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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2011.

SANTITOS

 

 San Tito fue obispo. Compañero de Paulo de Tarso. No aludo, sin embargo, al personaje cristiano. Sí apunto al diminutivo plural de santo. Santitos. En la acepción que quieran. Que buenos, beatos. Que virtuosos, venerables. Que inmaculados, puros. Que dibujos, viñetas. Que imágenes, ídolos. Que onomástica, fiesta. Que consigna, salvoconducto. Hay para todos.

 

El día uno de noviembre tenemos una cita con los santos. Celebración cristiana que todos los años se materializa en España. Días de reflexión y de morriña. Santos que preceden a los muertos. Vidas admirables que no escapan al humus. Se conmemora el nombre de aquellos que no tienen sitio en el santoral. Tosantos, sí. Tosantitos, no.

 

Los santitos son una especie a la que se da de comer aparte. Forman una comunidad de puretas a los que se reconocen méritos y cualidades formales que en nada se compadecen con el fondo de sus almas ni con la bondad de sus acciones. Pasan por bienaventurados pero hacen infelices a parroquias enteras. Alaban la paz pero fomentan acciones bélicas. Descansan en hamacas algodonosas entre muchedumbres de famélicos. Dicen indignarse junto a los desvalidos pero pisan alfombras persas de carísimos hoteles. Se presentan como apóstoles de los obreros y no son sino iscariotes del sudor de su frente. Santitos.

 

En un mundo en crisis, imputan a los demás los yerros y las maldades propios. Se apropian lo público para su disfrute particular. Doblan sus rodillas ante un Cristo al que crucifican a diario. Dicen una cosa y defienden la contraria. Caras de beatitud ocultas bajo el manto que cortó Esquilache. Santitos.

 

En todas partes se hallan. Cuestión de observarlos. En el clero y en la clase política. Dentro de los nobles y entre los villanos. En las cámaras de representación y en los observatorios carcelarios. Santitos.

 

Día de fiesta. Que no nos engañen. El reino de los cielos aguarda la llegada de algunos. Los otros se benefician de los loores de la tierra. Muchos se quemarán en los infiernos de Pepe Botero.

 

Hoy, sin embargo, nos acordaremos de los que, en verdad, han actuado como santos. Como ejemplos. Como modelos a seguir. Estén, o no, canonizados. Se les rinda, o no, culto. Estén, o no, consagrados a Dios. Los que han luchado de verdad por la paz, la igualdad y la libertad. He ahí los santos. Los que dicen que han peleado por ellas y, en realidad, se han escondido como ratas, ellos son los santitos. Santitos.

 

Un saludo.

EL SÉPTIMO SELLO

 

 El libro del Apocalipsis es el último de los que componen el Nuevo Testamento. Es la Nueva Alianza que forma parte de la Biblia cristiana. Se cree que fue escrito en el siglo I coincidiendo con las cruentas persecuciones de Domiciano. El Apocalipsis habla de siete sellos y de cuatro jinetes. La cuestión es la filosofía de la existencia. La muerte, el hambre, la enfermedad y la muerte nos hacen plantear hechos trágicos que afectan a nuestras creencias personales. Entre los sellos, el fanatismo religioso. Para los cristianos, la fe capaz de soportar las angustias de un mundo hostil.

 

El jinete del cuarto caballo tenía por nombre Muerte. Seguía a la Muerte el Hades, la morada de los espíritus tras la muerte. Es fe. O sea, una proposición ni evidente ni demostrada pero que se acepta porque no existe otro principio al que podamos referirnos. Por consiguiente, la fe hace crecer una fuerza interior que mezcla voluntad, esperanza y creencia en la autoridad directa de alguien. Ahí está y ahí queda. Sin imposiciones ni amenazas. En cualquier caso, la fe no es una fuerza bruta exenta de directrices racionales. En la Carta a los Hebreos, se define la fe como la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve.

 

En 1989 cayó el muro de Berlín. El muro alemán era un símbolo de división entre dos bloques irreconciliables. El muro se derrumbó y no se derramó sangre. Como afirmaba Benedicto XVI, la voluntad de ser libres es más fuerte que el miedo a la violencia. La violencia en la historia ha tenido muchas veces su asiento en la fe cristiana. Sin embargo, esta fe es fruto de una interpretación abusiva. Se produce cuando el ser humano deja de reconocer normas y jueces por encima de su propia autosuficiencia. La verdadera naturaleza de la fe huye de la guerra pero no hace ascos a la razón.

 

Abjurar de la espiritualidad es renegar de la humanidad. Hoy se conmemora en gran parte del mundo el día de los muertos. La teología es auténtica cuando se considera como ciencia que se interroga sobre la razón de la fe. El ateísmo más feroz debe preguntarse las razones de su hostilidad. El culto a los muertos es algo más que un acto de fe y más que una liturgia religiosa. La fiesta, de origen pagano, no es una exclusividad del cristianismo. Hunde sus raíces en las civilizaciones más antiguas.

 

Acaso la desidia ante Dios sea paralela a la apatía emocional. De tan cercanas las calamidades, de tan acostumbrados a la muerte de la inocencia y a los horrores de la guerra, los hombres hemos creído que el ser supremo está en nosotros mismos. Salvo cuando la parca acecha y se desmorona su fortaleza. Entonces todos se acuerdan de Santa Bárbara.

 

Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo. Apocalipsis, 8.1.

 

Un saludo.

OJALÁ

 

 Una nueva ceja para un no renovado arco superciliar. Las cosas ruedan tan mal a Rubalcaba que, además de González y Guerra, la penúltima legión de jubilatas del Psoe ha entrado en liza para buscar votos extraviados. Un grupo de veinte o treinta artistas de medios indefinidos han creado una nueva plataforma electoral. Después de una vida postrados ante el poder de la izquierda de lata, los pensionistas de oro siguen amarrados al duro banco de su galera felipista. No cruzan el mar ni vuelan pero ansían un minuto del fulgor perdido. Se hacen llamar “Ojalá”. Ojalá que suceda, corean. Cómo que a quién apoyan. A Rubalcaba. Cela va sans dire, que dicen los franceses. Por supuesto.

 

Cantan a la alegría. Al menos eso proclaman. La alegría de la orgía pantagruélica con la que Felipe, Zapatero y el ubicuo don Alfreddo les ha regalado durante años de subvenciones. A falta de ideas innovadoras, regreso a lo retro. La moda tiene ese diezmo. Entre los figurantes de la enésima farsa publicitaria, dos nombres. Uno, Rosa María Mateo. Otro, Federico Mayor Zaragoza. Junto a ellos, los hinchas de la rive gauche de los más exquisitos restaurantes del Sena. Ana Belén y el marido, Sabina y Ríos. La new wave de la cultura hispana. Grandes genios de la SGAE que presidieran Teddy Bautista y otros canariones de  su jaula de oro.

 

La plataforma “Ojalá” ha manifestado su apoyo a Rubalcaba por ser el líder progresista más fiable y más capacitado para dirigir España. Fiable como una hiena cuya sonrisa no es explicable si tenemos en cuenta que se alimenta de carroña. Y capacitado como ZP, cuyo rictus bucal es justificable cada vez que se acuerda de cómo ha dejado al país. Lo de estos españoles es para hacérselo mirar. Más que sobre una plataforma se han elevado sobre un podio de tan frágil tarima que, a poco que se empujen, amenaza con tragarse sus otrora bien cebados cuerpos. “Ojalá” es una peana sin santos. Un andamiaje sin albañiles. Una causa sin rebeldes. Un programa sin horizontes. Un transbordador al pasado más desastroso.

 

Están desesperados. No concilian el sueño. Sustantivan la victoria democrática del PP como plebiscito del miedo. Desprecian la verdad. La ciudadanía se va a limitar a pulsar el botón del pánico. Horror al vacío de valores y de esperanzas. La herencia de Rubalcaba travestido de Zapatero trasciende las ideologías. Es cuestión de vida o muerte. Trasunto de empleo o de paro. Contenido de deuda a la griega o de corrupción a la calabresa. Fondo de reptiles de EREs andaluces o de españoles galetarras.

 

Me da que los del Ojalá sufren de angustia vitalicia, que no vital, de exasperación vital, que no vitalicia, de impaciencia, de aflicción. Conforman un estrado de plañideros y de llorones que cambian las reglas del juego en pleno partido y, derrotados pese a todo, intentan manipular las actas del árbitro.

 

Todos ellos denotan un vivo deseo de que suceda algo. Ese algo, si es Rubalcaba o su pandilla, sería más pernicioso para España que dejar a Otegi en la presidencia del país o recolocar a Barrionuevo y Vera al frente del Ministerio del Interior. Ojalá suceda lo contrario de lo que esta muchachada anda cocinando. Ojalá. Lo contrario.

 

Un saludo.

SUPREMO BLANCO

 

 Calidad suprema. Como el turrón. Blanco es supremo. El Supremo espera a Blanco. Mantiene su presunción de inocencia pero se halla en el turno de espera del Alto Tribunal. El refrán castellano debió inspirarse en cierta gentuza para glosar aquello de que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y si, además de embustero, es un demagogo coercitivo, pues se desemboca necesariamente en los gobiernos del Psoe. Dentro de la catalogación global de éstos, en dos de sus más celebérrimos ministros: Rubalcaba y Blanco. Par de hachas.

 

Filtraciones del sumario dan por sentado que las acusaciones a Pepe Blanco tienen base amplia y sólida. Su querido primo telefoneó al todavía portavoz del Ejecutivo de España para propiciar una entrevista con el empresario gallego. Con portavoces como el presente, el primer poder de esta democracia vergonzante debiera calificarse de Ejecutor y no de Ejecutivo. En una gasolinera puso su despacho oficial el trepa lucense. Como si su Ministerio careciese de sedes oficiales para atender las solicitudes de los ciudadanos. Ahí, en un surtidor de carburante, previo pago, el Ministro de Autofomento recibió posibles coimas. Ejemplar el mozo de estoques.

 

Despacio. Despacito. Que Blanco es aforado. Que a él no le puede juzgar una juez cualquiera. Los diputados disfrutan de un fuero que les evita la comparación judicial con el resto del pueblo. Son como el turrón, bien duro, supremo. A esto hay que agregar lo que se cuece entre bambalinas de la Fiscalía. En este sentido, se dice que Conde-Pumpido ya está medrando a fin de convencer, ejem, a la señora Estela San José para que ordene nuevas pruebas y, de esta manera, prolongar las investigaciones hasta después de las elecciones del veinte de noviembre. Don Cándido es de los que confunden poder con autoridad y se queda tan ancho con su moralidad capilar. Mujer, que Blanco es amigo y cómo vas a permitir un escándalo de estas dimensiones a medio mes de la cita con las urnas. Mujer.

 

Blanco, ese hombre, mujer, sigue sin querellarse con nadie. Ni una simple denuncia. En la comisaría de la esquina. No le hace falta ni abogado. O un escrito ante el Fiscal. Qué va. Le queman los papeles. Son como boomerangs que se vuelven contra él por aquello de la “exceptio veritatis”. Es como el efecto foehn. La topografía de Blanco es popografía y la descomposición intestinal obliga a su masa de poder a subir en busca del favor de las alturas terrenas y celestiales, hasta que se condensa el vaho de su ansiedad contenida y se precipita en forma de lágrimas bajo el diluvio. No sea cagueta, señor ministro. El pavor desmedido conduce a diarreas incontroladas.

 

Es el sino de estas izquierdas falsas como judas genuinos y como jesús apócrifos. Encima el muchachito se sirve respaldar al irresponsable Zapatero y se atreve a criticar a su compañero de juergas griegas, el señor Papandreu. Para una decisión correcta que toma el presidente heleno, la del referéndum, lo pone de chupa de dómine. Al menos esta vez, la democracia es representativa en la Hélade. El pueblo decidirá algo más que si aprueba, o no, el rescate. Los griegos determinarán si pueden seguir instalados en un sistema en el que reina la corrupción institucional, en el que los presupuestos se falsean a ritmo de sirtaki, donde las pensiones y los impuestos se dirigen por la senda del fraude más despendolado, o en el que el cohecho en los cargos públicos es tan corriente como el almorzar y donde las reformas laborales tienen como norte el larriano vuelva usted mañana. Pepe Blanco compendia los pecados mortales de la política griega. Papandreu se ha frenado en seco. Tarde pero bien. Blanco arrastrará por las plazas su penosa agonía.

 

Blanco, no. Erre que erre. La leninista consigna del “resiste y vence” se hace carne en la estrategia anticarcelaria del artista de Palas de Rey. Se esconde tras gigantescos valladares. Ya veremos cómo se corta este duro turrón, si ante el Supremo o se va a quedar en producto de feria.

 

Un saludo.

EL ENTE EDUCATIVO

 

 ISE. El ente/engendro público de Andalucía se conoce como ISE. Las siglas responden, bastante mal por cierto, a la Infraestructuras y Servicios Educativos de la Junta. Se trata de una de las famosas Agencias Públicas Empresariales que forman parte del entramado organizado por la tropa de Chaves para escapar del control del Derecho Administrativo por más que se adscriba a la Consejería de Educación. Goza el engendro/ente de personalidad y capacidad jurídicas y comenzó sus malhaceres hace media docena de años. Si me preguntan que a qué se dedica en realidad, mi respuesta es clara: a hacer lo que hasta antes de 2005 realizaban los funcionarios de las Delegaciones de Educación. Con la diferencia que de tres o cuatro empleados públicos se ha pasado a una montonera de enchufados. Y con el agravante de que los contratos y convenios pueden escapar a la vigilancia de la propia Administración.

