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VALERIANO, TILA

 

 Es descomunal. El rostro pétreo del ugetista Valeriano Gómez rompía lo que se pusiese por medio si atañía a la defensa de la reforma laboral. Él mismo formó parte del cortejo del día del orgullo guay del Paraguay contra el amigo Zapatero. Las imágenes lo presentan ligeramente encorvado y con huidiza sonrisa. Qué vergüenza, parecía pensar, que nosotros, la élite sindicalista, estemos en la calle como simples obreros o malhadados funcionarios. Pero qué vamos a hacer, se autoconsolaba el señor de la PSV, ¿la recuerdan?, me ha tocado el papelón de figurante.

 

De manifestarse contra la reforma laboral a defender la misma, ni un cuarto de hora. Justo el tiempo que tarda un “sin principios” en dar la vuelta a su chaqueta. Le importaba antes una higa el paro imponente y, ahora, una hogaza de pan duro el desempleo irreversible. Forma parte Valeriano de la corte bufonesca y eunuca de los que pasan del canto gregoriano a la ópera más pagana. El caso es mantenerse arriba, de forma discreta cuando proceda y dando la cara una vez tenga la seguridad de que no se la van a romper. Así son esta gente de izquierda de cartón de huevos.

 

Ministro de Trabajo. Lo mismo que poner a una zorra al cuidado del gallinero. Hombre cuota de una UGT que se debate en la miseria moral y cuota humana de un PSOE que no sabe dónde disparar para salir del atolladero de su propia impudicia. Valeriano nos regala tila. Para que nos tranquilicemos. Dice el señor que ni siquiera mira las cifras del paro. Qué va a mirar él si lo que realmente le preocupa es que la secta sindical siga viviendo del cuento de la subvención y de la mamandurria de cinco tenedores. Marisquitos por aquí, tucutú a la foie por allá, todo regado con un Rioja centenario y, para brindis imperial, donperignon del reserva. Luego, un poco de poleo, para él, no sea que la comida siente mal a su delicado estómago. Eso es lo que pasa con tanto agradecimiento. Que la panza se resiente. Dura vida la de estos monjes austeros de la política. Cuanto más a la izquierda, más despilfarro. Es un axioma. Qué digo: un dogma. Toda una proposición innegable e incuestionable. Pura ciencia. Fe de carbonero empresarial.

 

Felipe González le nombró administrador único de la Promoción Social de Viviendas, aquella fiesta descorchadora de ladrillos que se celebró en UGT con fondos privados y públicos. Un escándalo de época, vaya, que en aquellos años de postfelipismo llenó de inmundicia a la familia ugetista-psoecialista. Veinte mil familias padecieron el agujero de las viviendas promovidas por la UGT. Cuatro años después, con unas quitas al natural, unas entregas mirando al tendido y unas retiradas de espaldas al toro, don Valeriano, el niño de la tila, estoqueó al morlaco. Muerto. Con el aplauso de los responsables y el recuerdo de los afectados a la oreja. A la oreja del presidente de la plaza.

 

Si es que no puede ser de otra manera. El dinero público no es de nadie, que comentaba, feliz, Magdalena Álvarez, la del gratis total y la ministra de la T-4, qué grande la tecuatro, verdad, doña Maleni, qué grande. Y como no es de nadie, para el PSOE y las franquicias afines. Así pueden. Ahora, eso sí, con Valeriano de sustituto de Corbacho y con Rubalcaba de relevo de Zapatero, el soufflé está que se sale. Cuando se le hinque el diente, verán que dentro existe el vacío más estremecedor.

 

Nos queda la tila. A los ciudadanos, la tila. A Valeriano y marisqueros de yantar, el poleo menta. Estos chicos es que son así de sencillos. Los parados, a la cola del INEM. Qué cola. Me estoy pensando que, mejor que tila, valeriana, que queda más fino. Como el señor Gómez. Qué arte. Ayer, manifestante. Hoy, manifestado. Vivir para no sufrir de los nervios. De valeriana, dos tazas. O más.

 

Un saludo.

EL PRECIO DE LOS FALSOS

La izquierda de opereta sube el puño y muestra la rosa. Se lucen. Como esos insectos que se aproximan a la luz para dejar en ella su efímera vida. Muestran la izquierda mientras se forran con la derecha. Cuestión de extremidades y de hemisferios. Gusta a esta clase de golfos fagocitar crustáceos. Es la expresión incontenida de un ansia tantas veces oculta.

 

Meses atrás, algunos politiquillos del Psoe de Valverde del Camino fueron cazados en una de ellas. La cosa les salió por mil ochocientos euros que fueron vertidos al fondo de no sé qué actividad de quién sabe qué mentira municipal. Creyeron los indigentes morales que el hambre por el lujo se sacia con una mariscada que pagan los contribuyentes. Gusanos. Con las cigalas y los langostinos de lujo no hacen sino tirar los desechos al pueblo que vota. Tragan los bandidos como si la vida les fuera en ello. A costa del ciudadano. Que para eso, los padres del Ayuntamiento se dejan la sérpida piel por los vecinos.

 

Ahora, el pillado es otro izquierdoso de Mango. Torrijos, el caudillo de IU en el Consistorio de la capital hispalense, se ha puesto ciego de tanto comer marisco. Mercasevilla por medio de Bruselas con la misma desvergüenza que Sevillamerca se corrompe. La culpa es de la derecha, se defiende entre cabreado e iracundo. Si pudiera, os echaría a las turbas encima, piensa mientras la voz hueca del barbado disfraz de sindicalista de baba, desgrana palabras sin sentido. Es una campaña mediática orquestada, insiste, para grabar a hierro una imagen pérfida de un hombre del pueblo que para el pueblo vive. Casi grita entre hipidos de llanto colérico.

