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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2011.

LUCES DEL NUEVO AÑO

 

Feliz año nuevo. Feliz. La felicidad es la autosuficiencia, que decían los estoicos, la autorrealización, que defendía Aristóteles, o el placer epicúreo. Eso. Los filósofos no se ponen de acuerdo. Mucha sabiduría. Demasiada.

 

Yo me conformo con que los españoles sepamos encontrar el camino. Ya hemos explorado bastante. Toca ahora acertar. Y recorrer. Aplicar la fórmula del progreso económico. Resolver el problema del desempleo. Defender el estado del bienestar. Abrir las ventanas plurales de la casa nacional única. Aventar el demonio etarra. Conjurar la malhadada corrupción de los políticos malvados. Conocemos los medios. No hay sino que utilizar los instrumentos.

 

Luces. Para ver lo que se tiene y para no anhelar aquello que se carece. Luces frente a tinieblas. La riqueza se ampara en el bien. La abundancia se mece en la cuna del pobre. Repartir a todos y a todos beneficiar. He ahí el bien de los iguales y la igualdad de los libres.

 

Estas breves líneas saludan al nuevo año. El año de la luz será el que inauguramos con las campanadas de medianoche. Nos resta esperar que lo bueno inunde los corazones y que éstos contagien de generosidad a la razón.

 

Un saludo.

BOLLULLOS, PAR

 

 Par, de alta dignidad. Bollullos, par del condado de Niebla. Igual. Nobleza de Huelva. Alcurnia. Distinción. Bollullos, par.

 

No podía ser de otra forma. Cuando las llamadas fuerzas de derecha e izquierda deciden unirse en pos de la moral y de la ley, alguna razón de peso se desvela. No vale el pacta sunt servanda para atrancar la puerta de la transparencia. En Bollullos, se dio un ejemplo de honradez política cuando se retiró la confianza al alcalde socialista del Psoe. No hubo un pacto de transfuguismo. Fue un acuerdo pro-natura de la observancia de la ética. Los hechos han dado la razón a los ediles bollulleros.

 

Con un par. La señora juez de la Palma, también del Condado, ha dictado Auto de procesamiento del exalcalde psoecialista de Bollullos. Parece que ha podido incurrir en el delito de prevaricación. Parece. Hasta que el Auto no sea firme, no es posible hablar de juicio. Una cosa es evidente. Que la Juez ha resuelto en ese sentido. Otra cosa es palmaria. Que el Psoe mantiene su línea de hacer y no rectificar. Una tercera cosa es obvia. Que Mario Jiménez niega la luz del día. Por último, en fin, que el destituido alcalde de la ciudad se aferra a las cadenas de la falta de decoro para retirar su candidatura en las inminentes elecciones municipales. Tantas cosas.

 

La catadura de las personas se mide en términos de comportamiento. La categoría de las organizaciones, en unidades de decencia. Los líderes políticos se someten a la crítica del pueblo en virtud de sus acciones públicas. Si en Bollullos se va a procesar al señor Sánchez, los bollulleros ya lo condenaron al quitarle la máxima representación de su municipio. Una roja es mejor que cien amarillas. La roja es la coloración de la sangre y del esfuerzo del trabajador. Las amarillas son las coartadas de los delincuentes que quieren justificar con vanas palabras su desvergonzada actuación.

 

Ya fue imputado. Ahora puede ser procesado. Mañana, acaso, acusado. Al cabo, tal vez condenado. Por último, puede acabar reo. El exalcalde. Con él, sus cómplices políticos. Cuánto hay que ocultar para soportar la mancillación pública. Lo propio de los déspotas ilustrados siempre fue el todo para el pueblo pero sin el pueblo. Lo común a los déspotas no ilustrados es todo para mí que al pueblo ni agua. Listillos. Prevaricadores. El exalcalde, todavía, no. Por el momento, no. Le presumimos inocente penal.

 

Inocente político, no. Políticamente, su inocencia deja mucho que desear. A ver si el nuevo año trae un poco de respeto a algunos dirigentes. Un poquito.

 

Un saludo.

EL SENADO

 

 La Cámara Alta. Cámara, que no camarilla. Aunque lo parezca. Alta, que no elevada, porque adolece de talla política. El Senado español. Retiro de segundones. Otrora, las familias nobles colocaban en la Iglesia a sus vástagos no primogénitos. O los alistaban en la oficialidad del ejército. Mantener el tipo. De eso se trataba. La hidalguía se resumía en un blasón familiar. La nobleza no era cualidad de ilustre o de generoso. Simplemente, de cuna.

 

El Senado quiere pero no puede. Se quiere emparentar con la historia pero no pasa de arrejuntarse con el lumpen. Senado es sinónimo de cuerdo, juicioso o de sensato. El Senado de España es caverna que sirve de refugio a políticos pesebreros. Su posición se halla bien lejana de una junta o concurrencia de personas graves y respetables. Distancias siderales separan al Senado de la concepción senatorial por excelencia. Quiere pero no puede y puede pero no quiere. La anfibología halla en ese órgano colegislador su naturaleza ambigua. Las palabras o los comportamientos de sus miembros velan o no definen claramente sus actitudes u opiniones. Amasijo deforme de grupos que hacen de la política burla y escarnecen la representación del pueblo.

 

El sino de la democracia no es su naturaleza. No. Su destino es la perversión del sistema. Si odias la democracia, no la tumbas a través de un golpe militar. En absoluto. La mejor manera de tirar el poder del pueblo por la borda del paquebote democrático, es hacerse con el timón de la nave. A partir de la acción, la corrupción. Desde dentro se abre la puerta con facilidad. Desde el exterior, la falta de llave conduce a la ganzúa, al ariete o al explosivo. Mejor que asalto, treta. Caballo troyano que cual virus informático destruye cuanto toca.

 

La prensa de estos últimos días coloca como noticia de portada el gasto de traductores. Traductores traidores. Senadores traicioneros. Parlamentarios felones y desleales. Sepulcros blanqueadores de la negra crisis que hiere mortalmente a la ciudadanía. Renegados alevosos de la gente que ni para comer tiene. Apóstatas de la filantropía cuando no de su confesión religiosa. Traductores para el Senado de España que aplastan la lengua oficial del Estado. La idea malvada de disgregar a España pasito a pasito. Para que no se note mucho la voluntad separatista. El Senado, como plataforma de convertir el Estado de las Autonomías en la España federal que ha concedido la independencia a Galicia, País Vasco y Cataluña.

 

Doce mil euros por Pleno. Dos millones de pesetas tiradas a la calle para satisfacer la necedad necesaria de los segregadores. Regalo malsano de un Gobierno títere que se mueve al socaire de unos votos prostituidos. Y mientras, el Senado, a lo suyo. A seguir recortando los salarios de los empleados públicos. A mantener el mínimo nivel adquisitivo de millones de pobres. A enfangarse en la misérrima lucha por congelar las pensiones de nuestros mayores. A pasarse por el arco del triunfo la austeridad que se exige a los demás. Senado sin próceres. Próceres sin Senado. Quién da más.

 

El presidente zangolotino pasea, mientras tanto, su oprobio por Moncloa y aledaños. La economia se mide en apoyos nacionalistas. La política psoecialista se referencia en sondeos de opinión. El Senado es el mejor ejemplo de un Gobierno tirano. Juegan a senadores y no a sanadores. El Senado está cavando la tumba de la democracia. Con la ayuda de los antipatriotas. Este que les habla no admitirá la dictadura. Con cuarenta años tuvimos basante. El Senado reúne todos los males de las Cortes orgánicas del franquismo. Ninguno de sus bienes. Una desgracia como otra cualquiera.

 

Senatus populusque romanus. San Pedro quiere roscos (S.P.Q.R.).

 

Un saludo.

ACOSTUMBRAR

 

 La costumbre como método bucea en la ilegalidad. Se comienza habituando a repetir algunos actos y se termina instruyendo y, lo que es peor, adoctrinando. Lo que se inicia por hábito se culmina en precepto. Ya saben que las costumbres se hacen leyes. El carácter o la propensión o el miedo o la violencia pueden conducirnos a hacer común lo que debe ser excepcional. El lavado de cerebro de las personas se genera a partir de pequeñas repeticiones más o menos sutiles y la ejercitación constante de las mismas hasta que adquieren categoría de necesidad.

 

Acostumbrarse a fumar o a no fumar forma parte de este rito de la creación artificial e impuesta de disciplinas externas rayanas en la imposición más dictatorial. La Ley contra el tabaco que ha redoblado sus esfuerzos represores es un claro ejemplo de convertir el behaviorismo animal en conducta humana. No vale la autoconvicción para repeler el ataque del tabaco. Tampoco se desecha la abolición legal de la venta de cigarros no sea que la industria del ramo ponga de patitas en la calle a miles de trabajadores que viven de ella. Por supuesto, que no se prohíbe la venta de cajetillas pues, en su caso, se privaría al Estado de una importante fuente de recursos tributarios.

 

La ley antihumo es, en realidad, una nueva fórmula de la ley seca que sacudió la América del primer tercio del siglo XX. Entonces, la prohibición del alcohol causó problemas mayores a los que se quería evitar. La ausencia de libertades y el fomento de vetos provocan efecto boomerang. El surgimiento de bandas de traficantes y la aparición de nuevos alcapones es uno de ellos. Condenen las religiones y nacerán apóstoles de la confesionalidad del Estado. Ejecuten a los líderes revolucionarios y nuevos mártires llenarán las hornacinas de la memoria del pueblo. Defiendan la salud por encima de la intención de cada persona y ella misma se rebelará contra los misioneros de la sanidad.

 

La Ley antihumos es, por otra parte, muestra universal, que no española, de la infinita hipocresía de nuestros gobernantes mundiales. Cinismo desmedido que, acaso, encuentre en nuestro país rasgos de especial perturbación social. En la sociedad española, el número de establecimientos hosteleros per capita es formidable. En la misma callejuela nos topamos con dos o tres bares que sacian las necesidades sociales y de frecuentabilidad de nuestros compatriotas. Desde el amanecer hasta casi el alba, las cafeterías, tabernas y demás tiendas de venta de alcohol y de consumo de tabaco lanzan al "azur" el brillo de los neones. Hay clientela y la oferta no sucumbe a la crisis.

 

Fumar es un placer, cantaba Sarita Montiel a la expectativa de Carlos Gardel. Como lo es dejar de fumar. La libertad de cada uno colisiona con la libertad de cada otro. He ahí el principio de actuación de las leyes. Y de comprensión de las mismas. Y de justificación de los parlamentos. Cuando se legisla a medias, una parte queda a merced de otra. Es la marca de los demagogos.

 

Miro a mi alrededor a través de la planta ático del edificio que me cobija. Veo a apenas medio kilómetro de mi casa una inmensa superficie blanca. No es una plataforma de sal, pese a la proximidad de la ría. Ni una meseta nívea porque las precipitaciones blancas son muy improbables en el sur del meridión. Ni un descomunal cauce fluvial cercano a la ciudad porque su caudal no se compadece con la raquítica aportación de lluvias. Nada de eso. Se trata de una superficie gigantesca formada por una colosal balsa de fosfoyesos. De fosfoyesos.

 

En Huelva, se prohíbe fumar mientras se permite que elementos nocivos para la salud se almacenen junto al núcleo urbano. En Huelva se rechaza el humo del cigarrillo en tanto las chimeneas de las fábricas inundan la atmósfera con vapores nauseabundos. En Huelva, el Psoe defiende la ley antitabaco y reprime a los ecologistas que se oponen a la polución del aire. En Huelva rige la ley del más fuerte. Del que utiliza la ley según el viento sople hacia la playa, hacia la montaña o hacia el propio bolsillo. En Huelva nos han acostumbrado.

 

No debemos acostumbrarnos. La salud moral está por encima de la salud física. Si nuestra moral enferma, lo sufre nuestra psique y, a partir de ella, el "somas" resulta afectado. Libertad para fumar. Libertad para no fumar. Busquemos espacios no conflictivos. He ahí la cuestión.

 

Servidor, lo digo por si acaso, no ha fumado en su vida. Si muero, que sea por el tabaco de los fumadores, que no por las radiaciones de los fosfoyesos.

 

Un saludo.

CON MONTESEIRÍN AL MONTE SE IRÁN

 

Los del Psoe andaluz. Los de la Junta de Andalucía. Todos ultramontanos. Acompañarán a Monteseirín en la travesía del desierto que les aguarda. A ver si alguien creyó que la escapada madrileña del vicepresidente florero fue un ascenso político. Quiá. Chaves se fue con su escudero de Jaén a la capital del reino huyendo de la quema. Pues no sabe nada el señor de la estirpe de Matsa.

 

Monteseirín forma parte de esa cúpula psoecialista que entendió el poder municipal como la franquicia sevillana de La Moncloa. Lo importante es que la organización supra-regional que el Partido es, tenga sedes y subsedes abiertas con la inestimable cooperación y complicidad de ediles, delegados, altos cargos, empresarios públicos, fundaciones sin más ánimo de lucro que el sueldazo de sus directivos y el “do ut des” de hoy para mañana. Casi ná al aparato. Con tantos medios, el club más millonario pierde el partido. Ni siquiera la parcialidad del árbitro va a ser suficiente para evitar la derrota en las próximas autonómicas y municipales. Salvo, eso sí, que cierren el estadio, impidan por las malas el acceso del club visitante, encharquen el terreno de juego o pongan una docena de bombas incendiarias en el club de Arenas.

 

La experiencia de Monteseirín en Sevilla es un compendio de corrupciones. Desde Mercasevilla a las facturas sin contenido. Sevilla tiene un color especial. Y un olor a excremento y a suciedad con el que no puede el azahar de los naranjos en flor. La Sevilla de las mariscadas huele a podrido. Del tripartito catalanista al bipartito sevillano. En común, la izquierda más falaz y sacrílega. La izquierda de Montesirín y de Torrijos ha convertido la decencia política en barrizal. Todo vale. Odian a la derecha de siempre y a los burgueses sempiternos imitan con dinero público. Los pobres ricos y los ricos pobres.

 

Monteseirín se va y al monte de las ánimas marchará con la santa compaña de sus socios de desgobierno. Tantos años de mentira pasan albaranes firmados. Las tarjetas oro de los bancos no dan más de sí. Las encuestas cantan por sevillanas el final de más de treinta años de la feria de abril que el Psoe convirtió en juerga perpetua de casetas, caballos, olorosos, toros y albero. Los mandamases no se han desgastado. Lo que sí han conseguido es despellejar a la ciudad y a la región. Mucho hablar de los pobres y el Ferrari les acercó a los ricos. Chaves se fue de Sevilla y a Griñán dejó su silla. Descompuesto, desvencijado y sin asientos, legó a su amigo -con estos amigos, para qué enemigos- el trono virreinal.

