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OLEOFELIPE
Cuando niño, creía que el negrín de la arena de la playa de Mazagón era algo normal. Retozábamos entre las dunas amarillas y nuestros cuerpos húmedos acababan embadurnados de una mezcla viscosa que nos obligaba a zambullirnos en la orilla antes de emprender el camino de retorno a Huelva. Casi sesenta años después, todavía los bañistas encontramos restos de aquella sustancia que nos repugnaba. Era carburante que procedía de vertidos de los petroleros que iban y venían por nuestro puerto.
Décadas después, no puedo sustraerme a aquellos recuerdos. Cierto que se ha avanzado notablemente en el celo medioambiental. Sin embargo, muchos hipócritas y una legión de interesados sin escrúpulos pretenden que cerremos los ojos, nos mordamos la lengua y que dejemos pasar, ay, el eterno conformismo del onubense, la marea contaminante que se nos avecina.
La Junta de Andalucía parece decidida a dar el visto bueno a un oleoducto extremeño que pretende pisotear, hollar, suelo de Huelva. Oleoducto como negocio en el que tiene grandes intereses un empresario muy cercano al PSOE. Partido el psoecialista en cuyo favor gobiernan los Ejecutivos de España, de Extremadura y de Andalucía. No hay casualidad. Si los dirigentes de la era zapateril quieren que el oleoducto en ciernes atraviese la provincia de Huelva, lo lograrán. En cuyo caso, desde el norte hasta el sur, una multikilométrica serpiente de acero y asfalto reptará por el variado paisaje de nuestra provincia. En su vientre portaría tal cantidad de veneno negro que, de evacuarlo accidentalmente fuera de lugar, provocaría un daño irreparable a la sierra, a la comarca andevaleña, al condado y a la costa.
El proyecto de refinería del Grupo Gallardo había encallado. Parecía. Los intereses del psoecialismo son, sin embargo, tan importantes como alargados los tentáculos del macropulpo gubernamental. Dormía el monstruo el sueño de los grandes depredadores. Ahora despierta y busca la presa que se le escapaba. En el nuevo amanecer repudiable ha puesto su paleta de pintor de cámara el expresidente Felipe González. La reina ministerial, la tránsfuga doña Rosa Aguilar, se rinde, subyugada por el encanto del “hombreequis”. Aprobará el proyecto que el artista de Dos Hermanas, hijo de vaquero y hombre de pana, defiende, secunda y alienta.
No obstante, un problema tardíamente previsto se cruza en su camino. Fernández Vara, sucesor a título de Virrey del inefable Ibarra en la Junta de Extremadura, se le ocurrió irse a Mercasevilla y, ya se sabe, perdió su silla. Y lo malo, para él y para toda la pandilla, es que Monago la puede ocupar. El Partido Popular, que sí, que ha ganado las elecciones, no está por unir de esta mala manera a Los Santos de Maimona con Mazagón. Con lo cual, el gozo de los concernidos, en el pozo de los perdidos. No resta sino que Izquierda Unida en Extremadura denuncie el ominoso acuerdo que la vincula con la gente de Zapatero.
Balboa, no. Ni Balboa ni Vasco de Gama ni Cortés ni Pizarro. Oleoducto, no. La gente de Huelva tenemos que aprender a decir no. No supimos oponernos en la dictadura. Estamos aprendiendo en la democracia. Si quieren negocio, a Ferraz. A Huelva, traigan empresas, prosperidad, riqueza, comunicaciones, empleo. Lo que en treinta años no han hecho los Escuredo, Borbolla, Chaves y Griñán, que lo aporten ahora. Quien esperó tanto tiempo, confía unos añitos más. De nuevo, Izquierda Unida se erige en protagonista de la película medioambiental. Veremos si las palabras no se las lleva el vendaval del dinero. Veremos.
Un saludo.
QUÉ IZQUIERDA
Las declaraciones de Pedro Jiménez en "La Lupa", programa que dirige y presenta Rafael Unquiles en Canal Luz, me han llenado de asombro. Asombro entendido como decepción, desencanto, chasco y, por qué no, desesperanza. Acaso este articulista se forjó demasiadas ilusiones en la categoría humana de este político o en la distinción política de esta persona. Es posible. En cuyo caso, su arquitectura ideológica se ha venido abajo como se derrumba un castillo de naipes.
Uno cree en las ideologías. Como escribía Bobbio, el árbol de las ideologías siempre está reverdeciendo. Lo que ocurre es que esos brotes verdes son tan efímeros, cuando no ficticios, como las protestas mentirosas de la ministra Salgado. Existen izquierdas y derechas, eso es indudable. Igual de evidente que las organizaciones de ambos signos son programas para la acción. Para la acción. En su defecto, las ideologías se quedan en meras elucubraciones demagógicas.
Pero volvamos a don Pedro Jiménez. Si es verdad que el motor que anima sus decisiones es la de procurar la igualdad de condición de los seres humanos, sus palabras dicen lo contrario y, lo que es peor, su programa político es una sarta de mentiras. Negar el agua al Partido Popular, según el mismo proclama, constituye toda una exposición de motivos totalitarios. Es la negación de la idea de humanidad y de humanística. Supone la consagración de un ánimo tan parcial y tendencioso que se emplaza en lo nauseabundo. La expresión culmina un proceso antisocial que excluye de la ciudadanía a millones de habitantes. En ese camino, puede vindicar un cordón sanitario que integre en un gueto a los simpatizantes de la derecha. Si profundiza en ese foso infesto, alcanzará la sima más nefasta que vivieron los siglos: la de la inhumación de los distintos, de los discrepantes, de los disidentes, de los que piensan de otra manera. A partir de ahí, ya sabemos el resultado final.
No esperaba esto de Pedro Jiménez. Ni siquiera ha mostrado la gallardía de asumir, en su propia responsabilidad, su apoyo al Psoe. Al tiempo que critica, con la boca chica, a la cúpula del chalet del Conquero, se refugia en la base social de izquierdas de este partido para vendernos la burra de un pacto repugnante. Entregar a Petronila Guerrero la presidencia de la Diputación de Huelva degrada al actor al tiempo que desprecia al público. Y da igual que sea Petronila que Caraballo o Juanito el de los palotes. El problema es entregar las llaves del tesoro público a quienes se han gastado hasta lo que no teníamos. Y la rescisión prometida del contrato del palacete no es sino un brindis al sol. Como dice Jesús Toronjo, "una provincia con 82.800 parados no se puede seguir permitiendo el lujo de que la presidenta de la Diputación tire siete millones de euros a la basura en el alquiler de un edificio innecesario". Muy bien, pero muy escaso.
Diego ha caido en la trampa de Valderas y Torrijos. Se ha dejado seducir por los cantos de sirena de un posible ascenso en el seno de su partido. Ha tirado a la calle un caudal amasado gracias a un trabajo ímprobo y honrado desarrollado durante años. Ha hecho de la democracia un organismo enclenque, con una relación débil con el cuerpo social. La ciudadanía posee derechos y deberes. Los posee para usarlos y disfrutarlos. Los onubenses han dado un voto de confianza a Pedro Jiménez. No a Izquierda Unida. A Pedro Jiménez. Su mensaje ha calado muy por encima de lo que las encuestas vaticinaban. Ahora, en dos días, echa por tierra la siembra de tanto tiempo.
He escuchado a Paco Morán comentar con notable frecuencia y no menor insistencia que votar a IU es votar a PSOE. Participaba bastante de su pronunciamiento mas discrepaba en su rotundidad. Uno pensaba que Pedro Jiménez y otros singulares compañeros de su partido eran la excepción que confirmaba la regla. Paco tenía razón. Me equivoqué. Cambiar la sociedad pasa por ser fiel a unos principios. Reformar el tejido político de este país requiere llegar al Gobierno de manera legítima. En caso contrario, todos somos unos cantamañanas. Y volviendo a mi admirado Engels, recuerdo a Pedro Jiménez que el gran filósofo definía la ideología como el fruto de una conciencia falsa. Pocas veces acertó tanto el amigo de Carlos Marx.
Si Pedro Jiménez ha abdicado de la ideología y toma el derrotero de envasar las libertades individuales en el recipiente hermético de las libertades colectivas, entonces hundirá su crédito político en las aguas sucias de la extrema izquierda. Por más que él sea un hombre cabal. En tanto, Mario Jiménez disciplina a sus alcaldables como el tiranuelo doblega a sus huestes. Pedro Jiménez se entrega al dictador. Y yo le pregunto: qué izquierda es la suya. La suya. No la de Valderas o la de Torrijos, que ya sabemos de qué pies renquean. La suya. La respuesta se escribe en obras que son amores. Obras de izquierda verdadera.
Un saludo.
ALFREDO “FALCONETTI”
Rubalcaba suena duro, áspero, lejano. El que fuera portavoz del Gobierno del GAL prefiere ser apelado por su nombre de pila. Alfredo. Como Di Stéfano. O Kraus. O tantos hombres geniales que llevaron con orgullo el nombre de ese santo francés. Alfredo significa, en griego, humilde. El presidente del Gobierno de Zapatero -raro, raro, raro- es tan modesto que hace las veces de primer ministro a pesar de su condición secundaria. No es titular pero salta del banquillo de los suplentes el tiempo que dura la pájara al legítimo. Es que le da igual. Al primero, preso de su inconsistencia, le viene bien prolongar su incapacidad temporal. A don Alfredo, cautivo de su bellaquería, a fin de mostrar lo taimado que puede llegar a ser.
Alfredo el Humilde anda de viaje preelectoral por la España quebrada a golpes de nacionalismo. Su primera parada y fonda, en Andalucía. No podía ser de otra forma. La visita al gran feudo del psoecialismo casposo encarnado en Chaves y Griñán, sirve de plataforma al gran hermano del faisán. Allí que se largó en busca de apoyos a su candidatura a dedo. Total, como estaba en Almería haciendo como si se preocupaba por el tema del pepino, aprovechó el transporte para tomarse un cafetín en la capital hispalense y departir con la militancia. Total. Como paga el pueblo. Falcon para arriba y Falcon que aterriza. El que no toma tierra es Alfredo el discreto.
Tiene, dice, medidas para sacar a España de la crisis. Ahora. Antes, no. Lleva la tira en el consejo de ministros y, de pronto, se le esclarece la mente. Ayer, en blanco. Hoy, una ebullición de ideas. Asombroso. Lo mismo que confunde su interés por defender a los contribuyentes con los votantes. Tal parece que ha comenzado con distancia la campaña para las autonómicas. Mira que si mañana nos deja estupefactos y se adelantan las elecciones andaluzas como test revelador de las generales. Mira que si...
Alfredo el Grande usa medios públicos para fines privados. Austeridad al poder y demagogia a espuertas. La reforma rubalcabiana es tan falsa como su intención regeneradora. En nombre de su seguridad, avión oficial. El Gobierno bicéfalo nos cuesta un ojo de la cara. Tuertos de uno, ciegos de otro. ZP se prepara un mitin por el norte. Rubalcaba, por el sur. El águila imperialista de dos cabezas renace cual ave fénix. El Diccionario histórico definirá a estos personajes como demócratas. Y habrá que creérselo. Si se pide la revisión del concepto, saltarán a la yugular del peticionario. Si es que, anden ellos calientes y proteste la gente.
Pepe Luis R. Zapatero es presidente todos los días a todas las horas. Duerme en lecho oficial, come en mesa oficial, en vehículos oficiales se desplaza y oficial es su incompetencia. Lo mismo que Alfredo, el sencillo. Ambos se declaran pobres, plebeyos, proletarios, desvalidos. De izquierda. Eso sí. Siempre de izquierda. Viste muy bien. Almuerzan en el Horcher, pero reivindican la igualdad de los parados a comer en restaurantes de mil tenedores.
Más bien, me recuerda a Falconetti. Quienes peinamos canas, recordamos una serie televisiva de aquella infancia inocente de hace cuarenta años. Hombre rico, hombre pobre. En ella destacaba, por su vileza, Falconetti. El muchacho era un compendio de virtudes: pendenciero, sádico, vengativo y otras lindezas similares. Alfredo me trae a la memoria a este triste personaje. Acaso no por sus desvalores, como por lo del Falcon. Parece mentira. Tanto paro, tanta hambre, tanta penuria y Alfredo el oscuro se pasea en avión público para intereses privados. Falconetti.
Un saludo.
NI AGUA
La expresión se las trae. Desdichada. Animaliza al que la pronuncia. Deshumaniza a la sociedad. Retorno a la caverna. Vuelta atrás en las relaciones políticas. Escuché a Bilardo, un entrenador argentino de renombre, gritarla, bien cabreado, a un futbolista de su equipo. El hombre había tratado de ayudar a un adversario caido. Ni agua, le espetó encolerizado y fuera de sí. Al enemigo, ni agua. La religión, pateada. ¿Dónde queda la filantropía?
Fieras salvajes en pos de un objetivo impresentable: ganar la batalla a costa de la derrota en la guerra. El resultado como medio y como fin. Importa el fin cualesquiera que fueren los medios. Lo mismo que el Gobierno de Felipe González con los GAL. Si ETA no deja de matar, asesinamos a los etarras. El Estado se pone a la altura de la banda armada. Barrionuevo, en el nivel de De Juana Chaos.
Los ánimos se encrespan y la violencia sepulta el diálogo. La palabra se utiliza como daga para desgarrar el corazón del disidente. Ni agua. Trabajo forzado. Al estilo de los momentos más crueles de la represión fascista y estalinista. Batallones de prisioneros de guerra esclavizados por el bando vencedor. El totalitarismo eleva sus pedestales sobre frase tan indigna. La vida de los demás se deja en manos de los fuertes, de los ricos, de los poderosos, de los caciques, de los verdugos. Cómo que sin agua. La oscuridad se adueña de la política y nadie se apiada de los cansados, de los rotos, de los enfermos, de los lisiados, de los débiles, de los humildes, de los pobres. El dictador se asoma al balcón de su deshonra y arenga: extenuadlos hasta la muerte; doblegadlos hasta que pierdan el resuello; sometedlos hasta que el dolor del cuerpo taladre su mente.