 

Fascismo. Esa izquierda es fascista. Se comporta como los burgueses más despreciables al tiempo que proclama sus afectos por los más desfavorecidos. Corruptos. Estalinistas bolcheviques que matan para conservar el poder y conservan el poder para seguir matando. Es la repugnancia humana encarnada en abyecta política mientras millones de españoles sufren el cáncer maldito del paro cuya metástasis no encuentra terapia. Fascistas Torrijos y quienes como él despilfarran las monedas que niegan a los españoles. Son como la mayonesa caduca que provoca epidemias de gastroenteritis entre los comensales de un festín barato.

 

Es normal, balbucea a voces el hombre de IU. Es normal para los desvergonzados tirar el erario público en banquetes privados. Es normal en Torrijos y en quienes como este sevillano de contra hacen a escondidas lo que censuran a los que se pagan la manduca postinera con el dinero propio. Ya quisieran ellos ser la mitad de honrados que a quienes acusan de derechas. Ya quisieran. A los de derecha se les ve venir. A los de la izquierda bufa de rolex de pulsera y ferrari de plaza de toros de tronío, se les presume pero no se les pilla.

 

Hasta que la cámara hace justicia y, por una vez entre la tira, los retrata en Bruselas. Los retrata fuera de España. Bajaron la guardia en el extranjero. Se creían a salvo del ojo que todo lo ve y del periodista que todo lo cuenta. A salvo se creían. Estúpidos. Es de vosotros mismos de quienes debéis resguardaros. De vuestra ambición y de vuestra podredumbre moral es de lo que tenéis que protegeros.

 

Déjese de mentiras, hombre. Ya está bien. Tarde, pero haga contrición. Como Rafael Velasco, váyase Torrijos. Allá donde su figura no provoque náuseas. Lejos de la política que gente como usted enmerda. Sí, enmerda.

 

Un saludo.

BANDERAS SOCIALISTAS

 

 Me he referido en varias ocasiones al tema. No por ello, dejaré de insistir. Confundir socialismo con psoecialismo es como identificar a un cristiano con un fariseo. El socialismo contiene multitud de virtudes humanas. El psoecialismo adorna su escaparate con esas virtudes para que las luces del exterior distraigan de los ojos del espectador la miseria moral que se almacena en la sucia trastienda.

 

En contra de mi voluntad, a causa de los malditos impulsos que el zapping puede provocar, el pasado sábado aterricé en un programa de telecinco que se llama La Noria. Entrevistaba el presentador a Cristina Almeida. La presencia de la abogada extremeña detuvo mi dedo compulsivo y me presté a escuchar lo que esta señora declaraba. Apenas resistí unos minutos. Entre las almibaradas preguntitas del periodista y las respuestas absurdas de la antigua diputada, el dedo cambiador siguió su instinto. A punto. Sin embargo, a tenor de unas referencias al padre de la señora Almeida, mi interés como historiador hizo que la razón se impusiera a la náusea y permanecí un rato más frente a la impúdica escena que me ofrecía la pantalla. Valió la pena.

 

Resulta que el papá de doña Cristina era más de derechas que José Antonio Primo de Rivera. Qué barbaridad. Y ella, avergonzadita de su progenitor a causa de sus ideas. Con todo, me quedo con las frases del señor Almeida: “"Las banderas del socialismo son de odio, destrucción y sangre, las de Acción Popular son de amor y de paz, son las de España; si veis que la fuerza pública no es suficiente para guardar el orden, poneos a su lado".

 

Las crisis son el escenario idóneo para el fomento de los extremismos, tanto de izquierdas como de derechas. Los fascismos y los comunismos encuentran en la crisis el abono que hace crecer el proselitismo macabro y fomentar el odio. Cada movimiento tira de la cuerda en sentido opuesto hasta que la soga termina por romperse. Es cuestión de dialéctica histórica. Se repite como los ciclos que describiera Kondatrief.

 

Basta mirar a nuestro alrededor para comprender cómo la crispación se va haciendo hueco en la masa social. La mentira política resuena con estrépito en según qué prensa. A mayor subvención, más ensordecedor es el estruendo mediático. Se juega con la ingenuidad de los ciudadanos, se adormece a la población con programas de jorgejavieres, se lanzan mensajes inicuos de recuperación económica inmediata, se omite cualquier referencia cuantitativa al paro real, se insiste en la importancia de la formación como trampolín de creación de empleo, se recurre a la corrupción para afear al adversario, y un largo etcétera que incluye mil y una cortinas que más parecen telones de acero informativo.

 

En España, el PSOE reedita políticas equiparables, en lo político, a las posiciones bolcheviquistas de la URSS de Stalin antes de que la perestroika estuviese presente en la mente de Gorbachov y, en lo informativo, en la anti-glasnot, o sea, en la opacidad más negra que imaginarse pueda. Las banderas psoecialistas son de odio y de destrucción, decía el padre de Cristina Almeida. Lo suscribo. Tantos años después, el ansia de mantener el poder a ultranza les lleva a arreciar en la tempestad cainita capaz de todo con tal de no soltar las riendas.

 

En este sentido, les recomiendo leer mañana LA CATARSIS, en este mismo blog. Verán por dónde. Verán los tiros al blanco que se dirigen. Verán.

 

Un saludo.

LA CATARSIS

 Durante los dos últimos años, he venido sosteniendo la tesis de la catarsis. La catarsis, no entendida como purificación ritual ni como liberación interior a raíz de una profunda experiencia vital. La catarsis, como efecto de una tragedia capaz de suscitar horror, temor o, al menos, compasión, y la catarsis como eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o que desequilibran el sistema nervioso.

 

La proximidad de las elecciones generales saca de quicio a unos y a otros. A todos. Se juegan el futuro. No el de España, que ya está bastante oscuro. Ni el de los españoles, que no salen de la zozobra. El futuro de los politicastros que hacen de su oficio, beneficio. Particular.

