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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2011.

TELE 5: SÍNTESIS NO ES RESUMEN

 

 La vida no es un resumen. En unas horas se puede, únicamente, abreviar lo esencial de un recorrido de años. Sintetizar es otra cosa. El compendio de la materia es la composición de un todo por la suma de sus partes. La confusión entre resumen y síntesis genera equívocos añadidos. El resumen bebe del extracto, de la sinopsis, de la recopilación. La síntesis es el fruto de la composición de un cuerpo o de un conjunto a partir de sus elementos, previamente separados en un proceso de análisis. En el campo jurídico, la síntesis se produce cuando integra en su texto todos los contenidos analizados en el transcurso del procedimiento.

 

La sentencia no es, necesariamente, la síntesis. Se ha podido llevar a cabo un análisis pormenorizado y exhaustivo de cada una de las piezas de la investigación y del sumario, pero ciertos aspectos han podido quedar desnaturalizados, desvaídos u olvidados. En cuyo caso, se dictará sentencia a sabiendas de su aproximación a la verdad, pero sin ser la verdad misma. En ese contexto, la sentencia incurrirá en lo injusto.

 

El caso Mariluz. Todavía no hay sentencia. Ésta ha podido dictarse y publicarse días atrás. No ha sido así. El tribunal resolverá una vez haya conformado un corpus jurídico que le proporcionan, durante el juicio, los documentos, los testimonios y los peritajes presentados. Sin embargo, en todos ellos repta el fantasma de la falsedad, de la comedida declaración, del informe pericial retenido. Pese a esos contingentes, el juez falla. Su fallo nunca será síntesis. Si acaso, resumen de lo vivido, de lo experimentado, de lo aprehendido, de lo intuido, de lo supuesto. Uno acepta, pero no está convencido.

 

El descubrimiento de la verdad no es admisible si no se tiene en cuenta la licitud de los medios. El fin sólo justifica los medios en regímenes fascistas y totalitarios. Los estados de derecho renuncian a la verdad a cambio de la defensa de las garantías. De manera legal, pues, la síntesis se desvanece en beneficio de otros conceptos. Hay que reconocer que los jueces no son dioses ni los ciudadanos, borregos. De igual modo es preciso enunciar que la sociedad que se da a sí misma un sistema jurídico, no puede modificar un día sí y otro también sus reglas de juego.

 

La polémica, tan antigua como el mundo, recobra actualidad a raíz de las declaraciones de Isabel Delgado, la esposa del principal acusado de la muerte (homicidio, asesinato, a saber) de la niña Mariluz Cortés. Lo que en sede judicial declaró la inefable señora es diametralmente distinto a lo que ha respondido a una periodista de Tele 5. Estuve en la sesión presencial en la que testificó la esposa de Santiago del Valle. Desde mi experiencia vital y profesional, no albergué duda alguna sobre la mendacidad de su testimonio. Ninguna. Sabía qué decir y cómo hacerlo. Incluso mostró su raza de actriz mundana al evidenciar según qué estados de ansiedad. Sus palabras en la Vista son las que determinarán, entre otras conclusiones parciales, la resolución judicial. A tal punto, que su marido podría salir indemne de los cargos si no aparecen pruebas incriminatorias o indicios de envergadura.

 

A esto, que la cadena Tele 5 emite una entrevista con la susodicha Isabel. Al aire libre. Con cámaras de espectáculo y sin grabaciones de Audiencia pública. La mujer confiesa. Señala al autor del crimen. Se desdice de cuanto manifestó en el palacio de justicia de Huelva. Ya no vale. Sus revelaciones televisivas no han de repercutir en el animus decidendi. La sentencia que se pronuncie nunca será, por tanto, una auténtica síntesis. Como mucho, un resumen adosado.

 

La cadena privada de televisión ha tenido un importante papel en el conocimiento de la verdad del caso. Puede no ser útil para determinar la catadura del autor del crimen. Sin embargo, sí es valioso a fin de demostrar a todos que aunque el fin no justifica los medios, los medios sí son necesarios para lograr ese fin. Cualesquiera que acusen a los periodistas de falta de deontología, deben mirarse su interior y reflexionar sobre la hipocresía de sus almas. Aun cuando salga absuelto el criminal, todos sabremos a qué atenernos -y él, el primero- ante la contemplación de este individuo. En cuanto a los tribunales, deberán proceder por sendas en los que sus sentencias sean síntesis, pero no resúmenes.

 

Un saludo.

EL SOÑADOR DORMILÓN

 

 Hijo predilecto de Andalucía. El Gobierno del Psoe que detenta, ostenta, regenta y que se pavonea de gobernar la Junta con las mismas malas artes que el señorito su coto de caza, ha concedido a D. Alfonso Guerra el título honorífico de Hijo Predilecto. Predilecto. Preferido, querido, favorito, distinguido, protegido, mimado.

 

Preferido por el poder psoecialista, al que sirve y del que se sostiene desde hace casi cuarenta años. Querido por el partido psoecialista en el que se enroca para seguir mamando de la ubre política el tiempo que pueda hasta jubilarse nunca. Favorito de Felipe y privilegiado del felipismo por más que sus amistades se truncaran cuando el expresidente le arrebató la cocina. Distinguido en tanto su sobresaliente dominio del chascarrillo compite en excelencia con su extraordinario dominio del insulto al adversario de la derecha. Protegido y escudado en unas siglas hermosas adulteradas por algunas de sus actuaciones y prostituidas por acciones delictivas de algunos de sus más caracterizados compañeros de panda sectaria. Mimado por malcriado en el seno de una familia honrada y malacostumbrado en el marco de una organización que defendió la guerra sucia, los fondos reservados, los expedientes de regulación de empleo y la corrupción en sevillamerca.

 

Predilecto Alfonso. El humilde Guerra, así se autocalificó el otrora mandamás de la transición, tiene la sencillez y la modestia del más altanero de los personajes esperpénticos de Valle Inclán. O sea, ninguna. Se conduce, en ciertos foros, de modo despótico y cruel manteniendose en el poder, cual Santos Banderas, gracias al terror que su poder en la sombra inspira y a la opresión que con su verbo inmisericorde ejerce. Su humildad es la del santo de Asís pasado por los lobos de las redes sociales. La soberbia y la altivez se hacen diminutos gnomos en la mente desvalida y proletaria del “henmano” de Juan Guerra. De escándalo, oigan, la conspiración de la dialéctica de vendedor de perfumes falsos en tarros de marca.

 

Un soñador, se autoloa. Sueño de una Andalucía, exclamó, capaz de borrar a la élite indolente y codiciosa de otro tiempo. Si así fuere, el sueño quimérico y utópico del diputado eterno se convertiría en pesadilla visionaria de la propia realidad presente. No quiere despertar Alfonso. Su poesía machadiana huele a rancio. Se apropia del carisma del egregio lírico y se cree heredero de su obra y de su singular legado literario. Nunca perserguí la gloria, versificó el sevillano nacido con la Restauración borbónica. En la gloria bendita sigue viviendo el impar líder del sector guerrista del Psoe. Y qué disfruta de su preciosa imagen. Alucinante su discurso: "Andalucía es mi tierra y es tierra de soñadores, y yo soñé una Andalucía que debería estallar de luz y color y sentar su dignidad, y supe acompañarte a levantar tu dignidad". Sin pestañear. Pocas veces Zapatero superó una rapsodia tan impostora.

 

El presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados se enorgullece de su Andalucía y de su España al tiempo que ni un mohín de disgusto surca su frente al enfrentar el problema separatista de la Cataluña de Montilla y del País Vasco de Eguiguren. Es único Alfonso. Hasta tiene momentos de ingenio. Gracia, lo que se dice gracia, maldita la que me hace. Inteligencia se le supone. Listeza, como astucia de viejo zorro. Luchó por su libertad con el mismo entusiasmo que por su patrimonio. Por su libertad, que no la del pueblo. Por su patrimonio, que al ciudadano, ni agua. En similar medida que dejó su sangre por el patrimonio y la libertad de cinco millones de parados. Exánime está el hombre a causa de su esfuerzo.

 

Me parece que Guerra ha visto “el dormilón” que protagonizara allá por los años setenta el genial Woody Allen. El neoyorquino satirizó el mundo futurista. El hispalense esquilma el pasado de la historia reciente de Andalucía con la misma celeridad que olvida el presente de nuestra tierra. Líder en desempleo y farolillo rojo en educación. Alfonso, Alfonso. Quien no te conozca, que te compre.

 

Un saludo.

ESPERANZA: EL CÁNCER ES LA CORRUPCIÓN

 

 Esperanza. La señora Aguirre es la promesa cumplida. Es la madre de guante espartano y ateniense mano. La presidenta de Madrid transmite confianza, seguridad e ilusión. Dicen que se ha sometido a una operación para extirpar un cáncer de mama. De un tajo. A los tres días, fuera. Esperanza es agente y paciente.

 

No se da tregua. Ni la concede. Ella sabe que en Madrid como en el resto de España, el verdadero cáncer social es la corrupción. El pecado de hacer privado el patrimonio del pueblo se extiende por todas partes de nuestra geografía. Esperanza es el freno. Esperanza es el efecto. Es la derecha hecha izquierda y la izquierda del hacer que reniega de la izquierda de la ideología máscara. Es la mujer hecha heroína en un mundo de cobardes. Es la exigencia hecha dama y el trabajo en persona. La responsabilidad del líder se encarna en Esperanza y se sustancia en Aguirre.

 

Noble de casta, pero más de condición. Española de raza, muestra la tozudez limpia de su ascendencia irlandesa. La humildad de su persona en su origen se corona. Viene de arriba y es labriega de abajo. Viste de mercadillo como una rey luce el armiño. No precisa a Dior para que se advierta su elegancia innata. Riega su sensibilidad de Gil de Biedma con el agua evangélica de a dios rogando y con el mazo dando. Lee a Feuerbach pero refuta su praxis.

 

Es Esperanza. Aguirre. Que se presenta a las elecciones autonómicas en Madrid. Bueno. Pues muy bien para los habitantes de aquella provincia/comunidad. Incombustible e incorruptible. Los atentados de Bombay hicieron de su fortaleza un mito. Supera el accidente del helicóptero y sobrevuela las bombas terroristas. Incólume del accidente y del incidente, que diría Zapatero. Incidente entre charcos de sangre. Descalza en medio del rojo y doliente líquido.

 

Y, sin embargo, ahí sigue. Al pie del cañón de la libertad. El cáncer es la corrupción, dice. A ras del terrorismo, de la xenofobia, de la desigualdad, de la ausencia de libertades individuales. La enfermedad es la mentira y el engaño.

 

Esperanza es el antídoto. Los madrileños lo saben. Y los andaluces. Y los psoecialistas españoles, más que nadie. La vacuna es personal e intransferible. No se inocula. Debe ser vaca. Vaca. La esperanza es la vaca que extermina la corrupción. Habrá que clonarla. Mejor, no. No.

 

Un saludo.



RENTA INDISPONIBLE

 

 La familia no atraviesa su mejor momento. No ya por la sangría jurídica que padece. Ni por la volatilidad de los valores propios. A causa del quebranto económico creciente. La renta, en cuanto a desazón de la salud, más que indispuesta está bastante enferma. La patología de la indisposición se agrava en el mal de la indisponibilidad. El caudal de ingresos de una familia es la renta. Descontados los gastos habituales de luz, agua, hipoteca, calzado, vestidos, impuestos, la renta disponible merma por días. Cuando la familia tiene a todos sus miembros en paro, ni renta ni disponible. Puro espectro que se alimenta del subsidio y se conforma en la pobreza.



El índice de precios al consumo se ha elevado hasta la cercanía del 4%. Lo cual quiere decir que la renta de la que dispone cualquier familia española ha descendido un 4%. El salario se queda en su nivel y los precios suben. Escenario ideal para desatar la alarma social. Detrás del incremento, los carburantes, los alimentos y las bebidas no alcohólicas. El precio del petróleo va a tirar del consumo hacia la estratosfera. No hay vuelta de hoja. Conforme la OPEP controle la producción del oro negro, el barril se pagará a precio de platino. La dependencia de esta fuente energética no permite otra salida que la adicción o la parálisis.



En la España zapateril de los cinco millones de parados y de los cientos de miles de corruptos, la inflación agrega un componente crítico al problema. En ese instante, se habrá aposentado el fenómeno de la estanflación. Precios arriba y empleo abajo. El colmo de las desdichas no es, pues, el paro. Es la estanflación. Es su concurrencia en el seno de una sociedad empobrecida que está en manos de un Gobierno incapaz y golfo. La renta disponible ha dejado paso a ingreso desarreglado. Cuando el dinero entra, se come y, en su ausencia, se limosnea o se acude al auxilio social o al hurto o al robo o a... Demasiado para el cuerpo el perder el empleo y sufrir el atropello de los impuestos y de los precios. Insoportable.



El Gobierno golfo carece de argumentos para explicar su política de zangolotinos. Días atrás, polemizaba artificialmente con el humo del tabaquismo. Es el turno, ahora, de rebajar diez kilómetros el límite de velocidad. Se inventa lo que sea con tal de tener entretenido al personal en bagatelas y abalorios, mientras se tapa el collar de perlas del desempleo y la sospecha de una más que probable falta de suministro. La economía, lejos de crecer una migaja, se precipita hacia el abismo. Zapatero combate la rebelión de los indicadores económicos con botes de humo y pelotazos de goma. Pronto, con metralletas y cierre de medios de comunicación.



Inflación, tipos de interés y tasa de paro, cual cohetes. La política fiscal expansiva empeora, además, las finanzas del Estado y desalienta a la inversión. Es de libro. El Catón de la economía es bien explícito: con estos ingredientes, no cabe consumo. Entonces, para qué la creación de empresas y, sobre todo, la competitividad de las mismas. En este punto, la devaluación de la moneda no es factible. La Europa del euro no admite jugar con la peseta. La España del zapaterismo no tiene a su alcance la firma de más Pacto de la Moncloa que la rendición monclovita a los intereses de Ferraz. Ni se flexibiliza el mercado laboral, ni se vislumbra solución creíble a los salarios o a las pensiones. A todo esto, el tremendo desequilibrio de la balanza de pagos.



