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HUELGA DEL 29-S
No cabe duda que una huelga es un acto legítimo y legal. La Constitución ampara este derecho bajo el paraguas especial de un carácter fundamental. Si algo caracteriza a la democracia, es la transparencia que reclama el pueblo soberano. En cambio, los modos dictatoriales y tiránicos se zambullen en las aguas lodosas de la opacidad filocriminal.
Alguna vez me he referido a ciertas convocatorias de huelga como políticas. Este matiz tiene mucho que ver con las actitudes cínicas de algunos que, con una mano, enarbolan la bandera de los derechos democráticos y, con la otra, prenden fuego al paño/insignia al que, en realidad, desprecian. Se complacen en hacer de la enseña laboral un trapo cuando no pueden refrenar los intintos del escorpión que anida en sus laxas conciencias.
UGT y CC.OO han convocado, ayer, 29-S, una huelga general que persigue paralizar España. El lema no es construir. Es derruir, destruir, romper, destrozar. Méndez y Toxo, Puente y Chela, beben de la misma ideología política y perfuman sus heces verbales en el dolor del paro, en la precariedad de la economía y en la longevidad de la crisis. Furia destructora que se acrecienta por el ataque de cuernos de su narciso presidente, abducido por el síndrome de la “madrastra de Blancanieves”. Espejito...
Nunca importó el paro a estos procaces ideólogos de las cenas pantagruélicas que diría Rabelais. Apoyaron siempre a un Zapatero, caballero de impopular Rocinante que se dirige a molinos de viento que, en vez de alancear al falso jinete, destripan la vida de los desempleados a un ritmo macabro de 8.000 por día. Si la huelga tiene vocación de aldabonazo, cosa inútil. Los convocantes están compinchados con el mirlo blanco de la subvención a troche y moche.
Lo que se reprocha es que se tome la huelga como arma, como elemento espurio de presión, como escaparate en el que se venden como valores las más abyectas pasiones. Se censura la antijurídica huelga política. Se repudia esta infame huelga táctica.
Los sindicalistas que, el día de ayer, cortaron carreteras, obturaron cerraduras, coaccionaron a los ciudadanos, disuadieron y/o persuadieron a los trabajadores para acudir libremente a sus trabajos, esos sindicalistas, digo, no son forajidos ni facinerosos ni hampones de sucias mafias ni matones a sueldo ni productos deshumanizados de una banda de sicarios, no. No lo son. No lo son pero actuaron como sicarios, esbirros, matones, hampones, forajidos y facinerosos. Actuaron. Una democracia que no corrige de inmediato a los golfos que la mancillan, está en peligro de muerte. Los demócratas debemos poner en juego la maquinaria legal, siempre legal, que permite el Estado de derecho. Si no, los extremistas acabarán con el sistema. Y el pueblo, de nuevo, dejará de ser soberano.
La solución pasa por trabajar para producir y producir para crear empleo. Aunque Zapatero sea el problema, un demócrata desprecia a los golpistas, ya militares, ya sindicalistas. Ni echar al nefando Zapatero puede justificar golpes de Estado. En democracia, ley. Y más ley. Los golfos y canallas, a la trena. Con garantías, eso sí.
Para atrás, como los cangrejos. En todos los sentidos. En todos los sectores.
Un saludo.
ÚLTIMOS COMPASES
La vida no se detiene un momento. Ayer, el día de juerga. Hoy toca reflexión. Mañana, análisis. La banda de música se apresta a tocar los últimos compases de la consabida cancioncilla. Que si un éxito de la clase trabajadora. Que menudo estropicio han causado los piquetes. Que el porcentaje de huelguistas es diametralmente opuesto según la guardia urbana, a juicio de los convocantes o tras la medida conversora del Ministerio de Trabajo. Los cinco millones de parados se incluyen, por supuesto, entre los que ejercieron el derecho constitucional. Cómo es posible. Ni cómo ni comiendo. Se suman y punto final.
Nuestra sociedad se debate en los extremos de la idea, de la acción, del pensamiento y de la simple charlatanería. Decía Camus que, tantas veces, mira a su alrededor y sólo ve a habitantes dormidos despiertos. En ese momento, se ve asaltado por violentas ganas de gritar y de arrancarse el nudo que le oprime el corazón. Como Miguel Hernández, la vida le avienta la garganta. Poco a poco el dormido se despereza y, despierto, se niega a seguir dormitando. Se opone a sí mismo, primero, y entierra los demonios de su jardín particular, después.
Es trabajo duro, por desacostumbrado, regir el propio destino. Superar el miedo en épocas de dictadura, supone tarea épica. En democracia, la libertad de expresión abre nuevos cauces de vómito moral. Sin embargo, la falta de hábito impide que el derecho se consolide y que lo consuetudinario se materialice sin obstáculos. Eso, en democracias limpias y transparentes. Cuando la democracia se avergüenza del andén en el que se refugia, entonces la Administración se coloca el mandil de autotutela y realiza piruetas y triples saltos mortales de desviación de poder y abuso de autoridad.
Es así. La libertad y el liberticidio son extremos de la misma cuerda que, como soga de Lynch, acaba orlando el cuello de los ciudadanos. Hasta asfixiarlos. La música toca a su fin. La verbena no se puede estirar por más que los últimos bailoteos de los postreros noctívagos persigan que el ritmo no decaiga. Las luces de la mañana ahuyentan a los vampiros. La huelga ha terminado. Para unos, la pesadilla de una jornada interminable, absurda y sin sentido, ha llegado a su fin. Para otros, la fiesta podía extenderse durante horas y días. Total. Todo es dar vueltas. Sin dirección.
El Gobierno y los sindicatos han perdido el rumbo. Tiempo ha que navegan sin norte. Al socaire del viento dominante. Rola y rola. La nave, hecha un cascarón, pilotada por un capitán de chiste. Cambio de rumbo, demandan los filohuelguistas. Cambio, sí. Pero a dónde. Hacia atrás, nos aguarda el madero de la UE. Delante, el bosque de icebergs. A babor, los zombies que ha generado el paro maléfico. A estribor, los fascismos de ideologías castrantes de libertades. Cambio de rumbo. A dónde.
El cambio es de comandante y de tripulación. Son incapaces de diferenciar las aguas de la dictadura de las democráticas. El pasaje echa la bilis por la boca. Muchos se arrojan al mar. Otros confían en el milagro que nunca llegará. Compases finales de un estribillo imposible: salimos de la crisis, ey, ey, surgen los brotes verdes, ey, ey.
Este partido lo vamos a perder. Con este equipo, nada hay que hacer. Las protestas devendrán rugidos. Las manos escaparán al control de la mente. Compases vacíos. Los últimos. La zeta. Se acabó el abecedario de la desventura social y económica. Elecciones, cuanto antes. Si no queremos que los arrecifes sumerjan el pecio.
Un saludo.
ZARPATERO
Zarpa: mano de ciertos animales cuyos dedos no se mueven con independencia unos de otros. Echar la zarpa: agarrar o asir con las manos o las uñas. Zarpatero: dícese del político que allá donde pone las uñas, desgarra y donde pone el ojo, no atina. Sin embargo, él cree lo contrario.
Zarpatero se denomina al individuo que se mueve en el fango y no puede evitar el lodo o barro que se queda en la parte baja de la ropa. También se conoce como tal al que se apodera de algo por violencia, engaño o sorpresa.
Zarpar: acción de salir un barco del lugar en que estaba fondeado. Aplícase la locución coloquial de zarpatero al que, teniendo todos los vientos a favor y a su disposición los mayores recursos, es incapaz, o impotente se ve, de desprender el ancla del fondo.
Zapatero: designa a una especie de zarpatero que ha perdido la ere entre los afectados por los expedientes de regulación de empleo, entre el rubor del que extravió su vergüenza política, entre el rechazo de sus votantes, entre la risa de sus detractores, entre los rumbos desnortados de sus cambios de humor y entre la rémora de su propia inepcia.
España es una nave sin rumbo que alguien desatracó en su momento para que el zarpatero de turno volviese a anclarlo. Ahora no sabe sacarlo del puerto seguro en que se hallaba. Embarca con él a marinería de agua dulce y acre sabor. Zapatero ha metido la zarpa. Otros, la mano. No pocos, la pata. Zarpatero, a lo suyo. El hombre.
Un saludo.
LA JUSTICIA NO DEBE SER UN CACHONDEO
La frase, atribuida al ex alcalde de Jerez de la Frontera, de que la “justicia es un cachondeo", tiene miga. Miga y kilos de pan. Y toneladas de harina. Harina del costal de la Administración. Administración que se dice democrática pero que no sirve al pueblo. Muy al contrario.
Está muy bien que las normas sean, entre otras características, exteriorizables y coercibles. Está pero que muy bien. Con todo, lo que más connota a las leyes es el ser generales. No basta con que se adecue la conducta con el deber estatuido. Tampoco con que se sancione a quien incurra en desobediencia o desacato. Lo fundamental en un régimen democrático es que la norma jurídica sea general, o lo que es lo mismo, que se imponga a un grupo indeterminado de personas y no se aplique a individuos concretos. Así debe ser. Así, no es. No caben normas particulares ni concretas para personas individualizadas. La abstracción se alía con la generalidad para convertir a la ley en un factor de justicia y no en un arma de segregación.
La justicia no debe tomarse a broma. En cualquier sociedad, el orden se puede mantener y preservar aunque no exista justicia. Goethe expresaba, al respecto, que prefería la injusticia al desorden. O sea, se admite la necesidad de la justicia pero se proclama su prescindibilidad. El orden social puede ser injusto. De hecho, lo es. Sólo podrá declararse justo el orden social que regule la conducta de los hombres a fin de alcanzar la satisfacción y la felicidad de todos. El orden social establece las reglas. En democracia, las reglas tienen su legitimidad en el pueblo. Lo malo es que sus representantes hacen de mangas capirotes y del mandato popular, un corte. De mangas.
Es verdad que la razón no halla una norma de conducta que sea válida para todos. Hay tantos intereses en juego, que la democracia, si el pueblo es la fuerza, debe poner coto al relativismo. Por la propia subsistencia del sistema. El sistema ha de procurar que la justicia sea libre, pacífica, democrática y tolerante. En cuyo caso, no se podrá hablar de un orden social justo en valores absolutos, pero sí de un orden social más justo que otros.
En todo caso, si bien la expresión infeliz ha tenido una excelente acogida y se ha elevado a la categoría de tópico recurrente para criticar a la Administración, poco en común existe entre el concepto Justicia y el Órgano que en España la administra. Poco en común y mucho en disenso. Una justicia lenta, desigual, mal fundamentada y discriminatoria no es justicia ni hace justo al orden social que la sustenta. La Administración Pública, a la que se encomienda la gestión estructural y funcional de esa justicia, es, per se, manifiestamente nefanda. Muchos organismos, muchos jueces, muchos fiscales, mucha teoría y, al fin, caos. Caos penoso del que nos amparamos, para no llorar, en la risita, en el chiste fácil, en la paradoja.
A los Caamaño de turno corresponde poner coto a tanto desmán, a tanta irregularidad, a tanto solapamiento de poderes. A los Caamaño de turno conviene que el caos no desaparezca. En el mismo sobreviven las alimañas y los oportunistas. Sin embargo, el pueblo debe tomar cartas en el asunto. La democracia ha de defenderse de los que toman su nombre en vano.
A qué esa reflexión tan larga. A la diatriba, conmigo mismo sostenida, sobre la huelga general del 29-S. No hubo libertad. Cuando el miedo hace presa, los ciudadanos descienden al subestrato de súbditos. Las mafias se institucionalizan. Las instituciones, piltrafas devienen. Méndez, Toxo y otros individuos de similar catadura moral y política, en la democracia se ciscan. Vergüenza causan.
Un saludo.
LUNES SIN SOL
Y si está nublado, los lunes al sol, que titulaba Fernando León, son menos lunes. En verano, acaso la nube amortigüe los rayos. Y se agradezca. Pero en invierno... Sin sol y en paro, frio sobre hielo. Se avecina el tiempo de los lunes sin sol. Irremisible su llegada.
