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CONFIANZA
El viejo dicho “las personas pasan, las instituciones quedan” no ha perdido su vigencia. Del mismo modo que la autoridad institucional descansa en el ejemplo de los hombres y de las mujeres que se sitúan al frente de los organismos oficiales. Autoridad es mucho más que poder que gobierna de hecho o de derecho. Autoridad es facultad, legitimidad. Es prestigio, crédito que se gana en virtud de una calidad o de una competencia. Autoridad conlleva ejemplo y ejemplo es sinónimo de modelo a seguir o imitar.
Este articulista es consciente de que, en sus discursos en pro de la justicia y de la igualdad, ha podido incurrir en el justicialismo, en el sentido más peronista del término. Y nunca fue su intención si bien sí su concepción errónea de la justicia. Rectificar es intentar reducir a lo exacto y a lo cierto los hechos. Incluso contradecirse a sí mismo en sus errores publicados o privados. Por más que se modifique la opinión anterior, el rectificar supone un paso adelante ya que pretende corregir los defectos de lo ya expuesto.
Es posible que mis dos artículos precedentes estén incursos en esta situación. Es muy posible. Uno sabe que la perfección es patrimonio de seres revestidos de divinidad y que su conciencia interna le aleja kilométricamente de ellos. No obstante, la humanidad es perfectible y la revocación de errores es facultad -no extendida por desgracia- de administraciones públicas. En cuanto articulista, por más que sus lectores sean reducidos en número, teme que sus mensajes se extravien en los ámbitos del error o de la maldad. De ahí que el presente constituya un ensayo de expresar opiniones y una voluntad de solicitar indulgencia por las mismas. Invoco la reacción de lo racional frente a la acción de lo pasional. De ahí que el título “confianza” sea esperanza firme de mejorar y aliento íntimo para obrar en pos del interés general.
En ese contexto, y a fuer de reiterativo, solicito la confianza del pueblo español hacia aquellos que pueden conducir al país por mejores derroteros. Me importa un bledo que la derecha o la izquierda ostenten los gobiernos. Lo que persigo es que las personas muestren sus categorías por encima del bosque confuso y difuso de las ideologías. En Huelva, y me ciño en exclusiva a mi ciudad natal y residencial, sin atacar a nadie, defiendo a quien lo está haciendo razonablemente bien. De la misma manera que he defendido, y en ello persisto, al alcalde Pedro Rodríguez, he subrayado la inmensa labor política de Pedro Jiménez. En ambos he depositado mi confianza como personas antes que como políticos. Es imposible acceder al status segundo sin ser garantes de su condición primera.
Es cierto que he podido mostrarme especialmente duro con el líder provincial de IU. Tan cierto como probable. En modo y momento alguno ha existido el menor atisbo de desacreditar. Todo lo contrario. No obstante, estoy convencido de que los mejores escribanos echan algún borrón. Que luego, eso sí, limpian. Los dos Pedro poseen las cualidades recomendables para desarrollar la actividad política local, regional o nacional. Sin duda. Lo único que se les exige, por parte de la ciudadanía confiada, es que satisfagan a quienes les han hechos merecedores de tan importante aval.
Las críticas vienen a ser como los cernidores o crisoles que separan el pedrusco de la fina arena. Se criba hasta dejar lo mejor de lo útil. La confianza es sinónimo de seguridad. Decía Aldous Huxley que existe un rincón del mundo susceptible de ser mejorado: uno mismo. En eso estamos.
Un saludo.
OPIÁCEOS
Fernando Savater es un personaje peculiar. No resto un ápice a su calidad intelectual. Sí formulo reparos a su actividad política y, en especial, a su intervencionismo mediático. Gurú de la izquierda, no gusta de ser adelantado por ese costado. Ocurre a muchos que se creen totems de esa ideología. La penúltima del filósofo donostiarra es que los indignados son un hatajo de mastuerzos. Pues muy bien, hasta ahí puedo estar de acuerdo, siempre que retire el descalificativo genérico. Hilando el mensaje anterior, me viene a la memoria otra frasecita célebre del autor de la formidable “Ética para Amador”. La religión es la cocaína de la sociedad, manifestó hace tiempo en un remedo poco ingenioso de la universal proposición de Carlos Marx: “la religión es el opio del pueblo”.
Dos maneras de entender una media verdad que es la peor de las mentiras. Puede ser la religión una droga. Sin duda. En todo caso, es una droga que consume la mayor parte de la población mundial. No es un narcótico prohibido. Que, a veces, puede crear alucinaciones, pues vale pero según y cómo. De todas maneras, el fármaco espiritual no es un estupefaciente que cree adicción ni una dosis de caballo que engancha hasta causar la muerte en vida. Se trata de una necesidad de buscar en Dios lo que no encuentra en el prójimo. La filantropía de los ilustrados fue una religión laica a la que, sin embargo, por falta de apoyo, terminó dándosele de lado. Voltaire, el gran Arouet, murió abrazado al catolicismo al que tanto zahirió.
Mas si se busca una religión, mírese dentro el gran masón Zapatero, constructor de un universo tan desequilibrado que tiene por base la punta de un alfiler y por cúspide la mollera de un perturbado. El socialismo como opio es la manera más eficaz para ocultar la evidencia de una mentira colosal. Pregona paz y aporta violencia, sufrimiento y opresión.
En verano, el panis et circus no abunda. Deshecho el mundo de los toros que alimentara, antaño, a tanta gente, el pueblo ha recreado en el fútbol la aldea global que acuñara McLuhan. La liga, la copa, el campeonato mundial o continental, los clubes y las selecciones, la televisión y la prensa especializada han creado un nuevo deus ex machina. Los partidos de primera, de segunda o de regional se han convertido en la válvula de escape de los graves problemas que nos acucian. El fichaje de tal o los goles de cual nos hacen olvidar la crisis, el paro, la corrupción, la desvertebración de España, el terrorismo, los enchufes institucionales, y la ristra de invasores que acechan nuestra salud mental. Y si fuera poca la dosis de anestésico, ahí van cajas de somníferos con nombre de baloncesto, tenis o ciclismo. A más necesidad, el hipnótico del sálvame y el sedante de los telediarios de la primera.
Opiáceos los nombrados. Junto a los efectos aletargantes de éstos, la religión, una aspirinita. En el extremo del látigo adormecedor, el socialismo de manta y camilla. Los tertulianos del pesebre idean motivos de odio y venden carísimos elixires de amor. El voto se encarna en remedio contra el mal que ellos mismos engendraron. El propio vértigo de su ambición, imparable por desmedida, les lleva a sanar el odio con más odio. El cristianismo es símbolo de paz y mensaje de igualdad. Maldito el odio, adiós negocio. El zapaterismo irredento no puede soportar que nadie le arrebate el bastón del mando perpetuo. Iglesia, al paredón. La Iglesia no es el opio. El opio es el socialismo interpretado por una banda de negreros. Narcotraficantes.
Un saludo.
EMPÁTICOS ANTIPÁTICOS
Grecia arde en llamas. El incendio heleno de hoy poco tiene que ver con el fuego griego de quince siglos antes. El fuego griego era un arma defensiva. Los sitiados mezclaban petróleo, azufre, cal viva y otras sustancias que, en contacto con el agua, era capaz de infundir pánico a los tripulantes de los barcos enemigos. El incendio heleno de hogaño es fruto del estallido social que no puede soportar por más tiempo los embates de una política antisocial. En el siglo sexto, el fuego tuvo su papel y en el siglo veintiuno, el incendio se descontrola por días.
Es evidente que el Gobierno griego ha acumulado deudas que no puede pagar. La política de Papandreu es un ejemplo modélico de cómo no se ha de gobernar. Se ha adentrado en una espiral de cuyo remolino no puede salir. Es prisionero de su arrogancia. En vez de reducir el déficit y de presupuestar conforme a los ingresos, ha mantenido el rumbo equivocado. Hasta que la bancarrota ha golpeado sus arcas. Los errores contumaces del primer ministro han conducido a una frustración colectiva que sólo podrá ser detenida por la violencia de las fuerzas punitivas del Estado. No hay otra salida. La insolvencia de Grecia no permite sino apretarse el cinturón hasta cortar la respiración. Los indignados griegos son los precedentes de los del “quinceeme” español.
La Unión Europea atraviesa malos momentos por esta y otras razones análogas. Es un error de bulto separar la gestión económica de la actividad política. Especialmente en una sociedad globalizada en la que todos invierten en el mundo entero. El miedo al impago socava la confianza de los inversores y los bancos reclaman los réditos de sus depósitos. Los avisos de las entidades financieras en este sentido ponen firmes a las autoridades de la UE. O esto se arregla, o cerramos los créditos. El botón del pánico se materializa en la fuga de capitales. Los griegos habrán de aceptar los recortes sí o sí. En caso contrario, la precariedad de su economía traspasará el umbral de la miseria. Por las buenas o por las malas, no les queda otra opción.
En España, como antes en Portugal o en Irlanda, el problema es idéntico si bien las circunstancias conceden a nuestro país un paréntesis de reflexión. La empatía gubernamental ha llevado en andas el féretro de la prosperidad en ambos Estados. Los ciudadanos no nos hemos identificado mental y afectivamente con los otros perjudicados. No obstante, en la pérdida patrimonial y en la mutilación de derechos, sí cabe hablar de empatía. Las guerrillas callejeras no han aterrizado en nuestras ciudades. Pero es cuestión de tiempo. Por más que los parlamentos estén integrados por diputados sin escrúpulos, sus iniciativas se vuelven cenizas a las pocas horas. O se reduce el gigantesco déficit fiscal o las palabras tendrán el valor del aire expelido al pronunciarlas. Y el déficit, a tenor de la ajustada victoria del grupo socialista griego, no va a ser domesticado en el tiempo necesario. Es imposible. Los grandes remedios precisos a los grandes males exigen descomunales consensos. En Grecia, no es posible. La UE lo sabe pero parchea con el fin fraudulento de ganar tiempo y calmar a los mercados. Porca miseria.
La confianza es el factor clave. Los funcionarios no entienden cómo los golfos gobernantes de su país han conducido a la grey al actual redil. Los pensionistas se unen a la furibunda crítica. Más recortes en los salarios y en las pensiones suponen una quiebra del estado de derecho. No basta con cambiar a los ministros. Todo el Gobierno debe ir a la calle. Las elecciones pueden ser la plataforma a partir de la cual, el pueblo puede convertirse en protagonista de la administración estatal. Si se impide el acceso a las urnas, más carburante al matorral.
La confianza traerá empatía. La empatía propiciará medidas mejores. La recuperación arrastrará bloques de simpatía. Los ciudadanos podrán, así, confiar en sus representantes. ¿Lo ha captado, señor Zapandreu?
Un saludo.
LA PUERTA DEL BUEY
Entre las varias puertas del recinto amurallado de la vieja villa de Niebla, la musulmana Lebla, la conocida como puerta del buey destaca por su ubicación frente al río Tinto y por ser portadora de una leyenda memorable. Se dice que, sitiada la ciudad por las tropas cristianas de Alfonso X el Sabio, el último rey taifa de Niebla quiso jugársela a su enemigo. Sin apenas víveres para prolongar el asedio de meses, Aben Mafot dejó escapar a través de esa puerta un buey bien alimentado. Pretendía disuadir a las tropas envolventes de la inutilidad de su empeño de derrotarlos por falta de provisiones. Estratagema inútil pues, al cabo, los invasores coronaron su conquista.
La puerta del buey es, hoy, todo un símbolo del querer y del no poder y peor saber. La puerta pasea su romántica historia entre siglos de olvidos. La búsqueda de engaños jalona las actividades de soldados, de políticos y del pueblo llano. Nadie puede desprenderse de la mentira en algún momento de su vida. Ocurre que, en ocasiones, el ardid se convierte en argucia tramposa que aplasta hasta el exterminio moral y físico a quienes creen que las soluciones no estriban en celadas militaristas ni en artimañas de tahúres, sino en manifestación de verdades objetivas y de realidades transparentes. Cuántos muertos nos hubiésemos ahorrado si, en vez de excusas perjuras y de coartadas esperpénticas, nos hubiésemos limitado a exponer los hechos en función de las circunstancias. Cuántos.
Es noticia una vez más la capacidad de Alfreddo -doble d- Pérez Rubalcaba para la asechanza. Artífice de las más pérfidas insidias políticas de los últimos veinte años de la historia de España, el hijo del señor Pérez y de la señora Rubalcaba acaba de sacar una nueva maquinación al mercado de los cepos. Asegura el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno de España que él posee la receta, el elixir mágico, para crear empleo y sacar al país de la recesión. Integrante de un ejecutivo que ha llevado a la ciudadanía a la sima mariánica de la desesperación y a la cumbre himaláyica del desempleo, don Alfreddo -doble d- garantiza que si es elegido presidente, se acaba el problema del paro. El niño ya no pregunta por qué el emperador camina desnudo. El chaval, el dedo entre los labios, se interroga por qué puñetera razón no ha aplicado su pócima laboral años antes. Que qué coño, con perdón, está esperando. Que qué leches, discúlpenme, ha mamado para que la rectitud de miras y de haceres sea fugitiva de su ser vital. Que qué carajo, más perdones, tiene que pasar en el Estado español para que el Merlín de las traiciones, de las zancadillas, de las conjuras y de los garlitos se retire de la vida pública y, a tomar por saco, mutis por el foro.
Pérez Rubalcaba, Alfreddo -doble d-, no reabre la fábula de la puerta del buey. Lo suyo es colocar una inscripción mortuoria en el cenotafio de la nación española. Un letrero contendrá la siguiente divisa: “aquí reposan los restos de un pueblo noble que sucumbió ante la palabra de un hombre que prometió unidad territorial, prosperidad económica, justicia social y no dejó sino ruina, miseria y discriminación”. Las mesnadas de Alfonso X el Sabio no se tragaron el cuento del buey. Se comieron al rumiante y, recobradas las energías, cargaron con todas sus fuerzas contra las huestes cercadas.