El desprecio a Gadafi no significa repulsa a los actos del dictador al que ayer se rendía pleitesía. Ni que se lo piensen. La revolución libia se arreglará como sea pues, al igual que en Irak, el encarecimiento de los carburantes da alas a los ideólogos de Groucho Marx: si no les conviene esta ideología, tienen otras. Cualquier cosa, menos confesar la propia indecencia e indignidad. Es el aura que nos va a legar ZP, el psoe y la pandilla/secta. Y no hay posibilidad de a beneficio de inventario. Te tienes que comer la herencia envenenada.



Un saludo.

OPOSICIONES A MAESTROS

 

 Aquí no hay quien viva. La Junta de Andalucía se crece en el desbarre. Discurre fuera de la razón. Si todo lo que decide y/o resuelve es fruto de su capacidad de desbarrar, sus dirigentes jamás podrán ser sujetos de prevaricación porque, para cometer este delito, es preciso hacerlo a sabiendas. Y si no saben porque la razón no les acompaña, habrá que pedir su incapacitación.

 

El presente era el último año para acogerse a la jubilación voluntaria con indemnización. A partir de 2012, cabrá la voluntariedad pero se rechaza la cantidad. De golpe, por miles, los maestros se jubilan. Antes de que comience el recortazo. En tropel. La prospectiva de los directivos de De la Chica tienen la misma idea de la sociología educativa que de la educación sociológica. O sea, ninguna. A estos psoecialistas de cúpula y de cópula partitocrática, la planificación les resulta una actividad demasiado engorrosa para sus mentes calenturientas. Ahora, eso sí, planes, los que ustedes quieran. Para reunirse, para salir, para convocar cursillitos y congresos de la igualdad entre ovejas y de la libertad de los canarios/as de flauta. Para eso, unos hachas, oigan.

 

El fracaso escolar está garantizado para años. En este punto, ser líderes de la negatividad otorga carisma, no crean. Ser los primeros en fracaso escolar tiene el mismo caché que encabezar la tasa de paro o liderar el ranking de morosos. Así son y así parecen, si me permiten parafrasear a Pirandello. La falta de respeto a los andaluces se halla en la base de este clásico teatral. La consejería de mala educación de la Psoejunta de Andalucía va a celebrar el día de la comunidad lanzando urbi et orbi una macrooferta de empleo público para docentes de Primaria. Es que uno se enternece con este esfuerzo sobrehumano de Griñán y los suyos de Mercasevilla y aledaños. El estremecimiento nos recorre cada parte de la dermis hasta erizar todo el vello de la geografía corporal. Qué corazón la de los creadores del fondo de reptiles y qué entrega la de los campeones del despilfarro.

 

Tan magnánimo y generoso el Gobierno andaluz, que se compromete a cubrir todas las vacantes de profesores. Todas. Interinidades, las mínimas. Eso se creen. Eso dicen. Los Griñán boys están dispuestos a contradecir la ley del gran conmilitón Zapatero. La Ley de Presupuestos Generales marca un límite. Esa frontera no rige para el señor Chaves, el padre de Paula, la apoderada de Matsa y subvencionador de diez milloncejos de euros. Siempre hubo clases y privilegios. La Junta oferta más plazas que siete Autonomías juntas, incluyendo a Cataluña y al País Vasco. Qué cerebros. Qué estómagos. Qué intestinos. Qué asco.

 

Cualquiera sabe, hasta el más mentecato, que profesores de toda España se van a acercar a Andalucía en busca de una de esas miles de plazas ofertadas. De toda España. Lógico. El humo conduce al fuego. El ofertón andaluz atrae a todos los maestros de la península y de las islas. De esta forma, los maestros de esta comunidad representarán al estado español en su conjunto. No se hará como en Cataluña o País Vasco, donde se requiere conocimiento de la lengua cooficial o si no, vuelva usted otro siglo. Aquí entra el que quiera.

 

Detrás de la broma, quién si no, el vicepresidente florero de (des)coordinación territorial. Qué hombre. Qué político. Qué administrador. Qué estadista. Nos tiene perplejos con tanta sabiduría. Pasado mañana, se prorrogará la jubilación voluntaria indemnizada y, oh milagro, muchos aplaudirán con las orejas. Las oposiciones andaluzas llevan al enfrentamiento, al antagonismo, a la contrariedad, a la resistencia. Al tiempo. Todo el profesorado español al asalto de las plazas andaluzas. No así de las catalanas o de las vascas. Allí colocan el stop al maketo y al charnego.

 

Andalucía, tierra de promisión. Para todos, menos para los andaluces. Olé las narices del 28-F.

 

Un saludo.

ESPAÑOL

 

 Tal vez el presente sea el más corto de los artículos que he venido escribiendo desde 2009. Lo quiero así. Es para decir que soy español. Obviedad manifiesta. Lo que pasa es que me han emocionado las palabras del actor Imanol Arias: “Mi lengua es el castellano y mi patria, España”.

 

Y la mía. Y mi habla, andaluza. Y mi cuna, Huelva. Y mi familia, huelvana, andaluza y española. Ni más ni menos. Será poco, pero qué satisfacción la de sentirse bien con nuestros orígenes.

 

Un saludo.

BLANCO LLAMA A COMBATIR

 

 En estado de guerra. Las huestes psoecialistas llaman a sus militantes a combatir. Así se ha manifestado ese extraño universitario que se apellida Blanco y que, por los méritos contraídos en la defensa del partido del que come, es ministro de Fomento. El rey de la prohibición ha llamado friky y anarcoide a los populares por oponerse a que el nuevo límite de velocidad en autopistas sea 110 kilómetros por hora. Prohíbe y restringe. Capa y cercena. Reduce y coerce. Reprime.

 

Para los demás, la nada. Para los suyos, el todo. Es el sino de los fascistas. Ni Goebbels difundiría mejor los mensajes que alumbra la mente atormentada de Blanco. Ha dicho: “llamo hoy al PSOE andaluz "al combate" contra "las mentiras" sobre presuntas irregularidades en la Junta de Andalucía que reiteran Mariano Rajoy y Javier Arenas”. Hay que cerrar filas -prietas las filas, cara al sol, nueva la camisa-, ha agregado el gallego de chapapote, contra el enemigo popular. Ni una sola autocrítica. La mínima exigencia de depuración de responsabilidades para limpiar la inmundicia corruptiva de su partido. Ni un ultimátum a Griñán para que pida público perdón. Ni una advertencia a Chaves ante el descrédito creciente que sufre una organización de millones de honrados simpatizantes. Nada. Goebbels ataca los mismos valores que Blanco. Y viceversa.



Combatir y prohibir. Engels resumía excepcionalmente el concepto de ideología. Fruto de una conciencia falsa. Disolución de las libertades de los individuos en el bosque enmarañado de unas falaces libertades colectivas. Porca miseria. Nunca el progresismo político retrocedió tanto a ubicaciones de sórdida caverna. Jamás la izquierda se enfangó tanto en la elección y mantenimiento de líderes indeseables. En toda su historia, la democracia fue mancillada de tan aviesa forma por tan inicuos y vampirescos personajes.



Al combate. Están saliendo estos ministrillos menestrales del armario de sus delitos. La violencia que les invade sale antes que después. A las armas. Que nos quitan el marisco y la amante. Que nos dejan en bragas y sin audi. Ya lo avanzábamos en este blog va para dos años. Entonces era Chaves el que reclamaba posición de combate. Escribía entonces algo así como: Chaves lleva años mal gobernando Andalucía y, pese a verdad tan indiscutida, no tiene reparos a la hora de hostigar al PP como adalid de los casos de corrupción política. ¡Leña al mono, que son los populares de Arenas! ¡Toma posición de combate! De seguir en esa línea, entraríamos en una guerra sin cuartel, y ésta sí sería sucia en comparación con la de Irak.


¿Cuándo los políticos del PSOE dejarán su demagogia (a veces innata, a veces aprendida) y reconocerán públicamente sus errores? ¿Tendrá Chaves la gallardía de reconocer que Andalucía ocupa el último lugar, según el Informe PISA, entre las Comunidades Autónomas españolas, o que las empresas públicas andaluzas han perdido, según la Cámara de Cuentas, casi un cuarto de billón de pesetas en 2008? El día que ese cambio de mentalidad se produzca, este articulista creerá que el PSOE sí está en posición de combate, pero contra la mentira, contra la demagogia, contra el engaño, contra la manipulación, contra la propaganda nazi, contra la corrupción, contra la degeneración democrática,...

 

El fin del régimen felipista en Andalucía se halla próximo. Sí, felipista. Por él construido. Para su gloria y pompa. No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. Sin embargo, por Andalucía hay que cazar al oso. No matarlo. Sí dejarlo fuera de actividad. El daño que ha hecho es incontable. El mal tardará años en superarse. Es preciso un golpe de timón electoral que haga posible la contemplación de nuevas perspectivas políticas. La mejor arma contra la guerra es la paz. La paz es el sustento de la democracia. Las posiciones de combate han de pasar por el tamiz de la ley.


Éste que les escribe celebrará el cambio de régimen. El batacazo electoral del PSOE significará el fin de un período negro de corrupciones inacabables. Aunque sólo fuera por esto, habría que echarlos. Se impone, además, un movimiento de construcción autonómico que devuelva a Andalucía a la senda de la recuperación económica y de la confianza social. El resurgir moral va a ser más difícil. Todo se andaría. Una nueva victoria del PSOE indicará el triunfo de la democracia, sí, pero de una democracia intervenida. Es decir, una democracia pervertida desde dentro por esta Junta que nos desgobierna. Posición de defensa. De los ciudadanos honrados contra los políticos facinerosos, osos.

 

Un saludo.

LA GUERRA DE LIBIA

 

 Ay de mi chiquirritón que ha nacido entre nubes. Ay. Zapatero, hasta ayer amigo de Gadafhi y máximo impulsor de la Alianza de Civilizaciones incívicas, que no está por la labor de permitir al carnicero de Trípoli su sangrienta política. A Sadam Husseim, sí, que ese era menos malo. Al libio, no, que le regaló un caballo a Aznar y a él únicamente le agasajó. Las guerras de ZP son como las hazañas bélicas del Psoe. Siempre ganan los que a ellos conviene. Ayer se abrazaba al socialista libio. Hoy lo proscribe de su agenda. Sin embargo, ahí lo tienen. Bendito el español que mucho predica y nada hace y al norteafricano, que mucho hace y predica poco.

 

Mientras, los ataques indiscriminados contra civiles continúan. El uso desproporcionado de la fuerza es la moneda de curso legal. Miles de personas se arraciman en las fronteras con Túnez y Egipto. Las organizaciones humanitarias no pueden acceder al territorio. Ban Ki Moon se preocupa. ZP llora. Los boabdiles de vía estrecha no mueven una pestaña para frenar en seco la matanza. O acaso es que entienden preferible la declaración hipócrita de intenciones antes que la acción directa en el país del desierto. Va a ser eso. Los cínicos más redomados son los primeros en desmarcarse públicamente del poder asesino aunque, en la trastienda de las comunicaciones, le ofrecen su apoyo decidido. O es que Al Qaeda tiene algo que ver en este maremágnum de conflictos. O es que la importancia geoestratégica de Libia no ha sido bien ponderada. O es que vituperan a Pilatos para honrar a Herodes. O es que se van a saltar a la torera la soberanía del país norteafricano y, con ella, el derecho internacional.

 

Politiquillos de orejas kilométricas y secas almas. Manipuladores infames de la realidad. Y la ONU, declarando sin evacuar. Evacuando sin tener ganas. Cobardes de la talla moral de Chávez. A éste se le nota cada día más el rizo dictatorial. Se pone del lado de su compañero de aventuras al límite. Lo que no es de recibo es la oratoria cómplice de los aliancistas zapateriles. Por qué, al menos, no se ponen de parte de los sublevados y reconocen, siquiera testimonialmente, al neogobierno de Bengasi. Va a ser que no. Palabras vanas, por millones. Acciones buenas, ni una. Es el sino del presidente español más nefasto de todos los tiempos: ni una mala palabra ni una buena acción.

 

Libia se desangra. Los demócratas de toda la vida, a mirar el río de sangre se detienen. Observan el fenómeno como la licuación venerada de san Genaro. La guerra civil es el futuro próximo de Libia. El premier británico y el presidente español se entretienen en Bruselas. El hijo de la Gran Bretaña, cual Blair, es partidario de aliarse a Obama para disuadir al halcón del desierto libio. ZP está por la labor, sí, pero impone dos requisitos. Uno, que el Consejo de Seguridad dicte una resolución para bendecir la “actio belli”. Es que sin la bendición del Vaticano civil, acabar con las muertes está mal visto. Las guerras son legales siempre que Naciones Unidas exprese qué muertes son necesarias, cuáles son convenientes y hasta dónde se debe conceder tiempo. El segundo requisito es que la Liga Árabe o la Unión Africana avalen la intervención. Si no hay aval, no hay préstamo. Mientras, los salarios de tramitación se colorean en los charcos de los muertos y de los heridos. Falta que Obama imite a Bush, rearme a los rebeldes, envíe la escuadra destructora y Zapatero grite, ensimismado, sí a la guerra, viva la guerra santa.

 

En Libia hay guerra. No es que vaya a producirse. Ya está. Y como todas las guerras, las muertes de inocentes inundan de basura a quienes tienen el deber de pararla y se tocan el silbato con la viperina lengua bífida. Porque detrás, como en Irak, el petróleo reclama su protagonismo. El oro negro de Libia es imprescindible para que el suministro a España esté asegurado. Como falle el abastecimiento, ni 110 ni 90. Peatonalizados todos. Y las industrias, al garete. Este Gobierno de Zapatero es así y no de más carnes. Tanto gritar no a la guerra de Irak y ahora se tiene que comer sus denuestos con patatas fritas en aceite de colza.



Zapatero. A ver si Ban Ki Moon impulsa una resolución. Lo más arbitraria que sea. Pero que resuelva. Que nos quedamos sin carburante. Lo de los muertos le importa poco. Si de verdad fuere así, qué digo la sexta flota, él mismo se lanzaba en paracaídas, cual Moisés contemporáneo, en pos de la salvación del pueblo libio. Valiente. Valiente...