 

El PSOE se agarra al poder con la desesperación del condenado a garrote vil. Nadie le desea muerte tan atroz pero muchos exigen su condena previo sumarísimo juicio de las urnas. La burocracia de Ferraz maquina y conspira. No se puede perder. No se puede perder. De forma machacona, el lema pasa sin tapujos de una agrupación a otra. No se puede perder.

 

La derrota de ETA parece ser la gran baza electoral. Si ETA deja las armas, Zapatero puede confiar en un remonte sobrevenido de los malos augurios que dan las encuestas. Confía. Pero sabe que ni en el mejor de los mundos en que la banda terrorista acepte, de verdad, la entrega de las armas y la condena del terrorismo, la victoria electoral se halla a su alcance. El aspecto positivo que, sin duda, sería traer a los etarras asesinos al redil de la paz y de la democracia, no es suficiente para ganar las generales. Lo sabe Zapatero y lo ratifica Rubalcaba. Lo de ETA sería un ligero atenuante que endulzara la anunciada debacle.

 

No cabe el aspecto positivo en esta recta final. La catarsis no sigue, en este caso, el camino de la purificación. La catarsis demanda un escenario negativo en el que el patio de butacas y los palcos se estremezcan por la magnitud de una acción espectacular capaz de provocar alaridos de miedo y emociones incontrolables. Negativo. Muy negativo.

 

Lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo. El 11-M fue una catarsis en este sentido. Sus consecuencias siguen presentes siete años después. Otro 11-M habrá de venir si el partido de Zapatero quiere arrebatar a Rajoy su irremisible gloria. Los vericuetos para el cambio de la corriente natural señalan símbolos monárquicos. Que Barreda, el presidente de la Junta de Castilla la Mancha, advierta que la monarquía de Alfonso XIII se perdió en unas elecciones municipales, es todo un mensaje. Toda una alerta.

 

La monarquía puede ser el boom descomunal que haga explosionar la caja de los truenos más desestabilizadores y caóticos. El qué lleva firma de sangre azul. El cómo es la equis. La incógnita no se ha despejado. Mas se está en ello.

 

Larga vida al rey. Fortaleza a la familia real. No sea que alguien eche, no ya tierra, sino balsas de fosfoyeso contaminado sobre la Corona. El descalabro beneficiaría a los perdedores. En Derecho, los crímenes siempre se investigan a partir del cui prodest. En la Historia, también. En política, es la marca del zorro. Y de la zorra.

 

Un saludo.

04/11/2010 08:21 franciscovelasco Enlace permanente. sin tema

“ETARRAR”

El lavado de cara. Como suficiencia para declarar limpio el cuerpo. Eso declara el señor Méndez, máximo exponente del sindicalismo de transmisión política del PSOE, para decir que sigue descontento con la reforma laboral. Faltara más. La demagogia de algunos se relaciona directamente con su escasa vida interior. Vean, si no, el caso de ese prodigio del travestismo más despampanante que es don Valeriano, ilustre cooperador necesario del ugetista e insigne cómplice del presidente ZP . Dos por el precio de uno. Lo que dijo ayer, antier halló su fecha de caducidad. Lo afirmado hoy, se verá cuando convenga. Así son.

 

La reforma laboral entra de lleno en los arcanos del cuento de la lechera. Con una diferencia. Que la moza de la quimera agotaba su discurso en la moraleja de la fábula, mientras los muchachitos de la ajada bandera de su marchita ideología, inician su despegue económico en la fabulosa Moraleja u otros barrios de lujo afines. La dama sueña. Los amos nos llenan los sueños de pesadillas.

 

En tanto, la rueda gira y gira. Es un disco rayado. Pan rallado. Publicidad engañosa y cansina. Alimento a tiras. Y mientras ellos ríen, mienten y actúan de forma contraria a la verdad y a la rectitud, el número de parados registrados en el INEM subió en 68.213 personas en octubre. Aunque el más somero estudios por segmentos de edad, aterra, el análisis de las cifras del paro juvenil,”etarra”, si se me permite la licencia de crear el infinitivo etarrar. La mayoría de los jóvenes, sin un subsidio para tomarse un café, excepción hecha de la paga que las familias le pasan con el sudor de su pensión congelada.

 

Y mientras, que si galgos o podencos, que si churras o merinas. Vayan a paseo, señores. Y señoras. Del Gobierno. Si el secuestro es la detención ilegal de alguien o de algo a cambio de una compensación, y sin acusar de delito a nadie, uno tiene la certeza de que el Gobierno de España está secuestrado por el Partido casi único de este país. No se puede entender cosa distinta. Tanta maldad no cabe de Institución tan preeminente. Síndrome de Estocolmo o llámese como quiera.

 

La destitución de Bibiana y de Corredor y el encumbramiento de Leire y de Trini resultan inexplicables en una sociedad democrática en la que rigen los principios de objetividad y de imparcialidad. La decisión de Zapatero vuelve a “etarrar” a los que creemos que el Estado de derecho se identifica con el derecho del Estado y no con el interés del partido que secuestra al Estado. El mundo se desmorona a medida que la confusión creciente nos disminuye la dimensión del derrumbamiento. Todos valen medio almud. Es verdad que la unidad de medida está en desuso. Cierto es. Pero no menos verdad es que el desuso es sinónimo de olvido y de abandono. Así está España. Por ahí llevan a la ciudadanía. Por la deshabituación de sus libertades y de sus derechos.

 

Insisto, con perdón, pero toda esta inmundicia me “etarra”.

 

Un saludo.

EL BATACAZO ANDALUZ

 

 Allá por la primavera del pasado año, el todavía presidente andaluz, don Manuel Chaves, el de Matsa, firmó una frase lapidaria: "Tenemos que ser un partido en posición de combate". Se dirigía a la Interparlamentaria de los Socialistas Andaluces. De combate. Las encuestas dibujaban un horizonte plomizo. Amenazaba tempestad.