 

Y falta la acción de la justicia. Con el reguero de causas pendientes, se puede confeccionar un rosario judicial. Y eso que la política presiona a la judicatura y que la judicatura se afana en llevarse bien con los políticos. Amores de conveniencia. Bellos de día. Como la buñuelesca Belle de jour. Sin Catherine Deneuve. Con Canal Sur.

 

La cabra tira al monte. Con Monteseirín al monte se irán. A ese monte en el que construyeron sus palacetes a la espera de lo que algún día sería inevitable. Tanto va el cántaro a la fuente... Por si acaso, edificaron su futuro. Al monte se irán con la gorda panza y la mala bilis. Hasta que llegue el momento de volver. Quieren salvar a los andaluces de su desgracia. Desgraciados.

 

Un saludo.

LA SOTANA DE CARLOS HERRERA

 

El conocido periodista busca sotana. Abotonada hasta los pies. Fue mucho el regate que el presidente Zapatero, tuercebotas por antonomasia, le propinó. Le coló el balón entre las piernas más de dos veces. Patético el radiofonista. Qué manera de no meter la pata. Miedo, señor Herrera.

 

Don Carlos Herrera es un magnífico torero de salón. Imprime a su capote una amplia gama de colores y de posturas. Pinturero al muletear, perfila demasiado antes de que se note la descomposición del cuerpo enhiesto. Desde la barrera de las ondas, luce más el antiguo locutor de Radio Sevilla. La pluma se viste de seda cuando se asoma al palco escrito del ABC. Crítico mordaz, alcanza altura si de mostrar gracejo se trata. Con la muleta, es otra cosa. La entrevista al personaje público poderoso es una asignatura pendiente del famoso escritor coplero. Nada nuevo nos descubrió en su entrevista radiada del pasado martes en La Moncloa. Mantiene la forma sevillana del señorito andaluz pero no abandona el canguelo currorromerista cuando toca enfrentarse a un victorino.

 

El victorino monclovita está herido. Cientos de banderillas adornan su lomo y la sangre se desparrama por su testuz. Ni así. Inválido el astado, inútil el mataor. Zapatero se regodeaba en su mentira de cobijo junto a las tablas. Herrera lo citaba de lejos, no sea que se escapase una corná. El cornúpeta, las cejas circunflejas, tomaba aire y sus mugidos hacían retroceder al manolete de las ondas. Hasta el paro era una buena noticia. Pero hombre..., protestaba desde lejos el espada. El resoplido de la res tornóse bramido y el lidiador sudaba por todos los poros. Vale, le acepto lo del paro como éxito de su Gobierno, musitó bañado por la orina de su insuperable terror.

 

Carlos Herrera se tragó el estoque de la creación de empleo, echó fuego por la boca como fakir de tres al cuarto, se descalzó como platanito y hasta se arrodilló por haber puesto en duda la política etarra de Rubalcaba y los suyos. Excepcional el desplante. Enorme Carlos cuando despachó el natural de la supresión de los 426 euros con la pértiga que le facilitó su mozo. Muy bien, presidente, muy bien. Menos dinero y más cursillos de formación. Que aprendan. Que estos parados malgastan en vino, tabaco y malas mujeres el caudal del subsidio.

 

Que si va a presentarse como candidato a las próximas elecciones generales, mi Zapatero, acertó a enhebrar la húmeda mientras ponía cara de póker. ¡Qué! Palideció el diestro. No, señor presidente, si es por saciar la curiosidad del vulgo. A ver, por mí como si quiere reinar, digo gobernar, veinte años más. Nada. Me presentaré si me da la gana. Aunque mi ganadería pierda las municipales y las autonómicas, este par que dios me ha dado decidirá en su momento, por convicción y no por circunstancias, si me presento. Y si me presento, que Rajoy se prepare, que va a temblar más que este estoqueador de vía estrecha. Oiga, es que los acoquino.

 

Del copago, plis. De la ley antitabaco, plas. De la pobreza generalizada, plusplasqui. De la desvertebración de España, nanay. De la deuda pública y del déficit, que dené. Y de los toros, que por él no se hubiese prohibido la fiesta en Cataluña. Por él. Con maestros como este no hay toro que pase por el matadero.

 

Una sotana para Carlos. Una armadura para Herrera. Toledana. Chau, chau, Carlos. Chau.

 

 

Un saludo.



LA HUELVA DEL DESEMPLEO

 

La orilla de las tres carabelas. Qué lejos queda. La ciudad factoría que fue a lo largo de la historia, cercana prosigue. Territorio de contaminación. Dónde, Huelva, está tu ancestral belleza. Abandonada por los hombres, mimada por la naturaleza. Ya ni eso. A perro flaco...

 

Huelva es ahora capital del desempleo. Qué gracia. Triste liderazgo. Mario Jiménez se quitó de enmedio a una profesional espléndida, la señora Prat, y en su lugar colocó a un político de su misma catadura. La Delegación de Empleo es, más que nunca, paraíso del paro. Nunca tan pocos hicieron tanto daño. Pese a todo, allí están. Cantando la gallina. Como si los onubenses fuéramos tontos de capirote y de nacimiento. A la fábula inicial, la trola continuada. Al final, la moraleja: no te fíes del que dice la verdad; escucharla es muy duro. Confía en quien miente; la mentira es piadosa.

 

El mundo al revés. Huelva ha incrementado su producción de personas desempleadas. En un año, casi 6.000 onubenses han engrosado las colas inhumanas que se forman ante las Oficinas del INEM. Mientras, Mario Jiménez y los suyos, de comilonas y de palabras fáciles. Ellos andan calientes mientras la gente llora. Los datos no los aporta el PP. Es el mismísimo Ministerio de Trabajo el que las refiere. La marca de los sesenta mil ciudadanos de Huelva que no tienen trabajo, debiendo tenerlo, crece y crece. La Junta compensa con funcionarios a dedo la falta de creación de empleo. Las Agencias serán la seña de identidad de la izquierda más derechizada que contemplaron los Anales. Empresas públicas hecha carne  de horca de publicidad, transparencia, objetividad, mérito e igualdad como quien saca un conejo de la chistera. Pobre Andalucía. Andalucía pobre.

 

Pobre, pobre, Huelva. Mantenerse a cabeza del paro laboral es una carga de profundidad que puede hacer volar el navío. No se contratan marineros. Se despide a los pocos que van quedando. Mientras, el capitán y la oficialidad del buque se agasajan a destajo con la soldada que dejan de retribuir. Los armadores se cargan los astilleros y subvencionan prejubilaciones de amigos. Entre ellos, las penas son menos. Se socorren mutuamente. Yo te nombro Portavoz y tú financias la empresa de la mujer de tal. Tú traicionas al PP y te regalo una asesoría en Diputación. Él es de la izquierda complaciente y se lleva un regalo seguro.

 

Pobre Huelva. Lo que le cuesta reaccionar ante el engaño. Una, dos y tres mil veces se la meten doblá. La proximidad de las elecciones hará redoblar la oferta de promesas vanas del Psoe. Asegurarán que el trabajo es cosa de un par de meses. Que el desempleo es un mal recuerdo introducido por la derecha más rancia. Que la industria no contamina y que las balsas de fosfoyeso son el icono de la ciudad en progreso. Que Petronila es la alcaldesa que necesitamos. Que el Delegado de Empleo es un excelente gestor. En vez de 70.000 parados, hay diez mil menos. Que Mario es el líder que los onubenses aman. Que la ideología de izquierda es un aldabonazo en el corazón de la sociedad. Sin embargo, la ideología del Psoe actual es un estacazo en la cabeza de la ciudadanía.

 

La Huelva del desempleo duele. Se duele. Estar en el furgón de cola nunca es una buena noticia. Ni siquiera, por desgracia, es noticia. La noticia en Huelva sería crear empleo. De tan imposible que parece, de producirse ocuparía los titulares de toda la prensa. Imposible. Sobre todo con los politiquillos que se jactan de ser de izquierdas cuando la propia derecha les pasa tres pueblos en la defensa de los intereses sociales. A Mario hay que preguntarle quién le puso petenera. Para izquierda, la derecha de Pedro Rodríguez. Para derecha, la izquierda de Mario y Petronila.

 

Las aguas bajan turbias. Algunos las ensucian aún más. Por aquello de la ganancia de pescadores.

 

Un saludo.

LA PASCUA

 

 La influencia de la Iglesia en la sociedad española no admite dudas. Entre tantas manifestaciones, la de la Pascua es bien significativa. Para los cristianos, la Pascua es la celebración religiosa que evoca la resurrección de Jesucristo pero también su nacimiento.

 

En la civilización judeocristiana que enmarca a Occidente, la Pascua celebra la libertad y el fin de la esclavitud del pueblo hebreo en el Egipto de los faraones. Si se detienen en un mero análisis de las festividades, el nexo que las engarza  se viste de libertad. Libertad frente a la muerte. Libertad de la eclosión de la vida humana. Libertad derivada de la igualdad que entierra la servidumbre de unos hombres a otros. Libertad, en fin. Eso es, en definitiva, la Pascua. Alegría de ser libres. Contento de estar como unas pascuas. Desgraciado cuando te hacen la pascua. Como no se trata de seguir profundizando en la etimología, santas pascuas. Y así.

 

Cosa distinta, pero relacionada, es la pascua militar. Allá por el último cuarto del siglo XVIII, el llamado Mejor alcalde de Madrid, el rey Carlos III, el de la Puerta de Alcalá, instituyó una ceremonia castrense para conmemorar la reconquista de Menorca a la pérfida Albión. Desde entonces, la efemérides constituye un alarde, un a modo de recopilatorio de la situación política y geoestratégica de España. El Palacio Real de Madrid, sede del evento. El Rey Juan Carlos preside el acto. No siempre lo protagoniza. El Gobierno suele hacer la pascua durante la ceremonia militar al rey y, por supuesto, al pueblo. El Gobierno de Zapatero se caracteriza, entre otras maldades, por ser perito en pascuas de este calibre. La ministra Chacón, sí, la catalanista al frente de la Defensa de España, toda una experta en desviación de objetivos y de intereses nacionales.

 

Poner a la señora Chacón al mando de nuestras fuerzas armadas es como dejar a la zorra al cuidado del gallinero. Además de una temeridad, un despropósito. A la vista de que el presidente que la ha nombrado es el señor Zapatero, la geografía del disparate y del desatino ha sido reproducida en todas las cartas de navegación del independentismo. En vez de estar felices como Nación, los españoles bebemos el vino amargo del cáliz del separatismo. Brindar con Zapatero y Chacón es tanto como inmolarse en las llamas destructoras del incendio estatal.

 

La Pascua militar no contemplará el peligro del secesionismo patrio. Ni lo piensen. Este artículo se escribe veinticuatro horas antes de la ceremonia. No se trata de adivinación ni de augurio ni de vaticinio. Pura reflexión. Basta con ver la posición de las fichas para conocer quién será el ganador de la partida. El Rey, secuestrado por la estrategia psoecialista, se limitará a trazar las líneas maestras de la arquitectura viciada de aluminosis que amenaza con derrumbarse sobre los moradores de la casa nacional. El Rey no se entera. O no se quiere enterar. Se deja llevar por el discurso buenista y triunfalista que le escriben los mercenarios del poder y lanza a los aires el rosario de generalidades vanas y de banalidades genéricas que le marca el yunque del herrero de Ferraz.

 

En medio, la prensa distraerá al personal con el atuendo de los invitados, el snobismo puntual de la ministra, la irreflexiva cara de concentración del presidente, la graciosa última mentira de la araña negra, o el papel extraordinario que la ONG ejército español desarrolla en todos los confines del orbe. Humaredas albinegras que ocultan la luz rojigualda de los militares.

 

La pascua militar no es un canto a la libertad del pueblo. La pascua militar es una epopeya lírica del compositor más melifluo que vieron los habitantes de Hispania. Ya quisiera Pemán parecerse al vate Zapatero. La pascua. Nos la han hecho bien. La pascua.

 

Un saludo.

HACER EL CHINO

Será hacer el indio. El chino, el chino. Hacer el indio equivale, en nuestro lenguaje coloquial, a hacer tonterías con o sin ánimo de provocar la hilaridad de los demás. O dicho de otro modo, nos referimos a que está haciendo el indio a quien se comporta con poco juicio. Sin embargo, aquí nos referimos a hacer el chino. La connotación es bien diferente como distintos son los habitantes de uno y otro países del oriente lejano.

 

Hacer el chino resume la actitud del Gobierno groggy de Zapatero. Ver al presidente políglota comunicarse con el viceprimer ministro de China resulta grotesco. Sonríe el marido de doña Sonsoles y gesticula en la creencia de que el talante le sirve de puente de significación. Seria la actitud de la ministra sucesora de Moratinos. Y Sebastián, el de las bombillas y el de los coches eléctricos, qué papelón el suyo. Cosa de chinos. Que no hay forma de entenderse.

 

Sí hay maneras de actuar con los chinos, sobre todo con los comerciantes. Forma parte del acervo cultural de aquel país asiático la sagacidad de sus negociantes. Dicen de ellos que si te venden algo es que están ganando dinero contigo. En caso contrario, no dan ni las buenas tardes.

 

La estancia de Li Keqiang en nuestro país viene a conducirse por este camino. Resulta gracioso, claro que en su papel, las declaraciones de su embajador en Madrid: “Creemos que España superará las dificultades económicas actuales y nosotros, como uno de los mejores amigos de España, haremos lo que podamos para cumplir nuestras responsabilidades y obligaciones". Pues claro. Por medio, 7.500 millones de dólares norteamericanos.

 

El refrán castellano de que nadie da duros a pesetas se puede aplicar perfectamente a los herederos de los constructores de la gran muralla. A ver qué ha prometido Zapatero a cambio. No me creo que se trate de una búsqueda de mayores dosis de confianza. Sí, en cambio, que se intensifique la cooperación en finanzas, telecomunicaciones, infraestructuras, energías renovables y turismo. No me trago que se persiga consolidar la base popular de las relaciones amistosas entre las dos naciones. Todavía menos que los chinos tengan el interés que dicen en que España salga del actual atolladero económico. Los chinos son, como poco, tan listos como los españoles y, como mínimo, mil veces más sabios que nuestros dirigentes zapateriles.

 

Esta última perspectiva nos debe llevar a abrir los ojos. Muy abiertos. Muy despiertos. Muy centrados. El comercio chino se expande en todo el mundo. En España, a poco que miren a su alrededor, los establecimientos regentados por ciudadanos de la antigua Catai inundan los cascos históricos y los arrabales de las capitales hispanas. La inmigración asiática aumenta por días. Nadie se da por aludido. El silencio preside las acciones de estos ciudadanos. Uno defiende sus derechos pero también reclama sus obligaciones. Dar patente de corso vulnera el imperio de la ley.

