. El chollo de la telepública se tambalea. Si han de morir, lo harán mordiendo.
Griñán es el último bucanero. Los tesoros arramblados se esfumaron. La ola de austeridad que acecha es el efecto, que no la causa, de la política de fomento del desempleo de Viera, Fernández y demás corsarios de la cosa pública. Las políticas sociales de esta muchachada amoral se diluyen en el aguardiente del paro. La coca y el whisky salen gratis total. Paga el chófer de Guerrero. Con mi dinero. Con el de los españoles.
El año se prevé tan complicado como apasionante. La potente y adinerada escuadra de Griñán no tendrá reparos en bombardear las posiciones del enemigo, que no adversario político. Ellos piensan que los de Arenas son los malos cuando en realidad son los limpios. Los malvados y sucios encabezan el imperio de los EREs, las drogas subisguientes y las mariscadas de Mercasevilla.
Lo dicho. Son las elecciones del desahucio. Si no salen ahora, a ver cuándo. Da miedo pensarlo. El 25 de marzo.
Un saludo.
TO BE OR NOT TO BE: CARME O CARMEN
El ser o no ser de Shakespeare no pierde actualidad. La vida genera la duda. Duda que se puede disipar en muchos casos. Duda que gusta de mantenerse en otros. Duda que interesa abonar cuando conviene. Esa es la cuestión, que escribió el genial escritor inglés. El problema no residía, según Salvador de Madariaga, en si el príncipe Hamlet se debatía entre el ser o el no ser. La cuestión era más profunda. Se trataba de que Hamlet fuera incapaz de ser. He ahí la gran tragedia del personaje.
La señora Chacón fue ministra de Defensa -el qué defendiera me ofrece fundadas sospechas- del bien ido Zapatero. Mujer reivindicadora de su Carme catalán, cambia de pronto su vieja aspiración nacionalista y ahora se deja llamar Carmen, nombre español donde los haya. La duda de esta señora es si llamarse Carme dentro de su esfera de privacidad o si adoptar el Carmen en su ámbito público. El señor Joan Rosell, presidente de la patronal, fulminó el catalanismo para pasarse al castellanismo a partir de su ascenso a la cúspide empresarial. Acaso los escrúpulos de Rosell se enfundan en pieles de distinta categoría que los de la señora Chacón.
Carme es catalanista. Carmen es españolista. A ver con qué comodín jugamos el póker marcado. Nos creemos la realidad nacional con que, anteayer mismo, definía a Cataluña o podemos pensar que aquella definición era un simple proyecto dialéctico. Sin embargo, cómo explicar que el “noi” de Dos hemanas y la “noia” de Felipe considerasen a Cataluña como nación sin Estado. La señora Chacón se ha revelado más territorialista que Carod y Mas juntos. Al menos no se dejaba adelantar un milímetro en su carrera hacia el separatismo de aquella autonomía.
Pasaba. De la cuestión social, pasaba. Del problema económico, se escabullía. De todo lo que le alejase de su discurso nacionalista de pega, huía. De su amor declarado a España, desertaba. La Carme de Cataluña anulaba la fuerza marinera y castiza de la Carmen de España. Y de vacilación, nada. Con toda crudeza. Sin titubeos. De nuevo Madariaga: capaz o incapaz de ser. La señora Chacón es almeriense de Olula o de la barcelonesa Esplugas. Es socialista española o catalana del Psc. Al olor de los cirios del congreso psoecialista de febrero, tal parece que Carme/Carmen abdica del patronímico regional y abraza el santoral castellano. Carmen de España, de Bizet o de Merimée.
Es posible que doña Chacón quiera jugar a lo oculto como don Próspero. Si esconde, diga qué. Si camufla, explique por qué. Si encubre, exprese a quién. Si envuelve, descubra el pastel. Si encierra, abra las rejas y que se respire libertad. La libertad de saber la verdad. La verdad que se niega a los españoles. La verdad que, pobre de mí, reclama el embustero Rubalcaba al aseverar, ahora, que el Psoe necesita decir lo mismo en toda España. Otro que tal. Cambia de chaqueta con la velocidad con que ataca la cobra. El mensaje no tiene otra finalidad que la de desgastar a la amiga Chacón.
En esta tesitura, la señora exministra deberá calcular el alcance de su posicionamiento. Si comienza a llamarse Carmen de España, en cuyo caso la creerán unos cuantos adeptos o si prosigue con su Carme de Cataluya, de modo que sus compañeros de aquella Autonomía no se sientan afrentados por la actitud de la prófuga.
En cualquier caso, la señora Chacón habrá de responder. Si triunfa en los medios del Psoe, tendremos Carmen para un tiempo. De salir trasquilada, Carme, Carme y más Carme. Tiempo al tiempo.
Un saludo.
LATO SENSU
Mi amigo Álvaro, clásico donde los haya, trompica en la tendenciosidad en un grado similar al autor de este artículo. La diferencia radica no tanto en las ideas como en las posiciones políticas que defendemos. Él aprovecha los fallos del contrario para remar a favor del viento de su partido. El saludador critica con cierta vehemencia los pecados del otro para abrir los ojos a los ciudadanos que se empeñan en cerrarlos.
Lato sensu. Acaso mi interpretación abarque la rival. Tal vez mi no adscripción a formación política alguna me distancie de intereses de cualquier tipo. Sentido amplio. Lo desapasionado no tiene por qué comprender lo desinteresado. Ni el apasionamiento absorbe el interés. En cualquier caso, la objetividad ha de medirse en magnitudes económicas o de influencia social.
Algunos cargos electos en las recientes elecciones generales y, anteriormente, en las autonómicas, han recibido tal alud de abrazos, de felicitaciones, de apretones de mano que, una de dos, o las expresiones de alabanza manifiestan sinceridad o, detrás de ellas, existe un desfile de rostros que se hacen notar por ver si les toca el reintegro. Lato sensu. En sentido estricto, estoy convencido de que son muy pocos los que actúan con la naturalidad propia de una relación verdaderamente afectuosa.
La proximidad de los comicios autonómicos andaluces está llevando a tejer una urdimbre de conocimientos de toda la vida. Si, como es relativamente predecible y, para servidor que no para Álvaro, absolutamente necesario, Javier Arenas consigue la mayoría absoluta, el veterano político se va a a convertir en campeón de amistades peligrosas. Le puede ocurrir como a De Guindos con Carmen Vela. Lato sensu, Carmen Vela subsume en la cara de su categoría profesional la cruz de su manifiesto prozapateril. Stricto sensu, el nombramiento de esta señora es una afrenta a los simpatizantes del PP y una bofetada con guante de boxeo a los discrepantes con los manipuladores de la ceja. En un sentido u otro, la llegada de la señora Vela a los altares ministeriales me parece un error y un horror.
Javier Arenas no metió la pata cuando hizo de Manuel Pimentel su segundo de a bordo en el Ministerio de Trabajo. La dimisión de Pimentel pudo deberse bien a la política de Aznar respecto a la guerra de Irak, bien a partir de saber que la esposa del director general de Migraciones era propietaria de una empresa de formación que obtuvo fondos públicos. Pimentel no se valió de Arenas. Carmen Vela ha podido utilizar a De Guindos. Lo peor es que el neoministro haya sido víctima de algún tipo de complejos.
Lato sensu, el saqueo protagonizado, que no dirigido ni realizado, por el exdirector general de Empleo de la Junta de Chaves y de Griñán puede ser un delito. Los tribunales se manifestarán al respecto. En sentido estricto, el presunto delito es un acto innegable de corrupción. He escuchado a algún periodista de El País decir que a él no le preocupa en qué se han gastado miles de euros el citado exalto cargo y su chófer. Lo que le saca de quicio es que hayan malversado caudales públicos. Lato sensu, la declaración es aceptable. Stricto sensu, resulta inadmisible. Y es que el plumillas se pone la venda para no ver que, tras el trinque, viene la tranca y que la cogorza puede ser de alcohol o de droga. El consumo de estupefacientes está prohibido por las normas administrativas. La posesión de ciertas cantidades, un delito. El saqueo puede ser un delito medial para la comisión de otros. Sin embargo, el columnista/opinador prefiere el lato sensu. Y ello porque beneficia al infractor, que pertenece al partido del que recibe, cuanto menos, parabienes.
Stricto sensu, mi familia está constituida por mi esposa e hijos. Lato sensu, por todos mis parientes y afines. En sentido amplio, deseo que Arenas se lleve de calle las elecciones andaluzas. En sentido estricto, lo anhelo para que lleve una política limpia y eficaz. Esta última no integra a la primera. La anterior puede no englobar a la segunda. Lato sensu.