Un saludo.

PANDEMÓNIUM

 

 De la mano. Crisis y barroco van juntitos. El pícaro, el truhán y el granuja hallan en la crisis económica la excusa para justificar la laxitud de los valores. El hambre, dicen. La necesidad, explican. En el mundo de los bribones y de los sinvergüenzas, el crack financiero sirve de coartada para delitos miles.

 

Milton escribía, allá por el siglo XVII, su célebre obra “El paraíso perdido”. No es sino un poema de la vicisitud, del cambio, de la confusión. En el mismo, el autor inglés llama Pandemónium a la capital del infierno. Las tinieblas, se dice, se funden con la luz. Son momentos de claroscuros. Lugares de ruido y confusión.

 

El paraíso de Occidente se pierde. Demasiado esplendor para tan dolorosa miseria periférica. El limes se resquebraja. Los parias de la tierra reclaman algo más que migajas. Buscan participar en el festín. Aunque les cueste la vida. A costa de hundir el pérfido stablishment que maneja los hilos del mundo títere.

 

En una sociedad surcada por la cicatriz relativista, se rechaza la moral universal de ninguna naturaleza. Se niega la verdad absoluta y no existe interés por buscarla. Se niega la existencia del bien objetivo y, por eso, en vez de Ética, se cursa Educación para la Ciudadanía. Se niega la mejor cultura y, en su virtud, no hay por qué hallarla. Escepticismo y cinismo son la columna vertebral de este mundo relativista.

 

Y, sin embargo, los seres humanos mantenemos los valores. La verdad ha de demostrarse aunque sus efectos amainen. La belleza física se repliega a parámetros corporales. En el mismo sentido que la belleza moral se refugia en cuevas televisivas. Hemos trasladado la arquitectura de nuestras relaciones a un espacio global, universal. La negritud está dejando de ser un referente despectivo y se acepta, por fortuna, su potencial creciente. La mujer se encarama al árbol de la igualdad e impone al machismo secular su categoría excepcional. La vejez demanda posiciones más allá del Consejo de Ancianos de la tribu y condiciona su voto al mensaje del candidato. La homosexualidad se abre paso entre la injustificable e inadmisible muralla de homófobos. Los valores se modifican al alza, en algunos casos, y a la baja, en otros. Lo que hay que perseguir es la reconducción de esos valores a detalles de normalidad.

 

En tanto esto no ocurra, el paraíso se pierde. De manera insensible, sólo avisada por rebeliones puntuales y lejanas. Pandemónium cuyo eco parece afectar a otros. No es así. El clamor cerca y sitia al rico mundo de occidente. La crisis económica será la antesala del infierno que construimos. Las democracias se afean conforme la corrupción hace nido en ellas. Cuando se aprende a vivir con el impudor, lo indecoroso se apodera del núcleo y del entorno. Las dictaduras acechan. Los sondeos acerca del impulso de la ultraderecha en Francia son elocuentes.

 

La capital del infierno es el pandemónium. El pandemónium, en realidad, es nuestra propia pasividad, nuestro reiterado conformismo, nuestro abandono de las posiciones de defensa de los valores que hicieron de nuestra sociedad, el paraíso terrenal que ahora se nos escapa. Pandemónium interior.

 

Un saludo.

LA ECONOMÍA SOCIAL

 

 Nombres. Conceptos. Ideas. Frases. Palabras. Sólo palabras. La eterna lucha entre nominalismo y realismo. Es cierto que el nombre existe aunque no se conozca el objeto o el sujeto al que designa. El concepto marciano hace referencia al habitante de Marte, mas nadie ha visto a individuo de esta procedencia, salvo los creadores de ET y otros adelantados de la ciencia-ficción.

 

En el terreno de la fantasía hay que situar las promesas de algunos políticos. Su habilidad para lanzar mensajes hueros es comparable a su capacidad para olvidar lo que en su momento dijeron. Una pasada la suya. En este punto, coloco al señor Torrijos, líder político de Izquierda Unida en Sevilla y cooperador necesario del todavía alcalde Monteseirín para malgobernar el consistorio hispalense. Torrijos, izquierdista de ideología engeliana, puede escribir manuales acerca de cómo el grito a las barricadas se ahoga en la boca llena de mariscos. El hombre agota en su figura de sindicalista decimonónico todo su caudal político. En la figura y en la dialéctica trasnochada de quien no tiene más discurso que el reproche a la memoria histórica. Torrijos, ese hombre.

 

Entre Valderas y Torrijos se cargan la credibilidad que en Huelva posee Pedro Jiménez. Pedro. No confundir, por favor, con Mario, el amigo de Barrero, Griñán y otros responsables, ejem, del Psoe. El titular del programa de IU es la economía social. No dice el prohombre en qué consiste, pero qué bien queda. Es posible que se refiera al derecho de todos los desfavorecidos de nuestro país a darse un festín de gambas y langostinos a costa del erario público. No ya en Bruselas, que se conformarían en la cervecería más humilde de sus pueblos. O acaso la economía social aluda a las medidas que emprenderá el partido una vez alcance el poder cuando, claro, las ranas críen pelo o una vez, más diáfano todavía, que Zapatero sea bendecido por la sensatez política. Largo me lo fiáis, amigo Sancho.

 

La primera medida de Torrijos es procurar la igualdad. Toma del frasco, carrasco. Propugna un plan de choque contra el paro en Sevilla. Después de cuatro años de coaligación con el psoecialismo local, el candidato por la capital de Andalucía en las inminentes elecciones municipales, se deja caer ahora, después de cuatro años de ascetismo y pantagruélicos encuentros, con que el paro es vencible. Plan de choque o chocazo planificado. No es lo mismo, pero suena parecido. Concédanle los electores un mínimo de veracidad a sus palabras y, al tiempo, verán lo que tarda el inconmensurable personaje en arrimar las concejalías al ascua de la sardina de Espadas. Voto útil el de IU para el Psoe. Muy útil. Dos partidos y un destino. Dos ideologías y una sola corrupción. Admirable. Mirífico. Portentoso.

 

Eso sí. Hallado empleo para los próximos, los ajenos sigan en la cola del paro. No hay cargos suficientes para  satisfacer a tantos aspirantes al pesebre. No obstante, por mucho que la economía siga en la profunda sima en que el gran hijo de León la ha postrado, Torrijos podrá objetar, dentro de otros cuatro años, que por más que lo intentó, él no puede hacer milagros. Ni mañana ni hoy ni ayer. La economía social de Torrijos es la política marciana de Zapatero. Nombrarla se puede. La realidad nos niega su existencia.

 

Queda el consuelo de que se multipliquen los bien pagados cursos de formación, o que las subvenciones se incrementen, o que los impuestos aplasten más a los contribuyentes, o que los pensionistas sufran más dolorosos pellizcos en su magra remuneración, o que se copie el modelo Gadafi y se someta a la población con medios tan stalinistas como la tortura, el bombardeo o instrumentos pacifistas análogos. Una joya, el señor Torrijos. Un hombre del pueblo de los pies a la cabeza. Un economista social. Un marciano singular. Tan creíble como Rubalcaba en el faisán. Economista. Social. Pobre rico. Sevillano pobre. Andaluces, levantaos. Pedid justicia y libertad. Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad.

 

Un saludo.

EL GARANTE DE LA LEY

 

El Fondo de reptiles no da abasto. El suelo se hunde por el peso y los reptiles afloran. Se rasca un poquito y, hala, puñado de culebrillas, víboras y alguna que otra pitón. La historia interminable de la corrupción incluye un apéndice en el asunto de los expedientes de regulación de empleo. Para que la mierda, con perdón, se extienda y parezca que en la sucia charca se han bañado todos, el Psoe está dispuesto a declarar intruso a todo bicho viviente. Si es del PP, mejor. Si no, de IU aunque sea uno que pasaba por allí. En la cloaca del saqueo continuado y de la continuidad depredadora, Chaves enmudece. Griñán, que él no estaba. Viera, cuidado con Viera, que llama cabrón al que se atreva a señalarle. Fernández, en su bodega privada. Recio, a tapar los boquetes para que el dinero no se escurra a su través. Qué partía de golfos se juntan a pesar de que dios no los cría.

 

El garante. En derecho, el garante tiene la función de detectar cualquier violación de los derechos humanos, indicarlo a la autoridad correspondiente, mediar en su caso, procurar un acuerdo y amonestar cuando deba. En este contexto, los delitos de omisión encuentran su hueco para la punibilidad. Sea el delito de omisión propia o impropia, el elemento común es el “no hacer”. El “no hacer” constituye la omisión que realiza el responsable de salvaguardar el bien jurídico, estando obligado a ello. No se trata de un comportamiento pasivo. Consiste en abstenerse de comportarse como tiene el deber de actuar. El funcionario, por ejemplo, encargado de custodiar o de fidelizar documentos y, sin embargo, ni los custodia ni da fe de ellos. O el policía que, a la vista inmediata de agresión a una persona, hace la vista gorda y se fuga en dirección contraria.

 

La Delegación de Empleo competente en los EREs tiene la obligación de revisar los documentos con la exhaustividad y el conocimiento que la normativa prescribe. La Dirección General de Trabajo ha de insistir en esa exigencia de cumplimiento. La Consejería de Empleo se responsabiliza solidariamente de la correcta realización de cuanto incumbe a sus subordinados jerárquicos. En Andalucía, ni una de esas tres instituciones personificadas en los señores Rivas, Guerrero y Viera o Fernández, han hecho lo que la ley les encomienda en aras al bien común de los ciudadanos y de respeto a la Administración Pública. No es que hayan infringido una norma prohibitiva, no. Su infracción recae en una norma de mandato: el mandato de que la documental de un ERE responda a la requisitoria que la ley explicita para este proceso.

 

El deber de vigilar el proceso sobre los EREs hubiera conducido, con facilidad, a detectar las irregularidades y los intrusismos. Sin embargo, las pruebas demuestran que la culpa in vigilando se traslada a la culpa in negligendo. No ha habido sólo falta de vigilancia sino gravera de negligencia en tanto no se ha querido vigilar disponiendo de medios para ello. De ahí se deduce que no se puede hablar de versión culposa o imprudente. Ni hablar del peluquín. Dolo. Intención de omitir. “Animus infringendi”.

 

Dolo ex ante. Dolo ex post. Ex ante, porque como el propio sr. Guerrero confesó, existía un fondo de reptiles. Ex ante, porque se ha acreditado la omisión en decenas de casos hasta constituir toda una trama, toda una conspiración para delinquir. Ex post, porque aflorado el escándalo, el garante institucional debía haber dado muestras irrefutables de su diligencia al denunciar el saqueo al que altos cargos de la Junta estaban sometiendo a la Hacienda autonómica. Ex post, puesto que el garante parlamentario rechaza una comisión de investigación que coadyuve a desentrañar la miseria humana que se escuda detrás de instituciones públicas. Ex post ya que ni Chaves ni Griñán quieren asumir su propia responsabilidad política y, en vez de tener un rapto, un impulso, de decencia, se atrincheran entre los resquicios de legitimación que la democracia les regala.

 

Con garantes como los nombrados, para qué queremos avales. Hasta ayer, garantía era confianza, certeza y seguridad. Hasta ayer. Desde hoy, garantía no existe. En la Junta del Psoe, no. Insolvencia e iliquidez. Se sospechaba, se denunciaba, se criticaba. Hoy se demuestra. Garantes de larga mano. A la calle con ellos.

 

Un saludo.

ZARANDEAR

 

 Algunos hablan de dios. Otros, del destino. El zarandear es el infinitivo de los fuertes. Nos pillan por los hombros y nos agitan con violencia. Como muñecos de trapo. Dios o el destino. La naturaleza. El pantócrator. El terremoto de Japón nos muestra la insignificancia de lo que somos. Sic transit gloria mundi. El pensamiento barroco nos asalta en cada esquina de esta crisis y nos recuerda que polvo somos y con él nos fundiremos. Japón es la esquirla de la cruz que la vida en la tierra es. Hemos de aprender a vivir con ella porque, a la postre, lo que le arrebatamos, nos será demandado.

 

Frente a la acción, la reacción. El azar puede ser un invento. Como el amor. Física y Química en la base de todo. Literatura que recrea episodios telúricos, pero que esconde la potencia de lo concreto, de lo causal. Ignoramos muchas de ellas, pero en la combinación de las mismas hallaremos la respuesta a nuestras dudas. Acaso estemos predestinados a partir de una causa preexistente. Si la causa es Dios, él murió en la cruz y los hombres morimos en cada astilla de esta “tau” que para san Francisco de Asís, era signo de conversión y de penitencia, de elección y de protección por parte de Dios, de rendención y salvación en Cristo. En el evangelio de Juan se puede leer: “no causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios”.

 

El destino en forma de movimiento brutal se ha llevado por delante vidas. Y bienes. Vidas. El bien es la vida. La vida es el bien. El panteísmo irrumpe en nuestras vidas como el ciclón remueve los cimientos de nuestras pequeñeces. Japón se estremece en su geografía montañosa, volcánica y sísmica. En la lucha contra el absoluto impersonal con el que los panteístas identifican a dios, los nipones elevan a su dios el espíritu que niegan a la naturaleza cercana. Buscan su amistad y domestican su fiereza. Hasta que la psique humana penetra lo que se encuentra a su paso y se indentifica con su yo íntimo. Entonces, uno se pregunta dónde se sitúa el bien y en qué desfiladero del alma se aposta el mal.

 

Se duele la tierra y protesta. Con ira y cólera descontroladas. No es el pantócrator justiciero. La severidad de su lenguaje no se enraíza en su majestad, sino en su autoridad de juez que proclamará su justicia definitiva cuando llegue la Parusía, el fin del mundo. El cinturón de fuego del Pacífico es la medida de la rebeldía del ser humano a su destino terreno. Es momento de volver en sí. La nimiedad del hombre se apalanca en su atrevimiento estúpido. O en su miedo insuperable al sistema de quienes creen que el universo entero es el único Dios. El respeto al dios personal es el consuelo de los angustiados.