 

El Presidente del PSOE no sólo estaba admitiendo la crisis que nunca existió en abril de 2008. Mostraba su preocupación por la pérdida de un poder total mantenido durante más de treinta años. La mundial. Por mucho que se diga, nunca se calibrarán las consecuencias de un ocaso psoecialista en su territorio más adepto.

 

Cinco años después de su nombramiento como Presidente del Gobierno, Zapatero no ha esgrimido el concepto “a beneficio de inventario” para advertir que su Gobierno se encontró una Hacienda desmantelada y unas deudas inasumibles. No, no. Calló y el que calla, otorga. Zapatero se asió al importante activo económico y financiero que le legó Aznar y lo mostró como propio, al tiempo que se apresuraba a desvincularse de toda relación con la actividad internacional de Aznar, especialmente la que mantuvo con el presidente Bush.


La crisis andaluza, sin embargo, no puede atribuirse al PP. El virrey Chaves no la heredó de su predecesor, Escuredo, ni de Rodríguez de la Borbolla. Ni de nadie que no fuera de su grupo político. Chaves se hereda a sí mismo pero no tiene reparos a la hora de hostigar al PP. Porque sí.

 

¿Es Griñán el culpable del desaguisado económico, social y moral que arrasa Andalucía? La culpa fue de Chaves, dice, pero él estaba con Chaves en la Junta. Luego, hay que decir que él posee una alta responsabilidad en esta triste Comunidad a la que pertenecemos más de siete millones de españoles. El paro andaluz se dispara, las empresas cierran, los subsidios desaparecen, el malestar social se incrementa. ¿Combate contra la crisis o lucha a mano armada contra el PP que tiene cerca, por vez primera en la democracia, el poder en nuestra región? Guerra, afirman las huestes de Griñán, Rafael Velasco incluido, a Javier Arenas y los suyos. Guerra sin cuartel contra la derecha que se ve. Guerra que sí sería sucia en comparación con la de Irak.

 

¿Reconocerán Chaves y Griñán que Andalucía, a la que han dejado de la mano de Dios, ocupa el último lugar, según el Informe PISA, entre las Comunidades Autónomas españolas, o que las empresas públicas andaluzas han perdido, según la Cámara de Cuentas, casi un cuarto de billón de pesetas en 2008? ¿Admitirán los dos supervivientes que el Decreto de Ordenación del sector público es un intento desesperado para colocar a los suyos en un status funcionarial que no les corresponde a fin de taponar todos los huecos cara a su posible retorno al Gobierno? No. Ni reconocerán ni admitirán. No. El día que digan la verdad o no serán del PSOE o del PSOE habrán sido expulsados. Ese cambio de mentalidad no es posible en el partido sectario.

 

El fin del régimen felipista se halla próximo. Sí, felipista. Por él construido. Para su gloria y pompa. No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. Sin embargo, por Andalucía hay que cazar al oso. No matarlo. Sí dejarlo fuera de actividad. El daño que ha hecho es incontable. El mal tardará años en superarse. Es preciso un golpe de timón electoral que haga posible la contemplación de nuevas perspectivas políticas. La mejor arma contra la guerra es la paz. La paz es el sustento de la democracia. Las posiciones de combate han de pasar por el tamiz de la ley.

 

Éste que les escribe celebrará el cambio de régimen. El batacazo electoral del PSOE significará el fin de un período negro de corrupciones inacabables. Aunque sólo fuera por esto, habría que echarlos. Se impone, además, un movimiento de construcción autonómico que devuelva a Andalucía a la senda de la recuperación económica y de la confianza social. El resurgir moral va a ser más difícil. Todo se andaría. Sin embargo, una nueva victoria del PSOE indicará el triunfo de la democracia, pero al mismo tiempo, la ratificación de que la democracia puede ser pervertida desde dentro por aquellos a los que la democracia importa un rábano. Léase esta Junta que nos desgobierna. Batacazo del Psoe, sí. Por asepsia. Por limpieza. Por claridad.

 

Por Andalucía.

 

Un saludo.

NACIDOS Y SENTIDOS

Sólo se siente vasco. El señor Urkullu, el interlocutor que ha permitido a ZP superar el escollo de los Presupuestos Generales del Estado, dice que, de español, ni un vello. Que vasco, todo lo que quieran. Español, vade retro. El amigo de España pacta con España a fin de dejar a España instalada en la debilidad más fracturable. España. Al PSOE le importa una higa la calaña de los sujetos que le apoyan en su canallesca política de desguace del país. Se siente vasco Urkullu como no se siente español Rubalcaba. Cómo es posible que la nación española esté en manos de semejantes antipatriotas.

 

La nación donde se nace y el sentimiento del origen son los elementos que rigen los destinos actuales de España. Los ejércitos victoriosos siempre fueron dados al pillaje y al saqueo. La derrota del enemigo no se completaba hasta que el botín subsiguiente no era lo bastante caudaloso. La ley electoral es, por sí misma, un triunfo de lo antiespañol. Un triunfo avisado desde la propia Constitución. Controlado durante algún tiempo, la fuerza militarizada de esta ley electoral proporciona éxitos en forma de pillajes por parte de los nacionalistas catalanes y vascos. Sucesos que adquieren hoy día dimensiones sumamente preocupantes. Los gestos, hechos y dichos de los independentistas se multiplican en una espiral de locuras fácticas, atizadas por el pirómano Gobierno al que ayer perteneciera la insufrible De la Vega y a la que hoy releva el insoportable maestro de mentirosos políticos que don Alfreddo, con doble d, es.