Un saludo.
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DE ROMPE Y RASGA
La expresión que da título al presente artículo se suele utilizar para designar a mujeres de físico imponente. Créanme que no es mi intención aludir al aspecto físico de las señoras a las que me dirijo. En absoluto. Me refiero en exclusiva a la capacidad de ambas exministras psoecialistas por romper y rasgar. Romper en lo que respecta a quebrar y despedazar las arcas públicas. Rasgar en lo que concierne a desgarrar y hender la economía del país. Ya verán, entre tantas razones no expresas, por qué lo digo.
Doña Trinidad Jiménez, Ministra de Asuntos Exteriores porque así le salió del dedo nombrador al señor Zapatero, constituye uno de los modelos a no seguir en asuntos de diplomacia internacional. Una cosa hiriente lo de esta excelsa mujer. A falta de gastos miles durante su nefasto mandato, la dama no ha tenido ocurrencia más trituradora que, estando en funciones, adjudicar más de diez mil millones de pesetas, diez mil millones, para proyectos de interés ¿social? Me niego a referir el destino de algunas de estas subvenciones otorgadas por tan egregia fémina, por más que la lectura de las mismas llenarían de satisfacción a mi buen amigo Paco Morán. Diez mil millones de pesetas repartidas en el extranjero porque aquí en España no hay necesidades, el trabajo sobra y la prosperidad invade todos y cada uno de los hogares españoles. Una cosa indigerible por lo vergonzante. Antes de que me echen, se habrá dicho la sobrina de Villarejo, limpio la caja de caudales. Que se fastidien los de Rajoy.
Por su parte, doña Cristina Garmendía, exministra de Ciencia e Innovación con ZP, con quién si no, ha puesto su granito de arena al Kilimanjaro de la corrupción nacionalsocialista. Años atrás, la señora Garmendia fichó como alto cargo a un señor que, con anterioridad, había sido señalado (sic) por desviar dinero público. Una de las primeras decisiones del nuevo fichaje fue contratar con una empresa que, ¡oh, dioses del averno!, había sido fundada por su espectacular y querida esposa. La cantidad abonada era más modesta. Alrededor de sesenta millones de pelas. La actividad en el ramo de la ciencia y de la innovación apenas ha tenido repercusión en la vida social y económica de España. Eso está claro. Pero... ¡y el dineral que se ha embolsado la señora unida por la afectio maritalis al secretario general de ese ministerio! Beneficiar a la familia se llama eso, se disculpa señá Cristina. Familia que se enriquece unida, permanece junta. Si es que de cristianos se pasan.
El tercer “pieza” de los rompe y rasga, dentro de los más modositos del gabinete de Zapatero, es el señor Sebatián. Menudo el caballero. En noviembre, apenas cuatro días antes de las elecciones que hundieron al desgobierno del leonés errante en la miseria de la derrota electoral, el ministro de Industria (de pitiminí) y Energía (bien flaca) rubricó un contrato de casi quinientos millones de pesetas con un despacho de abogados de asesoramiento a la Abogacía del Estado. A los abogados del Estado, ni más ni menos. Trescientos euros, más IVA, cuesta, por hora, al contribuyente la supuesta ignorancia en materia de energía fotovoltaica de profesionales tan expertos como nuestros abogados del Estado. Con este precio, las minutas de Del Nido se quedan en juego de juristas de segunda clase. Claro. Clarísimo.
Tres dirigentes ineptos de rompe y rasga. Doña Trinidad. Doña Cristina. Don Miguel. Mientras los españoles se aprietan el cinturón y las empresas se apelotonan en las oficinas de Empleo, en tanto el número de parados acrece a medida que la recesión avanza, los señoritos y señoritas del (des)Gobierno zapateril compiten por llevarse la Gran Cruz del Despilfarro en su categoría de tierra quemada. Los angelitos. De rompeempleos y de rasgamorales. A ver si se atragantan con los provechos del banquete.
Un saludo.
CREO QUE LE GUSTA
El señor Jiménez, inconmensurable don Mario, tiene un gran sentido del titular periodístico. Le gusta el protagonismo más que la baba a un caracol. El hombre se aplica en el bachillerato de la imagen por más que suspende los temas de contenido humanístico y científico. Hay que reconocer en el moguereño su afición por los vericuetos del embuste. En esa función se muestra perito y suple su exiguo currículum profesional con el insulto más soez a los que se oponen a la política de su partido.
De oca a oca y tira porque le toca. Era el turno de Almonte. En el feudo que ahora rige el PP, don Mario ha apostado por un Gobierno que conozca la realidad de su tierra y que apueste por el bienestar de los ciudadanos. Menos mal que apuesta. Que si no llegara a hacerlo, tendría que hacérselo ver. Si en treinta años de parranda, el partido de don Mario no ha conocido la realidad andaluza, es que las juergas le han dañado el cerebro democrático. Y si, en cambio, ha llegado a enterarse de lo que pasa entre sus paisanos, entonces habría que conducir esposado al irresponsable gubernamental que ha conducido a este desastre del paro, del enchufismo y de la corrupción. Hiere leer y/o escuchar al portacoz psoecialista en la sede de la democracia de Andalucía, que la Junta persigue el bienestar de los ciudadanos. A no ser, claro está, que se refiera a los miles de colegas de don Chaveone, don Griñaciano y otros amantes del buen yantar.
El penoso dirigente del Psoe andaluz vende aire. Lo peor es que se trata de aire saturado de polución. Antes de ser condenado a los corrales de la oposición, el lamentable político acusa al PP de recortar derechos y de privar a los jóvenes de un futuro prometedor. En una región con un cincuenta por ciento de desempleo juvenil, el adalid de la mentira pone el ventilador de la escoria frente al que ha de venir a poner un poco de cordura.
Nada dice, sin embargo, el impenetrable rostro sobre la ristra de problemas que corroen el alma de nuestra sociedad. Sobre los desmanes de su correligionario Francisco Javier Guerrero, ni mú. Sobre el chófer del ínclito exdirector general de empleo, mudez sobrevenida. Acerca de los casos de enchufismo generalizado perpetrado desde el Gobierno de Griñán, se basta y sobra para ofender a los agraviados funcionarios de oposición. Menos mal que estos empleados públicos están echando calzones a la protesta y bemoles a sus acciones judiciales.
Aparte de por la vía contenciosa, el Sindicato Andaluz de Funcionarios de la Junta de Andalucía ha abierto el melón de lo penal. Un juzgado de instrucción sevillano ha admitido a trámite una denuncia contra un alto cargo de la Agencia Amaya por un presunto delito de usurpación de funciones. Don Mario, a lo suyo. Es que ni una réplica. Ni un desmentido. Ni una explicación. Para qué. Podría argüir que carece de sentido, que el denunciado forma parte del personal al servicio de la Junta, que goza de fe pública y de presunción de certeza. Silencio, se rueda. En la película de miedo, ese diálogo no está en el guión. Todo propende hacia la descalificación injuriosa y calumniosa del PP.
De nuevo, el clásico. Ande Mario caliente y critíquele la gente. Que se pierden las elecciones, se dirá el inepto político, que me quede con el escaño parlamentario. Cuatro años más asegurados. A seguir chupando del bote. Los andaluces, los pobres, que se fastidien. Ya culparán de todo a Arenas. Cuestión de consignas paralelas. El problema, no medido debidamente, es quién va a financiar a los medios que viven a cuenta del poder sociata. Y si no hay financiación, qué panfletos podrán difundir.
Mario, Mario. Creo que a Vd. le gusta el veneno. Si no, cómo es posible destilar tanto odio. Mario.
Un saludo.
EL PALACIO DE ORO
Tres mil euros cada día. Quinientas mil pesetas diarias. Es lo que nos cuesta a los onubenses pagar el caprichito sensual de la expresidente de la Diputación, la señora Petronila Guerrero. Un alquiler a precio de antojito. Una llamada a la lujuria de las ambiciones políticas. Así se ha denunciado públicamente y así ha debido ser. Si no, que me digan por qué los nuevos diputados provinciales han puesto fecha de cierre en 2013 en vez de continuar con el atraco a mano desalmada a los bolsillos de los ciudadanos de una provincia con casi ochenta mil desempleados. Y si no, a qué viene que, ahora, el nuevo presidente del organismo supramunicipal, el señor Caraballo, atisbe la posibilidad de desprenderse de esta perla maligna antes de la fecha citada.