Baste echar un vistazo a lo que nos rodea. Sobre todo al Gobierno de Zarpatero. Ni zarpa ni se cree que lo haga. Atracado al puerto, no sea que sufra el “quien se va a Sevilla pierde la silla”, deja al pueblo en la estacada. Tras la huelga, ni siquiera la esperanza. Más paro, avisa Salgado. Más impuestos, anuncia Blanco. Más de lo mismo, advierte De la Vega. Más de MATSA, amenaza Chaves. Lo dicho. Más que atracado, el barco político está varado. Al fondo de lodo, su quilla se engancha. No hay marea. Ni fuerza motriz. Ni motor externo. Ni vendaval que apoye. Ni draga que limpie.
Los lunes al sol no son. Están, ahora, los lunes sin sol. Algún saltimbamqui atraerá la mirada lánguida de los que no ven sino túneles sin fin. A la inversa. Al período rosa sucede, en esta carrera hacia el retroceso, el período azul. Caminamos repitiendo nuestros pasos dados. Avanzamos hacia lo que ya recorrimos. El progreso se mide en número de palabras huecas. Los trabajadores han colocado el retrovisor junto a los ojos cubistas. La ruptura del bienestar ha hecho trizas el porvenir. La descomposición de la figura no es fruto de la genialidad creadora del artista. No. Es el resultado de una pedrada al cristalino. La obra no está rota. Es el ojo el que ve la distorsión. El ojo morado por el seco golpe de la ruina que, lejos de desvanecerse, toma cuerpo y adquiere solidez.
La cifra del paro subirá, admite el Desgobierno económico. Ché, y qué hace el político ante esta calamidad. ¿No lo sabés? ¿No lo sabés vos? Suramericanizar España, boludo. Volver al subdesarrollo para partir de cero. Ni jubilados ni pensionistas ni obreros. Parados. Los Kirchner y los Chávez son los nuevos referentes de la clase psoecialista. Lo austral, boreal. Lo boreal, austral. Confusión. Caos.
El director de cine va a rodar la semana sin sol. Lunes y viernes. Domingo, lluvia. Aranoa no grita contra la guerra ni condena a la derechona aznarista que tanto odiaba. Calla Aranoa ante la huelga que Zarpatero patrocina y subvenciona. Silencio. No sea, que no llegue la dádiva. Picasso redivivo en azul tendente a gris. Cézanne vuelve a tomar la paleta de Vázquez Díaz para recordarle que hay que esgrimir la brocha como cincel que corta las caras de los mineros y perfila el paisaje de la cuenca. No habrá un Nuevo Mundo redescubierto en La Rábida.
Falta el sol. La vida se escapa. Es el desierto que avanza y el Nilo que se retira. Ni sol ni agua. Campos sin fecundar. Vidas yermas. Como el vientre de la Tula de Unamuno.
Zapatero, váyase. Permita a este pueblo albergar una chispita de luz. Aunque sea lejana. Rosa de Picasso. España, Huelva, lejana y rosa, de Juan Ramón. Lejana y rosa, decía el moguereño irrepetible. Y difusa. Difusa. Vaga. Imprecisa. Borrosa. Artificial. Como cierta lógica.
Lunes sin sol. Qué pena. Qué pena. Tomás, sí; Trinidad, nones.
Un saludo.
PARO SIN REPARO
Sin remedio, desempleo. Qué losa. Una economía no puede soportar por más tiempo una carga de esta clase. En los últimos doce meses, la Seguridad Social registró 263.615 cotizantes menos. Las medidas no pasan por la reforma laboral que se ha marcado este Gobierno. Las decisiones de los ministros son una cosa. Parafraseando a Salomón, las resoluciones son otras y, por supuesto, las soluciones nunca estarán a su alcance.
A Rajoy se le califica de cobarde a fuer de prudente. No es lo mismo. La prudencia es una virtud en tanto nos lleva a actuar de forma justa, adecuada y cautelosa. La cobardía es el desvalor de la prudencia en cuanto a antítesis de la misma. Entre una y otra, media el tiempo de la decisión. En ningún caso, prudencia y cobardía garantizan la bondad de la resolución ni, mucho menos, la eficacia de la solución.
La ciudadanía espera, mientras, resultados. El pueblo confía que sus gobernantes actúen con sapiencia. Se les presupone seriedad. Sin embargo, al actual Consejo de Ministros el traje de estadista les queda tan ancho como la saya al payaso. Ni siquiera nos consuela la gracia. Carecen de ella. Poseen, en cambio, nulo sentido del ridículo. Su patrimonio es bipolar en lo negativo: el máximo de lo malo y el mínimo de lo bueno. Qué cruz.
Zapatero, el hombre de la zarpa, se cuece en el fuego lento del titubeo, de la vacilación y de la inseguridad hasta que, de súbito, lanza la mano o mete la pata. Le da igual que el obrero sufra la herida que, aparentemente, desea al empresario. Igual le da. No se para a mirar los cadáveres que deja a su alrededor. Para qué perder su tiempo. Ansía vencer sin calibrar los efectos de la lucha. Caiga quien caiga. Sobrevive él. Y basta. Sí sabe cómo quitarse de enmedio a posibles rivales. Desde Bono a Felipe. Desde Trinidad Jiménez a Tomás Gómez. Posee innata habilidad para entregar la ostraka a la menor contrariedad o ante la disidencia más camuflada. Tiene la pericia de los traidores que perciben en los demás la viga de la perfidia propia.
Su liderazgo está seriamente tocado. Pese a todo, domina los resortes del poder a base de echar mano al cuello de quienes osen competir con su soberbia. La firmeza de Tomás Gómez le ha encabritado. Menudo berrinche. Como pierda la batalla del talante, su hundimiento será irreversible. La imagen actúa como flotador de un pecio que se hunde a ojos vista. Conoce muy bien que la inanidad de sus fundamentos éticos y estéticos se compensa con la “charis” del embeleso. La economía de la sumersión y del subsidio contribuye a paliar la debacle. Gana tiempo.
Con tal de liberarse de la presión, ahorca al país. Las coartadas tocan a su fin. El fraude fiscal persiste y la desigualdad social cobra carta de normalidad. Sobre millones de mileuristas recae la gravidez tributaria. El consumo se retira y el ahorro levanta murallas de desconfianza. Las clases medias se desinflan y el rozamiento entre los extremos levanta la temperatura ambiente. Ménez y Toxo atizan el fuego. Zarpatero debiera disolver el Parlamento y convocar elecciones. Es necesario que barra su fingida sonrisa etrusca.
El paro sin reparo. Sin remedio, más paro.
Un saludo.
PLAN B, CAJA C
El Gobierno defiende un crecimiento del 1,3 en 2011. Por defender, que no quede. Por mentir, que la Tierra es plana. Pues vale. No se lo cree ni Salgado. Ni al 0,5 va a llegar el avance el próximo año. Ni medio punto. Y va que chuta. Como el rodillazo que propinó el pacifista Evo a su rival futbolístico. Si así se las gasta el angelito en estas lides deportivas, qué no ejecutará en otros ámbitos menos públicos. El sino de los dictadores se mide en la rotundidad de sus confesiones democráticas. A menos demócrata, más alarde. Y viceversa.
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, MAFO, no se fía ni un pelo de Zapatero. De ahí que abogue por un Plan B que, en realidad, es la cara auténtica del Plan A. Porque no es que no se vaya a crecer lo que se ha presupuestado. Es que ni la mitad de la mitad. ¿Y entonces? Como decía mi vecina, a quien quiera saber, mentiras a él. Pues eso.
La economía española se halla tan condicionada, que los riesgos no sólo amenazan el logro de los objetivos, sino que anuncian el fracaso de los mismos. No se trata de la tragedia de las buenas intenciones. El Gobierno carece de esa virtud. Es más duro. El Gobierno no tiene buenas intenciones y, si me apuran, ni siquiera intenciones. Flota, que ya tiene narices. Se mantiene sobre la goma de los tributos inflados. Si se lastran los ingresos, la fiscalidad no se consolida.
El paro aumentará y el déficit apenas se rebajará. La crisis no sólo no ha tocado a su fin, sino que pende como daga asesina. Y para colmo de males, el Presidente sigue empeñado en que no cabe dimisión, pues de él únicamente se puede esperar victoria. Cada uno hace el ridículo como le plazca. Otra cosa es que el pueblo pague las astracanadas del muchacho. A su alrededor, genera desconfianza y sospechas y, aunque en su fuero interno reconoce su ineptitud, él, erre que erre.
El empecinamiento del soberbio con el sudor del dócil se abona. Encerrado en su recinto adiabático por la gendarmería de la Unión Europea, quiere vender, iluso y alucinado, que el hermetismo y la reducción de movimientos se refiere a los demás. Toma del frasco, carrasco. Mientras, las Autonomías se ríen del personal. Millones que vuelan al aire del compromiso independentista. Hemos pasado de un centralismo correoso y férreo a una descentralización imposible. Los extremismos hacen de un signo de identidad un aviso de disgregación. El ocultismo del déficit es el lugar de encuentro de las regiones. Demasiadas administraciones para tan poca chicha. El número de los que viven a costa del pesebre asusta.
Y la reforma. Qué. Qué de qué. Si la huelga no ha sido suficiente, que no lo ha sido, Méndez y Toxo conspiran para otra falsedad populachera. Díaz Ferrán, por su lado, busca una salida a su inopia empresarial. Los agentes sociales son todo un ejemplo de cómo no ha de abordarse el diálogo con el Ejecutivo. Subvenciones por aquí, ayuditas por allá. Como los pajaritos y el acordeón de María Jesús. Lo malo es que los planchados somos los trabajadores. Los que todavía trabajan. No se preocupen, que la plancha sigue caliente y la operaria que la maneja nos ofrece su incansable ademán. Iremos a peor. Consuélense.
El Psoe es la caña. Y el látigo. En cara monjil, con perdón del clero, mano de dictadura. Si valieran las encuestas su precio en el presente, Zapatero no estaría en la Oposición. Se escurriría en su escaño. Que nadie lo mire. Ya tiene bastante. Mucha caja/cara. Poco plan/pan. B. C... y, al final, el último, Z de Zapatero.
Un saludo.
ESPECIAL AÍDO
Se despierta y se pellizca. Sí, es verdad, papá, soy ministra. De qué, hija mía. Qué más da. Da igual que igual da. Papá. Soy ministra. Tan joven y ya ves. Tú, tantos años en el barro del servilismo y ni secretario de Estado. Ministra de igualdad. Con minúsculas.
La falacia del Ministerio se viste en el papel higiénico del título. Igualdad. Ja. Despropósito y desfachatez. Ahora dice la señora que la igualdad de género es un factor de rentabilidad, competitividad y eficiencia económica. Gran verdad, sí señora. Sobre todo para usted. La sarta de barbaridades que sale por su boca es el pontazgo que ha de pagar la señorita de Cádiz como cuota para su ingreso en el club de los desnortados y para su permanencia en la compañía de chirigotas de carnaval. Qué difícil ganarse el pan una chica treintañera.
Con todo, lo que más cuesta deglutir es la apuesta de la avezada intelectual. Las políticas de igualdad de género han de ser el motor que desarrolle la economía y cree empleo. Sí. Tal cual. Ha dicho eso. Palabrita. Y no contenta con tamaña “boutade”, ha recordado que los países más competitivos son aquellos que más han apostado por una representación equilibrada y por la igualdad de oportunidades de sus trabajadores. Ella solita. Nada de utopías. Realidad. Ahí la tienen. Ni se sonroja. Ni se quiebra después de su ejercicio extremo de autocontención de la risa.
Ella ha llegado a Ministra gracias a ser mujer, a ser un modelo humano de eficiencia y de competitividad, y a ser ejemplo de promoción en condiciones objetivas de igualdad, mérito, capacidad y publicidad. Pues no es nadie Bibiana. Tanto especular y tanta búsqueda del crecimiento rápido. Quiá. Sigan a este enorme especímen político. Sin acercarse demasiado, no sea que su inteligencia se contagie. A cierta distancia. Con disimulo calculado. Su cautivadora sonrisa. Su elocuente palabra. Su cálida imagen. Un sueño.
Pesadilla. Inmersos en esta crisis interminable, hemos de soportar, como impuesto agregado, la presencia de esta panda de desharrapados de la verdad. La mentira es su vehículo para alcanzar la cima de sus ambiciones. Sin ella, a dónde irán. A salva sea la parte. En la que ya nos encontramos la inmensa mayoría de los españoles.