La cultura se reconstruye a partir de ruinas. El Psoe levanta su emporio imperial desde la consigna previa del “arrasad a Aznar”. Los esbirros obedecen la orden y reducen a cenizas al enemigo. El Partido Popular se ha convertido en la bestia negra de la dictadura psoecialista. A su lado, como la hiena que espera su ración, la cúpula de una Izquierda Unida que no sale de su atolladero existencial. Esopo vio claro el problema en su fábula de la víbora enroscada en una maraña de espinas y la zorra que, descansando, la vio pasar arrastrada por la corriente del río: “personas perversas siempre conectan con herramientas perversas”. Y es que nunca se ha de esperar algo de quien sólo ha vivido de quitarle a los demás.
La política no puede quedar en manos de gente sin valores. Por mucho que ornamenten sus cuerpos con túnicas sagradas y de sus bocas manen mensajes de amor, no nos engañemos. Si no hay ética, no cabe más moral que la del comportamiento taimado. La víbora se encarna en algunas personas. No sólo no hay agua para ellas. Quieren su muerte. De esta manera, la felicidad del mundo descansará en el totem del poder único. Los hay que reniegan de Dios cuando ambicionan ser como él. Incluso a ellos, agua. Agua.
No sé qué ocurrirá en Almonte. Si los dirigentes de IU, sostenidos por su base social de verdadera izquierda y de auténtico progreso, mantienen su soberana voluntad de apear a Bella del poder y de pactar con los populares un acuerdo de honradez, de eficacia y de prosperidad colectiva, entonces sabremos que todavía existe solidaridad interpersonal por encima de la matraca ideológica que no se creen Pedro Jiménez, Diego Valderas o Caio Lara. Agua va. Pero agua limpia. Limpita. Transparente. Cristalina. Y, sobre todo, potable.
Un saludo.
AY DE MI ALHAMA
Paseábase el rey moro — por la ciudad de Granada desde la puerta de Elvira — hasta la de Vivarrambla. -¡Ay de mi Alhama!— Por eso mereces, rey, — una pena muy doblada: que te pierdas tú y el reino, — y aquí se pierda Granada. —¡Ay de mi Alhama!— . (Romance).
Castilla La Mancha, feudo socialista desde la instauración de la democracia, está en quiebra total. Así lo afirma la señora Cospedal, la mujer que ha arrebatado al Boabdil llorón y despilfarrador el reino taifa que construyó indebidamente. Ay. El imperio de Bono y de Barreda, hecho jirones. Ni para pagar la luz han dejado. Acaso ni se puedan pagar las nóminas de los empleados públicos. Ay de mi Alhama.
Presupuestos ficticios. Proveedores a millares. Ruina de pequeños y medianos empresarios. El alcázar de Toledo ha sufrido el asalto de una banda y la propia Ciudad Real deja el pendón regio en manos de la nobleza levantisca de los hípicos y de los hipos. Ay de mi Alhama.
De Graná a la Sevilla mora, un suspiro. En San Telmo recitan: cuando las barbas de tu vecino... Pedro I se asoma y Enrique de Trastámara sigue repartiendo sus mercedes. Diez meses de recopilación de botines y medio año de quema documental. A Pedro I lo descalificaron de cruel cuando en realidad era un justiciero. Arenas será maldito desde el momento mismo que desvele las ignominias de los favores del Griñán más acorralado. En la capital del Guadalquivir, cinco llagas se convertirán en mil úlceras purulentas. Ay de mi Alhama.
El Rocío de dos mil once será especial. Ni la Virgen va a impedir, pues tampoco querría, que el jeque Bella sea desposeído de las llaves de la ciudad. La rendición de Breda se logra a través de las urnas y no por el filo acerado de las lanzas. Sólo que no habrá caballerosidad en la traditio. Ni siquiera si habrá llave. O si la cerradura habrá sido inutilizada. El espectáculo que se espera puede ser atroz. Ay de mi Almonte.
En la vieja Onuba del abandonismo, el espíritu factoría está a punto de desprenderse. Por más que Psoe e Iu se empecinan en ocultar la imagen de lo que apesta a kilómetros, el vertedero acumulado preocupa más que la mole de fosfoyesos y de cenizas radiactivas. Desde los puentes de Punta a las puntas de Puente, la Dipu se blinda para que los populares no accedan a la cueva de Alí Guerrero y en ella al tesoro de Babá Jiménez. Ay de mi Huelva.
La pena es que la izquierda de cartón piedra abjure de la piedra ideológica y simule programas de cartón. La pena es que las bases sociales no se rebelen contra los mendrugos de corazones podridos que malgobiernan sus formaciones. La pena es que la gente de Huelva seamos tan crédulas y nos dejemos engañar por la imagen del fotoshop. La pena es que muchos de estos vividores del coche oficial y de la farándula cortijera no estén caminito de La Ribera. No de Jerez. De la Ribera. Ay de mi Huelva.
Un saludo.
EL CRIMEN
Si no delito grave, que puede serlo, cuanto menos es una acción reprensible por indebida. Si es de lesa majestad, la víctima es el soberano. En democracia, la soberanía la ostenta, felizmente, el pueblo. Los ciudadanos a quienes los gobiernos deben servir son los reyes. Los asesinos morales del rey pueblo sienten que les ha sido negado un lugar en el orden social. Freud sostenía que quienes no controlan sus instintos, vuelven a la infancia en busca de una reparación de sus viejos traumas. El homicida, siquiera mental, acaso moral, dice mucho de su cultura. El horizonte cerrado, la adicción al protagonismo, la codicia, la derrota ante las tentaciones de poder e influencia, el desacuerdo en el seno de su grupo, son factores que generan y/o acrecen estados depresivos. De la depresión al crimen, un paso. El problema del criminal, aunque sea político, es que ese paso en falso le conducirá a la cárcel de papel y, como en el parchís, puede retroceder casillas o estar varias jugadas en el dique seco.
La soberanía nacional reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos. Cuando los representantes olvidan el mandato de los electores y se convierten en comisionistas de empresas distintas, el crimen se ha producido. Tal vez no sea delito. Sí es, sin duda, crimen.
La derrota electoral del 22 de mayo se ha cobrado muchas víctimas. Y las que te rondaré. En un intento desesperado de minimizar los efectos destructivos provocados por las urnas, PSOE e IU velan armas, se conjuran, conspiran y buscan salidas airosas. Cómo atender al ejército de amigos, parientes y clientela en general que están a punto de perder su prebenda, su privilegio, al tiempo que son desposeídos de su cargo público. La bolsa de enchufados ha crecido exponencialmente en los últimos años. Ahora deberán saludar las fiebres del desempleo. Muchos de ellos, huérfanos de oficio y de beneficio, se acercarán a los umbrales de las sedes partidistas y de las subsedes sindicalistas de Toxo y Méndez, en demanda de un rinconcito desde el que seguir mangoneando lo público. Pero claro, si UGT y CC.OO merman sus ingresos y las subvenciones les son rebeldes, entonces su capacidad de acogida de tantos vagos, algunos de ellos maleantes, será tan débil que apenas podrán lanzarles unas migajas. En ese momento, los nervios harán presa de los afectados y éstos cantarán la traviata en arameo. El personal de confianza será, desde ese momento de inquina, gente de suma desconfianza. Perros rabiosos que se vuelven contra su antiguo amo.
La Diputación de Huelva es un problema de magnitud diez. Izquierda Unida es el árbitro de un desencuentro muy equilibrado. Trece contra trece. Los trece de la transparencia contra los trece del palacete y del pesebre. Los trece del tiro de la manta frente a los trece de la basura bajo las alfombras. El árbitro tiene muy claro el discurso del pueblo soberano. Diáfano, el mensaje de los pactistas del pseudo progreso. Se pasan a sus bases sociales bajo la bota paramilitar claveteada de hierros. El trencilla de turno se encuentra entre la espada del corruptor y la pared de la verdad. En medio, millones de euros que pueden volar. Inquietudes y miedos.
Tambores de guerra en la politica municipal y provincial. Las amistades peligrosas de los sindicatos están alertas. Un avance de los indios populares supondría el final de la banda de cuatreros uniformados como militares yankis. Algunos, por si acaso, ya se han hecho el cuerpo a la dura travesía del desierto. IU se postula/"pustula" como organismo que ha de resolver un conflicto en el que tiene intereses propios. Ganar o perder. He ahí la cuestión. Sólo si actúa con indecencia puede cambiar el resultado: perder o perder. He ahí el fracaso. Si se mueve por cauces de honradez, el fruto será ganar o ganar. Al menos, credibilidad. Que por qué. Porque nunca participaría en el crimen de lesa majestad. Nunca. Crimen, ni uno. Ni uno.
Un saludo.
DESTRUCCIÓN DE PRUEBAS
Confianza, lealtad y buena fe. He ahí la receta institucional del todavía consejero de Presidencia del Gobierno “bonista/barredista” de Castilla La Mancha. Como si el tratamiento no fuera aplicable a ellos. Si la actitud bellaca, en cuanto taimada, del Psoe ha distinguido a sus dirigentes, en el caso de los defenestrados por las elecciones del 22-M, no iba a ser una excepción. Eliminan de la faz de la tierra todo aquello que muestre sus corruptelas y sus arbitrariedades. Todo. El menor rastro de su acción les obligaría a dar explicaciones que, por añadidas, les resultarían especialmente gravosas. Tienen en la lengua la palabra transparencia y en las manos el bote del graffiti de la opacidad ultraligera.
Escamotean hasta la necesidad. Se saltan los controles legales a golpe de decreto. Aseguran que el dinero público no es de nadie, salvo de ellos. Ocultan cuentas ilustrativas. Sustraen documental comprometedora. Reclaman la complicidad del vencedor con el argumento delictivo del “hoy callas tú para que mañana silencie yo”. En la Sicilia de los Corleone, la corrupción no se aupó a niveles tan bestiales. El traspaso de caudales público a depósitos privados es causa de la prosperidad de algunos y consecuencia de la ruina de los nuevos. El administrador no puede ser el controlador del patrimonio. Como la figura del juzgador ha de ser distinta de la del instructor. Si no, dónde radica la garantía.
Se habla de quiebra y de bancarrota. La bronca se sitúa en tejados muy altos, cortesanos o si se quiere congresuales. Destruir pruebas es un delito penal. De encubrimiento por ocultación, alteración o inutilización. Contra la Administración de Justicia. Delito autónomo pues el encubrimiento se entiende como una conducta dotada del propio contenido del injusto e independiente del tipo delictivo que trata de encubrir. Es un favorecimiento real y no personal. Comisionistas de mercedes y parabienes. Lo que pretende es impedir el descubrimiento del delito en sus aspectos jurídicamente relevantes. Si los populares han acusado de estas actuaciones al Gobierno saliente castellano-manchego, podrían incurrir en el tipo penal de la calumnia. En cuyo caso, los agraviados podrían intervenir una querella criminal contra aquellos. Salvo que entiendan que la exceptio veritatis eche por tierra su defensa de lo imposible y de lo notorio.
Sin embargo, Barreda y compañía, en vez de abrir las puertas y desempolvar los cajones, a fin de que la limpieza ocupe los espacios de poder, se cabrean, muy pesarosos y dignos, y lejos de ahuyentar la sospecha, paralizan las reuniones previas al traspaso oficial de poderes. Enriquecedor. Qué ricos ellos. Estirpe de artistas a medio camino entre la escuela kosovar, la asociación decimonónica de Sierra Morena y el orfeón etarrista. Que no, aseveran con la voz engolada del que miente de forma compulsiva, que no hemos sacado ni destruido documento oficial alguno. Un psoecialista no hace estas cosas. NI con Felipe González ni con Zapatero. Infundios maledicentes, gritan a sabiendas de que nadie se cree una palabra.
Servidor tuvo ocasión de demostrar, recientemente, ante juez togado, cómo un testigo reconocía haber borrado pruebas. El magistrado no se alteró. Se halla a la espera de que se interponga la pertinente denuncia. El deponente se autoacusó. Es el sino de los que se creen tan impunes que desdeñan la habilidad de las preguntas del letrado. En Castilla La Mancha no es “bono” todo lo que se dice y sí se colocan demasiadas “barredas” a la llegada de Cospedal. Dolores.
Frente al delito, ley y, al lado de la ley, la justicia. En el proceso, garantías.
Un saludo.
HISTORIAR
La capacidad de algunos para la distorsión es inagotable. La fuente de la dislocación nace en la voluntad de distraer. Se busca más allá de la torcedura o de la luxación. Se quiere desfigurar. Cuanto mayor la desfiguración, mejor se deforma la realidad. Ahora, toca desarticular la biografía de Franco. Un nuevo esguince provocado por los defensores de la memoria histórica. La biografía de Franco firmada por el gran Luis Suárez no satisface a los medios próximos a la izquierda. Autoritario no define con propiedad el carácter de su régimen. Esto podría decirse de Castro, Chávez o Stalin. Por ejemplo. Franco es totalitario y dictador por excelentísimo. Los historiadores de Público, El País, Izquierda Unida y el PSOE así lo piensan y de tal forma lo difunden. Faltara más. Discutir la sabiduría de estos “Domínguez Ortiz” del cuento es como confundir el relato histórico con la narración de una historieta.
Criticar la capacidad científica de Luis Suárez es igual que refutar la sensibilidad artística de Von Karajan. Sin embargo, al coro de grillos que parten de la Moncloa les da igual. Son sujetos de chismes y enredos, una especie de salsa rosa vestida de pana y luciendo larga y poblada barba. Respecto a ellos, más valdría hablar de historia clínica. Los datos poseen significación médica referentes a un paciente, a su tratamiento y a la evolución de su enfermedad. Deberían hacerse ver en virtud de su empeño malsano por complicar, confundir y enmarañar.
Luis Suárez no llama dictador a Franco. Es verdad. Sin embargo, el egregio medievalista no califica como periodista de convoluto ni como político de soflama. Escribe como historiador. Ser historiador es hacer ciencia. La objetividad preside sus obras y el liberalismo acompañó siempre su carácter. El rigor es a Luis Suárez como la gula a Pantagruel. Hubiera bastado que el autor de “Claves históricas en el reinado de Fernando e Isabel” refiriera que Franco fue un sanguinario dictador para que el resto de la biografía consiguiera los plácemes del esperpento en que se está convirtiendo la extrema izquierda. No leen sino los resúmenes de las solapas de algunos libros. Saben de todo como el Reader´s Digest, aunque en nada profundicen, como los periódicos del régimen psoecialista. Lanzan el misil y allá va.