El palacio de oro de la señora Petronila va a ser cerrado. La esquizofrenia dirigista de Guerrero toca a su fin. El sustituto de la presidentísima muestra ideas más claras, menos obtusas. Pena que no las manifestara en su momento y frenara las ínfulas cleopatrinas de la nueva senadora del Reino de España. Si pudo oponerse años atrás y, por miedo o por lo que fuere, prefirió instalarse en la seguridad de su cargo áureo, la sociedad se lo demandará.
Uno se conforma con que, tarde y mal, se clausure ese monumento al escándalo institucional. En todo caso, se pondrá de relieve que el aquiler no obedecía a necesidades perentorias de colocación de organismos y de funcionarios como consecuencia de la falta de instalaciones propias. Ni hablar de la peluca. El propio Caraballo asegura, con toda contundencia, que el traslado del personal y del mobiliario no precisará alquiler de inmueble alguno aunque fuere más barato. Ni hablar. Todos ocuparán las vastas, amplias, aireadas, estancias del macroedificio que la Diputación tiene en propiedad en las cercanías del antiguo Psiquiátrico. Por ese camino, podemos hacer migas y diluir las críticas.
Críticas siempre fundamentadas en el horror por el despilfarro a que nunca nos acostumbró doña Petri. En ese sentido, a tal palacio áulico, cual aeropuerto diamantino. Diamante que brilla...por su ausencia y por su inalcanzabilidad. Millones de pesetas tiradas a la basura por parte de los impulsores de un sueño imposible que llenó los bolsillo de más de un empresario listo. Al aeropuerto fantasmagórico del palacio de oro habitado por la dama del puño acerado y de la rosa de pega, ni un euro público más. El que quiera aeropuerto, que lo pague. Con todo, aunque saludamos la decisión, habrá que esperar la coherencia del acto. Ya se sabe: del dicho al hecho, todo un trecho. Si se prescinde del aeropuerto y las grandes infraestructuras provinciales duermen la borrachera del disloque y del dispendio, habrá que poner en la calle al tránsfuga que han colocado como asesor de un ente espirituoso. Y si se le mantiene, que se le abone el salario espectral que corresponde a la intangible función.
El apego al rico y dorado metal sigue atrayendo a las abejas psoecialistas. No crean que las buenas intenciones disfrutan de un amplio recorrido. Servidor desconfía. Y lo hace, como suele, en base a los fundamentos fácticos que sostienen su discurso. Verán. El señor Caraballo, pariente de don Mario Jiménez, el increíble Hulk al servicio de la causa griñanista, no tiene en mente despedir a la tropa de asesores y liberados. A los funcionarios adscritos a las áreas de arqueología o de educación, sí, porque sus actividades se solapan con las de la Junta de Andalucía. Sin embargo, a los adeptos, ni una rozadura ni la menor molestia. Por ahí siguen las cosas. Yo quito dos, financio una campaña de imagen, hago como que enmiendo la plana a Petri y, en un mes, todos con la boca cerrada y dispuestos a votar Psoe en las autonómicas de marzo. De Guindos no se ha caído del árbol que nombra su apellido. Este articulista, tampoco.
Las palabras del señor Caraballo refieren cambios por los que hemos venido clamando. Pero hasta que no toque las llagas de la herida, me voy a creer lo que cayó en El Conquero. La gente de Huelva ya sabe lo que en aquel territorio de la capital hubo. Y no se trata de un insulto. Simplemente una expresión onubensista tan nuestra como el “denené”.
Señor Caraballo: cuando vea que el palacio de oro, el aeropuerto de diamante y los asesores de latón se financian con parné privado, entonces seré el primero en alabar su gestión. Hasta entonces, adiós y muy buenas.
Un saludo.
EL GÜRTEL ES UN BOOMERANG
Baltasar Garzón se sienta en el banquillo. No en el de los suplentes porque, hasta la fecha, no ha perdido la titularidad. En el banquillo de los acusados. Por más que ha tratado de eludir la fatídica posición sedente en tan desagradable taburete, casi un cadalso, la maquinaria procesal ha terminado imponiendo sus normas ante las maniobras escapistas del magistrado. La gloria de las estrellas se hace cenizas al contactar con la atmósfera de la realidad. La línea imaginaria del Gürtel ha descrito una curva inopinada y ha retornado a la posición del lanzador que se creía omnisciente y todopoderoso.
He dedicado varios artículos en este blog a la actividad pública y funcionarial del señor Garzón. En alguna ocasión, defendí su intervención protagonista en el feo asunto de los GAL. Entendía entonces, y ahora reconozco mi equivocación, que actuaba guiado por una voluntad férrea y bien intencionada de hacer justicia y no justicierismo. Craso error. El transcurrir del tiempo modifica la interpretación y las campanas de la revancha tocaron a muerte del estadista político que pudo ser. Un buen Maquiavelo debe tener la conciencia sucia y prístinas las acciones. No olvidemos que los actos nos hablan de la organización del cerebro y de las angustias del alma.
Un grupo de personas ha hecho causa con el señor Garzón. Entre ellas, jueces y fiscales. No podían faltar entre los adeptos la actriz Pilar Bardem y el diputado Llamazares. Todos parecen entender que la Vista es un auto de fe escenificado por la Inquisición Judicial contra el último guerrillero antifranquista. El desconocimiento de las causas revela, además de ignorancia, maldad. El señor Garzón no ha sido imputado en este proceso por su incompetencia en la investigación de los crímenes durante el régimen de Franco. Ni hablar. El juicio oral se ha abierto por la posible comisión de sendos delitos de prevaricación y contra las garantías constitucionales. A tenor de lo que se conoce del sumario, don Baltasar, en su afán de machacar a Correa y Crespo, cabecillas supuestos de la Gürtel, autorizó intervenir el teléfono para informarse de qué hablaban estos señores con sus abogados. Y claro, esa interceptación es ilícita a no ser que concurran circunstancias tasadas por la propia ley. Estas circunstancias no se daban y el señor Garzón no es un ignorante en esta materia.
El ascenso a ciertas alturas de los ochomiles puede obnubilar las mentes hasta el punto de que los escaladores se sienten diosecillos inalcanzables. La efímera permanencia en la cúspide antecede a la dura y terrenal bajada a la humanidad. No pocas veces, el resbalón mortal se produce en la confianza del descenso. Ay, cuando las ilusiones nos hacen alucinar.
Este articulista escribió allá por 2009 un artículo en este mismo blog. Analizaba las consecuencias del caso “Escuchas”. Decía en el mismo que Garzón nos sumía en el estupor. De escándalo en escándalo. Y expresaba textualmente: “el tema de las presuntas escuchas ilegales a abogados defensores en el caso Correa/Gürtel, va a traer cola” (...) Sería lamentable, de creer que el sumario del caso Gürtel es lo bastante garantista, que el don Vito hispano se librase del rosario de imputaciones por mor de una chapuza como la que se atribuye al juez Garzón. Si éste quebrantó las garantías constitucionales, recogidas en el artículo 536 del Código Penal por autorizar escuchas no fundamentadas o insuficientemente motivadas, podemos golpearnos de bruces con el muro de la nulidad de las actuaciones. En cuyo caso, el autor del presunto delito incurriría en la pena de inhabilitación especial para cargo público”.
Un juez, señor Garzón, ha de ser, antes que nada, garante y, después, impulsor de las investigaciones. De alterar esta prelación, se convertiría en arte y parte. A partir de ahí, a tomar por saco el deber de tutelar los derechos de los imputados. Y es que, amigos, no hay peor cuña que la de la misma madera. Dicho de otro modo: donde las dan, las toman. Me lo repito constantemente para mi acción particular. Para que no se me olvide.
Un saludo.
ERES UGT
Unión General de Trabajadores. Expedientes de Regulación de Empleo. Quien despide es UGT. Los afectados por el despido, los trabajadores de la empresa de Cándido. Oiga, que se van a la calle. Con viento fresco. A ver si alguien se ha creído que el sindicato tiene más miramientos con sus obreros que una empresa cualquiera. Para nada. La patronal sindical se quita de enmedio al personal por menos de una subvención fallida. Pues qué se creían. Por ahora.