Servidor estaría dispuesto a contribuir con un óbolo mensual como testimonio de mi inquebrantable deseo de que Aído se largue con viento fresco del norte. Aunque aterrice en el meridión y su alargada sombra nos hurte el sol creador. Igual multiplicaría mi dádiva si, por causa similar, el leonés amigo de Tomás Gómez toma la Nacional 6.
Especial Aído. General Bibiana. Particular Ministra. Pobre mujer.
Un saludo.
VICENADA
La señora De la Vega es una mujer preparada. Mucho. No lo discute ni su peor enemigo. Preparada desde un punto de vista intelectual, formada para el trabajo incesante y, desde luego, apta para las acciones más descabelladas. Inteligente y trabajadora, desde luego. Del equipo de arpías, por supuesto. Quizás su figura política sea el fruto de la eclosión conjunta de las cualidades apuntadas. Desde ese punto de vista, menuda rapaz sobrevuela nuestra sociedad. Especie casi única si bien no corre peligro de extinción. Qué va.
La Vice no se aburre de echar capotazos a su Jefezuelo ni de salvar su trasero en la poltrona ministerial. Lo que alardea. Es la farda/alfarda que pagaban moros y judíos. Soportar su aire soberbio es toda una contribución a la supervivencia política. Es tal la agregación de falsedades dialécticas a su currículum, que ha saturado su conciencia y su personalidad, de resultas, se mueve entre lo vano y lo banal.
Con ocasión de la disparatada presidencia española de la UE, en la que ZP alcanzó la triste gloria de dontancredo más inútil del mercado, la vicenada afirmaba que el principal reto de España era proteger a los trabajadores europeos. Sic. Como suena. Lo que no explicó es de qué tenía que protegerlos. Si del afectado por el síndrome de la madrastra de Blancanieves o si del agravio que supone compararlos con los privilegiados trabajadores de España. Qué pena.
Si podemos exportar paro, cómo se atreve a despreciar a nuestros obreros y a obviar la urgente necesidad de crear empleo. Cómo. Tararí, le ha contestado la señora Merkel. Limpia tu casa, le ha dicho y, luego, preocúpate de la de los demás. Por su parte, Sarkozy se ha tocado los bolsillos, temeroso de alguna merma patrimonial por descuido.
Las catedrales góticas de ZP hallan en las agujas de sus torres la figura de doña Teresa. No es que ZP sea gótico. Ni gótico ni templo. Apenas un cromo que reproduce una imagen. ZP es un híbrido de histrión e iluminado que declama cual cotorra longeva. Esa mezcla letal le convierten en muerte. La muerte es la nada. Doña De la vega es la vicepresidente de la nada. Vicenada. Papelón el suyo.
Un saludo.
TRINA PETRINI
Hace ya un año. La Consejería de Economía de la Junta encargó a un equipo de la Universidad de Alcalá de Henares un informe: "Los factores de la no incorporación de la mujer al empleo en Andalucía". No lo encargó el PP ni lo elaboró una universidad andaluza.
Entre las conclusiones, la primera: "la mujer andaluza se incorpora al mundo laboral con un fuerte desnivel respecto a la media de mujeres de la UE". Y ello, por dos causas esenciales. Una, su comportamiento tradicional. La otra, su bajo nivel de estudios.
Si el informe se halla en lo cierto, habremos de inferir algunos apuntes urgentes. El ex presidente Chaves, que nos ha vendido la enésima modernización de Andalucía, mintió como bellaco. La propaganda fascistoide respecto a las excelencias de la política de estudios llevada a cabo en nuestra región, tiene menos valor que el papel en el que se ha difundido.
Quienes conocen bien la realidad educativa andaluza saben que las mujeres ocupan, hoy, la cima del éxito escolar. La categoría académica de la mujer se equipara a la del hombre pero, a diferencia de éste, reúne unas cualidades añadidas: el sumatorio de esfuerzo, profesionalidad, entrega, abnegación y capacidad de sufrimiento que las féminas derrochan.
Mucha ley de igualdad, cuántas ministras cuota, tanta defensa de la mujer y todo queda en la imagen de marca, en la Bibiana nepote, en la Leire lerén lerén y en la PeTrini que trina tronante.
Los autores señalan causas pero obvian el contexto. Silencian un detalle clave: que Andalucía sigue anclada en el caciquismo y éste conduce a la inacción, a lo retrógrado, a la incultura, al miedo, a la docilidad, al servilismo. El caciquismo de finales del siglo XX se ha despojado ya de los rasgos del decimonónico. En nuestros días, se reencarna en su vertiente psoecialista. El caciquismo del transfuguismo y de la chequera, del enchufe institucional y de la secta.
La modernización real de Andalucía pasa por el ascenso de las mujeres al rango que les corresponde. Este rango nunca es el de la cuota. Esa categoría se destina a las que viven del cuento. Y del partido. Y de la foto. Y de la imagen. Y del escaparate. Trina TriniPetri. PetriTrini truena. Cuotas infames. Unas, tan arriba. Las otras, pese a sus méritos, underground. No hay mayor ofensa a la mujer que la cuota. Ay Petri, Trini. Ay. Mi vespa. Tubespa. La suya.
Un saludo.
VALORES Y DELITOS
Educación en valores. Cuando Felipe presidente, asignatura transversal se la denominó. Cuando Zapatero, Educación para la Ciudadanía. Qué interés.
En tiempos de González, resulta que los profesores explicaban el valor de la verdad, y llegaba un baranda psoecialista pillado en la más abyecta mentira. Ponderaban la importancia del respeto a la libertad, y, hala, mandamases del Partido secuestraban a un ciudadano francés. Resaltaban el valor de la honradez y, toma ya, jefezuelos de Interior se forraban con los fondos reservados. Reservaban lugar de macsura a la vida, y Lasa y Zabala aparecían asesinados.
Lo de “Ciudadanía” se inventó para arreglar los males del paro y de la crisis. Aparte de los recursos presentados por los padres a causa del carácter manipulador, sesgado y fascistoide de la materia, y a pesar de la encendida defensa que de tan etérea disciplina hacía este gobierno totalitario, al circo montado le crecieron los enanos. ¿Cómo que por qué?
Zapatero se postuló más ciudadano que nadie al acudir a actos privados en un avión Falcon del Ejército del Aire. Chaves colocaba a sus hermanos y se despedía de su corona virreinal subvencionando a la empresa, de la que su hija es omni-apoderada, con la minucia de 10 millones de euros. Pepiño y Leire. De la Vega y Alonso, se han dejado meter goles entre las piernas. Las fuerzas maléficas de la ciudadanía negra, valiéndose de malas artes, han denunciado por cohecho, amenaza, coacción, fraude, y un largo rosario de presuntos, a unos socialistas de valores recios y arraigados, de cualidades de entrega y abnegación irrepetibles. Vamos, que se han llevado a sus casas el coche y la vivienda públicas, las carreteras e incluso las aguas y el vino.
Los maletines han viajado más que el baúl de la Piquer. Los pobres, con lo educados y ciudadanos que son. Tan educados, que podían fundar centros privados de educación para la ciudadanía, como Dickens retrató en su Oliverio Twist.
Lo dicho. Ministros y ministras, no se arredren. Aprendemos valores por un tubo, el catódico. Sólo un favor, aprendan a discernir el valor de lo que se llevan con el desvalor del delito que presupone llevárselo. Diferencien valor de desvalor. Que no es lo mismo.
Un saludo.
ZASCANDIL
Matilde Fernández, la que fuera ministra de Alfonso Guerra, busca protagonismo. Será ex ministra de González. Bueno, yo sé lo que me digo. El guerrismo contraataca. Mal deben ver el futuro, para ellos, que de pronto les ha entrado un inusitado amor patrio. Doña Matilde sale a la palestra después de un largo período de hibernación. Mami, Mati está rabiosa. ¿Por lo de Tomás Gómez? Anda. Ni ella se lo cree. El ex alcalde de Parla es su coartada. El verdadero motivo es que arrancan a la tropa de Alfonso del puesto de mando. Los jubilan. Si no, de qué iba el otrora poderosísimo vice de Felipe a llamar señorita a doña Trini Jiménez.
La tríada monclovina que forman ZP, Pepiño y don Freddo, han decidido poner tierra de por medio, y en profundidad, del codicioso sector que comanda el sevillano que tanto amara, decía, a Machado. Molestan los viejos. La gerontocracia, a casita y bien abrigados. Las incursiones televisivas de Leguina molestan, como cojonera mosca, a los nuevos ricos de Ferraz. Les basta un poco de DDT para quitarse de enmedio a tanto agraviado. Mientras tanto, a dar por saco. Por saco, ech?, por saco. Se ha quedado en cuadro. Que si Zapatero ha perdido en Madrid. Que si Trinidad es una presumida de derechas. Que si la izquierda socialista de verdad. Que si el modelo de partido se parece demasiado al de Rajoy. Que si... A la calle. Estos viejos (políticos) a la puñetera calle. A molestar a otro sitio. Chochean y sus batallitas ni siquiera tienen la menor gracia.
El post-zapaterismo es una realidad. Sin duda. Pero al líder le sienta escucharlo como una patada en las cejas. El culto a la personalidad de los totalitarios de izquierda no puede resistir controversias de tipo alguno. Menos si provienen de la secta que, de hierro, esculpe su disciplina. Los guerristas históricos ya olvidaron que fueron ellos los que acuñaron la reveladora frase de que quien se mueva no sale en la foto. Memoriones y desmemoriados, según arrecie el viento. Don Blanco y don Freddo forman una guardia de corps algo tocada. Entre ellos anda el Brutus que apuñalará al césar en el Senado del PSOE. No les quepa duda. La daga asesina partirá de la mano de uno de los dos.
Zapatero no puede volver a ser candidato. Que termine la legislatura, bueno, porque, al menos, se trinca del bote un par de añitos más. Ahora, eso de repetir, no se lo cre ni él. Urge designar una candidatura sin los nudos de la presente Ejecutiva. Zapatero, descartado.
¿Y Felipe? Diseña. (?). Diseña. Proyecta. Esboza. Traza. Aboceta. Plantea. Felipe. Sí. No pierdan de vista al ex esposo de doña Carmen. Romero.
Un saludo.
ESPAÑA
Salvo para tomar impulso. Si no, siempre adelante. El progreso mira atrás por el espejo retrovisor pero toda su atención se fija en el futuro que es presente. Cuando niño, soporté las cartillas de racionamiento, las campañas de Caritas, el barro de los cabezos, la pobreza de la barriada de La Navidad y tantas miserias que, como Machado, recordar no quiero. La emigración que hería y la televisión que mostraba la carta de ajuste. Tiempos.
La España de entonces guarda de antaño el olor a mar y a tierra. Y poco más. Sin embargo, el temor al regreso se apodera de los sesentones como quien les escribe. El alma se estremece cuando mis convecinos pierden su empleo o a la vista del auge de los comedores de auxilio social. El espíritu se rebela cada vez que visos dictatoriales corrompen la joven democracia que disfrutamos. Los demonios en el jardín me asaltan ante estas visiones, que no son producto de una pesadilla ni resultado de una abstracción depresiva ni consecuencia de una borrachera de "peseteros".
Me aterra volver en el túnel del tiempo a las delgadeces de los años cincuenta. No soporto que nuestros hijos pasen las calamidades que debimos atravesar sus padres y abuelos. Me resisto a ello. Como me resisto a alienarme, a cerrar los ojos, a conformarme, a callarme, a pasar de largo. Me resisto.
El futuro es trabajo de Dios, me decía un ser querido. Sin embargo, a Dios rogando y con el mazo dando. El presente recaba la cooperación de todos. Si la España de los cincuenta se resquebraja por efecto de la incuria psoecialista, la división entregará la victoria a los enemigos. El artículo 2 de nuestra Carta Magna dice: "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las la nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
Jamás tuvimos, en los dos últimos siglos de nuestra historia, una Constitución tan consensuada y, acaso gracia a ello, -o al revés-, tan ambigua y flexible. Cualquier reforma de esta Ley Suprema debe aspirar a esa cota de consenso, -dentro de la modernidad que los nuevos tiempos marcan- que permita a todos los españoles, sin excepción, sentirnos satisfechos de cuán importante es asumir la soberanía nacional. Pocas veces ha sido posible plasmar, de manera tan acertada, la idea de una España plural y diversa que, en esa riqueza, defiende su unidad.