Cuando se escriba la historia del felipismo, el GAL no aparecerá sino como un accidente eventual en vez de como una estructura de suciedad gubernamental. En cuanto a Zapatero, la subversión económica nada tendrá que ver con su incapacidad política y su incompetencia directiva. Será atribuible en exclusiva a la crisis global que ha asolado al mundo en la primera década del siglo veintiuno. Los gobiernos del Psoe fueron modelos de presencia social y paradigmas de la anticorrupción. La historia de la democracia contada por Cebrián tendrá el valor de los cuentos de Calleja. Sin el gracejo de éstos ni, por supuesto, con sus lectores.
Cómo los gusanos goebbelsianos se mueven. Cómo. En épocas de detritus, más si cabe. A falta de carne, gofio o gazpacho. Se mata el hambre llenando la tripa. Los columnistas del Gobierno de turno tienen la solidez de un mondadiente. Se limpian con él la suciedad de la comida que les sirve el poder constituido.
Historian patrañas, comadreos, gallofas y detracciones. Despellejan al enemigo con la misma saña que los intelectuales que presentan “Sálvame” o “La noria” hacen de la equidad impostura. Intrusos. Historiadores intrusos. No historian. Calumnian. Luis Suárez es historiador. Ni más ni menos. Servidor puede discrepar y matizar. Sin embargo, en el mundo de las ciencias, las tesis se consolidan después de un proceso bien definido. Nunca por consignas políticas ni por insultos de algunos medios nerviosos, muy nerviosos. Si están seguros de que Franco fue un dictador, historien. Historien. No se rían de la historia.
Un saludo.
DIGNOS E INDIGNOS
Club de los descontentos. Comunistas, fascistas o anarquistas. De derechas o de izquierdas. Los agraviados no tienen ideología. Sus ideas adormecen al calor de las carencias. No hay trabajo. Tampoco horizonte. No tienen dinero. Ni casa. Ni futuro. Jóvenes y sobradamente jodidos. Por el sistema. ¿Por el sistema? Qué cosa.
En puridad, sistema es el conjunto de reglas interenlazadas que operan sobre una materia. Social, político, económico, qué más da. Al cabo, principios que regulan y rigen actitudes y comportamientos. En democracia, se supone que los ciudadanos nos confortamos con ellas. Gusten menos o nada. Nos avenimos a lo que hay. O nos doblegamos y ya está. Aceptamos lo que nos toca y nos rebelemos, o no, labramos nuestro destino personal. Algunos serán más dignos en cuanto merecedores de mayores logros. Otros caeremos en la indignidad propia de quienes nos colocamos en las antípodas de la excelencia. Dentro del sistema, cabemos todos. Capitalistas conformes y asociacionistas contrariados. Nos hacinamos dentro y callamos o a tomar por saco el globo.
Lo de indignados es asunto de otra piel. Se instalan en lo que ellos llaman el antisistema. Creen, ilusos, que son contrarios a la sociedad políticamente establecida. Levantan un garito en el ágora. Llaman la atención de unos cuantos transeúntes despistados. Se reúnen en grupos de desencantados. Conforman iglesias civiles a las que llaman, religiosamente, asambleas. Predican con voces moduladas buscando el aplauso fácil de los feligreses entregados. Se guarecen del sol con toldos de lona y tocan sones de paz que recuerdan los tam tam de guerra. Huyen de la lluvia y se protegen de la humedad. Lo mismito que supervivientes de sí mismos. Estatuyen normas e integran comisiones. Nombran portavoces y convocan reuniones. Se erigen en tribus y aclaman a sus jefes. Designan embajadores y difunden el mensaje por barrios, pueblos y ciudades. Reproducen, en fin, el sistema del que abominan.
Los indignados emborronan titulares de prensa y abren telediarios. Combaten la miseria de su desesperanza con la imagen falsa de un movimiento cualquiera. Del 15-M al día de Navidad. Ayer cantaba Dylan y hoy lo hace cualquier anónimo artista de la calle. La pobreza económica es el escaparate de la desesperanza moral. Días de rosa antecedieron a meses de espinas. Unos se pelean en tanto otros se forran. Los dirigentes amasan fortunas infames y los ciudadanos pelean por el dudoso honor de ser los más infelices. En vez de cambiar los gobiernos, debaten el sexo de los ángeles. El tiempo nos devora y nuestros hijos y nietos contemplarán los restos del festín animal.
Si de lo que se trata es de manifestar el grado de cabreo personal, me apunto. Me irrita hasta el dolor el Gobierno de vainas políticos que se guardan en sus fundas sin alma el vacío de sus corazones. Me irrito hasta el arrebato cuando veo a tanto golfo malgobernar el país sin mostrar un mínimo de piedad hacia sus habitantes. Me enoja hasta la vehemencia el conformismo de mis vecinos. Me encoleriza el 15-M que transforma en folklore lo que ha de ser una rebelión en todo regla. Pacífica, pero entera. Cívica pero fuerte. Con ánimo de cambiar desde dentro el cerrojo de un sistema purulento. No desde fuera, como quieren conducirles los mangantes que les manejan a su antojo.
Mi enfado comprensivo hacia los indignados. Mi desprecio hacia los indignos que rigen este país sin tener méritos para tarea tan patriótica. Mi asco para los cómplices del secuestro y del dopaje de mi pueblo. A los pesarosos, mi aliento. Me encuentro entre la turba legionaria de afligidos.
Un saludo.
COMANDANTE
Lo del comandante me hace gracia. Bueno, es que no paro de reírme. Millán no ha comandado en su vida política. Ha mandado. Ha cursado órdenes. Ha decretado normas. Ha estatuido. Ha dispuesto como sabía, quería y aunque no pudiera. No es el subcomandante Marcos de México. Su insurgencia, acaso, podía ser contra la democracia pura. Se creía demócrata pero disfrutaba del grado militar. Alcalde de Cartaya. Gobernó la localidad costera onubense con la fuerza de los votos y por abusar de ella, los ciudadanos terminaron retirándole los sufragios. El pueblo soy yo, cual regidor sol. Es el sino de los iluminados. Y de los déspotas.
El 22 de mayo se está convirtiendo en un crisol de libertades y en un cernidor de dictadores solapados. Los cartayeros han remitido un mensaje a su antiguo comandante. Se acabó la confianza del pueblo soberano. Es el turno de otro. Aunque sea sargento. Aunque sea un civil. Aunque su carisma sea menor. Aunque sea honrado y sirva al pueblo y no a los “masnovoas” de turno. Millán conserva el rango pero ha perdido el honor. O alcalde o nada. O dicta o no copia. O protagoniza o no “camea”. De concejal de a pie, tururú. De suboficial, tarará. De tropa, jajajá.
La derrota electoral de Millán ha dolido especialmente al Psoe de Huelva. Ha sonado el cornetín del desastre. Las trompetas del apocalipsis han desplomado las murallas del Jericó millanista. Perder seis de los once concejales es demasiado afrentoso. Millán ha quedado peor que Bono y Barreda juntos. Ha tenido que ser un socialista de verdad, que no posecialista de interés, el que haya venido a restaurar la importancia de la honradez en la gestión. El problema no es el socialismo humanista. La lacra es el psoecialismo corrupto. La raya que delimita en la ciudad cartayera un término del otro se llama Juan Polo. No necesita grado militar. Le basta ser vecino y ciudadano. Humilde, deja la oposición municipal y accede al gobierno del consistorio. Millán es víctima de su soberbia. Apeado de la poltrona edilicia, renuncia a sus deberes secundarios. Quería ser general y ha sido degradado, por el pueblo, a la condición de soldado raso y, disgustado, abandona la milicia y tira el uniforme.
No se le reconoce, laméntase, los cinco lustros de lucha por el interés general. Se queja de la ingratitud del pueblo. Se confunde. En democracia, el pueblo es el rey. Y el rey tiene en su voto cuatrianual el poder de decidir quién ha de representarlo. La última legislatura ha sido un camino de desatinos. No se podía seguir hollando ese carril. A la calle. Con él, Novoa.
No se marchan con una mano delante y otra detrás. Qué va. Todo lo contrario. Tal vez llegaran de esa forma. Hoy salen de otra bien distinta. ¿Alguien cree que el partido no les va a recompensar los méritos acumulados? El negocio de los transportes y de las aguas genera dividendos probados. De esa empresa, no se van. Mantienen el poder. El objetivo es mandar. Comandante está bien como literatura con gracieta. Capitán General es MASY FENADISMER.
Qué tienen que decir. MAS Y FENADISMER. Por lo menos. Más, mucho MAS. Es que me muero de la risa, de la guasa y de la ghiasa. Co-mandan. Millán y Novoa. Comandan. Comandante Che Millán. Que ghiasa.
Un saludo.
EL ESPADÓN
Hoy, sábado, se constituyen los nuevos consistorios tras las elecciones del 22-M. Cuando este comentario salga en el blog, habrán transcurrido 24 horas desde que se escribió. Desconozco, pues, el sentido de los pactos suscritos por Izquierda Unida. Me da igual en Huelva que en Oviedo. IU es el clavero. No obstante, la clave es la base social. Su clave. No me la creo. Ya verán por qué.
Abrir expedientes sancionadores es una labor administrativa propia y reglada. El expediente como arma ofensiva es cosa distinta. La amenaza realizada por la cúpula provincial de IU a sus dos concejales de Almonte es una clara intimidación. Ediles ambos que, autorizados por su base social, han decidido apoyar al candidato del PP a la alcaldía de la localidad onubense. Expediente de expulsión que se sigue sin juicio contradictorio porque así interesa al jefe de la tropa impelido a ello por el oligarca del Psoe. Feo asunto. Mal negocio. Espadones que lideran golpes de estado contra el pueblo soberano.
El fundamentalismo latente de los dizque partidos de izquierda aflora en momentos de debacle y luce ostentoso descubriendo los pactos de retroceso social. Dios los cría y ellos se juntan. Actúan como los jueces eclesiásticos que condenaban a los sospechosos de heterodoxa fe. No indagan para comprobar la realidad. Sencillamente condenan prescindiendo de las garantías del procedimiento. Las libertades y el progreso se encierran en el negocio de las bandas más violentas.
Se castiga a los rebeldes. Se vapulea a la militancia. El carácter asambleario de Izquierda Unida es pasado por la piedra. A la cúpula de la organización, el sentir del grupo le importa un pepino. Aplican disciplina como látigo y no como instrucción. Hacen observar las leyes internas a costa de pisotear los derechos individuales. Instrumentan la política como una fusta de cáñamo con la que azotan a los discrepantes. Prefieren conservar el contrato ilícito antes que denunciar la villanía de la parte incumplidora. Bajeza tras bajeza.
Francisco Bella no puede ser alcalde. Izquierda Unida de Almonte ha mostrado el lado limpio de la política de pueblos. Como antes hicieron sus compañeros de la vecina Bollullos, han preferido llegar a un acuerdo con la derecha antes que entregar el bastón de tortura, digo de mando, al alcalde del Hotel El Coto. Hasta dónde no llegará el hedor del partido de Bella que la propia izquierda se rebela contra su continuidad.
Pedro Jiménez, anclado a su impostura postelectoral, mantiene su discurso demagógico: "me importa un carajo el Psoe y me importa un carajo el PP, lo que me importa es la base social que vota al Psoe, la clase humilde y trabajadora que se ha sentido engañada por las políticas de derecha de los socialistas". La clase humilde, Pedro, se siente traicionada por los que defienden alianzas fascistas. La clase trabajadora, lo que queda de ella, está ofendida por los que se amarran al salvavidas de las tiranías. Un discurso que se jacte de preservar al pueblo y que abomine del pueblo a la hora de la verdad, define a un déspota. Y a un déspota no ilustrado por más que sea especialmente culto. La Ilustración es la superestructura ideológica de la Revolución. Ésta es protagonizada por los ciudadanos que se hartaron de ser súbditos. Los líderes recogen los frutos pero no participan en el vareo. Demasiado esfuerzo. Escasos riñones.
No se sorprenda, en fin, Pedro, de la crisis que Vd. mismo ha provocado. Despertó muchas esperanzas. Culminó en su campaña electoral una legislatura de auténtico líder. Logró el voto de muchos desencantados de la izquierda. Alcanzó un gran éxito en las urnas. Ahora devuelve mal por bien. Pues claro que no está haciendo las cosas bien. Faltaría más. Se lo estamos transmitiendo quienes hemos ponderado su hombría cabal y su política honrada. Es el turno de los reproches. Nada más aleccionador que la autodisciplina. Es el vestíbulo de la rectificación. Rectificar, Pedro, es corregir las imperfecciones, errores o defectos de algo ya hecho. Entregar el poder a unos dirigentes psoecialistas corruptos, es un golpe de estado a la democracia, un atentado a la moral y un insulto a la inteligencia. Sea el poder municipal, el provincial o el celestial. A los golpistas decimonónicos se les denominaba espadones.
Para espadón, el de Loja. Donde, maldicen, la que no es eso, es coja.
Un saludo.
PSOEBILDU
Escrúpulo significa piedrecilla. En latín. En castellano, el escrúpulo es el recelo que inquieta y desasosiega las conciencias y el ánimo. No obstante, alude también a la sensación de asco y de aprensión hacia alguien o hacia algo. La piedra. El escrúpulo. Cantaba el juglar: “Una piedra en el camino me enseñó que mi destino era rodar y rodar. Después me dijo un arriero que no hay que llegar primero, sino hay que saber llegar”. Bildu. Psoe.