Permítanme que termine con una doble cita literaria en torno a la palabra niebla y acerca de la fuerza de la falsedad. Unamuno, en su “nivola” Niebla, pone en boca de Augusto la siguiente expresión: “Enhorabuena, se ha salido usted con la suya”, en alusión a la ficción del autor frente a la realidad del personaje. Por su parte, Pío Baroja, en su Ciudad de la niebla, aplasta su escepticismo vital y trata de buscar soluciones, como los regeneracionistas del 98, a los problemas endémicos de su España. Unamuno y Baroja amaban a España. Murieron por su defensa. Alfreddo -doble d- mantiene su arquitectura artera. Dice quererla cuando en realidad quiere decir sexo, digo niebla, neblina, oscuridad, sombra, confusión, velo. Puerta del buey. Puerta.
Un saludo.
INDEFENSIÓN DE LA JUNTA: EL IMPERIO DEL MAL
Es por días. Se superan a sí mismos. Quienes han hecho del Gobierno de Andalucía un almacén de receptación, se quejan porque no llegan bastantes productos robados. Elevan quejas a la superioridad judicial para que la judicatura local no se inmiscuya en sus negocios turbios. Que de esa manera se acrecienta el paro y pierden clientela electoral. Actúan como la mafia calabresa y se mueven como Capones en los callejones neoyorquinos. Una pasada. Con estos gobernantes, para qué condenamos a las bandas organizadas de países del este que vienen a España a firmar delitos de autor.
La Juez Alaya, atalaya de pocos y conciencia de muchos, los tiene hasta los cataplines. La mujer posee la entereza de las heroínas y la fuerza de los líderes. Ella solita arrincona contra las cuerdas del ring jurisdiccional a una tropa de maleantes que se han llevado a manos llenas los millones de la consejería de Empleo. Ella sola contra una aguerrida jauría de golfos que niegan -no puede ser de otra forma- estar con el carrito de los helados. Pues ahora, con la cooperación de los abogados del grupo de gobierno, acusan a la señora juez de causarles indefensión. Toma ya. Una mujer sola contra un ejército pertrechado y poderoso. Los pobres se sienten indefensos.
Ahora llaman así a los canallas. El Fiscal y el letrado de la Junta exigen la rendición de la magistrada y que el papeleo de las actas sea entregado al Tribunal Supremo. Ganan tiempo y evitan que los ciudadanos conozcamos la verdadera dimensión del latrocinio institucional. El mundo al revés. La Junta no vela por la justicia. Le pone una manta tupida sobre su cabeza, le arrebata la balanza y le clava la espada por el trasero.
La desesperación de Griñán es para hacérsela ver. Está desquiciado. Entre Chaves y Rubalcaba lo están apuntillando. Que se quedan sin el granero. A eso se reduce todo. Que les quitan el tesoro del rey pueblo y el pueblo rey lo entrega al enemigo mortal. No hay más ciencia. Con qué darán de comer a la soldadesca mercenaria. Qué trampas diseñarán si les retiran los recursos públicos. Si no manejan las cuentas, qué puñetas van a sobornar. Cómo se defenderán de la avalancha de denuncias que se avizoran. A tal extremo de miedo repugnante se acerca el sucesor de Chaves en la presidencia de la ignominia antigubernamental, que ahora nos espeta a todos que de denunciar a Alemania por los daños ocasionados con el tema de los pepinos, nada. Nada de nada. Que los alemanes nos pueden dar por donde les plazca, que para eso tienen derecho de pernada.
Un prenda. La infeliz camarilla juntera, millonaria por obra y gracia del saqueo de las arcas públicas, acusa de germanófobos a los que ataquen a Merkel y a sus compatriotas. Es curioso. Zapatero ofendía a quienes les reprochábamos su ineptitud y su incapacidad tildándonos de antipatriotas. El señor Griñán defiende a Alemania como pudiera hacerlo en plena guerra mundial, si él hubiera sido Franco. Cuestión de intereses. Por esa razón, agricultores, regalen la cosecha al país teutón. Confórmense con las pérdidas y, en adelante, susténtense con las hortalizas excedentes. Para que Griñán pelotee con arte a los del sacro imperio.
El destino de los truhanes es tozudo. Cuando se ven trincados, se abalanzan sobre los más débiles y se postran ante el pistolero invencible. Y si no es así, se consideran indefensos. La juez les acosa. Los agricultores les asfixian. Alemania no indemniza. Los únicos que pagamos el pato somos los ciudadanos. Y mientras, los del 15-M de camping en Sol y de peregrinaje pagado. En la luna. Allí los han mandado los indefensos políticos del Psoe. Especialmente a la luna de Valencia. Y de Esperanza. Y de Pedro Rodríguez. Indefensos. La Junta de Griñán y Chaves, indefensa. Y un jamón con chorreras.
Un saludo.
EL RAYO QUE NO CESA
La Junta de Andalucía de Griñán y de Chaves es el rayo que no cesa. En la tormenta perfecta de vendavales de desempleados, de truenos funcionariales, de diluvio de recorte pensionistas, de ciclones maleducacionales, de frentes ocluidos sanitarios y de atmósfera social y económica incontrolable, el capitán del barco gubernamental de San Telmo se dedica a buscar las cosquillas a un comunicador honrado. Con la que está cayendo, Griñán no tiene otra cosa que hacer, el pobre, que llenar los juzgados de papeles con tal de cerrar la boca al presentador estrella de Canal Luz Televisión.
Se les ve el plumero a estos dirigentes de pacotilla. Se cuelan por los esfínteres de su propia incapacidad de micción para no echar gota. Quieren la cabeza de Paco Morán. El hombre que ha sabido poner contra las cuerdas de la opinión pública onubense y sevillana a toda una panda de desharrapados políticos, sufre la persecución injusta del poder instituido. Uno contra una caterva de poderosos. Ahí lo tienen. Enhiesta la vela del liviano balandro en porfía con el destructor acorazado.
En las dictaduras más crueles, el primer mástil que desarbolan es el de la libertad de expresión. Durante el franquismo, si los ciudadanos querían medio enterarse de qué iba la cosa política, no sintonizaban Radio Nacional. Buscaban en el dial, con todas las dificultades del mundo, Radio París. Si te pillaban escuchando aquella emisora, podías ser reo de alta conspiración. La situación está marchando por caminos regresivos. Los mandamases del partido que fue socialista y obrero están conduciendo al país a estados psicológicos de retroceso, a formas de conducta propias de etapas que pensábamos superadas. Como son incapaces de resolver sus conflictos internos y se evidencia la impotencia de sus tensiones partidarias, los tuercebotas de la Junta compensan sus frustraciones delictivas a través del acoso constante a un trabajador de los medios.
Me río del expediente abierto a la emisora de Paco Morán. Me río pero maldita la gracia que me hace. Hacen trizas los derechos de las personas y hasta que no disparan allá donde la muerte sea irreversible, no paran. Siendo imponente la fuerza de la Administración que controlan, buscan el amparo de la jurisdicción a ver si suena la flauta y algún juez de sus colores se atreve a colaborar en el intento maligno de cerrar un medio de comunicación. Son roedores infestos a la espera de un Hamelin lo bastante diestro para despeñarlos por los acantilados hacia el mar. El 22-M les ha puesto de los nervios y aceleran el paso a fin de aplastar con sus botas claveteadas de hierro a cualquiera que ose hacerles frente. Perder el poder sería tanto como ver esfumarse los privilegios innobles de los que gozan frente al sufrimiento del pueblo.
Cerrar una emisora de radio es la coartada que se buscan algunos pandilleros de la Junta. Lo que persiguen en realidad es que enmudezca el cantor. Miles de emisoras como la que dirige Paco Morán están abiertas por toda la geografía española. Ellos sólo atentan contra una: la del presentador director de Debates en Antena. Los jueces saben que el cierre de un medio de comunicación debe responder a elementos jurídicos de peso, de forma tal que exista apariencia de buen derecho, que no se cause un perjuicio irreparable y que no se vulnere ningún derecho fundamental. Las resoluciones de los jueces deben ser congruentes, motivadas y, por supuesto, proporcionadas. Los junteros saben bien que sus acusaciones no son sino pataletas de esbirros que han puesto una cruz de muerte en el casillero de un ciudadano valiente y cabal. Como no tienen lo que se ha de poseer, quieren que la justicia manipule las leyes y que desenvainen la espada de la prevaricación. Son actuaciones propias de los mariojimenez de turno.
Los ciudadanos libres defendemos las causas justas. La libertad y la justicia andan de la mano. No es posible una sin la otra. Por eso, condenamos a los liberticidas y a los injustos. Sobre todo si se sitúan entre las bambalinas de las instituciones democráticas. Contra golfos y canallas de esa ralea nos posicionamos. Junto a gente patriota y leal, como Paco Morán, nos alineamos.
Un saludo.
EL BANDO
La alcaldesa de Valverde del Camino ha publicado un edicto. A la vieja usanza. Se trata de un bando solemne por el que da noticia de la deuda contraída por el anterior consistorio para que sea notoria a todos. El bando es transparente en cuanto se comprende sin duda o ambigüedad algunas. Cincuenta y cuatro millones de euros se traducen en nueve mil millones de pesetas. Los autores del desaguisado, que no delito, al menos por el momento, se instalan en la bandada de pájaros que anidan las torres eléctricas del chalet del conquero. En el Psoe, para que nos entendamos.
La señora Loles López, olé por ella, ha puesto el dedo en la llaga. Encontrarse con ese regalito al abrir los cajones del despacho de la alcaldía valverdeña es para ponerse a temblar. Con qué herencia se ha topado la nueva regidora. Esta herencia es todo un ejercicio de cinismo e impudor políticos. Indignados los ciudadanos que se enteran tarde de la ruina municipal. Cabreados los empleados que, a día de la fecha, no han cobfrado sus nóminas de los últimos meses. Mosqueados los proveedores y acreedores que no ven un euro de lo que se les debe. Enojadas Hacienda y la Seguridad Social que han ido admitiendo los impagos y, de esta forma, potenciando los mismos. Asqueados los contribuyentes, los autónomos y los pequeños y medianos empresarios que, por no liquidar a la Administración Pública, sufren las iras de la misma. Descompuesta la gente del pueblo a la que se le venía vendiendo una moto mil veces embargada.
Con todo, lo más sangrante es el debe acumulado por la empresa municipal de la vivienda. Según los datos de la Intervención municipal, más de veinte millones de euros. Gestión impresentable del suelo URBANO y gerencia inadmisible de la irresponsable URBANA. Déficit galopante que arrastra de un período muy anterior a la crisis, y que ya fue advertido de su carácter estructural.
Olé por Loles. Ya dio el primer paso. Debe acometer, a partir de ahora, el segundo. La reducción de la deuda resulta un objetivo inaplazable. Recortar gastos permitirá abonar a proveedores y evitar despidos. El tercer paso requiere un salto cualitativo, que no es sino crear confianza al electorado. En cuyo caso, deberá auditar las cuentas y poner en conocimiento directo del juzgado, que no de la fiscalía, cualquier atisbo de actuaciones delictivas.
Ya se sabe que Mario Jiménez saldrá a la palestra negando el importe de la deuda. Cómo no. A cualquiera que le pillen en casa ajena, mediando fuerza, escalo y nocturnidad, y en posesión de los bienes propios, va a negar el in fraganti. Pasaba por aquí, excusarán, vi luz, enseres revueltos, y entré por si podía ayudar. El secretario provincial del Psoe de Huelva rebatirá las acusaciones, menguará las cantidades debidas, lanzará un ataque a la mendacidad de la alcaldesa y, rostro serio pero pálido, dará por concluida la rueda de prensa. Sin preguntas, por supuesto.
Sin embargo, para defender su honorabilidad y la honradez de los dirigentes psoecialistas valverdeños, debería interponer una querella criminal contra la edil popular. No lo hará. No se atreve. Sabe, y lo tiene claro, que no sólo perdería la actio criminal, sino que la misma se revolvería contra los suyos. En cambio, Loles, respaldada por su partido, sí debiera encargar el caso a un bufete de prestigio. Analizado el caso, podrían hallar pruebas de delitos varios. Entonces, al bando primero se agregaría uno posterior. De orden del señor alcalde, se hace saber que el juzgado ha condenado a fulanito, a menganito, zutanito y otros por...
Ese bando acabaría con muchas bandas. En Valverde y en Hernani. Loles, ahí le echo un pulso.
Un saludo.
EL CHANTAJE DE LA MUERTE
El gran problema de los débiles es su cobardía. La gran cobardía de los débiles es el cáncer de la sociedad en que viven. El miedo se infunde entre la población como un reguero de pólvora y hace explotar las bases de su arquitectura vital. Unos se apocan. Otros se amilanan. No pocos caen en la bajeza. España está cayendo de bruces en esta dialéctica. Lo cual constituye, cuanto menos, un peligro mortal.
La policía informa que ETA no tiene intención de matar. Una obviedad. En pocos meses, la banda etarra se ha encaramado a las cumbres de la política en el País Vasco y disfruta de un status informativo, económico y político que para sí quisiera Al Qaida. Qué necesidad tiene ahora de asesinar o de extorsionar si disfruta de todo cuanto ambiciona una mafia pérfida. La sociedad vasca se ha rendido a los pies de los terroristas. Bildu no ha triunfado en unas elecciones libres. Ha impuesto la eficacia de sus amenazas a un electorado sin arrojo y carente de la gallardía que siempre adornó a los habitantes de aquellos territorios. El canguelo se ha apoderado de su cuerpo como la heroína hace efecto en los adictos. Con tal de que no maten, se excusan.