 

Trabajar como un chino compendia toda una filosofía admirable. Incluso digna de alabanza si la moral de este pueblo no colisionara con la de los españoles. Muchos ignoran que Cobo Calleja (Madrid) es la principal puerta de entrada de “lo chino” en España. Allá en Fuenlabrada se almacenan millones de productos made in China que se repartirán por toda la geografía. Trabajan tanto y tantas horas que, por ejemplo, la tercera parte de los que viven en Madrid son empresarios autónomos y tal es su esfuerzo que, pese a la crisis, constituye el único colectivo extranjero que ha aumentado su filiación a la Seguridad Social.

 

La competitividad que se exige a la economía española para superar el socavón pasa por el "especulum chino". Como esto es imposible, ya saben. O curramos como ellos o estamos más perdidos que el barco del arroz. Arroz. Chino. Y valenciano. Bien. Pero el Gobierno puede seguir instalado en la luna de Valencia mientras el de Pekín se come la producción paellera. En cuyo caso, además del indio, están provocando la carcajada de los mandatarios herederos de Mao.

 

Li Keqiang no es Marco Polo. No. Zapatero sí parece una sombra chinesca. Teatro de sombras. Nos la van a dar con queso. El ratón no es Pixi. Ni Dixi. Eso sí, el gato es enorme, amarillo y de ojos...

 

Un saludo.

LA GRUESA LÍNEA ROJA

 

La raya colorá. La raya verde, de Matisse, es otra cosa. Lo de la obligadísima reforma de las pensiones es de psiquiátrico. Roja y expulsión. El movimiento de cambio de chaqueta de algunos, despide un aliento fétido cuando tratan de explicar la operación retórica. Tira de espaldas. Basta acudir a la hemeroteca. Este Gobierno no recortará ni un derecho social. Ni uno. Quien con esta firmeza se expresaba, un par de meses atrás, era, quién si no, el increible Hulk de la mentira continuada. El hombre imprescindible más reemplazable del mundo. El campeón de la demagogia barata. El gran Zapatero.

 

Si, además de ver y de oler, escuchamos los argumentos, -desde lejos para sobrevivir a la bocanada mefítica-, entonces es que el tacto entra en el juego sensorial. Nos tocamos la frente por si la fiebre nos invade y la ropa por si la embestida de alguien nos llega al hueso. Ayer, no. Hoy, sí. En abril del año pasado, la población española no envejecía al ritmo de octubre. De pronto, todos nos hemos dado cuenta de que la esperanza de vida supera la octogenaria edad. Ni el físico Rubalcaba, con lo listo que es, había percibido esta mutación demográfica. Qué descubrimiento de la ciencia.

 

La recua ya no puede con la carga de tanto embuste. Los palafreneros de guardia la traspasan a lomos del populacho. Son muchos y sumisos, alegan. Total. Pondrán cara de póker. Pasarán la mano por el lomo del portante y a seguir viviendo, que son dos días. Entre los reptiles, no se ha de confundir los saurios con las serpientes. Los primeros tienen las patas muy cortas pero se desplazan con rapidez. Los segundos se arrastran directamente y ni el rozamiento les lleva a desplazarse con lentitud. Los ministros son los sérpidos. Los sindicalistas testaferros ugetistas y comisionistas, saurios. Los quelonios, algunos representantes de la prensa que avanzan a golpe de cuánto quieres.

 

Estoy convencido de la necesidad de reformar las pensiones. Es, si me apuran, una urgencia. Sin embargo, lo que se antoja perentorio es hablar con claridad a la gente. Transmitir seguridad jurídica a jóvenes y mayores. Así, deberás cumplir sesenta años y cotizar 35. Recibirás por tan dilatado historial de trabajo un cien por cien. A partir de ese parámetro, resta porcentaje o incentiva al pensionista. Lo de los sesenta y siete o los setenta y nueve años es, hoy por hoy, secundario. Lo que interesa al trabajador es tener certeza del cuándo y del cuánto. Lo demás son accesorios engañabobos.

 

No obstante lo anterior, un mensaje debe quedar claro a este incompetente colectivo psoecialista que nos desgobierna. Constituye una muestra asqueante de indecencia política el aplastar a los más débiles. Que los jubilados admitan su parte alícuota de cooperación, valga. Pero que las Autonomías despilfarradoras, que los Ayuntamientos desvergonzados, que las Diputaciones prostituidas, que los políticos canallas, que los Bancos derrochadores, que las Cajas dilapidadoras y que el personal responsable acepten la suya. Si no, ni un euro menos ni un año más. Si el socialismo pasa por la justa redistribución de derechos y deberes, el psoecialismo se apoltrona en el injusto reparto de ingresos y pagos.

 

Si Valeriano Gómez es el portavoz ministerial para debatir con Méndez y Toxo el problema de las pensiones, ya empezamos mal. El recordman mundial de cambio de hábito en menor tiempo no puede llevar las riendas de las negociaciones. A las doce de la mañana, dirá una cosa distinta a la que proferirá cinco minutos después. A la calle con él si pretendemos credibilidad. Si Rubalcaba hará las veces de portacoz -sí, portacoz- corcuerino de Zapatero, échense a temblar porque el faisán sobrevuela de nuevo. Y si el imprescindible más vano que contemplaron estos ojos sigue de jefe de la secta, apaguen y acuéstense. Yo lo haré de inmediato.

 

Si la partida de golfos sigue deambulando por Sierra Morena, Luis Candelas será jefe del estado. Y eso no. Más no. Pensionemos a los forajidos. Al retiro con ellos. La raya. Hasta ahí habéis llegado. Punto y raya. Mimen a su pueblo. Mímenlo.


Un saludo.

LA DESNUDEZ DEL CIUDADANO

 

Uno, dos y tres. A la de tres. Desnudez. Sin vestido. Sin nada que cubra la piel. Sin recursos o sin bienes. Ausencia de inmaterialidad. La ciudadanía, desnuda, desvestida, desarropada, desabrigada, desposeída, expoliada.

 

Uno ha tenido la voluntad, y la suerte, de no verse obligado a utilizar teléfono móvil. De una parte, porque me fastidia el control ajeno sobre mi persona. Cuando alguien quiere localizarte, mueve los resortes que conducen a tu encuentro. Más temprano que tarde. De otra parte, porque las dependencias de artefactos supuestamente imprescindibles hoy -no ayer- crean adicciones muy caras. Y no solo en sentido pecuniario. Por último, porque si eludes los controles y superas las dependencias, tienes la seguridad de que se es dueño de tu abrigo y de tu cobijo. Así y todo, hasta cierto punto.

 

El cesaropapismo constituye un ejemplo de todo lo contrario pero el polo opuesto del mismo cordel. Los gobernantes que se engalanan con la corona del poder civil y con la tiara de la religión aparecen completamente ataviados. Ataviados y emperifollados. Nada muestran al vulgo, salvo que el emperador desnudo sea descubierto por la inocencia del niño.

 

Los titulares periodísticos del día recogen las revelaciones que el CNI ha hecho a Rubalcaba acerca de los controladores aéreos. Un organismo público desnuda a unos ciudadanos para vestir de gloria, maldita su gloria, a un inquisidor gubernamental. El estado contra los ciudadanos. Rubalcaba es un pontífice talibán y un tirano sin escrúpulos que emplea medios de todos para entrar en las entrañas de sus enemigos. De sus enemigos. No se trata de enemigos de la patria. Excepción hecha que su patria levante sus fronteras en el reducto de su partido. Son sus enemigos. Y luego, no contento con dejarlos en cueros, en picada pelota, los despelleja a fin de bucear en lo más recóndito de sus vidas privadas.

 

Ya los tiene. A su merced. Se vale de un ejército oculto, cauteloso, disimulado, sigiloso y solapado para cometer su crimen contra la intimidad. SITEL se manifiesta una vez más. Los crímenes contra la esfera del honor son tan deshonrosos como los crímenes contra la vida. La ley no habla de crímenes buenos y malos. Se limita a penalizarlos con sanciones diferentes. Introducir submarinos en las casas de los adversarios es un delito que sitúa al estado a la altura de los peores malvados.

 

Si tal como la prensa denuncia, la prensa independiente, -bien sûr que dicen los franceses-, Rubalcaba se ha valido del espionaje para aplastar a los controladores, habrá que convenir que la crisis española excede el ámbito económico, financiero, laboral, sindical, educativo, sanitario, constitucional y un larguísimo etcétera, para aposentarse en la azotea de la más atroz dictadura. A poco que nos confiemos, Rubalcaba ordena que se nos introduzca un chip subcutáneo y precardial con objeto de no perderse ni una de nuestras pulsaciones de miedo, rubor, alegría o euforia. Un chip para cada español. Incluso para los de su partido, no sea que alguna vez caigan en la tentación de pensar por sí mismos.

 

El exordio podrá parecer exagerado. Sin embargo, no lo es. En absoluto. Repasen la historia. Relean la literatura de ciencia ficción. Contemplen el alma dormida. Y despierten. Al cabo, reaccionen. La acción física requiere una reacción contra la presión so pena de acabar planchados en sentido literal. De igual modo, la reacción política es el único bálsamo que puede curar la afición malsana de desnudar a todos que caracteriza a césares y a fundamentalistas laicos. Ni siquiera podemos tapar las ligerezas de nuestro pensamiento. Ni las profundidades de nuestras creencias. Ni las picardías de nuestras malicias interiores. Rubalcaba nos vigila. Nos controla. Nos domina. Estamos desnudos.

 

Un saludo.

PRAT

 

 María José García. De la privada a la pública. De la pública a la privada. María José es la oca del juego. Cuando los dados designan su casilla, se pega un salto a la de más adelante y se vuelve a tirar porque toca. Mario Jiménez y los suyos la tienen como una saltibamqui. El problema de la señora Prat es suyo, muy suyo. No se puede ser tan profesional en un mundo de aficionadillos. De ganarse mil plácemes en la gestión de la refinería onubense, ha pasado a ser criticada con indecente acritud por quienes no resisten a mirarse en su espejo.

 

Ahora quiere largarse por donde vino. No se marcha Eduardo Muñoz, el que fuera alcalde nefasto de Nerva. Ni se destierra Barrero, el gran hacedor de componendas psoecialistas en Huelva. Nadie mostró la ostraka a Mario, el más fino carrilero que nunca pisara universidad alguna. Aquí se divierten todos con el dinero del contribuyente. Vengan fiestas, mítines, escaramuzas y vanas convocatorias. Vengan. Necesitan treinta años más de poder en Huelva para seguir chupando del bote presupuestario. Asesores -y asesoras, si no eres un carca- para colmar de regalos a los amigotes.

 

Y mientras el Parque Científico y Tecnológico de Aljaraque se ahoga en su propia sangre. O acaso muere por falta de humor circulatorio. Lo más seguro es que su muerte se venda como resultado de la ineficiencia de la señora Prat para generar empleo. Son capaces de eso y de más. Y capataces. Si Prat vuelve a la empresa privada, un valor seguro se añadirá a su cartera de recursos humanos. Mas si el aparato del partido llegara a convencerla para vestir los santos de Maimona, -ejem-, pondría en el debe de la onubense toda su autoridad moral. Los Santos de Maimona y los ángeles refineros de Palos no se llevan bien. Resulta duro imaginarse que algún directivo de la empresa que presidiera Pérez de Bricio se pasara al competidor petrolero.

 

Las huestes de Gallardo son numerosas. Su poder, indiscutible. Su influencia en la cúpula de los Felipe y de los Ibarra, enorme. Algo se mueve en el entorno del oleoducto. Oscuro como el viscoso elemento que lubrica bolsillos y voluntades. Si Prat retorna al macrocomplejo industrial de la ciudad paleña, habrá que agradecer a la economista su decisión personal. Toda actividad política que realizare en compaña de doña Petronila, don José Juan, doña Antonia y demás representantes del núcleo duro del partido, mancharía su trayectoria moral.

 

El Centro Tecnológico de Aljaraque recibirá todos los millones que Zapatero y Griñán quieran inyectarle. Diputación de Huelva puede vender la bondad de tanta inversión. Sin embargo, toda la propaganda adolece de lenidad empresarial. Es, hoy por hoy, un carísimo juguete que los del Psoe instalaron en el municipio de Pepe Martín, el alcalde del partido que antes fue Secretario General del sindicato afín.

 

María José García Prat debe defender su curriculum profesional. Impoluto. Hasta donde uno conozca, brillante. La política no es oficio de profesionales de la privada. El principio de Murphi toma asiento una vez más. Todo lo que haya de pasar, pasará. A la señora Prat no era difícil vaticinar que su concurso sería efímero. Ella tiene madera de eficacia. Qué van a decir sus correligionarios si ella despliega su competitividad profesional en el ámbito público como lo hiciera en la empresa privada.

 

Huelva ha ganado un buen motor con el abandono de la señora Prat. Sin embargo, la ciudad y la provincia se descargarían de un terrible lastre si el retiro de la política devorase a la multaturba de ineficientes, de gorrones, de ineptos y de badulaques que viven a expensas del pueblo. Qué peso, señor.

 

Un saludo.

CHANTAJISTA, TÚ, MARIO

 

Mario Jiménez es uno de los tipos cuya vergüenza política detesto. Repugnante la declaración del portavoz psoecialista en el Parlamento de Andalucía. El gran hombre ha calificado de fascistas a los funcionarios. Por el mero hecho de defender sus derechos y las libertades públicas, el líder -ja, qué gracia- del Psoe huelvano no duda en denominar chantajistas a los empleados públicos. Cree el ladrón que todos son de su condición.

 

Acostumbrado como está el señor Jiménez a besar las manos de la jerarquía, cual Rubalcaba ante el sultán marroquí, don Mario está que trina con los ciudadanos que han accedido a la función pública a través de la puerta de la ley. Qué se creen estos sans culottes, piensa sin saber el significado del término francés. Tarea difícil la del prohombre onubense. Cuánto ha debido reptar para llegar a la más alta cima de la miseria moral. Los otros se han limitado a estudiar como fieras corrupias. Eso no tiene mérito. Capacidad la del “recogemaletín” de Barrero. Cómo van a ser iguales a él estos individuos mileuristas. Mario Jiménez se codea con la aristocracia más nauseabunda del enchufismo patrio. Un respeto.

 

Además, qué les importa a estos trabajadores de la Administración andaluza que se cuele por la puerta falsa la muchachada de las empresas públicas. Hay sitio para todos. Es que no me tienen paciencia, que diría el chavo del ocho. Por qué tienen que manifestarse contra el inmenso Griñán. Qué clase de respeto dispensan estos asalariados hacia quien les da de comer. El dueño de la empresa administrativa regional es el presidente de la Junta. Ahora, José Antonio. Antes, Rafael, Pepote y Manolo. Y como dueño que es, hace lo que le viene en gana. Si quiere crear una administración paralela, y qué. Como si quiere levantar dos pirámides truncadas.