 

De dónde sacaremos el brío para que la muralla de nuestras creencias adquiera la flexibilidad de las edificaciones anti-tsunami. De faltarnos esa garra, el destino es el perecer. Después de ser zarandeados, la muerte nos aguarda guadaña en mano. La solidez de la construcción física es la representación del baluarte contra el abatimiento por el revolcón. Zarandear, digo, es oficio de unos pocos. Ser zarandeados es el fatum de todos.

 

Viva Japón. Viva. En la tierra del sol naciente, el dios de la naturaleza y la naturaleza hecha dios se han manifestado. Cada uno escriba su propia penitencia. La nuestra es ser sacudidos. Alguna vez que otra, sacudir.

 

Un saludo.

LAS CEJAS DE GARZÓN

 

Me encanta. Los de las cejas de Garzón es que me suliveyan. Si me permiten el nicaragüismo. Son seres cósmicos, etéreos, sutiles, volátiles, vaporosos. Sobre todo, livianos. En el sentido de frívolos, superficiales, inconstantes o volubles. Así me parecen estos de la eterna troupe de cómicos de la legua que de la húmeda han hecho oficio y de la representación, beneficio,

 

Uno contempla el vestuario de los histriones y acierta a vislumbrar la baja calidad de la obra que interpretan. Sacristán, don José, es todo un paradigma de la izquierda mejor ataviada. Ropa de marca en desaliñado aspecto formal. Rigidez facial para que su barba rala y canosa impulse el rictus de seriedad que el melifluo mensaje requiere. Discurso que pretende severo pero que no supera el listón de lo empalagoso y pueril. Es la excusa que se encarna en la comicidad vulgar, pero simpática, de sus años mozos. Defiende el notable artista –sí, qué pasa- al juez Garzón. Posiblemente no sepa de qué va la cosa ni entienda los fundamentos jurídicos que esgrimen los jueces. Y qué más da. Allí está el cejario de la secta para conjurar la denuncia de los facciosos. Abandonaron la zeja y se afiliaron a la panda del apéndice piloso ciliar. Lo que haga falta con tal de mostrarnos la coherencia de su alma y la profundidad de su intelecto.

 

Sacristán como Almodóvar y Bardem como Juan Diego no sé qué. Todos ellos solidarios con el juez que rechaza la caza del faisán y reniega de la ingesta de su carne. El magistrado encausado por presunta incompetencia e ilegales escuchas o cobros irregulares. El angelito Garzón encuentra en este elenco de personalidades del mundo del celuloide el respaldo que sus actos desaconsejan. Son los más genuinos investigadores de la Desmemoria histórica y de la Historia de la desmemoria. La élite de la democracia que se faja en apoyo del titular del nº 5 pero que se raja en defensa del masacrado pueblo libio. Cómo me place esta ardorosa muestra de respeto a la verdad, de repudio de las injusticias, de solidaridad con los cinco millones de parados, y de apuesta por la igualdad y las libertades. Qué cosa.

 

No están solos. Con ellos, los sindicatos más subvencionados, los productores menos taquilleros, los chaqueteros más veloces, las asociaciones más próximas al pesebre y los paniaguados singulares. Hay clase para todo aunque todos carezcan de clase. Los desclasados del pueblo, que no un pueblo de desclasados. El garzonismo es el fenómeno moral de los expedientes de regulación de empleo. Intrusos por aquí, mangoneadores por allá. Por donde la corriente huele a dinero gratis, los metomentodos profesionales. Muchos de ellos, el club de los artistas confundidos, apañados, trabucados, aturullados. Y los poetas, los del régimen, que no falten, por dios, que no me falten jamás. Que no.

 

Un saludo.

EREs JUAN MÁRQUEZ

 

 Adiós, Juan Márquez, adiós Juan Márquez. Dijo la tía María, adiós Juan Márquez. Bueno, pero Vázquez, no Márquez. Para el caso, me vale Márquez. Don Juan. Se postuló para arrebatar al PP la alcaldía de Lucena del Puerto y su aspiración muERE. El ERE de Juan Márquez va a costar más de un disgusto a este onubense que fue Delegado de Empleo y Director General de esa Consejería manejada por el Psoe. Le han pillado con las manos en la masa del prejubilado intruso. Uno, que se sepa. Veremos cuando termine el recuento, qué grado sísmico alcanza el angelito tenorio.

 

Se hace eco el diario El País. Cómo cambian los tiempos. El periódico de Cebrián saca a luz marrullerías psoecialistas. Lo que hace la falta de dinero y el celo por Roures. De 11 trabajadores, dos eran intrusos. Magnífico. Casi un 20% de error en la garantía. Los firmantes del expediente, quienes fueren, deberían pasar al baúl de los expedientados por causas objetivas y, previo procedimiento con todas las garantías, a la calle. Hombre. Si fueran 1.011 los despedidos, cabría la equivocación. Un hecho singular en un mar de tiburones, se califica de milagro. Tantos olvidos, tantas miradas torvas, tanta mudez, tantísima golfería, no, no es posible.

 

Juan Márquez dice que no recuerda. Casi todos los chorizos contestan lo mismo. Es la cantinela de los delincuentes y el sonsonete de los sinvergüenzas que se alían con el demonio del poder a costa de asesinar al dios de la verdad. No se acuerdan. De qué te acuerdas, Juan Márquez, de qué.  A continuación, comienza a recitar la segunda parte del guión. El libreto es estricto. Después de alegar desmemoria, toca el turno de la “tabula rasa”. A partir de mí, dicen, la irregularidad se acabó. Estoy limpio como una patena, agrega convencido el sacrílego que profanó la capilla universitaria de la Complutense. Los valientes para el mangoneo muestran su cobardía a poco que avizoren el pitón del toro.

 

A esto, que viene Mario Jiménez, el amigo de la inocencia, y deja caer que el pobrecito Márquez no va de cabeza de lista a las municipales de Lucena. Que quién se atreve a decir tamaña estupidez, refuta airado el moguereño sin darse cuenta del cartel electoral que luce a sus espaldas. Anchas espaldas las de Mario. De estibador de bajos muelles políticos. Porque carga, lo que se dice carga, este hombre lo más que ha sostenido es el maletín de Barrero o el portafolios de Griñán.

 

Una más. Y van. En todo caso, tranquilos. Lo de Juan Márquez no ha sido la primera ni será la última. En la tropa del psoecialismo patrio, como una ficha se deje caer inoportunamente, las demás comienzan a salirse de la fila no sea que el empujón eche por tierra sus excelencias escondidas.  Por ejemplo, el asunto Montblanc. Juan Márquez debería acompañar a Carlos Sánchez en la singladura de los desembarcados en plena travesía. Un colchón neumático y, hala, a puerto. Pero no al de Lucena. Al de El Conquero. Por favor, al de Lucena, no.

 

Un saludo.

CONSEJERÍA DE CORRUPCIÓN DE LA JUNTA QUE FUE DE ANDALUCÍA

 

Perversión, vicio, corrupción. He ahí algunos de los antónimos del concepto educación. Educar es dirigir. Dirección en el buen sentido. Desarrollar e incluso perfeccionar las facultades intelectuales y morales. Afinar los sentidos. Enseñar los buenos usos de cortesía. Si la educación se tuerce, el garante de la misma es el suicida o el kamikaze que circula por la autopista por los carriles contrarios a la norma.

 

A la vista de la reciente historia, la Andalucía educada por la Junta lleva camino de adentrarse en un circuito indescriptible. Se ha erigido en la aureola del demonio. La Junta ha retirado la mandorla al señor de los valores y ha rodeado con ella al Gadafi de las maldades. Todo lo que la cúpula directiva urde, en contenido de cesta pestilente acaba por convertirse. Chaves y Griñán han hecho héroes y patriotas a Escuredo y Borbolla. No hay más carne. Todo es hueso y desolación.



Chaves se ha hecho maestro en el arte del ventilador pero la nube de escupitajos se abate sobre su cabeza. El paraguas Griñán es de mercadillo y sus varillas se rinden dobladas por el fuerte aguacero. Llevan años de cooperación para el mal gobierno y el relevo entre ellos no es sino ahora te toca a ti dar la cara. A su paso, no dejan sino podredumbre, estropicio, descomposición y peste.



El asunto maldito de los expedientes de regulación de empleo se conforma como un monumento gigantesco a la carroña, a la gangrena y a la ulceración. Chaves no se acuerda de haber sido presidente del Gobierno andaluz. Dita sea con la memoria de este hombre. Sobre los EREs ni sabe ni contesta porque sólo opina sobre los no ESTÁs. El sustituto del desmemoriado padre de Paula, la señora de Matsa, nunca conoció los informes de la Intervención de Hacienda. Venga, por favor, cómo se puede exigir a un caballero de tronío que embride a su corcel. Para esa plebeya actividad, los palafreneros. La inefable Carmen Aguayo, ariete del decretazo contra los funcionarios por oposición, nunca comentó este tema con el noble guerrero de la Junta. Para qué si nunca hubo menoscabo de los fondos públicos. Setecientos millones de euros es un agujerito de nada. Total.



Pues nada, señora Aguayo, a seguir la línea. Con funcionarias como usted, los gaditanos se hacen gabachos. La solvencia de su palabra mantiene el peso del esqueleto moral de su administración. Incurren en omisión y lo saben. La secta pone en marcha su infernal maquinaria y la legión de esclavos eleva la pirámide que ha de enterrar el putrefacto cadáver que han dejado los desvergonzados políticos. La arquitectura de la verdad es funeraria. Todo un panteón de hombres y mujeres que lucharon por el pueblo yacen en su interior. Quienes utilizaron al pueblo para su provecho, levantaron imponentes cenotafios. Por todo y por todos, cobraron la comisión correspondiente. Qué bárbaros. Qué pillos. Qué ladrones. Qué repugnantes. Qué asquerosos.



No se les cae la cara de vergüenza. A ninguno. Se trata de actos de trámite inimpugnables e inexpugnables. Como los procedimientos que pervierten. La Consejería de Corrupción es el arco de triunfo del imperio psoecialista. A través de sus vanos desfilan los soldados victoriosos que, vaciados los bolsillos de los súbditos, se disponen a repartirse el cuantioso botín. A su frente los chaves y griñanes. Detrás, los lugartenientes aguayos, recios y marios.



El gentío contempla, enmudecido y estupefacto, su marcial paso. Silencio. La rebelión será pacífica. Pese a los cuatreros, los andaluces no linchamos. Somos tan demócratas que demostramos nuestras afecciones en las urnas. En mayo. Mes de las flores. La primavera nos traerá la luz.



Un saludo.

LOS BUSCONES

 

 Quevedo escribió, allá por los inicios del Diecisiete, una de sus obras cumbre. El Buscón. En la vida del pícaro casi siempre hay una familia sin más valores que los del sobrevivir cada día. Para esa vida, mejor otra, por desconocida que se presente. A veces se encuentra el día. La mayoría de las veces, un domine Capra te abraza al hambre. El sino del barroco es la conciencia del desengaño, el pesimismo vital y el camino a saltos picados. Hay tanta mierda en el suelo, que por fuerza el recoveco, la sinuosidad, el serpenteo físicos se subliman en el retorcimiento moral que es, en definitiva, la hipocresía. Mucho escaparate para nula trastienda. Fachada que esconde, tras ella, la miseria. La protomiseria. La archipobreza.

 

La cúpula dirigente del Psoe en Andalucía viene a ser como la nueva buscona aunque no haya aparecido el Quevedo que escriba sus trapacerías. La vergüenza de los expedientes de regulación de empleo se caracteriza en la actitud del clérigo avaricioso que, para engordar su codicia, deja a la población famélica. Los irresponsables políticos que han conducido a esta situación mantienen sus puestos dirigentes y suben a diario el telón de sus maldades. No sé quién, no me acuerdo, decía que el mundo no está en peligro por las personas malvadas, sino por aquellos que permiten la maldad. La camarilla psoecialista que, en estos funestos tiempos, maneja el ínclito José Antonio Griñán, esgrime el origen humilde de algunos de la banda para justificar el saqueo. Su cinismo no tiene fin. La humildad de cuna se reafirma en la hornacina de la conciencia social, pero se corroe en la cripta del odio a los que nacieron alto.

 

Vargas Llosa, el peruano español, lo describió como nadie en “El sueño del celta”. Los animales matan por comer o por defenderse. Los humanos, aparte de ese estado de necesidad, lo hacen por envidia, celos, estupidez, fanatismo, inclinación al daño. Los filósofos griegos apelaban al juego de contrarios para explicar el movimiento. La hermosura frente a la fealdad. La tristeza que se opone a la alegría. Sin embargo, se va más allá. La filosofía cede parte de la sabiduría a la física y esta ciencia rechaza lo absoluto. No existe el elemento aislante de la electricidad. Sólo se puede hablar de cuerpos muy conductores y cuerpos poco conductores. El frio no existe, sino como ausencia de calor. La oscuridad es el resultado de la huida de la luz. El mal no se explica más que por el abandono del bien. 

 

Unos llaman al mal, Satán. Otros lo denominan muerte de dios. En política, el mal se encarna en los rostros de quienes hacen del deber legal, derecho de pernada. La Junta de Griñán no se estremece ante el millón de andaluces en paro ni a causa de la crisis que agota el consumo ni por mor del tsunami de pobreza que se cierne. El mal que han causado no se repliega en la imagen de nuestra Comunidad. Transita allende la vidriera. Alcanza la bodega del buen vino. Hasta que lo avinagra.

 

Y uno se lamenta no ya por lo que se han lucrado estos golfos. Ni por el fraude contra la hacienda pública autonómica. Ni por el saqueo continuado a la seguridad social. El cabreo se incrementa por lo que han atropellado, apaleado, perseguido, discriminado o acosado. Por la caza, como aquelarre goyesco, de quienes, desde su función profesional o desde su ética personal, les advertían que el emperador estaba desnudo. Desnudo, sucio y pestilente. Por el arponeo a los que, por cumplir con su deber de garantes, fueron excluidos, apartados u obligados a morir.