Ilusos. Los ciudadanos, ciegos. El Gobierno de España, un excremento. Hombre, es que han cambiado. Ellos condenan la violencia a su modo y manera. Es cuestión de tiempo. Hoy lograron las instituciones. Mañana exigirán la independencia. Si dándoles ese gusto van a dejar las armas. El mes que viene, la cesión de fuerzas armadas para el nuevo Estado euskaldún. Tampoco pasa nada, porque toda nación tienen derecho a disponer de un ejército que defienda las fronteras. Al año próximo, el nuevo Estado reclamará a la imperialista España que le indemnice por los siglos de tortura padecidos. Ahí, va, es bueno que los países soberanos dialoguen, negocien y resuelvan viejas rencillas. Apenas un quinquenio más tarde, reivindicarán la creación de una federación de territorios del norte, desde Cataluña hasta Galicia, con ramificaciones por León, Burgos, Soria y otras provincias próximas a Bilbo. Pues mira, no es mala idea. La expansión de los intereses es legítima. Además, qué felices que somos los españoles porque, así, no nos pegan tiros en la nuca. Qué bien.
El miedo es el tanatorio de las libertades. Los derechos subjetivos se pierden cuando creemos que el Estado Goliat nos los garantiza. Un David cualquiera, tocado con una txapela y enmascarado con un pañuelo de seda, da tres vueltas al gigante borracho y acomodado que, con los años, se ha convertido en una piltrafa. Ese David no tiene necesidad de soltar la piedra de su honda. La muestra y el coloso Leviatán se acojona y cede. Las minorías violentas saben que el uso de la fuerza es instrumento poderoso para sus fines tiránicos. Mientras la mayoría es fuerte, le recriminan su desprecio hacia los desvalidos. A medida que el Estado hace dejación de sus funciones y se pudre en el estercolero de sus vicios, la minoría le arrebata la fuerza y la utiliza, con toda saña, para vengarse de tiempos pretéritos.
Fernando VII, el Borbón nefasto, hizo tal demostración de su potencia monárquica, que el pueblo español gritó el celebérrimo “vivan las caenas”. Quienes lucharon por las libertades sufrieron una persecución innoble. Las cadenas no son sino el miedo a la libertad. Como los niños que lloran en la noche. Como los esclavos que disfrutan de la servidumbre. Como los sojuzgados que se inclinan ante el amo. Como los jornaleros que se arredran frente a los señoritos. Como los pensionistas que se conforman con las carencias de su vejez. Como los funcionarios que abdican de sus justas pretensiones. Como los demócratas que sienten pesadillas de dictaduras recientes. Como los soldados que desertan. Como los oficiales que lloran.
El Gobierno de España, el que preside con deshonra Zapatero y vitupera con demagogia Rubalcaba, se ha ofrecido a colaborar con el invasor interno. Son los afrancesados que ayudaron al ejército napoléonico o los partidarios de Pétain que propiciaron la llegada de los nazis a París. ZP es el Godoy infame. Rubalcaba, el que mandó asesinar a Torrijos. De aquella España funesta y cobarde a esta España cobarde y funesta. El chantaje de la muerte.
Un saludo.
PIJOS Y PIJAS
Doña Leire Pajín, ministra de Sanidad y no sé de cuántas naderías más, nos ha salido pijín. Pijín la Pajín. Es cierto que ni por sus modales ni por su lenguaje ni por su vestuario, es propio aplicarle ese calificativo que adjetiva a la burguesía más repipi o a la aristocracia más decadente. Cosa distinta es su afición a comer, vivir y disfrutar de gorra. Gran amante del gratis total, como su ex compañera Magdalena Álvarez, la señora Pajín pijín se ha tomado unas vacaciones isleñas en Mahón en la exclusiva residencia que el Ministerio reserva para sus funcionarios. Con la señora ministra, sus dilectos papás, pues familia que gorronea unida, ya se sabe, unida permanece. Igualico, igualico, que el común de los españolitos.
El psoecialismo está impregnado de un chip especial. A medida que ascienden en la pirámide del faraón y acceden a cargos públicos que debieran otorgarse a funcionarios de carrera, se aproximan al status que les permite distinguirse de quienes forman la base de la militancia. Así, Leire no puede ir de copas a un chiringuito cualquiera como toda currita de su edad. Faltara más. Ella, que es ministra por designación digital del de la ceja, se codea con gente de su clase y tronío. Cuándo se ha visto a la reina de España viajar en aviones low cost. Ah, ¡que lo ha hecho! Bueno, y qué. Doña Sofía no ha sido elegida democráticamente. Doña Leire, sí. Para los republicanos que confunden el atún con el betún, la democracia es un sucedáneo de la voluntad del pueblo. Y si se constitucionaliza como monarquía parlamentaria, entonces es que... Doña Leire veranea en un bien de interés cultural y se broncea como las mahonesas. Para eso es amiga de ZP y a FG afecta.
Mi amigo Juan, en paro desde hace 18 meses y sin posibilidad de redención, me traslada su intención de pasarse de crucero todo el estío. ¿Cómo de crucero? Sí, en la playa del cruce, sita en la intersección de Punta Umbría con El Portil. Allá se va el hombre, los días que le llega para echar gasóleo a su mugriento Ibiza, y allí se marca una larga sentada después de la caminata de rigor entre miles de bañistas que pasean la orilla del Atlántico. De crucero. Qué felices que vamos a ser. Para eso no es ministro. Es que algunos se hartan de estudiar, -mi amigo es doctor ingeniero- pero nunca entraron en la política. Miren, por ejemplo, a Mario Jiménez, portavoz -¿o es portacoz?- del grupo del Psoe en el Parlamento de Andalucía. Sin oficio ni beneficio, el pijo moguereño ha llegado tan lejos en política que, a poco que avance, se extravía. Y este hombre, nada de crucero. Transatlántico de lujo. Y qué decirles de doña Petronila Guerrero. Ya mismo estamos admirando su inteligencia y su glamour en cualquier camping litoral.
El pijerío nacional está encontrando numerosos socios entre las tribus urbanitas del rojerío patrio. Los boys de Leire amaron siempre las gracietas de los niños bien. Como nunca fueron capaces de alcanzar el status económico de sus envidiados congéneres, buscaron la alianza de la política más rastrera para dar el salto en la movilidad social. Desde el mundo del trabajo, de la empresa, de los estudios universitarios, no se comían un colín. Así que, hala, a pelotear en la capilla sixtina del deleite que fundara Pablo Iglesias.
Pajín Pijín, unos días con papá y mamá -pronúnciese con la boca cerrada y un mohín de disgusto- en el Marivent balear de Mahón. Después, a navegar en el yate del banquero al que Rubalcaba y Valeriano quieren inflar a impuestos. A su término, ya veremos lo que Piluca y Anacris me tienen preparado. Son de ricas... Pijas. Pijos. Pijote. Esmeril.
Un saludo.
EL MANDALA
Imago mundi. El teólogo francés D´Ailly escribió, a principios del siglo XV, este libro que era, en realidad, un compendio de tratados. La imagen del mundo. Los alquimistas definen el concepto imago mundi como una interpretación del mundo mediante imágenes que lo representan de forma simbólica. Es lo que los orientales denominan mandalas. Se trata de un conjunto de diagramas que esquematizan el macrocosmos y el microcosmos. El centro del mundo es el espacio sagrado y se representa mediante un círculo inscrito en un cuadrado. La imagen del mundo.
La imagen de la Junta de Andalucía no puede ser representada de igual forma. El círculo es la perfección y el cuadrado es el orden. La Junta es una enorme cabeza hueca y rapada que luce un lanzallamas mortífero. No ofrece otra percepción. Es la alegoría de la guerrilla paramilitar uniformada de ejército regular. Dispone la vida de millones de personas y juega con los sentimientos e ilusiones de éstas. Decenas de años en el poder hacen de la institución una suerte de mafia que premia a los sumisos por indoctos y castiga a los rebeldes por inteligentes.
Mar Moreno, la niña del Panda, cobra por el mandala de consejera de presidencia. La mujer está contenta. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha resuelto -aunque solucionar es cosa distinta- que las actas que reclamara la juez Alaya sean devueltas a la sede gubernamental. Considera Moreno que el envío de las actas al juzgado hizo daño a la imagen de la Junta. No se quedó en tamaña estupidez la declaración de esta eximia política. Prosiguió mintiendo al expresar que, con este Auto, se devuelve a la Junta la imagen de un Gobierno serio y riguroso y de un poder del Estado que combate la corrupción como el que más. La señora se despachó a gusto. Ni un pedacito de fundamento ni una migaja de veracidad. Ella suelta por la boquita en idéntica medida a los bramidos del portavoz Mario Jiménez. Imago mundi.
La imagen, doña Mar, es una percepción sensorial. Cuando uno contempla en la televisión al presidente de la Junta -lo mismo me da Chaves que Griñán- la vista me ofrece el rostro de un individuo que se esfuerza por aparentar hombría de Estado, pero el consciente me devuelve la cara de un señor que hace del Estado su patio de monipodio particular. El olfato, el tacto, el gusto y el oído no mejoran la metáfora visual.
La corrupción no sólo no es combatida por la Junta, sino que es alentada por ella. Las irregularidades son tantas y tan diversas, que repugna relacionarlas. Las infracciones ocupan tan extensos territorios institucionales, que las normas son sepultadas por mor de los intereses privados del partido. Los derechos sociales son de tal forma ninguneados y recortados, que la simple mención de los destrozos educativos y sanitarios provoca alarma ciudadana. El desempleo adquiere tal nivel de fractura, que hiere las conciencias y ofende las inteligencias. El mandala.
No se puede tener menor vergüenza política, señora Moreno. En la dirigencia de su partido, ya no cabe más ignominia. Han arrasado Andalucía. Han asesinado las esperanzas de los andaluces. Han esquilmado a las empresas y empobrecido a los trabajadores. Han generado un clima de inseguridad que la desconfianza por todo y hacia todos ha hecho presa en el pueblo. Cómo se atreve a hablar de que la juez Alaya ha manchado la imagen de la Junta. La Junta, ella sola, sin necesidad de compinches, se ha labrado la imagen de matonismo zafio que hoy se ve.
El mandala representa la creación. El de la Junta es la destrucción de lo bello y la eliminación de lo perfecto. Esa imagen la construyeron los de su partido, señora Moreno. A fe que lo hicieron bien. Al descalabro me refiero. Mediten lo de la imagen. Traten de mejorar su mandala.
Un saludo.
ABSTENERSE
Hoy, lunes, once de julio de dos mil once, se constituye la nueva Diputación de Huelva. Las elecciones municipales dictaron sentencia. Algo más de un millar de votos obtuvo el partido de Mario Jiménez y de Petronila sobre la formación popular. Trece diputados del Psoe frente a otros trece del PP. Paridad que ha de ser resuelta por el único diputado de Izquierda Unida. Todo apunta a que el señor Sánchez Rufo, o quien fuere designado por IU, se abstendrá. Es decir, no participará en una votación a la que tiene derecho. Se contendrá, se refrenará, se apartará. Es su facultad. Muy bien. Renuncia, se inhibe, se priva. Desde luego por desinterés, no. Con toda seguridad de que por conveniencia, sí. Por cobardía, desde luego. Por valentía, ni hablar. El señor ¿Sánchez Rufo? sacrificará su ideología, supuestamente de izquierda. El diputado de IU prescindirá de la justicia, en general propia de las organizaciones políticas obreras.
Que por qué todo este juego de figuras literarias. Muy sencillo. Porque donde las dan, las toman. Se es cobarde cuando se inventan argucias para no cumplir el deber moral. Se es valiente cuando no se ingenian tretas que simulen el arrastrarse ante la disciplina de los jerarcas de su partido. Se tiene ideología, cuando se respetan las libertades individuales. Se actúa por conveniencia cuando se somete al dictado del poderoso. El señor ¿Sánchez Rufo? compendiará en el acto constitutivo de la Diputación las cualidades que hacen de las personas dontancredos. Con su abstención, entregará a la señora Petronila Guerrero las llaves de la presidencia del máximo organismo supraprovincial. Hala, para que siga manejando los dineros públicos a su antojo y capricho. Para que pasee su cuerpo serrano en calesa oficial. Para que siga disfrutando las prebendas del palacio de invierno y del palacete entretiempo. Para que despilfarre los caudales públicos en su aeropuerto fantasma. Para que siga manteniendo la corte de asesores áulicos. Para seguir mostrando a sus camaradas del chalet del Conquero de qué manera se pueden vaciar las arcas de hacienda. Para contemplar, desde la balconada de las banderas, el paso de los miles de parados que pululan, desesperados, por las calles de nuestros pueblos y ciudades.
¿Sánchez Rufo? se abstiene y, desde su escondite de oro, permite que la emperaora de la plaza de las monjas mantenga su status de mujer fatal. Fatal en el sentido político de dirigente nefasta, fatídica, funesta, deplorable y desgraciada. Desdicha la de este pueblo onubense al que dan palos en el lomo y, a continuación, permite patadas en el culo hasta que ofrece las dos mejillas para que se las calienten a gusto. IU contempla el espectáculo y...se abstiene. Grandeza la de esta fuerza de izquierda que extrema su acercamiento a los fortines del vil metal. La abstención de IU estaría explicada si de esa forma dejara el camino abierto a la regeneración. Como no es así, sino todo lo contrario, IU llenará sus alforjas de basura radiactiva, la misma cuyo vertido rechaza a las empresas del Polo. La cúpula de los indignados no la corona Valderas. Qué va. El de Bollullos lo más que lidera es la clasificación de los partidos indignos por su demagogia. No se priven, señores, no callen. Griten: Viva Petronila. Viva la madre superiora que nos lleva de excursión y de farándula. Cuatro años con esta farsa es una penitencia desproporcionada para una ciudadanía exhausta.
De consumarse la traición de la omertá, los electores deberán aprender la lección y recitársela a los pasivos en las próximas generales y autonómicas. No se puede argüir lo llevado a cabo por IU en Extremadura. Los parlamentarios extremeños se abstuvieron para que no gobernase el partido de la corrupción. En Huelva, la abstención implica el apoyo al partido de la corrupción. La diferencia es evidente. Quien ampara a ladrones, ya se sabe. Quien recepta artículos robados, en delito incurre. El programa, programa, programa de Anguita es, en manos de sus sucesores, un folleto de sex shop. Absténganse curiosos.
Abstiénese IU en Huelva. A cambio de qué. De qué.
Un saludo.