 

Esta gente no sabe con quién se juega los cuartos, asegura el ínclito. Los que se oponen al poder totalitario de la Junta son, qué notición, los fascistas. Jiménez dixit. Y con los fascistas, purgas. Como Stalin. El gran demócrata soviético que mandó asesinar a millones de opositores se asombraba de que éstos se resistieran al asesinato. Ingratos. Es un honor morir a manos del líder único. Mario no prevarica. Mario hace directamente lo que le sale del forro de sus axilas.

 

El Decretazo del Psoe se erige en pendón de la injusticia más repugnante. Con la complicidad de los líderes de los sindicatos subvencionados y con el silencio aquiescente de sus bases de afiliados, el Gabinete goebbelsiano que extiende el desempleo y la pobreza en Andalucía, está decidido a colocar a sus nepotes como sea.

 

Mario. No hay más salida que la derogación del Decreto. Decreto derogado, decreto enterrado y a criar malvas. Los empleados públicos reclaman con toda razón. Los que carecen de ella son ustedes. Los que se empecinan en hacer comulgar con ruedas de molino son la jauría partidista. Los fascistas son los que acusan. Bien mirado, más que fascistas, son ustedes zapateristas, rubalcabistas, pajinistas, eguigurenistas. Griñanistas. Con todo, lo peor es ser mariojimenista. Supone la representación más excelsa del vacío y del vano.

 

Mario. Haz un favor, hombre. Ten un momento de dignidad y márchate. Si te quedas, porque a dónde irás a doblar el espinazo, cállate. Respeta la libertad de expresión de los que han sido vilipendiados por quien tiene el deber de amparar la legalidad.

 

Los funcionarios andaluces no son fascistas. Tú sí actúas como un fascista. Debería caérsete la cara. Para eso hay que tener vergüenza. Política. Y de eso, andas muy cortito. Mario. Fascista.

 

Un saludo.

PROGRESISTAS DE INVOLUCIÓN

 

 Improvisar es hacer una cosa de pronto, sin preparación alguna y con los medios de que se dispone en ese momento. La improvisación como coyuntura se explica y se justifica. La improvisación como estructura exige un análisis de quien enarbola esa acción como ejercicio de irresponsabilidad. La improvisación estructural es la consagración del repentinar. Improvisar en ese contexto supone el más artero empleo del verbo inventar. Esto es, crear excusas no verdaderas para engañar a alguien.


El peor problema del mentiroso es creerse sus propias mentiras. Se pasa de la ilusión a la alucinación en menos que canta un gallo. Lo que parece gracioso se torna preocupante. Zapatero puede ser un maestro de la improvisación. También del engaño. De serlo, ha confundido a la audiencia y no rectifica. Claro, que rectificar es de sabios. Zapatero improvisa pero no es imprevisible.

 

Por más que los tiranos incurran, una y otra vez, en el error estratégico de creerse que pueden engañar a todos todo el tiempo. Se creen instalados en la impunidad. A partir de ahí se abre el agujero por el que el globo de su impostura comienza a desinflarse. Los tiranos de hoy son los progresistas de ayer. Ayer, de boquilla. Hoy, de manteca. Untados hasta el fondo de su alma. El tirano de verdad sabe de qué va el tema. Es un profesional como la copa de un pino. Indeseable, pero se ajusta milimétricamente a su papel y nunca reniega de su posición.

 

Los tiranos in pectore son los que se autocalifican de progresistas y tienen en la lengua el constante estribillo de fachas de la derechona. Cuanto más presumen, más revelan sus carencias democráticas. Simple cuestión de táctica. Ahí tienen al psoecialismo que se reviste de progresismo de sálvamedeluxe y le desnuda su participación en el programa basura. Son progres de la noria y villanos reaccionarios del dinero que cobran por rellenar espacios de desvergüenza.

 

Los progresistas traen empleo a la sociedad y, merced al trabajo, crean prosperidad, aseguran el éxito laboral, impulsan el crecimiento económico, desarrollan el tejido social y hacen crecer al país en su globalidad. Los progresistas. Los psoecialistas, no. Los de verdad acercan la riqueza y la bonanza al pueblo llano. Los de salsa rosa se empeñan en hacernos creer que la involución ética es progreso de la modernidad y que el retroceso cultural equivale a socialización del analfabetismo más atroz.

 

Los recortes sociales del Psoe entran de lleno en esta estructura sociológica. Como la política de decretazos irrumpe como un misil en el seno del parlamentarismo. De la misma forma que la militarización coyuntural responde a una vocación latente de hacer de la disciplina coactiva una conciencia de seguridad que pisotee las libertades individuales. Zapatero es el hacedor de este Gólgota de sufrimientos. Rubalcaba, la erre de rabia, rencor y rejas. Blanco, la be de bajeza, bronca y bramido. Progresistas de seda. Tiranos de la estirpe más profunda.

 

Lo de ETA es la nueva bromita de estos descamisados con brillantes. Batasuna es un nuevo cebo. No para desenmascarar a los etarras. Eso es secundario porque no les garantiza rédito electoral. Lo de ETA es el señuelo para pescar votos en el banco de peces más confiados. El poder. Los progresistas de involución supeditan todo a su ambición enfermiza e irrefrenable. Qué asco.

 

A la calle con ellos. Fuera.

 

Un saludo.

COSAS DE CASA

 

La gripe. La maldita gripe. Nos pilla y nos deja baldados. Esta semana me tocó el turno. Desde el lunes, presentía los síntomas del flagelo. El miércoles soporté el chaparrón de los dolores pero la fiebre me venció a partir de la sobremesa. La voz era un lamento de ultratumba y la arquitectura ósea, un edificio vencido.

 

Aparté mi trabajo y me refugié entre las mantas. El virus es implacable. Como el propio destino, que nos zarandea a placer. Porque uno conoce sus pequeñeces, prefiero prevenir qure curar. Llevo adelantados mis deberes en dos o tres días. De esta forma, dispongo de ese espacio de tiempo para no caminar a expensas. Mis asuntos profesionales, al día, no se resienten. Mis tareas vocacionales, como este blog, se rellenan en la acción. Mi mujer se encargó, como casi siempre, de colgar en Blogia y en Facebook el artículo de la jornada. Ella misma notificó a Paco Morán mi precario estado físico para explicar y justificar mi ausencia de su programa de televisión.

 

Cosas de casa. Diversas llamadas telefónicas, sobre todo de familiares y amigos, se sucedieron. Que por qué no había ido a Debates en Antena. Qué estaba ocurriendo. Las explicaciones son sencillas cuando la verdad reina. Todos entienden la evidencia. Quienes nunca admiten la certeza de una conducta son los sujetos de comportamientos dudosos. Algunas de las personas que telefonearon a mi casa, manifestaron a mi esposa su temor a que mi desaparición del programa de los jueves tuviera que ver con presiones políticas externas para quitar de enmedio a este crítico articulista. El pensamiento es libre. La expresión, también. El botón del pánico se pulsa en momentos distintos. No existe una ley matemática que nos envuelva a todos los humanos en el celofán de la reacción aritmética.

 

No obstante lo cual, conviene que aclare a los lectores dos cosas. Una, propia. Otra, ajena. Comienzo por la personal porque aunque los modelos no son extrapolables, sí diseñan el inicio del trazado que se ha de recorrer. Mi familia lo sabe y también mis amigos. La presente temporada es la cuarta que acudo al programa del señor Morán. Paco me invita y yo acepto la oferta. En tan largo período de tiempo, creo que es la tercera vez que he dejado de sentarme en la tertulia nocturna. Tres veces bien justificadas en tan dilatado curso televisivo. Soy lo bastante serio como para llamar al pan, pan y al vino, vino. Mis intervenciones en el programa del señor Morán son absolutamente gratuitas. Nunca cobré por ellas. Dedicar un par de horas semanales a defender la democracia, no me parece un compromiso desmedido. En consecuencia, pienso lo que digo y digo lo que pienso.

 

En cuanto a la manifestación de ajenidad, me refiero a la empresa que patronea Canal Luz. Jamás, bajo ningún concepto, nadie se ha inmiscuido en mi discurso público. Nadie. A la defensa de la libertad, a la lucha contra la corrupción, el señor Morán añade una cualidad poco común: su exquisito respeto por las opiniones de los demás. Se coincida, o no, con sus posiciones políticas, jamás espectador alguno podrá reprochar al conocido presentador su calidad de anfitrión esmerado del espectáculo que, al cabo, es un debate político.

 

Cosas de casa. Lo que no se conoce, existe. Lo que se ignora, tiene vida en otros planetas del conocimiento. El respeto es el nexo que une a personas de distintas edades, profesiones e intereses. Servidor tiene tanto afecto a la democracia, que no puede sino cooperar con aquellas personas que contribuyen a enaltecer la importancia del pueblo llano. El pueblo en concreto. El pueblo. De casa.

 

El Duque de Rivas escribió, allá por 1835, una obra cumbre del romanticismo: don Álvaro o la fuerza del sino. El Romanticismo fue la revolución entre dieciochesca y decimonónica que acuñó dos principios que hoy son esenciales: la libertad y la democracia. Esenciales para algunos.

 

Un salu do.

MAYORÍAS Y FECHORÍAS

 

 Todo un torrente de intenciones. Artur Mar invoca a la gracia divina para que el PP no obtenga mayoría absoluta. La mayoría de la derecha nacional incomoda a la derecha nacionalista catalana. Derecha contra derecha. Por qué será. La fechoría. La respuesta se halla en la fechoría. En la mala acción, allende la acción maliciosa. La diferencia entre un malhechor y un bienhechor se sitúa en la palabra y en el acto. Una mayoría absoluta del PP puede llevar a evitar una fechoría de CiU. Si el partido de Mas y de Durá rechaza el absoluto triunfo del partido de Rajoy en los próximos comicios electorales, se debe a que el barbado candidato de Aznar podría chafar la arquitectura separatista que han diseñado los convergentes con la complicidad del Psoe catalán.

 

La mayoría absoluta como parapeto contra la fechoría del independentismo. La Constitución como abrigo contra la dictadura de los hechos consumados. Rajoy, bienhechor, frente al catalanismo malhechor y anticonstitucional. El plato está servido.

 

La necesidad imperiosa de que el Partido Popular se lleve de calle las elecciones generales se concreta en varios puntos. En primer lugar, en mandar un mensaje de esperanza en la recuperación económica de España, después de las invectivas psoecialistas contra la prosperidad de nuestro país. En segundo lugar, la introducción de un cauce de diálogo social capaz de frenar la corrupción moral que asuela España desde que la marea negra de los Rubalcaba y adláteres entraron a saco en la Hacienda pública y en la Administración. En tercer lugar, en anclar la Carta Magna en los retenes de su propia letra y de su espíritu de conciliación y de unidad. En cuarto término, en la voluntad de poner coto a los desmanes de catalanistas y vasquistas que aprovechan la debilidad ética del señor Zapatero para alcanzar sus espurios fines segregadores. En quinto, en arraigar una filosofía de trabajo, de esfuerzo, de superación, de productividad y de competitividad que haga posible una nueva plataforma de progreso real.

 

Si el PP no alcanza mayoría absoluta, los Mas, Montilla y demás politicastros de esta jaez verán cumplidas sus metas más demagógicas. Romper el Estado español en minúsculos estados taifas en los que los reyezuelos de turno se disputarán el cetro de la bazofia más repugnante.

 

Por estas y muchas cosas más, o el Partido Popular gana los próximos comicios o los españoles dejaremos de formar la Nación que forjaron los Reyes Católicos. y que categorizó la Constitución de 1812. En el siglo XXI, a diferencia del siglo XIX, España se verá inmersa en un proceso de disgregación, opuesto al de unificación liderado en Italia y Alemania por los Garibaldi y los Bismarck.

 

En España, los nacionalismos reman a contra corriente. Cuentan con la inestimable ayuda de alguna gentuza psoecialista que disparan contra el cuerpo nacional con tal de satisfacer las ansias del riñón bien cubierto.

 

Es preciso que los españoles sepamos decir a Artur Mas: no tomes el nombre de Dios en vano. Ni te escudes en la española Cataluña para satisfacer tus ambiciones particulares. Más te valiera, Mas, procurar el desarrollo de tu región en vez de dinamitar los pilares de tu Patria. Tu patria, Mas, es España. España. Lo demás son majaderías de malhechores.

 

Mas. Menos.

 

Un saludo.

DE QUÉ SE QUEJAN

 

Los españoles. Mira que somos quejicas. Total. Por tres pisotones, dos puñetazos, una buena puya y una manita de navajazos. En el alma. Muy hondas las heridas. De las que hacen sangrar. Así y todo, siguen de pie. Quejicas. No se acuerdan del seguro Zapatero.

 

Los trabajadores desempleados, a dos velas. Los funcionarios, con un cinco por ciento menos de ingresos. Las mamás, sin cheque bebé. Los ancianos, con dependencia sin ley. Los jubilados, los congojos de corbata. Para colmo de males, el IPC casi triplica el incremento salarial que se pactara en los convenios colectivos. El poder adquisitivo, como la luna en cuarto menguante. A diferencia del satélite, este cuarto se va a prolongar durante años. No se acuerdan de la Champions League de Zapatero.

 

Y mientras el carburante asciende peldaños en su escala de precios, los bancos restringen los créditos a las familias y a las empresas. El consumo toma las de villadediego, por más que la gente se arremoline en los cortinglés en busca de la imposible ganga perdida. Ahorra, español, que cuanto más guardes, más protegido estará tu líquido. No por mucho ahorrar, amanece más temprano. Si el consumo se frena, la producción se va al carallo. En cuyo caso, la competitividad de las empresas se traducirá o en cierre o en despidos por razones objetivas de pérdidas económicas. No se acuerdan de las promesas de Zapatero de que recortar derechos sociales, ni uno.

 

Las promesas de los psoecialistas valen lo que la palabra de un camello pillado con cámaras y ante cientos de testigos con un kilo de coca a la puerta de un juzgado. Lo mismito. Que la culpa es de Aznar. Por favor. Ahora resulta que a la mano derecha de Tomás Gómez, el candidato del Psoe a la presidencia de la Comunidad de Madrid ha sido condenada -condenada- por un delito de prevaricación. La sentencia disipa la presunción de inocencia. La señora Rollán es una delincuente. Que se recurra al Supremo, o no, es cosa distinta. No, por favor, no. Delincuentes son los del PP. Los psoecialistas son robinhoods de barrio y de pueblo. Roban a los ricos pobres para dárselos a los pobres ricos. Hagan memoria acerca de los cien años de honradez.