 

Los buscones contemporáneos andaluces no se encuentran en las calles. No son gorrillas de aparcamiento. Tampoco, gorilas de discoteca. Ni tenorios de prostitutas. Se apoltronan en sillones de altura y confeccionan capirotes con los principios y con las leyes. Dentro de la Junta de Andalucía hay unos cuantos. Los más sobresalientes no son los que han sido pillados. Sobre ellos se alzan los que han permitido la rapiña, el despojo o la depredación. Lo han permitido y siguen cubriendo el latrocinio. Ellos son los buscones del barroco del Veintiuno. Ellos.

 

Un saludo.

FOBIAS AJENAS

 

Analizar los fenómenos sociales es todo un desafío. Se requiere observación fina y continuada. Es precisa capacidad de clasificación y de taxonomía de los sucesos y de sus  protagonistas. Se exige la renovación constante de las informaciones. Resulta ineludible contrastar hechos, explicar textos e insertar el verbo y la acción en el tablón de anuncios de la actualidad. En definitiva, la paciencia y la objetividad han de formar parte del analista.

 

Les invito a repasar el libro de estilo de El País. Hoy es el mismo del de hace veinte años. A lo largo de sus renglones torcidos, una escritura de alto nivel arropa consignas de la más espuria procedencia. Si para arrastrar la imagen de Aznar, es preciso desplegar el paraguas del articulista más reconocido, se encarga a éste una columna acerca de la geoestrategia de la OTAN y su convergencia en la economía del euro. El interés del escrito pretexta el ataque al expresidente español. Si miramos el otro puntal de la prensa psoecialista, el diario Público, la diferencia de categoría formal es mayúscula. En la prensa de Roures, ni siquiera gastan dinero en toldos impermeables ni miramientos corteses. Se va directo a la yugular. Cualquiera que critique estas conductas de los referidos medios de prensa, es tachado, por la propia inercia de sus andaduras inquisitoriales,  de homófobo, xenófobo y, por supuesto, de perteneciente a la derecha más extrema.

 

Trasladen la crítica más constructiva al partido que alimenta el fuego monetario de estos periódicos. Si se hace referencia a la política del Gobierno en Cataluña y País Vasco, la acusación de ultranacionalistas españoles precederá a la de anticatalanes y de cainitas del pueblo de Euskadi. Si se cuestiona la actividad ministerial en las relaciones internacionales, a continuación portas el sambenito de hacer terrorismo de estado. Que aludes al tratamiento de Zapatero al tema de la memoria histórica, reo de franquismo eres. Desde el momento en que entreveras el rumbo errático y zangolotino de la nave económica, anatematizado quedas como sujeto pasivo que no cooperas en la lucha contra la adversidad originada en todo el orbe. Cuando te sumas al coro de cabreados por el paro y las pensiones, te arrojan al caldero hirviendo de enemigos de la patria. Basta con que declares tu horror por la corrupción del Gal, del Faisán, de los fondos reservados o de los expedientes de regulación de empleo, para formar parte de la nómina de judíos marcados por la máquina sangrienta de los nazis.

 

La profundidad y el espesor del bosque no deben impedir al analista que se detenga a contemplar el paso de la vida en uno de los arbolitos de esa foresta. De ahí que les relate el resultado de una reciente anécdota. El exministro de Justicia del Psoe, Juan Fernando López Aguilar, hoy europarlamentario, ha descalificado a una colega británica por el hecho de denunciar que la psoecialista Eider Gardiazábal fichaba la entrada en su trabajo como diputada a las nueve de la mañana y, cobrados sus emolumentos por ir a trabajar, se encontraba, media hora después, en el aeropuerto, camino de España. El hecho recrea el chiste de la velocidad más vertiginosa. La ocurrencia infame del señor López Aguilar es llamar eurófoba a la denunciante. Eurófoba para empezar. Luego, como prescribe el manual de ataques de la banda al mundo exterior, de fascista y similares aderezos.

 

Ante cualquier duda sobre el submundo de la cúpula psoecialista, les recomiendo prudencia, modulación del tono oral, ausencia de gesticulación, aditamento indumentario de apariencia desaliñada y pobre, por más que Armani etiquete su vestuario, y, por último, rostro de honradez a machamartillo. De esa manera, evitarán, cuanto menos, el escupitajo de …fobo y de franquista. De rojo y comunista, no se libran. Pero bueno, para esta gente/gentuza, ser comunista es un estadío intermedio entre el cielo zapateril y el infierno aznarista.

 

Lo dicho. Al Psoe, bendiciones. Caso contrario, antidemócratas, antipatriotas y la leche. Las ofrendas florales de los herederos de Pablo Iglesias me importan un ERE. Por eso, repito: los eurófobos, los antipatriotas, los rabiosamente fóbicos, son ellos, los que roban los que pervierten, los que corrompen, los que hacen del pueblo un trapo y del trapo, un pueblo sumiso. Fobia la del Psoe. A la libertad, a la igualdad, a la verdad. Vayan con esta música a otra parte.

 

Un saludo.

LA RÉMORA DEL MACHO CABRÍO

Del engaño masivo a la irregularidad absoluta. La vida nos da sorpresas. Sorpresas nos da la vida. Resulta que los grandes mentirosos no fueron Aznar o Acebes. Rubalcaba y Zapatero. He ahí el eje del embuste nacional. Ambos andan ahora de capa caída. El País llama rémora al presidente al que antes auparon por el atentado de Atocha. El gran faisán se diluye en la sosa cáustica de sus acciones perversas. El presente diseña un futuro muy complicado e incierto. Control férreo a veces burlado por alguna palabra salida de tono que es rápidamente reconducida. No se puede matar al macho cabrío. No. Por la sencilla razón de que no tiene repuesto.

 

La estrategia psoecialista ha cambiado. Zapatero abrió la tarta de la sucesión y Blanco se quema las meninges -las tiene, aunque su cultura sea escuálida- cocinando sobre la marcha una apariencia de pastel. El pasteleo es inveterado amigo de fatigas de los desocupados y de los tunantes. Pues claro que hay estrategia, señala enfadado el número dos del partido más sectario que han contemplado las tres últimas centurias. Si se ha anulado lo de Vistalegre es para no mostrar las armas al enemigo popular. No es por culpa del marido de Sonsoles, que adelanta su escapada monclovita. Es que Blanco no lo deja hasta que al cabrío macho le releve el elefante rojo. Los mítines serán. La marca Psoe lucirá, pero eso sí, chiquitita y escondidiña. La han depreciado tanto que, a la luz del día, reverbera latas sucias y, bajo la luna de Andalucía, huele a EREs muertos.



Se sabe que la señora Chacón anda lastrada por su catalanismo amontillado. La carga añadida de su figurita de niña bien que juega a progre alta dama burguesa, la convierte en objeto de deseo de paparazzis de salsa rosa. Por su parte, el amigo Alfredo, favorito de El País y de la vieja guardia felipista, parece un funambulista en retirada profesional. Entre el saltimbanqui y la muchachita de Esplugas, mejor dejamos al vallisoletano. Para estos recambios, el original, por roto y descompuesto que esté. Se le pasea un poquito, pero seguro que arrastra más.



No es ideología, señores. Es incapacidad. Es falsedad sobre mentira. Es recesión económica y moral, resultado de la “ideología psoecialista”. Los paganos, los españoles. Los verdugos, los gobernantes de la ideología mendaz. O de la mentirosa ideología. Los seguidores -¿o son secuaces?- de Zapatero deben irse. Con su ideología de opereta bufa a cuestas. A la calle. Lejos. Bien lejos. Por las buenas. Sin violencia. Sin insultos. Sin descortesía. Por la vía del diálogo constitucional. Por el camino que marca la ley. Por la senda de la democracia más transparente. Por la libertad de las urnas. Por la palabra del pueblo. Al pueblo lo que del pueblo es. He ahí la ideología. He ahí la ley. Esa lección exige elección.



La rémora no es Zapatero. Únicamente Zapatero, no. El lastre es la golfería irredenta. El Psoe debiera perseguir la limpieza ética. En su lugar, se embadurna en la mierda de la corrupción mientras, ajeno a la imagen, dicen seguir meando colonia. Hay que echarlos. Por salud democrática. Por necesidad vital.



Un saludo.

LA DESGRACIA CANALLA

 

Hay gente a la que la suerte le es adversa. Son desgraciados. Igual de desgraciados que las personas despreciables de mal proceder. Si además son personas ruines, nos damos de bruces con el título del presente artículo. Desgraciados canallas.

 

La barbaridad perpetrada en la capilla de la universidad complutense no cabe sino en este tipo de personas. No me creo que sean de izquierda extrema. Extremistas, sí. De izquierda, no. En todo caso, golfos que enlodan la ideología de izquierdas. Golfos que se esconden entre la chusma y morralla que germina en la miseria y en la vileza.  El rector, Berzosa, desaparecido. Los sacrílegos, presuntos delincuentes, han infringido el código penal. Al problema social, al conflicto nacionalista, a la crisis económica, se viene a unir –no había bastante y parió la abuela- el problema religioso.

 

Tan antigua como el mundo, la desavenencia religiosa ha sido atizada por determinados grupúsculos a fin de alentar otro tipo de enfrentamientos. La libertad religiosa es un derecho fundamental. El ultraje a la religión no es un derecho ni una libertad. Es la coronación de un estado de necesidad de hacer daño. Presupone la activación de elementos corruptos para provocar alarma social. Se constituye como principio de acción que persigue actos reactivos de grupitos opuestos. Esgrimir argumentos como la homofobia clerical, el antifeminismo militante de la jerarquía eclesiástica, la defensa a ultranza de la laicidad, entre otros despropósitos de esta laya, contribuye a engrosar el nivel del insulto y la dimensión de la ofensa.

 

Se puede ser creyente. O no. Sin embargo, religiosos somos todos. A  nuestra forma. La religiosidad es la proyección del super yo que todos poseemos. La necesidad de creer en alguien capaz de realizar algo que dé sentido a sus vidas, o que le permita albergar esperanzas de futuro. La religiosidad es inmarcesible. Está, pero sus límites se pierden en el confín de los pensamientos del ser humano. Los miserables que han convertido en lupanar el lugar sacrosanto de miles de personas, encuentran en su pecado la penitencia. Son matones de barrios bajos que chulean a los débiles y se sitúan al nivel de los viciados mamporreros del caballo blanco.

 

Quitar hierro al asunto es la consigna de los cobardes y de los degenerados. Se atreven con el templo cristiano pero ya se librarían de conducirse igual en una mezquita. Se aprovechan de la indulgencia cristiana pero se rinden al empujón islamista. Tienen la rebaba de las hienas y de la misma carroña de los buitres se alimentan. La violencia es el instrumento cuando superan en número al adversario. Se dicen anarquistas y obedecen a ciegas la orden del jefe de la jauría. Obreros se denominan y, aparte de molicie, sólo aportan lastre a la vida y a la economía de quienes los parieron. Son bazofia, comistrajo, heces, desperdicios.

 

Empiezan profanando templos. Seguirán asaltando a clérigos. Terminarán incendiando el mundo. La desgracia se vuelve a cebar. La canalla pace a sus anchas. Si no se dimensiona, el suceso se reproducirá. O se reencauzan las aguas, o su caudal terminará por engullirnos. La desgracia canalla debe acabar. Ya. Conforme a ley.

 

Un saludo.

AGONÍA

 

 Los extremos se tocan. Los extremistas se zurran. Los demagogos se la cogen con papel de fumar. El pacifista ZP de la guerra contra Sadam Husseim es, hoy, el belicista que persigue el conflicto armado contra Gadafi, su amigo de manitas recientes. Dictador el iraquí. Dictador el libio. Dictador el español. Se derrite en su propia inanidad. La reviste de solemnidad, eso sí, y la corona con guirnaldas de filantropía. Más falso que un judas. Más visto que un granhermano.

 

El presidente del accidente de Atocha está como niño con zapatos nuevos. Ahora quiere jugar a los soldaditos. Porque sí. Le gusta al hombrecito y no se hable punto. Quién se fía de este señor. Te la clava al menor descuido. Ni un músculo se le contrae después de la clavada. La masacre contra los ciudadanos libios es mucho peor que el genocidio en Irak. Dónde va a parar. Los norteafricanos no pueden resistir la muerte. Los iraquíes, sí. Gadafi es que es mucho más malo que Sadam. Además, la ONU ha resuelto que el niño puede jugar y si papá dice que sí, mamá no dice que no.

 

Así que a jugar. Los juguetes los tiene el Congreso. Los quiero, dice, con voz meliflua. Hay que matar para hacer el bien. Avioncitos, unos cuantos. Y barcos, barcos también. Y gente uniformada de ONG con licencia 007. Queda muy mona, añade la señora Chacón. Huy, presi, qué ilu. Además, Marianín también se apunta y Obama, si le dejamos prime los misiles, también. Y la tonta de Merkel que dice que no quiere saber nada de esta partida. Cómo son los alemanes. Ellos, a ganar dinero para el pueblo. Igualito que nosotros, que se lo quitamos. Toca jugar. En Afganistán, a preservar la paz que no hay. En Libia, a imponer la paz que nunca hubo. La paz.

 

Ahora vamos a ir a París, que mi amiguito Sarkozy nos ha llamado a los más valientes del mundo. Ahora, que no se crea que le voy a prestar los Eurofighter. Por ahí no paso. Están nuevecitos y si rozan a uno, qué. Rota y Morón sí las dejamos. Y los F-18. Algunos buques. Pintaditos y limpios. Que nadie diga que los españoles somos abandonados porque no engrasamos los ejes de la carreta y si a mí me gusta que suenen para qué los quiero engrasados. Lo que quiera Ban Ki Moon, pero los Eurofighter, ni uno, que si no cómo voy a los mítines del partido. O eran los Falcon. Es que no sé, con tanta máquina que vuela, me conduso. Lo que sea, pero que bombardeen bien a los malos de Gadafi. A los malos. A ver si se equivocan. Vamos a poner una media luna a los buenos y una entera a los malos. Así los liquidamos mejor. Le voy a explicar a Barack mi idea. Y si quiere que juguemos un ratito al basket. Le voy a demostrar quién es Gasol.