A medida que el Gobierno se mantenga firme y se niegue a seguir la senda -que nunca se ha de volver a pisar- de la genuflexión ante las dos grandes centrales, Méndez y Toxo van a recortar más que todos los afiliados a la CEOE. Hoy despiden a sus trabajadores externos. Qué harán mañana cuando se les cierre el grifo de los miles de liberados. Y qué pasados dos días si las subvenciones se reducen a la mitad. Y qué dentro de tres semanas si la Ministra del Ramo les retira el chollo de los cursos de formación. La que se puede armar.
Sin embargo, a poco que la señora Báñez muestre temple y el ministro Fernández disponga la seguridad con firmeza y respeto, las reivindicaciones serán tan huecas como las palabras de Zapatero y las movilizaciones, tan minoritarias como los votantes de Pajín. Tiempo al tiempo. La empresa UGT manda al paro a sus trabajadores. El notición. Se suponía que las cuotas de los afiliados sostenían a la correa de transmisión del Psoe. De igual modo que era sabido que los salarios de los liberados eran abonados por el Estado o por las Autonomías para uso y disfrute de la cúpula sindicalista. En la misma medida que los inmuebles que usufructúan y disfrutan los ugetistas nunca fueron adquiridos con las aportaciones de sus miembros, sino por graciosa donación de los gobiernos de turno.
Uno es acérrimo defensor de los derechos y libertades en general y de los sindicales en particular. Pese a ello, o mejor, precisamente por ello, rechacé en toda época cualquier tipo de conversión de los sindicatos en entes de presión política que se retroalimentan de la acción de los partidos. Con dinero público y libre de salarios, monto yo diez imperios como Zara. Menudo montón de empleos que iba a crear. Reducía el paro a la nada.
Para este viaje no se necesitan alforjas. Se resucita la esclavitud y ni EPA ni leches. Pleno empleo. Sindicatos como UGT escarnecen las leyes y vituperan la justicia. Despedir a sus trabajadores porque han mermado sus ingresos oficiales daña el sentido de la ética y de la estética. Como un patrón cualquiera, lleno de crueldad y carente de escrúpulos. Pues que bien.
Desde mi punto de vista, los liberados de UGT debieran salir a la calle, concentrarse en las puertas de todas sus sedes, airear pancartas, sacar altavoces, corear consignas y reivindicar la inmediata readmisión de sus propios despedidos. Al frente de la manifestación, Méndez y Toxo portarían el macropanfleto principal. Con el siguiente lema: UGT y CC.OO. Maltratan a sus trabajadores. La culpa es de los trabajadores. Y del PP. Junto a ellos, los amiguetes de Almodóvar y demás compañeros de trola, gritando, eso sí con arte declamativo, No a la Guerra de Irak. Aznar, al paredón.
ERES UGT. Se dicen de izquierda. Son pura entelequia. Eres de ser. ERES UGT.
Un saludo.
MADRIDISTA
Por razones personales, estoy en Madrid. Me encanta la ciudad. Tenía 17 años la primera vez que pisé la capital. Me pareció maravillosa. Hoy, también.
Aprovecho las últimas horas de la noche para escribir mi artículo de hoy. Mañana regreso a mi Huelva y aprovecho estos minutos de descanso para hilvanar algunas ideas. Decido sustraerme a la situación política del país. Incluso a las ofertas culturales de la metrópolis. Madrid puede parecer provinciana pero de eso nada. Cosmopolita como pocas. Castiza como ninguna. Acogedora siempre. Libre de prejuicios nacionalistas. Amante de la belleza, progresista en las ideas y conservadora de las libertades. Si algo me subyuga de la antigua Magerit es su espíritu libertario y moderno.
Aunque los detractores critiquen a sus gobernantes y los sitúen en la derechona más temible, lo cierto es que Gallardón y Aguirre son intérpretes de una concepción urbana que trata de conciliar el ayer con el mañana en un alarde de genio, de creatividad y, paradojicamente, de tradiciones. Mucho Madrid.
He leído los comentarios acerca del partido de fútbol del pasado miércoles entre el Real y el Barça. A través de los mismos, ya en periódicos de información general ya en la prensa deportiva, existe un sentir casi unánime. El Barcelona es un equipo sensacional. Un equipo, un grupo, un conjunto. Enorme. Dicho desde la ciudad de los derrotados, el elogio se agiganta. Constituye una muestra de la grandeza de alma de sus habitantes. Una sensación de alivio me invade cuando compruebo que el madrileño no ha perdido su alma de nobleza y su hidalguía. Se rinden a la realidad por más que duela.
Rememoro la guerra de las ideologías. Los ideólogos construyen sus teorías a partir de la realidad que viven. A partir de sus ideas "novísimas", quieren transformarla de raíz o, cuanto menos, revisar los mecanismos de su sistema. Durante un tiempo dan la tabarra a diestro y siniestro con tal de alcanzar la inmortalidad de la tesis. Vano intento. La realidad pudre sus doctrinas y éstas acaban abonando campos que seguirán sumidos en la esterilidad. En ese instante, el pensador descerebrado mira hacia otros que se pegaron un tortazo similar y, antes de admitir su inanidad, inventan un truco manido. Falsifican la realidad. Como no pueden modificarla, se la inventan. Bingo. La ideología ha servido, una vez más, de coche fúnebre que transporta las libertades individuales para enterrarlas en el panteón de la colectividad supuestamente libre.
Esa ideología fascista y totalitaria no arraiga en los Madriles. El chauvinismo franchute no puede triunfar en la bohemia del barrio de los Austria ni en los suburbios finales donde llega el metro. Este Madrid es la patria de los simpatrias y la nación de los que no nacimos en ella pero en la que habitan familiares de los que hemos oído hablar a nuestros abuelos. Todos somos de Madrid. De alguna forma.
Uno se siente en su casa. No obstante, demasiado palacio para los que solemos movernos entre los muros de nuestra pequeña Onuba. Si, aparte, uno se identifica como madridista, entonces la emoción crece. Porque antes el Madrid ganaba nueve y medio sobre diez. En estos tiempos en que el Barcelona nos vapulea en lo futbolístico y nos alecciona en la virtud del saber estar, los madridistas reconocemos la superioridad del eterno rival y ovacionamos sus aptitudes y su actitud. Es lo que hace grande a Madrid. No es fácil ser un señor o una señora. Ser un gañán, sí.
En mi onubensismo de entrañas, confieso mi amor por Madrid y mi admiración por el club de la Castellana. Desde Madrid lo escribo. En Huelva lo ratifico.
Un saludo.
LA DERECHA AL PODER
Con mucha honra. Al poder. La derecha, al poder. Es la grandeza de la democracia. La fuerza del pueblo justifica su soberanía y legitima su poder. La izquierda se ha apropiado, de manera indecente, del voto de los ciudadanos y utiliza tan poderosa arma para beneficio de algunos golfos entre sus dirigentes. Eso, si aceptamos que Psoe es izquierda y que IU es su pedúnculo. Lo cual viene a ser lo del anuncio televisivo de admitir, so pena de abandonar el juego, que pulpo es un animal de compañía. La derecha juega limpio. El Pp es la derecha española. Conclusión del silogismo: ergo el Pp actúa con limpieza.
Los españoles nos hemos dado cuenta, tarde pero algo es algo, que la llamada izquierda zapateril y su epígono la siniestra felipista representan la hez del Estado de derecho. Utilizan a las personas como conejillos en los que experimentar sus canallerías políticas y emplean el dinero de los contribuyentes en sórdidas operaciones ilegales cuales regalar joyas a esposas de ciertos cargos, untar con fuertes sumas a policías corruptos, desposeer a los desempleados de los subsidios de paro, engrosar el caudal de los camellos y, en fin, descerrajar dos tiros a presuntos etarras para después enterrarlos en cal viva. Tarde y mal pero para qué vamos a quejarnos si, a la postre, los hemos apeado del caballo de la corrupción.
En Andalucía, la dictadura del Psoe más mafioso se prolonga treinta años. Tres décadas de abandono de la verdad, de escapada de la ley, de huida del derecho y de pisoteo de la libertad. Ningún dictador norcoreano hizo menos en favor de su pueblo en tan dilatado espacio de tiempo. Chaves se ha coronado como el factótum de una Andalucía podrida que cubre sus andrajos y sus llagas con la manta hecha jirones de la demagogia de Griñán. El último baluarte de la droga, de la fiesta, del clientelismo y de la miseria del poder reside en la Junta del Psoe. El último.