 

La queja es la manifestación de una desazón. Los españoles son unos quejicosos, acusan los amigos de Chaves. Se lamentan demasiado y sin causa. Qué razón tiene el papá de Paula, la de MATSA. En Andalucía habitan casi siete millones de personas. Siete millones. Y entre siete millones, se van a fijar en una hija, tres hermanos y cuatro sobrinos. Hombre, por favor. Por una docena de familiares, la “polvarea” que están levantando. Andalucía es tierra de luz y de copla, de risa y de grasia con ese de señoritos. En la tierra de María Santísima, que diría Pemán, no hallan acogida los jeremías, los plañideros o los gemebundos. Para un sarao post mortem, bueno está, pero para estas faenas, ya tenemos a Canal Sur. La una. La dos. La tres. Las que sean. Ad maiorem gloriam regis. Memento: Se puede morir de éxito.

 

Cuídate mucho de hacer llorar a una mujer; Dios cuenta sus lágrimas. Así reza un antiguo refrán español. Puede que Dios esté tan ocupado contando, que los creadores de penas aprovechen el momento para machacarlas más. Andalucía tiene nombre de mujer. Sus penas son tan viejas como su historia. Nunca paró de llorar. El cante jondo no es sino el desconsuelo desgarrado de corcheas. Los que dan el cante con los lloriqueos de los parados andaluces son los amigos de los telediarios del régimen. Tanto llorar. Griñán nos da pan, tierra, libertad,... y cursillos de formación. Y mañana, nos va a regalar , a qué no saben, como diría mi compadre -qepd- un “mojol”. Como el que había en El Conquero. Remember.

 

Un saludo.

LA IZQUIERDA SE REMUEVE

 

 Se revuelve y se agita. Cuando la izquierda moja su ideología bizcochable en el chocolate espeso de la derrota democrática, toda ella se embadurna de insano betún. Es un axioma. No importa el lugar, la fecha, la religión o el clima. Verdad que no precisa demostración. Va a misa. Lo mismo ocurre cuando la demagogia gana el partido a la democracia. La razón del voto nunca puede ser suplente en el partido de los pueblos. El banquillo no es sitio para sensatos. El fomento de los sentidos más sensuales y el sonido de la música más ligera puede gustar mucho a casi todos. Sin embargo, el estribillo fácil vende mejor que la novena sinfonía.

 

Los Gobiernos totalitarios siempre han caido en la tentación de recordar las circunstancias que hicieron posible su llegada al poder. Musolini y Hitler escarbaron en la bajuna económica para convertir sus figuras tiránicas en cantos de cisne del comunismo. Lo mismo que Lenin y Mao repitieron hasta la ronquera los desmanes del capitalismo. Elemento común de estos regímenes, la dictadura más repugnante y, con ella, el pisoteo de las libertades y de los derechos individuales. Unos y otros se funden en la boñiga infesta de sus propias deposiciones.

 

En España, el Gobierno democrático de Aznar ha provocado heridas en el partido psoecialista que nunca cicatrizaron. El hundimiento del Prestige no bastó a los de Zapatero. La campaña de la Guerra de Irak fue insuficiente para apartar a los electores de su intención de seguir votando a los populares. Atocha tuvo que ser. Zapatero se subió en esa estación. El leonés tuvo mucho cuidado, sin embargo, en recordar el atentado como leif motiv de su triunfo electoral. Mucho cuidado. Sí echó toda la carne al fuego de Irak, en una cabriola del recordatorio fáctico, para atraerse los aplausos del pueblo a su política inane y a su fantoche talante. Atocha fue la consecuencia de Irak. Zapatero, el almuédano de los islamistas radicales. Todo lo que contribuyera a atizar el odio contra el del “bigotito”, era manipulado con especial alumbramiento por los boys de la araña negra y del faisán.

 

La crisis es siempre el detonante que sublima las ansias delirantes de los dictadores. Ahora que la ruina tiene contra las cuerdas a los demagogos que irrumpieron en los andenes del sur madrileño, ahora, digo, los del Psoe tiran de su extenso repertorio propagandístico y de su amplio fondo de armario de violencias. Ahora, insisto, ante la inminencia del revolcón de las urnas en las municipales, los modos ya no se reprimen y el talante ofrece su verdadera faz. Toda una panoplia de actitudes recientes servirían de concausalidad a lo que se viene explicando. Todo un rosario de hechos noticiados sirven de base al anterior aserto. Con todo, me detendré en uno que explica hasta qué punto la tensión crispante y la crispación tensa constitúyense en las armas de destrucción masiva que tan ligeramente manejan los de Rubalcaba.

 

La agresión al Consejero de Cultura de la comunidad murciana es el ejemplo. Le han partido la cara. Tres individuos le han agredido. Hasta la fecha, la policía rubalcabiana no ha efectuado detención alguna. Cuando José Bono fue supuestamente agredido -en realidad, nunca se mostró ni se demostró el ataque-,  la reacción del zapaterismo fue contundente. En pocas horas se metió en chirona a unos ciudadanos que, poco después, fueron puestos en libertad porque su inocencia era indiscutida. En Murcia, no. No. Porque en Murcia, el Gobierno es del PP. Si estuviera en manos de los de Pepe Blanco, qué les digo. Ni siquiera cabría agresión. Y de producirse, cielo, tierra y mar serían escudriñados hasta encontrar a los autores.

 

No digo que los agresores pertenezcan al Psoe. Sí que son ultras de la llamada izquierda fascista. Y sí que mientras la sangre que corra sea la de gente del PP, nada pasa. Eso es una vergüenza. Los ataques al PP por parte del Psoe son un atentado a la justicia y a la ley. Las personas tenemos el deber, la ineludible obligación, de exigir que se respete el estado de derecho y de reclamar que la ley se aplique igual a todos. No valen silencios. La izquierda derechizada que el Psoe es, puede tener patente de corso. Esa patente debe serle retirada. Por asepsia democrática.

 

Un saludo.

SUPRIMIR, REPRIMIR

 

Lo de cortar cabezas es un juego nacional. La guillotina de los revolucionarios franceses fue la materialización de una idea mucho más antigua que el acto de decapitar. Coronamos, primero. Cortamos las testas reinantes, después. A poco que se desmande el campeón de lo que sea, acuciamos al verdugo a que lustre el hacha y se gane el sueldo. A degüello. Separada del tronco la chola del efímero líder. No importó nunca la calidad de su sesera o la magnitud de caletre de su calabaza. Tampoco el patíbulo en el que colocó el esqueleto del magín. Lo interesante siempre fue, es, cortar cabezas.

 

En democracia como en la dictadura, en régimenes monárquicos como republicanos, las instituciones se suprimen con velocidad del rayo. Los gobernantes pueden morir en la cama o en el olvido de la ciudadanía. Antes se privó a sus cuerpos del testuz donde escondía su supuesto juicio. Las instituciones nacen para ser suprimidas y, una vez eliminadas, vuelven a convertirse en objeto de concupiscencia de los mismos que las enterraron. Deporte de ociosos. Hobby de inconsecuentes.

 

La nueva apuesta colectiva es quitarse de enmedio a las diputaciones provinciales. No sirven para nada, es el clamor extendido de los debeladores de aquellas antiguas juntas antinapoleónicas. Son la simiente de la corrupción política provincial y nido donde se crían asesores de la nada y retaguardias políticas terminales, aseveran con gran énfasis. Nadie se detiene a explicar la importancia de estas colectividades públicas. Bastaría decir que su buen gobierno conduciría a apreciar su papel. Claro que como son desgobernadas, la sinécdoque se apodera una vez más de la realidad y metemos en la bolsa de la basura toda la mugre que generan los irresponsables que, en nombre de la democracia, se ciscan en ella. Suprimir diputaciones, no. Descabezarlas de ineptos, vía legal, pues claro. Como se despioja una pelambrera que no conoce champú.

 

La diana se ha puesto ahora, en los dos últimos años, en las Autonomías. En estas organizaciones del Estado español se apostan las vanguardias de la democracia regional. Pequeños reinos taifas se han reproducido en lo que debieran ser reductos descentralizados que procuran la cercanía de la política a las necesidades del pueblo. Es verdad que gastan lo que no ingresan, que deben lo que no tienen, que son avisperos de conspiradores, que hacen de la justicia leña, que de la enseñanza, escarnio y de la sanidad, aspaviento. Todo eso es verdad. No obstante ello, la Autonomía es una instuitución democrática consagrada en el Título Octavo de nuestra sacrosanta Constitución. El remedio no es matar a la Constitución. La solución pasa por exigir, por conducto de la legalidad, que los presidentes de esas comunidades sean tales en vez de reyezuelos golfos que se intitulan emperadores del vellocino de su ambición.

 

Puestos a sacar los colores a las vergüenzas de nuestro Parlamento, prescindamos de las Cortes. Total, si se hallan secuestradas por los partidos. Ya está. Extirpemos a los partidos por más que la metástasis corroe las vísceras del cuerpo social. Tampoco estoy por la labor. Los partidos políticos son fundamentales en un sistema de fuerza soberana del pueblo. Sería más fácil que actuaran conforme a derecho y de acuerdo a la bondad de la soberanía nacional. Si, como a día de hoy, continúan siendo banderías mafiosas donde se quita y pone secretario general, habrá que poner a pelar las greñas pobladas de liendres de sus dirigentes. Los nefandos, a la calle. Los buenos, que se les haga sitio. Con esta manía exterminadora, mañana acabaremos volando la caja torácica territorial de la nación española. De ese modo, habremos hecho el trabajo sucio a los etarras y parásitos de la banda asesina. Asimismo, habremos picado el anzuelo de la izquierda de vodevil que representa como nadie el genio del sainete bufo que es Zapatero. Con lo fácil que es destituir, sin privarle de su testera, a los incompetentes que se colocan al frente de las instituciones.

 

Lo demás es alentar la represión. Reprimir, lectores, no es sino castigar desde el poder y con el uso de la violencia, el libre ejercicio de la libertad y de la igualdad que la adjetiva. Eso sería el suicidio de la democracia. El mismo pueblo firmaría el decreto de muerte de su soberanía como un Robespierre de vía estrecha que decide autosuicidarse. Para ese viaje, no hacen falta estas alforjas. Entreguemos el poder al Psoe per saecula saeculorum. Y ya está. Se acabó la democracia. Muera su dictadura.

 

Un saludo.

LA VÍA PENAL

 

La posibilidad de optar por la jurisdicción penal dentro de la estrategia de ejercicio de acciones judiciales que un abogado puede plantear resulta chocante entre la casta colegial y, especialmente, en la jurisdicción. Qué pecado, dicen unos. Barbaridad, arguyen otros. Principio de intervención mínima, señalan entrambos. El límite es la gravedad del atentado contra la sociedad. Lo de la gravedad se ha enseñoreado del ya ambiguo concepto que es la indeterminación jurídica. Qué es lo grave y lo gravísimo. Distinga lo penal de lo administrativo. Por ejemplo.

 

El Supremo se conduce con una rapidez inusitada a la hora de remitir la presunta prevaricación de Chaves a la jurisdicción administrativa. Si existe o no el delito, es la primera cuestión a elucidar. Pudiera ocurrir que un top manta sea objeto de un juicio penal y un presidente de la Junta, no, cuando el escándalo del segundo, en virtud de sus atribuciones institucionales, de su recorrido partidista, de la magistratura que ostenta, es infinitamente superior al pobre inmigrante que se malgana su triste vida de extranjero en un país sin trabajo.

 

La reforma del Código Penal amplía la estricta frontera de la intervención mínima. Lo que pasa es que algunos jueces y no pocos fiscales son bien propensos a confundir la intervención mínima con la mínima intervención. La diferencia en la ordenación de los términos es tan decisiva como la de llamar pobre hombre a quien es, simplemente, un hombre pobre. Se ponga como se ponga el vicepresidente Chaves y diga lo que diga el Supremo de España, los hechos nos sitúan en un entorno prístino, transparente, ausente de bruma. Chaves padre era presidente de la Junta de Andalucía cuando Chaves hija era apoderada de Matsa. Concurren, pues, dos elementos objetivos y dos subjetivos que la propia doctrina del Ministerio Público reclama para hablar de prevaricación. Un doble parentesco y una doble función. En medio, el elemento temporal: al tiempo que lo era uno, actuaba la otra. No antes ni después. En ese ámbito doctrinal, cataclás. Diez milloncejos de euros, casi nada, pasan de la Junta a Matsa.

 

Mientras tanto, las denuncias interpuestas han sido archivadas debidamente. En la papelera del aseo. Lo cual nos introduce en un nuevo elemento prevaricador. El nuevo presidente, Griñán, ni siquiera se digna, ni para simular, abrir un expediente informativo que disipe dudas y desahucie sospechas. Qué va. El sustituto no tiene lo que hay que tener para despeinar al máximo dirigente chavista. Le iba a durar el cargo un telediario de Prisa.

 

Así que los que se rasgan las vestiduras por lo de la intervención mínima, más vale que comiencen a coser sietes y a hacer pespuntes. O tiran las costuras y adquieren nuevas togas. O directamente buscan nuevos horizontes laborales. O, sencillamente, se bajan al moro en la próxima. Lo que no pueden es generar más inseguridad jurídica que la que ya crea, per se, la propia Administración.

 

Estamos llegando a un extremo social en el que la Administración controla a la judicatura y a la Fiscalía. No al revés. Al derecho. Montesquieu se fue, al hoyo, tiempo ha, de la mano en el pico y la pala de los que en la Dictadura reivindicaban la separación de poderes. Eso era antes. Ahora los panchovillas de la inmundicia son los maximilianos andaluces. Y claro, no es lo mismo.

 

La decisión de la profesora sevillana de llevar al tribunal académico a los tribunales de justicia por una presunta falsificación documental, me parece un acto saludable. Los falseamientos documentales de la Administración son tantos que, de conocerse, sonrojarían al Ministerio público. Lo que pasa es que los fiscales miran el principio de mínima intervención. Mínima. Cuando el chorizo mangue seiscientos euros. Si el chorizo tiene que ver con la Administración, entonces al Contencioso. No sea que terminen en el trullo.

Un saludo.

EL COCHE OFICIAL

 

Y el móvil. Y el portátil. Última generación. Me pregunto si lo de Llaguno Rojas es verdad. La prensa así lo dice. El hombre, alto cargo de la Junta de Andalucía, tiene su cochecito leré y su chófer lará. Qué pasa. Los prohombres del Psoe merecen esto y mil cosas más. Envidia. Mucha envidia es lo que sobra en este país de los siete pecados capitales, que dijera Díaz Plaja. El pueblo no piensa, ingrato, que este nosequé psoecialista se parte el lomo y se rompe la cabeza pensando en el bien de su pueblo. Fíjense el ardor laboral del personaje que, estando de baja laboral, se pasea en el vehículo postinero para engendrar riqueza a su tierra. Encomiable el usías.