Se constata lo que era un secreto a voces. El Partido Socialista de Euskadi, franquicia vascongada del PSOE, negocia con Bildu. Tal para cual. Cual para tal. El escrúpulo se traduce aquí por repugnancia. Conocí a un abogado que intervino en defensa de la comunidad de vecinos de su urbanización de Punta Umbría que se negaba a satisfacer las presiones de un grupo de personas interesadas en convertir los bajos del bloque en una sucesión de garajes individualizados. El propio abogado era vecino afectado, puso el grito en el cielo y lideró la defensa contra aquella ofensiva injusta. El abogado perdió el pleito y recibió, como honorario en especie por su desacertada y acaso sesgada intervención profesional, el premio de uno de los garajes. El escrúpulo nunca desasosegó al letrado pero sus clientes vomitaron ante tamaña repugnancia. El propio colega estaba detrás del garaje pero supo distraer la atención y captarse la clientela remuneradora.
Zapatero ha interpretado, bajo la dirección de Rubalcaba, el entremés de la legalización de ETA bajo las formas de Sortu y de Bildu. Toda una obra maestra de la traición política y un excelente modelo del escarnio al que esta tropa somete a la democracia y al estado de derecho. Ni el mejor Ibsen hubiese creado una trama tan engarzada. ETA, no, declaraban con solemnidad los farsantes de la legua y de la lengua. Sus facciones políticas, tampoco, enfatizaban con la seriedad del Juez incólume enfangado hasta las cachas. La orquesta sonaba armónica. De pronto, el trombón del Constitucional sacudió a todos de sus asientos. Tatatachán. Se legaliza Bildu. Lo que digan las fuerzas de seguridad del Estado, pamplinas. Lo que informen la Fiscalía y la Abogacía del Estado, paparruchas. La pauta la tiene Rubalcaba. La batuta está en sus manos y fustiga con ella a todo disidente de ideas y oponente de actos. Silencio.
Patxi López negocia con los amigos etarras. Y lo hace sin que el vómito asome. Eguiguren, descontento por el ninguneo a Zapatero. Se enoja al perder al dontancredo que a todo dice que sí. Otegui se postula como nuevo lehendakari. Las víctimas del terror duermen el eterno sueño de los muertos. Dieron su vida por una España que el zapaterismo ha empequeñecido hasta la mínima expresión. Lo de Bildu no es una piedrecita en el calzado del psoecialismo. Es una rueda de molina colgada al cuello de la nación española.
Cuando gente sin escrúpulo nos gobierna, puede pasar de todo. De todo lo malo. Y así nos va. Excúsenme, me retiro a expeler la bilis que me provoca tanto desalmado unido a tantos armados. Ya me entienden.
Un saludo.
EL DISCURSO DEL RENCOR
Lo dije públicamente el día de las elecciones municipales. No haría leña del árbol caído. Mantengo mi palabra. La candidata psoecialista a la alcaldía de Huelva se autoinmoló antes del 22-M. Era víctima de su desmedida soberbia, pero sobre todo, cautiva de sus intereses personales. Pésima dirigente de una Diputación maltrecha, se ofrecía como mesías de un Consistorio que se escapaba a su grupo desde la época de Ceada. En realidad, sólo quería ampliar la finca. La mujer perdió antes de empezar. Había endeudado a la principal institución de la provincia y quería repetir la hazaña en el feudo de Pedro Rodríguez.
El pasado sábado se constituyó la nueva corporación municipal capitalina. Los cabezas de lista de las formaciones con representación explicaron su discurso. Lo hizo bastante bien José Pablo Vázquez. Estuvo en general muy acertado Pedro Jiménez. A continuación habló la todavía presidente de la Diputación. Si la frustración y el rencor tienen cara, la de esta señora encarnaba ambas emociones negativas. El discurso de la psoecialista fue un monumento a la destrucción del líder laureado por el pueblo. Hizo lo que pudo y pudo lo que hizo. Sin concesiones a la galería de quienes esperaban un mensaje de odio. Una ira contenida no disimulaba el frunce enemistoso de sus labios. Tirria, fobia y despecho se atropellaban en la salida de sus palabras. Ni un poco de afecto. Nada de simpatía. Ni una saetera a la luz de la comprensión. La señora es así y de esta guisa se las gasta.
La impulsora del Pacto por Huelva retrató su alma política. Toda su trayectoria pública ha sido un devenir entre aguas plácidas. En el momento que el río discurre por parajes de pendiente abrupta, extrae de ella lo más recóndito de su ambiciosa personalidad. Le importa un pepino lo que ocurra a la ciudad, más allá del beneficio que ésta pueda dispensarle. En la crisis hortofrutícola provocada por Alemania, se expresó tarde y mal. Tanto dinero regalado a firmas publicitarias forasteras para vender la imagen de Huelva, y el mayor éxito fue “Huelva va más acá”. A pesar de pregonar la belleza ambiental del fosfoyeso, recrimina al alcalde su voluntad de liberar a la ciudadanía de ese terrible material. Por más que se alió con aduladores en nómina para vender la necesidad de un aeropuerto, parió miseria y deuda en partes iguales. La imposible llegada del AVE escandalizó a los mejores pensados y satisfizo a los peores detractores.
Huelvaya es. “Huelva más alla” nunca fue. Salvo el rictus letal de una estafa continuada. La candidata no habló sobre su programa de construcción cívica. Se limitó, con saña, eso sí, a culpar al alcalde electo de las promesas no cumplidas, debidas en gran medida a los muros que ella mismo levantó para que nunca fueran una realidad. Culpa al bombero de no apagar a tiempo los incendios que ella misma produjo. Destripa la verdad como el alguacilillo apuntilla a la res moribunda. Toda una profesional de la carnicería.
Mantengo mi decisión de ocultar su nombre. Sí confío en que le sea arrebatada la presidencia de la Diputación. Al menos, para evitar que el daño causado vaya en aumento. Darle más poder a la dama sería la ruina irreversible de un territorio ya demasiado castigado. Amparar una injusticia de estas proporciones implicaría en la misma trama abyecta a los encubridores, a los actores, a los cómplices y a los cooperadores necesarios. Si quiere luchar de verdad por Huelva, que lo haga desde la arena consistorial. En exclusiva. Bien lejos del confort de los palacios públicos. Desterrada de la manipulación de los caudales del pueblo.
Si no puede sacudirse el rencor, que no suframos las consecuencia del mismo. Su discurso ha desnudado sus intenciones.
Un saludo.
LA “AFOTO”
La fotografía de la concertación laboral entre Gobierno y “agentes sociales” tiene faltas de ortografía. De ahí lo de afoto. Como la amoto que no conduce Pedrosa o la arradio que se oye en determinados cenáculos de poder. Las faltas de ortografía pueden, además de afear, desnudar de contenido a la palabra. Zapatero y Valeriano no pretenden un acuerdo con Rosell, Toxo y Méndez. Lo que persiguen es una “afoto” de la contrarreforma. De nuevo regresan al lugar de origen: a ver si cuela.
La reforma laboral comenzó, es un decir, hace ocho meses. Tan pequeñita y poco desarrollada, que ha permanecido desde entonces en la incubadora del mercado. Ni se nota la nascitura. Carece de chicha. Claro, que de padres tan cortitos no se puede esperar hembra robusta. De engendradores tan adocenados, la unidad sale enfermita. Ahora no les queda otra que parir un nuevo ser o inflar al preexistente. La “afoto” les permite salir del paso durante un tiempo. Y así van haciendo camino hasta las elecciones. Rosell se incluye en la nómina y el plantel de verticalizados síndicos se engrosa con la entrada del empresario catalán. La tropa.
Y de empleo, qué. La reforma qué estrategia de trabajo trae bajo el brazo. Qué formula han ideado para sacar de la postración del paro a millones de jóvenes errabundos y desesperados. El despido libre se propone como novedad antediluviana para compensar la libre contratación. El neoliberalismo se repite como el ajo. La temporalidad aplasta al carácter definitivo. Todo es revisable y todos pueden ser despedidos. Las empresas se apuntan a la sopa boba y ofertan empleo a cambio de subvenciones. Agotado el caudal de dinero público, se repite la operación: despidos y si quieres arroz, vuelta a subvencionar. El Gobierno remunera la contratación y se hace cargo del coste de los despedidos. Así cualquiera se hace empresario.
No hay manera. La reforma fue mal parida y peor gestada. Con ese cuerpo famélico y esas articulaciones afectadas por la esclerosis, no puede sobrevivir. La afoto de Zapatero descubre la irrealidad de una idea y la maldad de un objetivo. Venga fabular e inventar. Se hace estadística con la foto. Con los números, el rojo inunda la gráfica. No se puede esperar nada de los “afotografiados”. Su máxima ambición no es ser agentes sociales, sino agentes públicos gubernamentales. Seguir comiendo del erario público y que emprendan otros. Colocados. La afoto los muestra colocados, sonrientes, solidarios. Así, mañana, ZP podrá mostrar la imagen fija y regalar al mundo la felicidad que irradia de esos rostros y la solidaridad que brota de las manos de los protagonistas antagónicos.
Permítanme el oxímoron: qué felicidad más triste. Qué tristeza más radiante. Qué gentuza. Se merecen una foto. Una foto.
Un saludo.
HIERBAJOS
Emasesa tuvo una caseta en la pasada feria de Sevilla. (?) Una caseta espectacular. (?) Un derroche de efímera arquitectura. (?) Emasesa se paga con dinero público. (?) En Emasesa entran, y se divierten, unos pocos. La gestionaba, entonces, el Psoe. En una ciudad con miles de parados, los del pacto de progreso bailan por sevillanas y cantan por monteseirines. Un ejemplo de solidaridad, de socialismo y de austeridad.
La diferencia entre un militante de la derecha y de la izquierda no es la ideología. Que la tendrán, pero no es ella. La cruz de hierro de la izquierda es la igualdad del dinero. Siempre ambicionaron la riqueza del señorito y aspiraron a cazar en los cotos del amo. Les faltaba la pasta. No emprendían. No heredaban. No se esforzaban. Querían pero no podían. Sin embargo, proyectaban. Jamás renunciaron a su potosí. La democracia fue clave en el devenir de los frustrados y de los reprimidos. Si no con dinero propio, con el público. Que no es posible a través de la educación, la fortuna llegará merced a la política. Un tiempo de trepa, un intervalo de docilidad, un reino de poder. No importa que el recibo del agua suba. El gerente del cortijo se cree el dueño y reedita la escopeta nacional en versión zafia.
Están de los nervios. Deben hacerse mirar. La catarsis del 22-M los tiene enloquecidos. La pérdida del status destroza sus carreras y sus medias. Mercasevillanos y emasesos se hunden en su propia indignidad. Desde Huelva hasta Almería, el clamor se extiende. Van a la calle. A la puñetera calle. El palacio de San Telmo escucha las congojas de los caciques. Temen el frio del invierno y no hallan consuelo en el chiringuito playero. Son como hierbas malas que impiden crecer los cultivos. Se propagan los hierbajos entre las arenas sucias de la rapiña.
Griñán resiste. Le va la vida en ello. No puede mostrar el alcance de la ruina castellanomanchega. El lodazal es la mancha del zapaterismo. Ni cuentas ni cuentos. Todo pasa y todo queda. Lo nuestro es callar. El agujero negro que se puede encontrar tras las elecciones andaluzas puede tragarse toda una galaxia.
Maldicen e imprecan su postrera suerte. La culpa es de la derecha. Y de la Izquierda Unida que camina al hundimiento. La democracia me lo dio, la democracia me lo quitó. Mas no se conforman. La paciencia no se alimenta sino de buenos manjares. Las cabras prefieren la hierba buena y desdeñan la mala hierba. El partido se convulsiona y las batallas intestinas dejan cadáveres por los rincones de la autonosuya. La cosa está que arde. El agua hierve. El fuego crepita. Aguantar el tirón se revela imposible. Limpiar la despensa y cerrar la cocina. Elecciones, cuanto antes.
Los hierbajos han invadido la ciudad. Las arañas pueblan las cajas fuertes. No hay un euro. Desolación. Quiebra. Malestar. La vida se escapa por entre las rendijas de las manos llenas. Urge limpiar. La maleza nos rodea. Se llama cúpula del Psoe. Malas hierbas, mala gente. Fuera. Hierbajos.
Un saludo.
FONDO FASCISTA
El espíritu del pueblo es el Estado. El cuerpo del Estado es el pueblo. Nada puede haber contra el Estado ni fuera del Estado. Nada. Así se resume la doctrina fascista. De derecha, como Mussolini. De izquierda, como Stalin. Del fascismo de entreguerras al neofascismo actual. La cuestión que se repite es la privación de la libertad. No en aras de la seguridad, no. Como coartada de la igualdad, tampoco. Como añagaza del uniformismo, sí. El Estado es todo y todo es el Estado. Totalitarismo en su acepción más fundamentalista.
El movimiento 15-M no ha sido espontáneo. No lo es. Detrás de la indignación, existe un motor político de alimentación ultraizquierdista. Ojo. No de ultraderecha. De la ultraizquierda más temible. El ala más radical de IU anima el cotarro. La facción más corrupta del PSOE se apunta a la juerga. Utilizan la fórmula italiana de los camisas negras con ingredientes formales de los del puño en alto. Mens del fascio in corpore de borregos. Por sus frutos, los conoceréis. Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros vestidos de ovejas pero que por dentro son lobos rapaces. Así lo recoge Mateo en su Evangelio. El mensaje tiene la misma vigencia de entonces.
Los indignados no son tales. Indignantes sí son sus actuaciones. Defienden asambleas cuando en realidad son falsas iglesias. Pastores inútiles predican el mensaje zafio de una filosofía putrefacta. Se convierten en vendedores top manta de caudillos mafiosos. Son miembros de la secta que les acoge, les promete y les remunera. Pasan por peripatéticos y desconocen el método socrático. Su pathos no es la pobreza de la gente ni la miseria de los desvalidos. Quieren mostrar la “terribilitá” de Buonarotti e ignoran la grandeza del florentino. Se alzan contra los políticos de derecha cuando gobierna la élite corrupta de izquierda. Acosan a los representantes democráticos despreciando el sentir de sus votantes. Se ciscan en la voluntad de los ciudadanos porque éstos, dicen, no saben lo que quieren. Ellos son el Estado. Ellos quieren el poder. Se autoproclaman base social. Ellos, que no son sino instrumento de la violencia de otros.