 

Ay, el petróleo. Nosotros no vamos por el petróleo. Queda poco fino. Vamos a salvar al pueblo del malvado forajido. Voy a dejar a la posteridad el recuerdo de la grandeza de un presidente que se acuerda de su abuelo menos de lo que lo nombra gran parte de los españoles. Hay que demostrar que estoy vivo y coleando. Que lo de la agonía política se refiere a Rubalcaba, a Chaves y a los vejetes estos de la cuerda de Felipe. Si quieren guerra, pos guerra. Bono, tráete un par de reglamentos. Chacón, tú no vienes, que las mujeres no servís para esto. Mientras, anda, ya que estás de pie, un par de cocas y unas patatitas, hija.

 

La agonía de Zapatero se mide en la angustia del moribundo político, en su aflicción extremada por el cargo que le vuela, en la congoja por su conflicto interno, en el ansia vehemente de seguir dando por cul…pa, en su contienda con los sátrapas de su alma que no logra exorcizar. Le sale de dentro al hombre la mala leche. Muy solemne. Pero mala…

 

Un saludo.

ZAMBOMBO

 

 ¡Zambomba! Ozú con el zambombo. En Punta Umbría, algunos malencarados y peor hablados están que trinan. El mes de mayo, tradicional de las flores, puede traer coronas fúnebres a los mandamases “nadahacen” del Psoe local. Las viudas del carnaval que entierran a la sardina, se disponen a vestir el negro de la Oposición. No puede ser. Con lo bien que lo hemos hecho. Y lo malos que son José Carlos y su grupo. Tiemblan. Un sudor frio les recorre desde la frente y se detiene en el bolsillo. El vacío húmedo les hace retirar la mano. Nada. Zambomba.

 

La llamadita al zambombo es un acto de libro. El autor del telefonazo, al que no tengo el gusto de conocer, ni la voluntad postrera de hacerlo, ha levantado todo un monumento a la tosquedad, a la cerrilidad y a la grosería. No es que haya cometido un acto de descortesía y de respeto. Ha ido más allá. El hombre, que se entera de que el enemigo del PP se solaza unas horas en el bar de la competencia, y no se le ocurre idea más brillante que sacar el móvil de la cartuchera. Como el pistolero que desenfunda el colt y amenaza: forastero, tienes cinco minutos para abandonar el pueblo”. En Punta, algunos son así de valientes. Su respeto a la ley se asienta en el “hago lo que me sale del capricho”.  Puros demócratas. Herederos de Lynch.

 

Lo que no sabe, o mejor, ya sí lo sabe porque le habrán leído el Catón que nunca estudió, es que el “movilazo” ha podido ser un delito. Contra el orden público y contra la libertad. Dos por el precio de uno. El hombre se ha sentido poderoso y, dentro del contexto político del partido al que es, al parecer, afín, no ha dudado en avisar de la existencia de una bomba y, hala, a joder, con perdón, al partido popular. Oiga, es que ni respeta el derecho de reunión pacífica en establecimiento público, ni permite unos minutos de asueto a los compañeros de equipo de Cansino. Ni deja descansar ni permite comer. Y encima, genera terror.

 

 Bomba en el zambombo. Resta por ver si su actividad telefonista la hubiera ejercido en caso de que los populares puntaumbrieños hubieran elegido su local como sede de encuentro fugaz. En ese caso, los ingresos hubieran podido sobre la ideología. Mientras pague, hasta el mismísimo Lucifer come y tranquilo se le deja. Al señor del móvil es que o se visita su establecimiento o se niega a que se festeje en lugar distinto. Todos a la calle. No se sienten, coño. El tejeringo y el tejerazo se sujetan en la cadena de favores del partido que aporta dinero y del dinero que financia al partido. El que no lo entienda, bombas y zambombas al zambombo.

 

El hombre del móvil ha atentado contra el derecho de las personas a ser libres. Ha coaccionado a un grupo de honrados ciudadanos en tanto les ha impedido hacer lo que la ley no les prohíbe y les ha obligado a hacer lo que su voluntad no pretendía. Han debido abandonar, por la vía de los pies ligeros, el local porque así le ha salido de los congojos a un individuo antisistema. Antisistema distinto al suyo, claro. Se ha ciscado en la paz pública y ha dejado sus orines en el libre ejercicio de derechos y libertades individuales. La gente del PP es que ya no puede ni charlar tranquilos sentados en torno a una mesa a la hora de comer. La cotidianeidad, hecha trizas y la normalidad, violada.

 

El defensor de turno me alegará que no existe móvil alguno en este presunto delito. Y un cuerno. El deseo o el antojo del referido habitante constituyen la determinación arbitraria de causar temor, miedo e incluso terror a un grupo de seres humanos. Que lo haga por humor, por deleite, por extravagancia o por lo que se quiera esgrimir, es otro cantar. Hacerlo, lo hizo. Con resultado. No hubo intento. Delito de resultado. Lo cual no es permisible en una sociedad reglada que descansa en las normas democráticas de convivencia. La jurisdicción penal es la competente por más que a algunos interesados les apetezca nombrar el principio de intervención mínima para quitar hierro a la bomba.

 

Que la pena sea proporcional, es otra cosa. En todo caso, esta proporcionalidad no rebaja un ápice la imposición de las sanciones que castiguen ese acto miserable que una sociedad civilizada no puede tolerar. Lo dicho. Mayo florido. Mayo elegido. El dos de mayo. Veintidós. Veintidós.

 

Un saludo.

EN EL FONDO, REPTILES

El fondo de reptiles es una metáfora. Tan continuada, que más hablamos de alegoría. Es el himno a la corrupción. El monumento a la golfería política. La consagración de la muerte de los valores. Metáfora o alegoría, los que excavaron ese fondo, los que lo autorizaron, los que miraron a parte contraria, son, en la superficie, reptiles. De la especie más ponzoñosa.

 

Tradición popular, sobre todo en los pueblos de la geografía española, es la de los “nidos” domésticos. Se trataba de escondites en los que las amas de casa introducían los ahorros de su lucha contra el precio a fin de, en un momento de necesidad sobrevenida, atender el apuro imprevisto. Desviaban de la hacienda común una parte de los ahorros que gestionaban. Ellas no sisaban ni hurtaban ni robaban ni escamoteaban el peculio familiar. Simplemente construían un embalse ligeramente distanciado del río principal. Por si acaso. No se quedaban esas pesetas para vicios ni para acciones ilegítimas. Todo lo contrario. Eran un fondo de ayuda inapreciable en épocas de vacas flacas. Eran aves de paraíso las que así actuaban y practicaban.

 

La reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía decretando la nulidad de los estatutos de la Agencia Tributaria ha puesto de manifiesto qué clase de reptiles transitan la Junta. Negociar con los sindicatos es un lujo que no pueden permitirse los quelonios ni los ofidios gubernamentales. O abrevan en el bebedero que se les dispone o saquen agua del pozo. La necesidad de sortear los controles de fiscalidad que impone el derecho administrativo se halla en la base del decretazo. Atajos desconocidos para hurtar al interventor el paradero de los nidos de dinero desviado. Qué se creen los interventores. ¿Que están por encima del poder legítimamente investido por las urnas? De eso nada. Ni las leyes se sitúan más arriba del voto del pueblo, aducen los demócratas de la Arrejunta. El imperio de la ley, sí, pero cuando convenga al que dicta la norma. En caso contrario, el voto es el indicativo, el subjuntivo y el infinitivo que se pliegan ante el imperativo. Vótame. Vótanos. Que no voten ellos.

 

El Fondo de reptiles que la Juez Alaya investiga no es el único. Estos nidos perversos nunca son singulares. Son la sociología de la corrupción de los cargos públicos. Aparece uno. Después, otro. Y así hasta descubrirse todo el bacalao. Un documento de la Intervención General de la Junta de Andalucía, fechado en 2005, ya advertía a Griñán, entonces consejero de Hacienda, de irregularidades detectadas, cómo no, en Empleo. Una minucia de nido. Solamente 43 millones de euros trasvasados desde la Dirección General de Desarrollo Tecnológico. Viera era, a la sazón, responsable, aunque nos arriesguemos a escuchar de su boca el “cabrón” que atronó en el Parlamento. Nidito de amores pobres comparado con el de Guerrero y Fernández. Braguetazo de escasa enjundia a tenor de la alta alcurnia del último.

 

Saldrán más. Los nidos se esconden pero terminan aflorando. Se embolsan el dinero público en sus cuentas privadas. Predican ética y son inmorales. Castidad y se desborda su lascivia. Honradez y exhalan indignidad. Democracia y a dictadura totalitaria gadafista hieden. Porque, señores, todos los que están en la pomada, por acción o por omisión, todos ellos, señoras, son en el fondo, reptiles. Reptiles. Arrastrados. En el fondo y en la forma. En la profundidad y en la altura. Reptiles bien malos.

 

Un saludo.

LA DOBLE MORAL

 

Alguna vez he escrito, y me complazco en repetirlo, que una sociedad se halla en peligro cuando los malvados se apoderan de ella porque la buena gente nada hace para expulsarlos de su seno. Los malos carecen de moral y a los buenos les sobra atonía. La moral son las normas por las que se rige la conducta de un ser humano en concordancia con la sociedad y consigo mismo. La doble moral se refugia en la parcialidad. Esto es, los mismos criterios no se aplican a todas las personas. Se favorece a unas y se agravia a otras. Los intereses propios se imponen al bienestar público. Las sociedades dirigidas por gobernantes partidistas , sectarios y subjetivos, están destinadas a la ruina.

 

La Guerra de Libia, -porque es guerra, no les quepa duda-, es una muestra reveladora de la doble moral que Zapatero practica con tanto arte como perversidad. Esta guerra, dice el señor de las mercedes más repugnantes, es legal, justa y necesaria. Lo contrario de la de Irak. La diferencia entre una y otra, el intérprete. El amigo de Pepe Blanco aborda una pieza de Chopin con una pandereta y vende la excelencia de su actuación. El que no sabe, no sabe y no es de más carne. Pero sí de menos vergüenza. El empeño de la cúpula psoecialista por marcar distancias respecto a Irak se mide en miles de unidades de injurias y calumnias. Las millares que dedicaron a Aznar. Asesino, coreaban las enardecidas y manipuladas huestes. Serán cobardes. Mentiroso, le gritaba la claque inmunda y furiosa. La vida termina colocando en su sitio la mala conducta de los humanos. Muchos se libran de ese castigo externo pero en privado sufren la humillación del prócer más pervertido.

 

Sadam era más bueno que lo es Gadafi. Los kurdos gaseados por el irakí no sufrieron muerte en la misma medida que la padecen los libios. Los gases letales de “El Químico” mataban más suavemente que los bombazos del señor de la jaima. Dónde va a aparar un muerto con otro. Entonces, Bono redondeaba su vocerío infesto e infecto con la célebre frase de “prefiero morir a matar”. Se necesita rimel para alquitranar los baches y los socavones de su rostro. En cambio, hoy prefiere matar a morir. Y ser millonario antes que simplemente rico. Los pacifistas visten en Libia el uniforme negro del fascismo más atroz. La misma indumentaria blanca que pringaron de chapapote para echar en cara a los populares el vertido del Prestige. Igual compostura en el atavío con que atacaron injustamente al expresidente Aznar.


El Congreso no se poblará de camisetas antibélicas que exhibían los León de Aranoa, Pilar Bardem, José Sacristán y otros miserables de la legua. y de la lengua. Zapatero compensa la desventura de sus taquillas y la vaciedad de sus representaciones. Su crítica a la sinrazón pura se resumía en su esperpéntica frase de antaño: "es el momento del patriotismo y el patriotismo es mantener la dignidad de un pueblo. El patriotismo es dignidad, nada hay más antipatriota que la sumisión (a Bush)". Será infame.

 

Infame e innoble. Indigno y depravado. Abyecto y despreciable. Un presidente de un país no puede desplegar esa doble moral que coloca a la nación en posición tan enojosa. Juega con las personas y con sus sentimientos como el tramposo profesional de los naipes marcados. Incluso con su propio partido que hoy le apoya aunque lo desprecie. Se irá cuando a él convenga. La maldad de uno se respalda en el conformismo interesado de sus compañeros de Ejecutiva. El debate sucesorio que él mismo abrió lanzaba más botes de humo para minorar la tempestad que se abatía sobre él. El tiempo y la guerra corren a su favor. Ser presidente del Gobierno de España es una lotería que a personas de sus cualidades toca una vez en diez mil años. Lo malo es que el Gordo de su suerte  lo  soportamos los españoles.

 

Rubalcaba y Chacón tendrán que esperar. Donde las dan, las toman. En la carrera de la autoridad y del respeto, ambos se alinean en la cola del pelotón de los deshonrados. Lidien con el toro que criaron. Y a falta de fiesta nacional, llévenlo a sus casas como animal de compañía. Doblemente inmoral.

 

Un saludo.

SOCIALISTAS SIN ÉTICA

 

 Aquí el más torpe vende relojes atómicos. A precio de “trólex”. El problema no es el del vendedor, sino el del comprador. El trólex no vale veinte euros. Salvo que sea robado y el ladrón busque un receptador listo. Si no, de qué.

 

El secretario general del PSOE de Andalucía es, además,  presidente de la Junta de  Andalucía. No al revés. José Antonio Griñán  conoce a la perfección que la jerarquía pasa por el partido y no por la presidencia del Gobierno andaluz. La Junta psoecialista se arrodilla ante el psoecialista partido. Así, establecida la peana del mando, podemos hablar de ética y de leches. El señor Griñán se atreve a afirmar, y cae en su red, que cuando su  partido detecta una irregularidad, "no la tapamos". Y agrega el campeón: “los socialistas tienen "un comportamiento ético", pero "los que  no lo tengan serán inmediatamente expulsados y al mismo tiempo  seremos nosotros los que los llevemos a los jueces".  

 

Mire, señor Griñán, que lo que usted haga como jefe de su partido, allá se las componga. Lo que ocupa al ciudadano es que el presidente de su Gobierno sea eficaz y honrado. Al partido, que le vayan dando. Lo que no pueden darle es el dinero y el respeto de los andaluces. Los psoecialistas defraudarán cuanto puedan. Los cargos públicos de la Junta deben garantizar el respeto a las normas. Si Alí Babá es el ladrón y, al mismo tiempo, el policía que detiene y el magistrado que ha de juzgar, la justicia a impartir será de cachondeo. Pues eso es lo que se trae entre manos la caterva que se ha puesto al frente de nuestra Comunidad. No se gobierna por los andaluces. Se gobierna por los psoecialistas. Para ellos y, entre ellos, los más hooligans o los de lengua más extorsionante.