 

La situación se hace angustiosa por momentos. Ya se abrió la puerta a la chusma y las ofensas, los insultos, las descalificaciones y toda la malsana dialéctica de los desvergonzados se hacen paso para gritar: leña al mono. El mono es España. El mono es el colectivo español que defiende a su país ante tanto desmán. El mono es el Partido Popular al que se tacha de ultraderechista por el mero hecho de defender la unidad del país y de rechazar los decididos ataques para romperlo. No hay nacidos en una región u otra. Hay gente bien nacida y gente mal nacida. Del mismo modo que hay sentimientos buenos y perversos sentimientos.

 

El que a la selección española de fútbol se la galardone con el premio Príncipe de Asturias constituye un elemento agregado de preocupación. Algunos se empecinaron en introducir un elemento de contención en este asunto. Aplastar las emociones es uno de los síntomas más reveladores de la tiranía. En el País Vasco donde vive feliz Urkullu, se impide toda manifestación emocional pro-española. En Cataluña, se multa directamente al españolito que rotula su negocio en la lengua oficial del Estado. Nacer en Cataluña o en el País Vasco es un privilegio igual que hacerlo en Extremadura o en Aragón. Todo es España.

 

Alguien imagina que un escocés, un galés, un inglés o un norirlandés reniegue de su pertenencia al Reino Unido de la Gran Bretaña. Nadie. El escocés se opone a que le digan inglés, del mismo modo que el norirlandés nada quiere saber de su identidad con el de País de Gales. Todos son, sin embargo, británicos y de ello se enorgullecen. España es un Reino Unido. Congrega bajo su manto soberano a Cataluña, País Vasco, las dos Castilla o Extremadura, así hasta diecisiete comunidades autónomas y dos ciudades autónomas. La selección de fútbol de Extremadura podrá competir con la de Asturias, pues claro que sí. Lo que no puede hacer es intervenir en la esfera internacional en competiciones contra España. Porque ellas son España. NO existe la selección nacional de la Gran Bretaña. SÍ existe la selección nacional de España.

 

España no puede competir con Cataluña o con el País Vasco porque ambos forman parte de la nación española. A ver si se enteran. A ver si se fijan en el modelo británico. Si quieren selección nacional, pretenden el secesionismo del Estado. Me parece muy bien, por mucho que me repugne, que cada uno defienda lo que le dé la gana. Lo que me parece un dislate es que el guardián del Estado español aliente el espíritu independentista de algunos nacidos con dificultad y de algunos que sienten con distopía. Si Zapatero quiere minar la estructura del Estado español a base de ayudas millonarias a los separatistas y a los violentos, que se vaya a tomar vientos al desierto donde reina el sultán que él sabe y al que tanto debe. Pero que deje a España en paz. Zapatero, en paz.

 

Zapatero, nacido. No sabe dónde. Zapatero, sentido. Pésame.

 

Un saludo.

COTO DE CAZA

Desde que pudo. Pudo y quiso. Y supo. Desde que aferró el mando, el PSOE convirtió el Gobierno central y los gobiernos autonómicos afines en instituciones secuestradas que sufren el síndrome de Estocolmo. La idea de institucionalizar un régimen es tan antigua como la del Estado. En el liberalismo, la institucionalización descansa en dos plataformas. Una es la aprobación de una nueva Constitución. La otra, la reforma de la Administración. El fin es la procura de la paz social. Eso, en teoría. En la práctica, los cántaros se llenan con aguas, no siempre limpias, de fuentes a veces no recomendables.

 

El partido que fue de Felipe tenía las ideas muy claras al respecto. Cien años de historia, que no de honradez, iluminaban su comportamiento. Con Zapatero, las medidas de control se dispararon hasta el infinito en relación directa con la falta de seguridad que, en su persona y en su partido, mostraba el marido de doña Sonsoles. La Constitución se vadea a gusto y los artículos más excepcionales, por su capacidad restrictiva, alcanzan la categoría de normalidad. En cuanto a la Administración, un coto de caza. Coto reservado. De élite. De exclusividad. Coto.

 

La noticia que da origen a este exordio, es la sentencia del Tribunal Supremo que limita el nombramiento de funcionarios a dedo. Ja, ja, qué risa, María Leire. Qué risa. Que dice el Supremo que se anulan determinados puestos, ya que requieren la ejecución de procedimientos y trámites administrativos, algo que puede hacer un funcionario y para cuyo desempeño no sería necesario recurrir a alguien en concreto. Y dale, la burra al trigo. Al PSOE le da igual. Va a seguir taponando los huecos, como hormiguitas cigarreras, a fin de que nadie se cuele en el coto. Vigilancia extrema. Si una Dirección General tiene ya definidas competencias y labores específicas que puede desempeñar un trabajador de la Administración, como norma deberá ser ofrecida al funcionario con méritos, capacidad y publicidad en un plano de igualdad. El Consejo de Ministros deberá nombrar al alto cargo pero para ello tendrá que justificar y demostrar la coherencia objetiva del mismo. Que me parto de la risa.

 

Que no me digan que “Esto supone más control del poder judicial en las definiciones y aprobación de los altos cargos”. Que no me lo digan. El control se relaja se intensifica o se hace la vista gorda. Parece mentira. La mujer de un día están tan embarazada como la que se encuentra a punto de dar a luz. El control jurisdiccional de la Administración se halla ínsito en la ley desde que la normativa se promulga. Que los jueces y la Administración participen, dolosamente, de una situación de mutua “comprensión”, es cosa distinta. La risa va a poder conmigo.

 

La noticia es de época. Altos cargos funcionarizados. Y un cuerno. Altos cargos politizados, como quiere el PSOE. Y bajos cargos, también. E incluso funcionarios de a pie, a través de oposiciones amañadas o de empresas públicas y fundaciones adeptas. Estaría bueno. La Administración es el coto del rey Psoe. La soberanía es nacional en tanto el Psoe gobierne. En caso contrario, la democracia hiede.