 

El Ente/Engendro venía precedido de bastante mala fama. La fotografía de una profesora y de unos niños sentados en el suelo de un aula desnuda de pupitres y demás mobiliario indispensable en la escuela, ha sido la coronación de su bien labrado desprestigio. O sea, el Ente mal engendrado ni adquiere el equipamiento docente ni contrata como es debido las instalaciones necesarias para que los niños y sus profesores realicen sus deberes en el marco de un centro educativo normalito. Hala, todos al suelo. Y como no les gusta la fotito, lejos de decir la verdad, pues toca arremeter contra la fotógrafa. Ya les digo, hablar de vergüenza en la política educativa andaluza es como pedirle a los ministros psoecialistas que dejen de mentir en vísperas de las elecciones. Un imposible metafísico porque la mendacidad forma parte de su esencia y ni en período electoral ni fuera de él es posible la sinceridad en esta jarca de impúdicos.

 

El Ente/Engendro constituye todo un síntoma del deterioro del sistema educativo andaluz. Fracaso escolar galopante, deterioro de la convivencia escolar, incremento del absentismo, cúmulo de agresiones sufridas por el profesorado. Cosa fina. El Consejero De la Chica debe estar contento. Como heredero de una de las mayores fortunas de la Autonomía, asiste impávido e incluso sonriente al vertiginoso ascenso del paro juvenil y al desmoronamiento de los pilares sociales. En la cúspide de la corrupción, su concepción dogmática y patrimonialista de la Educación.

 

Lejos de dimitir e irse con la banda a otra parte, De la Chica destituye al irresponsable -ahora se entera de su ineptitud- y nombra como directora general del Ente/Engendro a una señora que, a tenor de su curriculum, no es economista ni licenciada en dirección de empresas ni experta en temas de gestión de recursos humanos. Sí es, y con ser mucho no basta para este desempeño, maestra de Infantil y Primaria. De lo que no cabe duda es de su adscripción al Partido/Secta. Si no, de qué y de cuándo. Igualico que su Consejero. Con estos mimbres, qué vamos a pedir al cesto de la enseñanza pública en nuestra Andalucía natal y de adopción.

 

No pretendo hacer un catálogo de centros públicos faltos de las infraestructuras mínimas. Sería tan extenso que trascendería la dimensión del presente artículo. Les voy a referir un ejemplo sin expresar el nombre del Centro docente. En verano el calor es tan agobiante como terrible el frio que invade sus paredes en invierno. Los departamentos no reciben dinero ni para comprar los elementos imprescindibles para su funcionamiento. De no ser por la calidad extraordinaria de su claustro de profesores y de su equipo directivo, ese Centro estaría, a día de la fecha, cerrado. Gracias a sus profesionales, abre todos los días.

 

¿Y el Ente/Engendro? ISE. Ignorantes. Serviles. E... Pongan ustedes el epíteto, sí el epíteto, que les guste. No se priven. Bastantes privaciones padecen nuestros profesores y alumnos.



Un saludo.

CHAQUETEROS DE PANA

 

 Doña Elena es peletera. De tronío. Alemania, Japón o Alemania han ovacionado sus pasarelas. Mujer rica, se conoce su cercanía a Felipe González y a toda su troupe. Vive bien y se relaciona mejor. A la hora del dinero, que se quiten las ideologías. De la pana al visón en un vertiginoso cambio de chaqueta. Benarroch es la maestra de ceremonias de la fiesta de la confusión. Banqueros y menesterosos de la política toman un cocktail junto con los cómicos de la compañía de Almodóvar. El director de cine es tan de izquierdas que siempre le entran por el mismo sitio. Igual que la Preysler. Gente de carnet y posibles.

 

Una psoecialista de gratis total y de ministra fatal gusta asimismo de formar parte de esta farándula de la riqueza y del pavoneo. La aristocracia del pueblo llano viste pieles en privado. No se muestran en cueros pero sí en pellejos. Pellejos morales. El presidente del Gal no pudo acudir a la fiesta. Tanta pana pesa mucho. Sí estuvo su actual compañera. El Madrid del lujo y del pijerío se concentra en salones de moda. En la era de los Borbones, los nobles hacen como si fueran plebe y la chusma se cree, por un rato, parte de los apellidos ilustres. Cretinos de marca y vitola. En el mundanal ruido, el gran Gabilondo. No el ministro. El serhermano. El urdidor de patrañas como la de los pañales de los terroristas suicidas. El hombre de arrogante aspecto y de desmadejado espíritu.

 

Cosas de casa rica. Casa de cosas pobres. Gente sensible y minuciosa como la orfebrería que diseña el exvaquero de Dos Hermanas. Marcan tendencia y se dejan acunar por la jactancia del poseedor. A la fiestecita no están invitados Rajoy o Aznar. No cuadran en el ambiente de jolgorio y de estudiado descuido de los presentes. Demasiado serios y coherentes para aquella parafernalia de señores, bufones y busconas. La gente de derecha vive de su trabajo y de su empresa. Crean empleo y esperanzas. Pieza a pieza y nudo a nudo construyen su proyecto. Doña Benarroch no se siente a gusto entre la burguesía emprendedora y capaz. Sus clientes forman parte del universo de la riqueza del moño.

 

El sarao está servido. La diseñadora de pieles modela joyas. Trata de no ostentar y sin embargo el lujo deslumbra. Los ecologistas no están. Tampoco se les espera. Miles de animalitos han muerto para satisfacer a los empresarios que engordan sus cuentas a costa de su piel. Algunos son taurófobos y sacian su gula con el paté de la oca predilecta. La piel engancha. Si hay que sacárselas a tiras, incluso si están vivos. Que sufran los animales. Pero que nadie vea la masacre. Ojos que no ven. Granjas del horror. El real de la feria de la piel se asienta en Benarroch. Don Felipe está presente. Y los de la ceja no se pierden el evento de la hipocresía.

 

Los chaqueteros son seres serviles y aduladores que cambian al compás de su conveniencia. Cuando el salto es muy brusco, el problema se acrecienta. De la pana campesina a la piel cortesana, hay todo un abismo. Felipe González cubre el precipicio con lianas de oro en forma de joyas.

 

Chaquetero. Felipe, chaquetero. ¿Y Alfonso? Lo mismito. Chaqueteros bien forrados. Pero que muy forrados. Pobrecicos.

 

Un saludo.

EL CACHÉ

 

 A diferencia de su acepción primigenia, distinción o elegancia, hoy día el artisteo se cataloga en virtud de su cotización en programas ante el público. Las televisiones privadas carecen de finura y estilo y esta carencia acrece conforme cultivan el morbo social como modus vivendi. Me da igual la tele de Berlusconi que la de Lara, la del cinco que la del tres. En cuanto a la que fuera de Polanco y a la que manipula Roures, el caché se diluye entre los cuatro hongos de los seis políticos más infames de la izquierda burguesa. La una y la dos se suman a las autonómicas en bajarse al moro para buscar la droga más gubernamental.

 

El share manda y marca los tiempos. Da igual que la imagen repugne. Lo que importa es que la audiencia engorde. Los crímenes son el gran comedero de programas de ocio que hacen del suceso sangriento el descanso espiritual de sus productores. Nauseabunda la entrevista de Jordi González en “La Noria” de T-5 a la mamá de “El Cuco”. La señora ya tiene bastante con lo que es. No se puede esperar de semejante personaje alienación distinta a la que consume su humanidad marginal. Además, no va de otra cosa. Es y está y a cobrar. La disquisición ética recae sobre el conductor del espacio televisivo. El señor se postula como sello de una progresía social y la pantalla arroja la figura de un pillo de voz meliflua que vende bajezas a una multitud ansiosa de ruindades ajenas. A fin de no ver las propias, se consuelan con las vilezas del lumpen. Los mercaderes del templo vuelven a hacer su agosto entre las tripas de los más necesitados.

 

El caché de la mamá del delincuente subirá a poco que prometa decir tres ideas que silenció en el primer asalto. Y así sucesivamente. El señor Jordi González oficia de predicador pero sus ojos delatan su afán por rellenar la cartera y el cepillo. A su lado, dos o tres dizque periodistas de la nada que, lejos de informar formando, deforman engañando. Suelen ser primeros espadas de los medios zapateristas. El barroco vuelve a tomar cuerpo en las iglesias y en los camposantos, entre las ruinas del bombardeo rosa y a partir de los incendios provocados por sicarios de don Capone.

 

La niña Mariluz, la adolescente Marta, los chiquillos onubenses desaparecidos, todos ellos son tratados como mercancías narcóticas que despiertan neuronas de placer dormido, a sabiendas de que se habla de menores, de sentimientos profundos y de repugnantes mensajes cargados de malignidad. Nada comparable el asco que me producen los perpetradores de esta basura de programas con la doctrina socialista que dicen amparar. Constituyen el contrapunto de lo que quieren y de lo que no desean. Persiguen aparecer como padres de una moral de la redención y rechazan esa aparición si la redención no viene cargada de fajos de billetes.

 

Los que se lucran son los vicarios de los programas basura. Los delincuentes invitados o sus familiares sólo cobran una parte pequeñísima por prestarse a protagonizar la sesión doble diaria del escándalo. La proliferación de reality show trae causa de la generación de estiércol suficiente para los espectáculos de opinantes, debatientes y macarras calvos o de medio pelo que se erigen en héroes modernos de nuestros días. A mayor analfabetismo y vocerío, más alto el índice de atracción. En la economía de mercado, la ley de la oferta y de la demanda sigue bien vigente. La continuidad de estos espectáculos babosos depende, en exclusiva, de los ciudadanos que los sintonizan. Cuando se produce coincidencia de ideas y opiniones, adviene el éxito. Por mucho que, en público, todos nieguen la contemplación de la mugre.

 

Los telepredicadores hallan su asiento catedralicio en la televisión de los Jorge. Ambos tienen en común ciertos rasgos que les hacen triunfar en la sociedad actual. Sonrientes y beatíficos despachan vicios a precio de oro. Su caché se eleva hasta las calderas del infierno que, por arte de magia, ellos han situado donde antes se encontraba el cielo. Sin embargo, su distinción profesional y humana descansa en la paz del humus. Los pobres se creen ricos. Menos share y más respeto.

 

La presente es una sencilla crítica fruto de la libertad de expresión. En modo alguno, pretendo despreciar ni escupir ni perseguir a don Jordi y demás repartidores de carnets de demócratas.

 

Un saludo.

RESPONSABLE PRINCIPAL

 

 José Luis Rodríguez Zapatero reconoce en un mitin de precampaña que se siente "el principal responsable ante la falta de trabajo". Tan nostálgico y débil se mostró el todavía presidente del desgobierno de España, que no dudó en abrazarse, hasta dos veces, al ministro Don Pepe Blanco, el del caso Dorribo/Derribo. Hasta dónde alcanzan la desesperanza, la inquietud y el miedo.

 

ZP se siente responsable y, sin embargo, no responde ni por la ruina y el paro ni por los ineptos que colocó dentro de su gabinete presidencial. Se siente responsable y el zangolotino señor no ha puesto cuidado ni atención en lo que ha hecho o ha decidido no hacer. Se siente responsable y ni ha dirigido ni vigilado las tareas a él encomendadas por la ley. Se siente responsable y ni piensa restituir, reparar o indemnizar por las consecuencias de su delito político. Por el contrario, espera con ciertas ganas su definitiva destitución para dedicarse a menesteres cuyas consecuencias se extiendan únicamente a la esfera de su persona y/o de su familia más próxima. Para responsables como este individuo o como su abrazado/abrasado Blanco, prefiero irresponsables que paguen por sus trampas.



En su diáspora de la política estatal, el descabalgado señor de las incivilizaciones sigue dejando ríos de sangre. El paro alcanzó las cotas más altas que contemplaron los siglos. La cohesión territorial boquea y agoniza. Mares de chapapote de deuda ennegrecen el futuro de la nación. La corrupción institucional psoecialista despedaza los valores patrios y dinamita el Estado de derecho. El terrorismo ha impuesto sus condiciones al Gobierno rendido. Siete años de vacas flacas han seguido, ay José, a ocho años de vacas engordadas por un Aznar trabajador, serio y riguroso. Toca rehacer lo que algunos canallas han derrumbado.



Difícil tarea. El Banco de España advierte la posibilidad de recesión. El ligerísimo avance en el consumo de los hogares y en la inversión de las empresas no compensan, ni de lejos, el recorte del gasto público. Ni siquiera el turismo sirve como tabla de salvación. Aumenta el desempleo, se seca el crédito y se pierde el poder adquisitivo de las familias. El incremento del número de subsidiados da al traste con la recuperación del consumo y de la demanda interna. Si a esto unimos el alza de la morosidad, quién va a tirar del carro de la economía. La cuestión no puede simplicarse a la dicotomía austeridad sí o no. Ni impuestos no o sí. O exportaciones más o menos.

 

La solución al problema comienza por determinar cuál es el dilema. El enigma no es sino un acertijo bien fácil: la responsabilidad de Zapatero en el desaguisado infernal que vivimos. Las expectativas forman parte de la dinámica de cualquier economía. La sustitución del leonés de Valladolid es prioritaria. Junto a él deben largarse al destierro la banda de sinvergüenzas políticos que le han acompañado en esta razzia maligna que ha arrasado a España. Entonces, se verá que el túnel tiene fin. A partir de esa visión, advendrá la confianza. Ya se sabe: la fe mueve montañas. Zapatero no puede liderar sino una turbamulta despendolada. Hace falta un nuevo jefe. Líbranos, señor, de Don Alfreddo, a quien no creo.