No es extraño, pues, que descompuesta la armada sociata y desvalijada por ellos mismos las otrora pobladas arcas de la hacienda regional, Chacón y Rubalcaba vuelquen su dialéctica mentirosa en Andalucía. Por una vez, nuestra Autonomía importa a los dirigentes del Psoe más allá de servir de paraíso de orgías y de lujos pagados a costa del currito indígena. Los andaluces hemos sufrido diversas colonizaciones a lo largo de nuestra historia. Acaso ninguna tan cruel y humillante como la que han conducido don Alfonso Guerra y don Manuel Chaves.
A fin de esquilmar todavía más el territorio, el candidato Rubalcaba se ha presentado en Málaga y Almería para recaudar votos -que mañana serán tributos- e impedir como sea que la derecha limpia alcance la presidencia de nuestra Comunidad. Silencia el maldito vocero de la indignidad que esa derecha que lidera Javier Arenas es el antídoto contra el cáncer moral, social y económico que ha provocado esa falsa izquierda del hermano de Juan Guerra y del padre de Paula e Iván. No hay otra solución para atajar el mal que confinar en el ostracismo a los asesinos de las prosperidad y del progreso y, al tiempo, abrir la puerta de la esperanza al partido popular. No nos queda otra.
De conservar un hálito de vergüenza, el Psoe debiera retirarse a sus cuarteles de invierno, rumiar el mal que han hecho, concentrarse en la búsqueda de propuestas constructivas y dejar el campo abierto a la derecha para que ésta, exenta de historia de corruptelas y mangancias en la región andaluza, ponga manos a la ingente obra de reconstruir la Autonomía. Si en vez de mostrar, siquiera una vez, las buenas maneras que sus padres trataron de imbuirles, deciden arrasar los fundamentos elementales de la moral, agárrense que vienen curvas mortales. Con una mano al asidero y la otra a la papeleta del voto. Deposítenla en la casilla de la derecha. Los otros están, además de pringados, enfurecidos y medio locos. A las urnas y a la derecha. Con mucha honra.
Un saludo.
QUIÉN MIENTE
Un hecho. Dos noticias. Distintos medios. Muchos lectores. Alguien miente. Y, desde luego, no son estos últimos. Periodista Digital, por ejemplo. Otra muestra, el Correo de Andalucía. Tema: José Blanco ante el Supremo. Lean y juzguen. Alguien miente.
Titular de Periodista Digital: “El juez cita a declarar al ex ministro José Blanco a finales de enero”. Titular de El Correo de Andalucía: “Blanco declarará ante el TS el 26 de enero por el caso Campeón”. Hasta ahí, cierta similitud. El periódico madrileño concede la iniciativa al juez en tanto el diario andaluz transmite que esa declaración se efectúa por voluntad directa del que fuera Ministro de Fomento. Interpretaciones válidas realizadas por cualquier lector sin que de las misma se infiera intención de engaño.
Bien. Acerquemos las entradillas para alumbrar. El digital escribe: “El ex titular de Fomento comparece como imputado”. Por su parte, el Correo precisa: “lo hará a petición propia, sin esperar a que la corte solicite suplicatorio al Congreso de los Diputados”. Y ahora qué.
Sigamos leyendo. El periódico que dirige Alfonso Rojo señala que el magistrado José Ramón Soriano, instructor de la causa, ha dictado una providencia mediante la cual cita al vicesecretario general del Psoe. En sentido contrario, Diego Suárez, director de El Correo, decano de la prensa sevillana, pone el énfasis en la solicitud de Blanco para declarar, a petición propia.
Con toda seguridad, las tácticas convergerán en el conocimiento de las diligencias ordenadas por la juez de Lugo, Estela Sanjosé. A partir de ese momento, las movilizaciones abogaciales irrumpirán como elefante en cacharrería y los medios afines a una tesis u otra mostrarán su patita y comprobaremos qué intereses ocultos salen a la luz. Sin embargo, no es preciso esperar tanto. Basta, por ejemplo, saber qué grupo empresarial se encuentra detrás de la noticia del Correo de Andalucía y qué posiciones próximas a La Gaceta ocupa el señor Rojo. El Correo pertenece al grupo de Alfonso Gallardo. ¿Les suena? El creado por el empresario extremeño, tan cercano al partido que fuera de Felipe González, dueño de un microimperio de comunicación y gran impulsor del oleoducto entre Los Santos de Maimona y Huelva.
Una vez más, la cortina que controla la noticia sirve de parapeto al holding financiero cuyos tentáculos avanzan y avanzan. Del fundador, el cardenal Spínola, a finales del siglo XIX, al propietario actual, el industrial Gallardo, a principios del siglo XXI, ya ha llovido. En principios, en ética, en ideas, en fines, en personalidad. Allá cada cual. Servidor no quiere entrar en el juego de las moralinas. Lo que no está dispuesto a pasar es que le den gato por liebre.
Cuando esto ocurre, alguien miente. No les quepa duda. Incluso el defraudado. En modo alguno quiere aparecer como el tonto del comedor.
Un saludo.
PATXI SE PREOCUPA
Son de medalla. Los dirigentes del Psoe merecen una medalla. Al ingenio del filibustero. A la maldad del pirata. A la falta de escrúpulos del bucanero. Una medalla con insignia. Y en el metal, grabada la siguiente frase: contra los delitos del PP.
Si no la dan a la salida, la lían a la entrada. Necesitan un exorcismo democrático. Las convulsiones, los gritos, los espasmos, las blasfemias salen sin freno de las bocas macilentas de algunos de los políticos sociatas. Patxi López, que no agradece su permanencia en la lehendakaritza al popular Basagoiti, pisotea la estrategia conciliadora del líder conservador. Lejos de eso, ya se sabe qué son los no agradecidos, clava puyas aceradas en el lomo del aliado.
El señor López, cuyo patronímico castellano trata de ocultar con lo de Patxi (Paco), califica de absurda la intención de Cristóbal Montoro de perseguir por la vía penal a los políticos que se salten el déficit tasado. Fiel a la política de tirar la propia basura en predio ajeno, pone la guinda al pastelito de su malicia preguntándose si el Ministro de Hacienda y de Administraciones Públicas pretende llevar a medio PP a la cárcel. Sembrado. Don Patxi está sembrado. Con la garrocha acosa y con el verbo azuza. La viga que atraviesa el ojo del maléfico gabinete de Zapatero ha dejado tuerto al país y, en su afán de destacar la mota de polvo en el Gobierno de Rajoy, hala, a cebarse en el otro.
Más de media España sufre los embates de la ruina colectiva. En esta selva del caos económico, Patxi acusa al bombero de los fuegos que provocó el pirómano. Se necesita tener poca vergüenza política y tan débil entidad moral. Pero hombre, si hemos recibido una herencia de más de cinco millones de parados y unas deudas de pterodáctilus horribilis, habrá que activar alguna medida de ajuste para salvar el pozo en el que la camarilla psoecialista nos ha tirado sin consideraciones. Pues no. A seguir despilfarrando, a continuar con el saqueo, a secar la ubre de los impuestos que pagamos los españolitos y a seguir chupando del bote público.
Me permito recomendar al señor López, don Patxi, la lectura de una noticia que deja estupefactos a toda Andalucía. Su amigo de farras gobernantes, el señor Griñán, es el artífice de una nueva barbaridad gestora. A fin de dar una apariencia de austeridad y de hacer creer que tiene bien asidas las riendas del déficit, ha instado a la Intervención General a comenzar “procesos de traspaso masivo de remanentes comprometidos y anualidades futuras”. O sea, que hasta que estos traspasos no sean totales, “no se contabilice nueva propuesta de documento contable con cargo al ejercicio 2012”. En román paladino, que la Junta de Griñán suspende pagos. En la jerga del cheli: que se jodan los acreedores y que apechugue el PP si gana las elecciones. Lindo gatito.
Y Patxi tiene la cara de decir que se preocupa por el PP. Inquiétese, primero, por sus cuentas; luego, alármese por el polvorín de corrupción generado por Chaves y Griñán; a continuación, recele de Blanco, Garzón y algunos de los implicados en la caja de resonancia Gürtel; por último, lávese la boca y no profiera más necedades.
El gran Julián Marías prologó la reedición de "España como preocupación", libro escrito por su esposa Dolores Franco. Del mismo, extraigo el siguiente párrafo: “la guerra civil, que nos hirió profundamente, pero no consiguió arrastrarnos en su estúpido y fratricida viento de discordia, fue una terrible sacudida para nuestras esperanzas españolas. Pero no nos resignamos; no estábamos dispuestos a creer que España era lo que acababa de ser, lo que estaba siendo; pensábamos que aquello era una locura -una locura consentida-, un mal sueño estimulado interesadamente por algunos, de dentro y de fuera. Teníamos presente lo que había sido España durante siglos, su historia dramática y llena de gracia, sus empresas creadoras, sus desmayos, sus tristezas, su vitalidad siempre renovada”.