CIUDAD SIN LEY
Pretendo ser duro. Sin ofender. Mi intención es ejercer mi libertad de expresión. Sin insultar. Quiero criticar, cribar, acrisolar. Con elegancia. Estoy con Bocaccio cuando escribía que el lamento público por la ofensa recibida, lo único que logra es acrecer la vergüenza en vez de mitigar el dolor. El humanista italiano sabía latín. Tanto o más que el genial y maléfico Maquiavelo. El hombre ofende después al que teme y antes al que ama, refería el autor de El Príncipe. Y es que, siguiendo a Musset, la herida que provoca el amigo que te critica en la sombra es más cruel que el denuesto más espantoso que, en público, lanzan tus enemigos.
Noticia de alcance en ABC de Sevilla: “El fondo de reptiles financió a dos medios de comunicación de Huelva”. Antes de entrar en el contenido, servidor realizó un simplista ejercicio de descarte. No fue El Mundo Huelva Noticias, que dirigía Rafa Unquiles. Tampoco Canal Luz, cuyo programa estelar lo conduce el perseguido Paco Morán. Podría ser Canal Noticias Huelva, tan próximo, afín y dócil a Petronila y a Urbano, tanto monta que monta tanto. Desde luego, me inclino especialmente por Odiel. Como mínimo, por la televisión entonces denominada Atlántico. Qué acierto. Tan fácil era atinar como colar un balón de fútbol en una piscina olímpica situada a tres centímetros del lanzador.
Según ABC de Sevilla, el señor Juan Márquez, director general de Trabajo de la Consejería de Empleo que oKupaba ese artista de las bodegas jerezanas que era Antonio Fernández, concedió tres cuartos de millón de euros, en pesetas unos ciento cuarenta millones, al diario Odiel y a Atlántico TV. Cui prodest. Al Psoe, por favor. Lo de arrastarse informativamente era una ofensa explicable. O me subís al pedestal, o cantáis mis excelentes obras, o realzáis las excelsas figuras de vuestros sostenedores laborales, o marcháis juntitos al paro, al puto, con perdón, paro. Cómo que quiénes estaban detrás de esta operación. Apuesto de nuevo. Desde Mario hasta Petronila, desde Barrero hasta Griñán. No se mueve una hoja en las finanzas de la Junta sin que esta élite de la mala praxis política se entere. Ni un granito de arena. En todo caso, si los citados no manejaban los títeres, habría que pensar que han perdido influencia en la organización y que las marionetas están adquiriendo vida propia. Todo es posible en Graná.
Las mafias del Este actúan con más violencia física pero no con mayor eficacia recaudadora. Ni mucho menos. Dos medios de comunicación más psoecialistas que Pablo Iglesias se benefician de unas importantes sumas de dinero que, al parecer, debían utilizarse para atender los mil rotos del desempleo andaluz. Cosa triste. Varios delitos podrían haberse cometido. De una tacada. En tanto, la juez Alaya asegura en un Auto que se ha estado prescindiendo total y absolutamente del procedimiento administrativo adecuado, y que Griñán conocía los hechos. Como Viera y Vallejo. Ni el "Arriba" más franquista ni "El Alcázar" de los mejores tiempos alabaron con semejante entusiasmo las conquistas del régimen. Odiel ha batido en este campo a la prensa más cercana al régimen dictatorial. Claro que para dictadura, la que se ejercita desde el chalet del conquero. O conmigo o contra mí. Si no, que se lo digan a quienes gustan de ver y escuchar a los tertulianos de Debates en Antena que programa Canal Luz.
Ciudad sin ley. Al menos, sin más ley que la que dictan Mario y los suyos. Si pudieran, ay, que en ello están, al único empresario del sector que permitirían comunicar sería a Urbano. Por qué será. Pregunten en Valverde. Vean “Dodge, Ciudad sin ley”, un viejo filme en el que un cacique y unos ... controlan la población. Véanla. Como si fuera la señorita Pepis. O Martis. O Maribelis.
Un saludo.
Urban, el GODO SAbihondo
Érase una vez. Un cuento. Una historia. Una leyenda. Un mito. Una realidad. Una verdad. Una mentira. Un hombre. Una mujer. Un amor. Un interés. Una conveniencia. Un rédito atractivo. Un rendimiento fascinante. Una utilidad encantadora. Una fortuna seductora. Un lucro hechizante. Un provecho sugestivo. Dos hombres. Dos mujeres. Un hombre y una mujer. Qué más da. Cualquier parecido con la realidad puede ser pura coincidencia. O no. A saber. Juzguen ustedes.
Urban, el godo sabihondo, nació en aquella ciudad que los desafectos calificaban como culo del mundo. De niño pobre, supo hacer del humilde negocio familiar, una próspera industria. Aprovechó como pocos el boom del ladrillo. Ganó dinero pero la vivienda no consolaba bastante su gran ambición. Quería, además, poder, influencia. Constructores había muchos. Necesitaba brillar y el fulgor de los billetes no satisfacía su ansia de renombre. Más. Mucho más.
Educado desde la más tierna infancia en el catolicismo más bullanguero, entendió con rapidez la brillante ascua que la Iglesia era. El patrimonio clerical constituía una bendición en el campo de los cimientos y de los azulejos. Como trampolín, una plataforma innegable. Se aproximaba, así, a la derecha más tradicional y lanzaba sus cantos de sirena a la coronación canónica de su persona y de su negocio. Menudo arbotante encontró entre las filigranas procesionales de la muerte buena y de la consolación dolorosa. El hombre apostó por la religión y en ella encontró los paraísos reservados a los nobles de casta y a los burgueses de ideas. Ni el propio san Agustín predicó con tanto ahínco la palabra divina ni combatió con tamaño arrojo a los herejes y cismáticos que amenazaban la ortodoxia católica. Urban era así. Un godo sabedor y distinguido de la chusma invasora.
Adquirió fama de justo hombre. Incluso de hombre justo. No hay más que acercarse al alto clero para escalar la más elevada cumbre de la hermandad. Y de las cofradías todas. Lisonjas por aquí. Alabanzas por allá. Oronda de satisfacción su figura. Plena de orgullo su empresa. Aspiró a cátedras superiores pero civiles y dizque de izquierdas. Urban, el godo sagaz, erigió un nuevo arbotante para el edificio empresarial que crecía y crecía. La difusión de la doctrina de la egolatría debía sustentarse en la posesión de instrumentos de finísima precisión.
Los medios de comunicación tentaban a nuestro héroe. Invertir en prensa escrita y en televisión resultaba muy costoso. A no ser que... Subvenciones. Palabra mágica y milagrera que le susurraron desde la esquina del gremio de la Armani-izquierda de su costera sociedad. Si la Iglesia acoge al abortista, al pendenciero, al divorciado y al pecador, la Secta ofrecía su cobijo al empresario dócil y al esbirro fiel. Los extremos se juntan en Andalucía y en Huelva. Iglesia versus Paganismo. Que da igual, que lo mismo da. Fuentes de ingreso rápido y de ascenso de vértigo. Tinto y Odiel como ríos de oro oficial.
Urban no cabía en sí de gozo. La vida le era grata. La gente se arracimaba en su derredor. La fuerza del metal radica en el color natural de éste. Todo le sonreía. Hasta que la crisis del zangolotino rompió el odre de leche. Mantenía, sin embargo, buenos herrajes y excelentes anclas. Con todo, el horizonte se nublaba. Nubarrones negros aparecían por el Mediterráneo. Guardaba en la manga el as de la caja del sol. Símbolo de dominio. Cívica institución la presente que rescataba de los frentes venidos del Mare Nostrum los pecios hundidos por la recesión. Disminuyeron los agasajos. Descendió el caudal de su particular estero. Peligro. Poca liquidez. De pronto, los reptiles. El pozo sin fondo. El boto valverdeño. El suelo givsaniano. Gerencia conyugal. Mario. Mario. Mario. Noticias. Huelva. Canales. Ayuda. Nos ahogamos todos. (...). Urban soñó con ser Kane, el ciudadano, y se quedó en Xisco, el bien pagado.
Urban, el godo saltarín, rechaza que Unedisa y Vocento le retraten. Él ama el palio que sobre su testa principesca elevan los acólitos remunerados por las dádivas de Márquez, Guerrero, Jiménez y otros empresarios de pitiminí. Odiel y Atlántico se vinculan en el godo. En el godo salido. Salido de la nada.
Continuará. Cuándo. Continuará.
Un saludo.
BONOS ANTIPATRIÓTICOS
El instinto del escorpión es matar. Ténganlo en cuenta. El horizonte de la Junta de Griñán es prolongar su miserable vida política. Adviértanlo. El escorpión no puede enfrentarse a su naturaleza ni el griñanismo remontar su nefanda praxis.
Se han gastado lo que no tenían. Han permitido el latrocinio institucional. Ampararon la desigualdad social. Favorecieron a amigotes y familiares. Se rieron de las consejas de la oposición. Mangonearon a gusto. Disfrutaron de comidas pantagruélicas a costa del contribuyente. Lucieron coches oficiales conducidos por chóferes profesionales. Gustaron de ser magnates cuando no eran sino mafiosos de rancio cuño. Dilapidaron las arcas andaluzas y despilfarraron en orgías mediáticas el presupuesto de años. Se alquilaron a sí mismos inmuebles de los que eran propietarios. Abonaron viajes al extranjero en busca de placeres innombrables. Y qué pasa al cabo. Que no tienen un euro que echarse al bolsillo de su pantalón de alta costura.
Bonos patrióticos. La señora Aguayo, consejera se dice de Hacienda, está de mercadillo de valores. No sabe si acudir a la simonía de cargos públicos o, directamente, a la subasta de direcciones generales y de delegaciones. La dama de los EREs busca un nuevo fondo de ofidios para terminar el año. Lo tiene crudo. Tanta fiesta termina por pasar factura. Les queda empeñar el patrimonio de la comunidad, o subir los impuestos, o incrementar la voracidad recaudatoria y rapiñadora de los inspectores tributarios, o asaltarnos en plena calle como, otrora, los ladrones de Sierra Morena. Algo tiene que inventarse para que no se le subleven los buitres de turno que esperan la carroña obligada. Bonos patrióticos. Al estilo catalán, aunque sin idea de patria ni de nación ni de hogar. Lista la mujer y malvada su cara dura.
Servidor se permite aconsejarle en este sentido. Como ya sé que la primera recomendación, la de largarse con viento fresco lo más lejos posible de la caja de caudales, no la va a seguir, le avanzo una segunda que, acaso, tenga posibilidades de aceptación. Por ejemplo, negociar con los puestos de la Administración. De similar manera a como se actuó en el régimen feudal. Los señores medievales entendían que las iglesias y bienes formaban parte de su patrimonio privado. Necesitados aquellos nobles de dinero, no dudaban en vender capellanías, cátedras, parroquias, a los mejores postores. Los griñanistas, que están convencidos de que Andalucía es exclusiva propiedad del psoecialismo, pueden imitarlos en esta barbaridad. Así, por ser Delegado de Educación, tres millones de euros. Multipliquen esta cantidad por ocho provincias y por diez o doce consejerías, y reúnen una pasta. Los delegados adquirentes no harán las cosas peor que los elegidos por designio del amo. La educación, por ejemplo, no podrá retroceder más allá del último puesto que ya ocupa.
Eso sí, por la consejería de Aguayo, la puja comienza en los veinte millones de euros. En cuanto a la presidencia de Griñán, no se presenten plicas por menos de cien millones. Un dineral, oigan, una pasada. Se matarían dos pájaros de un tiro. En primer lugar, nos libraríamos de unos gestores infames y corruptos que no tienen idea -idea buena, quiero decir- de lo que se traen entre garfios, digo entre manos. En segundo lugar, arrimaríamos madera al fuego financiero que se apaga por minutos. Todo un negocio este de la simonía institucional.
Lo de bonos patrióticos, no, de verdad. No teníamos bastante con la banda de desharrapados políticos que nos ha tocado sufrir, que encima hemos de atender las malas copias de otras regiones que tienen un poco más de sentido común. Le compro, señora Aguayo, una maleta. Para que recoja sus pertenencias y ahueque el ala. Hasta el camión de mudanzas estoy dispuesto a facilitarle. Que no me echa cuenta, pues muy bien, que le compre quien usted sabe sus bonos antipatrióticos.
Un saludo.
VERTEDEROS
Se avecinan malos tiempos. Ya están aquí, me dirán ustedes. No obstante, vuelvo a subrayar el augurio. Épocas peores, preciso. Manifiestamente insoportables. Allá a finales del pasado mayo, una banda de asaltantes forzó las rejas de una ventana de mi casa en el campo. A través del hueco penetraron al interior. Se llevaron todo lo que les pareció de valor. El descubrimiento de los hechos me hizo montar en cólera. Maldije por activa y por pasiva. Con ser importante el robo, lo más lamentable fue el destrozo causado. Miles de libros y centenares de videos por los suelos. Muebles rotos. Ropa esparcida por los suelos. Desolación tras una batalla con enemigo ausente y ajeno. Hacer daño porque sí.
Acaso sea el síndrome de la sociedad que vivimos. Lo que no nos sirve, se destruye. Anunciada la pérdida del botín, se incendia la heredad. El que venga, apechugue. Convertir en un vertedero la piel de toro, parece el objetivo de los que están dejando el país hecho unos zorros. No se conforman con llevarse lo público. No consienten que alguien venga y reconstruya el páramo. Se niegan a dejar el cadáver con sus rasgos de identidad. Devastan y desfiguran.
Da miedo el porvenir. Descompone el ánimo pensar en la economía maltrecha. Desmoraliza contemplar la pérdida de los valores que siempre consideramos perennes. Asusta reflexionar sobre la ruptura imparable de la nación española. Acobarda a la mayoría el rodillo de la política ladrona. Desalienta la falta de garantías de la justicia. Fiscales al servicio del Gobierno, quién puede justificar esto. Jueces comprados por el postor más influyente. Políticos manchados por actuaciones turbias. Policías al servicio de la causa terrorista. Activistas de los partidos que ponen el cazo para remendar viejos agujeros. Educación desvencijada y Sanidad sin fuelle.