Por oposición a accesorio, Zapatero es el principal, el esencial, el fundamental responsable de la gravísima situación social, económica, política y cultural de España. Tiene que irse. Por el bien de todos, que se vaya. Si no a la cárcel, destino sobre el que debiera reflexionarse tras un proceso garantístico, sí al ostracismo. Allá donde no pueda hacer más daño el Joker de Batman. Ni el cara de avaro y usurero.



Un saludo.

LA GAUCHE NUE

 

 Desnuda. La izquierda. Del eurocomunismo de Berlinguer a la globalzurda de Lara. De la izquierda posible a la desunida e improbable izquierda. Un salto atrás en la calidad. Lo de Lara es de traca verbenera. Discípulo del más intransigente Gramsci, reniega del maestro y levanta barricadas contra la iglesia católica. Toma posiciones jacobinas pero no es sino un Robespierre de opereta. La única guillotina que se abatirá sobre su cuello es la ranura de las urnas veintenovembrinas. Vive en democracia pero echa de menos las checas y los gulags al más puro estilo soviético. Se pasa el derecho fundamental a la igualdad por la bufanda de su gañote a lo Valderas.

 

A nuevos tiempos, recursos distintos. El siglo XXI va a reproducir clichés decimonónicos. Las libertades huyen de la sociedad al ritmo del felipismo y del zapaterismo más atroces. Los amigos de los terroristas de Estado y los socios del cordón sanitario contra la derecha muestran sus partes íntimas llenas de llagas. Nada queda de la herencia de Marchais. Lo mismo que de la sociedad común de Carrillo. Estertores de una política que soñó con cambiar dictaduras por democracias sin saber cómo. Experiencias dolientes que se deslizaron por la pendiente de su demagogia insana.

 

La izquierda española está desnuda de valores. Mucho ruido y en vez de nueces, cáscaras. La alianza con el poder ha arrancado el velo de sus heridas. No hay cicatrices. Sí, y mucha, pus. El tripartito catalán rompe aguas e inunda de subvenciones a Roures. El rubalcabismo cose a todo trapo el himen de la decencia mil veces desflorado. Zapatero acude a su funeral en busca del llanto de algún distraído o de sus beneficiados. Eguiguren concede canonjías a los verdugos y abre fosas a las víctimas. Llamazares se coloca las ropas talares de la secta a la que ha de adherirse en breve. El Papa Guerra se prende la tiara capitalista con la fuerza del iluminado. Los sindicatos del paro disfrutan del festín de los empresarios más despiadados. Es la izquierda, estúpidos. La izquierda que prefiere la carroña del amo antes que el pan fresco del trabajador.

 

La justicia se deja en manos de sicarios. A la educación pública acuden los hijos de la derecha y de la izquierda pobres porque los vástagos de los ricos de izquierda ingresan, sabihondos, en los salones de la privada. La sanidad padece los excesos de años de rapiña y compadreo. Los servicios sociales se derrumban de forma paralela al incremento del paro. La cultura del esfuerzo que los funcionarios lideran se escurre por los sumideros de los cantos de la cigarra más molesta. Persiguen una banca pública quienes abominan del capital y quienes siembran de enchufismo las instituciones. Asaltan las televisiones de las Autonomías pero desdeñan los periódicos públicos a sabiendas de que la civilización de la izquierda pasa por la imagen y por la palabra vociferada pero no por la lectura silenciosa. La SER, el País y demás portavoces del poder izquierdoso silenciaban antes los males de los bancos entregados.

 

Treinta años de izquierdas en Andalucía han traído miseria moral y económica a la tierra de califas y tartesios. Chaves y Valderas han roto los vínculos del poder con el pueblo. En vez de lazos, grilletes. En lugar de trabajo, desempleo. No hay igualdad de oportunidades pero sí conveniencia de discriminaciones. Se cierran empresas pero se unta a administradores. Corrompen lo que tocan en la garantía de su impunidad. Los cargos públicos devienen banderas piratas.

 

En las elecciones que están al venir, los ciudadanos coincidirán en el destino de su voto. Les pido que observen las desnudeces de los partidos que se dicen de izquierdas. Despojados de su ropa, muestran la realidad de su cuerpo marcado por años de fiestas, borracheras y orgías. De ahí la crisis. La crisis económica. La crisis de valores. Analicen a la izquierda desnuda. Luego, voten. En conciencia.

 

Un saludo.

LA MANTA

Una buena manta todo lo tapa. Durante un tiempo. Hasta que el grosor de lo escondido comienza a escamar. O cuando la pituitaria husmea olores poco gratos. O cuando la abundancia de abrigos levanta fundadas sospechas. O cuando los mantas de la ocultación se lían la manta a la cabeza y cometen errores a manta. La manta de palos que les espera. En esos extremos de prepotencia e impunidad, alguien comienza a tirar de la manta. La manta.

La manta de golfos que manipula el gobierno andaluz ha nombrado a dedo a una manta de amigos, familiares y enchufados de estirpe ideológica. Los más mantas. A mantazo limpio. A manotazo sucio. La tropa de Griñán necesita hormigas soldado dóciles para taponar los agujeros del queso roído por las ratas. Después de los latigazos morales del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, el Supremo ha aumentado el sonrojo. Más de un centenar de altos cargos de la Junta han sido anulados. Los magistrados han entendido que el sistema de libre designación debe ser excepcional y motivado, a fin de no apartarse del camino que señala la ley. En este caso, los abogados de la Junta no podrán recurrir la sentencia porque es tan firme como dura la cara de sus patronos. De risa lo que a esta estirpe de mangones les importa la ley o la justicia. De risa y de llanto.

El enchufe es la conexión de la manta a la electricidad. A veces, la manta da calambres y en ocasiones, el susto es bastante mayor. Nadie crea, sin embargo, que las condenas variarán los sentimientos y que la contrición hará acto de presencia. El nepotismo y el favoritismo forman parte de la identidad más ancestral de las bandas mafiosas. Los padrinos son muchos y los sicarios, multitud de arrastrados.

El Titanic de la corrupción no soporta el peso de tantas mantas ni el lastre de mantas tan malos. Por mucho que Griñán arengue a su ejército de chupaores para contener la ola conservadora, su discurso caerá en el barrizal de su saliva inútil. Ni el mitin de Felipe y Alfonso revolverá la decisión de millones de agraviados y vilipendiados por las hordas del huno RubalcAtila. No hay encuestas remontables a estas alturas del curso electoral. Salvo que el chispazo intencionado en la manta gigante que cubre la piel de toro, prenda fuego en cortinas, muebles y demás enseres combustibles. Una catástrofe salvaría al terrorista del ostracismo que le aguarda.

La manta se cierne sobre millones de cabezas. Si no pueden tapar, asfixiarán. En caso de varapalo judicial, a iniciar de nuevo el procedimiento. No cejarán en su intento malvado de convertir el vergel en un baldío. Amenazan con recortes y tijeras cuando ellos podan con hachas y motosierras. Coaccionan a la ciudadanía con mensajes de una prosperidad imposible. Son impermeables a la angustia del paro y a la cultura de la libertad. La gruesa y confortable manta que les cubre les aisla del mundo real. Desde su palacio de invierno, al calor de su lujo y de su espacio vital, miran entre sonrientes y divinos a la muchedumbre que se agolpa al fuego de las candelas combatiendo el frio inmisericorde que penetra entres sus falcas carnes.

Después, se lamentarán del estallido social. Propondrán a la derecha para ser quemada en la pira. La desvergüenza tiene género femenino. Como la Junta. La manta admite la ambigüedad. Lo que no es cuestionable es que Griñán y los suyos están consumiendo al país en la lumbre de sus chimeneas particulares de sus mansiones de señoritos.

Destapemos la manta. Antes y después. De seguir gobernando estos impresentables, no quedará ladrillo sobre ladrillo en el edificio institucional de Andalucía. Mantas fuera. Todos y todas. Mulillas de arrastre para los revolcados, postrados, genuflexos, envilecidos, humillados, lameculos y besapiés.


Un saludo.

ENORMEMENTE SATISFECHOS

 

 Jean Baptiste Poquelin, dit Molière, es uno de los grandes de la literatura mundial de todos los tiempos. Una de sus obras más emblemáticas es el Tartufo. En ella, como en tantas otras, el francés universal supo, como pocos, atacar la pedantería, la ignorancia y la pretenciosidad como bases públicas de una hipocresía privada. El Tartufo es un canto desgarrador a la manipulación consciente del poder.

 

Heine, el último poeta romántico, expresó de forma elocuente qué era la hipocresía. La hipocresía, afirmaba, es una mentira performativa, transformadora. Refería que los hipócritas son maestros en predicar agua en público mientras a escondidas toman vino. Del mismo modo que se anatematiza en el púlpito a los que sucumben a los deseos de la carne y calman sus ansias sexuales en lupanares. O los que instan a no robar y son ladrones de amplia trayectoria. Todos ellos son mentirosos performativos bien alejados de los embustes en legítima defensa o en estado de necesidad.

 

El falaz presidente del Congreso de los Diputados ha defendido a su correligionario José Blanco de las acusaciones que se vierten sobre el Ministro en el caso “Campeón”. Ha hecho gestiones, subraya el adalid de la moral más cínica. De tráfico de influencias o de cohecho, ni por asomo. Bono es de los que se apoyan en los mandamientos de la ley de Dios o de la Iglesia hasta que los intereses particulares imponen sendas que él no admite en otros. Está enormemente satisfecho de lo bien que ha quedado con su compañero de armas políticas.

 

Por su parte, el pinochesco Blanco asegura que su intervención en el caso Dorribo tenía una clara intención de crear empleo allá donde exista el mínimo resquicio. Que él no se ha lucrado con los taratantos mil euros. Que cómo se le puede calumniar con semejantes infundios. Que él es muy devoto de Santa Bárbara y se acuerda de ella, como Dios manda, cuando truena. Que de dimitir, por qué. Eso queda para el corrupto de Camps y la gente del Pp.

 

La Junta de Andalucía es un nido ovíparo y vivíparo de hipócritas. Ovíparos porque se reproducen por huevos y vivíparos porque amamantan a sus crías hasta que llegan a la edad de colocarse a dedo en el sancta sanctorum de los enchufados. La consejera de la presidencia, la señora Mar Moreno, ha declarado, en un alarde tartufesco que supera al personaje de ficción, que el Ejecutivo de Griñán está enormemente satisfecho con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en la que se refleja que “el procedimiento seguido por el Gobierno andaluz para repartir el dinero del ’fondo de reptiles’ supone "un desprecio al Derecho y a los trámites exigidos legalmente". ¿Hipócrita ella? Para nada.

 

En este orden de corrupción, el señor Rubalcaba ocupa uno de los puestos de renombre. En el debatito televisado, se olvidó de los cinco millones de desempleados españoles para atacar el programa de Rajoy cuando, si los españoles lo legitiman, se convierta en presidente del Gobierno español. Está muy preocupado por lo que ha de suceder y ahoga en lava volcánica la podredumbre que él y su íntimo Zapatero han producido.

 

La lista de triunfadores de la hipocresía más vomitiva sería interminable. Permítanme que termine con Machado: El único vicio que no puede perdonarse es la hipocresía. El arrepentimiento del hipócrita es de por sí la hipocresía. Alfonso Guerra es el dios tartufo. Lo que ha dicho sobre la juez Alaya le descalifica per saecula saeculorum.

 

Un saludo.

LA PAPISA AGUAYO

 

 La señora Martínez Aguayo es consejera de Hacienda y Administración Pública de la Junta de Andalucía que preside -jajaja- José Antonio Griñán. De Hacienda y de Administración Pública. Con consejeras como la susodicha, para qué queremos enemigas. Así está la Comunidad. Así está el paro. Así está Andalucía.

 

Los presupuestos que han destripado, cocido y guisado los psoecialistas de San Telmo se lo van a comer los andaluces. Poca carne y mucho pan. Apenas pescado, pero salsa la que quieran. Para seguir mojando calamidades. El Parlamento va a aprobar estos presupuestos para 2012 con un par de lamentos por cada uno de los genitales golpeados. Regalar más de ocho millones de euros a los “jefesitos” de Comisiones y de Ugt es una patada en las partes pudendas de los desempleados, de los funcionarios, de los pensionistas y de todo el pueblo andaluz. En época de recorte sanitario y educativo, se entrega un sobre lleno a los cómplices de la bestia parda que esta Junta es.

 

Con estos mimbres monetarios, Pastrana y Carbonero muestran su contento y desbordan sus alabanzas. Cómo no. No es extraño, pues, que los sindicatos sin clase se pertrechen para un futuro que no resulta nada halagüeño para la clase obrera. Si, como todo indica, el Pp triunfa en las elecciones generales y en los comicios autonómicos, los osos tendrán que buscarse alimento distinto a la miel líquida que les proporciona la harca de Griñán. Así y sólo así se puede explicar el apoyo incondicional de los pesebristas al Gobierno del Psoe. Qué vergüenza.

 

En esta lucha diaria por enrocarse en el poder, la señora Aguayo es la suma pontífice de las trampas legales. Lo mismo se marca unas rumbas paralelas que unas sevillanas falaces o un tango de la corrupción más arrabalera. Es infalible. La señora organiza tinglados que le tiran los tribunales. Pero ella no desfallece. Si los jueces la ponen en entredicho, no se arredra. Más artificios administrativos y puñado de maquinaciones a la palestra. Qué va a poder el judicial sobre el ejecutor. Ella es vicaria de Blanco y de Chaves en tierra andaluza. Ya saben. En el país de los EREs, Blanco es majestad.