 

El camino a seguir es controlar al Supremo. Controlarlo para que esté pendiente de los regates del partido de Zapatero. Todavía se están riendo.

 

El Gobierno hace caso omiso al Supremo, al Constitucional y al mismísimo Dios si a su interés conviene. No me hablen de sentencias. Ni de chácharas. Tonterías, las justas. Guerra ya se cargó a Montesquieu hace tres décadas. España es el coto de caza. Exclusivo. Excluyente.

 

Un saludo.

GALES Y FAISANES

 

 Del ave faisán al pájaro gal. O a la inversa. Eguiguren es un político del Psoe cercano a uno y otro escándalos. Del Psoe es y en el Psoe milita. Sin embargo, va más allá. Sabe cómo golpear y conoce bien la manera de maltratar a los débiles. Pérez Rubalcaba, don Alfreddo, es del Psoe y en el Psoe milita. Es experto en el engaño y perito en la maquinación fraudulenta. Las cloacas del Estado han sido, a veces, el mefítico baño cuyas aguas han perfumado sus carreras políticas. Del Psoe. Los dos.

 

En el centro de las infestas termas, don Felipino, el alter ego de don Alfreddo y su referencia moral antes, en y después de su duradero tránsito por el Gobierno de España. Guadianesco Filipino. Hoy se refugia en el subterráneo y mañana se remonta a la superficie. Está presente aunque no se le ve. Dice más de lo que debe y calla lo que debiera declarar. Su problema, uno de ellos, es que fue bautizado en el fango del gal y algunos aseguran, para más vergogna del Estado de derecho y de la democracia, que el gran bautista fue el propio mister equis.


El que pudo ser la incógnita sin resolver, por falta de narices, del gal, se ha dejado caer en la vida política con una confesión macabra. Propia de quien es, pero que revela la categoría humana de este hombre que mira hacia atrás con ira. Es cojo por mentiroso y mentiroso por soberbio de enfermedad. Mas lo que es peor, es que de sus palabras se desprende su participación inequívoca en los delictuosos hechos.

 

En esta confesión indirecta, confiesa que pudo dar la orden de liquidar a toda la cúpula de ETA. Pero dijo que no, matiza, orgulloso de su gesta. Qué valiente. Después de utilizar a algunos policías y guardias civiles para perpetrar actos asesinos, don Felipino reclama la ovación cerrada de la sociedad para su gesto de no cargarse a los mandamases etarras. Ya digo, y me parafraseo y me plagio, estas palabras no aterran, sino etarran.

 

Busca venganza el presunto autor intelectual de los crímenes del gal. Intenta lavar su imagen de prócer autodestruido por su ambición. Quiere poner dunas sucias y pozos abisales con Rubalcaba y los faisanes. Por medio, desiertos de sonrisa falsa de Zapatero. Se desmarca el expresidente. Pero se plantea, el hombre, l´uomo, la duda de si hizo lo correcto. Él, Felipe, presidente de un Gobierno democrático, no entendía que el imperio de la ley es la garantía que permite a una sociedad democrática liberarse de tiranos de su especie. Al igual que ZP, FG ponía cara de santidad para vender la imagen de chico bueno que su antaño visir le diseñó a conciencia.

 

Ha faltado a don Felipino una guinda. Pudo haber culpado a Aznar de los crímenes de Estado. Sin embargo, la historia descansa en una cronología que destapa las malas coartadas y las perversas mentiras. Aznar no estaba. Entonces. Suárez. Hay que ir a por Suárez. El pobre ya no puede defenderse. El epígono del gal era la inactividad de la derecha franquista. Nueva consigna de estos mamarrachos que quieren confundir a un pueblo que si no fuera bastante lo que soporta con la crisis y el paro, debe padecer la miseria de unos tunantes, de unos truhanes (sin la tilde cuya desaparición preconiza la Real Academia) y de unos maleantes de ancha vía.

 

A don Felipino y a don Alfreddo, mi reprobación. Réprobos por mentir. Por engañar de forma rufianesca. Por imputar a otros sus fechorías políticas. Por alinearse en el partido más indecente de gales y faisanes. Por ser antidemócratas. Por antipatriotas.

 

Un saludo.

DOÑA TRINI EXTERIORES

De Moratinos a Jiménez. De Miguel Ángel a Trinidad. De Psoe a Psoe y tiro porque me toca. De Marruecos a España, sí. De España a Marruecos, no. Trini no exterioriza. Se las traga. Con el dictador marroquí come cuscús y lo que sea. Pues no hay miedo por medio. El medio es el miedo. El miedo es el medio. Mohamed nos amojama.

 

Lo de Aminatu era un aperitivo. El primer plato, la policía de Melilla. El plato principal, el asalto a El Aaium. De postre, dátiles. Doña Trini pide a Marruecos y al frente Polisario “contención”. Al verdugo y a la víctima los introduce en el mismo saco. No sea que se nos enfade el sultán. Fuera, lo mismo que dentro. Las víctimas de ETA han de pedir perdón por recibir las balas gentiles de los etarras. No pasan ni una. Hay que perdonar a los que ofenden. Qué clase de víctimas son éstas que no ponen la otra mejilla.

 

Marruecos tiene la razón de las hienas. Los saharauis son unos osados que disgustan al sátrapa de Rabat. Faltara más. No conviene contrariar al hijo del gran Hassam, que nos monta un Peregil y una yerbabuena en menos que canta un gallo. Trini sigue la senda moratinesca. A ver. La Alianza de la civilización con la incivilización se traduce en come y calla. No son nadie los incivilizados. Tienen poco que perder y mucho que ganar. Conocen la gindama de Zapatero y, adelante, que esto es tierra de moros. De cristianos, cada vez menos. La campaña contra la Reconquista comenzó el día que se apoderaron del islote y se consagró el 11-M. Al Qaida es la eterna excusa. Variables, muchas. Constante, una: el terror al vecino del sur.