Preocúpese, señor López, don Patxi, por España, por los españoles, por la justicia social, por la verdad y el respeto. Por los principios y los valores. Contribuya y ayude a sacar el carro del fangal en que lo abandonó Zapatero. Preocúpese por ello. Hágame el favor.
Un saludo.
ABOGADO NO APOCADO
Conozco a José Carlos desde hace unos años. Seguí con cierta indiferencia su estadía como alcalde de Punta Umbría. Sin embargo, relevado del cargo por decisión democrática de los votantes, José Carlos llevó a cabo una Oposición intensa, muy británica, a la que sí he estado muy atento. José Carlos ha sido perseguido, amenazado, insultado e incluso acosado ya por haber sido alcalde, ya por ser abogado.
En ningún caso se puede admitir el delito. Nunca. Cierto es que los cargos electos han de someterse a críticas y abucheos que se cargan en la mochila de su función y en el maletín de su nómina. Los abogados, en cuanto ejercen como tales, tienen derecho a un respeto profesional y, desde luego, a no sufrir las iras de los que se sienten perjudicados por su oficio. Habrá colegas que aceptan la carga. José Carlos -y le felicito por ello- no se apoca ante presiones por otra parte inadmisibles.
Ni en Punta Umbría ni en Bollullos. Ni en Huelva ni en el feudo vasco de Amaiur. Una de las herencias más penosas que nos ha dejado Zapatero y el partido sociata es el abandono de los valores más sagrados de toda sociedad, como son el trabajo, la igualdad, la solidaridad, la abnegación, la austeridad y un largo etcétera que hemos recibido de culturas pretéritas y de civilizaciones presentes. Así nos va.
La creación de administraciones paralelas integradas por trabajadores de la órbita psoecialista conlleva una bomba de efectos letales. Se ha contratado por encima de las posiblidades de las entidades públicas sin atender otro interés que el de favorecer a allegados y nepotes. Hasta que la caja pública se cae de vacía y su desnudez escandaliza.
En Bollullos, predio de una izquierda corrupta donde las haya, el alcalde del Psoe fue descabalgado de su caballo de hierro por una coalición integrada por izquierdistas honrados, que fueron expulsados de IU por la mano implacable del capataz Valderas, y por miembros del Partido Popular. Ya es difícil, pero la izquierda y la derecha sumaron sus dignidades para mandar a la basura a la indignidad suprema que regía como un tiranuelo los destinos de la ciudad par del condado. Derecha e izquierda.
En este contexto, apremiados por la crisis galopante, los nuevos ediles deciden despedir a una serie de trabajadores municipales. Éstos, agraviados por la decisión, no han tenido más ocurrencia que linchar verbalmente y cercar físicamente al abogado contratado por el Ayuntamiento bollullero. A su salida del juzgado de lo social, el abogado no apocado, el señor Cansinos, sufrió toda una suerte de improperios y de asedios humanos a lo largo de un trayecto capitalino de cientos de metros. Por la calle y en el interior de un establecimiento público. Los despedidos culpaban al abogado del proceso judicial y el no apocado letrado tuvo la feliz idea y tomó la pertinente decisión de denunciar a sus acosadores. Frente al pisoteo de la libertad, Cansinos ondeó la bandera del derecho. La actitud afortunada de un demócrata contra el totalitarismo infame.
Eso de matar al mensajero siempre fue una barbaridad. Algunos nuncios acaban su vida después de trasladado el mensaje. José Carlos hace muy bien en defenderse. A través de su “savoir faire”. Con ello lo resumo todo. Su saber hacer se traduce en actuar conforme a principios morales y a leyes constitucionales. Si Cansinos pertenece al PP, es problema de otros. Su actividad profesional carece de ideología. Simple cuestión de buena praxis. Los fascistas son los que abusan de la fuerza de la colectividad para imponer a los demás su ausencia de argumentos. En cualquier caso, que el juzgado decida. Urge acabar con los violentos.
Un saludo.
CAMPS NO ES CULPABLE
O sea, que es inocente. Un alambique, un mortero y un mazo. Destilar culpabilidades es tarea complicada. Destripar inocencias, juego de niños. El jurado popular considera no probada la recepción de los trajeados obsequios. Por mucho que la fiscalía clamase por su condena, los nueve hombres buenos han considerado su absolución. Sidney Lumet dirigió aquella obra maestra del cine norteamericano: doce hombres sin piedad. En la historia de Camps no ha habido asesinato. Simplemente, casi nada, un linchamiento moral y político. Muchos detractores y difamadores nunca tuvieron su duda razonable. Son los dioses de la verdad y reserva de la inhumanidad. Es el síndrome enfermizo de los que se manifiestan sin lugar a dudas.
Reducir la realidad a un concepto es un problema grave. Sobre todo porque la realidad es demasiado compleja y diversa como para ser reducida a una formulación lingüística. Sin embargo, los guardianes de la estampilla democrática se atreven a eso y a mucho más. La rectitud, la reflexión, la inteligencia, la inquietud e incluso la compasión constituyen cargas demasiado pesadas para soportarlas más allá de un improperio o de una descalificación. Si los medios vuelcan su potencial sobre un personaje, acaban convirtiéndolo en un ídolo de barro o en un monigote de feria. Eso de formar a la opinión pública es una idea doctrinaria. La intención es deformar cuanto más mejor. Manipular. A sabiendas. ¿Y si fuera inocente? Imposible.
La justicia democrática pasa por tener en la calle a un culpable antes que enchironar a un inocente. Guste, o no, el derecho obliga a pasar por ese arco. La contundencia de la fiscalía -qué cosas tienen algunos fiscales- colisiona con la decisión del jurado. El pueblo no ha visto la película filmada por Anticorrupción. Que si tantos trajes, cuantas americanas y no sé qué calzado. A ver si el ministerio público ha contemplado una serie de la ceja y el jurado no ha caído en la trampa tendida por los maniobreros. Los juzgadores del presunto delito han desestimado la existencia de una red de tráfico de prendas de vestir, como enfatizaban los acusadores. Que no hay pruebas, señores, que no las ha habido.
Y en esta tesitura de inocencia, la realidad vuelve a superar la ficción. El gran Garzón, que destapara la trama Gürtel, es devorado por su propia ambición. Los seguidores que se arracimaban para defender la inocencia del juez estrellado, han aprovechado la estancia para abuchear a los seguidores de Camps. Si hay que ir, se va, pero ir para nada.
Inocentes. Camps y Costa. Dos por el precio de una. Veredicto absolutorio. Lo siguiente ya se perfila en el horizonte inmediato. La jugada ha salido mal a los autores intelectuales de la misma. Una solicitud de culpabilidad hubiera permitido la prórroga en las elecciones andaluzas. Griñán y Chaves tienen que tragarse el sable de los EREs, la espada de la administración paralela, el puñal de los enchufes, la daga de las comisiones irregulares y el alfiler envenenado de las macrosubvenciones sindicales. No tenían corruptelas suficientes y absuelven al valenciano.
Lo dicho. Camps no es culpable. Es inocente. Mientras tanto, ningún jerifalte de la Junta de Andalucía se ha sentado siquiera en el banquillo. Acaso porque los fiscales estaban pendientes de la luna de Valencia. Se les ha ido el reo al cielo.
Un saludo.
LEY DE TRANSPARENCIA
Madrid, veintiuno de enero. Soraya Sáenz de Santamaría paseaba tranquilamente con su marido y su bebé por una céntrica calle de la ciudad. Discreción absoluta. La vigilancia brillaba por su inidentificación. La vicepresidenta repartía sonrisas ante las felicitaciones de los transeúntes. Brillaba el sol y la primavera parecía haber suplantado al invierno. Quietud, claridad, normalidad, evidencia, manifiesto. Sin trampas ni cartón.
La señora Sáenz de Santamaría sorprende. Me asombra. A veces hasta me entusiasma. Rompe moldes de inteligencia, de categoría y de saber estar. Lo penúltimo, su defensa de la Ley de Transparencia. Puede ser la orfebre que labre, como una Ghiberti o un Cellini de nuestra política, la joya imposible de la responsabilidad de los gobernantes. Han de responder. Los españoles electos han de explicar sus acciones ante sus votantes y ante la sociedad toda. Ya basta de tomar con una mano y golpear con la otra. Dolo y culpa. Acreditados. A continuación de las infracciones probadas, las sanciones tipificadas. Los gestores públicos no podrán irse de rositas como vienen haciendo en un número escandaloso. La buena praxis habrá de refrendarse en la ley de buen gobierno. Antes, un cuadro legal previo, cierto y escrito. No puede ser de otra manera. El que avisa, no es traidor.