En Madrid no se citan en Moncloa o en Ferraz. En Cataluña no se congregan ante el Montilla despilfarrador ni frente al Carod demagogo y faltón. En Huelva no se sitúan en los aledaños del Conquero ni en los soportales de la Diputación. Elocuente el encuentro y revelador el desencuentro. Se pilla al mentiroso antes que al cojo. Y si no, esperen. El buitre político que es Mario, confía en la derrotada señora Guerrero para repetir presidencia. La más perniciosa dirigente política de los últimos cuatro años se aferra al poder para compensar su derrota electoral. Una cosa es lo que Jiménez quiera. Otra lo que su homónimo permita. Lo que es objetivamente inapelable es que si se deja el gobierno de tan alta institución en manos de tan incompetente señora, se refrendará la continuidad de una gestión tan corrupta que no diferenciará al Jiménez rico del Jiménez pobre.
En ese extremo, de extrema izquierda fascista, los indignados no se atreverán a exigir la rescisión del contrato del palacete. Ni el cierre de la charanga empresarial del aeropuerto fantasma. Menos todavía el comienzo de la retirada de las balsas de fosfoyesos. Por supuesto que ni por asomo reclamarán la eliminación de asesores tan áulicos como innecesarios. En cuanto a los sueldos millonarios y a las dietas polisémicas, "rien de rien". La extrema izquierda que no rige la Diputación, sino los intereses de sus partidos, seguirá mamando de la teta pública que el sistema les permite. Mientras, el pueblo, harto de golfos, mantiene su fe en la democracia.
No olvidemos que la democracia es un alimento político de reyes. Sin embargo, los mejores manjares se corrompen si no se conservan como es debido. Justo lo que está ocurriendo en España. Donde los gusanos se han apoderado de la despensa. La despensa es el fondo fascista que han rapiñado los indignos sicarios de la izquierda que se aprovecha. El Fondo Fascista va a por Esperanza. Si logran sacarla de sus casillas a base de oleadas sucesivas de indignados indignos, y la policía actúa con violencia, ahí hallará la "agarraera" para que el Estado psoecialista se prolongue allende las elecciones generales. Acuérdense: Fondo Fascista. Fue fundamental el 11-M que permitió a Rubalcaba manipular las elecciones de 2004 y arrebatar la victoria al PP. Es esencial hoy para que de nuevo Rubalcaba manosee las urnas y evite, por las muy malas, el irremisible triunfo de Rajoy. En ese Fondo Fascista se mueve, como alfredito por su casa, el exportavoz del Gobierno del GAL y el portavoz del Gobierno de Bildu, del Faisán y de los indignados teledirigidos. Por él. Fondo Fascista.
Un saludo.
ADIESTRAR
Los magnates de la política, que los hay, y muchos, se esfuerzan por sacar adelante sus consignas. Son los prolegómenos de un proceso más complejo pero diseñado bajo el paraguas de la ingeniería social. Los rascacielos de la política se planifican en conciertos previos al levantamiento del acero y del cristal. Ellos hablan de educación pero en realidad quieren decir adiestramiento. La diferencia semántica es notable. Se adiestra para amaestrar o, en el peor de los casos, para domar. Cual animales. A base de palo o bajo la espada implacable de la necesidad. Behaviorismo puro y duro. Conductismo en sentido inhumano del término. Se adiestra. No se educa. Todo lo contrario.
Educar comporta desarrollar las facultades intelectuales y morales. Encauzar las potencias racionales en pos de una dirección aunque ésta coincida con una doctrina. No implica, sin embargo, la exclusiva de perfilar los sentidos. El adiestramiento se mueve en este ámbito. Los ciudadanos no somos perros. Por más que los amos del poder nos traten como a tales.
Tres alcaldes, tres. Sujetos de una escandalosa derrota electoral, por incapaces e ineptos, son premiados con cargos públicos a los que jamás hubiesen accedido en una sana competencia objetiva y en un plano de igualdad. Del Ayuntamiento a la Junta. Del suspenso al premio. Del paro al empleo cualificado y mejor pagado. Uno, a Obras Públicas. Otro, a Agricultura y Pesca. El tercero, a Educación. Carrerones los suyos. Campeones del slalom a los principios de igualdad, mérito y capacidad. Números uno en la especialidad de adiestramiento en docilidad. Conducidos desde el chalet de Mario y Javier y conductores desde sus nuevas fuentes de fortuna.
Roma no compensaba a traidores pero el PSOE beneficia a sus leales. Al menos, a los más sobresalientes entre los incondicionales condicionados. No sea que la lengua eleve el precio de su fidelidad. Amaestrados por la militancia y adiestrados por sus patronos. Escuchan la campanilla y babean a la espera de la pronta comida. Tilín, baba y a jamar. El de Obras Públicas no es arquitecto. Ni siquiera un eficiente y probo albañil. Sus estudios ni sus competencias básicas le condujeron por el mundo de la construcción, salvo para arramblar pisos y chalets. Al de Agricultura y Pesca no se le conoce cualidad en este campo, salvo que guste del buen yantar y del mejor libar. Con dinero público, por supuesto. Con factura trucada, desde luego. Y en cuanto al de Educación, ay.
La Educación es punto y aparte. Manantial de cursitos de formación y depósito de dirigentes amortizados, Educación es el paradigma de la mala praxis. Que el nuevo titular en Huelva es maestro, muy bien. Que es profesor de primaria, mejor. Que ejerza como tal, eso es otra cosa. Desertor de la tiza y prófugo de la enseñanza, comprendió que no hay mejor instrucción que la que se nutre del adiestramiento. Pues no ha vivido bien gracias a ese aprendizaje conductista. El hombre va a regir los destinos de los profesionales de la enseñanza en Huelva. Lo mismito que su antecesora. Ésta aprendió en un plis plas que si quieres ser, hay que saber estar. Que la independencia es una asignatura impropia en la facultad de Ciencias psoecialistas. La disciplina de partido es la troncal obligatoria. El Decano es el Centusí. O tragas o no creces.
Con todo, los tres nuevos delegados no son sino pulgas del circo de la oscuridad. La luminaria por excelencia es la candidata a seguir malgobernando la Diputación. La señora conoce como nadie el valor del sí y el precio del no. El miedo a romper amarras sería causa de males innumerables. La ley de la omertá se impone en formaciones mafiosas y totalitarias. Está adiestrada para morir por el partido. Educada para servir al interés general, eso qué es. Qué es el bien de todos en comparación con el bienestar propio. Los más perros son los más fieles. Pero únicamente a sus amos. Bien adiestrados que son. Y están. Un lujo de valor. Señor, señor.
Un saludo.
¿SERÁ VERDAD?
Mira que si... Si fuera verdad que Patxi López no fuera ingeniero industrial. O que la ministra Carme Chacón nunca se hubiera doctorado. Y si la sonriente señora Trinidad Jiménez suspendió dos veces las oposiciones a la carrera diplomática. Y que después de todo, don José Blanco hubiera aprobado únicamente el primer curso de Derecho. O que Montilla estuviese nominado entre los más prestigiosos bachilleres de su generación. Y que la señora Valenciano integrara en su curriculum académico la licenciatura en Ciencias Políticas. Mira que si...
Altísimos (in)dignatarios de la clase política española, los nombrados forman una cohorte, o mejor, toda una legión, de dirigentes de este país que, hoy por hoy, se sigue llamando España. Su mérito no es su tránsito por la universidad. Mal ejemplo, pues, para los miles de estudiantes que acaban de sufrir las pruebas de selectividad y han de enfrentarse a un oscuro futuro que pasa, necesariamente, por la facultad elegida. A la vista de los modelos enunciados, más les valdría apuntarse a las listas del paro y darse de alta en las juventudes psoecialistas. Algo caerá. La cara de vergüenza no se cae a algunos porque su rostro pétreo adolece de pudor y, por tanto, de sonrojo, de conciencia, de capacidad de remordimiento.
Será verdad que la fe de vida laboral del presidente Zapatero no incluye trabajo distinto al de diputado? Y que Rubalcaba supiera, por ciencias de la prospectiva, que el “onceeme” era la panacea que procurase la derrota de los populares? ¿Es la señora Salgado una calamidad andante y corriente que se agarra a la cartera ministerial como el náufrago a su balsa? ¿Valeriano es ministro de Trabajo porque en el tajo destacó por su largueza retórica? Será verdad.
La verdad es una por más que se disfrace. La ideología es el escondrijo que cobija a muchos mentirosos. Sus pensamientos son tan endebles y tan ruines sus intenciones, que es inútil reflejar la verdad en espejo alguno. Ocurre como con los vampiros. La noche incita su sed de sangre y la transilvania española derrama el viscoso líquido rojo en sus gaznates insaciables. Será verdad. Atribuir al enemigo maldades y amplificar las propias bondades señala a los humanos más mezquinos. Mezquindad que se materializa en el miedo a que se descubran sus limitaciones. Parquedad que les impele a privar a compañeros y subordinados, de forma deliberada, de la información que podría poner en peligro su puesto. Miserabilidad que se traduce en aparentar lo que no son y en maximizar los atributos del opositor.
Será verdad que Zapatero sea mezquino, parco y mísero porque actúa de esta guisa o, en cambio, se comporta tal cual porque las citadas sustancialidades acompañaron a su personalidad antes del acceso a la clase política. Ya lo expresó Platón. El aristócrata ateniense, que vivió la democracia de Pericles y se nutrió de la filosofía de Sócrates, lo expresó en términos propios e hirientes: la democracia se vicia cuando es dominada por una mayoría pasional de ignorantes. El filósofo de “anchas espaldas” pudo acertar un poco en el amor. En su politeia trazó un perfil bien distinto. La República suponía el fin de la democracia. Aquella república y aquella democracia. Al cabo, el griego conoció las maldades de la sociedad que le tocó vivir. Será verdad que Zapatero le hubiera enviado la ostraka. Será verdad que le habría invitado a una ración de cicuta.
Nunca lo sabremos. Sí tenemos certeza que esa gavilla era demasiado alta y altanera para crecer junto a la mala hierba de la finca monclovita. Es verdad. Es verdad.
Un saludo.
DE VALDE... A TORRI...
Es que no se puede aguantar. Lo de algunos dirigentes de IU es demasié. Se las dan de izquierdas y toman el nombre de su ideología en vano. Son blasfemos de una doctrina social limpia y defendible. La ensucian con la palabra y la empercuden con sus acciones. La noticia la ofrece la prensa. El hecho lo protagoniza el señor de las mariscadas belgas. El silencio corre a cargo del dinosaurio político que es Valderas, don Diego Valderas.
Torrijos ha abjurado de su comunismo y se ha entregado a lo más abyecto de las conductas capitalistas. Le han dado una gorra de plato en el ayuntamiento de Sevilla y se ha creído capitán general de Canarias con mando en plaza. En Mercasevilla se distinguió. En Sevilla Global puso la pica más alta. Acoso laboral. El adalid de los derechos de los trabajadores acosa a los propios trabajadores. Con este amigo, para qué se quiere enemigos. Ejemplar el edil. Digno de encomio el concejal. Acosa y explota. Acaso no haya delito. Lo que sí hay es una grabación inculpatoria.
Una juez ha archivado la causa contra el ex gerente de la sociedad. Le acusaron de administración desleal. De entrada, falsedad probada. De salida, despido de once trabajadores. Distintos juzgados de lo social han declarado nulos los despidos. Por motivación ideológica, fundamentaron su sentencia. Dinero que paga el contribuyente. Del mismo modo que los que pagamos impuestos sufrimos las facturas de sus comidas y de sus viajes. No contento con semejantes prebendas, quiere más. Y si no se le obedece, amenaza: “aténganse a las consecuencias”. Hasta la Fiscalía ha denunciado al amigo de los trabajadores. La propia fiscalía. A dónde no habrá llegado el agua del río de la turbiedad.
En tanto Torrijos perpetra, Valderas lo defiende y, como en esta ocasión, calla. La incontenible y huera locuacidad del bollullero don Diego se estrella contra su mudez sobrevenida. Llamazares ni está ni se le espera. Caio Lara... Lara arremete contra la derecha acosadora y malvada. Alguno, se dice, le ha oido repetir: “Marx soy yo, Marx soy yo...”. No creo que sea verdad.
Con estas personas al frente de Izquierda Unida, no cabe sino el hundimiento. A la misma vez que se escudan en los obreros, de éstos hace mofa en sintonía con la burla que de la O hace el PSOE como marca devaluada. Los pactos de progreso de estos caballeros son como los acuerdos de las asociaciones de negreros. Reivindican la igualdad de las razas y comercian con la indefensión de los inmigrantes.
Olé y olé. De Valderas a Torrijos, olé. De Lara a Llamazares, más olés. Olé de admiración al torero que se aleja de la arena. Olé de estímulo a las praxis más nefandas. A mí es que estas corridas no me gustan. La de toros, todavía. La de estos señores, por favor. Torrijos, por favor. Y Lara que afirma que este PSOE no tiene regeneración. O sea, que está degenerado. Y ellos potencian la degeneración allá y acullá, en la Junta de Extremadura y en la Diputación de Huelva. Lástima. Nunca unos dirigentes fueron tan perversos.
El texto que sigue a continuación se añade una vez publicado el artículo. Uno se reconcilia con parte de la izquierda real. Los parlamentarios extremeños han decidido mandar a Lara al lugar que corresponde y se han negado a entregar la Junta a Fernández Vara. El PSOE está recogiendo, así, poco a poco la cosecha infame que sembró durante tantos años. IU se aleja de Valde... y de Torri... Por supuesto, de Lara, Caio.
Un saludo.
MIR PARES DE RUBALCABAS
Lo digo con toda la seriedad. Rubalcaba es un tipo listo. Incluso inteligente. Bellaco en grandes dosis. Ofidio cuando viene al punto, quelonio si a su fortuna interesa y lagartija al sol que más calienta. El contacto con el suelo engendra vicios y adapta presiones. Hombre de costumbres oscuras, sonríe como las hienas y se escurre entre los dedos como el mercurio de los termómetros antiguos. Peligroso ser por lo que urde, letal en base a lo que conspira y desleal por lo expeditivo de sus métodos en apariencia melifluos. Mas sólo en apariencia. Su mordedura puede conducir a la muerte. Con la misma celeridad que calumnia al PP llamándole asesino. Con impar pericia cuando dice que los profesores deberían pasar por una especie de MIR, como los médicos, o de FIR como los farmacéuticos. Un PIR, en este caso. Lo que sabe.