Entre la basura mediática y el hedor del Ejecutivo, pasea su figura deplorable el presidente en funciones. Gana dias a los meses. No ha generado bastante zozobra. La ruina ha de incrementarse. La división del país le resulta insuficiente. Las listas del paro, un accidente. El cierre de empresas, una bagatela. Los despidos incesantes, casualidad y coyuntura. Todo por tierra. Y lo que aún pende de las estanterías regionales. Deuda y fracaso. Fracaso y deuda. Más hondo. Se escarbará en el fango y los detritus aflorarán por momentos.
Este Gobierno del Psoe es, en sí, una cloaca. Una alcantarilla obstruida por la propia inmundicia de sus ministros. Un sumidero oscuro y pestilente al que los griñanes y chaves echan sus orines. Una Sgae diseñada por autores del ayer y mangones del hoy. Un festín de buitres insaciables. Elecciones inmediatas, no rotundo. No se ha derramado bastante ácido. Hay que dar tiempo a Rubalcaba para mear y marcar terreno. España se muere de asco. ETA, de éxito. Lo dicho: un muladar, un estercolero, un albañal. Tan grande, tan extenso, que el propio Felipe está perdiendo las simpatías por el partido que refundó. Vertedero. Verdadero.
Un saludo.
ENCHUFE
El enchufe se ha convertido en el gran deporte nacional. Gracias al Psoe, beneficiar a un amigo, pariente o incondicional con un cargo, es la mejor manera de asegurar un suculento granero de votos. Lo que no es sino un delito, ha entrado a formar parte de la cultura andaluza de la democracia. Sin embargo, los registros de corrupción alcanzan límites intolerables. La Administración Pública es la gran panacea de los nepotes que carecen de méritos propios para acceder a ella de la forma que marca la Constitución y formulan las leyes.
El Decretazo que ha perpetrado Griñán para colocar a miles de enchufados en las filas de la Junta ha tenido una contestación social que, lejos de apagarse, se incendia por días, por más que la canícula estival adormezca los movimientos de protesta. La prensa se encarga de echar leña al fuego de la legalidad y de la transparencia en estos momentos en que los autores intelectuales de la golfería institucional se tuestan al sol de influencia particular.
La prensa sevillana, ABC en concreto, ha publicado que la Secretaria General Técnica de la Consejería de Empleo fue la encargada de realizar el informe que defendía el trasvase de casi dos mil trabajadores de FAFFE -una Fundación sin ánimo de lucro, jejeje- a la Agencia del Servicio Andaluz de Empleo. Claro que lo que no dice el Consejero Recio ni revela la propia Secretaria General es que esta trabajadora proviene de la Fundación Andaluza del Fondo de Formación y Empleo. De esta manera, todo queda en casa. La distinguida empleada es excedente voluntaria de FAFFE. Ella misma puede ser una de las grandes beneficiarias de esta administración paralela que ha engendrado la camarilla gobernante del partido psoecialista. Que por qué. Muy sencillo. Los directivos de la Fundación, que no están sometidos al Derecho Administrativo y han sido nombrados a dedazo, pueden dar un salto cualitativo y convertirse en los superiores jerárquicos de empleados públicos que han atravesado las horcas caudinas de una dura y sufrida oposición.
La mariquita de turno o el periquito de reparto, con o sin carrera universitaria, se instalan en la Administración con un status análogo al funcionarial merced a la desvergüenza política de un Gobierno corrupto, de unos sindicatos mayoritarios cómplices y de una Justicia que mira hacia parte distinta de donde el fuego quema los bosques. El mundo al revés. La vida. Jugarretas. El enchufe da calambres. O se cambia o alguno se puede quedar prendido a la corriente.
El enchufe presenta diversas formas, agujeros y tamaños. Los propios enchufes son incluso diferentes en muchos países. Si queremos evitar consecuencias desagradables, lo mejor es cortar el enchufe original. No sea que... No sea.
Un saludo.
CAMPS DEBE DIMITIR
El presidente de la Generalitat de Valencia debe presentar su dimisión. Ayer antes que hoy. Sin más problemas. Sin más explicaciones. Ser representante democrático del pueblo exige una sutileza singular. Se representa al pueblo desde la institución. No es de recibo sentar en el banquillo a un cargo público cuando quien va a ser juzgado es una persona que ha podido hacer un uso pernicioso de la función para la que ha sido proclamado. Debe dimitir. Ya.
Rajoy no debe echar a Camps. Éste fue elegido por una mayoría aplastante de valencianos y, por respeto a éstos y en pro a la limpieza inherente a la presidencia que ostenta, la decisión compete, únicamente, a él. Salvaguarda el sistema. Ampara al Gobierno autonómico. Recita un aria a la humildad. Se aleja de posiciones ultraistas de otros imputados y procesados de partidos enemigos. Y da ejemplo. Ejemplo. Se reviste de una autoridad moral extraordinaria. Se convierte en paladín de los que confiamos en que la verdad resplandezca. Al cabo, celebrado el juicio y, en su caso, libre de culpa, ascenderá al escenario del Parlamento y gritará, con rabia feliz, su categoría humana.
La fidelidad a sí mismo, el espejo de pulcritud para su familia y la imagen de grandeza de su partido están en la base de su renuncia. Un acto doloroso pero lleno de ventura. Una ráfaga de aire en la mar calma. Un aliento sublime a la esperanza contra las dictaduras. Camps debe irse porque es digno y coherente. Ha de marcharse por respeto a la justicia y a la ciudadanía. Da igual que se trate de cohecho propio o impropio. No importa la cantidad presuntamente detraída. La Constitución le garantiza la presunción de inocencia. Los tribunales le aseguran un procedimiento justo. Camps nació a la vida política para servir al pueblo. En virtud de este servicio, Camps abandona, acaso momentáneamente, su derecho legal a proseguir. Vale más honra sin barcos. Mucho más.
Las elecciones generales están cercanas. El Partido Popular es el referente ético que nos resta para sacar a España del atolladero en que lo ha sumido el Partido Socialista. Los cantos a la transparencia sólo serán creíbles si sus intérpretes nada tienen que ocultar. No están inmersos en faisanes ni gales. No son reos de mangancias. Carecen de hípicas y áticos permutados. No se inventan EREs. Tampoco enchufan a miles de amigos y familiares. No han hundido la prosperidad de España. Se niegan a manipular a la policía. No atribuyen a los agentes del orden los actos que algún senador comete a la salida de una sauna. No veranean, a precio de mileurista y a rango de millonario, como alguna ministra. Por supuesto, no propician separatismos ni son sospechosos de romper al país en unos cuantos cantones. Por éstas y muchas cosas más, el PP no debe presentarse con Camps.
Enfréntese al juicio en soledad. No siente a su lado a la Generalitat. Luzca como hombre íntegro. Estoy seguro de que la verdad prevalecerá. Entonces, reivindíquese. Al igual que los románticos, el pueblo hará de usted un patriota y del patriota, un héroe. Dimita. Hoy mismo.
Un saludo.
LA ASCAE
La Sgae da asco. El asco de Sgae. Lo que muchos sospechábamos, parece que es una realidad pútrida. Ramoncín, que nunca fue santo de mi devoción, ha dicho que nadie tiene cojones de decir que la SGAE es del PSOE. Clamor silenciado a fuer de miedo a la querella. De ahí la ASCAE. Vomitiva la simulación. Esperpéntica la representación.
La comedia de las malas intenciones. Nadie sabe nada y menos quiere saber. Blanco. Omo lava Blanco. Blanco, blanquísimo. Ramoncín haría desaparecer la SGAE, causa acaso no única, de sus ingresos de los últimos años. Neri y Teddy, cojonudos. Dónde van a parar. Claro que ZP no es responsable del calor agosteño. De lo que sí es culpable, es de encender las calefacciones en plena canícula. Lo que sí le es imputable es de eliminar los parasoles que alivian el fuego del verano. El antecesor de Alfreddo en la cúspide del partido es la persona que ordena retirar las mangueras de riego. En vez de procurar el confort, incrementa el malestar. Cuando ha podido detener el latrocinio del canon, se ha fotografiado con los aprovechados. Lejos de acercarse a los consumidores, ha subido el IPC. De todo esto, sí cabe acusar a ZP. Ese hombre que se abraza a las farolas del espectáculo y del histrionismo más tosco.
Por Neri, que no san Felipe, mataba Ramoncín. Prospectiva la suya. Genial su capacidad de escudriñar cuando el amigo le llena el bolsillo. Por Teddy y Pompof, el rockero pierde pie porque se ha ido a su casa. Vidente el cantante tertuliano. Estaba dentro del bosque y, como Víctor Manuel, pensaba que era Robin de Sherwood. De joven, cantaba al Caudillo. De mayor, loa al dictador. Ande yo caliente y ríase la gente, que decía Góngora. En esto de los pillos, el veintiuno deja al diecisiete en la infancia. Dónde va a parar la sabihondez de Rubalcaba con la pretendida astucia del conde duque. Nefastos ambos, campeón el galifaisán.
Ramoncín es el paradigma de la incoherencia. Se apunta a caballo ganador. Parece músico y hace de comerciante. Ataca Operación Triunfo y del programa de los triunfitos acepta ser jurado. Arte y negocio se funden en la persona del cantautor. Desde luego, en desequilibrada proporción. Le entristecía el apoyo de algunos artistas a los componentes del reality show musical. Triste y solo. Solo se queda Ramón. Qué arte el suyo.
Ramoncín o la cólera de Dios. El chaqueteo, como el enchufismo, forma parte del acervo de millones de incoherentes. Inconsecuentes e ilógicos, pero, joder, qué listos. Qué rematada habilidad para nadar y ponerse la ropa de otro bañista. Lo dicho. La SGAE es la ASCAE.
Un saludo.
ALCALDES DIPUTADOS
La incompatibilidad de cargos públicos se recoge en ley. A uno le gustará poco esta ley, pero es. La ley es. Y está. Obligado su cumplimiento. Por más que se la salten unos y miren a sitio distinto otros. En parte alguna he visto u oído a los políticos oponerse a la misma. Hasta que les tocan el zurrón.
No entiendo a Javier Arenas. Ha anunciado que el PP movilizará al electorado para impedir que entre en vigor una ley que haga incompatibles el ejercicio de la alcaldía con la función de parlamentario autonómico. Arenas, que no es alcalde, incluye un algo de objetividad a su oposición. Sin embargo, Sánchez Gordillo, edil perpetuo de Marinaleda, introduce parcialidad a raudales al tildar de disparate a la posible y futura norma.
Hasta aquí, el qué. El hecho. La compatibilidad no se debe medir en la horma de los decretos. Las leyes se elaboran, se aprueban y se promulgan en aras al bien común. En el caso que nos ocupa, no hay más poder en juego que el de ciertos diputados andaluces que, a su vez, son alcaldes. El interés general no se halla, pues, en solfa. Es más: el pueblo agradecerá que sus representantes se dediquen en cuerpo y alma a una actividad y no a dos. Lejos de dispersar las mentes y multiubicar los cuerpos, es preferible, en orden a la eficiencia, concentrarlos.
Cosa distinta es el móvil que impulsa el embrión de ley. En pleno período postelectoral, el PSOE se lame las heridas del descalabro. A falta de razones, esgrime rodillo mayoritario. Como no puede castigar a los del PP, los fastidia. El ataque al enemigo, como las deudas, se sostiene en patrimonio presente y futuro. La inminencia de las elecciones hace que las campanas toquen a rebato. Cómo será la cosa que el portavoz psoecialista en el Hospital de las Cinco Llagas, anda pidiendo escaleras para ponerle los clavos a Javier el arenero. Mario Jiménez reconoce la complicada diáspora de su partido. Él, que tan bien conoce su limitación intelectual y académica, se atreve a alzar la bandera de la sangre. Todos los afectados por la incompatibilidad referenciada pertenecen al partido de Rajoy. Uno, al de Lara y Llamazares. El Psoe, como ha perdido hasta la vergüenza moral, se queda in albis. Por lo tanto, como no le perjudica la medida y sí desfavorece a sus eternos adversarios, adelante con los faroles.
La ley de incompatibilidades políticas es una memez. Como todas las prohibiciones que restan libertades. Si el alcalde no gestiona bien su municipio por entregarse con preferencia a las labores parlamentarias, apúntese su matrícula y sanciónesele por defraudador. En caso contrario, anímesele a seguir por el camino de la mayor eficacia. Contrólesele el ingreso que percibe del erario público. Recórtesele el gasto superfluo. Pero no conviertan el Parlamento democrático en un sucedáneo. El Parlamento. Porque lo que es el Gobierno andaluz, no es que sea una mala imitación. Es que es una auténtica falsificación de la representación de los andaluces.
Déjense de majaderías, señores del Psoe. Por una vez, sean serios y coherentes. Sé que es casi un imposible. Lo único que les resta para que el imedio les mantenga adheridos al coche blindado es encerrarse en sus despachos, instalar alarmas y, cuando se acerque la temporada electoral, declarar el estado de peste nacional. En caso contrario, vayan preparando las maletas. IU les ayudará a llevarlas. Para eso, son socios. Que hagan algo de pro.
Es que no son más canallas porque no se entrenan. Lo de siempre: una libertad menos, un tiranuelo más.
Un saludo.
CURBELO, CÚRVELO
No podía ser de otra manera. Curbelo es, sin duda, militante aventajado del Psoe. Tan buen discípulo es que se ha ganado las alas de senador de España. Excelente maestro que casi nació presidiendo el cabildo de La Gomera. Es tan antiguo como el Garajonay. Parece ser que armó camorra en un puticlub o en una sauna, a saber, que las demarcaciones ociosas las carga Rubalcaba, y la policía se lo llevó camino de los calabozos. Parece ser. Así, al menos, los periódicos recogieron la noticia. También puede ser la versión de los agentes de las fuerzas de seguridad.
