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LA MUERTE DE BRUNI

 

 Carla. Primero la llaman prostituta. Ahora, quieren su muerte. Carla Bruni. Todo por rechazar el castigo mortal a una mujer iraní. Carla se rebela contra la injusticia. La lapidación podrá ser legal en el país que fuera del sha. Podrá. En España, la pena de muerte está fuera del circuito penal que diseña nuestra Constitución. Igual que en Francia. Será, pues, legal, pero injusto e inicuo, sin duda. Los iraníes del régimen totalitario de Ahmadineyab gozan, con perdón, del privilegio, más excusas, de apedrear hasta la muerte a las mujeres. Valientes los iraníes. Muy valientes. Desdichado pueblo que no respeta a las personas. Infelices los que abusan de las mujeres. Canallas quienes asistimos en silencio a esta ceremonia de la desigualdad más infame. Sólo la que protesta, la que patalea, la que da la cara, se expone a que se la desfiguren. Como ha ocurrido a Carla.

 

La señora Bruni ha dado, una vez más, muestra de ser toda una mujer. Su posición política no la exime de ataques y ofensas. Todo lo contrario. Se coloca en el centro de la diana de los fanáticos y de las fanáticas. Carla Bruni. No sé si es feminista doña Carla. Sí se ve que es mujer de dos pares. Es evidente su rebeldía con causa. Es notoria su actividad pro igualdad de derechos. Los cobardes que la amenazan muestran su desprecio por la vida. Uno a uno o en tropel.

 

¿Y Bibiana? ¿Ha pronunciado la señora Aído su conocida proclama en defensa de la mujer y de sus derechos? Quizás no toque ahora. Irán no es España. La igualdad, bien vale una misa para las maltratadas en nuestro país. En el seno de la alianza de las civilizaciones, no. Hay que comprender que la Sharia es una ley respetada y respetable. Además, que dice Zapatero que Irán es un país amigo. Que en el Estado de los ayatollah, el cesaropapismo exige puntos de vista de mayor comprensión. Bibiana se calla porque no tiene los atributos morales de la Bruni. Morales. Atributos. Dios, qué palabras tan duras. Atributos morales. Carla Bruni y Bibiana Aído. ¿Y María Teresa de la Vega? No se la espera. Tiempo ha que hiberna en verano y meses lleva sometiendo su verbo cansino al régimen de estiaje que le ha impuesto su jefe.

 

Carla Bruni ha de morir, braman los fundamentalistas de Irán. Las mujeres, al paredón, sostiene la cohorte de amistades de nuestro Gobierno de entreguistas y desertores del deber político. Irán es el paraíso del machismo. Sí o sí. Bibiana. Silencio. Reserva. Mutismo. Mudez. Afasia. Mordaza. Burka.

 

Carla Bruni da la cara, muestra el rostro, mantiene el tipo. Mujer. Libre. Capaz. Bibiana se oculta. La dama se esconde. Carla, no. A Carla debieron referirse Nacho Goberna e Ignacio Valencia cuando compusieron: “Como sabe esa vieja amiga la manera que yo tengo de mirar, si uno mira a través de algo es seguro que algo verá”. Bibiana debería mirar a través de Carla. Acaso uno pueda percibir, al fin, que la igualdad es una responsabilidad y no una diadema.

 

La muerte de Bruni. La vida de la mujer. La fe en un futuro mejor. La esperanza de que alguna vez todos seremos iguales. Bruni. Carla.

 

Un saludo.

PENSIONES

 

 Cantidades periódicas, ya temporales, ya vitalicias, que la Seguridad Social paga, entre otras personas, a las que, después de una vida de trabajo, habiendo, o no, cotizado, se han jubilado.  La pensión contributiva no tiene carácter asistencial. No es una dádiva. Ni el fruto de una política caritativa. Ni una limosna a los viejos. Nada de eso. Es un derecho del trabajador y un deber del Estado. Es el resultado de un contrato entre Administración y trabajadores de obligado cumplimiento merced a unas cláusulas explícitas y en virtud de unos Pactos sellados con los sindicatos más representativos.

 

Esas cantidades periódicas se hallan, a día de la fecha, en peligro. Un peligro cercano y cierto. Un peligro orillado por el Gobierno dentro de la fabulosa campaña de manipulación y engaño de que venimos siendo víctimas en los últimos años. La alarma se justifica por el hecho de que nuestros mayores pueden ingresar en un estado de inseguridad jurídica y económica que arruinaría los años de una vejez que soñaban disfrutar después de una vida dedicada a la sociedad.

 

 El problema de las pensiones no es nuevo; por el contrario, siempre ha generado inquietud. No obstante, ese genio de la dirigencia indiligente que es Zapatero, ha convertido la inquietud en miedo. Es mucha la crisis que sufrimos por arte y gracia del partido del Gobierno de Rubalcaba o de Chacón. El temor se incrementa desde el momento en que el Presidente de la nada está vendiendo un producto social que se contradice con las declaraciones de MAFO, Gobernador del Banco de España, y que colisiona con las consignas de UGT y CC.OO en tanto han venido demandando jornadas laborales de cuatro días.

 

Entre lo que Zapatero coloca en el escaparate, lo que piden unos sindicatos que están desvariando en estos momentos, y lo que dice MAFO, me quedo con las afirmaciones de éste. Y dentro del marco de credibilidad que concedo a Ordóñez, me atrevo a aventurar que apenas dice una cuarta parte de lo que sabe y de lo que se nos viene encima. ¿Y por qué?

 

Zubiri, catedrático de Hacienda Pública, no se ha cansado de recordarnos que las prestaciones no están garantizadas si la Seguridad Social se sigue financiando exclusivamente con cotizaciones sociales. La cosa es incontestable. Que no hay dinero suficiente.  Que de seguir así la financiación, "las pensiones se tendrían que reducir en un 40%". Que ese déficit no se enjuga con las rentas de nuestro trabajo, y en consecuencia, sólo cabe recurrir a financiarlo con rentas de capital, es decir, a los rendimientos patrimoniales mobiliarios e inmobiliarios.


 ¿Qué va a ocurrir, pues, a nuestros mayores ya jubilados? ¿Y a los prejubilados? ¿Y a quiénes nos hemos de jubilar? Zapatero calla. La mentira en este tema tiene una caducidad muy breve. Se descubre el embuste antes de las elecciones. Muchas bocas que cerrar. Demasiados bolsillos que llenar. Tantas amenazas veladas. Hay que resistir. A grandes males, mentiras hercúleas. No hay problema con las pensiones. Ni con el desempleo. Ni con ETA. Ni con el independentismo. Ni con el crecimiento económico. España es una balsa. La balsa del naufragio. En ella, los mayores no viajan. Son pasto de los tiburones. Les hemos quitado sus ahorros y ahora ya son demasiado viejos para disputar la vida a los más jóvenes y más fuertes.

 

Pensiones. Un gasto inútil e innecesario. Demasiado han vivido estos viejos. ¿Habrá que escuchar, resignados, estas barbaridades nazis? En público, no se atreven. En privado, sí. Se toman las pensiones a chufla como las leyes de dependencia. Mucho papel y poca ayuda. Pero ¡y lo bien que queda el Gobierno! Lo decía Góngora: “ande yo caliente y ríase la gente".

 

No pedimos a los PSOE que sean honrados y honestos. Nos conformamos con que engañen un poquito menos. Sobre todo con el tema de las pensiones. A este paso, ni una fonda de mala muerte. Ni una residencia geriátrica. Bajo un puente. En un crematorio. A los ancianos se les condena a una vida especialmente triste. Como si la vejez no fuera bastante amarga.

 

Un saludo.

CHANTAJE VASQUISTA

 

Mi intención primera fue la de titular “chantajismo” el presente artículo. La censura explícita de la Real Academia de la Lengua me lo ha impedido. Si quien escribe en medios de difusión, tiene como norma el saltarse la ortodoxia lingüística que preconiza la más importante institución de España, aviados van los lectores. De ahí que, en vez de chantajismo, palabro no reconocido por el Diccionario, les muestre cabecera distinta y más específica.

 

Editorialistas, columnistas, redactores y toda la tropa especializada que forma e informa a través de los medios de comunicación, han venido en llamar chantaje a la presión que aplica el PNV al PSOE si quiere su voto para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Antes de entrar en materia, dos pinceladas aclaratorias. La primera, que los actuales presupuestos son falsos en tanto no se cumplen y no se cumplen en tanto son falaces. La segunda, cómo es posible que el PNV se convierta en interlocutor del Gobierno en este tema a costa de sacrificar y humillar a Patxi López, lehendakari legítimo de aquella comunidad española. Dos pinceladas. Una respuesta. Al PSOE importa un comino caduco España, su gente, su militancia y la madre que parió a la democracia. El PSOE sólo tiene interés en el poder. Su ambición es tan desmedida que por mucho que la mona se vista de seda, mona se queda.

 

Chantaje. Miren ustedes. No estoy de acuerdo con mis ilustres opinantes sobre este tema. En absoluto. El chantaje, entendido como presión o amenaza, precisa dos partes y requiere un escenario presuntamente delictivo. En política puede haber muchos delincuentes, como en otras actividades de la sociedad, pero el término halla su definición legal en el código penal y se tipifica como delito. Así que, para empezar, estoy en desacuerdo con la idea de que el PNV incurra en un comportamiento ilícito. Otra cosa es que presione al Gobierno de Zapatero. Que lo hace. Distinto es que persiga obtener réditos económicos, políticos y electorales. Que por supuesto. En este sentido, que su objetivo le lleve a explorar los más recónditos rincones de la enfermedad psoecialista y, a partir de estas debilidades, aprovechar los espacios abiertos, el “colaero”, que Zapatero deja inermes en su obsesión por mantenerse en la presidencia de España. Eso es otro sentido.

 

Chantaje, no. Ni extorsión. Tratante político sí lo es el PNV. Como lo es el rubalcabismo del PSOE que trenza una tela de araña entre quienes se atreven a acercarse demasiado hasta dejarlos prendidos en la red. En el mundo de los tratantes, desde los caballos y burros hasta los de coches y motos, la negociación es todo un arte.  Quien vence no es siempre el que vende, sino el que compra. Zapatero vende restos de España, parcelas de soberanía nacional, dinero del contribuyente. Urkullu no paga en metálico. Remunera en falsa doma de etarras ya arrepentidos, en espera silenciosa de las elecciones autonómicas, y, sobre todo, en votos. Los sufragios que necesita el gobernante ramplón para que se aprueben unos presupuestos, tan falsos como los del año pasado, que tampoco se van a cumplir y que, de entrada, son manifiestamente inexactos.

 

Yo doy esto a cambio de que tú me facilites aquello. Dónde está el chantaje. En todo caso, se podrá hablar de incompetencia, de desvergüenza política, de impúdico relativismo moral. De chantaje, no. Uno defiende un patrimonio regional y el otro despieza el patrimonio nacional. Tal para cual. Si hablamos de chantaje, ambos serían extorsionistas de primera división. En realidad, son tratantes de territorios y de vidas humanas a los que la democracia les viene muy grande. Y, sobre todo, muy incómoda. Ellos se mueven mejor en su medio natural: la dictadura, la ley de la selva. Depredadores. Eso es lo que son. Salvajes sin remisión. Lobos con piel de cordero.

 

Un saludo.

LAS DOS ORILLAS

 

No fue casualidad lo de Anguita. El éxito electoral de Izquierda Unida coincidió con el tiempo en que asumió la portavocía de su grupo parlamentario en el Congreso. Su triunfo no se debió sólo a su teoría de equidistancia de PSOE y PP o a su pertinaz defensa del programa. Otra razón explica el por qué Anguita logró un techo electoral hoy imposible de reeditar.


La otra razón es su imagen. La imagen visual y auditiva de Anguita nos devolvía el interior de una persona capaz, brillante, honrada y buena. Cualidades difíciles de ensamblar en un político. Anguita poseyó el aura de los elegidos. Su Izquierda Unida nos ofrecía un óculo gótico -como su rala barba ojival- que permitía pensar que la honradez es una virtud de la clase política. Escasa, pero cierta. Su teoría de las dos orillas fue posible en una personalidad noble como la suya.