Estoy de acuerdo con la idea, miren ustedes. En 1967, en plena decadencia de la dictadura franquista, el ministro de Educación de Franco -un hombre de una preparación extraordinaria, pues colaborar con la dictadura exigía una gigantesca altura intelectual, en contraposición a la escuálida talla académica del zapaterismo ramplón- implantó el llamado Plan de 1967. Ese Plan puso las bases pedagógicas y científicas más sólidas que jamás tuvo el magisterio español. Sin duda fue así, por mucho que los defensores de la Institución Libre de Enseñanza, entre los que me encuentro, quieran mitificar la leyenda de las bondades republicanas. El mejor plan educacional lo llevó a cabo Franco. Guste o no, fue así. Los talibanes de la memoria histórica debieran tener en cuenta algunas de estas cositas, inscritas, es verdad, en un despreciable régimen sin libertades.
El Plan del 67 estableció, para los maestros de entonces, que accedían a la carrera tras aprobar el Bachillerato Superior, una suerte de diplomatura de tres años de duración, de los cuales el tercero era absolutamente práctico y precisaba, para ser superado, aprobar unos durísimos exámenes. Los maestros alcanzaron tal madurez cognoscitiva y, sobre todo, tamaños recursos pedagógicos, que sus frutos perduran hasta nuestros días. Aquellos maestros en formación percibían, además, una remuneración económica mensual que, en aquellas fechas, era equiparable al actual salario mínimo interprofesional. No se llamaba MIR pero hacía sus veces. Calidad educativa al servicio del pueblo. A partir de ahí, la cosa fue degenerando hasta llegar los lodos presentes.
El pérfido Rubalcaba quiere, pues, que el profesorado entre en el ámbito de los MIR. Y le pregunto: ¿acaso va a ser Gabilondo el impulsor de esta nueva estrategia de distracción que, al fin y al cabo, no es otra cosa? ¿Cómo va a pagar a los profesores, si su partido tira por la cloaca los miles de millones de euros que algunos golfos se embolsan para su propio beneficio? ¿De dónde va a sacar el dinero con cinco millones de parados a los que hay que subsidiar? ¿De qué arcas va a extraer el pecunio si la prosperidad económica se divorció hace años de un país al que él ha contribuido a arruinar? Por último: ¿de dónde saca la mala leche que le lleva a mentir tan desaforadamente y de manera tan convincente para muchos?
Recomiendo al señor Zapatero que, antes de irse con viento fresco, establezca una verdadera alianza de educación. No de civilizaciones, que de estupideces ya basta. Alianza de educación. Pero antes un consejo. Comience por instituir un MIR para políticos. De una legislatura completa. Con unos requisitos previos: diez años como trabajador; cinco años como empresario; una carrera universitaria; y así. Después de estos requerimientos, la praxis. Una legislatura controlada. Un salario mínimo de aprendizaje. Es que la ley del embudo les gusta como si ellos la hubieran ideado. Lo ancho para el PSOE. Lo estrecho, para los ciudadanos.
El MIR político hubiera impedido que este presidente se encaramara, ni por asomo, al pedestal que ocupa. Y hubiera evitado que Leire, Bibiana, José Blanco, Petronila, Mario Jiménez y otros de su cuerda estuvieran donde, para nuestra desgracia, se hallan. Mir pares de sinvergüenzas.
Un saludo.
BOTÍN, BOTINES, DESPOJOS
En la localidad onubense de Valverde del Camino, la industria siempre formó parte de la mentalidad emprendedora de sus habitantes. El mueble y el calzado han elevado su fama a la categoría de género. El simple nombre del boto designa a la ciudad y a la calidad por encima de matices y de marcas. Aquel antiguo calzado de cuero que cubría el pie y parte de la pierna tiene su asiento en la excelsa laboriosidad artesana de sus productores. Botín.
Las guerras solían traer causa de fines económicos bastardos. Entre ellos, el más innoble era el beneficio que los vencedores obtenían cual frutos de un robo, de un atraco o de una estafa. A los soldados se les premiaba con los despojos de las plazas enemigas. Ayer era así. ¿Y hoy? Lo mismo. Se modifican los términos pero la mentalidad no ha cambiado. Botín.
La economía es una ciencia que pasa por analizar, describir y llevar a cabo la administración eficaz y razonable de los bienes que integran la riqueza de una persona o de una colectividad. Métodos eficaces pueden satisfacer las necesidades humanas materiales a pesar de la escasez de medios. Basta, por ejemplo, con distribuir adecuadamente los recursos o contenerlos en su justa medida o reducir los gastos en pos de los ingresos anunciados. En caso contrario, botín.
Es notorio que Zapatero ha presidido distintos gobiernos en los que los administradores jamás descollaron por la eficiencia de sus actuaciones. Ni economistas ni contables ni matemáticos ni humanistas. Con ser militantes y obedientes, tenían ganado el cielo de la gloria. Así, los muertos de hambre que eran en la vida privada antes de colarse por la puerta falsa del poder, se convirtieron en prohombres de Estado que se relacionaban con la aristocracia de la riqueza y del dinero. Compartir mesa y mantel, copa y montecristo, langosta y domperignon, con la élite de la banca, del comercio y de la nobleza venida a más, superaba todo lo que pudieron atreverse a soñar. Su guerra particular por la trepa ultraligera en el campo de batalla de su partido dejaba frutos paradisíacos. José Blanco, Pep Montilla, Cándido Méndez, el señor Toxo y otros magnates de la miseria universitaria o de la empresa negrera, se regocijaban cada vez que antiguos palacios se convertían en sedes de sus oficina y hoteles de no sé cuantas estrellas servían de refugio a sus encuentros públicos y privados. Botín.
Don Emilio Botín pasa por ser el primer banquero del España y uno de los cinco más importantes del mundo mundial. Encausado en alguna ocasión, el señor Botín ha ido sobreviviendo a los ataques de sus detractores. Su relación con el señor Baltasar Garzón fue una simple escaramuza. Sin embargo, su amistad sobrevenida con el presidente Zapatero teñía las aguas de la conveniencia política y desprendía un fétido tufo a enjuagues nunca admitidos ni explicados. El supermillonario Botín se prestaba a defender la indeseable política económica de Solbes y Salgado sin que un músculo facial se desplazara por efecto del esfuerzo histriónico. Tan “amigüitos” hace un rato y tan despegados mañana al amanecer del fusilamiento. Raro, raro, raro. De pronto, la prensa habla de no sé qué capitales no declarados a Hacienda, de algunos miles de millones de euros desplazados a cierto edén fiscal. Raro, raro, botín.
Fernando Andreu es Juez de la Audiencia Nacional. Debe dirimir una denuncia presentada por la Fiscalía Anticorrupción (que sí, que sí) contra el preboste del Santander y algunos de sus familiares por algún presunto delito. Mientras tanto, la rapiñera hacienda oteaba horizontes distintos a la caza de piezas más pequeñas, minúsculas, e indefensas. Salgado acosa a los contribuyentes más pobres para desposeerlos de lo poco que les queda, en tanto deja que los grandes mamíferos de las finanzas patrias se revuelquen entre miles y miles de “bin laden”. ¿Tendrá Botín un botín escondido o, sencillamente, se ha limitado a guardar sus ahorros en el botín suizo de siete mil leguas, a imagen y semejanza de la abuelita que depositaba sus magros ahorros en el calcetín de la cómoda? Dicho de otra manera: ¿Se ha forrado a costa de los despojos de los clientes, de los no clientes y de los contribuyentes todos? Puntualizando, que es gerundio: ¿Habrá tenido algo que ver en esta guerra la alianza de civilizaciones de Zapatero? Por último, ¿qué tiene que decir al respecto Hacienda, que premia a los ricos y castiga a los pobres?
Socialistas españoles: ¡al botín! Botín.
Un saludo.
LA ROSA OSCURA
En la Vizcaya de los años cincuenta, los niños de los obreros nacían con el puño cerrado. Algunos traían su pan bajo el brazo. Otros cargaban más si cabe la endeble economía familiar. Durísimos años aquellos que a mí me tocó vivir en mi Huelva natal. Los niños de la calle Alfonso XIII crecimos entre calores. El calor de las mantas que aliviaran la gelidez de las crudas noches del invierno franquista. El calor del sol de la esquina con La Vega para compensar la humedad que nos invadía desde la marisma del Odiel. El calor de la “copa” hecha con carbón y cisco que colocábamos bajo la mesa de camilla. El calor de la cocina de leña que aireábamos con el abano. Miseria en Vascongadas. Carencia plena en Andalucía. Toda España sobrevivía en su lucha contra el hambre y la escasez de todo.
Rosa Díez vivió en el norte. No tengo dudas de por qué mamó socialismo desde la cuna. Era la religión política que practicaban los trabajadores fabriles de la región. En Huelva, la ausencia de industria nos hizo a todos herederos del paro o legatarios del pluriempleo cruel. El sufrimiento nos acosaba a todos. Sin embargo, los onubenses recordamos aquella vida extrema con los ojos del hermoso recuerdo y con el corazón apenas herido. No hacemos apología de nuestra resistencia al dictador. Malvivíamos, sí, pero soportábamos los embates de la penuria con el ánimo de la solidaridad vecinal. Sesenta años más tarde, Rosa echa la vista atrás y nos traslada su heroísmo. Nosotros acudimos a nuestra memoria para describir aquella historia.
Rosa Díez creció en el socialismo y en la dictadura. Participó en el gobierno democrático del lehendakari Ardanza. Hasta 1998 se mantuvo como consejera de Ejecutivos peneuvistas. Hasta que abandonó el partido que tanto quiso. De pronto, el PSOE dejó de ser. Estuvo. Rosa permaneció y se quedó en la representación del pueblo. Su antigua filia nacionalista se convirtió, por ensalmo, en fobia. Sus críticas al diálogo con el terrorismo etarra aumentaron el número de sus enemigos. La malquerida del PSOE llegó a ser nombrada. Curioso slalom el de Rosa. UpyD la aupó al cénit de su popularidad. Muchos creímos en su intención regeneracionista y en su voluntad plural. Nos engañó a todos. Rosa sigue siendo tan socialista como en las décadas de su idilio con el separatismo moderado vasco. Triste corolario. Confunde los términos. No hay separatismo liviano. Hay separatismo. Del mismo modo que las mujeres están embarazadas con dos o con ocho meses.
Rosa Díez lidera la franquicia españolista del psoecialismo. Nadie crea cosa distinta. La leche que mamó en su niñez y derramó en su madurez forma parte indisoluble de su organismo político. Rosa no es “upeydista”. Es Psoecialista. Hacerse ilusiones con ella conduce a conclusiones erróneas. La idea de secta preñó sus entendederas. La disciplina del grupo fustigó sus neuronas. La dulzura de su discurso eleva la contundencia de su mensaje en apariencia plural. No se dejen atrapar en las redes de su demagogia. Dice lo que a muchos interesa escuchar. Sin embargo, conserva el látigo del poder. Maneja a su novísima formación como un traje sastre hecho a su medida. Uno no puede olvidar a UpyD de Huelva. Los grandes artífices de su implantación en Huelva fueron defenestrados sin contemplaciones. Dos demócratas de postín y dos políticos de raza mascaron el polvo de la soberbia de la vizcaína. Lo que pudo ser una eclosión admirable de libertades, devino una catástrofe que dañó los ideales de la transparencia.
Los paganos de la altivez de Rosa Díez fueron Fernando Infante y Ramón López. Los dos políticos locales, grandes profesionales de la abogacía, sufrieron en sus carnes el envanecimiento incontestable de la antigua amiga de Felipe y de Rubalcaba. Ellos saben que las rosas muestran una multitud de colores. La rareza del negro no es óbice para su existencia. La señora Díez acaso no sea una rosa negra. Oscura sí que lo es. Mucho. Muy oscura esta rosa.
Un saludo.
ZAPATÉTICO
Me lo dijo Pérez, que estuvo en Mallorca. Será maravilloso viajar desde Valencia hasta Mallorca sin necesidad de tomar el barco o el avión. Los tres sudamericanos lanzaron un éxito musical que llegó a canción del verano allá cuando Franco navegaba en el Azor. El puente. Un puente.
José Luis Rodríguez, por parte de padre, Zapatero por parte de madre, conserva, a estas alturas de la película, la presidencia del Gobierno de España. Es el rey Zapatero. La tropa cómica de la “ceja” nunca fue más ridícula. Convertido en reina madre del Ejecutivo por obra y gracia del golpe de estado interno liderado por rasputín Alfreddo, el señor Zapatero se halla de visita oficial en Kazajistán, la antigua república soviética. Las declaraciones del diputado leonés nacido en Valladolid ponen en entredicho lo que alguien había escrito sobre su persona: “ni una mala palabra ni una buena acción”. Sus palabras denotan males. Males que son desgracias. Desgracias que aspiran a catástrofes. Catástrofes que traen vendavales de agitación y de propaganda. Agitprop planificado para selvatizar el bosque de encinas. En aquel territorio, don José Luis ha dicho que de adelantar las elecciones generales, ni pensarlo. Su objetivo es adelantar la recuperación económica y la creación de empleo. Mirífico. Admirable. Maravilloso... Patético. Zapatético.
Zapatero es capaz de agitar el ánimo infundiéndole afectos vehementes, especialmente dolor y cuanto menos, tristeza. Alguien debería hacerlo mirar. Por más que trate de sonreír, sus ojos delatan su interior melancólico. La ovación que otrora le alimentaba, se le escurre por el lagrimal. El cariño que siempre demandó a sus favorecidos, le es retirado. Se encuentra solo en su jaula de cristal manchado por las huellas de tanto adulador. Es un juguete roto que destripa los últimos movimientos de su fractura. Recibe la medicina del desprecio que aplicó a sus enemigos. Y, sin embargo, ahí prosigue. Habla de recuperación como la balsa taumatúrgica que le libre del naufragio a que ha conducido la nave España. Terrible.