 

Olé la marre que parió a nuestros gobernantes. Ponen en almoneda el territorio nacional pero cuidan bien del particular de cada uno de ellos. No se contradicen, no. Simplemente hacen demagogia impía. Hay que dialogar, dice la exministra de Sanidad, para que nos quedemos, virgencita, como estamos. En tanto, los españolitos del campamento atacado, están bien, dice la señora sonrisas del régimen zapateril. Y, además, que todo el mundo se tranquilice, que la ilustre dama, sobrina del parcial Villarejo, se halla en permanente contacto con el embajador español en el Reino norteafricano. Qué tranquilidad. Ya ni un orfidal ni un valium. Calma chicha. La noticia nos seda hasta el sueño.

 

Si yo fuera ella, que por suerte no es así, convencería a los españoles de cualquier oficio para que no se les ocurra desplazarse a la antigua colonia española. Ni desplazarse ni pensar en ella. Muchos saharauis. Demasiados. Viven en jaimas. Qué ganas. De turismo, a Fez o a Casablanca. Hoteles buenos y baratos. Nada, nada, a fortalecer la economía de nuestros aliados. Y si de devolverles la Mezquita y la Giralda, tiempo al tiempo. Cuestión de historias discutidas y discutibles. Qué ministra doña Trini. Qué iniciativa la suya. Recuerda a Moratinos, pero no. Aquél bebía botellas de burdeos. Trini, no.

 

La crisis es pasajera. E internacional. Como la recesión económica. Todo es culpa de todos. Menos de Zapatero. Qué hachas. Qué calidad de compromiso con los débiles del Polisario. Qué manera de revolcar al grandullón que abusa. Es el primo de zumosol hecho mujer. Con esa sonrisa, ni la de doña Elisa de Giocondo. O la de la esfinge. Más quisieran. Que viva Trini, la de Exteriores. Dientes.

 

Un saludo.

APOLOGETA DEL TERRORISMO

 

Mal. Muy mal deben andar las cosas “chez Felipe”. Para decir lo que ha contado a Millás, algo muy oscuro se ha de mover en el fondo del alma del que fuera presidente del Gobierno español. O se siente tan “God”, como le llamó Benegas, o sufre una desviación neurónica que le impele a confesar lo que nunca admitió, o le duele la conciencia por no haber acompañado a la cárcel, al interior de la cárcel, a sus amigos Vera y Barrionuevo. O quién sabe qué está pasando por la cabeza de este hombre que, un día, aseguró que se puede morir de éxito en el poder.

 

Algo huele a podrido. Uno hablaba de catarsis en reciente artículo de este blog. Y explicitaba: “La catarsis, como efecto de una tragedia capaz de suscitar horror, temor o, al menos, compasión, y la catarsis como eliminación de recuerdos que perturban la conciencia o que desequilibran el sistema nervioso”. Catarsis. En Felipe, más que de catarsis hay que hablar de paroxismo. No entra en lógica humana la autoconfesión sobre el GAL.

 

El Código Penal castiga el enaltecimiento de acciones terroristas. Acaso Felipe pudiera haber incurrido en ese delito o moverse en la periferia del mismo. Sería deseable que el Fiscal General del Estado abriera una investigación al respecto de las declaraciones del gran pope del psoecialismo patrio. El antiguo dirigente de IU, Antonio Romero, así lo reclama. Que se mida su acción, y su palabra, con la misma vara con que se procesó a algunos dirigentes de Batasuna y de Eta. Estoy de acuerdo.

 

Acaso por deformación profesional, tanto como abogado como historiador, sitúo en la cabecera de la investigación el signo “cui prodest”. Qué pretende Felipe, descartadas motivaciones paranoicas aparentes, con ese mensaje. A quién quiere beneficiar o a quiénes manda un recadito el sevillano de la foto de la tortilla. Es Felipe de los que tienen en la boca aquello tan manido de que no se puede hacer tortilla sin romper huevos. Resta por saber qué tipos de huevos ha despachurrado. O qué intereses contrarios está pretendiendo hacer jirones. Está Rubalcaba entre los nominados o es Zapatero el objeto de las iras incontenidas del gran burgués que González nunca reconoció ser por más que así se manifestaba, a divinis, desde que pisó las aulas de Derecho de la Universidad de Sevilla.

 

Algo se cuece en el Psoe y el caldo está experimentando súbitas subidas de calor a medida que el ascua electoral se aproxima a la fecha indicada. González era el chef, recuerden, al que Guerra hacía servir los platos elaborados. Guerra era el Bulli. González, el actor que seguía el guion (lo escribiré como ya preconiza la Real Academia, sin tilde) del “mienmano” Juan. A Pajín la han catapultado a Sanidad para dejar el quirófano de Ferraz al cirujano Iglesias. Leire, a vender pastillas de goma. Marcelino, a cabecear a la red los centros de la derecha que le manda el Pereda de Moncloa.

 

Zapatero, mientras, calla. Como un muerto. Viviente. Los zombies son como las meigas. Existir no existen, pero las hay. La meiga está a buen recaudo, allí donde el daño es menor. El zombi sigue ahí. Si fuera un vampiro, una buena estaca en el pecho haría un gran favor a la humanidad. Como se trata de un pésimo político y de un caracterizado antipatriota, el remedio es más pedestre y más demócrata: basta una urna llena de votos de castigo. Al Psoe en general y a los psoecialistos como Zapatero en particular. Santa compaña. Santa Dura Faz.

 

Un saludo.