Hoy el panorama se vuelve desalentador. La gestión de Llamazares ha tocado fondo. Cayo Lara parece seguir la línea de su predecesor. En Andalucía, Valderas sigue al pie del escaño pero a merced del Gobierno socialista. La diferencia entre programa y pacto es que mientras el primero obliga a patear la calle, el segundo se conforma como un pateo a la calle. Del esfuerzo diario de los obreros a la cómoda berlina prestada por el socio mayoritario del contrato de adhesión. Zapatero establece las cláusulas, por más que abusivas, y Llamazares se arrima a ellas como náufrago de una nave que zozobra.



En Huelva, Pedro Jiménez, me parece un político formidable. Carece de la imagen de Anguita, pero sostiene su sentido del laboreo machacón y su probidad. Sin embargo, por mucho que sea apreciado extramuros su partido, el horizonte apenas se amplía. El Pacto se erige como imponente muro de contención. No se puede crecer en estas condiciones. La sociedad necesita un partido político que, como IU, sin renunciar a sus postulados ideológicos, los adapte al mundo del siglo veintiuno y, sobre todo, se presente como un rosetón de vidrieras abiertas por donde la luz de la calle penetre e irradie en el interior. Irradie de fuera adentro. Para esta labor, Pedro Jiménez cuenta con un valor añadido: es un excelente dominador de la pedagogía de la comunicación. Destila decencia. Parece que juega limpio. Atención al onubense. Cuánto cuesta dinamitar las dos orillas.

 

Un saludo.

VALIENTE Y SUCIA

 

 La Jiménez. La política. Dice lo contrario de lo que hace y hace lo opuesto a lo que dice. Valiente se muestra la Jiménez. Sucia la política que practica. Las primarias son la esencia del proceso democrático, declara hoy –a la fuerza ahorcan- cuando ayer aseguraba que sus funciones como ministra impedían funciones distintas a las de su institucional cargo. Pero si tú me dices “ven”, lo dejo todo. Ministra, no, Pepe Luis, que mola cantidad. Yo presento mi candidatura, dilecto duce, pero déjame el disfrute del ministerio. Y si Gómez gana, más tiempo en Sanidad. Los militantes no confiarán en mí, pero los españoles se tienen que fastidiar conmigo. El gozo orgásmico que produce el poder, Rodríguez. Mira, si estamos hecho el uno para el otro. Incluso los apellidos nos vinculan históricamente. Tú, hijo de Rodrigo, el Cid. Yo, de Jimena, hija, la mujer del Cid. Qué tontería, verdad. Pero bueno, como no tengo nada que hacer, te peloteo.

 

Mira, Pepe Luis, Tomasito es muy malo. No me deja jugar a las mariquititas. Quiere cromos nuevos, estampas sin marcar. Así cómo voy a ganar. No os respeta el nene de Parla. Ni a ti ni a Pepiño, con lo guapo que está el hombre recién operado. Es desobediente el Gómez. Pues ¡y no que pide el censo! Es que no se fía ni de los suyos. Anda que como me gane, menuda patá en el trasero. Hasta los dientes voy a perder. Cómo voy a sonreír así. Mi dulce acento andalusí –queda más fino, más moro y más intercultural que andaluz- se ahoga en el charco de la vulgaridad. O hacemos algunas trampitas, Jose, o nos vamos a comer un marrón glacé de los que provocan diarrea.

 

Hay que acusarle de machista. Eso. El que ataca a una mujer es un violento. Atenta contra la ley de violencia de género. El Tomasito es un landrú espía. Pepe Luis, por fa, que no se envalentone más. Que hasta el Ibarra y el Asunción le están dando carrete. Yo quiero seguir en Sanidad. Mira, fíjate que la gripe “A” desapareció en un rato. Gracias a mí. Hasta nos sobraron millones de vacunas. Y los millones que costaron sirvieron para socorrer a la ciencia farmacéutica, la pobre, que anda falta de Money. Yo sigo, Pepe, como Felipito Tacatún. Gane o pierda, yo quiero seguir jugando a médicos y negocios. Pepe…

 

Mira, díle a Pepiño que la operación le sale gratis si descalabra al Tomasito. ¿Sabes? Tomasito quiere ser Zapatero. Por eso, me pone la zancadilla. Me pega a mí y ya tiene el camino libre para pegarle a mi zapaterito de mi alma. Va a comparar. Con la cara de paleto que Dios le ha dado. Y lo guapo que es mi Pepe. Tan varonil. Tan leonés. Tan…

 

Valiente la Jiménez. Sucia la política. Se odian en silencio público y se alancean en privado clamor. Política sucia. Valiente política. Jiménez, hija de…

 

Un saludo.

TREGUA DE MUERTE

 

Vale la pena. Mostrarse. Hablar. Alto y claro. El diario Gara publica la penúltima declaración escrita de ETA. Con los etarras, las declaraciones no violentas siempre anteceden a la última. La última, y postrera, es la muerte.

 

Una vez más, la banda asesina indica una tregua. Van a dejar de matar, dicen. Siempre que seamos buenos, ellos dejarán la pistola en la gabardina y la bomba en el zulo. Se cubren la cara y colocan la txapela sobre la cabeza homicida. Pero tenemos que ser buenos. Hay que dejarles hacer lo que les viene en gana. Independencia como requisito. Tregua como mérito. Saben que es el momento. Estos demócratas del tiro en la nuca están bien informados. Zapatero busca un golpe de efecto y el golpe nos lo dan en la cara. Rubalcaba gana tiempo para justificar la continuidad de un Gobierno roto, maltrecho y sedicioso.

 

Bueno está que se hable con grupos terroristas. En democracia, el diálogo, la conversación y el entendimiento pueden ser legítimos por más que estas conductas repugnen a la ley. Monólogo, no. Extorsión, tampoco. Ni hablar de condiciones. Sin embargo, la tregua no la impone el Gobierno. La decide, unilateralmente, el Terror. El Terror domina al Estado de derecho.

 

La debilidad de Zapatero es el alimento del separatismo más virulento y la excusa de vecinos invasores. Siempre fue así. El primer ministro del Gobierno de España no es bueno. Ni buenista. Es, simplemente, un incapaz. Su traje directivo le cae demasiado grande. Mucha tarea para tan enclenque personaje. ETA le tira nueces del nogal que zarandea el PNV. Zapatero las recoge del suelo y las devuelve en bandeja de plata. Cortés, se autoloa. Servil, se le califica. Comprensivo, vende. Cobarde, se le acusa. España en cuadro. ETA le cuadra. Como al toro mareado, ETA se perfila para matar. La tregua es la retirada del estoque. Basta. Listo ya el descabello.

 

ETA no da tregua. Es mentira. La única paz que regalan los desalmados es la de las fosas. El sonido que les gusta escuchar, el de las metralletas. Su música, el llanto de los familiares de sus víctimas. Su brindis, por los muertos de la Guardia Civil o de la Policía. Tienen a Rubalcaba en un puño. Pepiño come de la mano de Erkoreka. Un año más de poder es un año de vida para quienes vivir es montarse sobre la miseria de un pueblo.

 

Si un español muere, no será un asesinato. Simple accidente, comentará lloroso el todavía presidente. Qué lleva a los seres humanos a semejantes cotas de indignidad. Miren, señores de ETA, si quieren tregua, dejen las armas, descubran sus rostros y entren en el templo de la democracia. Si quieren la independencia, a las urnas. En paz. Sin guerra.

 

En cuanto al Gobierno, qué gobierno, ley, ley, ley.

 

Un saludo.

PROFESOR NEIRA

 

En un país de tantos villanos, ser héroe es el mayor error. O ser guapo. O alto. O inteligente. O rebelde. O autosuficiente. Al tallo que sobresale, guadaña que te crió. Hay que rasar. Y si es posible, seccionar de raíz. No sea que vuelva a crecer y, de nuevo, superar la medianía. La mediocridad.

 

El profesor Neira se comportó como un héroe. En un momento concreto y en un ambiente de gran violencia, Neira actuó como un hombre, o una mujer, diferente del resto. La mayoría nos asustaríamos ante situaciones de gravedad conflictiva y, lejos de mediar, de frenar, de censurar, de reconducir, nos apartaríamos del escenario litigioso y, antes de que se escape un mamporro, nos retiraríamos a lugar seguro para, desde allí, justificar con argumentos miles nuestra cobardía, internamente reconocida. Se comportó como un héroe.

 

Un héroe, una heroína, nunca es. Esa esencia es imposible de sostener de forma permanente en los seres humanos. Alguna vez, todos podemos alcanzar esa categoría. En mayor o menor medida, podemos, incluso, enorgullecernos de una acción especial y distinguible. La continuidad de la misma nos llevaría a transportarnos de la humanidad a la deidad. Y eso, salvo lapsus mentales preocupantes, no es posible.

 

El profesor Neira actuó como muy pocos son capaces de hacer. Lo que entusiasmó al respecto de su intervención espectacular, fue la serie de alabanzas que se le prodigaron. Salvo las del atacante y las de la atacada, inmerso el primero en problema presuntamente delincuencial y la segunda en prototipo del síndrome de Estocolmo, las loas se sucedieron. Tantas fueron y tan continuadas, que demasiado tiempo el rosal perduró. Las rosas nacen para ser cortadas. Neira sufrió el sino de la bella flor.

 

Declararse próximo a ideologías de derecha fue el claxon que encendió la ira de los conductores enfervorecidos por los óbolos ensangrentados que reparte la secta de izquierda. El error de Neira fue alinearse en posiciones conservadoras. La jauría no puede soportar la grácil silueta del ciervo. De manera singular si los perros han sido privados de alimentos durante días.

 

A por Neira. Si hay que apellidarle Neura, se le apellida. A por él. No actuó en defensa de una mujer agredida por sentimiento de solidaridad con el mundo femenino y feminista. La defendió imbuido de un atávico sentido del patriarcado, del machismo más recalcitrante, de la violencia incontenida del hombre. Eso hay que decir. Y cuanto sea preciso para desmontar la grandeza humana de un hombre que estuvo a punto de morir por ser caballero de una dama desconocida.

 

La mezquindad de algunos tiene su sede en atalayas de izquierda o de derecha. La envidia y el odio tienen asiento allá donde reina la ambición e impera la ausencia de valores. Los grupos de izquierda no pueden soportar exhibiciones de valentía en un territorio de cobardes donde el más valeroso se hace rodear de una docena de escoltas armados hasta los dientes. Neira, al paredón.

 

La catástrofe se preveía. El error más nimio iba a costar caro a Neira. Desde luego, hay que reconocer que, en cuanto a errores, ya había cometido varios. Faltaba coronar esa cadena de equivocaciones. A su talante atrevido, radical a veces, incontrolable en ocasiones, Neira sumó un desliz condenable. Conducir bebido es un acto antijurídico. La bebida hace daño a la salud, es sabido. La ingestión alcohólica que realizó el profesor triplicó la tasa mínima permitida por la ley. Error personal aprovechado por las inmisericordes dentelladas de los dobermans que esperaban un mínimo traspiés.

 

La hecatombe surge cuando los elementos naturales o las conductas personales afloran de manera distinta a lo que cabe esperar de la normalidad. Recuerden ustedes el caso del diputado psoecialista Javier Barrero. Las fuerzas de izquierda lo defendieron a muerte. Las de derecha arremetieron contra él todo lo que pudieron. Entre unos y otros, los desinformados, los opinantes sin fundamento, los sabedores de todo y maestros de nada. Barrero salió, penalmente, indemne. ¿Y moralmente? Para mí, fatal, pero sus circunstancias son bien distintas. Y distantes. Otro día.

 

Un saludo.

LA HUELGA TÁCTICA

Cinco millones de parados no fueron suficientes para justificar una protesta. Ni una queja. Cuánto menos, una huelga. Ni sectorial. Ni un pequeño paro. O una concentración simbólica. Comisionistas y ugetistas rieron las gracias al gran subvencionador. Ahora persiguen una huelga general. Para después de las vacaciones. Allá cuando octubre comienza su andadura.

 

Nadie duda de que el gobierno de ZP está desbordado. Todos constatan su incapacidad. Sin embargo, ahí lo tienen, quijote sobre rocinante impopular. Sus molinos de viento no alancean al jinete. Descabalgan al pueblo a un ritmo de 8.000 desempleados más cada día. Sangre del pueblo que se derrama sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. Y los lacayos de Zp piden huelga.