Asido y transido a su palacio madrileño. Un signo. Una señal. Espera el milagro divino del Cristo al que vituperó. No ve más allá de sus quimeras. La sangría del gasto corre al alza. La deuda de las Administraciones Públicas se salta el listón impuesto por la Unión Europea. El dispendio de las Autonomías rompe barreras. Los ayuntamientos bromean con los proveedores. La morosidad se dispara. Los impagos forman parte del ajuar doméstico. La banca no suelta un euro y las hipotecas concedidas son noticia de primera plana en los telediarios. El precio de la vivienda se despeña. Hacienda confisca en vez de recaudar. Afganistán y Libia se lleva a nuestros jóvenes soldados en guerras que repugnarían al mismísimo Bush. Los talibanes se entrenan en el tiro al blanco con nuestro militares. Bildu-ETA se adueña del País Vasco. Los independentistas hacen su agosto en mayo. Los indignados toman las plazas y, de vez en cuando, pasean las calles. Los sindicatos se quejan del paro que se negaron a reconocer. La sociedad vive momentos de tensión. La monarquía es vilipendiada. La tercera república aporrea la puerta. Pi y Margall asoma de nuevo. Seisdedos toma posiciones. La que se nos viene encima.
El 15-M exige un cambio de sistema. De sistema. Hubiera bastado reclamar un cambio de Gobierno. Tan simple como eso. La izquierda maniobra a babor y estribor al socaire de los vientos dominantes. Las pancartas de los indignados se confunden con las de los indignos. Ni una cartela reivindica el paro. Ni un simple pin gritando el no a la guerra. Ni una bandera constitucional como símbolo de libertades y derechos. El rubalcabismo selecciona los objetivos con antelación bastante. Hay que erradicar la idea de que la culpa es de Zapatero. Es del sistema. Un sistema que el pobre presidente, el probe Migué, se vio forzado a adoptar. No es que José Luis sea zapatético. Es que Alfreddo es miserable. En el peor sentido de la genial novela de Victor Hugo. Repitan conmigo: este gobierno psoecialista es penoso. ZP es una vaina sin espada ni cerebro. Acaso nunca los tuvo. Ahora se le nota. Vaya que sí.
Un saludo.
DESCOLGADOS CON CLÁUSULA
Lo escribí hace poco más de un año. Las mentiras más crueles de Zapatero vienen referidas a los recortes sociales. Su demagogia circula en una dirección de carril único: el poder. Decía entonces y reproduzco ahora: "No habrá recortes sociales". "Defendemos los derechos de los trabajadores". "Rechazamos cualquier intento de la patronal contra la clase obrera". "La banca española es la más sólida del mundo." "Mientras yo sea presidente, no habrá reformas drásticas que comporten recortes salariales o congelación de pensiones." Lisonjas que esconden mentiras y mentiras encubiertas de lisonjas. Zapatero dixit.
Corría el opiáceo y futbolístico junio de un año atrás. El campeonato del mundo hacía respirar a ZP. Los mejores, suspiraba el presidente menguante. Los colgados. Los españoles estábamos colgados de la percha mayor del armario monclovita. El obrero no puede, ya, sujetarse al convenio colectivo. La cláusula estipula que el patrono puede modificar, motu proprio, las condiciones de trabajo de sus empleados. Cambio a malo. Tránsito a peor. Se vuelve al ámbito predemocrático. Se cisca el espíritu, que no la letra ignota, del Estatuto del Trabajador. Sólo para empresas en crisis. Sólo. No hay soledad. La excepcionalidad se halla en la empresa no sujeta a la crisis. No hay. Toda empresa sufre la crisis.
Retorno a 1979 y al Acuerdo Nacional sobre el Empleo de 1981. En 2011, cuatro años después de que la crisis nos estallara en la cara y el vendaval del paro se llevase los sueños de millones de españolitos, se acude a la cláusula de descuelgue. Ineptos, sí. Incompetentes, también. Los empresarios van a optar por el despido antes que por el recorte de salarios. Lo sabe el más lerdo. Sí hay vuelta atrás. Todo un torbellino de retrocesos. Los indignados no yerran en el mensaje. Se equivocan, adrede, en el destinatario. En vez de reclamar al del obús, acosan a la Oposición del PP. La consigna es clara. Antes de perder las elecciones, demorarlas, aplazarlas, preterirlas, suspenderlas,... detenerlas.
La memoria histórica permite modalidades. La primera, y principal, es recordar a todos que lo que nos enfrenta es tanto y tan grave que se debe desterrar aquello que nos une. O sea, mantener encendido el fuego guerracivilista como aviso a los navegantes empresarios de la derecha. La última, y esencial, consiste en recobrar el régimen sin libertades que dicen denigrar pero que adoran. La postergación de la imperativa electoral es un instrumento al servicio del pensamiento único. Se dice querer retornar al régimen republicano prefranquista, cuando en realidad se persigue poner de pie la dictadura subsiguiente. Esperar a marzo de 2012 para celebrar las preceptivas elecciones generales, está en la agenda psoecialista. En su mente se cuece, sin embargo, otra idea más repugnante: demorar sine die su convocatoria.
Si el elemento nuclear de un sistema electoral en un Estado democrático es garantizar la libre expresión de la soberanía popular y ésta sufre presiones disuasorias y obstaculizadoras, queda claro que la convivencia no está asegurada. Rubalcaba verá el cielo abierto para interrumpir la fiesta de la democracia. Razones de seguridad nacional, nos espetará. Gobierno de emergencia, nos lanzará. Es que, razonará, la crisis es bestial, la nación está fracturada, el terrorismo etarra amenaza de nuevo a causa de la ilegalización de Bildu, el asamblearismo toma carta de naturaleza y una interminable ristra de males que estos bomberos del averno sembraron. El rey...
Si se acude a la cláusula de descuelgue, es porque colgados los trabajadores, lo mismo harán con los españoles todos. Si no nos descuelgan es porque no nos hemos dejado colgar. Colgados o no, todos pendemos de una hilacha. En América, a la hilacha la llaman harapo, guiñapo. En suma, un guiñapo el Gobierno neofranquista de Rubalcaba.
Un saludo.
SIN FRENOS Y CUESTA ABAJO
La segunda república española sigue levantando pasiones. Ocurre con ese régimen lo que con las leyendas. Pudo morir en silencio pero la asesinaron sin contemplaciones. A partir del óbito fratricida, el mito se hizo carne. Y sigue viviendo entre nosotros. Se recuerda lo excelso y se echa paletadas de tierra sobre las desventuras. La historia se repite porque los protagonistas de los acontecimientos celebran con ritos antiguos la ceremonia de la eterna confusión. La segunda república no fue la panacea de la soberanía popular. Ni mucho menos. Desde el exilio de Alfonso XIII hasta la presidencia de Negrín, el desbarajuste político mostraba una caótica realidad social y económica. Los patriotas pueden convertirse en héroes y los poetas en símbolos. Después de la señal, apenas queda sino un recuerdo impreciso.
Hace pocas fechas, pude ver y escuchar en La Lupa de Canal Luz, una entrevista a Luis Gutiérrez. Rafa Unquiles, Javier Berrio y ese cronista oral de la Huelva de la segunda mitad del siglo XX, que es Iski Fernández Jurado, estuvieron sembrados. Luis Gutiérrez es una bellísima persona, un muy cualificado notario y un apasionado historiador especializado en los gobiernos de la república que inaugurara Azaña. Conoce casi al dedillo los entresijos políticos de los distintos ejecutivos del quinquenio que precedió al estallido de la guerra civil. De sus palabras, se extrae una admiración indisimulada por Indalecio Prieto. Luis Gutiérrez se deja llevar, a la luz de sus palabras televisivas, por un cierto subjetivismo emocional. Acaso el mismo, mas en sentido contrario, que el que embarga a este articulista cuando se refiere, por ejemplo, a Zapatero.
Los socialistas nunca fueron defensores de las libertades y si levantaron la bandera de la democracia, lo hicieron como argucias que condujeran por la vía del atajo a la revolución comunista. El totalitarismo manaba de su sangre jacobina pero de fuente torrencial y no serena como la de Antonio Machado. Las malas artes leninistas y estalinistas eran moneda de uso corriente en aquellos lanzadores de piedras peritos en esconder sus manos. La falsedad y el disimulo fueron acompañantes de la vida pública de Indalecio, al que su “amigo” Largo Caballero no dudó en calificar de intolerante y soberbio. Si no misógino, Prieto renegó del voto femenino al que culpó de la victoria de la derecha en las elecciones de 1933. Pacifista con la boca chica, no condenó el pistolerismo de algunos cercanos ni se arrepintió de su voluntad mitinera de “levantar la tapa de los sesos de un balazo al que se cruce en su camino”. Con el alegato evasivo de la revolución social, alentaba el levantamiento del pueblo cuando las urnas otorgaban el poder a las “fuerzas reaccionarias” de Gil Robles.
Algunos le acusaron de ser más fanático que Largo Caballero. Ministro de Hacienda y de Obras Públicas durante el bienio izquierdista, Indalecio Prieto encarnó el rostro intelectual de un socialismo zangolotino que lo mismo coqueteaba con la monarquía alfonsina que regalaba los oidos a la pérfida Albión y se solazaba con los cantos de sirena de Moscú. Era redondo. Con tal de llevarse el gato al agua de sus objetivos, el señor Prieto aceptó incluso la titularidad del Ministerio de Marina y Aire bajo la presidencia de Largo Caballero. Por mucho que afirmara ser socialista a fuer de liberal, cualquier ideología que reniega de la moral amanece oxidada.
Toda política visionaria es gestada por gente con problemas sonoros de personalidad. Son capaces de cultivar plantas frentepopulistas y luego quemarlas en el horno de sus caprichos y de sus tendencias sociopáticas. Desde mi punto de vista, Prieto fue el precedente -con indudable mayor capacidad e inteligencia- del actual primer ministro del Gobierno de España. Las aberraciones del primero no evitaron los enfrentamientos que desembocaron en el 36. Las estupideces del segundo atropellan el sentido común y pueden transportarnos a goyescos desastres no pintados precisamente.
Asi pues, don Luis, por más que el tema precisa estudios muy profundos, permítame que discrepe de su tesis. Le recuerdo lo que Adolfo Suárez opinaba en los pasillos del Congreso: los problemas de España se exponen en el hemiciclo y se arreglan en los despachos de San Jerónimo. La historia nunca mostrará las trastiendas de los hombres que la manipularon.
Un saludo.
FACTURAS SANITARIAS
Pasar factura. El Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva va a emitir facturas a los pacientes. Ojo. Las facturas, que hoy por hoy tienen un mero valor informativo, se dirigen a los enfermos, que no a los usuarios. En el mundo hospitalario, el paciente no es un usuario. No puede serlo. No usa ordinariamente el servicio sanitario. De manera extraordinaria, sí. Se trata de las personas que arrastran alguna patología y que, a causa de ella, se ponen bajo atención médica. Son usuarios a palos, como diría el gran Molière. Sufren las consecuencias de la enfermedad que azota sus cuerpos o sus mentes y, en previsión de la aparición de sus “goteras”, realizan unas prestaciones económicas muy elevadas. Pagan antes de comprar. No te sirven el café si no has abonado previamente la consumición.
Los barandas sanitarios de la Junta de Andalucía se lucen por jornadas. Recién dados de alta, un regalito. En papel debidamente timbrado y sellado, los directivos del Juan Ramón les obsequian con una facturita. Mire, por la operación de cataratas, tanto por ingresar, cuanto por cirugía, zapatín por atenciones radiológicas y así hasta rellenar un papiro. Al cabo, una palmadita en la espalda y un mensaje de jodienda: vea qué buenos somos y cómo no le pedimos dinero a cambio. Les suministran una cuenta detallada de la operación de comercio, como si el servicio social entrara en el capítulo de las relaciones mercantiles. Se quieren ir ya.
Mire, señora Rico, Delegada de Salud de la Junta de los EREs, vaya a tomar el pelo a otro sitio. Usted pasa factura a la ciudadanía porque malentiende que esa empresa -que servidor nunca hubiera encomendado a una persona de sus cualidades- es privada y, en contraprestación a sus servicios profesionales, los contribuyentes deben remunerarlos. No es así. No entra. No cabe. Molesta. Hiere. La gerencia de ese Hospital, de cuyos profesionales sanitarios no albergo duda alguna acerca de sus méritos, tiene tantas cosas que mejorar en el ámbito de atención a los enfermos, que en vez de dedicar todo su esfuerzo en este objetivo, se dedica a fabricar facturitas. Esto es de locos. En ese sentido, por qué no colocan en la mano de la señora que se va a someter a una mamografía el documento que la informa sobre el coste de esa actuación. La mujer estará más concienciada y, en el futuro, procurará que sus familiares reclamen la factura quirúrgica antes de ingresar en quirófano, por si el alto coste les disuade de disfrutar de los efectos relajantes del bisturí. Qué cielo de pacientes. Por no gastar, prefieren arrostrar sus males con la paciencia del santo Job.
Oiga, y no se hernian estos cabezones pensantes. Los enfermos acuden al recinto médico con la misma felicidad que gozan de los servicios de un hotel durante las vacaciones. Va el recepcionista, les entrega la cuenta y con el IVA les despide hasta la próxima. Cualquiera sabe que el Servicio de Salud cuesta mucho dinero. Mucho. Pero lo más gravoso es pagar un salario a una caterva de ineptos e incompetentes que, por enchufe, han accedido a gobernar una institución tan sensible sin más mérito que el del nepotismo o el de la militancia partidaria. Es posible que sean grandes médicos pero cuando les sacan de sus competencias básicas, son como patos mareados en una feria. La obligación de Salud, doña María José Rico, es velar por la atención al paciente y por respetar los derechos de los trabajadores que luchan denodadamente por el bienestar de los enfermos. Muchas veces sin los recursos necesarios.