Lo que no es, eso, seguro, es lo que suelta por esa boquita de comensal el señor Curbelo. Refería al inicio que este español de Canarias -ojalá que no se apunte al independentismo de Cubillos-, era un digno miembro del partido de Zapatero. Por lo que miente. Por lo que deforma. Por lo que manipula. Por lo que ventila al exterior. La culpa es de Rajoy, vociferaba al tiempo que imprecaba a los moros y a los gangosos. Esto es una trama del PP, se desgañitaba sin enronquecer. Y es que una de las grandes virtudes inmorales -valga el oxímoron- de la escuela psoecialista de verano es la enseñanza primaria de cómo defenderse de acusaciones certeras a partir de la proyección de las mismas al enemigo. No es necesario que se trate de políticos. Se lanza el obús contra un ciudadano de a pie, un guardia civil, un fiscal, un juez o un tócame allá las narices.
El psoecialismo está fuera de toda culpa. Su inmaculado proceder le exime, a priori, en medio y ex post, de toda actuación despreciable. Curbelo no ha estado con prostitutas. Ni pensarlo. Sin duda, jamás puso los pies en antro de perdición. El hombre salía con su hijo y un amigo de tomar unas copichuelas a fin de incrementar el consumo español que bien necesita un impulso. En mi tierra, se llama a esto encorvar. Encorvar es sinónimo de curvar. Y curvar no es sino doblar y torcer algo hasta ponerlo corvo. De ahí el cúrvelo, Curbelo. El senador del Garajonay no es presunto inocente. Eso queda para algunos privilegiados. Curbelo es inocente sin presunción alguna. De manera indubitada. Por huebos con be.
Es mentira lo del erotismo o lo de las meretrices. Por favor. Un senador del reino de España. Pasaba por allí. Cómo podía imaginar este pater senatorial que en la capital de España hubiera locales de mal querer y excelso mirar. Y en cuanto a la policía que le detuvo, es rotundamente falso que él les sustantivara lo de cabrón y lo de hijo puta. En realidad, es que los godos no entienden la jerga de los guanches, se lamenta. Exclamaba que Ramón, Ramón, esto no está en la ruta, la que señala la guía turística. Además, si él se entrega en cuerpo y alma al parlamentarismo de la Cámara Alta. Se toma tan en serio su labor representativa que en todos los años que lleva en el edificio de la Plaza de la Marina, no ha registrado una sola iniciativa. Alma cándida. Cómo va a mezclarse este hombre santo con gente del oficio más viejo del mundo. Que no, que no. Ni tampoco entra en cabeza humana que increpara a los guardianes del orden rubalcabiano.
Cúrvelo, señor Curbelo. Hace pero que muy bien. La rectitud no es patrimonio de todos. Cuánto mejor la curva. Observe, si no, los trazados de las calles arábigo-españolas. O la charis de Praxíteles. Y qué decir de las salomónicas columnas de nuestro impar Barroco. Cúrvelo, señor Curbelo. No siga la recta razón o el conocimiento práctico de lo que debe hacer o decir. Curve, arquee, combe, ondule, contorsione. Es más propio de los de su bando político. La verdad no se escribe con be de curbelo sino con la uve de cúrvelo. Así que, nada, señor inocente. Por cierto, si va por Catalayud, no pregunte por la Dolores.
Un saludo.
CAMPS HA DIMITIDO
La noticia me llegaba a las 17:30 horas de ayer, día veinte de julio. Notición. Dios cría a los políticos pero no todos se juntan. El presidente de la Generalitat de Valencia no se vincula a otros de su clase. El señor Camps ha preferido subordinar su interés personal a la categoría de la institución que venía presidiendo. El militante del PP ha querido que su partido no sufra los rigores de un adversario político dispuesto a ver un grano de arena antes que las dunas de Doñana. Camps ha dado ejemplo de cómo se ha de actuar cuando un pueblo reclama transparencia y honradez a sus gobernantes.
Por ello, me felicito. Y al señor Camps traslado mi satisfacción como ciudadano. Ha podido meter la pata, pero ha rectificado a tiempo. En nombre de quienes cremos que la política es un oficio digno, muchas gracias. Ahora, a defenderse ante los tribunales. Como debe ser.
Nada más. Me remito al artículo "CAMPS DEBE DIMITIR" publicado en este blog días atrás.
Un saludo.
EXPLICAR NO ES JUSTIFICAR
Hay días en que uno no está para nadie. Ni para nada. El cabreo alcanza a ti mismo. La aculturación es un fenómeno de efectos perversos. Aculturar es recibir y asimilar elementos culturales de grupos humanos distintos y, en general, pretéritos. En general. Hay que tener cuidado con las digestiones. Algunos sufren ardores y úlceras por no asimilar debidamente ciertos alimentos del alma.
Entre los grandes catedráticos de Historia de España, hay quen reseñar a don Luis Suárez. Nada que ver con el genio del fútbol que fue Luisito Suárez. El historiador ya sufrió las iras de los nuevos inquisidores del zapaterismo y de la memoria histórica. Crece como hongos esta muchachada de la escuela torquemadiana. No dejan pasar ni una. Como la economía andaluza marcha tan bien, en tanto la corrupción moral y política desapareció totalmente, puesto que se ha alcanzado el pleno empleo y, en fin, todo marcha sobre ruedas en nuestro país, los aburridos del bienestar se entretienen recordándonos tiempos mejores. Aquellos años que condujeron a un fallido golpe de Estado y que, por ende, hizo estallar una indecente guerra civil en España.
Los memoriones interesados no admiten el trabajo científico de los miembros de la Real Academia de la Historia. En su afán por la ortodoxia más totalitaria, han denunciado ante la Fiscalía Superior de Andalucía las informaciones injuriosas y la difusión de ideas justificadoras del delito de genocidio que, dicen, han hallado en el Diccionario Biográfico Español. Sic. Gonzalo Anés, otro científico egregio de la ciencia de la Historia, es uno de los denunciados. Es que don Gonzalo, aseguran, parece erigirse en arquitecto del restablecimiento del régimen franquista. Ya les digo.
Orwellianos ellos, el colectivo denunciante quiere que la historia sea reescrita. El palimpsesto es común a las dictaduras. Donde Tucídides escribió, el agitador y propagandista de turno se empeña en recrear lo que conviene a su peculio. Las descripciones de Estrabón serán miradas con lupa por esta asociación de castigadores. Los únicos libros permitidos por este movimiento neocensorial son los que atacan sin compasión a Franco. Y a los franquistas. Franquistas fuimos todos los que vivimos durante la dictadura del general. Algunos hablan con ligereza insultante de alcaldes, de concejales y de funcionarios franquistas. Serán lelos. Tendrán maldad. No hay posibilidad humana de no ser condenado por esta agrupación goebbelsiana por haber nacido entre 1936 y 1975. Quienes han vivido durante esos años, son reos de cruel afinidad y connivencia con las torturas y la represión. No se libra nadie. Por el mero hecho de nacer cuándo y dónde.
La ley de la memoria histórica es un cohete nuclear en manos de unos desaprensivos. Pueden causar una mortandad terrible. Mientras tanto, amenazan y “querulan”. Algo similar ocurre con la Ley de Igualdad. O se cumplen las proporciones o aquí no es posible el progreso. En un certamen para elegir, hoy, al mejor futbolista de la década de los sesenta, el jurado deberá incluir señoras, al menos en un porcentaje del cuarenta por ciento. Aunque nunca vieran un partido de fútbol ni sepan qué es un córner ni quién era Ramallet. Así es -parafraseando a Pirandello- si así les parece a estos veedores de sombras. Cuando relean “Doce Hombres sin Piedad”, de Reginald Rose, magistralmente dirigida por Lumet y excepcionalmente interpretada por Henry Fonda, contacten con la exministra Bibiana Aído. Que secuestren la obra. Cómo doce hombres. Y las mujeres, qué.
Si Azaña levantara la cabeza o si permitieran la publicación de las memorias de Alcalá Zamora, lo que íbamos a descubrir. Una cosa queda clara. Los zapateristas de medio pelo y los demagogos de cuerpo entero quieren trasladar a la ciudadanía la idea de que la República fue el edén y que Franco la serpiente que destruyó el paraíso terrenal. Y ello, por la sencilla razón de que como España se arrastra por el barrizal, los cómicos de la subvención gubernamental buscan distraer nuestra atención de los problemas de la calle. A falta de fútbol durante el verano, el opio se extrae de las memorias de algunos ordenadores anticuados.
Entiéndanlo. Explicar no es justificar. De ser así, cuántos jueces serían acusados de asesinos, ladrones, golpistas y autores de delitos mil. Explicar sólo es justificar cuando se exculpan palabras o acciones, declarando que no hubo en ellas intención de agravio. Por ello, en vez de decir: ¿me he explicado?, escribiré: ¿me han entendido?
Un saludo.
FUNCIONARIOS CUMPLIDORES
Rosell, el presidente de la patronal, ha malogrado una gran oportunidad para callarse y no decir tonterías. Una magnífica oportunidad. Pero no. Se le calentado la boca a don Juan y se ha puesto a arreglar el país. Sin ayuda. Su receta mágica es la de cargarse a los funcionarios incumplidores. En un país en el que la política se supedita al olimpo económico, el empresario catalán culpa a los más débiles de los males del Estado. Caen mal los funcionarios. Muy mal. La leyenda negra se cierne sobre ellos desde épocas inmemoriales.
El “vuelva usted mañana” que Mariano José de Larra acuñara hace dos siglos, sigue teniendo plena vigencia. Es muy posible que Rosell no haya leído al genial escritor, pero algo habrá escuchado sobre el particular. Funcionarios, dice. No alude a empleados públicos. A todos los introduce en la misma bolsa de desempleo. Con especial saña a los incumplidores y a los prepotentes. Lo hace, sin embargo, con tan escasa fortuna, que cuelga a todos ellos el mismo sambenito. El bombero de un consorcio provincial es un chulo. El médico de la seguridad social, un expendedor de recetas inútiles y caras. La profesora de su hija, una cantamañana sin recursos. El guardia civil que vigila las fronteras, un presunto colaborador de los narcos. Se pone uno a enumerar actividades y no se salva ni el sursum corda.
El pobrecito hablador retrataba a una sociedad. Rosell se fotografía a sí mismo. No se digna a mirar la callada labor de la enfermera de la UCI. Ni al celador que empuja camillas por los pasillos de un hospital saturado. Tampoco se detiene a calcular la eficacia del maestro de pueblo que itinera entre escuelas a cambio de un mísero salario y a costa de un gañafón por carreteras imposibles. Qué decir del policía nacional que arrastra sus pasos entre delincuentes detenidos y puestos en la calle un par de horas después. O de los jueces que se resisten a las presiones de los gobernantes y no ceden al chantaje de los bilduanos. Debiera referir la hazaña de los administrativos que sobreviven entre el acoso de unos jefezuelos nombrados a dedo y el mileurismo de su triste paga. En cuanto a quienes rigen los destinos de las cárceles de nuestro país, ni mu.
Todos los colectivos laborales del mundo tienen garbanzos oscuros. Todos. En el universo empresarial, no andan huérfanos de esta horda. Para tres emprendedores honrados, cuántos son explotadores. Los incumplidores, señor Rosell, no son los funcionarios. Los prepotentes visten trajes de mil euros y habitan áticos de millón. Suelen ingresar merced a una influencia. Militan en partidos y en organizaciones sociales en las que se eternizan. Acostumbran a hacer uso de sevicia perpetua. En nada coadyuvan a la prosperidad general pero son peritos en generar dividendos privados.
Incumplidor y prepotente lo será usted, señor Rosell. No sabe arreglar sus cuitas y quiere reparar levedades ajenas. Los funcionarios son gente honrada. Y garante. Si tiene lo que se ha de tener, antes de proferir majaderías, señale con nombre y apellidos. Comprobará, no estupefacto, que los identificados son gente conocida o familiares de. Ya verá. En cuyo caso, deberá meterse la lengua en salva sea la parte y, a partir de ahí, a ver si con las subvenciones millonarias que le da el Gobierno, es capaz de crear uno o dos puestos de trabajo.
Un saludo.
RECESIVOS, EXCESIVOS
El exceso es aquello que traspasa la medida o que trasciende lo ordinario o lo lícito. Cuando esto ocurre, lo correcto es retirarse o retroceder. De ahí que la recesión, en el marco de las actividades económicas, no sea sino una depresión subsiguiente a la expansión sin regla. El exceso suele llevar a la recesión.
La prensa del día nos saludaba, días atrás, con un bofetón. Huelva se pone en cabeza de las provincias andaluzas con sombríos horizontes eonómicos. Nuestro techo de gasto antecedió a nuestro subsuelo de ingreso. Estamos pagando las consecuencias de tanta romería turística. Si en España nos balanceamos, cual elefantes, en la tela de una araña, en Huelva, el equilibrio, de tan inestable, nos empuja al batacazo. O lo que es lo mismo, en el año del Señor de dos mil once, en vez de crecer un mínimo, vamos para atrás. Ocupamos, pues, el farolillo rojo de la serpiente monocroma del progreso y el furgón de cola de la creación de empleo. Triste record, pardiez.
Mientras el pueblo se debate entre la miseria y la contención, entre la playa y el consumo aparente, la Junta de Andalucía fomenta el discurso de los trileros. Que si la modernización, que si los avances tecnológicos, que si el nivel de investigación. Que si quieres arroz... Los bares podrán mostrar cierta concurrencia de parroquianos, es verdad. Sin embargo, las estancias son largas y las consumiciones, esqueléticas. El sector de la hostelería ve pasar a los paseantes y el lazo de la mirada casi implorante no resuelve el problema de unos ni la necesidad de otros.
Las calles del centro se llenan de mirones que miran escaparates, se acercan a las ofertas de ropa barata, regatean estantes, manosean algunas prendas y, ale hop, refrescados por el aire acondicionado, retornan a la dura realidad del no tengo un euro y del calor sofocante que les recibe a la salida. Hora de cabezas gachas e ilusiones por el euromillón. Qué remedio. Cuando falta la solidez, la fantasía reina. Y menos mal. A conformarse con los fichajes galácticos del Madrid y del Barça, en espera del ansiado momento del comienzo de la Liga. Qué felices hace el fútbol a quienes no pueden comer perdices.