 

En tanto la mona se viste de seda en los vestuarios amigos, los trabajadores miran el cochazo oficial de la papisa Aguayo mostrando un mohín de asco y arrastrando la lengua entre chasquidos de desprecio. En la comitiva, los lujosos vehículos de los líderes sindicales. Escoltan a la sacerdotisa máxima de las componendas dinerarias. Bendicen su careto y besan sus manos. Todos se dirigen al templo de las ceremonias malditas. Allí donde los comerciantes de la piltrafa cambian escaños por euros, trocan derechos por docilidades y blanquean cargos a costa de dignidades.

 

La papisa está contenta. Cumple la misión que le encomendara la secta. Cuela por izquierdo lo que al derecho repugna. Es una papisa aventurera y sin piedad. No es la controvertida papisa Juana. Es la despreciable papisa Carmen. Adoratriz de ídolos de barro y vestal del becerro de oro.

 

Un saludo.

 

UNA CARA INOCENTE

 

 La del niño. Entre la muerte y la vida. Una víctima. Una más. La desesperación se resume en los ojos de un niño de siete meses. El determinismo del territorio se hace realidad en Kenia. O en Somalia. O en Chad. La desnutrición forma parte del paisaje humano de la negritud. La escualidez subsigue a la ausencia de alimentos y la debilidad esquelética representa la hambruna de millones de personas. La cara del niño vierte su sonrisa en el estanque vacío de una civilización sin defensas espirituales. La risa actual voltea su tristeza de ayer. Ha podido comer.

 

El primer mundo se queja por los efectos de una crisis canalla que, sin embargo, no perjudica al universo de los desheredados. Que si la bolsa se estrella. Que si los puestos de trabajo se evaporan. Que los salarios son asesinados a tijeretazos. Que si nuestros abuelos sufren en sus carnes el aguijón de sus depauperadas pensiones. Que si no se venden coches. Que si las casas pierden valor de mercado. Que los restaurantes de lujo tiran a la basura millones de toneladas de comida. Que si... Que sí. Que los lamentos de los más ricos suenan carcajadas de gula en la carencia de los que ni siquiera pueden ser pobres.

 

El fin de la vida humana no está por llegar. Tiempo ha que advino. Lo del once del once del once no fue sino un recordatorio de nuestros pecados pretéritos. Se puede morir de éxito pero no se debe morir de hambre. Cuando esto ocurre y la frecuencia y el número de fallecimientos no estremece, contemplamos el muro que separa la vida de la no vida. Bebemos cerveza fresca y miramos, impertérritos, a miles de infelices a los que se les niega el agua. No nos sentimos concernidos por la desgracia nuclear de millones de seres. Nacen con la lacra de su lugar de origen. Nos reconforta la conciencia una lágrima furtiva o la entrega de un óbolo a la oenegé de turno. Lavamos nuestra crueldad interior en el río que discurre aguas abajo. Remontamos la corriente de nuestros olvidos a base de golpes de pecho, de apadrinamientos sedantes y de meses y causas.

 

La inocencia del niño nos revela el drama de la culpabilidad de los ricos más pobres y de los pobres más ricos. Ya es duro no alcanzar siquiera el umbral de la indigencia. Al menos, un indigente conoce las estrecheces de su alrededor. En Kenia no cabe la penuria porque no se conjuga el verbo escasear. Sencillamente no hay. Las referencias marcan fronteras de bienestar. Los niños de África carecen de referencias de bienestar desde el momento que ni la leche del pecho materno consuela su destino de recién nacidos. Somalia forma parte del cuerno del continente negro. Cornamenta topográfica y empitonamiento moral.

 

Se busca humanidad. Vale que nos miremos el ombligo. Pero debemos escarbar en el “joyo” de nuestra sensibilidad. De la sensibilidad, que no de la sensiblería reprochable. La cara inocente de los niños que mueren de hambre no basta. Los buitres que se alimentan de sus cuerpecitos no enterrados no nos conmueven más allá de la millonésima de segundo que tardamos en cambiar el programa de televisión que nos ofrece tan desagradable espectáculo. La cara del culpable se mueve entre una mirada de horror y unos dedos veloces. Vivir para no ver.

 

Un saludo

PINOCHETS PSOECIALISTAS

 La rabia es la válvula de escape que los mortales colocamos en el cerebro con el fin de que las neuronas no salten por los aires cuando nuestras emociones ardientes acaban por explotar. Es un sino, un destino al que pocos escapan. Cuando salta el termostato de nuestros sentimientos o de nuestras ambiciones, aparece la rabia. Sus manifestaciones pueden ser tan extremas que denigran, en primer lugar, a quienes las producen. En cambio, mantener el control de la válvula nos evitará años de tristeza y de arrepentimiento. La paciencia y la humildad son virtudes que rebajan los niveles de cólera. La exasperación amaina y lo efectos de la tormenta se atemperan.

 

Entre la casta política, la lucha por la imagen externa es campo de batalla. El partido se juega en casa y perder los puntos en tu propio terreno significa renunciar al campeonato. La moderación preside los actos de los gobernantes por más que el volcán de su interior arroje magma candente sin posibilidad de salida. Hasta que la naturaleza reclame su sitio y el río de lava desborde su cauce y el material se desparrame por doquier. La cara se torna roja fuego, los dientes rechinan, los ojos huyen de sus órbitas, la boca diseña una circunferencia imposible y un torrente incontenido de rayos, centellas, denuestos, insultos y blasfemias anteceden al diablo que llevamos dentro.

 

Zapatero presume de talante. Felipe se jacta de su carisma. Rubalcaba luce lámparas de sabihondez. Griñán proclama las bondades de su saber estar. Chaves, bueno,Chaves blande la espada cutre de su cualidad de “siseñor”. Todos ellos, sin embargo, cuando la calor aprieta y la muchedumbre empuja, sacan fuera la carga de mala leche que esconden y, entonces, aferrados al poder de sus instituciones de cabecera, te sacan a la calle los antidisturbios, los geos e incluso a los legionarios y a los paracaidistas. Así están en estos días que anteceden a la cita electoral del domingo “veintene”. Sin quererlo, prenden la mecha del polvorín tiránico que acumulan, en la fecha de la muerte de su odiado Franco, tan cercano el dictador a sus prácticas y tan lejano el ferrolano a sus rapiñas.

 

Trabajadores sin empleo. Obreros sin curro. De la mina y de los astilleros. Gente de Huelva que quiere y no puede. Se han cabreado. La desesperación ha parido la rabia. La rabia ha conducido a la protesta. Verbal. Pacífica. La tiranía aplasta la rabia del pueblo porque no puede contener la cólera de sus regidores. Porra en mano, la policía ha cargado contra los manifestantes. Griñán y los suyos celebraban en Huelva su día de la rosa. Los pétalos adornan el cortejo. Las espinas se clavan en los corazones del pueblo. La rosa se marchita bajo el puño herrumbroso.

 

Mario Jiménez, el portacoz de la Junta, ha llamado a capítulo a dos dirigentes de Comisiones Obreras. Nuevas promesas, hoy, que se incumplirán mañana. Las soluciones de estos pinochets locales son tan sólidas como la palabra de un trilero. Piden peras al olmo. El instinto del escorpión no se puede modificar. Mata. Indefensos y desprotegidos, vuelven a caer en la red del sempiterno engaño. Los irresponsables de San Telmo no pueden tener respuesta porque ignoran la verdad.

 

La cuenca minera de Huelva agoniza pese a las cataplasmas y a las tiritas. Los astilleros se queman entre las cuadernas de los barcos inacabados. No es sólo la depresión económica. Es la vaguada anímica de quienes sufren los horrores de una dictadura cruel. Los mineros de Riotinto y los trabajadores de la naval sevillana confiaron, ingenuos, en la ideología de un Psoe que se dice social y obrero. Inocentes. Psoe no es sino partido. Del partido, fuerza. De la fuerza, estilo. Del estilo, arma. De las armas, ataque. Ataque al mundo del trabajo. Los trabajadores terminarán votando a la derecha social. El Pp es su última esperanza democrática. El partido está dirigido por pinochetistas de puño de acero y rosa de plástico. Malditos gañanes.

 

Un saludo.

LUJO DE FOTO

 

 Diario La Razón. Domingo, trece del once. Fotografía a dos páginas. Los coches del lujo del psoecialista Barreda. Genial, por lo omnicomprensiva, la foto. Decenas de coche de marcas punteras expuestos para su posterior subasta. Miles de curiosos asisten a la exposición en Toledo. Como si fuera el Transparente de la catedral. Son la marca del zorro que, a costa de los pobres, vive como los más ricos. Ejemplar el que fuera sucesor de Bono en la presidencia de Castilla la Mancha. Modelo a no seguir pero, sobre todo, a no olvidar.

 

En la España de cinco millones de parados, los gobernantuchos de la Autonomía manchega viven a cuerpo de rey absoluto. La estrella de la subasta, un Audi blindado de sesenta millones de pesetas para disfrute del señor del Psoe. En la crisis, más derroche. En el estancamiento económico, incremento del despilfarro. En la cima de la corrupción, cumbre de dispendios. El señor Barreda es un monumento a la golfería política.

 

El expresidente juntero acusa a la señora Cospedal de hacer demagogia asquerosa. A falta de argumentos eximentes, insultos. No hay más de donde no se puede sacar. La deuda de la Autonomía del que fuera feudo socialista no afectaba a los máximos dirigentes. Si el pueblo no puede, ellos sí. Que se mueran los pobres, farfullaban los líderes de la sociedad obrera. No ha faltado tiempo al Psoe castellano para reclamar ante la Junta Electoral. No piden perdón por el boato. Reclaman la cabeza del mensajero. Si la Fiscalía esperará a los resultados del veintene para informar sobre la posible imputación de José Blanco, el Psoecialismo toledano exige que se prohíba la exhibición de la caravana de la repugnancia hasta la celebración de los comicios. Se dan cuenta de la dureza de la imagen de los vehículos oficiales y conocen las consecuencias del efecto espejo.

 

Pónganse con los brazos en cruz y que juren en arameo. Pero los hechos son tozudos. En un país en el que el desahucio forma parte de la normalidad económica por impago de las hipotecas, estos muchachos del puño y de la rosa se pasean en carruajes regios con cargo a los impuestos de los más pobres. La era Barreda es el culmen del mariachis Bono. Alta gama para clase tan bajuna. Oposición de contrarios. La Junta Electoral ha dicho que, de prohibición, nones. Que “se trata de un acto administrativo reglado que no constituye publicidad institucional, ni presenta logros o realizaciones, siendo un acto ordinario de la Administración (subasta) regulado por ley y como tal atribuido a su competencia”. Por si no se enteran.

 

Cospedal ha puesto molinos de viento por medio. Lo ideal es que una vez se deshaga de todos los objetos de lujo asiático del sultán, comience la noche toledana de los espadazos a la corrupción amasada tras treinta años de desgobierno psoecialista. No es preciso hacer sangre. Es suficiente poner coto y orden en tanto desmán. Aparte del agujero de la Caja, la desvergüenza del aeropuerto. Si los chicos del Psoe se enfadan, que se den una patada en las espinillas. En las propias.

 

No se asusten. Lo de Castilla nada es si algún día de este próximo marzo los andaluces deciden un cambio de rumbo en su Comunidad. Lo del lujo castellano no tiene punto de comparación con el tren de vida de los vividores de San Telmo. Al tiempo. Lujo de fotos.

 

Un saludo.

LÓPEZ

 

 Juan Manuel. Delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Delegado de lo que sea. Todito menos volver a la servidumbre de la tiza. Eso queda para los curritos. El señor López es un ejecutivo ejecutor de altos vuelos y bajos rasantes. Lo mismo dirige un centro de profesores que determina los perfiles agrarios de la provincia de Huelva. Afamado integrante del clan psoecialista de los bollulleros, ha hecho del partido profesión y de la obediencia, trampolín. Claro, que con la escuela que tiene, dónde irás, buey, que no ares.

 

Los clanes son como las familias mafiosas. Hay un padrino y al que dios se la dé, sampedro se la bendiga. Si Barrero salió indemne de su negativa a someterse a un control de alcoholemia, cómo se puede pretender que alguien sancione al Delegado provincial de Medio Ambiente por transitar por Doñana sin permiso. El populacho es el que necesita licencia de paso. La nobleza feudal siempre tuvo derecho de pernada. La aristocracia política degenerada de nuestros días goza del privilegio de saltarse las propias normas. El director de tráfico circula a doscientos por hora, el delegado de educación no hace la o con un canuto y el irresponsable de Medio Ambiente entra y sale por el Parque Nacional como Periquillo por su casa. Para eso es suya y allí monta los ambientes medios y enteros que le viene en ganas. Es que hoy la prensa no respeta la autoridad de los gobernantes.

 

Cuenta el distinguido mindundi de la política onubense con un defensor interesado. El señor Rubio, que dirige y conserva el Parque, ya se ha apresurado a salir al paso. Se trata de un error, asegura el funcionario a pasteles. Tenía autorización, lo que pasa es que se me olvidó entregársela por escrito y en sobre lacrado. A mi jefe le permito lo que sea, que para eso manda. Y además, que todo el mundo lo sepa. López no es un hombre cualquiera. Es Superlópez. Un caballero de los pies a la cabeza. Pese a carecer de licencia, el héroe se adentró en la intrincada selva doñanesca a fin de auxiliar a un grupo de personas que habían caído en las garras de dos o tres ratones de campo y en el horizonte de un cachorrillo de lince. Estado de necesidad. Legítima defensa. Deber de socorro. Qué más quieren.