 

El Gobierno que, hace unos meses, se hartaba y se jactaba, en un alarde de irresponsabilidad, de adoptar medidas de diálogo, ahora, intervenido el bastón de mando por los barandas de la UE, exige recortes, decretazos, bofetadas y pisoteos. Lo que fuere. Mantenerse en la pomada es el tema.  No tiene ni idea de lo que se cuece y no puede hallar la solución torniquete. Si acaso, el único torniquete que aplica es al cuello de los trabajadores, produciendo el ahogo de una población que, hasta ahora, como los corderos, se muestra silenciosa y ovina.

 

La huelga general no es la solución. Zapatero no la combate. Pero en el mundo de los necios, el que Felipe soportara más huelgas que él, le consuela. Si su convocatoria tiene como objetivo hacer llegar a Zapatero el descontento de la población, me parece absurdo porque el Jefe del PSOE no es que no se haya enterado, es que tampoco se sentirá aludido por ingente que fuere el número de huelguistas. ZP ignora lo que le desagrada y su ignorancia es supina.

 

La huelga sólo contribuirá a arreciar la tormenta. Sin embargo, a buen recaudo los ministros y los oligarcas de siempre, los daños se cebarán en los paganos de costumbre. En los trabajadores. En los pensionistas. En los desempleados. Si la huelga tiene vocación de aldabonazo, cosa inútil es. Ante un Ejecutivo repleto de sordos que el sordo se hacen para negar que alguna vez escucharon el clamor de los ciudadanos, el griterío es absurdo.


 Una huelga general comporta el paro en la mayoría de los sectores productivos de una economía maltrecha. ¿Qué sector será el adelantado, el de transportes, el de alimentación, el sanitario, el educativo...? ¿Qué credibilidad merecería una convocatoria propiciada por UGT y CC.OO. cuyos líderes han dado muestras cumplidas de su zapaterismo extremo? ¿Acaso pretenden añadirse a los artistas de la "ceja" en su función simuladora y/o encubridora para seguir chupando del bote a manos llenas?

 

No se pone en duda la necesidad de la huelga. Lo que se cuestiona es el derecho de huelga política, de huelga táctica.  Un parón de esta magnitud tendría consecuencias muy negativas para nuestra enfermiza industria y nuestro debilitado comercio, y en cualquier caso, la experiencia nos demuestra que la mayoría de las veces el resultado de la huelga es la nada. O peor que la nada, la negación de la esperanza a salir de esa nada.


 La solución no es la huelga. La solución es la reivindicación constante de la luz, la protesta sonora pero cívica y pacífica, la solicitud de medidas eficientes y lógicas, la exigencia de un gobierno capaz, la presentación de mociones de censura parlamentaria, la necesidad de un cambio democrático refrendado en las urnas. Sólo por esa senda se puede transitar ante un Presidente inane, vacuo, huero, vacío, inepto, inútil.


 La solución es trabajar para producir y producir para crear trabajo. No tiene Zapatero la solución. No la puede tener porque Zapatero es el problema. El problema.


 Un saludo.

CORÁN

 

 Guerras, no. Guerras por extensión, tampoco. Guerras por determinante, ni una. La guerra es siempre un mal que, rara vez, puede ser necesario. Muy rara vez.

 

Especialmente execrables resultan las llamadas, tristemente, guerras de religión. En nombre de un dios, se mata a seres humanos. Nada más falso, más demagógico y más criminal. En nombre del Dios, con mayúsculas, no cabe la guerra. Pero ahí están. Impelidas y materializadas unas veces por cristianos, que toman en vano el nombre de Dios y otras veces, iniciadas y ejecutadas por musulmanes que interpretan, a su antojo, el nombre de Ala´. En todos los casos, los seres humanos hacen del dios su paladín particular, su ariete celestial que barre en la tierra a todos los enemigos. Ese dios se pone de una parte. Habráse visto sandez.

 

En este sinsentido espiritual, en esta pantomima moral y en tamaña estupidez cívico-política, suele darse con frecuencia una paradoja. Los más antibelicistas de boquilla suelen ser los mayores detractores de la religión. Como si quisieran atribuir a la religión la causa de todas las guerras. Si la grandeza de su capacidad de análisis se cimenta en la confusión mental entre causa y excusa, los estados han caído en poder de mamarrachos que se hacen nombrar reyes, ministros, triunviros, césares o dictadores. Igual da que alcen el pendón republicano que el estandarte democrático. Un cretino no deja su condición por declararse de una religión o de otra, incluso ateo o agnóstico, como el dirigente incapaz lo es por sí mismo, sin necesidad de ponerse al mando de ejércitos armados o de tropas de oenegés turísticas. La estupidez no tiene límite.

 

Ahora resulta que éramos pocos y parió la abuela. He aquí que un descerebrado infunde ánimos a sus conciudadanos para quemar libros del Corán. Corán, libro sagrado. Sagrado para los musulmanes, pero también, por el respeto que se les debe, para todo el mundo. Como lo es la Biblia. Como lo puede ser el compendio de tradiciones, creencias y religiosidad en el que un pueblo deposita su fe.

 

He mantenido, con cierta insistencia, la idea de discernir conceptualmente el respeto de la tolerancia. Sostengo que la tolerancia es una virtud entre desiguales. En cuyo caso, si nos referimos, de entrada, a un mundo desigual, cuán tan bajo estaremos que hacemos del infinitivo tolerar un sustantivo ético. Subrayo, por el contrario, la importancia del respeto. Constituye la apoteosis de la igualdad de las personas aunque habiten territorios distintos, desarrollen economías antitéticas o pertenezcan a etnias históricamente alejadas. El respeto no hace iguales a los seres humanos porque la igualdad no es uniformidad. Lo especificativo del respeto se refiere a las relaciones entre los hombres y mujeres cualquiera que sea su sexo, religión, ideología o lugar de nacimiento. Ahí empieza, y ahí acaba, la erradicación de las discrepancias y de los conflictos que acaban en guerras inútiles. Ahí termina.

 

Quienes zahieren las religiones, quienes coartan la libertad de culto, quienes confunden, a sabiendas, aconfesionalidad con laicidad, son los malvados de la película. Se ponen a la altura de los incendiarios del Corán y de la Biblia. Utilizan las religiones para abrir brechas y no para cicatrizar heridas. Los dioses no quieren la guerra. Sí la paz. Y la prosperidad que de ella proviene.

 

Un saludo.

VALENTÓN DE ESPÁTULA

 

 Así definiría Quevedo, don Francisco de, a Zapatero, José Luis R. De valentón de espátula. Y, además, gregüesco. Su espada es el talante de afilada lengua y de mala acción. Gregüesco, por su indumentaria que esmera hasta embaucar. Los valentones gregüescos y con espátula tienen eso que parodiaba Quevedo: ladran cuando el amo es fuerte y el oponente, infeliz, y se marchan con el rabo entre las patas cuando quien les hace frente tira de la espada de la autoridad moral.

 

Zapatero es un valentón quevediano. Exprime a los que puede y se arrastra ante quienes no debe. Es así este presidente que alardea de feminista porque se rodea de ministras que le sirven de parapeto ante ataques externos. Así es este politicastro de mala jaez que juega con España como el ludópata tira por la borda de su enfermedad no reconocida el pan de sus hijos. De esta manera es el ministro de deportes que se autoconvence de que en su persona reúne a Nadal, Fernando Alonso, Gasol e Iniesta. Las reúne en cuanto triunfan. Las destierra en el momento en que fracasan.

 

A Montilla, todo. Todo mientras le sirva. Luego, entrega a Mas el oro y el sarraceno. A Otegui, lo encarcela por imperativo, pero sólo un ratito. Cuanto antes, a la calle, no sea que estornude. Al sultán insultante del país vecino, Melilla, Ceuta y las Canarias rendirá a poco que el alauita alborote ligeramente su dedo índice. A las mujeres, lo que pidan, que el regalo se compensa en votos agradecidos. Lo que sea a las mujeres, pero a las policías de la frontera marroquí, ni un centavo. Los futuros dueños de nuestros territorios norteafricanos se sienten vilipendiados con presencias femeninas de guardias civiles vestidas. Repica la bolsa a Zapatero. Apoyos pretende pero no hay más cera que la poca que arde.

 

Y si limosna no alcanza, qué hará en tal querella. Partir más España. Navarra ya es vasca. Aragón limita el poniente catalán. Andalucía se queda sin Doñana. Madrid se dividirá en dos. Las Castillas, en cuatro: Castilla, la Nueva, Castilla la Vieja, León y La Mancha. Treviño se arrebata a Burgos y pasa a Álava. Algeciras se segrega de Cádiz y más provincias al bote. Extremadura, en tres. Cuantas más parcelas, más ventas. Divide y vencerás. Segrega y ya veremos mañana. Que cantones, en el momento procesal oportuno.

 

Habrá quien le plante cara ante tanto destrozo. Cuando tal ocurra, qué hará Zapatero. Lo mismo que el bravucón: irse a casa. Con el rabo de lagartijas coleteando tras desprenderse del cuerpo. 

 

Como tituló Summers una de sus películas más conocidas: “adiós, cigüeña, digo ZP, adiós”.

 

Un saludo.

LA CARRERA

 

Pistoletazo de salida. Las municipales desafían al personal político. Los primeros pilotos de las escuderías se disputan la pole position. Pedro Rodríguez y Petronila Guerrero ocupan la primera fila de la parrilla de salida. Pedro Jiménez, desde atrás, busca la sorpresa. No obstante, Fernando Infante mantiene el tipo con UPyD. El partido de Rosa Díez tiene poco que perder y mucho que ganar. Es el único que parte de cero.


El coche de la candidata psoecialista corre con ventaja. Imponentes sus recursos. Si es por publicidad, a diario. Si es por imagen, lo que nos cuesta. Si es por corifeo, pónganse en fila para cobrar. Si es por talla de dirigente, no pesa. Si por acumuladora de cargos, ríanse de la señora esposa del “president” Montilla.


El problema que se suscita en la carrera es, sin embargo, más hondo. Es de pasta. Y de pacto. El dinero puede con todo. Compra conciencias e ideologías como el que adquiere una linterna. El elector sabe que votar a Petri es volver a la melillense cañada de la muerte. Dar el sufragio al PSOE es hurgar en la herida del desempleo más atroz. Creer, de buena fe, en la recuperación económica de la ciudad revelaría hasta qué punto la manipulación informativa se ha adueñado del seso de los ciudadanos. Lo sabemos los onubenses y lo tiene más que asumido el staff del chalet del Conquero.


Si algo caracteriza a estos personajes es el ansia de poder. Con mayúsculas. Ellos ponen cara al sol y nievan las montañas. Todo sea por su patria sectaria. La del partido. La de España, nada. Sus abrazos a la bandera se sustancian en réditos electorales. He ahí el quid de la cuestión. Si el gran jefe Zapatero tiene estómago para romper España negociando con los Urkullu y los Carod, los máximos exponentes del independentismo, con quién no pactará Mario Jiménez, el gran traidor de Astilleros, para ganar la carrera aunque el primero en llegar sea Perico.


Encontramos a la madre del cordero. ¿Serán capaces UPyD e IU de aceptar un enjuague que prive al ganador de su victoria legítima? Dicho en el román paladino de Gonzalo de Berceo: por más que uno confíe en la honorabilidad personal de sus líderes, ¿quién nos asegura que sus respectivas formaciones respetarán la voluntad del pueblo? Servidor desecha cualquier lealtad que provenga de los amigos de Rubalcaba. Y de sus mariachis.

 

Un saludo

SEPARATA CANALLA

 La presión por la independencia de Cataluña aumenta. La secesión en el País Vasco se intensifica. El problema regional -decimonónico- se recrudece. Muchos años oculto o enterrado, retoma vida. Es la concepción dialéctica de la historia. No hay que darle más vueltas.



Ocupa y preocupa a este articulista la independencia de un territorio de España. Por muchas razones. Entre todas, y quizás porque a todas engloba, la desvergüenza de una clase política que es capaz abanderar la carrera disgregacionista con tal de no bajarse del coche oficial. Los Montilla o los Carod. Los Saura o los Pujol. Los Zapatero o los Pajín. Los Eguiguren o los Ibarretxe. Sagas. Dinastías. Estirpes. Raleas.



 ¿Qué les importa a ellos España? Nada. Cero.  A los españoles sí importa España. Como nación y como estado. Con mayúsculas. Por encima de España, quien a ustedes se dirige le interesa sobremanera la democracia. A muchos se les olvida que las naciones y los estados son pueblo. El español, pueblo es. España, España será. Con un régimen dictatorial o democrático. Será. El pueblo o es democrático o es esclavo. De esclavos, nada de nada. Pueblo al poder. Tiranos disfrazados de demócratas, al garete.