La ruptura de España porque a Zapatero le salga del moño defender la peregrina idea de que la nación es un concepto discutido y discutible, comportaría males que nos despeñarían por la sima del ayer más infeliz. En este sentido, más vale una colorá que cien amarillas. “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”.
Cómo que quién dice eso. El artículo 155 de la Constitución del 78. ¿Seguro? Como que Zapatero desgobierna. Entonces, sin duda. Ahí estamos. España, España, España, es mucho más que un grito de aliento a la selección nacional de lo que sea. Es la defensa de un Estado que es nación y de una nación que es Estado. Desde hace siglos. El 12 de octubre es una simple efemérides. España es un sentimiento y una razón. España mira adelante. Otros, hacia atrás. Como la mujer de Lot, se convertirán en estatuas de sal...fumán.
Un saludo.
NO DEJES PARA MAÑANA...
Lo que ayer pudiste hacer. Las encuestas otorgan una generosa mayoría al partido de Rajoy. Sin hacer ruido. Evitando discursos polémicos. Desechando presiones. Se cae solo, decía. Lo pasivo se ha elevado a la categoría de inactivo. Y lo activo, al nivel de negativo.
Rajoy se daba cuenta de que el funámbulo se desplazaba por el cable equivocado. Por muy volatinero que se sea, el error de cálculo cuesta la vida al trapecista más experto. ZP es un acróbata de salón. Camina por las alturas sobre autopistas y, como el mago Simón, nos quiere transmitir el falso milagro de que su deambular por los cielos es una cualidad divina. En su obsesión por ser reconocido como deidad, el circense despreció el recorte de la autopista hasta convertirse en una fina soga de alambre. En estos casos, ya no cabe el engaño. Bajo los pies sólo queda el débil suelo de metal feble y el abismo. El tortazo está cantado. Zapatero, a tus zapatos. Hacerse pasar por lo contrario de lo que se es, representa el meridiano cero de un mundo ilusorio. A la derecha, el oriente puede llevarte a la alucinación. Por la izquierda, cabe la recuperación si la rectificación conlleva volver sobre los pasos equivocados.
Zapatero pierde las encuestas. La vergüenza política la extravió hace muchos años. Al menos desde que el 11-M le regaló unas pasarelas mecánicas para colarse en La Moncloa. Y todo ello, a causa de su enfermiza voluntad de ser el más listo de la clase a pesar de saberse uno de los más mediocres entre sus compañeros de aula. La meta que se plantea como extremo imposible, recaba la idea de que si se alcanza, nunca será a través de la exposición de las virtudes individuales. Muy al contrario. Sólo se logrará al socaire de la inserción humilde en el colectivo ganador y, agotados los caballos percherones que tiran del carro, ofrecerse como palafrenero del nuevo líder. Y así, hasta que una crisis interna devalúe al equino principal y, en su lugar, tome asiento el jamelgo más despreciado. Con suave aspecto de garañón, la caballería imposible accedió al rango increíble.
Resulta difícil aprender cuando el intelecto no da para muchos espacios. Más complicado resulta si uno se siente único y las recomendaciones externas se rechazan con claros mohínes de desprecio. El empeño de ser más, siendo menos, provoca enfermedades irreversibles. Zapatero pudo haber admitido la crisis. En su momento. Pudo rectificar. Al poco. Mintió sobre el lobo. Muchas veces. Debió aceptar el diagnóstico de los gurús económicos pero antepuso ganar la lid electoral de 2008 a la asunción de medidas drásticas. Ganar y ganar.
Si Zapatero hubiese adoptado las medidas en el momento político oportuno, hubiera dispuesto de tiempo para enderezar, aunque fuere un poco, el rumbo de esta nave triste. De aquellos polvos, estos lodos. Las encuestas anuncian descalabro. El penco nunca será brioso corcel. Acaso aproveche la oportunidad inédita. Sin embargo, el remendón a lo que más puede aspirar es a ser Manolo Blachnik por un rato. Un rato corto.
El equilibrio es cualidad cuando resulta muy estable. Si es inestable, el equilibrio tiene los pesos tan descompensados, que el edificio cae derrumbado. Como el Gobierno. Y lo que es peor, como la economía.
Un saludo.
FELONÍA NACIONAL
Blanco y De la Vega lo niegan. Que Zapatero esté en entredicho. Ni antes ni después de lo de Tomás Gómez, aseguran. Se debaten los dos prebostes psoecialistas entre la traición al partido y la traición a la persona. En cualquier caso, la traición persiste. El problema radica en la elección del traicionado. Al igual que ZP, sus dos más estrechos colaboradores públicos son exponentes de una generación y de una escuela de felonía nacional.
Ese historiador inmenso que es Henri Kamen declaró, en cierta ocasión, algo así como que Zapatero es propenso a traicionar a sus aliados. Traicionar supone renegar, con dichos o actos, de un compromiso de lealtad. Desde un punto de vista político, se puede decir que es traidor quien comete actos terroristas, o quien conspira contra el Estado, o el que difunde ideas contrarias al orden estatal establecido, o quien colabora con estados enemigos.
El gran Vicente Espinel escribió en el Siglo de Oro de nuestra literatura que eran traidores las personas que no comprenden el tesoro que poseen quienes disfrutan de una conciencia honrada y pura. Kamen y Espinel compartían, en el tiempo distante pero en la inteligencia próxima, la misma idea sobre la alevosa vileza de los desleales. No conoció el eximio creador de la “décima” al presidente del Gobierno de la España de dos mil diez. Mas debió intuir la tipología de pájaro que anida junto a las sombras chinescas del poder más absoluto.
Los británicos han conformado, desde siempre, un pueblo que no da puntadas sin hilo y que cuando tejen, la rueca hila muy fino. Saben alimentar, con regalos envenenados, el afán de protagonismo de los políticos paletos. Empeño, dicen, que acompaña a quienes esgrimen como arma la dialéctica de bajo cuño y corto recorrido. Es el destino de los tontos útiles para el vecino y corrosivos para los de su casa.
Los hijos de la Gran Bretaña conocen la debilidad de ZP. Le han dejado jugar a la Alianza de las civilizaciones y le han endilgado, como compañero de partida, a otro peón, menos narciso pero igualmente comible, el turco Erdogan. La pérfida Albión riega y abona la mitomanía y la megalomanía irredentas del Secretario General del Psoe, consciente que es un caso de libro entre los que creen que el Gordo de la lotería premia al más listo y no al más quebrado. Prestan dinero al ludópata para engordar la caja de caudales del casino que regentan. Traspasado el patrimonio, dejarán al aliado en la misma ruina que la Armada Invencible quedó por razones distintas a la fuerza de las tempestades.
Zapatero engaña, un poquito pero cada vez menos, a los de dentro. Ni un segundo a los de fuera. Lo manejan como el títere que, en política exterior, se le calibra. Los ingleses defienden con uñas y dientes el valor del patriotismo. Inteligentes los anglosajones. Primero ellos y después también ellos. El europeísmo de Inglaterra es tan sincero como la voluntad pacifista de Napoleón. Si presionan un poco, les cedemos Gibraltar. Sin más.
Rey de la conjura y de la maquinación, el Imperio británico sopesa con la precisión del tallador de diamantes el valor de cada microquilate. Cameron, Sarkozy y Merkel están unidos por una progresista ideología conservadora que conducen con la pericia del mejor piloto de Fórmula Uno. La alucinación ideológica hace creer a Zapatero que, con su viejo bólido de marchas progresistas y de embrague a la más torva derecha, puede competir con aquéllos. El interés de los grandes en traicionar al comparsa es ninguno. La deslealtad se abre paso en el surco de los suelos más yermos.
Zapatero es un mal presidente. Los de su gabinete ministerial, indecentes hombres y mujeres de Estado. Están hasta el gorro de ser segundones de un tercerón venido a más. El póker está servido. Las cartas están en manos de los tahúres. Entre infames, la delación se mide en milímetros de perjurio. Juro que siempre te seré fiel, presidente. Igual que a la señora a la que ese truhán del Congreso llamó señorita Jiménez. Dios los cría y ellos se juntan.
Un saludo.
EL SACO
De mentiras. De malicias. De injusticias. Meter en el mismo saco constituye una mala práctica. Tirios y troyanos. Buenos y malos. Justos e injustos. Corruptos y limpios. Manzanas podridas acaban resultando. A sabiendas de la maldad, seguimos incurriendo, una vez y otra, en la perversa actitud. En ocasiones, incurrimos en ella a cuenta de una escasa personalidad. O como consecuencia de una opinión hipotecada. O, acaso, cual fruto que se recoge del árbol de la infelicidad universal. Realidad y apariencia no caben, en suma, en el mismo saco. Y si presionamos para que el recipiente ceda, la percepción del vicio no escapa a quienes desde fuera contemplan las deformaciones y los bultos.
Clase política toda ella corrupta. Sindicalistas sin vergüenza. Docencia adocenada. Médicos funcionarizados. No es de recibo. La sinécdoque, como figura literaria, tiene su espacio adiábatico, su recinto hermético, a fin de impedir el intercambio térmico y de valores. Las generalizaciones son compañías inadecuadas que provocan daños difíciles de reparar. Nombres y apellidos para designar al impúdico, al golfo o al canalla. Expresiones propias que definan, con precisión, al sujeto mendaz. De lo contrario, el acto inmoral lo comete el acusador con independencia de la veracidad de su crítica.
El PSOE es el partido de la corrupción, se dice. Se dice. Salvedad hecha de los miles de militantes cuya honradez no se discute. Sí es el Partido del GAL, de FILESA, de MATSA y de tantos otros escándalos. De ellos habrá que responsabilizar a sus autores o a sus cooperadores necesarios o a sus cómplices activos y/o pasivos. La militancia y los votantes, en general, quedan al margen de la cuita en tanto ni han participado ni han sabido ni han colaborado ni han justificado.
Cada persona es dueña de su propia moral y ésta no es sino el principio que rige su comportamiento. Que la laxitud de algunos moralistas rechina, adviértase. Que la largueza elástica de principios colisiona con el rigor de los valores normativos, censúrese y reconviértase. La ley es para todos. La moral se suscribe en la individualidad y en la esfera íntima de los seres humanos. Los bichos carecen de moral. Hay bichos, empero, que, bípedos, nunca la conocieron.
Comisionistas y ugetistas son sindicalistas de pro. Sin duda. Hombres y mujeres plenos de pudor y saturados de honradez. En sus organizaciones, existen dirigentes concretos capaces de poner una vela a Dios y otra al demonio, de vestir la saya basta en el más refinado de los escenarios burgueses. Belle de jour, que interpretara magistralmente Cathérine Deneuve.
Mucho saco. Contenido mínimo. El Pacto de la foto que sellaron los representantes provinciales de Huelva con directivos de El Corte Inglés, el día 29-S, es el mejor exponente de esta política que hoy nos llena de oprobio. Se cierra el centro comercial unos minutos. Se hace la foto del cierre. Al poco, los piquetes coactivos se retiran y los encargados abren de nuevo las puertas. En el proceso, un cuarto de hora. La imagen es la foto y la foto, la imagen. Vaina sin fruto. Arcón vacío y desvencijado. Golpe de efecto que esconde la escuálida y pobre mercancía.
Hay empresarios buenos. También, despiadados. La huelga ha castigado a unos y a otros. Los impulsores de la “vaga” -el léxico catalán es, a veces, demoledor- los han metido en el mismo saco. Cuando los saquen, es posible que los buenos se hayan hecho malos. Lo que es seguro es que los malos nunca serán buenos. La moral de quienes así se conducen tiene poco que ver con la más elemental ética. Mucho, con la más despreciable moral.
El hombre del saco puede llevarse a toda esta patulea. A ver si, de esta forma, se discrimina.
Un saludo.
AIRE
Cinta Castillo fue Consejera de Medio Ambiente. Aunque pareciera Apoderada del Polo Químico. Ahora lo es José Juan Trillo. En Huelva, el medio ambiente es un hábitat partido por la mitad. Las balsas de fosfoyesos son un cuchillo afilado que cercena las gargantas de miles de ciudadanos. La Junta ha premiado el servilismo de los nombrados con la triste Baronía de Guardianes de la polución.
Los psoecialistas declaran que los fosfoyesos no son residuos. Que subproductos. Que no son basura inmunda. Que desechos reutilizables. Estos oscuros personajes, de alma yerma y visión compuesta, son especialistas en el embaucamiento. Más el profesor que desertó muy joven de la tiza, carente de regate la calañesa. Almibarado uno, tosca y arisca la otra.