 

Así que de infracción administrativa, nada de nada. Eso queda para el infeliz que pasea por el campo y el ignorante se atreve a cortar una ramita de romero. ¡Pero cómo se atreve, el desvergonzado, a cortar romero! Qué van a ofrecer, entonces, los mendigos a cambio de su limosna. Por eso se multa a los romereros y a los mirteros y a todos los que despojan al bosque mediteráneo de una hojita de sus flores protegidas. Pero a Superlópez, ni tocarle el traje de Armani. Él sí puede moverse a su antojo por cualquier zona de dominio público marítimo-terrestre. El resto del mundo, salvo los de la secta, ni que se les ocurra.

 

La Ley de Gestión de Doñana considera infracciones graves "la circulación con medios motorizados fuera de los lugares habilitados para ello en el Plan Rector de Uso y Gestión, y que se realice sin la autorización expedida por el órgano administrativo competente del Espacio Natural de Doñana". Leyes a Superlópez. Incautos. Las sanciones graves pueden elevarse hasta 160 veces el salario mínimo interprofesional mensual. Como el jefe no infringe, no cabe sanción y, por consiguiente, no hay multa. De todas formas, a ver quién es el bonito de la Delegación que le instruye un expediente al señor de los cómics. Iba a durar menos que un millón de euros en manos de Pepe Blanco.

 

El señor Rubio repite, cual lorito amaestrado, que se trata de un error. Error. Error. Error. Jefe bueno. Jefe bueno. Permiso. Permiso. Lince. Lince. Buitre malo. Buitre malo. Barrero. Barrera. Mario. Mario. Superlóooooooooooooooooopez.

 

Un saludo.

DOSCIENTOS Y CUATRO

 

 Escribo el artículo -que dedico a Paco Morán, luchador por las libertades- siete días antes de la votación. Siete días. Doscientos escaños. Cuatro razones. Con ciento setenta y seis sería suficiente. Los cuatro argumentos de la motivación, invariables. Sin embargo, a fuer de peso, doscientos y pico diputados aplastarían teorías vanas de los perdedores para justificar su derrota. El 20-N saldremos de dudas. Excepción hecha, claro está, de alguna barrabasada prevista en el bloc de disparates mortales del Rubalcaba de turno.

 

La victoria del Pp ha de ser, más que de mayoría absoluta, de ciudadanía comprometida y responsable. Doscientos congresistas, por lo menos. Doscientos senadores, como mínimo. Un Parlamento de emergencia para asistir a soluciones drásticas que reparen averías urgentes. El coche nacional es una ruina. Los conductores del vehículo patrio durante el septenio ominoso de Zapatero han dejado el motor y sus tacos para la ruina, gastadas las pastillas de freno e inservibles los amortiguadores. Montar en la cabina a tantos golfos y transitar con ellos por terrenos montaraces e inadecuados lleva al resultado lamentable que se ve y se siente. No es que haya que tunear el coche. Es que hay que arreglarlo entero para que pueda circular con decencia y sin ruidos de deudas, de déficits o de ratings. Hecho polvo. Lo han dejado para el desguace.

 

La tarea del partido que triunfe en las elecciones será tan ingente que o se le dota de medios y recursos o los objetivos de regeneración serán fallidos. De doscientos para arriba. Los votos emitidos por el pueblo español van a arrojar el perfil de preocupación nacional. Si los electores han tomado conciencia de lo que tenemos y, lo que es peor, de lo que se nos avecina si no se da un volantazo, se escrutará en las urnas. De doscientos para arriba, la flecha indicará que la situación es pésima con tendencia al desastre. Entre ciento setenta y seis y doscientos, el nivel de preocupación se mueve entre el cambio inmediato y la exigencia de mandar a su casa a los malhechores de este Gobierno mentiroso e incompetente. Ciento setenta y cinco escaños o menos indicarán que el pueblo español, en virtud de su soberanía, ha decidido otorgar a Rubalcaba cuatro años de continuidad para seguir sin hacer lo que pudo, y no hizo, llevar a cabo durante los siete años anteriores.

 

Gustará más o menos, pero la fiesta de la democracia se escribe en folios en blanco con letra plural. Bendito sistema el que entrega a los ciudadanos iguales y libres el destino de su gobernabilidad.

 

La primera razón para un cambio fulminante es la de confianza. La confianza es la cualidad que formaliza la integridad de las personas, que materializa su inteligencia y que fundamenta su energía. Para ello, es preciso ser muy cuidadoso con la verdad y hacer de la transparencia, sistema.

 

La segunda razón es la sensatez. A partir de lo que tenemos, diagnosticaremos los males y prescribiremos los remedios. Los necios nos persiguen porque sus actos se prolongan a lo largo de su vida. Es más difícil que un político adquiera sensatez que un sensato llegue a la política. Si no hay brotes verdes, habrá que aceptar la realidad para transformarla hasta que el frescor del agua y la abundancia de la cosecha anuncien la llegada de la prosperidad.

 

La tercera razón, la sabiduría. A diferencia del ignorante, el sabio no se sienta para llorar sus penas, sino que se dispone con agallas a reparar los daños de su entorno.

 

La cuarta razón se compendia en el esfuerzo. Esfuerzo que multiplique pero no que divida. Esfuerzo que se distribuya antes que se exija a unos cuantos. Esfuerzo imprescindible para que el bien de unos no provoque daño en otros. La vida es un todo que con la ayuda de todos se construye.

 

Cuatro razones para doscientos escaños. Por eso, este articulista no va a votar a la gente de Rubalcaba ni a la de Llamazares ni a la de Urkullu ni a la de Artur Mas. Porque los citados no me merecen confianza y, por consiguiente, rechazo su mesura, niego su seriedad y abomino de su idea del trabajo. Cuatro razones para dosciento escaños. O más.

 

Un saludo.

QUEDARSE EN BLANCO

 

 A quienes tienen la opción, o la obligación, de expresarse en público, siempre les asalta la duda de que la mente pueda jugarles en algún momento una mala pasada. No es la primera vez ni será la última. Cosas del directo.

 

Óscar López, otro superlópez, presidente del partido psoecialista en Castilla y León, ha sufrido la dicha empanada mental. El hombre mitineaba a un grupo -reducido, eso sí, pero chivato video- de personas y, de pronto, se quedó en blanco. Se olvidó de uno de los tres argumentos de peso con los que pensaba convencer al electorado presente que, por cierto, ya estaba más que decidido a dejarse mangonear. Aparte de los subsidios de desempleo y de las pensiones, el insigne Castelar de futbolín fue asaltado por algún pensamiento de campeonato y acaso la relación de ideas le hizo empotrarse con Blanco. No sé si me siguen. Con Blanco y en blanco. Toda una maldad.

 

El subconsciente nos traiciona. Don López de Castilla ha sido víctima de su inquisidor "yo" interior. Tanto tiempo tras la estela del torquemadilla Pepe, que lo mismo se creyó alguna vez la decencia de su jefazo de filas. Y claro con la que está cayendo, a ver quién es el guapo que escapa del diluvio universal. Ahorcados por la soga de Zapatero, el verdugo que aprieta el nudo se hacía pasar por misionero contra la pena de muerte. Pues toma garrote vil. Servidor disculpa al muchacho. Hay que tener bemoles para dar consejas en tiempos de cólera. Se le fue el santo al cielo y su mesurada verborrea se tambaleó como un castillo de naipes. In albis. En la inopia. Son los efectos de decir lo que no se debe cuando no toca y a quienes no se debe meter trolas.

 

Plauto, romano nacido en la Umbría, adquirió justa fama de comediógrafo. Entre sus obras teatrales más celebradas, la Asinaria (sobre los asnos) y el Anfitrión. El personaje humano padeció el síndrome de la memoria vacía. No podía entender que los gemelos que le presentó su esposa hubieran sido engendrados por Júpiter que tomó la forma del marido. Se quedó "enjupiterizado". O sea, blanco como la nieve. Uno de los niños fue Hércules. El otro, un simple humano. Como López, Óscar. Tan humano que el peso de Blanco aplastó la carga de su vacío argumentario. El divino tomó la forma de Rubalcaba, que las da con queso al primer estafador que se le ponga por delante.

 

Les recuerdo que el criado de Anfitrión era Sosias. Que qué es un sosias. Una persona que tiene parecido con otra hasta el punto de poder ser confundida con ella. Óscar se confundió. Por un instante pensó ser Blanco. La fuerza del sino, que tituló el duque de Rivas. Ay el destino. López fue Blanco y el hombre tembló al irse su mollera hacia parajes de juzgado, de prisión, de agravio general. Yo lo entiendo. Que se quedara blanco de tanto imitar a Blanco. Es humano. Anfitrión puede ser su padre. Júpiter, desde luego, no. Ni que se lo piense. Lo más, sosias del de Lugo.

 

Un saludo.

...ERGO SUMUS


Cogitamus. Del cogito ergo sum de Descartes a la paráfrasis obligada de este humilde articulista. El día de reflexión previo a las elecciones exige esta ampliación del "pienso" al "pensamos" y del "existo/soy" al existimos/somos". El racionalismo cartesiano pide a todos los votantes un plus de introspección. Permítanme al respecto el siguiente apotegma atribuido al genio de Jorge Luis Borges: “los peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles”. La era Perón encuentra en los Kirchner más que una continuidad, un apéndice. Populismo furioso y caudillismo necesario. En Andalucía, durante tantos años ha gobernado una versión española del peronismo: el chavismo. Más que nunca, en vísperas de unos comicios que pueden cambiar el destino desastroso de este país, se impone el pensamiento sosegado, la ponderante cavilación.

Lo primero que ha de plantearse quien tenga el privilegio de ejercer su derecho de sufragio activo, es cómo está el país. Un repaso, aunque sea somero, a la situación económica, al estado de la cuestión política, a la posición moral de los valores éticos, al status de la sociedad en el marco constitucional. Como refería el anunciante de detergentes, si encuentra algo mejor, cómprenlo. Por el contrario, si están satisfechos con el jabón que vienen usando en la lavadora, sigan con él. Puede que la colada salga sucia, descolorida o hecha jirones. Si le satisface, no dude: deje las cosas como están. En cambio, si reclaman ropa limpia, con colores nuevos y entera, una de dos, o cambian el producto blanqueante o tiran la máquina de lavar.

En segundo lugar, medite sobre el presente de su vida propia y la de su familia. Si tiene trabajo o es pensionista. Si el fantasma del despido es un temor creciente. Si sus hijos estudian o disponen de empleo. Si la seguridad en las calles le permite salir de noche sin temor a la delincuencia. Si el fútbol o los programas de corazón les sirve de terapia contra la ansiedad del trance que padecemos. Si sobrevive con unas pensiones congeladas. Si es funcionario y no sabe cómo llegar a fin de mes. Si ha cerrado su empresa por culpa de que hacienda le cobra el IVA aunque los clientes no le abonen las facturas. Si mira a su alrededor y se cabrea por el insoportable número de enchufados. Si la justicia le resulta tardía y sesgada. Si ha solicitado acogerse a la ley de dependencia y la Administración no le ayuda. Si cree que el Gobierno se ha rendido a ETA. Y así.

En tercer lugar, actúe como si tuviera que resolver un simple problema escolar. Lea bien el enunciado. Le puede valer cualquiera de los temas que se suscitan en el párrafo anterior. Delimite qué es lo que le piden resolver. Despeje la incógnita. Realice las operaciones que procedan. Exprese el resultado.

En cuarto lugar, pregúntese si los políticos que han regido el país en los últimos siete años han sido honrados, competentes, eficaces, comprometidos, solidarios. Que, a su juicio, lo son, no lo dude: vóteles. En sentido contrario, si les culpa de la gravedad de la crisis que aprisiona al pueblo español, les animo a dar su confianza a quienes considere que están capacitados para sacar a los ciudadanos del atolladero.

Pensemos. Porque existimos y porque somos, reflexionemos. En paz y en libertad. No se deje seducir por sibilinos cantos de sirena. Y mañana, eso sí, le invito a depositar su papeleta en las urnas. La democracia, por manchada que la haya dejado alguna gentuza sin escrúpulos, es un regalo. Agradezcamos vivir en democracia. Ergo sumus.

Un saludo.

VOTAMOS

 

Primera persona del plural del presente de indicativo del verbo votar. En plural, de democracia. En presente, de actualidad. En indicativo, de realidad. Hoy, domingo, veinte de noviembre de dos mil once, las personas mayores de dieciocho años estamos llamados a las urnas. Vamos a expresar por escrito nuestra voluntad política. Queremos nombrar a los hombres y a las mujeres que han de representarnos en el Parlamento de España. Enorme responsabilidad. La de los electores y la de quienes resultarán elegidos. Ayer tuvimos tiempo para reflexionar. Hoy disponemos de once horas para decidir.

 

Mi voto es secreto. Sin embargo, mi pensamiento se hace público en este blog. Conciliar secreto y publicidad es tarea fácil, no crean. Basta con manifestar a qué partido repudio. Es suficiente con nombrar a qué personas desprecio por su antiquísima andadura política plagada de mentiras, ofensas, exabruptos, corrupciones e indebidas actuaciones. Entre todas ellas, señalo, una vez más, a la presidente del Hotel/Capricho París. Por haber sido una lacra para esta provincia, un lastre para esta Autonomía y, de salir electa, un baldón para la ya precaria credibilidad del Senado de la nación.