 

Los que juegan con los sentimientos del pueblo, malvados son. Quienes halagan los más bajos instintos de los ciudadanos, demagogos infames han de considerarse. Cuantos emprenden acciones encaminadas a destruir valores y patrimonios de una comunidad estatal, canallas se muestran.

 

En este contexto, el separatismo a través de la violencia o del chantaje fruto de la debilidad coyuntural de un Gobierno, es una canallada. En la extensión más propia que la Real Academia hace de ese término. Canallas han de ser tachados los individuos que ejecutan tamañas acciones.

 

Separatismo despreciable y ruín. Canalla.

 

Un saludo.

DIADA

 

Once de septiembre de dos mil diez. Diada. Cataluña, España. Cataluña, España, quiere separarse de España. Cataluña, Cataluña. El pulso de la región contra el estado. Pulsión separadora. Mientras el Partido de los socialistas de Cataluña, sucursal con capacidad jurídica del PSOE en aquel territorio, ha estado al frente de la Generalitat, el techo secesionista ha subido metros. No tantos como las torres de la Sagrada Familia pero sí tan llamativos como la decoración del Parque Güell.

 

Las cañas se tornan lanzas para Montilla. Arropado en el indefendible Estatut, quiso ser Tarradellas y Companys al mismo tiempo. El hombre no sabe historia pero es todo un experto en maquinaria propagandística. A diferencia del lenguaje catalanista de Aznar en la intimidad, el andaluz de Iznájar es todo un modelo de la docimología como ciencia de aprendizaje efímero, coyuntural y epidérmico. José Montilla habla catalán en público. Ha aprendido algunas reglas básicas, recita de memoria ciertas expresiones insustanciales, acompaña la fragilidad de su discurso vacío con el tono forzado de la fonética más propia de la Gerona profunda y, con esta carga cognoscitiva, aspira a convertirse en nativo, abortando gestos y pálpitos de su Andalucía natal sin reparar en gastos. Gestos y gastos. Gastos y gestos. Lo que cuesta a los españoles los gestos del gastoso Montilla.

 

Dispara con pólvora del rey. El rey es, en democracia, el pueblo. El pueblo paga al todavía president sus veleidades políticas y sus sueños imposibles. Diada. Fiesta catalana por excelencia. El poder se aleja de sus manos y amenaza con volver a Convergencia. Artur Mas, el burgués de derecha, retoma el mando tras el paréntesis cuatrienal del burgués de falsa izquierda psoecialista. El globo del soberanismo se ha adornado tanto que ahora resta inflarlo. Derecho a decidir, soplan con ahínco los catalanistas de la pela. Pena. El globo está pinchado y el poco aire que se le insufla sale por los orificios advertidos. Más ornato gaudiano pero el volumen es el mismo.

 

Los decretos de Nueva Planta sirven de pira. Los incendiarios tienen la misma catadura moral que el pastor norteamericano que amenazaba con prender fuego a los libros sagrados del islam. Panda de ignorantes. Si los catalanes no saben qué son/fueron estos decretos, leña al mono a la figura del Borbón. Se quema la efigie del rey de España. Juan Carlos I, descendiente de Felipe V, sufre las iras de los fundamentalistas destructores. A ellos sí cabe aplicar las declaraciones del Primer Borbón y de su esposa María Luisa de Saboya: “los catalanes son forajidos y pillastres”. No cabe duda que se referían a gente de esta ralea. Decían defender las libertades. Mentira. Sólo amparaban sus intereses particulares. Apostaron por el caballo perdedor, el archiduque, y arruinaron a todo un pueblo. Al contrario que los vascos, aquellos catalanes malgastaron el crédito de sus conciudadanos.

 

Pretender que el archiduque sería el protector de la libertad es lo mismo que creer que Zapatero es el gran forjador de una España plural y diversa pero fuertemente unida. Delirios. Cierto que muchos de los mártires de aquella guerra dieciochesca actuaron con la mayor buena fe. Igual de verdad que muchos de aquellos catalanes que perecieron en la fratricida contienda estaban convencidos de que su lucha no era la de los patriotas catalanes, sino la de todos los patriotas españoles. “Combatimos por toda la nación española”, afirmó el general Jefe de Cataluña.

 

Los catalanes de hoy y de ayer arriman el ascua a su sardina famélica: la Diada es la celebración de la nación catalana que pudo ser y que destripó el ansia incontrolable de la dictadura de España. Una mentira más que se suma a las Etimologías de la Arana institucional que han venido redactando algunos desde tiempos inmemoriales. Con tal de ser más, no se oponen a Castilla. Ni a Madrid. Los malos perdedores arremeten contra el todo. Diada es a Cataluña como el 28-F a Andalucía: fiesta de la comunidad. El 12 de octubre sigue siendo fiesta de la españolidad. Dos por el precio de una.

 

Larga trayectoria por el desierto, Montilla. Por más que la andadura te pille bien pertrechado. Diada, sí. Día nacional, también. Lo dicho: dos festividades para quienes son catalanes y españoles. A mucha honra.

 

Un saludo.

FUEGOS ARTIFICIALES

 

 "Dueños de las tretas, de los engaños y de los artificios, los negociadores psoecialistas son expertos en relaciones amorosas ligeras, aunque caras, aventureros de charanga y pandereta, sastrecillos de vaporosas telas que revelan interioridades, amantes de todos, casaderos de conveniencia, zapateros remendones de calzado inservible, amigos, en fin, de componendas inverosímiles, sin importarles, en caso alguno, su cariz inmoral y censurable".

 

Va para un año. Escribía entonces que Letonia lideraba la clasificación de países de la eurozona con mayor tasa de desempleo. España ocupaba la segunda posición. Doce meses más tarde, la ministra Salgado ha superado la “pájara” y, en un esfuerzo brutal ha devuelto a nuestro país al primer lugar del campeonato. Somos los primeros de Europa. Corbacho se va sin alegría. Retorna a su Cataluña de acogida con la intención de recuperar la sonrisa que ha perdido durante su malhadado paso por el Ministerio de (des)Empleo. Eso sí, no se ha ido sin antes darnos la satisfacción de rebasar la barrera psicológica del 20% del paro. Qué tipo. Qué héroe.

 

Y esta hazaña -puro terrorismo social- sin contar los zetaformados. En sociología del trabajo -en Derecho laboral, todavía, no- los zetaformados,  definición inventada por el gran filólogo y excepcional demagogo Zapatero, son aquellos españoles que disfrutan del ocio forzado del desempleo cautivo y, además, se forman en los cursillos de la señorita Pepis o en las clases de mademoiselle martis. Cómo se aburren. Cómo maldicen. Los zetaformados. Cómo se forran. Los zetadirectivos de la formación sin fondo. Y del fondo sin formación. Qué vergüenza.

 

Zapatero ignora, a estas alturas de la película de miedo, si amortizará el ministerio, si lo englobará en el de Industria, si llevará a cabo una ingeniosa remodelación de cinco en uno o si él mismo tomará las riendas como ya hiciera con Deportes. Fenomenal la cabeza de este hombre. Tranquilos quedaron sus progenitores y ascendientes al alumbrar a tamaño cíclope de la política mundial.



Por cierto, la Andalucía que antes no regía el papá de Paula, la de MATSA, y que ahora trata Griñán de regir peor, precisa plato aparte. Andalucía no está ahora que subo y mañana que bajo. Fruslerías de voyvengo, ninguna. En la tierra de María Santísima, como decían los poetas florales del régimen franquista, nuestros políticos son más serios. Siempre en la cola. Los últimos de la fila del trabajo. Los primeros en paro. No hay quien nos frene. Parece mentira que la rica tierra que fue sede de los califas, de los almohades, de los nazaríes, se haya convertido en palacio-fortaleza, como el de La Calahorra, de ineptos, mangantes y nepotes.


Arte, lo que se dice arte, el de don Manuel Recio, sucesor a título de incapataz, sí, incapataz, del gran Antonio Fernández. Arte a espuertas. No quiere invertir el señor Consejero en I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) como hacen los gobernantes con responsabilidad. No. Por eso, digo, arte, el suyo. En Andalucía se ha puesto en marcha un programa de consultoría gratuita a las pymes. ¿Pero quedan pymes en Andalucía? Algunas que sobreviven. Todas ellas, o unas cuantas, porque se trata de un experimento, (con gaseosa, "pare", con gaseosa).


La "I" es de innovación en la igualdad. Las pymes, iguales todas ellas. ¡Qué es eso de unas más competitivas que otras! Todas iguales. Socialismo de última generación. En cuanto a la "D", de desarrollo conciliador. Sí, ¿qué pasa? Hay que buscar la paz, la concordia, la alianza entre las empresas. La felicidad pasa por la previa búsqueda del amor. La “i” de investigación de cómo seguir otros 30 años en el poder sin que el pueblo sienta cómo se le adormece. La productividad es otra cosa. Es que pedimos mucho. Los chiquillos gastan demasiado tiempo en pensar cómo mantendrán la cabeza del despropósito. Si, encima, exigimos rigor, hacemos sangre. Por cierto, ¿cuánta pasta se embolsa más Recio que Fernández? ¿O no es así?¿Y Pepis? ¿Y Martis?

 

Un saludo.

GITANOS

 

 La historia no se repite. Imposible. Las reiteraciones de hechos, sí. Al igual que los seres humanos conservamos sentimientos de amor y odio no importa cuál sea la época que nos toque vivir, las acciones se reproducen en la fotocopiadora del presente. Miles de copias. Millones. Por más que perfecionemos la máquina, la fotofija no se modifica.

 

Las noticias echan las campanas al vuelo fúnebre. La Francia de la Revolución, la Galia del 68, la nación de las libertades está cayendo en los vicios que siempre criticaron los liberales. Expulsar a los gitanos es una vergüenza. Desterrar a los inmigrantes, otra. Enviar al ostracismo a los discrepantes o a los diferentes, una tercera. Romper el precepto universal de la igualdad entre las personas, y van cuatro. Podríamos seguir.

 

Gitanos y rumanos. Tropezar en la misma piedra. La piedra del fundamentalismo más atroz. El adoquín de la conducta más reprobable. En la España de los Reyes Católicos forjaron la leyenda negra. Judíos a la calle, como si la casa perteneciera sólo a los cristianos. Locura de los tiempos que fueron. Paroxismo del presente. Uno intenta no caer en el pecado del historicismo. Sin embargo, la sociedad de fines del siglo XV sí sabía lo que se hacía cuando los judíos emprendieron su cruel diáspora. Vaya que lo sabían. La excusa era la religión. La causa era la envidia. El motivo, la diferente mentalidad. La razón, ... No cabe razón en el odio o en la envidia o en la maldad. No cabe.

 

Francia ordena expulsar a los gitanos de Rumania. Por ser gitanos y por ser rumanos. La etnia gitana vuelve a vivir las persecuciones que genera el ser distintos. La nación rumana sufre los efectos de la miserable vida de unos cuantos de sus habitantes. Los ciudadanos rumanos gitanos viven con un plus de desigualdad política y social. El racismo brota a borbotones de la herida social que crea la crisis económica. Los ríos revueltos de la política son propensos a criar, entre sus aguas oscuras, pasiones canallas, sentimientos ruines, emociones despreciables, violencias indisimuladas. No falla. La historia es una ciencia social, sin duda. Sin embargo, cuando se tocan los resortes más débiles de la humanidad, entonces surge, como fenómeno exacto y preciso, la violencia.

 

El mullido colchón de las clases medias se resiente cuando la trastienda financiera pierde sus stocks después de haber consumido los productos del escaparate. Los ricos, muy ricos, frente a los pobres, muy pobres, sin que un cinturón social de amplio espectro y de mayor volumen sea capaz de evitar las tensiones del roce entre ambos polos de la sociedad.

 

La invasión de los bárbaros trasciende la idea del Imperio romano y supera el componente histórico de una época determinada. Los bárbaros siempre fueron los pobres de la tierra. Durante un tiempo, sirvieron de mercenarios a los poderosos. Al cabo, se imbuyeron de la realidad de la fuerza y cambiaron las monedas ridículas por la asunción del poder propio. Los rumanos gitanos son los bárbaros de nuestros días. Como los subsaharianos que se asoman por la frontera meridional. O los magrebíes que se mueren en pateras de hambre y sed. Del norte al sur y del este al oeste. Los pobres reclaman un poco de las sobras de los ricos. Éstos son víctimas de la avaricia y, lejos de contribuir a un reparto más equilibrado de recursos, se empecinan en aumentar su caudal.