Ambos hablan de regenerar el territorio. Se limitan a vender un comité de experimentadillos afectos al Politburó del camarada Mariojimenev. Su decisión es ganar tiempo. No se atreven a resolver. Sin embargo, urge una solución. Y ésta, como decía Salomón en sus Provebios, no se encuentra al alcance de estos gavilanes neofranquistas. El ciclópeo vertedero de fosfoyeso no será nunca fuente de riqueza.
Uno, nacido y criado en la plaza de la Merced, se pregunta: qué pasa con los jueces, qué atención se presta a la salud, y qué responsabilidades se reclamarán. Las sentencias judiciales se ignoran. En cuanto a la salud, que se obsequie a los ínclitos Cinta y José Juan con el collar de la Orden del Fértil Aditivo Químico. Respecto a la responsabilidad, el Decreto 93/1999 y el mismísimo Código Penal tipifican los actos y señalan a los autores.
Llamar subproducto a un residuo pernicioso es una lítotes. Tan descomunal como denominar interrupción del embarazo a lo que es un aborto. La dialéctica de la panda del PSOE muestra hasta qué punto, con tales eufemismos, se avergüenzan de ser como actúan. Se revelan como agentes berlusconianos sin más horizonte que el que vislumbra su ambición enfermiza.
El tema invita a honduras jurídicas. Pero no toca hoy. Hoy toca reflexionar sobre las varas de medir. Las que utiliza el ZPsoe no siguen la definición de barra de platino iridiado. No sirven para el agrimensor. La suya es la propia del percutor. Contra quien disiente, discrepa o disputa. Percutor que hace daño, mucho daño. En personas y en bienes. En moral. En salud. En verdad.
Un saludo.
ARAÑAS NEGRAS
Viene a Huelva. El hombre del GAL llega mañana a la capital. Se acerca a respaldar a doña Petri. El señor del FAISÁN se reunirá en un mítin con la emperaora de la plaza de las Monjas y con el Nobel Jimenev, adalid de la traición a Astilleros. Tres patas para un banco en quiebra.
No lo puedo evitar. Ver a Rubalcaba me retrata el triste personaje protagonista de una de las obras más polémicas de Blasco Ibáñez. La araña negra. El Papa Negro. Los veo. Los confundo. Los relaciono. Los vinculo y los enlazo.
Astucia, sabiduría, habilidad y trapacería juntas en un cocktail molotov en estado primitivo y en sofisticado envase. Para la araña negra, el fin teórico es “la perfección cristiana, propia y ajena, para gloria y servicio de Dios”. Sin embargo, el fin práctico es el servicio de uno mismo. Igual pasa al ministro del Interior. El servicio a la patria es el favor a su partido y, a su través, su vanagloria personal. Tremendo Alfredo. Lo que urde. Lo que trama.
En plena crisis, el ministro oscuro lanza al cielo una fulgurante bengala de auxilio a la denostada Petronila. Pedro Rodríguez pisa la calle y la candidata a palos se apoltrona en su oficina electoral. Ante la deconstrucción de su partido, Rubalcaba viene a vendernos, como nuevas, miles de alfombras raídas. Pretende tapar al gigante del paro y ocultar la fetidez de la inoperancia zapateril. Cada vez que se mueve, me recuerda al áspid. Nos mete el miedo en el cuerpo y nos pone los congojos en la garganta. Nos zarandea con el terror de lo conocido. Lo que sabe. Lo que maquina.
Enorme el ministro. Pudo prohijar política quasi gansteril en los casos Lasa y Zabala. Silenció las mayores aberraciones en los asesinatos de los mencionados. Acompañó, en presencia o ausencia, a Barrionuevo y Vera a la puerta de la prisión. Escudó a Mister X. Lo respaldó. Lo salvó. Con ZP, par de par.
Aquí todo el mundo se cabrea. A mayor agitación visceral, más beatífica la sonrisa etrusca de don Alfredo. Que crea inseguridad ciudadana, replica que se trata de transparencia informativa. Que genera alarma social, arguye que los españoles tienen gran madurez democrática. Entonces, ¿cómo se va a llamar al niño? Muy sencillo. Don alfreddo. ¿Con doble d? Ajá. Oiga, que va a parecer italiano. Pues sí. De Sicilia. ¿Qué pasa? La araña negra nos tiene pillados en su red. La leche.
Un saludo.
VÍA SOCIAL
La reivindicación de la jornada laboral de ocho horas se remonta a 1886, en Chicago. Tres años después, la Segunda Internacional quiso rememorar la efemérides y homenajear a los obreros ejecutados. Eran tiempos de lucha y de supervivencia. En 2010, la lucha es otra. Cinco millones de parados en España introduce una tesis que destroza síntesis precedentes. La tesis descansa en lo que comporta para la clase trabajadora soportar el duro peso del desempleo. El paro se escenifica como muerte anímica y moral. Muerte de cuya responsabilidad no debe escapar este Gobierno inepto.
Apenas unos meses, el todavía presidente se jactaba en decir que de la crisis se saldrá por la vía social. La bobada hecha engaño y el engaño mitigado por la autoría de un áspid con rostro de lagartijilla. Como si no supiera que la vía social que preconiza es, hoy, un muro infranqueable que él ha ayudado a levantar.
La vía social se escribe en letras mayúsculas y el texto se resume en la creación de empleo. En esa prédica cabe toda la novena. A partir de ese objetivo improrrogable, hay que urdir todo el tejido productivo del Estado. A ese fin, es preciso que la economía se someta a una inmediata operación quirúrgica de asepsia y de recomposición. Se hace necesario un diagnóstico fiable, que no se compadece con los bandazos insufribles del cirujano intruso. Si las medidas gubernamentales se mantienen en la ineficacia del último sexenio, es preferible cambiar de hospital o relevar al jefe del quirófano. Es que no sólo no tiene idea de lo que tiene entre las manos. Es que, el muy majadero, está convencido de tener razón. Su razón es la sinrazón de una situación desesperada. Así nos va.
Defender el empleo es rechazar la injusticia de un sistema podrido que se preserva a base de sal y perfume. Pero huele mal y sabe peor. No basta con inyectar euros a la banca. Se ha de exigir a la oligarquía financiera que compense las ayudas con la facilitación del crédito. Y se ha de reclamar al Gobierno que la política de austeridad se ejecute con tanto rigor como premura. Pero que dé ejemplo y, aparte de adelgazar la obesa ristra de ministerios inútiles, se desprenda de la estolidez que exhala. Recursos prescindibles, fuera. Asesores canallas, a la calle. Gastos superfluos, ni uno. El ejemplo dado es la autoridad rogada.
La vía social es la información veraz a la sociedad del fondo de la crisis. O el reconocimiento de la garantía de las pensiones. O la inversión justa en programas de desarrollo sostenible y de infraestructuras. O la búsqueda de un plan tributario que fomente la renta disponible. O el propósito de una más justa distribución de la riqueza.
En este orden de cosas, la democracia que pervierten Zapatero y los suyos pierde su calidad de soberanía nacional. Mendaces son quienes se escudan en la democracia para imponer, subliminalmente, un régimen tiránico. Para los servicios sociales que ofrece el Gobierno, que sea la Iglesia la institución que los gestione. Al menos, el dinero no se perderá en vericuetos imposibles y llegará fielmente a sus destinatarios.
Con los Presupuestos para 2011, un buen gestor hace virguerías. Un administrador experto, milagros. Zapatero no forma parte de la estirpe de los buenos ni de los expertos. Ni siquiera tiene sitio entre los mediocres. Si buscan su rango, investiguen en estratos más bajos. Escarben. Caven. Excaven. Muy hondo. No lo saquen de allí. Por la vía social, déjenlo donde lo hallen.
Un saludo.
PACTO DE MUERTE
Muchos hablaban del impudor político del presidente Zapatero. En términos absolutos, la falta de vergüenza alarma. En términos relativos, siempre hay un escalón superior que atempera la maldad que se criticaba. Siempre hay un más del mismo modo que hay un menos. En el País Vasco se formalizó, hace casi un año, un Pacto de Estado. Con mayúsculas. Acuerdo histórico entre PSOE y PP para hacer gobernable aquella tierra de España y para liberarla del acoso independentista que se venía produciendo desde el PNV hasta ETA. Se hizo historia. Sin embargo, la historia no es sino un pasado presente y un pretérito que se adentra en el futuro cercano.
Patxi y Antonio. López y Basagoiti. Mestizaje patronímico para una alianza vasca. Vasca. Tan vasca como la de Ibarretxe y Otegi o la de Arzallus y Arana. Tan vasca como española. Vasca y española. No es vasca y castellana. No. Vasca y española. Patxi López y Antonio Basagoiti. Difícil matrimonio en una casi imposible coyunda.
Servidor escribía, meses atrás, que ese matrimonio era, todavía, rato. Que le faltaba el requisito de la consumación para que se considere canónicamente indisoluble. Que el vínculo era tan débil que los eslabones cerrados ni siquiera mostraban consistencia. Y que lo que acechaba a la pareja no era moco de pavo. Escribía entonces y subrayo hoy. Caza al acecho. El cazador no es ETA. El cazador es el PNV. ETA es la rehala, la jauría. Quien permanece agazapado, en lugar distinto, es el partido de Urkullu. ETA lleva a los venados a donde señala el cazador y conviene a su fin. A lugar propicio.
No falta a la formación que fuera de Ibarretxe grandes dosis de concentración y atención, de paciencia y autocontrol, de empaque físico y psíquico, de destreza y de puntería. En absoluto. Son expertos en la materia. Sin embargo, tienen claro que dependen del error estratégico de las piezas y de la eficacia violenta de los acosadores.
El PNV conoce, como pocos, la enfermiza soberbia de ZP, su carácter traidor a fuer de desleal, su imperiosa necesidad de sobrevivir al fuego que él ha provocado, aún a costa de la inmolación de miles de ciudadanos. La necesidad de Zapatero del apoyo del PNV se ha puesto de manifiesto, por enésima vez, a la hora de aprobar los Presupuestos Generales del Estado. ¿A cambio de qué? De pelas, por supuesto. El algo más se desvelará pronto. La presa a batir no es el poder en el País Vasco. La pieza a cobrar es el poder. El poder con mayúsculas.
PSOE y PNV forman empresas con una extensa clientela a la que hay que satisfacer. Todo un ejército de paniaguados esperan su ración. Perder el poder es letal para las aspiraciones de unos y la docilidad interesada de otros. El matrimonio vasco debe anularse. Si no por el Tribunal de la Rota, por el juez de paz. O el de guerra. Da igual. El fin justifica los medios.
El movimiento etarra para instrumentar a sus presos no es casual. El aviso de Rubalcaba, bien interesado. La predisposición de Erkoreka a pactar con Alonso, más de lo mismo. Poco importa al PNV el destino de las víctimas del terrorismo etarra. El de los terroristas presos, sí. Y mucho.
El bipartito vasco tiene fecha de caducidad. Se ha establecido esta misma semana. La traición se perpetra con el apoyo peneuvista a unos Presupuestos Generales de la muerte económica de España. En suma, es lo que conviene a unos y lo que está dispuesto a ofrecer el otro. Días contados. Los cazadores y su cohorte, al acecho. No son furtivos. Lo hacen de día y de forma aleve.
La víctima -esta vez política- está al caer. Algunos son más vascos que otros. Otros odian a España. La odian. Nos odian. Los no demócratas. Los cazadores al acecho. En tanto, el ministro Alonso sonríe, se mofa y se cachondea. Chaves hace de conductor de la tranca disruptiva de la nación española. Sólo falta el matarife que corte el cuello. En ese momento, se acabó. El Pacto de Sangre se habrá sellado con la ignominiosa y abyecta cooperación del PSOE. España se muere a chorros, entre estertores. La España del desleal Zapatero.
Qué pena.
Un saludo.
ABUCHEOS
La maquinaria propagandística del psoecialismo rampante no da abasto. No puede ser de otro modo. El rodillo organizacional del Partido exige una actividad incesante. Perder el Gobierno del Estado, de las Comunidades Autónomas, de las Diputaciones o de los Ayuntamientos, constituye una losa demasiado pesada para poder soportarla. Miles de politicos viven de la eficacia del aparato partidario y partidista. No se concede tregua al descanso. Demasiado que perder.