Soraya lo ha anunciado. Se cocina una norma sobre transparencia. Si hay que ampliar el Código Penal, que la mano no le vacile ni la mayoría democrática tiemble. Si cabe inhabilitación, a efecto con todas las garantías. Si la pena comporta privación de libertad, bienvenida sea. Todo con tal de que la clase política no sufra los desmanes mafiosos de cierta laya de sus miembros. Lo preciso para que si alguien abre la puerta del mangoneo, encuentre la reja que impida su salida. De manera nítida. Con luz y taquígrafos.
La autoridad reside en el ejemplo. Soraya ha comenzado por su propia formación. Cualquier cargo público del PP encausado en un procedimiento judicial, perderá su silla. Compromiso que se firmará a priori como carta de adhesión a un contrato de cláusulas límpidas y no abusivas. Los indeseables, a la calle. Cuestión de ética, de deontología y de estética. Desterrados privilegios y tratos de favor. Imagen y honorabilidad, indemnes. Las de la persona y las del partido. La corrupción pierde sustancia vampírica al paso de la luz de la moral. Nada por encima del interés general. La sociedad que desprecia los valores cava la tumba de su decadencia. No son posibles los buenos jueces en país de malos legisladores.
La Administración dejará de ser una jungla espesa, oscura e intrincada. De cristal. Acero reforzado para la protección de datos. Fin de la oficina siniestra en la que el lumpen altofuncionarial destroza la credibilidad de los empleados garantes. Cuánto tengo y cuánto gano. Del inicio al final. Es el derecho ciudadano a la información y a la participación.
La palabra de Soraya Sáenz tiene peso. Su actitud, honrada y sencilla, también. La ley de transparencia iluminará más a ella y a su gobierno. Si la misma nunca se aprobase, acarreará a la vicepresidente los efectos contrarios. Sería la contrapartida. Porque, señoras y señores, obras son amores. Transparencia. Luz.
Un saludo.
GORRA ETA
Nada de Gora ETA. Eta, de gorra. Por la gorra. A gorrazos. Las hazañas bélicas de los etarras han dado paso a las chulerías de sus miembros. La membresía asesina. La sentencia del Constitucional ha dado alas a la panda de criminales. La pasividad de Zapatero ha proporcionado carburante al motor de dos tiempos -el de la parabellum y el de la bomba lapa- de la armada terrorista. Están que se salen. Los verdugos se chulean de las víctimas y cogen carrerilla en su marcha hacia el status del me he salido con la mía.
Son los dueños de la Audiencia Nacional. De más está que el tribunal les indique las normas a seguir. Como van de gorra, gritan el gora Eta. Y no les pasa nada. Como se pasan la ley por el gorro, insultan a las fuerzas del orden y a los mismos magistrados. Y no les pasa nada. Como saben que tienen la sartén de la paz por el mango de la rendición, se cachondean de todo lo que suene a norma y a sentimiento. Y no les pasa nada. Como son así y dominan la cancha, tildan a los fiscales de torturadores. Y sigue sin pasarles nada.
El Ministro del Interior, Fernández Díaz, declara que la banda criminal puede estar reconstruyendo su aparato logístico. Anda, y yo. Y millones de españoles que, tuturú, han confiado en la paz del ultimátum de estos golfos. Pues claro que van armados. Quién puede pensar que esta gentuza ha ordenado el cese definitivo de la violencia. El impuesto revolucionario ha dejado paso, parcial y temporal, al tributo de las instituciones y, claro, ya no tienen la urgencia de antaño en descerrajar dos tiros al empresario faltón o en abrir el tórax a un guardia civil. No se puede esperar una sola proposición ética de estos miserables.
Subvenciones oficiales para gorra Eta. El Estado concede ayudas para que la canalla etarra dinamite sus propios pilares. Yo te pago para que me mates. Menuda idea. Me recuerda la chorrada que soltó el señor Bono al Secretario de Estado norteamericano: “prefiero que me maten antes de matar”. Y ser pobre antes que rico. Y no tener casa a poseer cuatro chalets. Y pedir limosna antes que regentar un negocio de caballos. Y tomarse unas copichuelas con el portero de su inmueble antes que con el pocero de Seseña. Si es que son la logia más embustera que masón alguno pudo alguna vez fundar. Pues eso, se subvenciona a Amaiur para gastos de seguridad frente al terrorismo. Por idéntica razón se debiera dotar a los comandos vivos para que prosigan su actividad de rearme. La gorra, ya digo.
De gorra. A costa ajena. Ni siquiera tienen que echarse al monte. Eta se homenajea como el ladrón que brinda por el éxito de su robo. La víctima del atraco puede yacer malherida a sus pies pero el delincuente campa a sus anchas. Enaltecer a Eta se ha convertido en grito de pulsión. Español el último, se jalean entre ellos. España es la última. Los nazis se enseñorearon de Alemania de esta manera totalitaria. A base de provocar miedo y de mostrar horrores. Los señoritos de la democracia están demasiado ocupados en discutir el sexo de los ángeles como para detenerse a pensar que el avance de los independentistas es irrefrenable. Nadie sale a pararles los pies.
Será tarde. Demasiado tarde. Cuando nos demos cuenta de la equivocación, la oleada habrá asfixiado a miles. El crujir de dientes. Por la leche que dieron a algunos, el resto vamos a tener gorra Eta hasta en los telediarios de Extremadura. Basta ya de gorra Eta. Con la banda, a gorrazos. Por las buenas y por las legales. Pero a gorrazos. No duelen pero sí imponen. No es cuestión de reprimir sino de imprimir. Leyes y carácter. No es tan difícil. Se llama respeto.
Un saludo.
EL DOLMEN
El Pozuelo es el no va más. Lugar mágico entre mágicos lugares. Pocas veces el presente rabioso ha estado tan unido al pasado remoto como allí. De noche y de día, el Andévalo reclama un lugar de privilegio en la historia que, sin embargo, la actualidad le niega. El conjunto dolménico de esa localidad de Huelva es más que una pasada. Un monumento vivo que, por desgracia, se degrada a ojos vista.
La noticia estriba en la visita girada por dos autoridades provinciales al monumental sitio. Lo de autoridades, ejem, tómenlo de manera protocolaria. D. Vicente Zarza y D. Juan Manuel López han trasladado sus lares oficiales a la aldea de Zalamea la Real. Ni más ni menos que para supervisar, ojo, las actuaciones arqueológicas que en ese yacimiento megalítico se están llevando a cabo. Miedo me da. Confío en que el experto José María García Rincón no les deje acercarse en exceso. Se trata de un Bien de Interés Cultural demasiado valioso como para arriesgarse a que estos dos políticos pongan en ellos sus manos. Que se hagan la foto y, hala, carretera y al despacho de comisarios políticos.
Lo que estos señores tocan entra en barrena. Qué va a a ser de ellos si el Psoe pierde las elecciones autonómicas. A dónde volverán. Qué confianza podrán generar en sus oficios si actúan con la misma incapacidad que en sus cargos del dedazo. Los ortostatos del dolmen se derrumbarán a su paso. Que se les controle entonces lo que ahora se revela imposible e inútil.
En un país de universitarios extraordinariamente preparados, la educación es abandonada en manos de un político que ha fracasado como alcalde y el medio ambiente se encomienda a otro de igual cuña que transita por Doñana como perrico por casa ajena. Los consejeros jefes se relamen, mientras tanto, las heridas de la más que probable derrota del 25 de marzo. De la Chica y Trillo degustan los últimos platos del festín que imaginaron pero que escapaba a su realidad social.
Se defiende el enchufe como boya de seguridad privada. Con dinero público se retribuye al familiar o al amigo. López y Zarza, Zarza y López, representan a los muñidores de una Andalucía incapaz de superar el lastre del caciquismo decimonónico. Antaño vestían el terno de la oligarquía y hogaño se enfundan la seda de la política pseudodemocrática. Al igual que los vampiros, los corruptos alimentan su ansia de sangre y de dinero fácil en las oscuridades de la noche. La luz, la transparencia, la claridad acaban por destruir el mal. La estaca sufragista en el corazón garantiza el final de los malditos.