 

Racismo, no. Gitanos, sí. De Rumania o de España. De todo el mundo. Las exclusiones de seres humanos constituyen una de las lacras heredadas de nuestro pasado. Los franceses no son racistas. Ni los españoles. Sólo que todos, por acción u omisión, participamos de la xenofobia de unos cuantos listos. Gitanos, sí. Racistas, no.

 

Un saludo.

MATSA, MATSA

 

 Lo mismo después se queda en nada. Igualico. Aunque así fuere, algunos nos vamos a dar el pírrico gusto, pero gusto al fin y al cabo, de que el otrora virrey de Andalucía y hoy vicepresidente florero, digo tercero, del (des)Gobierno de Zapatero, se vea obligado a declarar por el célebre asunto MATSA. MATSA, sí el de la subvención de diez millones de euros a la empresa que apoderaba la hija del señor Chaves. Que se va a quedar en el limbo, vale, pero alguna satisfacción nos llevaremos quienes, va para un año, interpelamos en los medios a D. Manuel y presentamos denuncia contra él en sede administrativa.

 

Ya sé que, con anterioridad, la Junta de Andalucía -faltara lo contrario- archivó el caso. No podía ser de otra manera. Como, asimismo, llevó a cabo el Tribunal Supremo. Hala, casi sin alancear el toro, al sobreseimiento. Que la Fiscalía dice que nones y, ya está claro, el nivel de politización del Ministerio Público se halla en boca de todos. Pregunten, si no, a Pons.

 

Pues eso, amigos, que resulta que andaba por ahí el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y, no me explico si con el pie cambiado, ha decidido llamar a declarar al todopoderoso Condeduque de Olivares, perdón, de Chaves, -en qué estaré pensando- sobre la famélica ayuda oficial de más de mil seiscientos millones de pesetas a la sociedad en la que doña Paula, la niña, tenía manifiestos intereses. A declarar. A declarar. A galopar. A galopar. Todavía quedan resabios de los himnos de rebeldía que cantábamos los jóvenes contra las dictaduras de los años setenta. Del pasado siglo.

 

Lo que sí tiene claro este articulista es que ha podido incurrirse en prevaricación. Cosa distinta es que se pruebe. La prueba es difícil cuando los obstáculos son altos, abruptos y escarpados y, a la vez, el buscador de huellas apenas dispone de un poco de cuerda, un par de ganchos, mucha ansia y nula cooperación. A tenor de la doctrina de la propia Fiscalía, en el asunto MATSA se reúnen los elementos que tipifican el presunto delito. Qué cuáles son. Sigan leyendo.

 

Se producen dos elementos subjetivos: un altísimo cargo público e institucional, el máximo de la Junta de Andalucía, como es su Presidente, y un alto representante de la empresa favorecida, en este caso, su apoderada ad hoc. D. Manuel Chaves ocupaba, a la sazón, esa Presidencia y Dª Paula Chaves tenía el apoderamiento de MATSA para esos fines.

 

De igual manera, concurren dos elementos objetivos: los de parentesco. En primer grado de consanguinidad. Padre, don Manuel, de doña Paula.

 

El quinto elemento del grupo doctrinal es el temporal. Es decir, que coincidan en el tiempo la actuación de Chaves padre, como Presidente, y de Chaves, hija, como apoderada. No antes uno y después la otra. No. Ni al revés.

 

Se podrá argüir, por parte de la defensa de los Chaves y del Ministerio Fiscal, que al caso viene a ser lo mismo, que con todo el poder que ostentaba el papá en la Junta, le hubiera sido muy fácil abstenerse en la votación y, de esta manera, evitar cualquier conato de acusación. Podía. Claro que podía. Pero en la Andalucía de Chaves, antes, y ahora de Griñán, ya no se guardan ni las formas. Tal es el sentido de impunidad de que se orlan, que ni se molestan en disimular, Para qué. La oligarquía pública tiene asiento longevo en la Junta psoecialista. Ni se inmutan, oigan. La cara no se les cae ya de vergüenza. Han practicado tanto el enchufismo, y siguen en ello tan tranquilos, que aviados están los que piensan que, por vergüenza torera, el papá se iba a abstener. Ja, ja.

 

Cuando renquea la transparencia, enmudece la objetividad y se dictan resoluciones arbitrarias, esta democracia se prostituye hasta el límite de la dictadura. Así, el imperio de la ley que brota del pueblo se confunde con la ley que emana del tirano. Es igual que el déspota que confunde, contumazmente, su patrimonio personal con el patrimonio público.

 

A declarar, don Manuel. A declarar.

 

Un saludo.

DOS SEMANAS

 

Primer día de septiembre. Servidor insistía sobre el tema de las pensiones. El tema como problema. Cualquiera puede avanzar un incendio si observa a unos domingueros preparar una barbacoa campestre en pleno verano. Cualquiera con dos dedos de frente. Zapatero. O no tiene frente o no tiene dedos. Las pensiones pueden incendiar este país. Incendiarlo y convertirlo en cenizas. Desde que inicié mi andadura con este blog, he puesto especial énfasis en la correlación economía-sociedad. Caminan tan estrechamente juntas que si cortas las alas a la abeja financiera, el cuerpo social se rompe la crisma. La abeja Maya pierde sus rayas.

 

Les invito a releer el susodicho artículo. Del mismo, reproduzco el siguiente párrafo: “El problema de las pensiones no es nuevo; por el contrario, siempre ha generado inquietud. No obstante, ese genio de la indiligencia dirigente que es Zapatero, ha convertido la inquietud en miedo. Es mucha la crisis que sufrimos por arte y gracia del partido del Gobierno de Rubalcaba o de Chacón. El temor se incrementa desde el momento en que el Presidente de la nada está vendiendo un producto social que se contradice con las declaraciones de MAFO, Gobernador del Banco de España, y que colisiona con las consignas de UGT y CC.OO en tanto han venido demandando jornadas laborales de cuatro días”.

 

Trece de septiembre. Zapatero ha hablado. En Oslo, aprovechando que el río de la reformita laboral pasaba por allí, al desarbolado presidente de este gobierno de mala jaez se le ocurre descubrir, ahora, el Pacífico. "Un gobernante que tenga los datos de los que nosotros disponemos sobre envejecimiento de la población y cambios demográficos en España debe tomar decisiones", ha dicho. Hasta hoy, barbacoa estival en el mes más tórrido de los últimos treinta años, el jefe del Consejo de ministros, no se ha enterado del peligro. Y del temor subsiguiente. Y del pánico que se se preconiza. El pobre. Con lo listo que es. Con lo bien que lleva el aborto. Con la defensa que hace del separatismo. Con la despreocupación que caracteriza la vertebración del Estado. Con la lucha que sostiene frente a la corrupción. Con la mano firme que conduce el cohete económico. El pobre. Con lo listo que es y no ve lo que tiene delante de las narices.

 

Suelo torcer el gesto cuando algunos tertulianos refieren el carácter optimista de Zapatero. La visión buenista del hombre. Por favor. El embaucamiento. El infinitivo es embaucar. Con un matiz. No engaña prevaliéndose del candor del engañado, que también. Engaña adoptando una imagen candorosa, un talante conciliador, una afable manera de hablar. Alucina. Se alucina. El optimismo del Secretario General de Pepiño no es el de un encantador de serpientes. Demasiado cobarde para andar entre reptiles. Si acaso un sérpido disfrazado de santo. Un áspid como el que mató a Cleopatra.

 

La reforma laboral. El ataque al salario de los funcionarios. La reforma de pensiones. Modifica pero no mejora. Enmienda pero los malos hábitos prosiguen. Restringe pero no disciplina. Se contiene pero dice lo contrario de lo que ejecuta. Qué pieza, madre, qué pieza. ¿Alguien conoce un rincón donde situar trastos inútiles?

 

Un saludo.

TURBIDEZ Y MEMORIA

La dizque izquierda onubense es de pena. El otoño envuelve a la política en sombras. Sombras nacidas al sol de la fricción dolorosa que se acerca. El agua de Huelva corre túrbida. Toda una alegoría.


Algunos historiadores cerraron la Transición de manera anticipada. La voluntad de consenso del pueblo. Era necesario cerrar un capítulo. No de nuestra historia, sino de nuestra vida. El monstruo de odio y de muerte que fue la guerra sigue presente. Su presencia no es fantasmal. Es corpórea. En vez de aventar el espíritu bélico, se actualiza el ánimo revanchista.


La revancha comporta desquite. El desquite arrastra venganza. La venganza atiza el fuego del rencor. Y el rencor aviva la mala sangre. Mala sangre que persigue la revancha. Es el bucle del desamor. El círculo vicioso del odio más cainita. Intereses bastardos insuflan maldades nuevas para ensanchar la pira. Detrás de estos movimientos desestabilizadores no se encuentra la derecha. ¿Entonces?

un saludo

 No tengan duda. Es la izquierda. No la izquierda de convicciones rotundas, de limpia mano y de intachable recorrido. No. Esa izquierda era, y es, admirable. Es la izquierda extrema que ambiciona poder y dinero, que mece la cuna del desencuentro, que pretende la ruptura que no fue, en vez de la comprensión que sí floreció. Es la izquierda falsa que, hoy, provoca, bravuconea, hostiga, pincha y fanfarronea. La izquierda estomagante, árida de ideología y ávida de mando. La izquierda que no deja sitio para el apaciguamiento ni lugar para el sosiego, la serenidad y el diálogo. La izquierda que sólo cobija a la ofensa, al enojo y a la afrenta.


La izquierda mala, preñada de ideas satánicas. La izquierda charnega y maketa que implora el perdón por su pasado franquista. Izquierda de Mario, Javier o Zapatero, que esconde a sus ancestros de derechas. La izquierda conversa de la derecha que se convierte en Torquemada sanguinario. La izquierda cobarde que no promueve la república y no demanda la ruptura del Estado español por la vía legal. Por la vía legal, no se atreve esta izquierda de cartón piedra. Es la izquierda desmemoriada que no sabe leer para no avergonzarse de las palabras escritas. Es la izquierda cruel que llama a la ignorancia memoria y denomina historia al dolor presente de heridas no cicatrizadas.


Turbidez en la memoria. Agua clara.

 

Un saludo.

18/09/2010 13:28 franciscovelasco Enlace permanente. sin tema

ZAPAKOZY: (57 años, Jose)

Duele. El tema de los gitanos duele. Y mucho. Dicen que los gitanos no quieren para sus hijos buenos principios. Dicen. Pero el dicho es falso. Los gitanos tienen buenos principios. Otra cosa es que esos principios no sean los de la sociedad no gitana. Los buenos principios constituyen la manifestación de la moral de un ser humano.

 

Los gitanos sí tienen principios. Tan buenos como los principios de los payos. Sin embargo, la diferencia entre unos y otros otorga la exclusiva de la bondad a los segundos. Triste moral la de quienes desprecian la de los demás.

 

Lo de Sarkozy es para nota. O no se explica bien o lo interpretan muy mal. En este segundo caso, debe reclamar nuevos glosadores. El levantamiento de los campamentos ilegales puede ser, en general, una medida correcta, necesaria incluso. Multitud de razones, todas ellas legales, pueden explicar una actuación en el sentido apuntado. Campamentos, fuera. Excelente decisión si se fundamenta como es debido. Nada que objetar al hecho.

 

Lo que sí es reprochable es la noticia. Al menos, la traducción -traducir es traicionar- que ha llegado a la opinión pública. Miles de gitanos expulsados de Francia. Oiga, serán miles de personas desterradas del país debido a una conducta reprobada por la legislación francesa. Oiga.

 

Si son gitanos, o no, es otro cantar. En cualquier caso, profundicemos. Si no son gitanos y se tratare de una ofensa a esta etnia, nos encontramos ante un ataque del tipo nazi. Que no creo. Mas si, en cambio, todos los expulsados son gitanos, procedan territorialmente de donde fuere, nos zambullimos en un charco más profundo y negro. El charco de la marginalidad. Volvemos a las reservas de pieles rojas. La lucha entre civilizaciones habría virado hacia un rumbo de muerte y de miseria. Los colonizadores incivilizados pretenden modificar las formas de vida de los colonizados cívicos.