 

Y lo de Llaguno, qué, si se recuerda a dos Alfonso Guerra. La incontenible fuerza de la naturaleza que es el longevo diputado -que sí, del Psoe- ya se manifestaba en los albores de los ochenta cuando, para no perder tiempo en la cola que guardaban los simples mortales, ordenó fletar un avión que le recogiera en la frontera ayamontina. No crean. Lo del Psoe es contagioso. Les dan un escaño y se escoñan. No sé lo que tiene el cargo, mami, yo no sé lo que tiene el cargo.

 

Y lo de Guerrero. Doña Petronila es caso aparte. Ahorradora en su vida privada, consume como una descosida en su actividad pública. Se dice que es dueña de tres “chaletes”, de no sé cuantos euros y de algún que otro carro. Dueña y muy dueña. Nada que alegar. Debe gastar menos en gasolina que Mario en libros. El sueldazo que debe reunir todos los meses la dama andaluza para compilar tan extenso patrimonio. En tanto, coche oficial aquí y allá. Oficina electoral en La Orden. Será en el centro histórico. Eso. Lo de la orden es una jugada del subconsciente. Cerquita del Gran Teatro. La orden se refiere al alejamiento de la prensa no adicta. Además, que como reconocida emperaora de la Plaza de las Monjas, su palacete París. Despacho barato el suyo. Como el Palacio. Anda que vive mal la que se postula como candidata a alcaldesa de Huelva.

 

Y lo de Chaves es el misterio de la demoníaca trinidad. Tantos años en la vanguardia ministerial y resulta que no tiene ni para comprarse un Mercedes nuevo. Será cosa de la foto de la tortilla. Porque Felipe, qué posee. Poca cosa. El señor González no tiene donde caerse muerto. Todo el tiempo, errabundo, sin destino fijo. Coche oficial, sí. Faltara más que un expresidente de la cosa tuviera que desplazarse en un Volvo de más de diez años.

 

Y qué. Y nada. Que chupar del bote es una seña de identidad del psoecialismo eterno. Blindo mis bienes pero el patrimonio público, como no es de nadie, se dilapida. Madre. Lo que hay que sudar para llegar a estos extremos de indecencia. Esto no se estudia en las universidades. Esto se aprende en los manuales de ética del partido que malgobierna España. Si hubieran estudiado, seguro que sus profesores les hubieran inculcado valores de respeto. Algunos de ellos habrán ido a la escuela. Sin embargo, lo más probable es que los maestros explicaran el no robarás o el no codiciarás los bienes ajenos alguno de los días que hicieron rabona.

 

La vida es como un libro en blanco. Unos lo emborronan con sus golferías. Otros dejan las páginas tal cual las encontraron. Únicamente los honrados dejan en la pulcritud de la hoja el ejemplo de una vida dedicada al servicio público. El coche oficial es el paraíso de muchos sinvergüenzas. Y de muchas. No se me enfade  el rojerío bibianesco.

 

Tengo una ovejita Lucera. Tú no tienes nada. Él/ella, un hermoso coche oficial. Y un móvil. Y un portátil. Son la última generación de los politiquillos que ponen una vela a Lucifer y la otra a Satán. Con Dios no se atreven. No sea que les pille en un renuncio como al señor Llaguno. Rojas.

 

Un saludo.

LA BURRA AL TRIGO

 

 El hombre es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Lo malo del tema es que no son dos. Muchas más. Como a la burra, no existe correctivo suficiente que lo disuada de entrar en el sembrado. Nos reiteramos en el error amén de ignorar la lógica de la razón, la razón de la lógica y el peso de la justicia. Terquedad y reincidencia son paradigma de lo arcaico. Salvo que lo único que se pretenda es el trigo, la ambición colmada, el interés consumado. Salvo eso.

 

A lo largo de los dos años de vida del blog que me honro en tutelar, he tenido la voluntad, férrea voluntad, de escribir un artículo diario. Diario. Se trataba de proclamar la soberanía de la libertad de expresión y, al mismo tiempo, de mostrar que si se quiere, se puede y que si no se sabe, se aprende. Un poco de todo esto ha presidido esta actividad mitad literaria, mitad de análisis político.

 

Pues bien: si algún tema ha sido objeto de especial énfasis por parte de este abogado e historiador, ha sido, sin duda, el referido a la corrupción. Si lo piensan, es lógico que no pueda ser de otra manera. La democracia ha traído, con todas sus virtudes, un alud incontenible de golferías que, al amparo de las libertades, han sustituido el derecho por el torcido. La corrupción es una práctica que consiste en utilizar funciones y medios de las organizaciones públicas con la espuria finalidad de beneficiar a los gestores de las mismas. La corrupción, como vicio. La corrupción, como delito.

 

A lo largo de este tiempo, no me he sustraído a la necesidad de hablar claro y de fundamentar mis asertos. Sin embargo, el tema del presente artículo, de tan amplio exordio, no es sino recapitular sobre la idea de catarsis que se adivina sangrienta y cruel conforme el fantasma de las elecciones municipales aproxima el espectro de las autonómicas y, sobre todo, de la gran contienda de las generales.

 

La burra psoecialista no vuelve al trigo. La burra de Zapatero nunca salió del sembrado. Entró como pudo y quiso y allí permanece, asido el hocico y anclado el pataje a la hierba verde, hasta que el final de los mundos vuelva a ser anunciado por la trompeta del nuevo apocalipsis. O nosotros o el caos, dicen los sectarios del Gobierno zapateril mientras blanden centrales nucleares, amenazan pensiones desnudas, atizan la violencia propia culpando del mal a los ajenos, o atribuyen a Aznar los cinco millones de parados.

 

He referido, asimismo, que la catarsis necesaria no pasa por limpiar sus pecados ni reconocer sus deméritos ni expìar los delitos. No. He reiterado, y en ello me empeño de manera pertinaz, que la catarsis será exógena, y que su efecto multiplicador alcanzará tamaña dimensión que ríanse ustedes de la conmoción que nos causó el atentado del 11-M que llenó de oprobio a la nación española. Nunca admití, pura asepsia histórica y simple práctica jurídica, que la pequeña turba de islamistas fuera la autora de tan descomunal barbaridad mortífera. El sentido común impele a esa conclusión, sin necesidad de más estudios ni de otras investigaciones.

 

Cui prodest. A quién beneficia. El abc de cualquier pesquisa en torno a un crimen obliga a preguntarse el móvil de este tipo de operaciones. La respuesta tiene una lectura directa y otra inversa. La lectura inversa refiere que el atentado de Atocha no beneficia a Aznar ni a los populares. A sensu contrario, la lectura directa nos señala a los herederos directos del inmenso patrimonio que nos legara el anterior presidente del Gobierno español. Los grandes aprovechados de la trama nunca bien investigada fueron los psoecialistas y, con ellos, los enemigos de la derecha liberal: el fundamentalismo marroquí, la izquierda extrema y la clase empresarial del sector de telecomunicaciones desfavorecida por la muchachada aznarista.

 

Ahí radica la catarsis. En que la burra no quiere abandonar el campo de cereal. Si se demostrara la implicación del Psoe en el vil asesinato de cientos de españoles, el escándalo sería tal, que el propio Rubalcaba -el del engaño masivo- llevaría la mano de Zapatero -el bambi zangolotino y narciso- a firmar el decreto de estado de sitio para todo el territorio nacional. En esas condiciones, no cabe cita electoral. Y si las elecciones no son posibles, quedan eliminados los derechos y las libertades individuales y colectivos. Y si se anula el núcleo duro de la Constitución, ésta queda reducida a cenizas sin necesidad de organizar un golpe de estado militar. Y quién sería gobernando no puede ser otro que la banda conocida. Y cuando una pandilla de facinerosos se pone al frente de un país, aparte de esquilmar su hacienda, echan sal en sus campos para que la hierba democrática nunca más vuelva a crecer.

 

La burra al trigo. Está en él. Cocea con toda la mala leche que ha ido acumulando después de tantos años de poder. Saquemos a la burra del sembrado. Por las buenas. Nunca de modo violento. Con la ley en el puño derecho y el derecho en la mano izquierda. Dejen la crispación a la burra.

 

Un saludo.

LA DERECHA ADELANTA POR LA IZQUIERDA

 

Juan Fernando López Aguilar no es lo que pudo ser. No será lo que no es. Está. Es. Poca cosa. Poca. El que fuera ministro de justicia de Zapatero creyó que hacer carrera política era equivalente a servir de alfombra mullida al líder. Las pisadas le sirvieron para situarse. Pura caricatura. Como sus dibujitos. Retomar el tiempo perdido pasa por justificar su trabajo como europarlamentario. Irrelevante su gestión interior, pura ficción su actividad europeísta. Lo más destacado de López Aguilar es su capacidad para decir monerías sin definir siquiera el importe de sus palabras. Dice lo que gusta oir a los jefes de la secta. Hasta ahí llega el hombre.

 

Lo último de este genio del tapiz horizontal es que le preocupa el avance de la extrema derecha. Profundo el hombre. Ve el alfiler del populismo en el pajar de los demás y no percibe la megaestructura de corrupción que se ha instalado en Ferraz. De Ferraz al mundo. Marcelino Iglesias defiende la defensa de las libertades con la lengua de la oposición y practica el liberticidio con la mano del gobierno. Pepe Blanco santifica el pluralismo con la voz de El País y de Público mientras sataniza la opinión de ABC o de La Gaceta. Zapatero habla de controlar el déficit de las comunidades de tercera división al tiempo que traspasa competencias a los dos grupos que monopolizan la ruptura de la mejor liga del mundo. Son. Es. Juan Fernando.

 

La extrema derecha avanza. Qué miedo. Para la extrema izquierda, claro. Lo que no se atreve a decir el valiente canario es qué países fomentan el advenimiento de esa derecha radicalizada. Si Hungría, con su ley mordaza. Si Francia, a través de sus exigencias a ciertas minorías étnicas. Si Marruecos, limitando la libertad religiosa de los cristianos y masacrando la integridad de los saharauis. Si Estados Unidos, con el reverdecer de los movimientos conservadores, línea "tea party". O si España, sumiendo en el desempleo a cinco millones de personas, o subvencionando a los dos principales sindicatos amigos, o untando el lomo de irredentos vasquistas y catalanistas, o suministrando fondos a las cajas amigas,...

 

La extrema derecha avanza, Fernando López Aguilar, allá donde la izquierda más corrompida gobierna. En países de gobiernos de izquierda ideológica en vez de pancista, la extrema derecha se come un donut. Y dos roscas se traga esa extrema derecha en los estados gobernados por la derecha seria. La derecha está adelantando a la izquierda por la zurda. Le gana la mano una y mil veces. Entonces, la izquierda, descompuesta y sin coartada, arremete contra la derecha. Como demonios se ponen. De los nervios enferman. No pueden soportar que la burguesía adelante a la progresía en el terreno social, y, lo que es peor, les propine un revolcón en el ámbito intelectual. No pueden aceptar tamaña competencia. La derecha está aprendiendo. Y rápido. La que sigue anclada en su envidia de siglos es esa izquierda de los Pablo Iglesias, de los Lenin, de los González o de los Zapatero.

 

La extrema derecha no avanza. La que retrocede es la izquierda. Son tan malos que, después de las alharacas de su llegada al poder, engordan las casas de unos y otros salvapatrias marxistas a costa de destruir las esperanzas del pueblo que, ingenuo, les entrega una y otra vez el poder. Forrados, despilfarran en cohetes y los artificios iluminan, apenas un instante, la oscuridad de una noche eterna.

 

Fernando López Aguilar. Si la derecha extrema se hace huecos, es por culpa de izquierdosos de boquilla como usted. Y como todos los de la panda que acaudilla el faisán. Una pasadita por el desierto opositor nos vendrá bien a todos. Incluso a usted, que seguirá viviendo de la sopa boba de Bruselas durante el tiempo que siga sirviendo los intereses del psoecialismo ruin. Truhan. Sin tilde.

 

Un saludo.

PUNTO SIN RETORNO

 

Lo de Artur Mas es de manual. Si alguien pensaba que el nuevo president de la Generalitat iba a ser pelín moderado, tenía la misma probabilidad de acertar que el cerebro del pulpo Paul en los mundiales de fútbol. El octópodo sentaba sus lares allá donde el adiestrador indicaba en virtud de las apetencias gastronómicas del cefalópodo. Tener la cabeza en los pies, y viceversa, explica tantas cosas.

 

Artur Mas es un hombre de su tierra chica. De su época, no. Su ideología es liberal, así que, salvo el fascismo inherente a todo nacionalismo, no cabe aplicarle la etiqueta de totalitarista. Mas es un burgués. Burguesía catalana de trompeta que, agotada la bolsa financiera familiar, busca las américas en su propia comunidad de vecinos. En definitiva, a poco que piensen, los nacionalismos no son sino la elevación a rango de estado de lo que es una escalera regida por la ley de división horizontal. Buscan la extinción del condominio sin poseer siquiera el título de propiedad. Viven en precario y exigen la traslación de la finca. Son sujetos de desahucio y quieren hacer valer la propiedad por usucapión.

 

El nuevo portero de la finca catalanista se siente con más derechos que su predecesor Montilla, andaluz de nacimiento, el pobre, se dice el fijodalgo sin nobleza y sin generosidad de ánimo. Artur pertenece a la casta de advenedizos de Jordi Pujol. Nunca será Cambó. Ni Raimundo Lulio. Ni Marsé. Ni la muchacha de las bragas de oro. Calzonazo de estaño fundido en carne de separatismo nacional. Eso es Mas. Va de guapo actor y actúa de actor guapo. Se viste en la sastrería de toda la vida y sus trajes se cortan a la medida que el poder brinda.

 

Su ansia de segregar el predio le lleva a seguir la carrera alocada de los Montilla de toda la vida y de la pasta gansa. Se pasa al presidente del inmueble por los faldones de sus bien cortados pantalones. A la Junta de vecinos, la mira de arriba abajo anunciando la superioridad de la raza. A los estatutos comunitarios, orina. No hay norma legal allende el Estatut que se han ido cocinando a medida que el señor Zapatero defendía la catalanidad por encima de la española causa. Cuando el conserje tiene pillado al director por los cataplines, todo puede ocurrirle a la jerarquía. Mas dice ahora que la orden de Zapatero de prohibir nuevo endeudamiento de las comunidades, presupone un ataque a la libertad del pueblo. Del catalán, naturalmente. Que si persiste en su actitud, estará atacando a Cataluña. Y, además, por si no se entera, que si se pone chulo, le va a aprobar los presupuestos Vidal Quadras.