Las escasas muestras de rebelión cívica, sonoras pero encantadoramente pacíficas, contra Zapatero, Chaves, Rubalcaba y otros chicos del montón, están dejando huella. Las alarmas se han encendido en Ferraz y en Moncloa. A los dioses del Olimpo gubernamental les desagrada el repudio del pueblo. Máxime si los medios hacen eco de la dimensión del estruendo. Educación, reclaman de pronto, como impelidos por un resorte. Protocolo de normas de conducta. Reglas de urbanidad en actos públicos. Máxima urgencia. Las deidades son por algo y están para algo. No cabe rechazo a la divinidad. En modo alguno. Lo que molesta, se elimina. Por las buenas o por las malas. Los pitos y las broncas se reservan para el común, para el vulgo, para los “asesinos” de Irak. Para la gloria monclovita, la cerrada ovación. Para el tirano, el culto a la personalidad. Faraones dioses, al fin. Por tanto, educación y ¡firmes!
A la tecnocracia socialista, hay que recordarle que una cosa es la educación y otra, la cortesía. La educación es un valor universal mientras que la cortesía reviste formas muy distintas en cada tiempo y lugar. Educar es, amigo Gabilondo, desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales por medio de preceptos, ejercicios o ejemplos. Educar no es, pues, adoctrinar. Sólo en alguna de sus acepciones más inferiores, se acepta que educar es enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía. En este sentido, la cortesía podría definirse como la demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien a otra persona.
Diferenciado el concepto educación del de cortesía, hay que matizar la expresión a base de abucheos. El abuchear se aplica a la muchedumbre cuando ejercita su derecho a reprobar con murmullos, ruidos o gritos. No cabe imputar mala educación al pueblo que abuchea ni al pueblo que ovaciona. En cualquier caso, hacen un legítimo uso de su libertad de expresión. Y expresan, de forma audible, su desafecto, inquina, antipatía y otros sentimientos de esta suerte, a quienes se han hecho merecedores de estas traslaciones verbales. Verbales, que no físicas. La violencia no ha hecho asomo en los ciudadanos por más que algunos descerebrados de la información se inventen actos y gestos inexistentes.
Los abucheos constituyen la válvula de escape de una ciudadanía que se resiste a la dictadura que la aplasta. Es mucha la deriva económica a la que nos conducen los sujetos pacientes del abucheo. Excesivo el número de parados. Indecentes los maquilladores cursitos de (de)formación. Fuera de límite la mentira sangrante que nos larga el Gobierno. Y mientras, cientos y miles de golfos, viviendo del bote, de los tontos del bote.
Para que estos vividores sin alma permanezcan en el machito, pretenden apagar las voces y los ecos machadianos. Callar al pueblo. La soberanía nacional es la pantomima abyecta de una democracia vergonzante que nos han impreso a fuego Zapatero y los suyos. El pueblo, educado, calla y duerme. O que vea la tele. En tiempos de Franco, era una de las monedas de cambio.
Abucheos, sí. Cuando proceda. Es el momento de la rebelión. Contra los tiranos. Como son todos los que utilizan al pueblo en vez de servir al pueblo. Venga. Más abucheos. Muchísimos más.
Un saludo.
GOBIERNO DISRUPTIVO
De bruscas rupturas. El Gobierno de Zp es disruptivo porque el presidente narciso posee un talante rompedor y triturador. Con la sonrisa arcaica de algunos kuroi, el hieratismo del sultán de la Moncloa se atempera con ese rictus beatífico que asoma en su boca. Alma negra en expresión ingenua. Satán no se encarnaría con tanta sapiencia. De tal cabeza inmadura, tal prolongación irreflexiva en el mando. No tiene solución. Lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible.
Zapatero ha jugado a cambiar de cromos. Donde estaba Aído, Pajín. En vez de De la Vega, Rubalcaba, don Alfreddo. Corbacho sube pegando leches a la categoría de cesante y se lleva en el bolso un milloncejo de parados, a modo de muescas diabólicas en la culata de su maletín ministerial. Sin problemas. Le sucede don Valeriano, de la cantera ugetista. Con este origen, poco más que agregar. La sonrisa del régimen es recompensada, tras su éxito en las primarias, a la cartera de Exteriores que, tan magistralmente, destrozara Moratinos en seis años de auténtico horror.
La sorpresa, pero menos, nos la depara Rosa Aguilar, la gran deshacedora de ideologías. La señora Aguilar nos ha desvelado un secreto a voces. La ideología es el fruto de una conciencia falsa. La falsedad ética de diluir, mediante engaño, el derecho de las libertades individuales en la redoma de las libertades colectivas. El resultado es la pérdida del individualismo en el laberinto dictatorial del colectivismo más despersonalizador. Rosa Aguilar ha conseguido, con la finta de sus actuaciones políticas, resolver el enigma de cómo cargarse la ética con el martillo pilón de su ideología capitalista.
Estamos en lo que estamos. El equipillo de suplentes suplidos y de suplidos a base de resoplidos, está listo para continuar, sin prisa pero sin pausa, la labor exterminadora de la nación española y del Estado español. No pidan arte al peón ni precisión al intuitivo. Ni se les ocurra exigir al racionalista la fe del carbonero. Ni peras al olmo. Sería inútil. Recen. Será más productivo.
El nada recomendable nuevo Gabinete es un bodrio conformado por esbirros de especies varias. Cómo será que la insoportable levedad de la votante de Beinixidá resulta simpática a la vista de la hermética sinrazón de la araña negra. Háganse idea. Rubalcaba está ahí por su capacidad dialéctica de nombrar a los difuntos de la Oposición sin que un músculo de su cara refleje algo de desasosiego. El mismo descaro que cuando Felipe y la macro-corrupción gonzalina. Sólo que con más experiencia. El afectado por el síndrome de la madrastra de Blancanieves ha cambiado de arpía política. La hechicera ha cedido su sillón al brujo. Las pócimas serán igualmente venenosas, pero hay que buscar nuevos antídotos.
Contra la traición no hay, sin embargo, remedios. La deslealtad es tan antigua como la prostitución. Este Gobierno es desleal. Con el Estado. Con el pueblo. Con España. Con los españoles. Gobierno disruptivo. Rompedor. Desvertebrador. Desguazador. Despreciable.
Un saludo.
LAS DOS ROSAS
Lo ha dicho Julio Anguita. Hay que descubrirse. Anguita es de las personas ante quienes me quito el sombrero. Que Rosa Aguilar es un problema de mutación en esencia, declaró el califa rojo. Dando en la diana, ha tirado desde muy lejos y la frase, redonda, adolece de malicia. Rosa Aguilar no es una mutante política. Es una tránsfuga ideológica.
En Rosa, la señora Aguilar, ha imperado el lado oscuro de las trepas con cara de ángel tímida. Sonrisita de chica buena de las monjas de toda la vida, que esconde ansias y ambiciones impropias de quien se define con ideologías de izquierda. En ella, la definición de Engels encuentra toda su propiedad explicativa. Su zangolotinismo político, que le ha llevado de la paupérrima Izquierda Unida al riquísimo padrino psoecialista, se conforma como todo un modelo de conciencia falsa. Cree que engaña, pero se desvela su escasa categóría ética. Si la ética es el principio que rige los comportamientos individuales, la de Rosa Aguilar causa pena y provoca escándalo entre los comunistas de verdad y entre los que sienten la izquierda como una religión laica en la cual la filantropía es el único modo de sentir y de ser.
Doña Rosa Aguilar esconde las espinas y el pico torvo en el disfraz de la modosita de barrio cuya virginidad ético-política comienza y acaba en el ofrecimiento de una propuesta irrechazable. Dejar la alcaldía de Córdoba era más que un sueño. Escalar al piso de lujo que le puso Griñán, una meta inconfesable. Con todo, el horizonte tenía un más amplio alcance. Rubalcaba ha echado los hilos arácnidos en el nido del sevillano San Telmo y ha prendido en su red, de la doble d, a la inocente mariposa. Como quien no quiere la cosa, doña Rosa ya es ministra. Alcaldesa, consejera autonómica y ministra del Estado. De Córdoba arrastró la brujería de siglos, en Andalucía bordó la bandera verdiblanca de la independencia más servil y a España trae los resabios adulterados de una mujer que vendió su ideología por un cargo y subastó su patrimonio ético en una asamblea de profesionales del comercio.
Julio, maestro, norte, rumbo, tu brújula, atinada, no ha hilado lo fino que puede y debe. Con Rosa Aguilar, muere un mito tan falso como una moneda de cuatro euros.
Rosa. Rosa Díez. La otra Rosa. La líder de UpyD ha seguido un camino distinto. Ha evolucionado la vizcaína. Desde los mullidos aposentos socialistas de Vascongadas a los durísimos catres del partido actual. Camino de bajada, que no de descenso. Sendero ideológico que otorga a las ideas la fuerza que les es inherente. Ética en estado puro. No es mutación en esencia. Es esencia de mujer política y de política hecha mujer.
Que ha desvariado, le acusan sus detractores, todos ellos extraídos del nido de Ferraz en el que se desarrollaron los huevos de serpiente de algunos que apoyaron a los escuadrones de la muerte. La propaganda filosoviética de Rubalcaba y de Jáuregui explican el nuevo gazpacho que se cocina en Moncloa. Vuelta a la cloaca felipista de la década de los noventa. Rosa Díez se elevó sobre el poder maléfico. Despreció a los que traicionaron a Redondo Terreros. No se dejó engatusar por la aflautada sirena del todavía inquilino de la Presidencia. Eligió la carretera peor asfaltada. Pero la más limpia. La más asequible a todos. En ella no caben cuotas ni pago de peajes. Que lo tiene difícil, se sabe. Que derrocha entusiasmo, se percibe. Que merece recompensa, sin duda.
Dos Rosas. Me quedo con la señora Díez. La otra, para Zapatero. Y ojo, que las águilas suelen volar alto y planear largo. La presa no es el ministerio. Aguilar aspira a más. Puede ser la gran tapada. Sin embargo, Rosa Díez es el descubrimiento. El gran descubrimiento.
Un saludo.
ASTILLAS
De la empresa naval onubense, sólo quedan las astillas. Cientos de fragmentos de las cuadernas de ese barco que la Junta ha engordado hasta echarlo a pique. En Cuba, la astilla es el dinero. El cierre de La Naval de Huelva se obtura con moneda corriente. Algunos han sacado astilla. Otros, la han recibido en el ojo. Todos han sufrido la chispa del pedernal en sus conciencias. Trabajadores prejubilados. Obreros recolocables. Empresa desguazada. Dónde está, muerte, tu victoria.
La transición se reescribe a modo y manera del poder instituido. La crisis económica revela la insoportable levedad de nuestros gobernantes. Zapatero raspa la historia al ritmo que Griñán embadurna de noche la creación de empleo. Pobres hombres. Con tanto por lo que luchar en pos de un país más unido, más fuerte, más libre, más próspero, más diverso y más educado, y se dedican, insensatos, a desintegrar la nación, a debilitar las estructuras del Estado, a arrebatarnos las libertades ansiadas, a llevarnos a la ruina, a uniformar las ideas y a abandonarnos en el basurero de la ignorancia. Pobres ciudadanos que nos vemos reducidos a la lastimera posición de súbditos.
El grito y el eco. El grito de nuestros compañeros de Astilleros de Huelva que se unen al rosario interminable de despedidos. El eco de los políticos psoecialistas de nuestra provincia que se jactan de su poder y se enfangan en su inepcia. Astilleros de Sevilla permanece. Con dos bemoles. Ese pueblo echó a su Gobierno el aliento del desesperado. Mario Jiménez, el del Politburó sovietizante de Huelva y Sevilla, en medio del vendaval, salva a los fuertes y se cisca en los débiles. Es el representante de los que quieren seguir rigiendo los destinos de esta Huelva que se despereza mas no acaba de despertar. Mario porta la espada flamígera del ángel caído que nos despeña por el desfiladero del odio con tal de ser la encarnación del mal.
Mario no pregona que Caín mató a Abel. Mario es el Caín que sigue difundiendo que el muerto fue él. A Caín no le gustaba su papel. Ni a Judas Iscariote el suyo. Mario, como Zapatero, disfruta con lo que hace, pero atribuye a la derecha sus propias maldades. La derecha es el abel bíblico y el jesucristo evangélico. Caín y Judas se corporeízan en la doctrina psoecialista. No en la izquierda, ojo. En el psoecialismo más sectario y desalmado.