 

Sarkozy podrá ser un racista. Podría serlo. No lo descarto. Mas no existen pruebas de ello. Como tampoco está acreditado que la orden de expulsión se haya producido en el marco de un espíritu de xenofobia. En consecuencia, presumo la inocencia del presidente francés.

 

Lo que uno no entiende es el papelón desempeñado en esta triste causa por el señor Zapatero. No se entiende. Zapatero se ha postulado públicamente como el paladín de las minorías acosadas, de los desvalidos sociales, de los desheredados de la fortuna. La izquierda más roja que los siglos contemplaron se ha encarnado en el presidente del Gobierno español. Y sin embargo,... no te quiero. A los gitanos no los defiende el mandamás de los psoecialistas. Si son gitanos. Y si no lo son, inmigrantes sin duda que sí. O gitanos o inmigrantes. Minorías.

 

Zapatero dice que no, hombre, que no. Que él no se mete en lances verbales entre su amigo (y una leche, con perdón) “Sagcosí” y la señora Reding. Que ésta tiene una lengua muy afilada, asegura el estandarte de la igualdad. Que si su amigo ha hecho esta cosa, bien hecha está. Que su amigo no comete barbaridades. Que si son gitanos, pues se merecerán la expulsión. Y un cuerno, señor Zapatero. Y un cuerno. No tiene Vd. menos vergüenza política porque no se entrena a fondo. De hacerlo, sería Vd. el Rocky Stallone de la miseria, el Rambo de la jungla más cruel.

 

Mire, señor Zapatero. Mire a su alrededor. Hoy apostata de sus principios y mañana abjurará de su posicionamiento. Ayer negaba la crisis y hoy comulga con la recesión. Antes defendía a los trabajadores y ahora se hace un castillo con los salarios que les ha recortado. Hace un rato, Vd. apoyaba los derechos de los más infelices y, cinco minutos después, protege a quienes, supuestamente, pisotea esos derechos.

 

Es muy fácil, hombre. Un poco de valor, de valentía. Si no quiere -que no quiere porque no se atreve- molestar en exceso al derechista francés, al menos lance su discurso de defensa de los gitanos. Porque, Zapatero, los gitanos sí tienen principios. Quien no los tiene es Vd. Parafraseando al gran Groucho Marx, Vd. cambia los principios cuando éstos no le convienen.

 

Sarkozy tiene principios. Se discrepará de algunos de los que mantiene. Zapatero tiene finales. Lo que le interesa son los resultados. La forja de un cobarde político y de un político cobarde. La alargada sombra de un ciprés circunflejo se cierne sobre España. El descanso político de individuos de esta laya sea pronto con ellos. Zapakozy.

 

Un saludo.

INFRAGOBIERNO

 

El prefijo “infra” significa inferior o debajo. El término “Gobierno” designa al sujeto que dirige un país o una colectividad política. El de Zapatero entra en la categoría de “infragobierno”. Se halla por debajo del mínimo exigible a quien desempeña esta función. Se inserta en la división cutre de lo ínfimo, de lo peor, de lo no valioso. Y así.

 

Aristóteles entendía la felicidad como la causa final de la vida de todo ser humano e identificaba esa felicidad no con el hedonismo, sino con la vida contemplativa. El Gabinete “Maligari”, que no Caligari, ha oido campanas pero no sabe de dónde vienen. Ha entendido que la vida contemplativa corresponde a los ministros y no al pueblo.

 

El mismísimo Gabilondo, titular de la cartera, ejem, de Educación, es catedrático de Metafísica. El hombre no les ha aleccionado en la verdadera interpretación de la filosofía del griego. Ellos contemplan el mundo como un caleidoscopio. Buscan imágenes bellas de artificio. La realidad les asusta y fustiga. Contemplan el sufrimiento del pueblo desde la azotea de un zigurat destruido. Muy posiblemente, el discípulo de Platón tuviera en mente el modelo gubernamental español cuando previó que la democracia se corrompería al compás de la potestad de ganarse con halagos el favor del pueblo.

 

Seis años de zapaterismo irredento han dejado huella en la historia política de nuestra joven democracia. Nunca un dirigente se alió con la forma hasta el punto de descargar al fondo de su esencia. Resiste. Pese a todo, aguanta el embate. A base de conceder graciosamente y de ceder con la cobardía de los tiranos, se aferra al mando. Como sea. No gobierna, pero se mantiene. Ha hecho del Estado un ente desnaturalizado. De la nación un concepto desfigurado. Del ser humano, un animal no social que desarrolla sus fines en el seno del partido más votado.

 

La comunidad ya no existe. El lenguaje se materializa en buenas palabras y malas acciones. La memoria ha apostatado de la universalidad y se ha reducido a la conveniencia más sectaria. Las leyes no persiguen diferenciar lo permitido de lo prohibido. No señor. Su objetivo es regular la esfera privada, satisfacer las ansias independentistas de sus aliados de coyunda para uncir los bueyes en pos de su interés particular.

 

La subordinación de lo privado a lo público aleja cualquier intención cohesionadora. Si Montilla pide, Zapatero entrega. Por fuerza. Por narices. En el mismo sentido los descendientes de Arzallus. Los extremeños y andaluces recibirán óbolos testimoniales siempre que el psoecialismo vernáculo se someta al imperio de la centralidad. Óbolos. Como tales hay que considerar el dinerillo que ZP ha adelantado a don Pepe Griñán para hacer dos o tres kilometritos de carreteras. No más. Venderán la limosna como una ingente herencia. La obra, como faraónica construcción.

 

No hay salida. Estamos rodeados. Con el infragobierno zapateril, la salida del dédalo es imposible. El guía es un impotente político disfrazado de fecundo explorador. Infragobierno. Infrahumano. Infrautilizado. Infra. Por debajo de. Infrasalarios. Infrapensiones. Infraestado. Infralenguaje.

 

Un saludo.

SÍ, BWANA

 

Peces Barbas, uno de los papás de la Constitución, se queja. Todo un ejemplo. Todo un síntoma. El síndrome del desaliento.

 

Que don Gregorio se queje, debe alarmarnos. Que uno de los políticos más poderosos de la izquierda psoecialista proclame su hartazgo de cómo su partido ejercita el poder, reclama nuestra atención. Si este personaje de relumbrón se lamenta sobre el Gobierno de Zapatero, hasta qué punto de la coronilla estará la ciudadanía, el común. Hasta qué extremo hemos llegado para que el gran constitucionalista, y tendencioso político, lance al aire palabras de sumisión como la que da título al presente artículo. Sí, Bwana.

 

Este madrileño septuagenario se siente mal. Pobre hombre. Ha pasado a engrosar la lista de los arrinconados por el presidente narciso. A José Luis, constitucionalista de contra, le va a toser Gregorio, maestro constitucionalista de pro. En qué mundo estamos. Al revés. Aquí no manda el sabio. El poder recae en el sabihondo. En España no impera el saber, sino la picaresca. La autoridad no se halla en manos de la persona ejemplar, sino del pillo sin escrúpulos.

 

Pero hombre, Gregorio, a estas alturas de su vida, cómo se le ocurre agraviar al césar y ponerse de lado de Tomás Gómez. Acaso había olvidado la frase lapidaria del hermano de Juan Guerra de que quien se mueve, no sale en la foto. Ah, Gregorio, la memoria nos juega a todos muy malas pasadas. A su edad, Gregorio, y con su experiencia, no puede pasar por alto que llevarle la contraria a Zapatero es un suicidio político. El de León tiene a todo el grupo en un puño. Los más dóciles comen de su mano. Los díscolos, reciben la ostraka, como don Francisco enviaba al motorista para destituir a un ministro.

 

Mas si el recuerdo le es infiel, permítame una ayuda. Usted fue uno de los guiñoles que empleó su presidente para ejecutar su nefanda política de desmembración del Estado. Guiñol consentido que, por un momento, creyó en la importancia vital del discurso que, por su boca, soltaba el manipulador de muñecos. Cuando le nombró Alto Comisionado para el Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Pepe Luis colocó el rábano allá donde el caballo atiende con celeridad la orden. Y el caballo, mira que te mira, caminito adelante.

 

Tan bien hizo su papel de desmantelamiento de las asociaciones de víctimas de ETA y bandas terroristas similares, que se le acusó, con toda razón, de favorecer al Partido, su Partido, y al Gobierno, su Gobierno, en vez de alentar e impulsar las reivindicaciones de la asociación de familiares de asesinados por las hordas canallas del crimen nacionalista. Ni siquiera se dignó acudir a las manifestaciones de estos colectivos de víctimas. Alegaba usted que se debía a su Gobierno, que es su partido. Llore, llore, don Gregorio, pero sus lágrimas de cocodrilo no hallan acogida en quienes defendemos a las asociaciones contra el crimen organizado del independentismo más cruel y despiadado. Llore, llore.

 

Como lloraría, de placer, de disgusto, de descanso o de ira, cuando, a los dos años de hacerle el trabajo sucio al señor Zapakozy, éste decidió quitarle de enmedio. La generación de usted, que es la de Pablo Castellanos -éste sí es un socialista de verdad-, se conoce como la generación sí-si. Sí al Jefe y sí al cargo. Sí, bwana. Sí, mi cargo. Zapatero no quiere a su lado a titulares de esta quinta política. La sombra de Felipe le desagrada sobremanera.

 

Me queda una duda. No estoy seguro si usted consideró una patada en el culo, con perdón, el premio de la Cruz de Carlos III, con el que el Gobierno psoecialista, el suyo, le obsequió o si, en cambio, busca usted venganza con su apoyo a Gómez, por tan pomposo e inútil condecoración. Tenga en cuenta que la venganza se sirve en plato frio. ¿O no?

 

Un saludo.

I.V.A. O I.R.P.F.

O IVA o IRPF o más recortes salariales. Cabe preguntarse cuánto déficit puede soportar un Estado y en qué manera afectará a los gastos sociales. Hasta cuándo resistirá el Estado español con las reivindicaciones económicas y financieras de los nacionalistas, los altos gastos de la Seguridad Social y el dudoso bienestar educativo y sanitario. Tetas y sopas no caben en la boca. Las preferencias de los españoles para superar la crisis pasan, en este orden, por reducir los impuestos, bajar las cotizaciones sociales, preservar el gasto en sanidad y educación y limitar el intervencionismo estatal en la economía. En este sentido, los ciudadanos estiman que la obra pública es lo más aconsejado para crear empleo, del mismo modo que consideran urgente no aumentar el ya grueso núcleo de funcionarios y, sobre todo, eliminar de raíz el despilfarro.


El Gobierno, por su lado más partidista y partidario, dice que nones, que el pueblo vota cada cuatro años. Y va que chuta, subraya. La democracia es una canción sin letra cuya música se interpreta como le sale de la entretela al Presidente narciso. Toca de oido porque ni siquiera sabe leer una partitura. Desafina que asusta. Y qué hace. Lo propio. Ahora sube impuestos, recorta salarios, congela pensiones, facilita el despido, impone el copago sanitario y mata las libertades económicas. De ahí que paralice la construcción de autovías. Por eso, incrementa el derroche en aviones, cochecitos, caviares, televisiones, y en compensaciones a amigotes y agradecidos.

 

 

La teta fiscal no puede engordar. Contraerá el consumo e incentivará el ahorro a la espera de tiempos mejores. Los salarios deben mantenerse conforme al IPC porque, en su defecto, la inseguridad laboral creará prisioneros de la improductividad. Para ser competitivos, se debe escarbar en la tierra de la innovación. En la competitividad se halla la clave del progreso. Aquellos países que controlen, pues, el gasto e inviertan en empresas competitivas, saldrán antes de la crisis.



Sólo el control y la austeridad permitirán reducir el déficit. Más todavía si la inversión echa una manita. Si no se compadecen medidas conservadoras con otras neoliberales, vamos a comer pan con manteca.

 

Y, sin embargo, los impuestos van a subir. O se incrementa el IVA o se alza el IRPF. Que no, los funcionarios pagarán todavía más el pato. En suma, los trabajadores nos comeremos el plato roto. A pesar de todo, de huelga general, nada. Por dos razones. La primera, porque los convocantes han urdido una gran trampa contra el partido de la Oposición. La segunda, porque siempre me he manifestado contrario a las huelgas políticas. Sí quiero que Zapatero deje el Gobierno y que, con él, se largue la ristra de ministros ineptos que elogian su desnudez. Pero en democracia, o Zapatero dimite, o plantea una cuestión de confianza o convoca elecciones generales.