 

El laberinto de fortuna que escribiera Juan de Mena hace cinco siglos, glosaba la necesidad de que el rey presidiera con acierto sus funciones. En nuestros días, el rey agota su cargo en la cuerda que le ata al gobierno de Zapatero y el éxito de su misión se mide en el tiempo que el psoecialismo necesite a la testa coronada para hacer valer sus intereses concretos. Los del Partido, claro. El destino del rey determina tanto a los Rubalcaba como un perro viejo al final de una partida de caza. Tiro a la cabeza y sandiós.

 

El laberinto de fortuna de Mas y adláteres se construye en la finca del inútil presidente Zapatero. Inútil respecto a la nación. Muy necesario para el fin espurio de la división condominal. Las amenazas del punto sin retorno gustan al zangolotino de León. Incluso le incentivan en su enojosa tarea de dinamitar la estructura nacional. Prefiere dar y dar porque dando y dando consigue antes antes su mala intención destructora tora.

 

Laberinto sin fortuna el de los españoles que creen que Zapatero va a convocar elecciones antes de. Laberinto propio. Fortuna ajena. Que no, lectores, que no. La catarsis preelectoral arrastrará cadenas de sangre y movimientos de imparable odio. El punto de no retorno viene marcado en rojo en el calendario de concesiones a los independentistas. El retorno a la normalidad va a exigir, en palabras de Churchill, sangre, sudor y lágrimas. Sangre del pueblo. Sudor del pueblo. Lágrimas del pueblo.

 

Un saludo.

ADIOS, REY, COMO CATARSIS

El patio está que arde. El psoecialismo no anda. Corre que se las pela. Vive sin vivir en él y tan gran pérdida espera que muere porque no muere. Parafraseo groseramente a Santa Teresa, pero el partido más sectario del espectro político español se la mira y no se la encuentra. No sabe qué hacer para no perder las elecciones. No tiene probabilidad alguna de ganarlas. Se trata de amarrarse al mullido banco del galeón español. Voy de la santa de Ávila a Espronceda como quien abandona el AVE y se monta en un Cercanías.

 

La tesis de la catarsis halla un formidable argumento en la familia real. No es nuevo. Lo mantengo. De ahi que, hoy, veinticinco de enero de 2011, reproduzca en su integridad un artículo que se publicó a fines de 2009. Ahí va. Lo toman o lo dejan. Llámenme conspirador o consumidor de alucinógenos.

 

¿LOS BORBÓN COMO LOS ROMANOV?


 En algún artículo de este blog relacioné las imágenes y vinculé los destinos. Los destinos, que no los pasados. Los destinos. El fatum.



 Recién nombrado presidente, Zapatero y el Rey (en este orden) posaron para los medios. Los rostros destilaban cierto patetismo, una dosis de melancolía, una pincelada de miedo. Pura sensación. Sencilla estimulación sensorial que se transmitió al sistema nervioso. Compleja percepción que organizó e interpretó lo sentido. Zapatero y el monarca, circunspectos y desconfiados, exhibían semblantes oscuros, inquietos.



 A partir del triunfo electoral del PSOE tras el monstruoso atentado del 11 de marzo de 2004, la vida política española sufrió un extraordinario vuelco. Las consecuencias de todo tipo -sólo se me ocurren un par positivas- están dejando una profunda huella de desánimo en la dermis y en el "nous" de los españoles. Nous como espíritu. Fatum como azar  fatalista. Pathos como dolor de Laoconte.



 La familia del Rey don Juan Carlos no ha sido ajena a esos efectos malsanos. El republicanismo se abre paso en la voz y el gesto de la izquierda. La voz en el mensaje limpio y abierto de Julio Anguita. El gesto, en la mano crispada de los ultranacionalistas catalanes de Ezquerra. Voz y gesto contra trono. Gesto y voz contra altar. Monarquía e Iglesia vuelven a unir su suerte en la confusión que nos abruma.



 Sensaciones de frio y de oscuridad. Emociones fácilmente identificables pero difícilmente descriptibles. Presentimientos crueles. Intuiciones de muerte y de fin. Leyes gestálticas. Ya de cierre, ya de proximidad, ya de semejanza, ya de continuidad, organizo mi percepción sobre dos dinastías reinantes. A los Romanov se les acusó de chupadores de la sangre del pueblo. A los Borbón se les acusa. Se les acusa.



 ¿Por qué, articulista, retoma la misma percepción? La imagen, lector. He contemplado con detenimiento la postal navideña de los Príncipes de España. Barbado e informal el hijo del Rey. Sedente y cercana su esposa abrazando a sus hijas. A su lado, el Belén. Familia, nacimiento, vida. Mucha ternura junta. Demasiada. El subconsciente trae a mi memoria el rostro de una Bibiana feliz con el aborto, la retirada pública de los crucifijos, la reescritura de una historia, la ofensiva anticlerical, el latrocinio de algunos políticos, el chantaje sufragista de otros, la debilidad mezquina de unos cuantos, la hipócrita acción de no pocos.



 Me asalta, recurrente, la bestialidad del 11-M. Me hiere, impotente, la voluntad de tapar a la bestia. Me ofende la actitud del Gobierno. Llagas me causa el abandono de las víctimas. Erisipela me provoca la conexión hispano-francesa-marroquí en el caso Aminatu. Me escarnece la burla democrática. Me lastima el disparo a los derechos fundamentales. Me duele la burla a la Constitución
. No tenemos más asidero que esta Carta rota. La Familia real, tampoco.

 

Hasta aquí.

 

Un saludo.

LA HUELVA OSCURA

La ciudad más soleada de España, la más oscura. Contradicción “in terminis”, parece. Parece. Mas no hay tal recíproca destrucción porque sí es posible ser y no ser al mismo tiempo. Huelva es tan singular que aglutina en su seno lo más inverosímil. Tantas horas de luz y evitamos el terapéutico sol con techados de humaredas que, a su vez, ocultan la negrura del suelo, desvían el olor a azufre del infierno y simulan el desvaído azul de las aguas.

 

Huelva vive un infierno de contaminación. Por cielo, mar y tierra. La limpidez del medio ambiente ha dejado paso a la suciedad del ambiente medio. No hay día que los onubenses no amanezcamos con bocanadas de contaminación ni nos acostemos con el miedo de nuevos agentes de polución. Las balsas de fosfoyeso se hacen dueñas del paisaje marismeño urbano. El vertedero de Nerva da miedo. El transporte de sustancias peligrosas amenaza cada día nuestras carreteras. Huelva vive en un continuo sinvivir. La pregunta es por qué y hasta cuándo. La respuesta no pasa por injuriar a los onubenses y acusarles de no percibir de manera adecuada.

 

Pedro Jiménez, el lider de Izquierda Unida en Huelva, acaba de presentar una denuncia ante el Fiscal de Medio Ambiente por la presunta comisión de un delito en la planta de inertización de Palos de la Frontera. Los desechos industriales de otros territorios han ido a parar directamente al basurero de Nerva. Lo de vertedero presenta otras connotaciones. Hala, a la Cuenca Minera. Total. Lo que no quieren en Italia, Portugal o el resto de España, al suroeste de la península, al rincón del Estado, al muro de los lamentos inútiles.

 

La denuncia viene de Izquierda Unida. Por lo visto, ningún otro partido ni asociación cívica alguna había conocido que miles de toneladas de residuos nocivos hubieran pasado directamente al escombrero nervense sin someterse al tratamiento preceptivo en Palos.

 

La penultima, en la frente. Un camión de nerofumo, hollín que resulta de la combustión incompleta de cualquier materia orgánica, ha volcado su carga muy cerca del pantano de Nerva. Allí se dirigía el vehículo. La sinuosa carretera añade peligro al ya comprometido transporte. A falta de pan, más piedras. Que no nos falte de ná, que no, que no. Inversiones para revitalizar la mortecina economía de la región, ni una. Todo se encamina a la amortización territorial. A ver quién es el Mendizábal, antes que Madoz, que promulgue las leyes de resurrección. O, al menos, quién el deshollinador que reclame una imposible Mary Poppins.

 

Desde luego, la Junta de Andalucía que mangonea el partido único, no. Por supuesto que el Consejero de Medio Ambiente, menos. Se va a oponer el hombre a la empresa que le paga tanto por hacer nada. Que sea nacido y criado en Huelva, una higa la importa el accidente natalicio ante el peso de la bolsa y del poder. Basta, además, con que se fije en la actividad política abortada por su predecesora, calañesa nata, en la (dis)función.

 

Huelva oscura y soleada. El sol nos abandona al compás de los vertidos. La oscuridad nos domina al socaire de los albañales. Hagan números. Recuenten patologías. La peor de todas, la inacción. Ante el despliegue bélico de la Química invasora, no se produce la necesaria reacción de la Física al contraataque. Mientras no se actúe en consecuencia y en consonancia, Huelva seguirá en su indignante rol de cloaca máxima del imperio. Del imperio de los delincuentes.

 

Sol. Para Huelva, sol. Y luz. Naturaleza en estado puro. Incluso salvaje. Fieras, las que nos han convertido en el sumidero de Europa. Para Huelva, luz y sol.

 

Un saludo.

EL INCIDENTE MÁS ACCIDENTADO

Rubalcaba, el gran faisán, el que fuera portavoz del gobierno de Felipe cuando los atentados de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), ha dado una vuelta más de rosca al tapón del frasco de los silencios impuestos. Don Alfredo, que no Diestéfano, sustantiva como incidente el hecho del chivatazo a la banda asesina ETA por parte, presuntamente, de algunos cualificados funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía. Un incidente, sí señor.

 

Lo que los medios no han explicado es qué entiende por incidente el presidente in pectore del gobierno español. Si se refiere a algo sobrevenido en el curso de las negociaciones ocultas con la hez etarra o si, por el contrario, se trata de un aspecto relacionado con posibles acuerdos entre Eguiguren y Otegui en el que su importancia ha de ventilarse en pieza separada. Puede creérselo y omitirlo o, lo que es más verosímil, no se lo cree ni él pero nos los hace tragar a todos. Una cosa está clara. Rubalcaba tiene de bobo lo que Zapatero de listo. Rubalcaba emplea con propiedad el término incidente. Está queriendo reconducir el proceso hacia la categoría de error y desviar la atención lejos de la idea de traición al Estado español y al estado de derecho.

 

Un abismo. El que media entre acción errónea sin “animus criminis” y el acto doloso que persigue la comisión de un delito. Se gana el cielo si logra convencer a la opinión pública que lo del bar Faisán no fue sino una ocurrencia desgraciada de alguien que estuvo en un lugar indeseado en momento inoportuno. Y ya está. El averno le cae más cerca. El incidente tuvo todos los visos de premeditación y alevosía. La repercusión del soplo tuvo efectos explosivos. Y ello, porque un Gobierno se pasa la ley por el forro de sus caprichos y, desde su instalación en la impunidad, afrenta a la ciudadanía y se convierte en cómplice de una mafia infame.

 

El incidente que dice Rubalcaba es una cortadura en el principio de seguridad jurídica que consagra nuestra Constitución. El incidente es una hendidura en el corazón de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que ponen en juego sus vidas por defender al pueblo de la insania homicida del inframundo de Josu Ternera, de De Juana Chaos y de otros sujetos de nauseabunda vida. El incidente es una inscripción a fuego en la historia de la infamia contra España. El incidente es el concepto que descalifica a un político para los restos de su pobre vida.

 

Fuera Garzón, las diligencias procesales vuelven al cauce del que nunca debieron apartarse. La acción que Rubalcaba pretende escamotear es la más grave que ha vivido la joven democracia española, incluido el felizmente extirpado golpe de Tejero. El Teniente Coronel mostró cierta galanura de espíritu al dar la cara en un pronunciamiento militar objetivamente execrable. El Ministro oculta el rostro acerado para no reconocer que el Gobierno ha podido delinquir contra la soberanía del pueblo cuando su función institucional es la contraria.

 

El incidente como ruptura es Rubalcaba. Se ha cargado el potentado ministerial la credibilidad del Consejo de Ministros. Ha destripado las entrañas de la justicia. Ha llevado su mentira inacabada al límite de lo admisible. El mismo que llama incidente al paro, a la congelación de las pensiones, al recorte de los salarios de funcionarios, a la prolongación de la edad de jubilación, a la ley antidescargas, al paro degradador, al asunto Matsa, a la investigación parcial del atentado de Atocha. Y así.

 

Sólo le supera en la manipulación el gran Zapatero. En vez de incidente, denominó accidente a la voladura de la terminal 4 de Barajas. Detrás, ETA. Por qué será. Será. Es.

 

Un saludo.

PENSIONES CON ENCANTO

 

 Los hoteles, pase. Los hay con encanto pero cuestan la muerte del cisne. Una fonda de quinta categoría que será, en definitiva, el destino de la pensión que trama el Gobierno, no pasa. Qué va a pasar. Si la pensión se sitúa en un sexto piso y se elimina el ascensor, el recorte físico ya desgasta al visitante. Si a ello se une que el agua caliente dura dos minutos de reloj, que la limpieza brilla por su ausencia, que no cambian las sábanas del inquilino anterior, que han subido el precio por noche y que el ruido es insoportable, nos haremos una idea de lo que se avecina.

 

El recorte de las pensiones es brutal. Lo notarán los que están a punto de jubilarse. Basta con que comparen las prestaciones de los que abandonaron el trabajo un año antes. La desconfianza reina y el desconcierto es atronador. El Pacto de Toledo ha sido traicionado hasta los tuétanos. No se podía esperar otra cosa del desleal Zapatero y del felón Valeriano.

 

El Fondo de reserva de la seguridad social se está convirtiendo en un fondo de reptiles. Hay que pagar para asegurar la continuidad del Gobierno. En cambio, por mucho que se remunere a los chantajistas canarios y vascos, el sistema de pensiones es un toro herido de muerte que no se sostiene en vertical. Del mismo modo, por más que se subvencione a las cúpulas/cópulas sindicales de CC.OO y de UGT, las clases más desfavorecidas seguirán pagando el pato de la indecente política psoecialista. Lo de los 67 años es el colmo de la corrupción moral.

 

A este paso, en que el primer trabajo se encuentra pasada la treintena, la jubilación no llegará hasta después de cumplidos los setenta sin aspirar, ni por asomo, a recuperar el cien por cien del haber regulador. Para entonces, un par de Gobiernos más como el que nos ha obsequiado el Psoe, y los españoles habrán perdido masa testicular como consecuencia de los golpes recibido en tan noble parte.