El derecho fundamental a la igualdad se escribe con p de psoe. No vale la e de españoles. O la parte o la nada. El todo significa distribución equitativa. Este concepto no casa con la acción partidaria. La propaganda más alienante hará el resto. El Psoe no es la parte. Es el todo. Así, hasta que el mensaje, de repetido, de subliminal, acabe por calar las conciencias y las entendederas de los andalucitos de a pie. Sorbido el seso, lo demás es coser y cantar. Nadie debe creer que las elecciones de mayo van a ser un paseo triunfal de la derecha democrática. Para que así fuere, bastaría que a la ignorancia la supliese el conocimiento; que al subsidio agrario, el jornal; que al desempleo, el trabajo; que al cierre patronal, la expectativa empresarial; que al ahorro del miedo, el consumo del éxito y que a los psoecialistas en el poder, la honradez que se espera con prontitud.


Un psoecialista habla de ética cuando ya se ha lucrado lo que no está en los escritos, o ha permitido el mangoneo más allá de lo legalmente establecido, o ha cooperado a este fin precitado, o percibe el olor del fairy y huye despavorido pidiendo clemencia. El futuro de Andalucía no pasa por la golfería política de los protagonistas de los EREs. Ni transita las calles enfangadas de los que sitúan a la Comunidad en el último escalón de las autonomías. Se aleja de los problemas del pueblo y atiende las vicisitudes de la secta. Siente la desigualdad de oportunidades y remacha la misma anteponiendo el partido al derecho y supeditando la ley pública a la regla privada. Aquí no hay empleo sino para los suyos. Y en su defecto, prejubilación millonaria. A falta de ésta, fondo de reptiles. Que falla el último, subvenciones. A más ideas, ayudas de formación. En caso de emergencia, se malversa.

 

La ética de Griñán tiene la fuerza de un ethos malo, de una costumbre perniciosa. Dime con quién te Juntas y te diré con quién andas. Con el Psoe, pues, ya resumimos la ética. El lupanar. El pueblo al servicio del partido. Y a callar, que los proxenetas están al acecho. Quédense con su ética. Griñán, que mire, que yo me quedo con la mía.

 

Un saludo.

EL EXPEDIENTE

La noticia que recoge la prensa del día viene a decir: “La juez de Instrucción ha  dado a la Junta de Andalucía un plazo de 48 horas para que entregue  toda la documentación requerida sobre los expedientes de regulación  de empleo (ERE) investigados en la región andaluza”. Sin embargo, la noticia será que, antes de transcurrir ese plazo, la Junta lo entregue. Este que les escribe lo viene denunciando en los foros en los que interviene.

 

Y servidor se expresaba tiempo atrás, en este mismo blog, en los siguientes términos. “La Junta de Andalucía ha tomado el deber de remitir el expediente como un pulso a la jurisdicción. Una apuesta contra la legalidad. Un desafío a los tribunales. Un reto a los impugnantes. Un envite a la justicia. O lo mandan tarde o lo adjuntan mutilado. De los casos que este abogado tiene contra la PsoeJunta, ni una sola vez han trasladado el expediente completo a la primera. O se niegan o se hacen los sordos o alegan falta de personal o aducen no haber recibido notificación. En tanto, desoyen los mandatos preceptivos de los jueces, obstruyen el normal funcionamiento de la justicia y dilatan indebidamente los procesos. Un ejemplo, vaya, para una institución a la que se le confiere la facultad de autotutela y la presunción de veracidad. Quién le puso petenera”.

 

Es el sistema, señoras y señores. O más propiamente, el “por sistema”. Es decir, la procura obstinada de hacer algo de una manera determinada, sin razón o justificación. La Juez intima a la Junta. La funcionaria exige el expediente al robot que reclama vida propia y promulga su particular derecho. Ya llegará el expediente. Cuando la máquina quiera. Les recuerdo a Kafka. El proceso. Un ciudadano es arrestado por una causa desconocida y la justicia y la ley le son inaccesibles. La pesadilla kafkiana se corporeíza en el modus procedendi de la Junta de Andalucía. Se sabe cuándo comienza el litigio pero nunca cuándo se acaba. El ciudadano de a pie sufre la eternización de su proceso. Morirá antes de que nunca sea atendido.

 

El consejero Recio ha explicado, en relación a los EREs que el Gobierno Chaves activó a su antojo, que sólo 72 personas nunca trabajaron en la Junta, y que 111 presentan simples discordancias administrativas. Nueve milloncejos de euros, como mil quinientos millones de pelas, es lo que se ha perdido. La que está liando Arenas, se queja el ministro de la cosa, para esa minucia. Y no para aquí la pelota. Que este hombre se compromete a recuperarlos, asegura. Faltara más. Pero toda la culpa, del PP. No obstante, reitera su constante colaboración con la Justicia.

 

De tanto mentir, no se cae la lengua a tanto trapo. Recio penetra de lleno en las obscenas interioridades del poder dictatorial y recluye a la sociedad en la caverna de Platón. La gente verá sombras. La luz del sol se escapa a ellos. Rememoro a Émile Zola. “Jáccuse”. Acuso. Caso Dreyfus. Este ingeniero de origen judío fue acusado de espionaje a favor de Alemania. El tribunal militar lo condenó a cadena perpetua y lo desterró a la isla del diablo, en la Guayana francesa. Alta traición, sentenciaron. Traidor, coreó la opinión pública manipulada. Años después se demostró la arbitrariedad de la sentencia. Dreyfus, roto física y moralmente, fue rehabilitado. Joseph K, el triste héroe de Kafka, agonizó en la cárcel.

 

La libertad se apaga en la celda oscura de un Gobierno desalmado. El pueblo espera su destino. Ni siquiera cree en su derecho. Siempre fueron súbditos. Soportemos las cadenas. El expediente está cerrado. La Junta del Psoe habló.

 

Un saludo.

DE LOS NERVIOS

Fiel a mi cita de los jueves, acudí al programa de debate que Paco Morán conduce, con enorme éxito, en Canal Luz. Supe entonces, en palabras del candidato del PP a la alcaldía de Gibraleón, señor Cueli, que parece ser que doña Petronila, presidenta de la Diputación, paga alrededor de tres mil euros, tres mil, a determinado periódico local por cubrir las ruedas de prensa de esa institución supramunicipal de Huelva. Según esa información, doña Petronila dispone el peculio público con la liberalidad que el Gran Capitán gastaba la pólvora del rey.

 

Doña Petronila se juega la Capitanía, la Bolsa y la vida política. Un revés como el que aventuran las encuestas, sería su definitiva jubilación. Con o sin ERE. De ahí que la señora, como sus afines compañeros de juerga psoecialista, se muestre nerviosa. No es que padezca de enfermedad neuronal alguna. Sencillamente que sus reacciones emotivas saludan a la contra. Debería poner en valor su inteligencia emocional. Si su inteligencia cognitiva no es la más brillante, al menos que desarrolle la otra. Por otra parte, no hay edad para ejercitar el autocontrol. Doña Petronila, a juzgar por los carteles/pasquines preelectorales, se mantiene muy joven. Razón añadida para dominar con especial brío su torrente social y laboral. La inteligencia emocional puede permitir que un sujeto ansioso pueda encaramarse al rol de pensador, cual mágica obra de Rodin. La madurez de su pensamiento le llevará a ser libre. Libre de nervios. Y de ardores.


Las últimas apariciones públicas de la señora presidenta del Hotel París, palacete do la humilde dama redime sus embrollos de Gran Vía, dan que pensar. Su obsesión por el alcalde Pedro Rodríguez preocupa a la ciudadanía. Pues no que repite incesantemente que las obras del AVE se han paralizado “por los obstáculos del alcalde”. A mayor abundamiento, la fémina señala que el primer edil de la capital “está descontrolado, no tiene proyecto propio y lo peor de todo es que ha perdido los sentimientos por su ciudad”. Parafraseando sus palabras, uno se alarma “por el punto al que están llegando las cosas”. Su punto. No el de Pedro. El de ella.

 

La cosa no me intranquilizaría si la candidata se atreve a destacar, respecto a los 96 kilómetros -les recomiendo leer 96, 96, 96, en este mismo blog- de vía hasta Sevilla, que “Fomento está trabajando duro y estos tramos están a muy buen ritmo”. Ojo. Una cosa es ilusionar y otra, bien distinta, alucinarse. Si Fomento no sabe qué año post Zapatero, pondrán el primer raíl. Si la estación -que iba para apeadero- no tiene término en Huelva. Huelva-término en lo que atañe al AVE es Huelva-fin en lo que concierne al aeropuerto. Curro Moro, el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de la capital, lo ha dejado meridianamente claro: los técnicos de ADIF aseguran que “las actuaciones siguen en marcha, que los operarios siguen trabajando en la zona y que en ningún momento se han paralizado”.

 

También son tozudos estos concejales del PP. Mira que contrariar los anhelos destructivos de la señora Guerrero. Y es que la ha dejado en evidencia. Textualmente: “a la candidata embustera, la mentira le ha durado poco más de dos horas”. Estos del Psoe es que prefieren incurrir en prevaricación, antes que Alcalde Pedro siga engrandeciendo la urbe.

 

Doña Petronila utiliza el AVE como el aeropuerto. Los puentes, como el palacete. Los fosfoyesos, como los millones. A los ciudadanos, como niños. A los niños, ni los trata, que no votan. Está que da botes. Los malditos nervios. Se cuelan en el estómago con una facilidad. Especialmente en vísperas electorales que se vaticinan funerarias. A que sí, don Mario. Qué se le va a hacer. Lo del lobo afecta a Barrero, Mario, Petronila y Trillo. Pedro dice la verdad. Alcalde Pedro no miente. Hace. Mucho y bien.

 

Bien y mucho. Al igual que Paco Morán. El hombre. Nunca he visto un especímen al que acusan de pertenecer a la extrema derecha y, sin embargo, anuncia todas las semanas su compromiso con la libertad. Me da que los acusadores no son sino golfantes fascistas. Si no, apuesten conmigo. Doña Petronila Guerrero no aceptará la invitación pública para participar -gratis total- en el referido programa televisivo. Prefiere pagar con las cuentas de don Gonzalo Fernández de Córdoba. En cuanto a don  Mario Jiménez, va por diez mil veces con lo de "soy demócrata" y no hay manera. Persiste en su ofensa a los funcionarios, en su desprecio a los parados y en su repugnancia hacia los hipotecados. De los nervios están. Ellos y ellas. Ellas y ellos. Qué temerán.

 

Un saludo.

EPIDEMIOLOGÍA EN LA RÍA

El anuncio de la señora Montero, consejera de Salud de la Junta de Andalucía, sobre la realización de estudios epidemiológicos entre la población de la Ría de Huelva tiene visos de credibilidad. Con este Gobierno andaluz, te crees algo y patinas. El anuncio ahí está. Otra cosa será quiénes lo dirigirán. Y cuándo se llevará a cabo. Y cómo se efectuará. En cuanto a la publicación de los resultados, queda por ver.

 

El Polo Químico –químico, no se olvide- ha sido un quebradero de cabeza desde que el franquismo nos regaló ese maná envenenado hace más de cincuenta años. La polémica acerca de sus peligros potenciales no necesita mayor prolongación. El por qué de la elevada morbimortalidad de determinados tipos de cáncer es lo que se debe investigar con urgencia. La Junta ha dispuesto de treinta años de omnímodo poder para hacerlo y nunca lo hizo. Más vale tarde. Pero bien. Que se haga bien y a fondo. Que se recojan datos suficientes y fiables para establecer parámetros sobre la incidencia de una enfermedad determinada en la muerte de las personas y, de forma paralela, de instrumentar los medios posibles para evitar o limitar esos males. Qué tiene la industria química que provoque patologías causantes, a su vez, de la muerte en Huelva. Qué punto de repercusión arrojan los vertidos a la ría sobre sus aguas y entorno colateral. Hasta dónde son ciertos los dichos de la perniciosidad de la maléfica balsa de fosfoyesos. En qué medida las marismas están afectadas por el almacenamiento de residuos supuestamente tóxicos.

 

Yo no me fío. La confianza es una hipótesis sobre la conducta futura de otro. Yo no apuesto por ese otro. Máxime si ese otro es la Junta de Andalucía psoecialista. No me fío. Carece de fianza, de aval, para adquirir y para vender. Si los estudios revelasen, sin lugar a dudas, la determinante acción negativa del Polo químico en la aparición de algunas enfermedades cancerosas, dónde se iban a meter todos los presidentes andaluces. Qué reacciones cabrá esperar de los onubenses que hemos tragado y respirado esa basura depositada en tierra, agua y aire.

 

La señora Montero puede vendernos puentes de salud imaginarios y trenes marcianos de alta velocidad. Sin embargo, con la salud no se juega. Con la enfermedad no se debe mentir. Con la vida no se engaña. Si se ha de hacer el estudio, cuanto antes. En caso contrario, rectifíquese. Miles de ciudadanos estamos expuestos a una contaminación que puede ser letal. Déjense de añagazas. Fuera artificios y señuelos.

 

La Guardia Civil ya informó al respecto a través del SEPRONA. “El uso de fosfoyesos en agricultura, de forma intensiva o continua, puede producir la acumulación de metales tóxicos como el uranio. De lo que no ha informado la Benemérita o, al menos, no me consta, es acerca de las miles de toneladas de ese residuo –que no subproducto- que ocupa hectáreas de la ciudad. Qué huele mal en el anuncio de la consejera de Salud. Cómo apesta.

 

Un saludo.

MARIO VA DE CAZA

 

 Cazadora tipo militar. Sobre chaleco oscuro y camiseta blanca. Aspecto de matón de discoteca. Rostro malencarado que pretende aparentar sacrificio yihadista. Mano izquierda a medio camino entre la bendición y el martillo pilón. Convención psoecialista en Valverde del Camino. Mario Jiménez al aparato. Mitin.