 

En la cadena televisiva amiga, la del divino constructor del Psoe que colocó a su señora esposa en un cargo institucional de la vivienda municipal de Valverde, la señora presidente ha dado rienda suelta a su capacidad de fabular que por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas. Se ha explayado la eximia mujer. Ha colocado en las ondas tantos embustes que, por primera vez desde que se instaló el Polo Químico, la contaminación dialéctica del aire ha superado al índice de partículas nocivas de azufre, cloro y otros productos peligrosos. Todo un despliegue de ingenio al servicio de una causa injusta.

 

La señora presidente ha recorrido el edén rufianesco de los hampones que se lucran a costa de narcotizar a incautos y de pagar a mercenarios. Cuando se ha referido a la ideología de izquierda de su partido, me han venido ganas de vomitar. Ella, cuyo rico patrimonio escandaliza a los que tenemos una casa y repugna a los que se han visto privado de ella porque el paro no les permite pagar su hipoteca. Ella. De la frente a los carrillos. Cifra el número de onubenses indecisos en más de cien mil. La duda de estos votantes no radica en a quién prestar su voto, sino en qué va a ser de ellos si de nuevo triunfa el partido/secta.

 

No se arredra la presidente en su desbarre alocado. La razón dejó de asistirle desde que se dedicó al negocio, bien pagado, de la política. Pasa de un tema a otro con el rostro lívido de miedo al ridículo pero sin asomo de rojez por la vergüenza del mensaje que nos arroja a la cara. Se atreve con todo desde el búnker del canal urbano. Los ochenta mil parados de Huelva se rebajan “apoyando, dice, a sectores productivos como el turismo, la agricultura, la pesca, una industria limpia y sostenible, y la construcción, que es una actividad que no entiendo por qué se ha demonizado”. Sobre todo, por qué la gente no se vuelca comprando los magníficos pisos de “El Godo”. O peco u peco. He ahí la cuestión.

 

El cénit de la extravagancia más mamarracha fue su alusión al AVE y al Aeropuerto. Ahí ya es que se ciscó en mi inteligencia y en mi memoria. Si esta dama de alta cuna logra su aspiración de ser senadora, se habrá labrado un retiro dorado en la cámara más inútil del parlamentarismo. Desde allí podrá retirarse y vivir de un cuento parecido al que disfrutó antes de jubilarse. Tren de alta velocidad. Aeropuerto. Se necesita impudor. Más de hora y media para cubrir noventa kilómetros ferroviarios entre Huelva y Sevilla. Ni siquiera un aeródromo es capaz de lograr esta maestra de la mentira compulsiva.

 

Sin empleo, sin infraestructuras, sin esperanzas, sin verdades, sin respeto. La fémina asesina los valores por un puñado de votos. No tiene excusas. Ni coartadas. Ni perdón. Por eso, mi voto nunca irá para ella, emperaora del palacete de la plaza de las monjas, ni para la bandita que la sostiene. Por ejemplo, el señor zangolotino y su escudero Sancho Dorribo, alias "Campeón".

 

Un saludo.

BARBEROS Y NAVAJAS

 

 Que sí, que el PP ha ganado las elecciones. Otro día me referiré a ellas. Hoy, no. Hoy me acuerdo de lo que se ha sufrido para producir el cambio. Hoy me acuerdo de algunas personas que han padecido lo indecible para impartir justicia en Corruptilandia. Ante ellos me quito el sombrero.

 

Muchos habrán olvidado al juez Marino Barbero. Yo, no. En 1995, incapaz de reponerse a su enfermedad, agravada por los ataques recibidos desde el Ejecutivo de Felipe González y a causa del desamparo del Consejo General del Poder Judicial, el juez Barbero renunció a su magistratura en el Supremo. Sufrió en sus carnes una ignominiosa campaña de descrédito por parte del Psoe hasta llegar a su destrucción personal. La secta se revolvía, furiosa, contra el osado que descubría la maquinaria de financiación ilegal del partido. El señor Rodríguez Ibarra, uno de los máximos guardianes del escándalo de corrupción global en aquella España sojuzgada por el rodillo felipista, llegó a decir, el muy canalla, que el juez del caso Filesa quería "intervenir en política sin presentarse a las elecciones dictando sentencias, abriendo y cerrando sumarios al igual que hace ETA, que quiere participar en la vida política poniendo bombas". Blanco y en botella, leche. Beber esa leche de esta botella, veneno. Son así.

 

El caso Blanco vuelve a colocar a la banda en posiciones de ataque frontal y en tromba. No se limitan a defender la presunción de inocencia del vicesecretario general de la pandilla. Con eso no basta. Han llenado de minas las lenguas, ya de por sí mortíferas, de los portavoces más camorristas. La orden es poner en entredicho la imparcialidad de los jueces. Caiga quien caiga. Todo con tal de salvar los muebles podridos de la estancia del ministrín de autofomento.

 

En esta secuencia de degüellos al por mayor, la sucursal mafiosa andaluza ha saltado a la arena de los disparos. Dejan para los pistoleros de Madrid a la señora San José y seleccionan en Sevilla al grupo de operaciones que se cargue a la señora Alaya. Lejía a chorros. Ácido a discreción. Desfigurados los cadáveres, hay que enterrarlos o cremarlos. Ni un gramo de esperanza de hallarlos. Como con Marta del Castillo.

 

Alfonso Guerra ha colocado a la Juez de los EREs en el “blanco” de sus cuchillos. Parafrasea a Ibarra y no duda en soltar a la fiera corrupia de su indignidad y de su cobardía: “dicen que existe una relación especial entre la juez y algún partido”. De la relación institucional, el desvergonzado politicastro hermano de Juan Guerra ha bajado a la entente personal: “incluso hay una relación fuerte personal entre la juez y el actual alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, que eran compañeros y dicen que algún expediente en común tuvieron”. Lo que calla el parlanchín Guerra es que la juez Alaya está instruyendo una causa contra il suo fratello Gianni, el de los cafetitos y el de los caballitos famélicos. Así que, de camino que le lanza una puñalada siniestra entre los ojos, le muestra la faca que guarda, el iscariote, en la derecha.

 

Marino Barbero murió en 2001. Su corazón no pudo resistir mucho tiempo el recuerdo de tantas alimañas asesinas. Fue un héroe de nuestro tiempo. Como Javier Gómez de Liaño, que pensó que podía, él solito, frenar el rodillo infernal de los Polanco y de Prisa. Veremos qué dispensa el futuro inmediato a San José y a Alaya. Son mujeres legendarias a lo Agustina de Aragón. En la guerra de la independencia del poder judicial contra los invasores fascistonapoleónicos del general Griñán, estas damas son las Juana de Arco de la lucha contra el mal.

 

Barbero cayó víctima de su honradez. Gómez de Liaño sobrevive merced a su fuerza de voluntad. San José y Alaya, Alaya y San José están. Las navajas de miles de sicarios sobrevuelan sus gargantas. La cueva de Alí Babá ha sido puesta en peligro por estas dos gigantes de la judicatura. Los ladrones no se paran en barras. Para mantener su poder y disfrutar de sus tesoros, no es que maten. Es que rebanan cuellos. Con sus navajas barberas. Los indeseables.

 

Un saludo.

NO SE TRATA DE LA EDAD

 

 Rubalcaba no es un mafioso. Sin embargo, me lo parece. Zapatero es un incompetente político. Me reafirmo. La campaña electoral del Psoe ha sido un desastre. Lo proclamo. En periodismo, una cosa es el qué y otra el quién o el quiénes. Está fuera de duda. Pues bien, cuando el quién se antepone al qué o, con más propiedad, si se otorga al qué un papel secundario y se entrega el protagonismo al quién, entonces se llega a la estupidez si no a la patología.

 

Verán. En los últimos cuatro años, el qué era la crisis. No había otro guión. Crisis. Al compás de la crisis, aparecieron las narraciones que acompañan al cortejo de la recesión. Uno de estos relatos, el más impresionante, era el referido a la corrupta clase gubernamental. En general, la mano derecha de las vaguadas económicas es la ausencia de canales de desagüe. La porquería se queda estancada y, al poco, comienza a oler mal. Lejos de recoger la basura, se olvida o se tapa. No obstante, los efluvios son mefíticos. Y todo el mundo sabe cuál es la causa y quiénes son los irresponsables. Todo el mundo menos los emperadores desnudos.

 

La vieja guardia del Psoe hizo acto de presencia en los mítines más populacheros. Invitados por el candidato psoecialista, Felipe y Guerra cantaron viejas y polvorientas baladas. Las letras de Felipe sonaban a fondos reservados y a terrorismo de estado. La música de Guerra rememoraba andanzas poco recomendables de este menda y de alguno de sus hermanos. La memoria histórica se volvió contra los que pensaban que estas fenecidas figuras del toreo de salón podrían insuflar vendavales de aliento a la desencantada sociedad que, otrora, votaba al partido. Se equivocó la paloma. Erraron los halcones. El mejor actor no hace película ni una cigüeña, verano.

 

El qué, insisto, el qué. Al tanatorio se va a rendir homenaje al muerto por medio de sus causahabientes. La boda es el motivo de encuentro de personas distintas en torno a los contrayentes. Las elecciones provocan la reunión de ciudadanos a fin de mostrar su satisfacción o su desencanto con la política del gobierno de turno. Las cosas discurren por ese sendero. Si alguien olvida el manejo del mando a distancia y no se pone las gafas de cerca para distinguir el sentido de los botones, perderá su tiempo y tensará sus nervios. Rubalcaba cabalgó con dos viejos rockeros acusados de corrupción. Veinte años después fue la novela apéndice de los tres mosqueteros de Dumas. La obra no obtuvo apenas reconocimiento. Resultaba penoso comprobar los estragos de la vejez en personajes que fueron paradigma de la fortaleza juvenil. No era la edad el problema. Los años eran la ausencia de solución.

 

El Psoe ha perdido las elecciones por culpa de su mala política. En vez de cambiar el rumbo y de ponerse a trabajar con energía, prefirieron el de perdidos al río. Inútiles subvenciones millonarias. Incremento de la fiscalidad. Aumento del latrocinio institucional. Carencia de la necesaria reforma laboral. Y más de cinco millones de parados. Pero bueno, qué cuadrilla de costaleros puede sostener un paso de tan gravosa carga mientras el hermano mayor se ríe y el capataz camina borracho. La vieja guardia, ávida de un minuto de gloria, acude presta. Qué va. Aparte de los chistes rancios de siempre, las fuerzas abandonaron sus cuerpos y sus mentes.

 

La cuestión era la procesión. Los directores de la banda no estaban para trotes distintos de su ingrávida batuta. No era la edad. Era el lastre. No es cosa de viejos. Es cosa de golfos. De golfos.

 

Un saludo.

EL VALOR DE LOS HUMILDES

 

 La mayoría absoluta obtenida por el Pp en las recientes elecciones generales permite sacar diversas conclusiones. De todo tipo. Sin embargo, me quedo con una. La victoria rotunda de los populares se ha caracterizado por la normalidad del acto y del gesto. La humildad ha presidido las celebraciones de la noche del domingo. Ni euforias desmedidas ni actuaciones astracanadas. En la mañana del día siguiente, todo transcurría conforme se espera del discurrir democrático. Ni sonrisas teatrales ni saludos fuera de tono ni gritos desaforados de triunfo. Un buen primer paso que ahorra traspiés.

 

Es la humildad de los vencedores. Es el resultado de conocer los propios límites y, en virtud de lo que diluvia, obrar de acuerdo a ese conocimiento. No se trata, pues, ni de bajeza de nacimiento ni de sumisión a nadie o a nada. Dirigente alguno del PP de Huelva se ha significado en su brindis. Han dado una lección de modestia y de respeto. Han sabido interpretar de manera magistral la sinfonía de la recuperación moral y de la reconstrucción económica tras los bombardeos devastadores de la legión cóndor psoecialista.

 

Este articulista se hace eco de los comentarios de café y de las tertulias de cerveza a pie de calle. Los resultados de la votación no pueden entenderse en clave de varapalo judicial ni en términos de descalabro de la izquierda merced al avance de la derecha. La estrepitosa derrota de Barrero y de Mario Jiménez en Huelva ha de considerarse como una condena. El pueblo soberano ha dictado una sentencia inapelable y firme. En su argumentario verbal, la ciudadanía no ha castigado al Partido Socialista. En absoluto. Todos somos conscientes de que la pluralidad se teje con la seda de opiniones distintas e incluso discrepantes. Es la salsa de la democracia por más que la mayonesa provoque, a veces, ingresos urgentes por salmonelosis.

 

Los onubenses han emitido un voto general contra la corrupción de los ejecutivos/ejecutores del Psoe. Han dicho basta a decenios de impunidad y de tiranía. Han gritado libertad y han ovacionado la necesidad del cambio. No han querido conceder ni un minuto más a quienes han elevado el vicio de la golfería a la categoría de canallada.

 

Un poco de vergüenza política. Si a los prebostes de la mesa de camilla del chalet de El Conquero les quedara una pizca de seriedad y de respeto, la noche del veintene hubiesen dimitido de manera irrevocable. Javier Barrero y María José Rodríguez cederían su escaño a algún compañero de lista no afectado por las irregularidades de los mandamases. En cuanto a la señora Petronila Guerrero, qué le voy a pedir que rectifique. Yo me iría a mi casa. Tomar posesión como senadora ultraja a insignes parlamentarios de su partido que pusieron su alma en pos del interés público. Ella, a lo suyo. Lo suyo es su bienestar. Donde reina la soberbia, no caben razones.