La recesión nos subsume en su clasificación de parias. Parias, entendidos no como naturales de la isla griega de Paros. No. Parias en cuanto personas excluidas de las ventajas que gozan algunos “amigüitos” del Gobierno. Parias, por ser consideradas, sencillamente, inferiores. Inferiores puesto que no participamos del festín salarial con que el alcalde psoecialista de Ayamonte obsequia a sus concejales. Inferiores desde el momento que contemplamos la discriminación como normalidad de esta democracia que se prostituye por momentos. Inferiores porque nadie premia a los ingenieros con la presidencia de la autoridad portuaria, acaso porque es más recompensable otorgársela al comandante general que fuera de Cartaya o a la mujer cuota del Psoe.
La crisis es crudelísima. Bien por lo material que destruye, bien, y sobre todo, por la espiritualidad que aplasta. Los responsables y los culpables, que los hay, con nombres, apellidos, militancia y cargo, se exceden en su impudor y a causa de su desvergüenza, nos apartan de nuestros derechos y libertades. Recesivos y excesivos.
Un saludo.
LAS HORMIGAS NEGRAS
En verano y en primavera, las hormigas se convierten en los grandes enemigos de los árboles. Bien conocida es la habilidad de estos insectos sociales para trabajar en equipo. Cuando el camino se torna abrupto y los baches dificultan el tránsito, las hormigas soldados utilizan sus propios cuerpos para taponar los agujeros y facilitar el paso de sus compañeras. Son maestras en el trabajo en grupo y eficaces en el cumplimiento de los objetivos. La eficiencia de su conducta para con su colonia es directamente proporcional al mal que causan a la sociedad humana. Nada les importa, por otra parte, sino la propia supervivencia del hormiguero.
Este grupo de formícidos himenópteros y predadores viven en pequeñas cavidades naturales o habitan grandes territorios. Esopo escribió la famosa fábula de la cigarra y la hormiga que, más tarde, recrearon La Fontaine y Samaniego. Trabajo, trabajo y trabajo como requisito indispensable para vivir. Su vida depende de ello. Trabajar para vivir y vivir para trabajar. La analogía con el psoecialismo director es más que evidente, aunque los soldados y las obreras son los que se parten el abdomen mientras cantan las cigarras interiores. La reina madre es, a día de hoy, Zapatero. No obstante, se siente amortizada y una sucesora, de mayor edad, se postula para ocuparse de los inmediatos planes.
La reina ZP está cumpliendo los últimos mandatos del hormiguero. Transmutado Rubalcaba, designa como fertilizadores del puesto a Blanco y a Camacho. No cabe sorpresas. La reina entrante quiere que todo esté cubierto y bien cubierto. Blanco supone la fidelidad ciega a la idea social. Camacho, la continuidad del mal a los humanos. El Psoecolonia mantendrá la tónica de las obreras y el papel de los machos. A la política antiterrorista se la volverá a llamar faisán y el gal dejará de mencionarse. Todo atado y bien atado. Al menos, hasta que el ácido fórmico de las elecciones inevitables lleve al traste toda la parafernalia taponadora.
La reinona Rubalcaba necesita tiempo para sortear la debacle electoral. En primer lugar, para hacer creer a sus congéneres de base que, deshecho el zapaterismo perturbado, es posible el rubalcabismo agitador y geobbelsiano. En segundo lugar, porque el globo sonda de la recuperación económica genera expectativas entre los más fanáticos. Por último, en tanto la creación de empleo deja de ser misión imposible y deviene utopía irrealizable. Algo es algo. La colonia de Ferraz busca senderos de falso suelo a fin de trampear a las cigarras de Génova Street. La tarea pertinaz no se interrumpió después de la depuración de las municipales y autonómicas. La capacidad de engaño trasciende el horizonte de cansancio. La facultad de inventarse señuelos forma parte intrínseca de estos vividores de la política.
Las hormigas negras aprovechan los ruidos de las cigarras. Éstas se limitan, por ahora, a ver pasar el cadáver de sus enemigos. Hacen mal. La acción del líquido incoloro y picante que se desprende de la secreción, puede tener su antídoto. El medicamento contra el veneno será inocuo si se administra tarde y mal. Rubalcaba, reinona, se ha retirado a sus cuarteles de estío. Aguarda que las cigarras se confíen en sus hoteles de descanso. Mientras, las hormigas negras siguen adueñándose de tierras pobladas de valores, hasta destruirlos completamente. Y es que las cigarras, aunque se limiten a cantar, no causan los destrozos de sus antagonistas de fábula. Los desgarros sociales provocados por las reuniones de Rubalcaba son antológicos. Si se olvidan, vendrán más. Algunos, irreversibles.
Contra las hormigas negras, los amplios huecos de la libertad. Ahí se pierden. Y ácido fórmico en lingotes de transparencia y honradez. Insuperables remedios.
Un saludo.
QUIÉN HEREDARÁ LA TAIFA DE CHAVES
Conmocionado por la criminal acción del loco cuerdo noruego, me resisto a escribir sobre este individuo animalizado. Sabía lo que hacía. Vaya que si lo tenía bien planeado. Pero lo peor es que hizo lo que sabía. Matar. Asesinar. En su cuerda locura y en su locura cuerda, sus ojos señalaban el objetivo y sus manos abatían la presa hasta asegurarse de que muerta, y bien muerta, la había dejado. No valen excusas. Explicaciones psicológicas, sociológicas y del tipo que quieran, todas. Justificaciones, ninguna. Sólo la frialdad y el respeto a la vida humana nos obliga a rebajar el calor de la sangre para no descejarrar dos tiros de gracia a semejante alimaña. Si hay dios, que se lo lleve pronto a su seno. Antes que la furia humana ejercite funciones predadoras.
Lo de Noruega es un episodio más de una película de terror basada en hechos reales. Los amigos nórdicos se creían a salvo de cafres. En la era de la globalización, el instinto asesino se cría al lado del raciocinio más gélido. Ningún pueblo está libre de incubar en su seno a bárbaros descontrolados. Desdeñar los sucesos ajenos es un mal extendido que, sin embargo, debe combatirse. De acuerdo que la educación en valores es un arma positiva en este sentido. De acuerdo. Pero tan poco efectiva, tan lenta, tan en desuso, que, mientras se enseña a los ciudadanos cómo se circula por esa dirección, hacia nosotros avanza, con paso militar, toda una tropa de descerebrados portantes de una infernal maquinaria de guerra. Nos encontramos, entonces, entre dos fuegos. El fuego que nace de la voluntad de entendimiento entre los seres humanos. Y el incendio que brota de la colilla ardiendo que algunos despreocupados bien atentos lanzan, dizque distraídos, a la hierba seca de nuestros campos amarillos por el estío. El segundo fuego arrasa al primero. No cabe duda.
Hace treinta años, vengo diciendo, sin más interés que el de la alerta emocional, que el mundo camina hacia una tercera guerra mundial. Reitero mi tesis al respecto. Los desencuentros bélicos no surgen por motivos únicos y simplistas. No es suficiente argumento una frontera territorial. Como no lo es una pugna religioso-ideológica entre fundamentalismos ultraicos de la izquierda o de la derecha. En modo alguno es la oposición de contrarios capitalistas y comunistas. Mentira cochina. Dinero. Bienestar. Nivel de vida. Esperanza de desarrollo. Prosperidad que se goza. Búsqueda de equilibrios sociales. Economía en la base del problema. Sistema social lleno de agujeros. Políticas neuróticas. Cultura alejada de los pueblos. Líderes de audiencia pero no de eficiencia. Mundo que se ahoga en las arenas movedizas de su propia saliva inútil e inconsecuente.
Nos estamos dedicando a contar las estrellas mientras destripamos las piedras que aplastan nuestros pies. Ya lo decía León Felipe: sistema, poeta, sistema, empieza por contar las piedras, que luego contarás las estrellas. La sociedad está demasiado esclerotizada. Las tentaciones de san Jerónimo que pintara, entre otros, el gran Valdés Leal, son minúsculas lujurias al lado de las atracciones de la droga fácil, del dinero negro, del delito rápido, de la televisión hipnotizadora, de los sortilegios de la publicidad, del olvido del alma. Ya lo avisaba el gran François Fenelon, a caballo entre los siglos diecisiete y dieciocho. “Demasiada autoridad corrompe a los reyes. El lujo empozoña a toda una nación”. Huimos de la austeridad como el niño implora la luz del sol para conjurar los miedos de la noche. Queremos las cosas hechas y el esfuerzo mínimo. Que lo hagan otros.
No queremos inmigrantes. Perseguimos esclavos. En la cúspide de la pirámide de nuestro vacío humano, queremos ser amos. Y explotadores. Y escandalosamente ricos e influyentes. Predicamos igualdad y, sin embargo, cultivamos la semilla diabólica de la discriminación. Bueno, mientras no nos toquen el bolso. Oiga. Y a qué viene el título. Cómo que quién heredará la taifa de Chaves. Les parafraseo al señor De Salignac de la Mothe, en referencia a Chaves y Griñán: “Vuestro nombre se ha hecho odioso... mientras vuestros pueblos mueren de hambre, el cultivo de las tierras está casi abandonado, las ciudades y el campo se despueblan, todos los oficios languidecen, Andalucía entera no es más que un gran hospital desolado y desprovisto".
Así se quiere seguir. Nada cambia. El cansancio disuadirá. Todo antes que la libertad del pueblo. Todo.
Un saludo.
COPAGO Y COPARO
Permítanme la gracieta de palabras. Copago. Coparo. Bueno. A ver si consigo explicarme y que ustedes me entiendan.
El problema del paro tiene una cara sucia social y una cruz ensangrentada económica. Son el anverso y el reverso de una moneda política tan falsa como los dirigentes que la acuñaron. No cabe mencionar, en este caso, el socorrido tópico de qué fue antes el huevo o la gallina. No ha lugar. En España, la precariedad reina por doquier. Teníamos una gallina de huevos de oro. Otrora. De pronto, el despilfarrador Zapatero puso a la ovípara a hacer horas extraordinarias. Tantos huevos echó que el animalito quedó para el arrastre. Así y todo, todavía proporciona pingües beneficios. Lo que pasa es que el zangolotino presidente mantiene la perturbada idea de que Caperucita Roja puede con el lobo feroz. No se da cuenta el insensato de que el lobo es él, que la encarnada caperuza se la puso su desmesurada soberbia de ególatra irredento, y que su camarilla asiente sus chistes malos con la falsa sonrisa de los reptiles más venenosos.
Pues sí. Como no hay dinero, se busca. Se vende España a trocitos. Se multiplica la deuda hasta lo imposible. Se suben los impuestos. Y si hay que pagar la sanidad, ojo, más de lo que ya se abona, pues se hace y santas pascuas. De ahí el copago. Por visita al médico de ambulatorio, un eurito. Si se rinde saludo al galeno de urgencias, de tres a cinco machacantes europeos. Que urge una operación quirúrgica, qué menos de veinte a cien euros en virtud de la gravedad. Un negocio, oigan. Lo del copago es la salida vil de una administración deleznable. De todas formas, de qué nos podemos sorprender. Es la consecuencia lógica y certera de la colocación en puestos de responsabilidad a los amigotes y parientes de los elegidos democráticamente. La elección es la patente de corso que los dictadores esgrimen para justificar todos sus desmanes e incluso sus delitos. Y así nos va. La gallina ya casi no pone huevos y reponer el déficit va a costar a los españoles al menos uno de los dos con que la naturaleza dotó al género masculino. En cuanto a las mujeres, háganse la idea.
Que no es suficiente con el copago para amainar la tormenta financiera. Pues nada, a por más brillantes salidas. Atacar el paro. Los subsidios de cinco millones de parados suponen un gasto que, en boca del castizo sin ánimo de blasfemia, cuesta la biblia en pasta. Como el presidente oscuro, sí, Rubalcaba, don Alfreddo, no tiene en su mente ni en su lengua más que un hato de mentiras, no inventa estratagema más artera que sacarse de la manga un nuevo contrato de trabajo. Qué me dice. Lo que oyen. El exportavoz del GAL y afamado criador de faisanes quiere reducir el paro oficial en más de seiscientas mil unidades. Por arte de mafia, el prestidigitador de Ferraz es capaz de reducir la demoledora cifra de desempleados por medio de tan sucio ardid. El contrato de trabajo es sacar de las listas del INEM a todos aquellos jóvenes, menores de treinta años, y reingresarlos en centros de formación ocupacional. Hala. De igual forma que los jóvenes que han besado la arena de la pérdida de su empleo, han debido regresar a casa de sus padres, la chavalería retorna a los pupitres de sus tiempos adolescentes. Qué rico el señor Pérez. Qué cosita.
Entre tanto, unas referencias amables al 15-M. Enmedio de la canícula de la desesperación, palabritas de salutación a los indignados de la factoría partidista y sindical propias. Mientras se realizan encuestas preelectorales, una pasadita por el bulo de adelanto de los comicios. Total, a falta de fútbol de competición, trofeítos de verano para mantener la adicción.
Copago, no. Co-paro, tampoco. Contigo, ZP, ni a recoger billetes de quinientos. Con Pérez, ni a por agua en pleno desierto. Eso sí. Si preguntan cuánto estamos dispuestos a remunerar al Psoe para que estos dos irresponsables políticos se vayan allá donde no hagan más daño, que me avisen, que estoy dispuesto a pedir un préstamo personal para animarles en su diáspora. Que me avisen.
Un saludo.
ROMÁN PALADINO
“Quiero fer una prosa en román paladino/en el qual suele el pueblo fablar a su veçino...”. Gonzalo de Berceo. “Yo, Gonzalo por nomne, clamado de Berçeo, de Sant Millán criado, en la su merced seo...”.