 

El Libro Verde sobre las pensiones que publica la Unión Europea, advierte que en 2040, o los trabajadores se retiran septuagenarios o perderán poder adquisitivo. Qué lista la UE. El pensionazo no esperará a esa fecha. Se adelanta a hoy mismo. La puerta la ha abierto el zapaterismo iletrado. Sin embargo, el impulso hacia el precipicio es cosa de Méndez y de Toxo que, con tal de seguir en el machito de las copas de alto standing, venden a sus padres y madres.

 

Zapatero amenaza con la boca chica que efectuará la reforma con o sin la anuencia sindical, pero con la boca grande busca el consuelo de los listos tontos en el mal de los muchos tontos listos. Si el sindicato de transmisión y el que engrandeciera Marcelino Camacho aceptan, como parece, la perfidia del acto que propone la madrastra de Blancanieves, se habrán llenado de gloria y el oprobio cubrirá por decenios la actividad de estas organizaciones.

 

El despilfarro perpetrado por el fascismo psoecialista halla su origen en la maldad de los derrochadores. Los esperpénticos augures de la economía, que presidiera Solbes, daban como seguro unos datos de desempleo que la realidad se ha encargado de desmentir. Con cinco millones de desempleados, y creciendo, el tinglado de las pensiones terminará derrumbándose si no se ponen contrafuertes y arbotantes que lo mantengan enhiesto.

 

En tanto se da apariencia de rectitud y de seguridad, Méndez se suma al Gobierno en demanda de un pacto global. Este acuerdo ventajista pasa por más de lo mismo. No puede ser de otra manera. Dos que se acuestan en el mismo colchón, se vuelven, si ya no lo son, de la misma condición. Lean, si no, los estatutos del Psoe: “la unidad del partido radica en la unidad de pensamiento y en la unidad de acción de sus militantes”. No busquen más. Ni se engañen. Escrito está.

 

Las pensiones con encanto son, en verdad, hoteles de lujo que disfrutan los del pensamiento único que observan la sumisión ciega al líder/dios. Me suena a arrebato islámico de carácter civil-militar. Pensionistas, apriétense los cinturones. Así y todo, se les va a caer el pantalón.

 

Un saludo.

C.A.A.NSINO

 Todo no vale. Sí. Así es. Cómo va a valer todo. El fin no justifica los medios. En la extraordinariamente bella Punta Umbría, el Psoe de Gonzalo Rodríguez Nevado cree que la varita mágica del poder abre puertas y cierra ventanas al socaire del viento que sople. Está convencido de ello. Convencido a pesar de que sabe que su convicción no es producto de la aplicación de la legalidad. Seguro porque su certeza se alberga en la plataforma de creencia de su impunidad.

 

En Punta Umbría se ha instalado el régimen psoecialista más demagógico. Uno se cuestiona, a estas alturas del siglo, en qué instituciones públicas el socialismo lleva a cabo la esencial función que el concepto implica. Dónde se puede ver un atisbo de ese enorme caudal humanístico que es la idea socialista. Cuál de los dirigentes del Psoe español da ejemplo de austeridad, democracia y ajuste a la legalidad. Los habrá. Mas no los hallo. En Punta Umbría, menos. Ni su fabuloso emplazamiento ni la bondad singular de su paisaje ni la natural bonhomía de su gente bastan para hacer de ese enclave geográfico un mundo de convivencia social y política.

 

Los ataques reiterados a José Carlos Hernández Cansino forman parte de esta innoble forma de hacer política. Se ha llegado al acoso, a la amenaza, a la difamación e incluso a la agresión. José Carlos está soportando un calvario y un gólgota en el paraíso terreno de la gran playa de Huelva. Tanto por ser del PP como por oponerse constructivamente al Psoe.

 

El equipo de desgobierno del actual consistorio puntaumbrieño -alguno de cuyos miembros está imputado- lo ha colocado en la diana de sus descalificaciones. Es el enemigo a batir. Su candidatura a la alcaldía no es soportada ni admisible. Nada nuevo bajo el sol de los fascistas de pensamiento único. La libertad de expresión es un concepto indiscutido e indiscutible. En el archipiélago gulag del psoecialismo patrio, los derechos sólo son materializables por los amigos aborregados del tirano. Al resto de la humanidad, ni agua. A José Carlos, vinagre.

 

La intervención del Consejo Audiovisual de Andalucía (C.A.A.) resulta especialmente reveladora de la dimensión del problema de libertades en Punta Umbría. Un organismo tan manejado por la Junta de Chaves y de Griñán se ha atrevido -qué osadía, madre tía- a instar al operador municipal del Psoe, Onda Punta TV, para que cese la emisión municipal de carácter político. Rodríguez Nevado autorizó, o cuanto menos no se opuso, a que la telepsoe local retransmitiera un mitin del partido de Mario Jiménez, de Rubalcaba y de Zapatero. El CAA insta, ojo. Insta. Pide, ruega, solicita. No apremia ni urge. Simplemente suplica. Resulta probada la infracción al artículo 18.6 de la Ley General de Comunicación Audiovisual y el órgano muscular de la Junta se limita a advertir. A la próxima, te vas a enterar, se pone serio el sesudo organismo. Te voy a meter un multazo de miles de euros, anuncia. Sanción al pueblo. A los regidores psoecialistas, ni una moneda.

 

No se sabe si ha abierto un expediente informativo a los responsables de los hechos. Lo que sí me malicio, a la vista de la historia administrativa, es que, de haberlo hecho José Carlos, el tsunami de protesta sacudiría los cimientos de toda la localidad hasta ser devorada por las olas fantásticas del Atlántico. A José Carlos, leña. A Nevado, orejas y rabo. La doble vara de medir es que satisface las exigencias del más estricto demagogo.

 

Al señor Hernández Cansino le aguarda una jungla de obstáculos en su tránsito hacia la posible victoria electoral. Hay que ser un tarzán y un gandhi para superar el slalom imposible. No todo vale. Lo que aporta entidad y credito a cualquier institución democrática es el respeto a la ley y al pueblo soberano. A falta de respeto, sobra la tolerancia y está de más la justicia. Al CAA, que se arrime al toro de la normativa. Al Psoe de Nevado, que no toree las reglas. A Hernández Cansino, ánimo y al toro. La democracia vale esa travesía del desierto goebbelsiano.

 

Un saludo.

29/01/2011 09:37 franciscovelasco Enlace permanente. sin tema

FERNANDO LÓPEZ Y RAMÓN INFANTE

 

 Casa. Cosa. Nostra. Posesión. Tenencia, Goce. Dominio. Mandato. Feudo. Abuso. Cópula. El posesivo nuestro/a se expresa en términos de legitimidad pero también bajo fórmulas de ilicitud. La condición de poseedor no va unida a la personalidad humana. Puede serlo una persona física y una persona jurídica. Puede ser atribuida a cualquier persona incluso a un no concebido. Puede, incluso, detentarse de la forma más ilegal. La posesión no es propiedad. No necesariamente. Algunos políticos, a lo que se ve, confunden el poder temporal que el lectorado le otorga, con la creencia torticera de que el pueblo le entrega la propiedad vitalicia de dicho poder.

 

Que sí, que sí. Que los nombres y apellidos están cambiados. Adrede. Se trata de significar que uno y otro han sido la moneda con la misma cara de moralidad que ha mostrado UpyD en Huelva en los últimos tiempos. Uno, Fernando Infante, y otro, Ramón López, han realizado un trabajo político impresionante. Desde la precariedad de sus recursos pero merced a la admirabilidad de su esfuerzo y de su capacidad, han sabido imprimir al partido que lidera Rosa Díez un marchamo de organización pata negra. Calidad garantizada. Voy, incluso, más allá. A este articulista descreído que sólo admite como válida la prueba basada en hechos, en evidencias, por encima del siempre subjetivo testimonio, le ha costado admitir que el mensaje de estos dos señores, pese a su voluntad, fuera realmente el que enviaban urbi et orbi.

 

Sin embargo, Fernando y Ramón, López e Infante, han operado el milagro. He terminado asumiendo que estos dos hombres no son los personajillos al uso que degradan la vida política. Son personajes de pro. Ellos me han convencido de la idea de que UpyD no era la marca española del Psoe ni el rostro limpio de un partido que tiró por la borda su condición de socialista, de obrero e incluso de español. Me convencieron a través de su hechos, de sus gestos, de sus palabras, de su ejemplaridad, de su notoriedad como profesionales y de su excelencia como juristas. Me transmitieron la credibilidad de su ideología y la autenticidad de sus acciones. No vendían una burra vieja ni un coche apañado.  Lo que pasa es que el mensaje nacía y moría en ellos.

 

Al cabo, uno se sorprende de la noticia que adelantaban algunos medios de la provincia y que hoy se propaga a través de facebook. Ramón y Fernando abandonan UpyD. Pues muy bien. O muy mal. Que dos abogados de la calidad de estos dimitan a causa de su negativa a aceptar chanchullos impropios de adalides de la asepsia democrática, nos señala que el partido de Rosa Díez mantiene visos ventajistas de la matriz oscura. Mas lo que enaltece a estos dos señores es el haber abandonado la formación a la que tantas horas dedicaron, antes de las elecciones municipales y autonómicas. No son roedores que huyen de la nave cuando ésta comienza a hundirse en el océano de la derrota.

 

La democracia es, aunque muchos la mancillen. Fernando Infante y Ramón López son demócratas porque son limpios y son limpios porque son demócratas. Es verdad que muchos lamentaremos, y el lamento es la mostración de una desazón, la retirada precoz de ambos políticos. Se esperaba mucho de su buena praxis en caso de que el electorado hubiese confiado en ellos en el número suficiente como para obtener alguna concejalía o escaño parlamentario. No podrá ser. Por lo menos, no en UpyD.

 

En esta tesitura, mi cabeza me conduce por los derroteros de la cultura más ignominiosa. La casa/cosa nostra. El mare nostrum con que el imperio romano nombraba al Mediterráneo. El juramento de ingreso de la cosa nostra pasaba/pasa por la lealtad al jefe y por el valor para defender al padrino. Entras vivo y sales muerto, te amenazan. Levanta tu dedo y haz brotar una gota de sangre, que simboliza tu nacimiento en nuestra familia. A partir de ahora somos uno hasta la muerte. Ahora eres un hombre hecho, un "amico nostro", un "soldato de la famiglia".

 

Fernando y Ramón nunca tuvieron sentido de propiedad política. Muy al contrario. Sí conocían el alcance y los límites de la posesión. Su altruismo y su filantropía les situaron en las antípodas de la corrupción. Los mejores, la aristocracia del oficio, siempre mueren los primeros. Lástima. Admiración. A don Fernando Infante. A don Ramón López.

 

Un saludo.

DIGO QUE DIEGO DIJO

 

 Abril de 2004. Congreso de los Diputados. Madrid. Discurso de investidura como presidente del Gobierno. Música: Psoe. Letra: Psoe. Interpreta: José Luis Zapatero, del Psoe. “Los ciudadanos nos exigen a los políticos que seamos fieles a nuestras promesas. Esta exigencia es para mí la más apremiante, la más obligada. Haré honor a la palabra dada". Sic.

 

Goebbels decía que “una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad". Si sabría el alemán de Hitler sobre propaganda. Nazi. Fascista. Totalitaria. La mentira en la boca del dictador sale de la esfera de la picaresca para instalarse en la pronunciada pendiente de la traición y en el abrupto acantilado del delito. Ya lo decía el clásico Mateo Alemán: “Quien quiere mentir, engaña y el que quiere engañar, miente". Cicerón, el Demóstenes romano, afirmaba que “aunque digan la verdad, los mentirosos no son creídos”. Ahí discrepo amargamente. Hay mentirosos tan diestros en el manejo del alfanje mayéutico y su rostro maquillado inspira tanta confianza, que te seccionan la yugular a poco que pongas el cuello al alcance de su brazo. Y cuanto más jure, más clava la puntilla del engaño en el tablón limpio.

 

El presidente Zapatero ha podido ser víctima del síndrome de creerse sus propias mentiras y lanzarnos toda una sarta de promesas que entendía cumplibles. No descarto el error en su discurso de inauguración. A partir de ahí, nada que provenga de él me creo. Nada. Y si no, acudan a su programa electoral. Un programa debe ser un compromiso de avance en el contrato social. No hace falta leer a Rousseau para entender la esencia del contrato social. Basta leer el debe y el haber de la contabilidad de nuestro quehacer cotidiano. No obstante, facilitaré algunos ejemplos de por qué sublime parte de su anatomía se ha pasado el señor Rodríguez Zapatero los compromisos con el pueblo español.

 

Recordarán ustedes que ya avanzó que no se trasladaría el Archivo de Salamanca. Se sigue llevando a Cataluña. Y qué me dicen de su intención de reducir la temporalidad en el empleo juvenil. Ni temporalidad ni perpetuidad ni nada de nada. Lo peor, ni empleo. La tasa de paro de los jóvenes besa el cincuenta por ciento. Para dar a troche y moche, sus previsiones de inflación para el cálculo de las pensiones. Se enfangó tanto en el antiaznarismo que se mordió su propia lengua y se envenenó con el bocado. Especial énfasis puso el su voluntad de acabar con la cultura del ladrillo. No sabía, el pobre, que la cultura del ladrillo se encargaría de romperle sus queridos piños.

 

Pero hay más. Sin bucear demasiado, les llevo a su memoria la idea de no incrementar la presión fiscal. Ojú. Si antes lo proclama, antes se traga sus falsedades. Que pregunten a los españoles por el IVA, la gasolina, el alcohol, el tabaco y un largo etcétera de impuestos indirectos que gravan, por igual, al muy rico y al muy pobre. Pues que el pobre ni fume ni beba ni conduzca, que para eso es un indigente económico. Qué bien, Qué respuesta más social.

 

Lo de la unidad de todos frente al terrorismo y con las víctima, es de manual de la corrupción política. Ha dado palos en el lomo de los afectados por la banda asesina etarra y a la organización criminal y mafiosa de origen vasco ha lanzado inequívocos guiños de complicidad que se resumen en el “accidente” de la T-4 de Barajas y en el incidente ignominioso del “Faisán”. En este terreno, ocupa un espacio hiriente su propósito de hacer del Fiscal General, una institución del Estado. Nunca como con Conde Pumpido, la Fiscalía había arrastrado tanto su prestigio, al tiempo que embarraba la toga con el pretexto peregrino de procurar la paz. La paz sucia. La paz sucia como antídoto miserable frente a la guerra sucia de los GAL. Enmedio, Rubalcaba.

 

Zapatero no creó. Tampoco confeccionó. Ni siquiera remendó. Se limitó a ensuciar, untar, enturbiar, enmugrecer y guarrear. Cinco millones de parados y varios más de asqueados dan fe de lo anterior. Donde dijo Diego dijo Alfredo y donde Gal, Faisán. Y así. Bonito.

 

Un saludo.



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