Un saludo.
MALA UVA
Antipatriotas. Así descalificaba Zapatero, el narciso presidente pequeño, a quienes disentían de su versión sobre la economía española. Nos ofendía a diestro y a siniestro, sin distinción de edad, sexo o argumentos. Por el mero hecho de discrepar. Como los fascistas más totalitarios. Como Chávez.
Acaudilla Zapatero la España cañí que se viste de amor patrio a medida que rae las costuras autonómicas. Cataluña se rige por un Estatut separatista y Zapatero, que muy bien. ETA se envuelve en el paño mojado de la negociación y se alaba cínicamente la técnica de la ventana abierta cuando la puerta se cierra. Por medio, miles de víctimas. Ira.
John Steinbeck escribió en “Las uvas de la ira”, la crónica de la eterna lucha de los pobres contra los abusos de los poderosos. Crueldad frente a desamparo. Los pobres padecieron en sus carnes la dureza del rebrote financiero que se apoyaba en una economía que miraba a la Europa bélica. Expulsados de sus propiedades por no pagar las hipotecas. Abuelos, niños y mujeres, los más desvalidos de la caravana que huye del hambre para caer por el despeñadero de la muerte. No hay trabajo. Uva.
Aquellos inmigrantes en su propia patria recorrieron el mismo camino de desprecio de los inmigrantes de territorios extraños. Sentirse extranjero en el propio país resulta más lacerante que verse distinto en el marco de otras fronteras. La vida pide paso a menor ritmo que la supervivencia. Agitar o morir. Solidaridad de lo oprimidos u opresión de los insolidarios. Ira.
Más de cincuenta mil parados de Huelva llenan de oprobio a Griñán, a Petronila y al Delegado Provincial de Desempleo. Umbral de pobreza. Jubilados amargados en la feliz hora de su retiro laboral. La sociedad se polariza en colores rabiosamente clasistas. Ira.
No se vislumbra un cambio de rumbo.¿Y los líderes? Los socialistas pacen entre las hierbas del poder. Los sindicales se mecen entre las cunas del Gobierno. ¿Y la solidaridad? Palabra. ¿Y la igualdad? Mito. ¿Y la libertad? No, sin la anterior. ¿Entonces? Rebelión. Pacífica pero contundente. ¿Es posible? Lo es. La patria comienza en el territorio soberano del cuerpo de cada persona. Uva.
El vino no es el remedio. Ni la droga. Ni el engaño de los medios. La solución es nuestro patriotismo corpóreo. No hay más. Nos queda el voto. Sin denuesto. Sí, mala uva. Muy mala.
Un saludo.
RUBORCABA EN SUBJUNTIVO
Zapatero no ha perpetrado esta reforma laboral. Se la han impuesto los alemanes. Zapatero no modificó su Gobierno. Se lo ha cambiado el felipismo. La primera medida, extranjera. La segunda, extraña. País intervenido. Presidente desterrado. Ante el vacío de futuro, el intento de hacer creíble el presente. Presente de subjuntivo. Que se pueda. Que se quiera. Que se sepa. Carácter de posible, de hipotético. Modo de lo virtual. No actualiza la significación del verbo, pues arrostra incertidumbre, subjetividad o posibilidad. Ganas de engañar. De prolongar la agonía. De forzar la suerte. De llamar a la desgracia. De propagar los errores del adversario. El comando Ruborcaba ya la emprendió con el alcalde de Valladolid. Han dado a la zafiedad de un momento la categoría de una vida. Sin rubor. Sin sonrojo. Sin vergüenza.
La crisis económica es la voz de la conciencia de tanto subjuntivo. Llamar a Rubalcaba es invocar el subjuntivo. Como en la güija. De la angustia del desastre a la esperanza del éxito sin que a la cara del PSOE le suba el rubor de la mentira más espantosa. Rubalcaba es Ruborcaba, pero sin rojeces ni escrúpulos. La pobreza amenaza al país que estos gobernantes de la mala uva dirigen al precipicio. Economatos de pobres llegarán a competir con supermercados baratos. El consumo se mantiene gracias a la respiración asistida que proporcionan las familias. Ahorro y repliegue.
Se reducen las bodas. Desciende la venta de coches. La banca no concede créditos para casas. Los viajes se limitan. Los estudios en el extranjero, tarea de gigantes. Es mucho el peso del no trabajo. La influencia del paro es muy contagiosa. No existe vacuna para esta gripe negra. Ni siquiera se la espera. Ni se investiga. Los laboratorios de creación de empleo están en poder del partido/secta. En ellos no hay científicos. Sólo militantes comisariados y comisarios militantes. Calientan el sillón a cambio de retribuciones magnánimas que les pagamos los ciudadanos. No. Nada que hacer. Del Huerto de los Olivos al Gólgota pasando por Zapatero. Zapatero no es Pilatos. Él no se lava las manos. Las tiene manchadas de rojo de vergüenza. La vergüenza que produce el dolor ajeno. Cabezas sangrantes. Las espinas se hunden en las testas coronadas. Dolor físico y dolor psicológico. La autoestima rueda por el suelo a la par que la moral se despeña.
El Gobierno está sembrando espinas. Y vientos. No cosechará flores. Sí atraerá las tempestades. Es cuestión de tiempo. La nobleza del pueblo es fruto de su continuado sufrimiento. Antes, como súbditos. Ahora, como ciudadanos. ¿Ciudadanos? Me temo que esta época es de regresión, de involución revolucionaria. Aquí sí encontramos el "leif motiv" para la memoria histórica.
La economía real nos habla de paro, de subida de impuestos y de descenso de ventas. Ajuste de cinturón. La Bolsa sube hoy. Mañana, más. Pasado, se come los beneficios de un mes. Compro para vender. Peligro. El batacazo de los grandes de la banca no fue un accidente. Se sabía pero no se quiso admitir. Demasiado dinero y todo el crédito en juego. Es tiempo de reflexión. De cordura.
Manirroto y desordenado, el Gobierno. El último de la fila. No remonta. No puede. Su pájara no es pasajera. Es de incapacidad. Es de vergüenza. Es de inoperancia. Mas carece de sentido del ridículo. O nos apretamos el cinturón o veremos las cenizas del cementerio de elefantes. Con ellos nos reuniremos. Son necesarias medidas, ya, que permitan vislumbrar un cambio de rumbo. Con Zapatero, imposible. Con Ruborcaba, seguro. Seguro que miente. Seguro que muchos se dejan engañar. Otra vez. Y mil veces mil.
Contra Ruborcaba, vergüenza. Al ministro no se le caerá la cara. A los que le voten, se autoabofetearán. Por crédulos. Por ingenuos. Lo malo es que la torta repercutirá en los que votaron a otra fuerza. Lo malo es que habrá tortazos para todos. El comando Ruborcaba tiene pastel para todos.
Un saludo.
MÁS CHULO QUE UN OCHO
Con tantos ministerios inútiles, tanto paniaguado asesor, tantas fanfarrias de latón, tantas Autonomías insaciables, tanto gorrón y tanto parásito, lo de la austeridad es un chiste. Un chiste malo. Muy malo. la Junta de Andalucía mantiene en nómina de enchufados a más de veinticinco mil. Veinticinco mil enchufados en empresas públicas (del PSOE) y en fundaciones (del Partido Socialista).
Estos psoecialistas postineros y estos izquierdosos de tronío son así. Trileros de la política. Te dan el cambiazo en un suspiro. Primero, te acercan el señuelo. Una vez picas, sube la bolsa. Aumentas la inversión y, hala, timo que te crió. Como el del tocomocho. El PSOE trata a los españoles como simios de experimento.
El socialismo rechaza a la condición humana, a Dios e incluso al orden natural. El psoecialismo reduce todo a cenizas para que, tras la derrota, el vencedor no pueda aprovechar los campos ni el ganado ni cualquier riqueza. La nada. La tierra quemada es la nada. El perdedor no quiere dejar al adversario ni un gramo de facilidades para llevar adelante lo que él no pudo hacer. Es el odio llevado a las últimas consecuencias. Caiga quien caiga y muera quien muera. La teoría de la tierra quemada se subsume en la política económica de Zapatero.
Y, sin embargo, ahí sigue el hombre. Sin un atisbo de sonrojo. Tanto rostro el suyo que sonríe por fuera lo que llora por dentro. Es el grito de ¡dientes! Que la Pantoja dirigiera al ex alcalde. Dientes para sonrisa dentrífica. Tan falsa como el modelo anunciante. Lágrimas de espanto ocultas. Zapatero quiere seguir. Yo sigo, como Felipito Tacatún. Hasta que la muerte te arranque del sillón tombolero del sorteo marcado por el 11-M.
El inquilino en precario de La Moncloa es más chulo que el tranvía número ocho de Madrid. Los chulapos y chulapas de ZP visten borceguíes de burgués e indumentaria de hidalgo rico. A costa del país.
Pero ya queda menos. Hasta los más afines al negocio, van recogiendo velas. El chulo del ocho y el ocho de los chulos, erre que erre. Pero tiene los días contados. Por suerte.
Un saludo.
PERFECTOS EMES
Es posible que muchos ciudadanos piensen lo que dijo Arturo Pérez Reverte. Su declaración sobre Moratinos es de las que hacen época. Pero una cosa es pensarlo y otra, decirlo. Las conductas se referencian por su externalización. No cabe deducirlas por el pensamiento. Por mucho que Reverte acertara en su diagnóstico, expresarlo de esa forma no es de recibo. Es como si el oncólogo le dice a su paciente que se joda, que apenas le quedan dos días. Y que ni siquiera vale la pena animarle a que disfrute los minutos de vida de que dispone.
Hubiera sido fácil acusar al lloroso ex Ministro de Exteriores de nefando responsable de los intereses de España en el plano internacional. La acusación encuentra tantos y tan fundamentados alegatos, que no cabe injuria ni calumnia ni siquiera descalificación. Con lo fácil que hubiera sido exponer que la gestión de Moratinos ha rayado con el más continuado desatino político, recurriendo al tópico de la fácil rima en consonante.
Un escritor, y académico, de la talla de Reverte debe dar ejemplo con el uso de su pluma, para no caer en la frase machadiana de la espada. Lingua est imperium, que refrendaba Nebrija. Jaime Ussía nunca ingresó en la Academia de la Lengua, lo que repugna a muchos bienintencionados pero ingenuos que se asombran de que Cebrián sí forme parte de esa tan elitista y especial asamblea. Ussía es un escritor excelente. Une a su buena literatura, ideas originales y a éstas, un gracejo insuperable. Esta gracia, innata y adquirida, no le concede bula para descalificar a nadie.
Reverte y Ussía son magníficos literatos. Sin cortapisas. Sin embargo, se han comportado, en tiempos y en ocasiones distintos, como perfectos... En el caso del señor Moratinos, hubiese bastado con calificar su recorrido ministerial como funesto, aciago, desdichado, fatídico, deplorable o infausto. Todos lo hubiéramos comprendido y muchos, acaso, lo hubiéramos aplaudido. Lo escatológico se puede evitar. Aunque los lectores de prensa no sean muchos y apenas niños, las televisiones, a falta de otras noticias más fecundas, propagan, a toda voz, lo que no es sino una expresión de mal gusto proferida por un señor de extraordinaria categoría intelectual. Claro, que si Reverte estuviese en la nómina del PSOE, los ataques se hubiesen contenido en la dirección de las redacciones mediáticas. Es lo malo de ser rico e inteligente a la vez que estar alejado del pesebre del artisteo patrio.
Reverte es mucho Reverte. Ussía, mucho Ussía. Sus detractores pueden entrar en el territorio de la mediocridad. No por ello son unos emes aunque la envidia despida malos olores. Por cierto, Jaime, Ussía, los de ETA podrán ser, que lo son, unos miserables asesinos y terroristas. Pero no hijos de p. Sus madres están en las antípodas de esa condición. Demasiado tienen las pobres con haber concebido a estos muchachitos, carne de cañón. Demasiado para ellas. No las castiguemos con más oprobios.
Lo dicho. Moratinos no es un perfecto eme. Eme no se refiere a ministro. Por si acaso.
Un saludo.