Román paladino. El riojano medieval depuró la lengua castellana. Vaya, que se alejó de los cultismos de la clerecía y se acercó a la lengua de los juglares, que no es sino la del pueblo. Vaya, que en lugar del término corrupto, empleó el de chorizo para designar a los que robaban a los pobres para dárselo a los ricos. Vaya, que no escribía “carretera sin señalización horizontal”, sino “carretera sin pintar”. Vaya, que al pan, pan y al vino, vino. Vaya. Que como se chotea Antonio Burgos, en España se está estudiando filología tertulianística en vez de practicarse charlas de taberna o conversaciones de puticlub. O como Juaristi “gongorinea” al referir que el Gobierno no cantará la canción de la palinodia cuando en realidad bastaba afirmar que el gobierno no se retractará con lo de Bildu. Ay, la riqueza del castellano hace cultos a los que adolecemos de genio y posterga a la condición de simples a los que poseen la ciencia de la comunicación con el pueblo sabio y llano de aldeas, pueblos y barrios urbanos.
Largo exordio, pardiez. Prosaico coñazo, joder. Todo para presentar la noticia archirrepetida del año. Que un organismo público de la Junta de Andalucía está acusado de malversar fondos públicos por la Fiscalía. Se sospecha de un tal Fernando No Sé Qué y de un alto funcionario de Educación apellidado Cuánto Sé. El Ente Público de Infraestructuras y Servicios Educativos es el medio para trincar más de seiscientos millones de pesetas. Que, en propiedad, pueden ser malversadores, bueno. En román paladino, ladrones de corbata y carnet. En tanto, Hacienda, que detecta la falta de veinte céntimos de euro en la declaración fiscal de cualquier mileurista, no se ha enterado de la desaparición de una burrada de billetes de curso legal. Y la Fiscalía ha tardado la tira de años en denunciar lo que era un secreto a voces.
Hace dos décadas, este que les escribe ya denunció que la Delegación de Educación de Huelva era el patio de monipodio. Cursitos de formación bien pagados y mal administrados; asesores de la vergüenza que cobraban dobles sueldos por el mismo trabajo; obras públicas no acabadas y remuneradas a precio de lujo; responsables directivos que colocaban a dedo a amigotes pandilleros; falsificadores de documentos públicos que engañaban a la propia justicia; destructores de pruebas que siguen haciendo de su oficina pública un corral de gandules; generadores de deudas eternas... La poca vergüenza y la nula honradez sentaron cátedra en muchas instituciones oficiales. A tal punto, que yo digo: la coordinación provincial de formación de la Delegación de Educación de Huelva jamás podrá recaer en la candidata que reúne los mayores méritos y capacidades para esa función. Cómo que por qué. Porque con esa señora en el referido puesto no se escapa un céntimo ni se otorga una prebenda ni se escaquea un miserable.
En román paladino. Se busca cargo público. Absténgase la gente honrada y capaz. En román paladino: el imperio del Psoe acumula tanta mierda que se necesitarán lustros para dejar los despachos como los chorros del oro.
Un saludo.
DONDE LAS DAN, ...
Está claro, aunque rechine. Quien hizo la ley, hizo la trampa. Tantos ejemplos. Me limitaré a uno. Acaso el último. Esperanza Oña, que es portavoz de los populares en el Parlamento andaluz, ha propuesto a Griñán una idea que, en buena lid, éste debiera aceptar. Al menos si, como ha repetido hasta la saciedad, le pareció buena en un momento dado. No se trata sino de pagar al Gobierno con la misma “monea”. Si la Junta adeuda la tira de millones a la Hacienda nacional, sírvase entregarle los solares e inmuebles que, con motivo de la deuda histórica, Zapatero endiñó a Chaves con la complacencia de éste.
Es de justicia. ¿O acaso Andalucía ha de estar presta siempre a que la den por allí donde al Psoe interesa y no devolver el paño cuando a la ciudadanía de esta región conviene? ¿O es que esas prácticas se ciñen a los momentos contados en que el PP ha ostentado el Gobierno de la nación? La señora Salgado, émula a peor del inepto Solbes, deberá admitir la réplica por el mero principio de que la Administración no puede ir contra sus propios actos. Lo que era bueno para los andaluces, debe serlo para los españoles todos. Aquí no vale el cambio de reglas de juego porque el tahúr de la Moncloa esté más colgado cada día.
Tirita la caja pública. La de Estado y la de los ayuntamientos. Repica la bolsa nacional. Las autonómicas, qué decirles. Un concierto de platillo. En cuanto a la de los municipios, un solo de trompeta. Se anuncia el óbito y se descarta la recuperación. Cómo se puede, siquiera, atisbar horizontes de claridad cuando los acreedores externos retuercen las partes pudendas de la hombría y de la feminidad del país. En almoneda. España se encuentra en situación de venta pública con licitación predeterminada y puja teatral. Los postores independentistas acompañan a los compradores foráneos. Si Grecia está a punto de permutar el Partenón por una mareante cantidad de millones de euros, España se dispone a imitarla con la puesta en el mercado de la propia mezquita cordobesa. Y así.
Donde las dan, las toman. Hará pero que muy bien la Junta -aunque dudo de sus reales voluntades- en saldar la deuda con la devolución de los bienes que sirvieron para compensar la histórica deuda. Qué gracia lo de la deuda, lo de la historia y lo de la compensación. Una gracia maldita. Ahora, si el Psoe de Córdoba respalda la iniciativa y la superioridad de la jerarquía andaluza no se opuso a la misma, parece coherente que se satisfaga en medida similar lo que sus correligionarios defienden con tanto ahínco. Que ya sabemos que en política dos y dos son lo que me da la gana, que sí. Y que en el psoecialismo político, dos más dos, son veintidós, veintidós, como el dúo sacapuntas. Pero alguna vez habrá que situar al trilero ante su espejo de fraude y de maldad. Que se enteren lo que vale una mentira y que conozcamos cómo se castiga la falsificación monetaria.
Lo dicho. Que si Zapatero nos apremia al pago de lo que se debe, pues hoy paz y mañana, gloria. Que si acabaron con el botín, que lo digan y que se echen a la sierra. Se constatará, de una vez por todas, quiénes son los serranos, quiénes los morenos, quiénes los bandidos y quiénes los ropavejeros. Ahora. Que las elecciones están al despeñarse y si los amigos de los EREs pierden la silla, entonces será demasiado tarde para Andalucía.
Griñán, ahí queda eso. Que donde te la dan, pues a saber.
Un saludo.
FRANCO VOLVIÓ A MORIR
Treintaiséis años después, Franco ha vuelto a morir. El veinte de noviembre de mil novecientos setenta y cinco, falleció el gran dictador, parodiando el título de la película del genial Chaplin. El veinte de noviembre de dos mil once, el país abre una nueva puerta en la azarosa historia que ha escrito el presidente menos demócrata -salvo boquillas múltiples- de los que han presidido el Ejecutivo desde la coronación de Juan Carlos Primero. Zapatero se larga. La convocatoria de elecciones es toda una llamada a la cordura después de más de siete años de frenesí descontrolado. ZP se marcha. Al fin, la montaña se movió. El profeta de las alianzas incivilizadas y de los paripés igualitaristas, ha movido la ficha que le faltaba. Ha costado. No obstante, al final, lo inevitable se consumó. Ha sido necesario que el país se rompiera en pedacitos para que el primer ministro de una España hecha polvo, advirtiera -o le obligaran a advertir- que el camino emprendido no lleva a parte distinta del despeñadero.
La convocatoria de elecciones generales deja en el aire un interrogante esencial. ¿Seguimos en la senda democrática porque así dictaminan las normas formales o, en cambio, se pronostica un cambio de rumbo en lo que es fundamental para nuestro sistema constitucional, la voluntad formada -y no deformada- del pueblo?
No creo, bajo concepto alguno, que el hecho de tirar la toalla sea fruto de una reflexión del líder de la familia Zapatero. Sí sostengo que la decisión ha sido dolorosa para el leonés de Valladolid porque ha cedido ante las presiones internas de un partido que, ni en las aguas cenagosas del Felipe GAL, se tentó tanto las ropas y se palpó los bolsillos ante la debacle que se avecinaba. Siempre tuve dudas acerca de la determinación presidencial de adelantar las elecciones. Su sociopatía política casa con la desmesura de su soberbia. Demasiado peso visceral para equilibrar una necesidad racional. Al cabo, el golpe de estado psoecialista ha mandado a la eme, la política neroniana del hombre de la ceja. K.O. Zapatero ha perdido el combate por K.O. De forma similar a la paliza moral y legal sufrida por Bautista y los titiriteros que encumbraron al jefe de la Moncloa.
Franco murió y su obra persiste. Nadie nos devolverá los años de represión que sufrimos quienes padecimos la ausencia de libertades. Nadie podrá justificar, por más que se vuelque en explicar majaderías miles, el miedo al poder, la angustia por la rebeldía, la facultad de defender los derechos individuales. Nadie. No es el nadie del Ulises ante Polifemo. Es el nadie del cíclope ciego de su único ojo. Sin embargo, nadie pudo prever que la transición ejemplar que supimos llevar adelante los españoles de entonces, acabaría en una lesión colectiva. Se transitó a pequeño pasos, andando despacio, intentando no alborotar, procurando que el sueño de los golpistas fuera eterno y, de pronto, desde dentro del pacifismo que nos caracterizó, llega un iluminado, se alza con el poder merced, entre otros motivos, al vil atentado de Atocha y, de entrada, se apresta a descomponer la España que debía consolidar. El angelito hizo esto y peor. Este querubín voló demasiado alto con tan escasitas alas y tan débiles entendederas. Que se estrellara, era previsible. Lo mismo que estrelló a quienes lo votaron y a quienes sufrieron esos votos.
Comienza el 20-N una segunda transición. La nación está en peores condiciones que cuando el caudillo militar la dejó. El caudillismo guerracivilista del duce Zapatero ha realizado la proeza impensable de hacer bueno al general golpista del treintaiséis. Todo lo que se construyó con inigualable mimo e impar discreción, se ha ido al garete por obra y gracia, maldita, de este individuo bien nacido y mal vivido que es el todavía presidente de España.
Atención. No obstante, ojo, mucho ojo. Tras el rey dimisionario se alza la aleve mano armada del apóstol del Gal y del Faisán. Los comicios pueden deparar sorpresas. Si triunfa Rubalcaba, comiencen a recordar oraciones. Entre Nerón y Calígula, prefiero a ambos antes que a Stalin. No sé si me explico. Entre el genocida soviético y el dictador español, me quedo con éste. 20-N. Ojo, mucho ojo. Que Franco vuelve a morir. Nos viene la mundial.
Un saludo.
ARRIBA EL TELÓN
Maestros en el arte del fraude, los jefezuelos psoecialistas manejan los hilos de los tiempos y de las personas con pericia singular. Ustedes, y yo mismo, creemos que son las presiones ciudadanas las que modifican el trazado de nuestros políticos. Craso error.
Son ellos los que manipulan la realidad a partir, eso sí, de las tendencias "tuiteras" que recogen las redes sociales. Dan la vuelta a la democracia con idéntica habilidad que se cambian de chaqueta. Escuchan los sones del pueblo y, cual tañido de campanas, allí erigen la torre y, si cabe, edifican el templo.
Han mantenido, con espartana disciplina, que el presidente decide la fecha de las elecciones. Han asegurado, con la fría sonrisa de la hiena, que el adelanto electoral no estaba en la mente de ZP. Han aseverado que España va bien y, en consecuencia, no se contemplan modificaciones de tipo alguno. Todo llegará conforme a la normalidad, han mentido.
Las elecciones nacionales ya tienen fecha bien distinta a la de marzo de dos mil doce. Las cábalas han tomado asiento de certeza. Zapatero ha claudicado. La situación es caótica. Allende las aspiraciones independentistas de vascos nacionalistas y catalanes de relumbrón, la parálisis económica ha llevado a los mercados a izar la bandera pirata. Ya saben. Las agencias de calificación desconfían del Gobierno español que maldirige, todavía, el marido de Sonsoles. La bolsa baja. El paro se contiene, mínimamente, en verano a base de apósitos coyunturales. En septiembre, la sangre del desempleo volverá manar con fuerza. Y entonces, o se acude a la cirugía o estallará un volcán de verdaderos indignados.
En este marco de estrategia partidista que relega el interés general de los españoles, Griñán defiende en sus cuarteles de San Telmo la normalidad electoral. En marzo, enfatiza el sucesor de Chaves a título de Barón de los EREs. En marzo. Andalucía muestra síntomas distintos a los que presenta el Estado. En España ya no queda tela que cortar ni rincón donde esconder miserias. En la comunidad andaluza, más de lo mismo, pero la picaresca de la Junta sigue esquivando los lances, blanditos y suaves, de Arenas y los suyos. Mientras los arietes peperos no actúen con la contundencia de los mercados financieros, no habrá forma humana de poner en aprietos urinarios al griñanato.
Es posible, perdón, es seguro, que la Plana Mayor de Ferraz deje a la joya de la corona psoecialista a buen recaudo, como último reducto del mangoneo de la sectaria formación política. La tierra de Felipe y de Guerra, de Chaves y de los de la foto de la tortilla siempre fue mariana, sede de María santísima. Hoy, Andalucía es el Fuerte Álamo de la desvergüenza. En su interior no se atrincheran héroes, sino fugitivos, renegados, clientes, pesebristas, estafadores y un sinfín de gente de reputación dudosa. Por ellos, y por él mismo, por supuesto, Griñán dilata las pausas. Si Andalucía cae en poder del PP, y la nueva Junta barre con eficiencia la porquería acumulada tras tres décadas de dictadura fáctica, más de uno va a pisar los suelos de algunas penitenciarías de la región.
Griñán dice que habrá que esperar a marzo. Pues nada, quien espera lo más, aguarda lo menos. Ya veremos cuántos ataúdes pasan por el portal de la Oposición. El teatro está lleno a reventar. Sin embargo, el telón sigue bajado. Se escuchan rumores tras el cortinaje. Nadie se decide a levantar el bastidor para que veamos a los protagonistas ubicados en el escenario. Es una urgencia que se eleve el telón. Ea, ea, ea, la gente se cabrea.
Un saludo.