 

Y qué pasa con Mario. Con Mario qué va a pasar. Mantenerlo en el podio sin cimientos de la secretaría general y en el altar laico de la portavocía del Parlamento andaluz es tanto como dar alas a los ángeles de Javier Arenas cara a los marceños comicios regionales. Cada uno se suicida como quiere y puede. Si los supervivientes del búnker de san Telmo lo dejan donde nunca debió sentarse, allá ellos. El Psoe es un partido, pero no una institución pública. De ahí que ni siquiera le solicite su abandono ni pida su destitución. Si el hombre es feliz ofendiendo a to quisque, pues nada que siga anudando la soga en el árbol de los ahorcados por los Eres, por los Matsas, por los Decretazos de desordenación, y así sucesivamente. Qué temerá Griñán para no querer ver lo que hemos visto millones de andaluces.

 

En el país de los humildes no entran los altaneros ni los jactanciosos ni los altivos ni los endiosados. La democracia es la fuerza del pueblo. Sencillo. Sincero. Campechano. Natural.

 

Un saludo.

EL BÚNKER


El fortín psoecialista de Andalucía es el último bastión de la banda. San Telmo exhibe su hermosa fachada barroca para ocultar tras ella el refugio de reptiles que buscan protegerse de los bombardeos de la justicia. Allí resiste el grupo del infame heredero de Chaves, combatiendo cualquier cambio. En su interior, los nostálgicos de la dictadura estalinista apuran los últimos cartuchos de su vida disipada al servicio de los intereses personales. El búnker.

El búnker de Griñán y compañía se desmorona. Se hunde. Su ley cemento de reordenación/desordenación del sector público andaluz ha sido atacada por los funcionarios y paralizada por los tribunales. Las fundaciones y empresas públicas tapaderas, creadas bajo la marcha nupcial del enchufismo, se retiran a los cuarteles de la nada. La Juntabanda ha pisoteado el Estado de Derecho, entienden los jueces. Lo que los magistrados no han considerado es que el despreciable hecho no es un caso aislado, sino que forma parte de un dictatorial modus vivendi. El búnker.

No es que los actos de la cueva de Aligriñán sea nulos de pleno derecho o que sean producto de una norma anulada. No. Constituyen, de inicio, un vicio de legalidad que vulnera los derechos fundamentales de igualdad. Ilegalidad y desigualdad que se manifiestan de manera indecente en la trama de prejubilaciones fraudulentas descubierta en expedientes de regulación de empleo (ERE) financiados con fondos autonómicos. A falta de fundamentos probatorios que demuestren la inocencia de Griñán, Mar Moreno acusa a la Juez Alaya de cometer errores de bulto en la instrucción. Lo de siempre. Cargarían contra su propio padre si éste osara desvelar la red de financiaciones irregulares que han ido tejiendo durante años. El búnker.

Las elecciones del pasado domingo han propinado tal revés al partido/secta matriz que la sucursal andaluza, la más importante del sistema, está poniendo todo el tinglado patas arriba. Papeles comprometedores, fuera. Por toneladas. Ordenadores de última generación, sin disco duro y sin rastro de actividades delicadas. A centenares. En caso de duda, se sustituye el intranet de lujo por un internet de juguete. Los investigadores no deben tener acceso a lo realizado. El tiempo juega contra ellos. La campaña de desapariciones masivas ocupará días y noches. Treinta años de poder omnímodo tienen la contrapartida de treinta días para llenar las valijas diplomáticas. A toda prisa. El búnker.

Las cosas andan bien jodidas, con perdón. En su desesperación, un asesor de la Consejería de Innovación -qué gracia- ha remitido desde su correo oficial y con el dominio “juntadeandalucía.es” un mensaje que alecciona sobre cómo actuar contra el PP. El esbirro le ha puesto incluso título: “Tenemos cien  horas para pararlos”. Es que están acollonados. Una vez más utilizan lo público en beneficio privado. Si es que no tienen vergüenza. El asesor de marras y grilletes introduce torpedos de terror psicológico en los votantes. EL PP, dice, recortará todo, desde sanidad a dependencia. Por eso, agrega, “hay que votar socialista porque somos los únicos que garantizamos el Estado del Bienestar”. El búnker.

A partir de ya, el asalto al búnker fascista de Griñán y los suyos debe ser una prioridad. Nadie piense que defenderán la Junta como si se tratare de El Álamo. Estos tipos son valientes con las metralletas de las instituciones en la mano. Cuando temen cercano el peligro que se cierne, se “desparraman” por las patas abajo. Los canallas son así y no de más carnes. Fuera el búnker.

Un saludo.

PLAN MIENTA


Ya, ya, ya sé que el nombrecito es Memta. Pero fue un lapsus linguae de la BandaJunta de Griñán. Como lo suyo es mentir, en vez de Mienta Vd., Memta ella. Plan de Medidas Extraordinarias para la Mejora de la Empleabilidad de las Personas Demandantes de Empleo. Empleo. El predio de los reptiles sin fondo y del fondo con reptiles. Desde Viera a Recio pasando por Antonio Fernández, el bodeguero nato, hasta desembocar en los juzgados de Sevilla. Memta, mienta. El fondo lo puede todo.

Ahora resulta que, como han sido pillados con la chuleta de buey y con los cinturones de lagarto, se desprenden de la pieza robada con el mismo estilo que el camello tira la coca cuando se le acercan los maderos. Nada, que cierran el chiringuito mentiroso y lo borran de los anales de la historia. Más difícil les resultará eliminarlo de las hemerotecas. Después de FAFFE, MEMTA. Corrupción en una, vicio en la otra. Si son como esos golfillos, y golfillas, hijos de papás que mangan en el cortinglés e imploran a los seguratas diciendo que malviven en la carretera de su eminencia. Si no tienen más cara porque no entrenan lo suficiente. Ellos se creen que desvencijando desde dentro las instituciones, ya lo tienen todo hecho. Y no. Están muy equivocados. La técnica es esencial junto al esfuerzo.

Don Antonio Fernández, el prejubilado de nacimiento, se erigió en artífice del MEMTA. Lo que les refería líneas arriba: demasiadas facilidades para el latrocinio acaban como acaban. Esta gentuza es que no ha visto el golpe de Redford/Newman ni el caso Crown de McQueen/Brosnan. Un poco de distinción, unas gotas de arte, y poco más. Eso es todo. Ellos, por el contrario, a manos llenas. La impunidad es una sensación que se sabe cuándo comienza pero que desconoce la fecha de caducidad. Vosotros tranquis, compis, que el Psoe está por encima del Gobierno y del Estado. Del derecho y del izquierdo. De la ley y de la trampa. Tronquis, tranquis.

Recio, el consejero póstumo, se va a tragar los sapos del criadero de batracios de Viera y de Fernández. Lo primero, cerrar este pufo maloliente. Con más de un millón de parados en Andalucía, la Junta tenía un plan de trabajo y de formación. Sobre todo de formación. Se queda uno de bien. Se conceden licencias de enseñanza a los amigotes de turno y, hala, a deformar más desempleados a cambio de llevárselo calentito. Tanto va el cántaro a la fuente que, al final, incluso el propio Rafael Velasco -por mi padre, que no es pariente- se vio sorprendido en el encamamiento del MEMTA.

Inútil. Inútiles. Venden estufas en lugares de verano tropical. Nadie las compra pero a quién le importa. Ellos se llevan la comisión y la obrera, la general y la unión. Hasta marzo, procurarán dar una imagen distinta. No pueden padecer la debacle de ZP y de Rubalcaba. Por supuesto que de crear empleo, ni uno. Eso sí, maquillar la imagen, a grandes capas. Las colas del paro. Cada fotografía de gente esperando su turno para fichar en el INEM, una bofetada de rabia. O eliminan a los periodistas gráficos o desaparecen las colas. Mejor lo segundo. ¿Y cómo? Citándolos a todos en el interior de las oficinas de control. A la misma hora y dentro. Un cafetito a lo Juan Guerra, una firmita rápida, una palmadita trasera y, condiós, a la calle. Sonrientes. Amables. Uno a uno espaciados cada dos minutos.

Si es que no los entendemos. A los del MEMTA ni a los de FAFFE. Los que mienten más que hablan pero menos de lo que se llevan limpio son los Viera and company. El naufragio electoral del veintene los tiene perplejos. Hasta el punto que ya han iniciado el proceso de remojar sus barbas.

Un saludo.

LA GUASA DE GIAHSA VA A MAS (sin tilde)

 

 Hay políticos corruptos con cierto nivel de relaciones y corruptos políticos de cuyas relaciones más vale huir. No lo digo ya por la noticia que recoge El Mundo en su edición de ayer, viernes, 25 de noviembre. Parece ser que el que fuera alcalde, psoecialista, de la industriosa Valverde del Camino destripó más de seiscientas mil pesetas en un burdel de Sevilla cuando era primer edil del consistorio. Pero no lo digo, insisto, por eso. El hecho retrata al personajillo y al sujeto. Lo que me disgusta hasta la repugnancia es la facilidad del individuo en tirar de la pistola visa platinum y machacarse la pólvora pública en polvorientos lugares. El psoecialista más recuerda un forajido del viejo oeste que un representante democrático de los ciudadanos del lugar.

 

De este parecer debieron beber miles de votantes que, en las elecciones municipales de mayo, decidieron darle una patada en sus partes y apartarlo de la indecente gestión que había realizado en ese pueblo. La millonaria deuda del Ayuntamiento sólo puede explicarse si el desvergonzado gobernante actuaba como denuncia el periódico o como han revelado diversos medios a lo largo de los últimos años. Así, Loles López, la nueva alcaldesa del partido popular anda como anda la pobre. Su predecesor ha dejado la hacienda local tan vacía que si en ella cae un ratón, se desnuca. Al igual que los trabajadores del pueblo que se dieron cuenta demasiado tarde de la bestialidad de actuación del regidor del Psoe.

 

El imperio no paga a traidores pero recompensa largamente a sus fuentes financieras. Que fue descabalgado de la institución municipal, se le nombra de inmediato delegado provincial de obras públicas. Y tan públicas. Notorias. Acaso por asociación de apellidos y del tiro porque me toca, de uno del partido me voy a otro de la banda. En este caso, me refiero al secretario de política municipal del Psoe y, al tiempo, alcalde de San Bartolomé. Antes de las elecciones del veintene, las primeras generales en que el Pp ha dado “pal pelo” a la caterva de ineptos que dirige Rubalcaba, los dos conmilitones se reunieron para hablar de proyectos. De realidades, no. De planes. De qué van. Antes que después o después que antes, la gente los enfila y los cuadra para la posterior patada. La única realidad de estos señoritos es el poder y el vivir de lujo.

 

Con este fin se trenza la tela de araña del golferío psoecialista. Elemento importante en esa trama es MAS y, por supuesto, Giahsa. En la empresa disponen de centuriones y de argentum para levantar nuevos trampolines de influencias y de futuros votos. Cuando algún alcalde pepero insinúa intenciones de abandonar la entidad del agua, los vaqueros de Mario Jiménez se descomponen. La declarada voluntad de la nueva alcaldesa de Valverde de retirarse de la guasa de Giahsa ha hecho saltar la alarma. A ver cómo -se dicen- mantenemos los presupuestos y pagamos a nuestros familiares, digo trabajadores. Amenazas se disparan. Ya ocurrió en Bollullos cuando la coalición de IU y PP sentó en el banquillo al alcalde psoecialista. Por las buenas o por las malas, de MAS no sale nadie. Grilletes. Mordazas.

 

La estrategia del Psoe respecto al agua forma parte del imaginario vecinal. Al enemigo, ya se sabe, ni agua. Algunas gotas en las comisuras de los labios para que se relaman y recuerden quién maneja la barca. El reparto se adjudica en exclusiva al negrero. Poner al frente de Giahsa y de MAS a un individuo de esta calaña descubre al que lo nombra y al que lo consiente. Al famoso Dioni no se le puede dar de nuevo la oportunidad de quedarse con el furgón blindado. Mientras Giahsa esté en manos del Psoe, me apunto al agua embotellada. No crean que sale más cara. Al menos no contribuyo al desarrollo de lupanares ni al cultivo de tarjetas visa paltinum.

 

Un saludo.

EL ARTE DE LA LEÓN ORTEGA

 

 Es la escuela de arte de Huelva. Con mucho arte. Que no es cualquier cosa la calidad de enseñanza que en ese centro se imparte. La León Ortega es el referente, la vanguardia. A pesar de los obstáculos de infraestructura, el ideal es, de tan alto, inimitable. La plantilla de trabajadores, docentes o no, lleva a cabo filigranas imposibles con los escasos recursos de que disponen. Ahí están, como la Puerta de Alcalá, viendo pasar el tiempo. Enormes, clásicos y modernos, ataláyicos, los profesores y los alumnos. Se sobreponen a las inclemencias de la Administración Educativa y a los rigores atmosféricos con la voluntad de su constante superación.

 

La escuela con arte de Huelva no tiene quien le eche una mano. Muros antiguos que necesitan ser remozados con urgencia. Humedades de décadas que calan los huesos de sus habitantes. Techos de cristal que no soportan ya los embates de chaparrones atlánticos. La escuela navega a velocidad de crucero en el mar encrespado de sus carencias materiales. Rara avis en el océano de la vulgaridad y del adocenamiento.

 

La Junta de Andalucía, que dice que no recorta pero afeita, promete y no cumple, jura y comete perjurio, garantiza remedios y condena a problemas. La Junta carece de arte e ignora la ciencia en la misma medida que desprecia la educación. Se ceba en los que son, además de mejores, distintos. Si hay que creer en milagros, lo de la León Ortega lo es.