 

En la Huelva de los ochenta mil desempleados y no sé cuantos miles de trabajadores en formación, toca hablar de trabajo. Mario promete crear empleo. El embustero líder de la secta se ofrece como cirujano capaz de extirpar el maligno cáncer que él ha contribuido a extender con sus mentiras. El paradigma de la inmoralidad política se exhibe como modelo que carece de principio rector de su comportamiento partidista. El hombre que emascula conciencias, ostenta el pendón de castrador de libertades.

 

Dónde va a llegar Mario. Qué mal van las cosas a su guardia de corps. Nada si se compara con la multitud de hipotecados que han perdido la vivienda por la que se dejaron la sangre. No tiene límite. Apuesta con el dinero del pueblo y desafía con la perversidad de los que prevaricaron con los EREs. Llama en su ayuda  a los “emiliobotín” de la provincia, a sabiendas de que en la esfera del partido sólo cabe el pillaje. Manido el discurso, rancio el mensaje, herrumbrosa la palabra. Ahora quiere poner de revés a Huelva. Del decúbito supino al tendido prono. Por delante y por detrás. La patraña se teje en la rueca de la Penélope que nunca conoció a Odiseo. El Ulises tiene nombre de héroe mítico que tuvo un Homero que jamás podrá ser Mario. La Penélope de Mario no pierde tiempo en confeccionar. La señora del palacete de la plaza de las monjas viste sus galas en boutiques lujosas.

 

Es imposible. Desde Irak a Libia. Del Gal al Faisán. De los Fondos reservados a los Expedientes de Regulación de Empleo. De Barrionuevo a Chaves. De Rubalcaba a Rubalcaba. De Javier Barrero a Mario Jiménez. De Cinta Castillo a Petronila Guerrero. No montan un circo. Si al menos… La sostenibilidad de la que presumen se reduce a la permanencia en el cargo. Para viviendas, las suyas. Para igualdades, las propias. Para penitas, las ajenas. Para libertades, el gulag o la checa. Para derechos, torcidos. Para energías, las precisas. Para progreso, el del exconsejero Fernández. Para Medio ambiente, Mendaña. Para austeridad, su despilfarro. Para honestidad, despelote.

 

Mario se cree impune. Sin embargo, tanta manipulación le pasará factura. Ojalá conserve su vida muchos años. Lo deseo. Del mismo modo que, sin ánimo de venganza, pero sí de equidad, anhelo que, sentado allá donde viva, sufra de alguna manera los padecimientos económicos de quienes vivimos en Huelva. Cazar al cazador no significa querer esa presa. Simplemente, se pretende inhabilitarlo. La veda a Mario Jiménez. Para cargo público alguno. Que se ponga a trabajar y a producir en pro de esta sociedad. Que no deprede más. Cazadora.

 

Un saludo.

HUIDA HACIA ADELANTE

 

La noticia es que el pájaro ha disparado a las escopetas. La juez de los EREs ha aceptado que la Junta de los EREs se persone como acusación en el caso de los EREs. La cosa está clara. Los EREs. Griñán no es garante en su deber de los expedientes de regulación de empleo ni en su obligación de exigir la fiscalidad administrativa y de hacer cumplir las exigencias de la Hacienda Pública y, oh milagro, lleva a que la Junta se acuse a sí misma. Se acusa a la Junta, claro, para que no se impute al presidente. Listo el muchacho. No le informa Aguayo de nada pero los demás nos vamos a enterar de lo que vale un peine.



Más de cien mil millones de pesetas han volado de la caja fuerte andaluza y se han posado en nidos de intrusos afines a la propia Junta andaluza. Es lo que se llama huir hacia adelante. El ataque de la justicia al Gobierno andaluz ha llevado a éste a sortear el problema haciendo como que se enfrenta al mismo. Al mismo tiempo, amenaza a los bocazas como el exdirector general Guerrero. O se calla o que se atenga a las consecuencias de la delación del fondo de reptiles. Se mete en el lío para controlarlo desde su interior. Es una reacción psicológica de libro que se ha convertido en paradigma de la sociología política.



A partir de este planteamiento, Málaga ha acogido un congreso municipal psoecialista con miras a las elecciones del 22 de mayo. Griñán y Blanco se disponen a ejecutar su estrategia de la confusión. Temen que Antonio Fernández, exconsejero de empleo, se vaya de la lengua y no esté dispuesto a comerse el marrón en soledad. Lo que se encubrió en horas de mangoneo, se quiere tapar ahora con miles de kilos de cemento armado. Y si, además, Viera resbala en el cenagal que él ayudó a formar, va a ser necesaria la cantidad que se utilizó para ocultar el escándalo del barrio del Carmelo en Barcelona. A buen entendedor...

 

Por ello, el sucesor de Chaves en el desgobierno de Andalucía, se ha apresurado a señalar que el comportamiento del Psoe está basado en la ética. Juro que no ha matizado a qué ética se refiere. Acaso a la aristotélica. De ahí que se apoye en el carácter no extremista de la virtud, sino en la síntesis entre opuestos. Lo cual explicaría que de los seiscientos y pico millones de euros birlados al derecho adminitrativo, apenas la mitad haya ido a causar la felicidad de unos elegidos. Verdad. Con lo moderados que han sido y nos quejamos.



La huida hacia adelante tiene un tufo dictatorial y maoísta de no te menees. La colectivización china en tiempos de la Revolución Cultural provocó la muerte de millones de chinos, la mayoría niños, víctimas de la gran hambruna que asoló el país. La producción de acero era prioritaria. La fuerza humana era tan gigantesca que se permitían el lujo de cambiar el carísimo coste de la maquinaria importada por el ridículo precio de las vidas humanas. El Gran Salto Adelante fue una de las aventuras más desdichadas de la infeliz historia genocida del siglo XX. Qué importaba a los líderes comunistas chinos las muertes de sus convecinos si la patria demandaba ese sacrificio. El poder totalitario se mece entre la dictadura y la ignorancia. La divisa, constantemente repetida, fue producir "más, más rápido, mejor y más económicamente". Esta política económica, en realidad, se basaba en un absoluto desconocimiento de lo que es la realidad económica.

 

Gran Salto y Gran Escapada. Adelante con los faroles. Caiga quien caiga. Menos las ánimas benditas del “purga”torio del Psoe. La purga ha comenzado. A la velocidad de las defecciones políticas o de las propiamente escatológicas. Triunfará el que más calle, quien mejor mienta, quien sobresalga en la resistencia a la justicia, quien destaque en la construcción de coartadas al partido, quien eleve los más altos muros de contención para salvaguardar al presidente. He ahí a los vencedores. He ahí la huida. Hacia adelante. En estricta justicia, todo un salto. A los infiernos de la mafia.



Un saludo.

GORBURU TIENE LAS MANOS LLENAS DE SANGRE

López Peña es Thierry. Thierry es un histórico de ETA. ETA es una banda terrorista y asesina que negocia con el Gobierno de Zapatero. Zapatero es un político sin entrañas que firma las actas con las manos llenas de la sangre de las víctimas. Las víctimas de los etarras no son los muertos, los heridos, sus familiares y amigos. No. Todo el pueblo padece el dolor por los que murieron a causa de una bomba lapa, de un tiro en la nuca o de qué importa el modo.

 

  El Gobierno de Zapatero mantiene contactos con ETA. Colabora con ETA. A ETA se doblega. ETA se lava las manos en el orín de los negociadores de Zapatero. El secreto es a voces. El presidente busca en su madriguera un hueco por donde escapar a su destino de renegado. No lo encuentra. No puede hallar la paz quien sólo persigue su guerra. Indulta y amnistía, según le indique su infierno mental. Anima e impulsa a golpe de espirales de odio. Se emboza en la bandera blanca de la tregua mientras ondea el rojo fajín de la sangre derramada. Condena la muerte en Irak y alaba el asesinato en Libia. Lo de Zapatero es odio. Odio y rencor. Venganza que se pierde entre los orificios de sus discursos ebrios de luto.

 

 En vísperas de las elecciones generales de 2008, Eguiguren parece haber garantizado a Josu Ternera que Batasuna volvería a la vida política y que la policía reduciría su presencia en los controles. El Faisán voló porque el Gobierno colaboró con banda armada. Y al hacerlo, traicionó al Estado de derecho. Y al perpetrar tan atroz delito, clavó el arpón envenenado en el pecho de la policía española. Un instante infinito. Un ilimitado milímetro. El oxímoron permanente de la contradicción perenne del Psoe. El Psoe de Felipe que se coaliga con los que enterraron vivos a los ocho mil soldados iraquíes que se cobijaban en sus trincheras. Qué risa de sangre. La sangre de Irak, Felipe, no admite la menor sonrisa.

 

Libia no es Irak. La sangre de los muertos colorea los suelos y enrojece los techos. Colorá la sangre. La caterva del Psoe aúlla. Ellos son la izquierda. La de los trabajadores en paro. La de los soldados en el hospital. La de los enfermos arrinconados. La de los estudiantes sin faro. La de los españoles fragmentados.  Zapatero no tiene las riendas de su vida y menos la de la patria. Rubalcaba maneja los hilos del títere hispano. Chacón aguarda, ladina y voraz. Pretende el gran bocado. Mientras, los hampones cierran bocas y ciegan vidas. Metralleta en mano, disparan a matar. A los etarras, no. A los enemigos, tampoco. Los proyectiles son de fuego amigo. Hoy se clavan en el pecho de los policías que detienen a los asesinos de ETA y mañana se venden a los sicarios de Gadafi.

 

Las manos de Zapatero están llenas de sangre. Su alma, plena de odio. Odio en la sangre. La herencia de Zapatero es inmensa. El odio arrasa al amor y la memoria se agota en su inteligencia corta. La sangre roja de los muertos y heridos acabará bañando a los homicidas. Y a sus cómplices. Y a los que, en base a una coartada imposible, ofrecen libertad a los que libertades arrebatan. A la calle. Desde el primero al último. Antes, a la cárcel. Por sus manos llenas de sangre. Las de Gorburu. Cabeza Roja. Cabeza del Gobierno. ETA mata pero no miente. Gorburu lo sabe. Niega la veracidad de las actas. El cobarde reniega mil veces. Las mismas que se mancha con la sangre de los asesinados por ETA. Cobarde Gorburu.

 

Un saludo.

30/03/2011 06:10 franciscovelasco Enlace permanente. sin tema

EL SIETE Y EL DIECISIETE

 

 El siete es un número mágico. Siete. Su forma simbólica es la causa por la que con su nombre se designa al rasgón en forma de ángulo que se hace en los trajes. Y en los lienzos. Siete.

 

La vida en la España de esta primera parte del siglo veintiuno se hace especialmente penosa. Nada es lo que parece. Y se quiere hacer parecer lo que no es. Es verdad que la crisis económica es gravísima. Cierto que el paro se asoma al pretil de los cinco millones de desafortunados. Indudable que la corrupción invade los tejidos del Gobierno psoecialista. Nadie discute que el presidente Zapatero corre el riesgo de darse un porrazo mortal a causa de los bandazos inverosímiles de su política. A ratificar me quedo que las guerras son justas cuando así lo certifican los dos sindicatos históricos, con perdón, en conjunción con un puñado de artistas enriquecidos por la explotación de ideologías liberticidas, con más perdón, y con ciertos periodistas de alcantarilla, con la indulgencia de las cloacas. Con todo el peso de la anterior, este dicente considera que lo más pernicioso en la España actual es el siete.

 

El siete a la España de las diecisiete. El roto a la España de las Autonomías. El despiezo del Estado. La fragmentación del territorio. La división entre españoles. La búsqueda de nuevos bandos fratricidas que cubran las homicidas ambiciones de politicastros enfermos de odio. La hendidura de la conciencia nacional. El desbaratamiento de la unidad de España. El Pisuerga que pasa por Valladolid es el tópico recurrente que golpea el esqueleto de la Constitución y, leña al mono, que es de loza. No es de goma. De cara y fina porcelana. Pero no importa. Hay que romper la obra de arte más grande y más longeva que ha parido nuestra historia: la construcción del Estado español. En ese estropicio se hallan los catalanistas de pega y los batasunos de zurra. En ese destrozo, Zapatero tiene mucho por lo que responder.

 

España se enfrenta a su propia mirada atrás. La dialéctica de la historia nos propone, una vez más, el cainismo de los pueblos. La fláccida mano que no rige el Estado, manosea los despropósitos de su ruptura. “Es una vergüenza lo que en España está pasando contra el Barcelona”, ha declarado Rosell, presidente de la entidad blaugrana. Su antecesor en el club catalán, Joan Laporta, va más lejos en su política de verbal bombardeo destructivo cuyos efectos carga el diablo separatista. Ha dicho: “quiero la declaración unilateral del Estado catalán”.

 

Entre tanto, Zapatero se dedica a un peligroso juego de rol. Es como el niño que juega hoy a policías y mañana a vaqueros. Nunca dejar de hacer el indio. La película que filmó sobre la crisis es candidata a los Premios Razzies, los anti-Óscar. El corto sobre el empleo se quedó sin estrenar pero recibió millonaria subvención compensadora de sus ineptitudes. El documental sobre el pacifismo se aupó a la categoría de Apocalipsis libia. El spot publicitario con Gadafi, loa a la mamarrachada. El protagonista agónico e insulso inyecta veneno de rencor a la voluntad conciliadora de los españoles. Así, el cianuro se viste de plutonio al tiempo que la Constitución se solapa en el Estatut.

 

Las diecisiete pueden ser quince mañana. Pasado, reducirse a trece. En tres meses, cantones todos. Después de la juerga independentista, el responsable del ERE patrio se lavará las manos y, con el porte pomposo e imponente de los bustos parlantes, culpará a todos del desaguisado. Salvo él, todos hemos llevado a España a su descalabro. Solo debimos dejarlo. En isla apartada. Muy  vigilada. Como Napoleón que se cree. Sin darle opción a cien segundos adicionales. De lo contrario, el siete contra las diecisiete será un jirón imposible de arreglar. Un siete, setenta y siete mil veces en el vestido electoral. Verán cómo se cabrea con el siete veces roto.

 

Un saludo.



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