 

Golpes de Estado, ninguno. Ni militares ni sindicales. El soberano es el pueblo.

 

Un saludo.

MIEDO PROVECHOSO

 

Río revuelto, ganancia de pescadores. La crisis, caldo de cultivo de extremismos políticos. De izquierda y de derecha. Sociología histórica elemental. La pobreza es la campanita de Paulov a cuyo tañido acude el ganado más ultra. La desesperación y la miseria son malos compañeros de viaje.

 

Los buenos resultados obtenidos por la derecha en las recientes legislativas suecas entran dentro de la normalidad. Repiten victoria electoral. Victoria empañada, en buena medida, por el acompañamiento de los sectores más fundamentalistas de la ideología conservadora. La xenofobia se hace sitio en los rincones más tradicionalmente progresistas de Europa. Profundos cambios sociales se ciernen en los países del Báltico.

 

Escandinavia ha dejado de ser el referente del socialismo democrático y de la gestión económica más adelantada. En Suecia, los elevados impuestos se pagaban con gusto en tanto se compensaban con un altísimo nivel de vida dentro de un marco económico muy sano. El modelo sueco se extendió, con éxito, por los países vecinos. El modelo se extingue al socaire de la crisis. Los paganos, los suecos pero, sobre todo, los inmigrantes. Durante años, la mano de obra extranjera fue esencial para el desarrollo nacional. Hoy, cuando se da la vuelta a la chaqueta financiera, sobran los alóctonos. Vivir para ver.

 

La extrema izquierda busca su parte del festín. La Rusia de hoy es el núcleo de la Unión Soviética de antes de ayer. Por más que el capitalismo haya encontrado abono para las prácticas más crueles, el pueblo vive sumido en niveles de necesidad que nos llevan a reflexionar. Serdioukov, Ministro de Defensa del Gobierno de Putin, que no de Medveded, quiere, qué casualidad, dotar de armamento moderno a las fuerzas armadas. Casi medio billón de euros se ha presupuestado para acometer esta obra de caridad y de justicia social. Medio billón.

 

La guerra fria de la postguerra llenó los bolsillos de muchos “patriotas”. Tiempos críticos de un período de inquietud. La crisis de nuestros días aventura propósitos surgidos de miradas hacia atrás. Algunos advierten la parábola de la mujer de Lot. Otros enarbolan la enseña de la historia que se repite. La tierra está removida. Lista para el abono. El problema radica en la semilla que se siembre. En el agua con que se riegue. En la época que se coseche. En la intermediación y venta de la materia prima.

 

Los extremismos ideológicos se juntan. Llegan a confundirse en su empecinamiento maléfico. El miedo a la ruina alienta el miedo al conflicto y el temor a las guerras amortaja el valor de los ciudadanos. Si el miedo insuperable puede ser un eximente penal, ese terror llega a ser un catalizador que sepulta las libertades. Si éstas desaparecen, hay que preguntarse: “cui prodest”. Quién se beneficia. Quién se aprovecha del miedo de los demás. La respuesta es fácil: los que pescan con dinamita, los que cazan al acecho, los depredadores sin escrúpulos. Que dónde están. Más fácil me ponen la contestación. Miren a su alrededor. Los que han perdido su empleo, su casa, su coche, son las víctimas. Los que predican la paz social de los súbditos, son intermediarios del dictador. Los que incrementan su patrimonio sin razón aparente, los grandes beneficiados. Miren, miren.

 

El miedo es la coartada del lobo. La frase no es de este servidor. Se atribuye al Papa Woytila. Lobos. Miedo.

 

Un saludo.

AUTOGOBIERNO

 

 Hay quien ha calificado a Zapatero de Narciso. Me gusta. Escritora ha declarado que padece el síndrome de la “madrastra de Blancanieves”. Me encanta. Más preciso, en cuanto connota un delirio mayor, El narciso sólo se ve a sí mismo. Se complace en su figura. Está feliz de conocerse. La madrastra del cuento se compara con los demás. La belleza del otro, de la otra, le atormenta. No puede soportar que nadie tape los rayos que irradian de su faz resplandeciente. Rechaza la verdad que desluce su protagonismo absolutista.

 

Cuando alguien, que dice servir al pueblo, reduce su periplo gubernamental a un resumen de hincha futbolístico, revela su inopia cultural, la calidad de su veneno intelectual y su nihilismo argumental. En cualquier caso, lo que me aturde y me desalienta es la posición "pilatesca" de algunos que se lavan las manos para no comprometerse. Zapatero pide en Cataluña el autogobierno de esa región. Antes preguntó al espejito si Rajoy es más bello que él. Como el espejo dijera que sí, en mil pedazos lo rompió. Como romperá España a poco que la fractura de la Nación, del Estado y de la Administración le permitan prolongar, algunos minutos aunque fuere, su título de belleza. Sus escrúpulos políticos tienen la misma enjundia que los de un caracol.

 

Tentación de los totalitarios es crear una vida utópica, huérfana de miserias y de enfermedades del pasado y temerosa de las oscuridades del futuro conformista. El británico Huxley representó, de forma magistral, esta voluntad en su "Un mundo feliz". Constituye la lucha perpetua entre la verdad y la ficción, por más que, como ocurría con el platónico mito de la caverna, el mundo irreal trae la felicidad, sean los habitantes esclavos o estén presos en la cárcel de su mente.

 

Sin embargo, la Bolsa no sube por la curación de la enfermedad de los mercados, sino por la creencia de que el mercado será salvado de las aguas, como un Moisés mercantilista, por los nuevos egipcios de la Unión. Y como Moisés, el mercado, una vez rescatado, volverá a ser líder del pueblo oprimido, de la hecatombe bursátil, de la autorregulación de la naturaleza. El rescate es una medida temporal, un truco efectista, un cinematográfico efecto especial. La Bolsa puede engañar al mercado, pero sólo un ratito. El que no tiene capacidad de engaño es el mercado. Por mucho lifting al que se someta, por mucho transatlántico que se habilite, el maquillaje es perecedero. Se sigue construyendo sobre terrenos movedizos.

 

Pero la madrastra hipernarcisista sigue al pie del espejo. Se mira y mira. Sigo, se dice entre satisfecha y engreída. Sigo, masculla con la devoción del poseso. Mientras, las prestaciones sociales se tambalean. Educación y Sanidad, de campaña electoral. La agricultura, hibernada, a la espera de Marruecos. La industria, en descenso vertical. Desempleo rencoroso. Bolsa que repica. Expectativas, lejanas como los tambores. Vendavales independentistas. Justicia cobarde. Tribunales perdidos. ¿Regeneración? Como la del 98. Palabras al viento. Pobreza que avanza. Más desigualdad. Prensa que calienta pero no quema. Opiniones que ondean mercenarias al viento del mejor postor. Políticos, empalados en la estaca de su irresponsabilidad. Ciudadanos que hallan consuelo, y sopor, en la tonta caja lista.

 

Los problemas se acumulan, las soluciones se quedan en el estrato de la promesa vacía. Brotes verdes de la esperanza ficticia sucumben ante los rebrotes rojos de la sangre del paro. La culpa, del mundo, rugen los milicianos ministros que se aterrorizan porque la poltrona de poder se les escapa del mullido trasero. Ojos iracundos, labios contraídos, puños encrespados. La madrastra no quiere que nadie le expropie el tesoro, su tesoro.

 

Las ministras muñequitas, que dice la prensa alemana, contribuyen al fulgor de la madrastra narcisa. Los ministros ignaros, más de lo mismo. Los caudillos independentistas sacuden el árbol envenenado. No dejarán que caiga, pues el veneno garantiza la continuidad de su horizonte separatista. Un nuevo árbol complicaría muy mucho sus proyectos segregadores. Que siga el mismo. El árbol madrastra, encantado de su papel. Se ve tan hermoso... Leña es. Leña. Leña vieja y llorona que el gallo picotea para su conveniencia y para aprovechar la caída del árbol por el que, en vez de savia, circulaba veneno.

 

Un saludo.

INDUSTRIA

 

 La AIQB agrupa a dieciséis plantas industriales que hacen del eje Huelva-Palos de la Frontera uno de los principales centros del sector secundario de España. El núcleo fabril químico da trabajo a miles de personas. El problema es que los tiempos cambian a una velocidad de vértigo y lo que ayer era válido e incluso valioso, hoy se queda obsoleto y anacrónico. Gerardo Rojas, presidente de la asociación, ha llegado a declarar que el Polo Químico está pasando el peor momento desde su creación.


Los EREs convulsionan, el cierre temporal se teme y el lock out definitivo pende cual espada de Damocles. El desempleo asusta. La amenaza de la deslocalización se asoma con descaro. Por más que Rojas la desdeñe como próxima, es un mal genérico y general que se abate sobre países industrializados que en un pasado no muy lejano sufrieron las desdichas del subdesarrollo.


La Química pasa por sus horas más bajas. La obsolescencia de algunas fábricas afecta directamente a su productividad y ésta es el indicador primordial de su nivel de competitividad, única receta capaz de hacernos superar la crisis que nos embarga.


Se vive un momento delicado. La magnitud del desastre que se nos avecina es de época. La situación se antoja irreversible. Pocas dudas caben sobre el futuro negro que se cierne. Efecto dominó. De otro lado, las agresiones ambientales han llegado a un punto de estiramiento que la interpretación interesada de sentencias judiciales evita romper. Los estudios epidemiológicos rigurosos e independientes brillan por su ausencia. La salud, primero. El trabajo, después. Felizmente descartado el peligro para la salud, el trabajo constituye nuestro primer objetivo.


Con esta Junta que gobierna (con perdón) nuestra Andalucía, el amiguismo y el enchufe han tomado carta de naturaleza. La formación (el Fondo sin fondo) se ha convertido en el búnker do se escamotean de las listas del paro a miles de desempleados. La crisis, lejos de iniciar su desaparición, se está consolidando como las lapas se adhieren a las piedras.


Preocupa sobremanera que los trabajadores que defienden, con uñas y dientes, su puesto de trabajo, engrosen las abarrotadas listas del paro. Por ellos, aunque sólo fuera por ellos y no por el exclusivo beneficio de las empresas, La Junta debería decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

 

Claro que ese deber en la Junta es imposible. Donde no hay ética, sino miserabilidad, nada más se puede pedir. Y donde en vez de sangre, circula electricidad que se enchufa, pues de humanidad, nada de nada. Así estamos. Pero nos resbalamos hacia la sima. Catacroc.

 

Un saludo.

GUARDIAS CIVILES

 

 El brazo armado del franquismo. Así calificaban a la Guardia Civil los pijos progres y los progres pijos de la izquierda de la tardodictadura. Torturadores. Lo más bonito que le decían entonces, era lo de practicar la tortura como el que amasa harina. Fuera con ellos. El Cuerpo no es benemérito. Ni siquiera mérito.

 

Felipe González, en sus años lozanos de político sevillano que se come a los capitalistas, quiso desterrar a la Guardia Civil del escenario político de la Transición. Semejante colectivo está manchado de sangre. No cabe en una democracia. Decía. Son las palabras del utópico fruto de un embarazo ectópico. Hablan sin saber y ese saber se disimula cuando, al menos, callan. Felipe rectificó una vez. A tiempo. Algo parecido le sucedió cuando declaró, urbi et orbi, que de entrar en la OTAN, nada. Más tarde, conocedor de lo que la actividad política era, volvió a entrar por el arco de la realidad. Entonces, pudo decir: de salir de la NATO, tampoco. España se quedó con la Alianza del Atlántico Norte. Más vale tarde que nunca.

 

La Guardia Civil se convirtió en bastión de la democracia. Hermoso ejemplo de respeto a la legalidad, de integración en el nuevo régimen y, especialmente, de altísimo sentido de la profesionalidad. La Guardia Civil no sólo fue/es un servicio público productivo, sino tan competitivo que, de conducirse por este cauce la economía española, otro gallo nos cantaría. En cuyo caso, el desempleo estaría capitidisminuido y los índices de endeudamiento, próximos a la inexistencia.

 

Todos los Gobiernos democráticos han coincidido -rara avis- en alabar las virtudes del Cuerpo por excelencia. Todos. Incluso el de Zapatero. Sin embargo, cuando el engaño embarga la credibilidad de los politicos, las promesas se incumplen hasta extremos vejatorios. Los compromisos que el PSOE adquirió para con la Benemérita, constituyen una manifestación cruel de cómo no se debe actuar en la función pública ni en la actividad privada. Es la consagración de la mentira. El epicentro del sismo dañino.