 

Pedro Jiménez, el líder de IU en Huelva se ha plantado y anuncia movida. No hace falta la movilización. Pedro impulsa el proceso de reconstrucción material. Ampara y apoya las reivindicaciones justísimas de profesores y alumnos. La León Ortega tiene categoría sobrada para la implantación de grados. Sin embargo, es requisito previo el remozamiento, primero, y la ampliación, después, de sus instalaciones. La Delegación de Huelva, hoy por Zarza, ayer por Cascales, mira hacia Antequera por ver de dónde sale el sol. Si no les importa la educación en general, la artística es que les revienta. En sede de zocatos y topirondos, el arte y la cultura son disciplinas impensables.

 

Mientras tanto, Griñán autoriza a una empresa privada de Sevilla a impartir los grados que niega a las escuelas públicas de arte. Hay que ser demagogos. De qué extrañarse, sin embargo, si los capitostes de la ruina de Andalucía tienen la lengua sucia de tanto mentir. Los pobres estudian en la pública que los hijos del rico Chaves se instruyen en la privada. Se beneficia a la patronal del sector y se cachondean de los esforzados profesionales de la pública. La concesión del grado de diseño a una institución empresarial es el acabóse de la maldad.

 

Este articulista, que ha tenido la satisfacción de conocer bien esa Escuela de Arte de Huelva, subraya la importancia de la misma en el anodino panorama de la cultura onubense. Los psoecialistas tienen la oportunidad de hacer algo en pro de Huelva y de la enseñanza. Antes de que los votantes los apeen de la torre de oro que se han erigido para su deleite personal. Dedicar los recursos materiales y humanos imprescindibles para hacer realidad una aspiración eterna de la provincia: incorporar los grados a las ofertas de estudio de la León Ortega.

 

Confío en que la moción presentada por Pedro Jiménez sea secundada por Pedro Rodríguez. Ya sé que a Petronila le importa un bledo la cuestión. Y al Psoe nada le voy solicitar en este sentido. Si en treinta años de dominio absoluto en esta Autonomía ha hecho oidos sordos ante este clamor, qué sino abundar en sus embustes cabe esperar. Pues eso. Que hay que colocar a la Escuela de Arte de Huelva en la categoría que le corresponde.

 

Un saludo.

PAPEL NO HIGIÉNICO

 

 La noticia salta cuando los medios se hacen eco. Sin embargo, los hechos que dan soporte a la noticia son muy anteriores a la misma. Recientemente, varios periódicos informaban acerca de la posible exigencia de responsabilidades penales a los funcionarios de la Junta que, después de nueve meses y de reiteradas peticiones del juzgado, se resistían a cumplir el mandato judicial. La realidad es mucho más dura y desesperante. Esta resistencia pasiva a entregar expedientes administrativos forma parte de la estrategia dilatoria de la Junta de Andalucía. La novedad encuentra su sede en la difusión. Los profesionales que se baten el cobre frente a la Administración conocen claramente las estratagemas de sus directivos. Como una mafia. Como una ola gigante.

 

La especie humana, como diría Huxley, es un rincón del universo que necesita ser mejorado. Vivimos tiempos de inseguridad. Nada que rascar cuando el miedo se hace invencible. Ahora resulta que la directora del colegio de La Palma del Condado dice que fue un error pedir a los alumnos y a sus padres dinero para fotocopias y papel higiénico para lo que se usa el referido material. Un error materializado por escrito. Botón del pánico. A la directora le ha sobrevenido un ataque de ansiedad que, en el delirio de la desazón, le ha impelido a asegurar que “la Consejería ha hecho efectivo los pagos correspondientes en la cuantía prevista y en las fechas establecidas para ello”.

 

Ya lo dijo el Papa Juan XXIII, que el miedo es la coartada del lobo. El lobo es el Delegado de Educación -alcalde perdedor de las elecciones municipales de Zalamea la Real- colocado en el cargo para recompensar los servicios al partido psoecialista. El señor Zarza, que así se llama el insigne directivo, desmiente a la profesora y reconoce que todavía no se ha ingresado la cantidad que debióse poner a disposición en septiembre para gastos de funcionamiento pero que su “abono se realizará en los próximos días” y dentro del plazo previsto.

 

El Delegado de Educación miente más que habla. El problema de falta de fondos no acucia a este centro de infantil y primaria de la localidad condal. Prácticamente todos los centros de enseñanza de la provincia de Huelva padecen el mismo mal. Por adeudarse, hasta cantidades importantes del pasado curso. Luego vienen el ínclito Griñán o su vocero portacoz Mario Jiménez a vendernos el enésimo embuste de que los del Psoe nunca realizarán recortes en materia de educación. Anda y que os zarzan, digo que os zurzan. Quien no os conozca que os compre.

 

La Delegación de Educación de Huelva ha puesto el listón muy alto en cuestiones de ilegalidad, de nombramientos a dedo, de incoación de expedientes, de presión a profesores y de manipulación de calificaciones docentes. Muy alto. Como los peores tiranos, actúan de manera despiadada contra los profesionales decentes que se atreven a hacer cosas distintas y distantes del quehacer ejecutivo de la casa. Las rebeldías están proscritas. Las discrepancias, en silencio. Y chitón que están más guapos y guapas. Lo de La Palma no es una anécdota. Tiene categoría de género de vampiros.

 

Zarza debiera irse a su casa con la lengua entre los dientes. El Inspector Jefe debiera presentar la dimisión hoy en vez de mañana. El Inspector de zona, directamente destituido. La Directora del Centro debiera pedir perdón por ocupar un puesto de esta responsabilidad si carece de agallas para ostentarlo. El consejero De la Chica, que se libre de los precitados y se espere hasta las elecciones autonómicas de marzo. Total, el que venga no lo hará peor.

 

El de la Delegación de Educación de Huelva es un papel antiséptico, apestoso, sucio, generador de enfermedades. En definitiva, un papel no higiénico. Atenta contra la salud física, psíquica y moral.

 

Un saludo.

MÁQUINA LAVACEREBROS

 

Hay quienes desmienten, interesadamente, a Goebbels. Rechazan la idea de que una mentira mil veces repetida pueda ser verdad. Los que se manifiestan de esta forma, desconocen los efectos de la persistencia, los frutos de la reiteración y los resultados de la tortura. Nunca vivieron la experiencia del lavado de cerebros en la máquina apropiada. Existen, por desgracia, auténticos especialistas en esta materia. No se publicitan como tales sino que enmascaran su infame función bajo el rótulo institucional de las televisiones, de las propagandas comerciales, de las productoras de series, de los psicólogos y psiquiatras al servicio del poder, de las películas subvencionadas y, lo que es peor, de la respetable imagen de los centros culturales y educativos públicos.

 

El culto al líder es la consagración de los estados totalitarios, tanto de izquierdas como de derechas. Nadie se opone a esta realidad salvo fanáticos que no ven más allá de sus ideologías funestas. Cuando Hitler o Lenin diseñaban modelos psicológicos de manipulación de las masas, se basaban en armonizar los intereses de la personalidad del dictador con las necesidades e inquietudes de una amplia capa de individuos integrados en una clase social. Así, la convicción de la fortaleza de una raza, o la frustración generalizada por una derrota injusta, o el deseo de venganza ante una crisis económica devastadora. La acuñación del logotipo ZP respondió a la idea de crear un falso héroe que alejara tentaciones bélicas y aproximara al común su intención benefactora de amparar a los más necesitados. El supermán ZP. La campaña mediática de la “ceja” supuso la consolidación de este movimiento. Se trataba de reformar o de deformar las percepciones del pueblo en torno a determinados temas. A fe que tuvieron éxito los creadores de este embaucamiento masivo.

 

En la primera mitad del siglo XX, -y en nuestros días está cobrando un desarrollo que asusta-, aparecieron la teoría de la Gestalt y, posteriormente, la terapia de este mismo nombre. Se parte de que los sujetos perciben la realidad actual como un todo que tiene más valor que la suma de sus partes. En un partido político, la formación se marca unos objetivos que, a la postre, determinan la pervivencia de esa institución. Si la meta es el poder y su esfera de influencia, todo se encaminará a conseguirlo y, después, a conservarlo. La percepción de la realidad discurrirá por fijar la idea de que ese poder genera bienestar a la mayoría y que desaparecería justo en el momento en que ese poder se perdiera. Se desprecia la verdad de la afirmación pero se inocula tanto miedo que no caben más fundamentos que la supervivencia y, por consiguiente, la alienación. Se percibe lo que interesa al poder instituido.

 

Asusta pensar cómo una filosofía como la gestáltica, de contenido admirable en muchos aspectos, pueda ser reconducida para convertirse en un robot conductista capaz de modificar los hábitos y las actitudes de las personas. El susto devendría terror si este instrumento se trasladara a los centros de enseñanza. La manipulación alcanzaría niveles de cirugía encefálica. Se cambia por completo el comportamiento de la gente. Se le aconseja no reprimirse y que imponga sus deseos por encima de todo y de todos. Hasta el fanatismo egocéntrico. Qué ocurre si tienes pareja y la voluntad de uno de ellos no coincide con la del otro. Que no hay nada que hacer. En este momento, el más fuerte halla la excusa perfecta para desprenderse y aniquilar al más débil. La ley de la selva sustituye a la fuerza de la ley. O el débil se somete o que sepa lo que le sobreviene. Al tiempo que ese débil desarrollará la brutalidad más insultante con los que se coloquen debajo de su mando.

 

La máquina lavacerebros hace horas extraordinarias en la Junta de Andalucía. La derrota en las elecciones municipales y el duro varapalo en los comicios generales ha intensificado el trabajo de deformación. Disponen de pocos meses para adquirir nueva maquinaria. Especialistas tienen de sobra. Los dueños del antro no caben en sus refugios.

 

Un saludo.

LA TARJETA

 

 Visa o Master Card. Lo importante es la tarjeta. Tarjeta institucional al servicio privado. Tarjeta valverdeña de la que disponía el edil para irse a lupanares y puticlubs. Tarjeta de presentación que compra voluntades con dinero ajeno. Tarjeta de crédito entregada temerariamente a gente no de fiar. Tarjeta de embarque en avión de lujo y de vicio. Tarjeta de identidad que desvela la porquería interior del personaje. Tarjeta que exhibe el inmoral que preña su propio vientre a costa de la flaccidez de la teta del pueblo. Valverde de mi Valverde. Valverde de Miguel Ángel López. Valverde.

 

José Blanco no necesitaba tirar de cartera. La tarjeta se ofrecía en su apéndice nasal como hombre quevediano a su nariz pegado. Blanco utilizaba al banco de España con el banderín de Fomento. El segundo de Zapatero administraba su presente con la tarjeta volantinera de su oscuro porvenir. Aquí y allá labraba conciertos y servicios entre la peña que, a cambio de favores, depositaba “bin ladens” en los bolsillos sin agujeros de sus pantalones de ministro. La invitación de Blanco se sirve en tarjetas impresas de puños y rosas. Puños que golpean y extorsionan y rosas que acarician babosas. Tarjeta de visita que anuncia diezmos y tarjeta postal que reclama aguinaldos. Tarjeta roja de Blanco a su lucense ambición de visir de sultanes despreciables.

 

Tarjeta de Rubalcaba. La araña negra preside la dorada cartulina primorosamente cortada. Es la carta del ogro con ojo de cíclope que, borracho de grandezas, no alcanza a ver la pequeñez de su figura. Bastón perdido del ciego que creyó contemplar ferias en escenarios de fuegos fatuos. Bono amarillento de un hombre que desafió a la naturaleza de las cosas y no soportó, sin embargo, la furia de los elementos humanos. La tarjeta de Alfreddo no se entregó en la meta. Yace, arrugada y húmeda, en el fondo de las aguas que rezuman las alcantarillas del Gal y del Faisán.

 

Bono cogió su fusil. El fusil de Bono dispara balas dialécticas. El jefe del hipódromo prefiere que le maten antes de matar. Sublime INRI el de un hombre que ama a Jesús con la intensidad del Iscariote. La tarjeta de Bono es el paño de la verónica impregnado del rostro de la hipocresía imperial. El Viva España del que todavía se pavonea por el Congreso es un grito desesperado a la ruptura territorial de la España que contribuyó a destripar. Bono besa solícito la mano de Chacón con el uniforme maoísta de su partido y muerde su cuello una vez atraviesa con sus ojos anodinos la espalda de la catalana. Tarjeta de traición prendida a su acento, arrastrado, de sofista con sede en plaza de indignados.

 

La tarjeta de Zapatero es blanca. Inmaculada e impoluta. Celosamente guardada entre las hojas de un libro que nunca abrió. Las pastas sufren el golpear del tiempo. Las hojas amarillean. Pero la tarjeta permanece a salvo. Es el triunfo del sobrevivir en tiempos del cólera y en épocas de iras. Escondida entre millones de láminas de celulosa maloliente, la tarjeta de Zapatero resiste. Devuelve el legajo y se apodera de su tarjeta. Limpia. No ha trapaleado como Blanco ni puteado como el de Huelva ni arañado como el felipista ni traicionado como el manchego. Eso sí. En el anverso de la tarjeta se puede leer, a la luz de la lámpara, que su portador es el ejemplo vivo de lo que no puede ser un hombre. Picudo rojo. En el anverso está escrito: Zapatero, el picudo rojo.

 

La tarjeta es la señal de la muerte. Lo expresaba magistralmente Pablo Neruda: “Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no se atreve a cambiar el color de su vestimenta o bien no conversa con quien no conoce”.

 

Un saludo.



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