La factura debe pasarse a la señora Delegada de la Consejería de Salud. Deberá abonar a la familia de los ingresados, tanto por esperar horas en urgencia, otra cantidad por la incomodidad del servicio, o por el error del diagnóstico o por la ineficacia de la gestión o por el contagio sobrevenido. Por encima de todo, por sufrir los efectos de un sistema perverso de elección de responsables. Si el Hospital fuera empresa privada de este articulista, usted no tendría la oportunidad de encontrar trabajo en el sector directivo. No consiento que hundan mi patrimonio. Como el techo del Infanta Elena. Facturas políticas.
Un saludo.
MUERTOS EN GUERRISTÁN
Quien a hierro mata, a hierro muere. El coro anti-Aznar con motivo de la intervención española en la guerra de Irak se escuchó en todos los rincones de nuestro país. Una multitud de ciudadanos mostraron el ultraje de un acto que ellos consideraron indigno y, por tanto, lamentable. Esgrimían la consigna diseñada ad hoc por los jerifaltes goebbelsianos del zapaterismo. Aznar, asesino, gritaban desaforados. Aznar, criminal de guerra, vociferaban. La ONU no aprueba la medida.
Afganistán es la otra cara de la moneda trucada. Tocó a Zapatero lidiar con este morlaco. Al efecto, se valió de una muleta, intervención de paz, y de una espada, la aquiescencia de Naciones Unidas. A partir de sendos instrumentos, hala, soldados para el país asiático y, toma ya, militares muertos o heridos de regreso a la patria.
Los últimos, ayer mismo. Los penúltimos, no hace ni un mes. Y así, en una campaña de mentiras institucionales sin precedentes, nuestros hombres cumplen en el territorio de los talibanes su increíble misión de paz. Precisamente porque hay paz, el ejército deja allí la vida de sus integrantes. Es la coronación de la imposible palinodia.
Los psoecialistas no se retractan de sus maldades del mismo modo que los malhechores no admiten sus fechorías. Insisten en que Afganistán necesita a España y España no puede defraudar a Obama. A Bush se le cuelga del mástil. A Obama se le ofrendan vidas. Vidas de nuestros conciudadanos. El sumo sacerdote, Zapatero. La gran vestal, doña Carme.
Es inútil hablar con una pared. Sin embargo, aunque no hay respuesta, sí expulsamos los demonios familiares que nos incendian el alma. Nos conformamos con echarlos fuera siquiera mientras nos cabreamos. El PSOE actual es una jaula de tigres hambrientos. Si ellos dicen que lo de Afganistán es un mandato del Consejo de Seguridad, los padres de los asesinados se acuerdan de los felinos salvajes y de su parentela. A la par, susurran conmigo: nuestros hijos han muerto en Guerristán. Guerristán.
Los soldados españoles son asesinados en Guerristán. Mientras esto ocurre, Rubalcaba prosigue su tournée electoral. Y ríe, ríe, ríe. Nosotros lloramos, lloramos, lloramos, entre otras muchas razones, por el asesinato impune de nuestros compatriotas en el territorio que algunos llaman Afganistán y que este articulista bautiza como Guerristán.
Honor a quienes fallecen por la patria. Desprecio hacia los que mandan a los jóvenes a una muerte casi segura. En misión de paz en Guerristán. Valiente canallería.
Un saludo.
CORRUPCIÓN BRUTAL
Las maniobras mafiosas de la cúpula psoecialista van saliendo a la luz. El tinglado ignominioso que levantó Chaves está a punto de venirse abajo como los indignados no lo eviten. La movilización de somatenes contribuye a desviar atenciones sobre las encías descarnadas por la piorrea de los dirigentes canallas de la Junta de Andalucía. El (ir)responsable de la Consejería de Empleo quiere hacer una tortilla sin romper huevos. Intenta un lavado de dientes con la escobilla del retrete. Litros de colutorio para alejar el olor a dedazo, a abuso, a enchufe, a soborno, a acoso, a coacción, a sexo, a mangancia. Ni introduciendo el cadáver en el hormigón de los puentes de la Cartuja han conseguido eliminar la fetidez. La mofeta deja rastro.
El señor Chamizo, que hace las veces de defensor del pueblo andaluz, viene a decir, ahora, ahora, ahora, que el oscurantismo reina en los procedimientos de selección de los golfos apandadores que huronean en el gobierno de nuestra comunidad. Pero hombre, Chamizo, usted es renuente a entender o remiso a actuar. Si esto lo sabían los niños de teta. Si se cuentan por miles las denuncias de agraviados y discriminados. Si la asesoría jurídica de la Administración Pública tiene más trabajo que el abogado de Al Capone. Cómo que oscurantismo. Noche cerrada, oiga, y con la anuencia de los ciegos, sordos y mudos que pululan por los estercoleros del poder. Váyase de paseo. Tiene menos autoridad que el zangolotino presidente Griñán. En esta vivienda sucia, Chamizo, los detergentes no sirven. La piqueta. La demolición es la única salida. Después, la retirada de escombros contaminados. Por último, la limpieza a fondo del solar. Después, unos buenos cimientos morales y la erección de un macroedificio de cristales constantemente limpios. Déjese, Chamizo, de más chapuzas.
La Consejería de (Des)empleo tiene todas las papeletas para el premio a la desvergüenza más universal. La rifa tiene dueño. En esto que el señor García Calderón, Fiscal Superior de Andalucía, informa que está preocupado por las nuevas formas de corrupción surgidas en la Consejería de Empleo. Qué gracioso el hombre del Ministerio Público. Otro que viene de nuevas. La juez Alaya se bate en solitario contra una tropa de malandrines y el señor Calderón que la deja como la una. El hombre debe tener algún problema sensorial. El clamor popular lo conoció anteayer. Por negligencia, indiligencia, dejación de funciones, conformismo, pasividad y todas las carencias que ustedes quieran, el señor Fiscal debiera dimitir. No es admisible en un Estado de derecho que el hecho consumado se imponga a la ley. No es aceptable. Quién va a creer en la justicia española. Y en la andaluza, ni les digo. Calderón aboga, a estas alturas del crimen, por la discreción y la eficacia. Miles de puñaladas atraviesan el cuerpo ensangrentado de la credibilidad judicial de este país y el Jefe de los fiscales preconiza prudencia. Hombre, por favor, el séptimo de caballería. Hay que enviar a los GEOS para desarticular a la banda de secuestradores y asesinos que han acabado con la vida de la democracia.
Y, como sostiene Javier Arenas, lo peor está por salir. Los muertos son, todavía, pocos. Las tumbas sin excavar son legión. Familias enteras se han beneficiado de la masacre. Millones de parados han sido condenados al ostracismo laboral. El cofre del tesoro no contiene una moneda. Recio es el último de una saga de directivos perversos. La corrupción es tan brutal que no resta sino hablar de saña. Chaves tartamudea. Griñán masculla. Rubalcaba impreca en arameo. Zapatero, bueno, ese hombre es un cáncer letal.
Todos a la calle. Una vez destituidos, a la cárcel. Si procede. Con garantías, pero a la trena. Que roben allí.
Un saludo.
DEBATE SOBRE EL EMBARAZO DE LA NACIÓN
Se veía venir. Ayer, martes, el presidente Zapatero anunció el embarazo de la nación. No debatió acerca de las circunstancias que han rodeado la preñez. Se limitó a decir, orejeras altas, que la gestación se ha producido y que, por mucho que se le presione, no está dispuesto a abortar. Qué es eso de abortar. Él es un antiabortista convencido. Contrariamente a Bibiana y otras malas mujeres de su partido, el marido de Sonsoles siempre defendió el derecho a la vida.
Oiga, que el estado de gravidez de la nación es el resultado de una violación reconocida por parte de los independentistas de Bildu, Sortu, Batasuna y un sector afín a Eguiguren. Que no.
Pero hombre, que la madre ha recibido una agresión en toda regla y no puede hacerse cargo de un nasciturus malforme y fruto de la desafección. He dicho no.
Que la madre ha sido violentada por los guardianes de la legalidad. La vida es de Dios.
Que la madre ha sido desposeída de su patrimonio y de su dignidad. La virgen María parió en un pesebre.
Que la madre ha sido deshonrada por los amigos del Gobierno. El pueblo José soporta todo.
Que la madre carece de condiciones psicosomáticas para afrontar nueve meses de continuadas carencias alimentarias y médicas. Dios proveerá.
Que la gravidez de la madre es la consecuencia inexorable de un desfloramiento insano que ha mancillado la dignidad inherente a toda mujer. Debemos perdonar.
Aborto como necesidad. La muerte nunca es aceptable.
Interrupción del embarazo por vía de urgencia. No cabe.
El parto será en marzo del año que viene. Griten y reclamen, pero no hay vuelta atrás. El embarazo de la patria tiene muchos aspectos favorables. El más importante es la amorosa abnegación del abuelete Rubalcaba. Fíjense cómo defiende a los padres de la criatura, que no duda en transmitirles mensajes entre las patas de palomas y faisanes. Comprueben su entrega desinteresada a la causa a partir de su compromiso con los tedax del 11M. Asómbrense de su capacidad dialéctica en la medida que manda a Guerristán a muchos de los hijos mayores para que no se apunten al paro y mueran con honores en territorio talibán. Lo que tenga que ser, será. En su momento.
Rajoy se puede poner en cruz. Llamazares, en jarras. Erkoreka, con la mano como un cazo. Durán y Lleida, ascético. La nación está embarazada. Es verdad que ha sido a traición y a la fuerza, pero qué importa si el alumbramiento aliviará la extensión territorial y modificará la normación jurídica. De corroborarse los beneficios que obtendrán los transgresores, el estupro será el primero pero no el último. La madre, mientras tanto, capitidisminuida, desangelada, anémica y olvidada por sus hijos, irá languideciendo hasta la muerte. Será el triunfo de la vida de los niños. Las mujer nación sacrificará su existencia para que sobrevivan otros. No serán, sin embargo, hijos humanos. Tendrán apariencia de lagartos. Pero qué belleza la de estos saurios. Qué hermosura.
España se muere. Los reptiles salen de su vientre moribundo. Zapatero oficia la ceremonia del entierro sacro. Miles de españoles lacrimógenos acompañarán el cortejo fúnebre. Llorarán porque no supieron amparar a la madre. Sus sollozos y gemidos serán motivo de gozo entre las familias de los golfos que la violentaron. Entonces, ya no cabrá debate sobre el estado de la nación. Por la sencilla razón de que el estado no genera esperanza. Buena esperanza. Desesperación, toda.
Zapatero, antiabortista. Zapatero, todo un sinvergüenza de la política más indeseable. A tal presidente, tal embarazo. Así está la nación. Sin debate.
Un saludo.
SENTIMENTALISMOS
Las despedidas infames están desnudas de sentimientos positivos. Las infames despedidas rebosan sentimentalismos. Se apela a los sentimientos entendidos como estados de un ánimo afligido por sucesos tristes o dolorosos. Duele a ZP más que dejar el poder, ser desposeído del mismo por sus propios compañeros de partido.
La retirada de Zapatero es un movimiento pendular. Me voy porque me obligan pero me quedo porque mi soberbia pesa más que la presión. Sigo y si me tengo que ir, ya me iré. En ese intervalo, quién sabe, lo mismo se hunde el planeta. En cuyo caso será el último presidente de la democracia. Imposible mayor leyenda para un menor dirigente.
La vida es más dura de lo que algunos pretenden mostrar. El rostro y el cuello del señor Rodríguez Zapatero revelan los surcos del insomnio, del cansancio, de la extralimitación física, del desborde psicológico. Resalto el sentimiento por su deterioro. Sin embargo, destaco que esa merma, ese estropicio, no hallan su fundamento en el amor a la patria, como algunos de sus supremos apologetas quieren hacernos ver. Eso es sentimentalismo vacío. La degeneración somática del primer ministro de España no tiene más base que su propia egolatría. El sentimentalismo es la ausencia de amor a los demás. El sentimentalista erige un monumento a su propia autoestima, destrozada por la realidad de su impotencia. Las emociones desencauzadas forman estuarios de miles de esteros abandonados.
Las palabras de José Antonio Alonso y de la diputada Oramas se conforman como la lavativa cardial que trata de atemperar el mal olor de la suciedad política de un gobernante imposible. A falta de éxitos tangibles, pedestal levantado a la inconsistencia personal. Ante la contemplación de una economía arrastrada, manifestación de huera elocuencia sobre el afecto filial. A los hundidos por una gestión administrativa deficiente, que no le vengan con salmos reconfortadores para con el gran desfacedor. De pobre Zapatero, por todos zaherido, nada. Pobres los ciudadanos que han sufrido la memez de un desgobierno irresponsable. Infelices los españoles que sufrimos la incuria de unos canallas que han hecho de su actividad pública un baño turco privado. Desgraciados los trabajadores que ven cómo su empleo pende del hilo de una decisión entre neroniana y caligulesca. Misérrimos los pensionistas que malician tiempos peores en su actual vejez. Cómo pobre Zapatero.
José Luis Sampedro escribió hace casi veinte años “la sonrisa etrusca”. En esta obra, el veterano autor oponía a los viejos rencores la ternura de los afectos inocentes. Zapatero nos vende un rictus de ingenuidad que esconde un alma saturada de terribles odios. Acaso porque se conoce a sí mismo, que diría el gran Montaigne, dispone de artillería bastante para bombardear a los ajenos. Para ser divinos hay que ser humanos. El presidente Zapatero implora un reconocimiento mirífico que no se compadece con la maldad de sus actos terrenos. Su mirada atrás, a los avernos de su abuelo es todo un relato de una insatisfacción permanente.
Podría aplicarse a ZP la expresión famosa del británico Shemill: “la tragedia de las buenas intenciones”. Aplicación matizable: el leonés pudo tener buenas intenciones. Hace años que se desprendió de ellas. Vive sin vivir en él y tan alta vida espera que al pueblo desespera. Debiera irse con su familia. Si ella ha de pagar los platos rotos del protagonista con pies de barro, a ellos corresponde el deber. A la ciudadanía, no. Bastantes calamidades hemos soportado a causa de tan triste personaje.
Sentimientos, sí. Sentimentalismos, no. Amen a sus amigos. Defiéndanse de sus enemigos. Zapatero pertenece al grupo de quienes nos declaran la guerra del mal estar. Mal estar.
Un saludo.