LEGALIZAR BATASUNA
La ley de partidos políticos es agua mojada. Se sortea esta ley como se finta a un defensa. Hoy sirve. Mañana, se utiliza. Grifo que se abre y cierra con el monomando de la política más desvergonzada.
La interlocución con ETA nunca cesó. El Gobierno alienta la eterna llama de la conveniencia partidaria. No tiene en cuenta el interés del Estado. Luis XIV decía que él era el estado. El PSOE entiende que el Estado se confunde con su partido. La ley, cualquiera que fuere, halla su razón de ser en que satisfaga el bienestar del grupo psoecialista. En caso contrario, se regatea y se elude con la mayor desfachatez.
La irresistible ascensión de Rubalcaba no le conduce al cielo de la verdad. Para nada. Rubalcaba ha sido porteado a la puerta del Hades, del dios griego de los muertos y de las riquezas. Como guardían del sepulcro que ha de cobijar al muerto que se vaticina. A esa tarea se reduce toda la parafernalia destinada a encumbrar al antiguo portavoz del Gobierno que no eliminó al escuadrón de la muerte. A eso y a tratar de cambiar al muerto y de escamotear las riquezas. Cambiazo del PSOE por el PP. Ahí radica la importancia de su gigantesca función. Rubalcaba reniega de su función de sepulturero y se presenta como maquillador de cuerpos mutilados.
No es otra cosa. Las ofertas realizadas a los delincuentes de dicho grupo asesino exceden las facultades de los negociadores estatales, tanto por infringir la ley como por vulnerar la independencia judicial. Se busca ahora una nueva ANV. O una palabrita “inexorable” que juegue a la más calculada ambigüedad entre su acepción de irremediable y su significado de implacable. Quiénes pueden temer la dialéctica de un ministro del Interior que, hoy, dice saber nada del Faisán y, ayer, era portavoz del Gobiernode los GAL?
La Oposición no puede caer en la trampa tregua ni en la tregua nominalista a la que le lleva este Gobierno desnaturalizado. La compostura de palabras y de gestos debe ser aliada de la firmeza de sus actitudes. Prudente, sí. Cobarde o pasota, no. Debe y puede. Salvo que, a la luz de la realidad más prosaica, demuestre que la legalización de Batasuna es una nueva treta infame de un Ejecutivo embustero. El PP debe levantar el velo. Y, así, dejar al descubierto que el neozapaterismo es un invento del sepulturero mayor del reino para mandar bajo tierra a su gran enemigo potencial y actual. Que no es ETA. Que el PP es.
Lo que sí resulta un axioma es que ETA no cede. No cambia. No da un paso atrás. No se entrega ni se rinde. Busca lo que quiere y quiere lo que busca. Su razón fanática es el instinto destructor. Muere matando. Su escasa operatividad no implica que esté inactiva. Por el contrario. Hiberna porque se siente acorralada. Del obligado letargo sólo saldrá a sabiendas de que el premio será espectacular. Mientras tanto, la máquina de asesinar está bien engrasada. Habrá más Estado sin ETA. Con ETA no habrá un Estado.
PARO(X)ISMO
Lo de paro es una locura. En un callejón. Ahí están las empresas. En un adarve. Al ritmo de lock out. El blues del cierre se oye en toda España. Son espirituales. Canciones de oración y de trabajo. De resignación y desesperanza. Empresas y trabajadores, perdidos en el bosque de las ánimas. El final del laberinto está lejano.
En la atmósfera de inseguridad que la crisis ha creado, el emprendedor se ahoga. La política del (des)Gobierno no sólo no ayuda a disipar la bruma. Contribuye a enrarecerla. Recuerda, sin su belleza, el "Gran Ferrocarril del Oeste", de Turner. Vapor y niebla. La máquina marcha pero no sabe por dónde ni cuál es su destino. ¿Maquinista? Zapatero.
Cuatro elementos coadyuvan a la falta de expectativas. Demanda, liquidez, déficit y Administración Pública se coaligan en esta conjura anti-prosperidad. La demanda cae de la mano de la pérdida del poder adquisitivo. La capacidad de gasto se reduce al compás del incremento tributario y, sobre todo, de la precaria estabilidad laboral.
El peso de cinco millones de personas sin trabajo hunde cualquier plataforma. Se rompe el equilibrio deseado entre consumo y ahorro. Menos demanda, producción a la baja. No queda otra: despidos y expedientes de regulación de empleo. Por más que se especifique su temporalidad, es mentira. Esa temporalidad huele a prolongación renovable e indefinida. El descenso de los precios conduce a la recesión y ésta disuade la voluntad inversora.
A lo anterior, añadase lo que sigue. Ni las ideas ni la experiencia ni la voluntad emprendedoras encuentran acogida en la Banca. Ésta es un gato escaldado que huye del agua fria. Demasiados riesgos en un reciente pasado. Exceso de morosidad en un presente que escuece. Refugio del no. De prestar, ni un euro. Los acreedores aprietan. Queremos cobrar. Silencio. Ni está ni viene. Vuelva Vd. mañana, señor Larra. A la espera, se negocia y a la quita se acaba rindiendo.
La empresa se muere. Todos asistimos a su entierro. Con Aznar, todos a ganar. Con Zapatero, cada uno al agujero. Las empresas, encallejonadas. Como los toros antes de salir a la plaza. El indulto sólo llega a unos cuantos elegidos. Con Zapatero, todos... Ya saben. Paro(x)ismo. El PSOE nos pide el voto. A bríos. A Petronila, no. No voten al paro. Paroxismo.
Huelva Noticias. A su favor. El paro en la prensa independiente sí es una locura. Una locura democrática.
Un saludo.
LAS EDADES JUBILOSAS
Sesenta años. Treinta y ocho, de servicio activo e ininterrumpido. La mujer se quiere jubilar. Zapatero no la deja. Más edad y más servicios. No es parlamentaria. Trabajadora de a pie. Se ha dejado el pellejo durante cuatro décadas. Nunca tuvo despacho. Ni teléfono móvil a cargo de la empresa. Ni ordenador portátil. A base de esfuerzo, la trabajadora tiene la inquietud de su futuro. Algunos de sus hijos se hallan en paro. No cobran subsidio alguno porque jamás tuvieron acceso al mundo del empleo.
Confiaba la trabajadora en un feliz retiro laboral. La confianza en el Gobierno psoecialista le ha jugado una mala pasada. Fue de los españoles que creyeron a Zapatero al negar la crisis. Pagó ella su desventura y, con ella, quienes retiraron al presidente narciso cualquier atisbo de verosimilitud. Justos y pecadores siempre acaban en la misma urna de cristal. Está bien que el ánimo nos incline a confiar en las personas a las que no conocemos, porque todavía no nos han traicionado. Lo que no está bien es que confiemos en los políticos cuya predisposición al engaño es repetida, constante, continua y acreditada. La mujer quiere jubilarse. No se atreve. El túnel que se abre al paso de los años está oscuro e incomunicado. Las luces de antaño se han fundido. Bastaría cambiar las lámparas. No interesa. El empresario ordenó al electricista no reponerlas. Que anden a tientas, exigió. Si tropiezan, que se levanten.
Y mientras, el desempleo abraza a uno de cada cinco españoles en activo. A cuatro de cada diez jóvenes en edad de trabajar. Quieren pero no pueden. Mañana, tampoco. El gerente de la empresa es un desdichado ignorante que traslada a los demás su mala baba. Él, sí. Los suyos, bien colocados. Los demás, que se busquen la vida.
La edad de jubilación no se puede modificar. Ni es de recibo congelar las pensiones. El desempleo juvenil es una bomba de relojería que estallará el día en que las familias dejen de prestar a sus hijos el sustento, el alojamiento y la paga semanal. Retrasar la edad de jubilación secciona de un tajo cualquier probabilidad de los jóvenes. Por cada dos meses, un año de retraso. Se abre la ventana pero se cierra la puerta. No tiene sentido. Se lesionan los intereses de la empresa nacional. Algunos escuchan campanas pero no saben de dónde vienen. Cabe la prórroga voluntaria de la jubilación. Sin embargo, hacer precepto de la voluntariedad, atenta contra el significado del término. Voluntarios de la Cruz Roja, todos. Porque sí. No puede ser. A todos nos llega el momento de hacer mutis. Los chavales reclaman un papel que, cruelmente, se les niega.
La crisis podría explicar el retraso en la jubilación en un país con pleno empleo o con unas tasas de paro en torno al diez por ciento. Esto no ocurre en la España zapateril. Muy al contrario. Las cifras demandan otro tipo de actuación en el terreno social. Las políticas activas no pueden confundirse con las políticas de desprecio a las clases pasivas. Pasiva viene de pasión. Pasión, del pathos griego se deriva. Pathos es sufrimiento que nace del esfuerzo. La jubilación es la alegría postrera que resta a los trabajadores después de treinta y ocho años de lucha por la supervivencia. En el trabajo dejó sus mejores años. Ahora, cumplidos los sesenta, no puede disfrutar de su bien ganada alegría. No la dejan.
Malos tiempos para la lírica. La épica no es la poesía más adecuada al progreso. La odisea pilla mayores a muchos. El conflicto nos explotará entre las manos. Cuestión de meses. La situación es insoportable. La edad de jubilarse no es, ya, la edad jubilosa. No se sabe cuándo toca. Pena, penita, pena.
Un saludo.
BLANQUEAR EMPLEOS
Por centenares al principio. Por miles, después. No se trata de blanquear dinero. Es peor. Se pretende blanquear empleo. Funcionarizar a través del atajo a un hatajo de amigotes. El trabajotraficante es la propia Administración Pública. Los cómplices, los sindicatos que pisan el nombre de Marcelino y de Redondo. Funcionarios de carnet.
Las redes mafiosas se tejen en los áticos y a oscuras. Los pescadores traban las nasas a pie de orilla y a la luz del alba. Los enjuagues de la Administración son posibles cuando los dizque defensores de la clase trabajadora se preocupan de los intereses de ésta y se muestran especialmente vigilantes en la defensa de los derechos constitucionales. Si en vez de supervisores de la legalidad, estos sindicatos de subvenciones millonarias cooperan en la farsa gubernamental, entonces la coyunda ilegítima se convierte en banda de malhechores.
Los funcionarios públicos alcanzan esta categoría a través de los procedimientos que predetermina la normativa. Miles de hora arrebatadas al sueño, al ocio o al descanso para sacar una plaza ansiada dentro del Estado. Sueldos mileuristas al portador de un estigma de cansancio inconfundible. Trabajo honrado y mal pagado que se compensa en estabilidad laboral. Atravesaron las horcas caudinas de una dura Oposición y muestran orgullosos las cicatrices de su lucha. Ahora, quieren colar, los del PSOE, en sus espacios vitales,a una multitud de estómagos agradecidos que accedieron a ámbitos públicos sin más méritos que su adhesión al régimen.
Las fundaciones y las empresas públicas son los coladeros de esta aduana vendida. Son los sin papeles que se adquieren ilegalmente a cambio de una lealtad inquebrantable y eterna. Quitarán su puesto a los que ingresaron con papeles debidos. Se mezclarán con ellos formando un totum revolutum del que será imposible separar la mena de la ganga. Confunde y revuelve. Al cabo, ganancia de pescadores procaces.
Empresas públicas y fundaciones. El PSOE sabe lo que hace y hace lo que sabe. Habla de justicia y comete atropellos. Predica igualdad y discrimina a troche y moche. Reclama libertad y construye cárceles. El PSOE blanquea empleo a través de la Junta. La Junta otorga empleos a instancias del PSOE. Públicos. Privados, también. Comienzan por estos últimos. Terminan por los primeros. La desembocadura es un delta con anagrama de rosa y puño. Una vez todos en el redil, se procederá a filtrarlos por el crisol de la conveniencia. Y verán: los que entraron por el atajo se adueñarán de la zona y quienes cumplieron la norma, tendrán que vagar más allá de la curva del triple. O chuparán banquillo. O serán traspasados.
El PSOE se las gasta así. Con la ayuda inestimable de algunos sindicalistas. A este paso, el país no lo va a conocer ni Alfonso Guerra. Con tanto cambio, ni los que aquí vivimos distinguiremos la cara de este país. Que es el nuestro. No lo están sometiendo a operaciones de estética. No. Lo deforman a puñetazos. Ellos. Los del PSOE. Y sus amigos.
Vamos que vamos.
Un saludo.