 

La importancia de la Guardia Civil en España se mide, hoy, en términos de aquiescencia popular. El pueblo reclama la presencia, hasta en las aldeas más tranquilas, del Puesto. Con una pareja de tricornios se conforman. Su presencia genera seguridad y proporciona aire de libertad. Dos virtudes, a veces contrapuestas, que se aúnan en el mismo grupo.

 

Tanto valor y, en cambio, cuánto desvalor. Abuso de confianza. El mundo al revés. Se premia al malo y se castiga al bueno. En este aserto se resume la filosofía de Zapakozy. Arriba trepan los advenedizos que se pliegan a las órdenes del Partido. Abajo se despeñan quienes, dando muestras de competencia, se mantienen fieles al Estado, que, en definitiva, es la ciudadanía.

 

Malviven con salarios zarrapastrosos. Habitan viviendas cuartelarias no pocas veces insalubres y tercermundistas. Trabajan sin cesar en misiones de especial dificultad. Se posicionan como referencias morales en los campos, en las carreteras, en las fronteras o en las redes sociales. A cambio, reciben patadas en el alma. Ellos, los guardias civiles, son tratados como semoviente vulgar y como mano de obra barata. A ellos. A los mejores, patadas. Habráse visto.

 

Hago mías las reivindicaciones del Cuerpo de la Guardia Civil. Mi abuelo lo fue. Vivió, durante años, como un ermitaño. Pateando campos. Murió sumido en la pobreza. Como todos los guardias civiles. Cuarenta años después, exijo que sus compañeros dispongan de ingresos y recursos suficientes para seguir siendo pobres, pero no esclavos. Va por ustedes. Mi admiración. Mi apoyo.

 

Un saludo.

REDES Y PECES

 

Que si quieres peces, que te mojes. No regales el pez, enseña a pescar. El valor del esfuerzo y de la abnegación siempre fueron virtudes de los pobres y, en consecuencia, ideas de izquierda. Pocos ricos son de izquierda. Muy pocos. Sin embargo, grande muy grande, es la distancia que media entre el genio y el ingenio, entre la inteligencia y la picardía, entre el concienzudo trabajo serio y la repentina tarea, la lejanía entre el humorista y el cómico, o entre el buen compositor y el intérprete mediocre.

 

Lo que diferencia a la imaginación de la fantasía. Lo que hace el actor para no parecerlo. Lo que repugna al payaso de circo cuando se le denomina bufón cortesano. Lo que contiene un futbolista para no ser calificado de "tuercebotas". O a un torero para que no se le llame maletilla. Lo que hace el rigor frente a la salida del meritorio por el mutis. Lo que, en definitiva, demanda el respeto a los demás: mostrar la eficiencia de servicio que una profesión requiere. Lo contrario señala al irresponsable. El que planifica frente al "vive la vie".


La política no puede ser el arte de obtener dinero de los ricos y votos de los pobres con el fin de proteger a los unos de los otros. Tampoco es la segunda profesión más baja, aunque estrechamente ligada a la primera. Ya me entienden. Toymbee, clásico entre los clásicos, expresaba que el mayor castigo para los que no se interesan por la política, es ser gobernados por quienes sí se interesan. Es la respuesta pragmática de un científico, preocupado por la génesis de los sucesos sociales.Y en ello estamos. Todos tienen su razón pero la razón no es patrimonio exclusivo ni excluyente de nadie. En ese caso, la dictadura asoma su garra. Y no.

 

Las redes apresan pero las redes comunican. Con cuáles se quedan. Si entre ellas capturamos las verdades, bienvenidas sean. Si a través de ellas lanzamos mensajes de discordia y de desagregación, malditas. El reduccionismo puede ser tan beneficioso como la expansión. Y viceversa. No se trata de relativismos como principios. Sí como manifestaciones del respeto a las ideas del otro. Los peces pertenecen a miles de especies. No todos se dejan caer en la red. Ni siquiera hay redes para ciertos peces.

 

Uno determina su vida en la medida que la vida no sea la ballena de Jonás. Cuando esto ocurre, no hay Jonás que pueda contarlo. La vida de cada uno tiene su razón de ser en la vida de los demás. En soledad, no se es; se está poco tiempo. En compañía indeseada e indeseable, tampoco se es; se está mucho tiempo. En uno u otro caso, todos caemos en la red, entendida como trampa que algunos depredadores nos echan en nombre de las ideologías. Majaderos, unos. Mala gente, otros.

 

Un saludo.

TOXO

 

 El hombre. Rojo por dentro. Azul por fuera. O al revés. Obrero de día, burgués de noche. Faro sindical a ratos. Empresario, por reto. Dirige la mayor sociedad de España. Con dinero público e interés privado. Toxo, el señor del Báltico, quiere huelga. Huelga quiere el capo del crucero a tres mil euros la estancia. En plena mar, le daba uno juerga.

 

Toxo pide a los abuelos que no cuiden a sus nietos. El veintinueve de septiembre, no. Mientras se paseaba con su esposa por las aguas frias del norte de Europa, todos a trabajar. El gran Toxo descansa. Está cansado del pico del albañil, del tiznado del minero, de la soledad del marino, de la paciencia eterna del oficinista. Muy cansado de hacer nada. El burgués Toxo necesita reposo. Miles de liberados sindicales esperan sus órdenes. Unos pocos más afiliados confían en él. Administrar una compañía de ese calibre no es tarea fácil. Los beneficios, pingües, es verdad, pero resulta duro vestir la pana cuando tienta lucir el terciopelo. El café del Villamagna oscuro amarga la sonrisa espléndida del almuerzo opíparo, a cuenta ajena, en el lujoso hotelito. Ay, Toxo, qué pena me das.

 

Se te pone la misma sonrisa helada del Pepiño más feroz. Tu compinche, el ugetista, oculta su rubor tras la poblada barba. El bigotito no logra la misma piedad contigo, Toxo. Te descubre el rictus de soberbia y no contiene tu expresión despreciativa. No hablo de asuntos privados, declaras. Sólo declaras lo que te interesa, Toxo.

 

Nunca te caracterizaste, Monsieur le Commisioniste Ouvrier, jamais, por tu entrega a los demás. Ni has sobresalido por lo que aportaste a la cultura, al deporte, a la ciencia, a la filantropía. Acaso alguna vez mecenaste artistas o amparastes desvalidos. Acaso. Te distingue el cinismo de tu comportamiento. Le jour, aparentas ser Zola. La nuit, eres pintor de club de carretera. Sabes, como pocos, que el capitalismo no tiene más ideología que el mercado ni más leyes que la oferta y la demanda ni más credo que la maximización del beneficio. Lo sabes. Lo vives. Lo sientes. Lo practicas. Te hallas al frente de un ejército mercenario que alimentas con el dinero del contribuyente que, por supuesto, te ingresa el amigo de turno. A cambio de silencio. De complicidad.

 

Recuerdas, Toxo, a los demagogos de la Restauración, a los insultadores resultones, a los más repugnantes pandilleros políticos, a los dóciles alguacilillos que cortan orejas por imperativo del que preside un coso manchado de sangre y de orín. Recuerdas muchas cosas. Al ingenioso pilluelo barroco, al truhán de feria que chalanea, al vocero preelectoral. Se le acaba el chollo y se resiste a renunciar a tamaña ganga. La reforma laboral le dejará sin copichuelas de “domperignon” y el estómago rechaza el cazalla.

 

Buscas tu beneficio. Eres tan capitalista como el más reputado de los Rockefeller. Lo tuyo no es captar trabajadores para una causa justa. Tu interés se detiene en dar asistencias al poder zapateril. Que éste obtenga los votos, que tú te llevarás las subvenciones. A los trabajadores, que les den por allí. A los parados,... A esos no los conoces. Son cinco millones y subiendo. A ti te importan mientras los formes en cursitos de pitiminí que cuestan un riñón y forran a un montón. Qué te importa el español. Ni el obrero. Ni el parado. Ni el pensionista. Te importas tú, y tú, y solamente tú.

 

Reciba mi más sincero reproche, señor Toxo. Cambio el tuteo por el trato de usted. Sólo hablo de tú a mis amigos. Y a quienes desprecio por su conducta reprobable. Pese a la suya, le retiro el tuteo. Usted, señor Toxo.

 

Un saludo.

MÉNDEZ

 

El hábito no hace al monje. Ni la barba al progre. El sincorbatismo es síntoma de libro del arte de la simulación imperfecta. Méndez no es progre. Si me apuran, se acerca más bien al carca que finge. Su poblado y piloso mentón le confiere aspecto de obrero que anda a dos velas pero navega en yate terrenal de muchos millones. Su sincorbatismo es la guinda de un pastel que si lo degustas, puede producir salmonellosis. Por los huevos pasados.

 

Méndez nos llama hoy a la huelga general. El bombero pirómano que, junto al colega de Comisiones, ha amparado la política más indecente que, en materia económica, ha engullido nuestra joven democracia, nos invita a la huelga. Lo de invitar, es por decir algo. Nos coarta. Propiamente, nos llama con el cornetín de enganche multidistribuido por las también subvencionadas cajas de resonancia del festín mediático. Méndez lanza proclamas. Miles de carteles se entregan, a modo de aviso disuasorio, a las empresas. Advierten los panfletos de que “este establecimiento permanecerá cerrado el día 29 de septiembre por la huelga general”. Ni siquiera se toman la molestia de convencer al empresario, pequeño, grande, mediano o simple autónomo. Ni por un instante.

 

La razón es el instrumento que utilizan los demócratas para convencer. La violencia, el miedo, la presión, el chantaje, la extorsión, la amenaza son las pistolas verbales que emplean los dictadores y los tiranos para persuadir y/o disuadir. A gusto del miedoso. La cartelería sindical ahí está. Es mostrable. Se puede demostrar que quienes la han entregado en las distintas empresas vestían camisetas distintivas del apoyo a la huelga y lucían, qué pena, siglas de los dos grandes sindicatos.

 

Méndez dirige el BBVA del sindicalismo patrio. Toxo es el Botín de los dirigentes sindicales. Constituyen la cúpula de la Iglesia del sindicalismo vertical que se ha erigido a la vera del psoecialismo de Zapatero y que no se recata en presumir de poder y de dispendio. Méndez es el lobo que muestra indumentaria de pana y barba carcelaria para ahuyentar el cordero que mama de la teta del Gobierno de turno. Subvenciones quiero, admite. Para los trabajadores, asegura. El alto staff sindical es el colegio cardenalicio de la Iglesia. A lo largo de la historia, se ha diferenciado el alto del bajo clero. Al primer grupo pertenecía la élite nobiliaria. Al segundo, la multitud de desheredados que se batían el cobre en favor de causas justas.

 

De forma paralela, Méndez se ha convertido en el Primado de la iglesia sindical española. Su anillo de pastor es la sortija del Jefe de la secta. El sindicalismo bajo es el que se parte la cara en la defensa de los trabajadores. El alto sindicalismo se enfunda sus prendas institucionales, comparte mesa en hotel de lujo, degusta pantagruélicas cenas que no pagan con su dinero y, en fin, viajan en los medios más selectos para darle una alegría a un cuerpo tan agotado.

 

Méndez ha alcanzado la cima del sindicalismo hispano. Como antes fue el factótum de Andalucía. Vale el hombre. Hace un papel que ya quisiera el más oscarizado de los actores de Hollywood. Hoy nos convoca a la huelga general. Estamos curados de espanto ante tan lacerantes actitudes de demagogia. Sólo falta que superemos el miedo que despierta la turbamulta de esbirros piqueteros, hampones de una mafia inaceptable. Y los que quieran ir a trabajar, lo hagan en libertad y los que decidan, libremente, adherirse a la llamada sindical, pues que vayan a la huelga. Pero en paz. En paz.

 

Sea cual fuere el resultado, la huelga siempre será política y táctica. Se trata de criminalizar al Partido Popular que, se vaticina, va a ganar las próximas elecciones generales. La huelga no es contra el PSOE corrupto, sino contra el PP que viene. Méndez es tan de derechas, que hace vomitar a los que, de verdad, defienden el espíritu de la izquierda.

 

Qué tal, Méndez, unos pinchos en Berasategui. O una birra en el Ritz.

 

Un saludo.



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