El dolmen puede ser la tumba de esta casta de sanguijuelas explotadoras de la consumida ubre de la vaca de pletóricas mamas. Dolmen sencillo. Ni galería ni sepulcro de corredor. Un menhir, sí. Que el sol inunde sus restos e impida que el crepúsculo del día regenere el poder de estos chupadores de venas ajenas.
López y Zarza, Zarza y López, se retratan. Aprovechan los últimos rayos de luna. Un cataclismo social. Únicamente una hecatombe comicial podría sumirnos, por enésima vez, en la pesadilla de treinta años de horror. A fin de evitar esta maraña que nos amenaza, se anima a los ciudadanos a estar alertas. Si creen, lleven el crucifijo encima. En caso contrario, luces, muchas luces y mayores entendederas. El arma más eficaz contra los libadores de nuestras rentas es la inteligencia y, por encima de ella, la sensatez que, al cabo, es el antídoto contra las pasiones y las piedades mal concebidas.
Ya les digo, esta gente a reposar políticamente en el dolmen. Y mejor, en el menhir. Lejos de El Pozuelo. No sea que desgracien tan extraordinario paraje.
Un saludo.
NIDO DE SERPIENTES
Me voy a poner puntilloso. Aunque sea en este párrafo. La Constitución otorga a la Administración el poder de autotutela. Cuando es declarativa de derechos, se la distingue como ejecutividad y cuando coacciona a los administrados, se la denomina ejecutoriedad. Así es y así se escribe la norma. Que le digan a Hacienda el camino que se ha de recorrer entre el reconocimiento de una deuda y el apremio para su pago. Breve como una noche de solsticio de verano.
Con los expedientes sancionadores, pasa algo parecido. Hay funcionarios que se hacen merecedores de una información reservada previa a la incoación de un expediente y, por causas bien espurias, jamás se someten a esa instrucción. Del mismo modo que algunos empleados públicos, a poco que estornuden, sufren en sus carnes las iras de un batallón de inspectores dispuestos a saciar la sed de venganza de los superiores de turno. Una vergüenza, oigan.
Al señor Guerrero, hasta hace unos meses director general de Empleo de la Junta de Griñán, no le permiten retornar a su puesto de trabajo en la función pública. Cómo es posible, se dirán, si tiene derecho a ello conforme a la normativa vigente. La respuesta es sencilla: mejor fuera que dentro. Si tiene que destapar la manta, que lo haga desde la calle no sea que en el interior se produzca una congelación súbita de quienes temen la rociada verbal y fundamentada del presunto consumidor de cocaína a costa del dinero de los ciudadanos.
Y va a ser que sí. Que el señor Francisco javier Guerrero, a cuentagotas, va a destapar el contenedor verde de basura. Ya ha comenzado a admitir que él no emprendía nada sin la aquiescencia de sus jefes. Que los consejeros Viera y Fernández sabían más que Briján y que éstos eran los que repartían el bacalao. Por si alguien tenía dudas sobre la trama, vayan disipándolas. Otra cosa será determinar aspectos de intendencia y de suministros. Pero el fondo de reptiles no se funda ni se organiza si no media la mano poderosa de un altísimo cargo del Psoe y si no se confía ciegamente en el estrabismo sobrevenido o en la ceguera espontánea del máximo responsable del Gobierno y, sobre todo, del Partido. Guerrero no niega que esté “pringao”. Lo que traslada a quien tenga interés en desvelar este indecente asunto, es que actuó en compañía de.
Los expedientes de regulación de empleo están llenas de irregulares y de intrusos. En la tramitación de los mismos, no se puede desdeñar la cooperación de los sindicatos mayoritarios, de los delegados provinciales de Empleo y, por supuesto, de ciertos empleados públicos que, ya por miedo, ambición o lo que fuere, hicieron la vista gorda y de su deber de garantía un cocido de serpientes. Así que Guerrero, por supuesto. Pero que un tinglado de esta envergadura no se puede acometer en la soledad del cocainómano o en la adicción del copero, es un axioma.
En el salón de lujo del Parlamento andaluz, los miserables escoltas del pivot Griñán aplauden al infame arquitecto de la economía andaluza. Qué digo aplauden. Lo ovacionan de forma estruendosa al tiempo que ensanchan sus sonrisas de profidén caro para testimoniar su adhesión inquebrantable al sucesor de Chaves. Se ríen y hacen palmas como si la fiesta fuera eterna. Como si el millón y medio de parados de nuestra región fueran melones sin calar. Como si la deuda que hemos de soportar no fuera superior a cuatro billones, si billones, de pesetas.
Esta pandilla de palmeros y abrazadineros guardan en sus manchadas manos la potestad de autotutela. Y en seguir conservándola se empecinan. El 25 de marzo, cuando los andaluces acudamos a las urnas, habremos de pensar a quién prestamos nuestro voto. Después de treinta años de mangoneo continuado del Psoe, los andaluces debemos poner pie en pared y decir: basta. Basta. Que se abra un expediente judicial a los expedientadores. Y, tras un proceso garantista, óbrese en consecuencia. Ya está bien de inquisidores fundamentalistas. El tiempo del Santo Oficio ya pasó.
Un saludo.
SOBRE EL CONGRESO DE LA DERROTA
Rubalcaba o Chacón. Felipe González ya ha dicho que en el terreno de la elección política, los afectos no intervienen. Mucho te quiero, Chacón, pero el voto para Rubalcaba. Las amistades son peligrosas hasta donde los intereses permitan. Con apenas treinta y dos años, Suresnes elevó a Felipe a la cúspide del Psoe. Desde entonces hasta ahora, ya ha llovido. Si se desembarazó del marxismo y se arrimó a la socialdemocracia “made” in Olof y en Kohl, a qué no se aferrará el sevillano. Anda que no se protegía bien el expresidente. Uno puede ser cobarde, pero listo, cantidad. Cada niño se busca su padrino y, si cabe, al primo de zumosol.
En los partidos democráticos, el peso de la militancia es tan liviano como la sinceridad de sus ideologías. O sea. Cuando decide el sátrapa, el listillo acoquinado se refugia en los búnkeres mediáticos de los afines. No obstante, a la primera de cambio, se zafarán del influjo extraño e introducirán su propio marchamo. Mucho te quiero, cordero, pero no te doy mi dinero.
Para los partidos, la democracia se viste por la cabeza visible y no por los pies. Los líderes nos hacen ver colores e imágenes radiantes como los rompimientos de gloria del Barroco. Los grandes hacedores políticos imponen el camino a seguir como los Galliano sancionan la moda. De esa forma, se nos hurta el conocimiento de la corrupción, de las perversiones de la jerarquía, del machismo imperante o de la psicología más alienadora.
La falta de motivación de las resoluciones humanas conduce a la desdicha de los interesados por las mismas. Se dictan sentencias presididas, la mayoría de ellas, por el fallo. Producir como churros decisiones, de cualquier origen social, constituye un craso error del sistema. Los paganos son siempre los más desventurados, quienes confunden aprobados con conocimientos y los que no quieren ver que ser suspendido es ser reprobado. Se pasa página y adelante. Que el tarro cognoscitivo ya se llenará el próximo años. Equivocación más indecente.
El congreso socialista de febrero se mece en la telaraña frágil donde reposan los elefantes que se resisten al cementerio. Léase la mesnada felipista. La generación joven que encarna doña Carme -dígase Karma- anda obsesionada con alzar otra voz aunque el eco sea el mismo. Buscan inmolar en la pira a las vestales de otrora y a la gerontocracia a lo Llopis. En Andalucía se guarda el sufragio de la victoria de uno o de otra. En nuestra Comunidad, sin embargo, no se preserva el bienestar del pueblo. Sólo se disecan dinosaurios y se guardan en formol ejemplares de aves rapaces.
No importa quién gane. Cinco millones y medio de desempleados seguirán saboreando la hiel de su destino. La única posibilidad que nos queda a los españoles es que la plutocracia chavesista y griñanista toque a su fin. Si triunfa Chacón, para ella. Si el éxito sonríe a Rubalcaba, todo suyo.
A los españoles y a los andaluces, el congreso del Psoe no es el de la regeneración, sino el de la ratificación de una tragedia gobernante. En cualquier caso, me voy a mojar. Debiera salir elegida la catalanista. A pesar de serlo. Si venciera don Alfredo, entregará las elecciones marceñas a Javier Arenas. En bandeja. Y ellos lo saben.
Un saludo.