PACIFISMO

 

Década de los treinta del pasado siglo. El peso de la Primera Guerra Mundial fue imposible de soportar. La vencedora Francia se debatió en el período de entreguerras entre el ojo por ojo a Alemania y la mano tendida a los teutones con la esperanza de diseñar un escenario de concordia que la Sociedad de Naciones nunca logró. El péndulo en política suele indicar debilidad en vez de flexibilidad y cobardía en lugar de prudencia. La nueva Alemania que se erigía en torno a la figura de Hitler llegó a la conclusión de que Francia preconizaba la paz por razones de concesión a la fuerza. Gran Bretaña, por su parte, mostró especial énfasis en cultivar una diplomacia pacifista que se aproximaba más a una entente con los nazis, a pesar de que el rearme de éstos no hacía presagiar canciones románticas. El pacifismo que se invocaba fue un excelente incentivo para Hitler y los suyos.

 

Las dictaduras no hallan mejor coartada para su continuidad que el fomento de movimientos pacifistas. Guerra a la guerra y a la violencia. Ahí radica el quid del pacifismo, tanto el moderado como el radical. La objeción de conciencia y la educación para la paz son subterfugios que, elevados al nivel de colectividad, manejan los democratas que ocultan la verdadera esencia de su tiranía simulada. En el fondo, una limitada cultura, un desprecio por el pueblo, una filosofía de autoritaria rudeza, un sólido aparato partidario, y una espectacular propaganda de culto al líder.

 

El verdadero teórico del racismo nazi, Alfred Rosenberg, ejerció de Reichsleiter, el más alto nivel paramilitar, a la altura de Hess o de Goebbels y sólo debajo de Adolf Hitler. Ellos fueron los autores intelectuales de un desastre como nunca hubo en la historia de la humanidad. Conocían la dimensión del miedo ajeno y la magnitud de la estupidez política que dice abrazar la democracia cuando, en realidad, desprecia el voto del pueblo al que niegan la capacidad de acertar o de equivocarse. El éxito tenía su base en el “Volkstum”, entendido como élite, como estirpe, como aristocracia del poder y del dinero.

 

Las incursiones alemanas en el centro de Europa no fueron suficientes avisos. La fuerza arrolladora de las divisiones del Führer alarmaba a los biempensantes y eran desactivadas por los pacifistas. Nada de nada. La paz, lo primero. Hasta que.

 

Marruecos. Perogil, nada. Ceuta y Melilla, cosa de chicos. El Aaium, leve escaramuza. El Gobierno no tiene datos suficientes. Relaciones de vecindad. Mañana, más. Qué apuestan. Los pacifismos son átomos positivos cuando se integran en la molécula paz. Fuera de ésta, son bombas de neutrones a punto de estallarnos en las manos. A punto. O la molécula se impone o los átomos nos darán para el pelo. Tiempo al tiempo. Me gustaría decir: ojalá yo no lo vea. Lo veré. Y lo malo que también lo sufrirán nuestros hijos y nietos. Penoso.

 

Más vale una roja que cien amarillas. Respeto pero firmeza. Firmeza y respeto. Equilibrados.

 

Un saludo.

NOTICIAS DE HUELVA

A un espectador avisado, aunque no esté demasiado avezado en  lides de la historia, no le pasa inadvertida la actitud de la política del PSOE a lo largo de su centenaria carrera. Viene definida, sobre todo, por su ambición de poder, su ansia enfermiza de gobernar, su voluntad a machamartillo de asir las riendas de las instituciones. Ha sido -es- una constante.

 

 Si Pedro Rodríguez no es consciente de la envergadura de esta tesis, pálpese los bolsillos y busque la llave que le permita ver lo que ahora tiene oscuro. Quieren su alcaldía. La quieren a toda costa. En el arte de pescar en río revuelto, los psoecialistas son expertos. La crisis que arrostramos y arrastramos es un río confuso cuyas aguas permiten negocios más o menos turbios y bajo las aguas translúcidas, casi opacas, no se sabe si el pez ha sido capturado por un pescador de caña desde la orilla, si a causa de una carga de dinamita, si a consecuencia de un trueque con un submarinista adelantado, o si el pez no es más que un pescado maloliente.. Del discurrir de esas aguas debe estar alerta Pedro.

 

EL Mundo Huelva Noticias ha mantenido con valentía, incluso  de forma  heroica, su línea editorial independiente. Sin embargo, la nave empresarial ha zozobrado. Los  periodistas no cobran. El fortín que El Mundo Huelva Noticia es, ha saltado hecho trizas. El cierre del periódico que dirigía de forma magistral Rafael Unquiles, es una triste realidad. Se ha arrebatado a los ciudadanos un referente ético.



 Hundido el buque insignia de la libertad de expresión onubense, la sociedad debe sacarlo a flote. Los pecios de esa entidad tienen muchos novios. El problema sería que el empresario tratase de conservar la cabecera y hacer de su enseña un sucedáneo de lo que su contenido ha venido siendo. La sustancia del periódico sería pasto de los peces más repulsivos. Sólo quedaría el nombre. El nombre no es el referente. Lo son las personas. Lo son los profesionales. Lo es la línea editorial. Si esa enseña, si esa cabecera, Pedro Rodríguez, llega a caer en manos de la Junta de Andalucía, los perdedores seríamos, en primer lugar, los lectores. En segundo lugar, la credibilidad de la prensa. En tercer lugar, el Partido Popular.



 En Derecho, hay una pregunta que siempre se hace el penalista: ¿cui prodest? Es decir, ¿quién se beneficia del cierre de El Mundo Huelva Noticias? La respuesta es muy fácil. El PSOE. Así, cara a las municipales de 2011, el ariete psoecialista habrá roto varios lienzos de la muralla que no se deja manipular. Sólo quedaría, como cerro-testigo televisivo, Canal Luz y sobre todo su programa Debates en Antena.  Huelva. Demasiado solos para la defensa de las libertades.

 

Un saludo.

EL EMBARGO

 

 Retención, traba o secuestro de bienes por mandamiento de juez o autoridad competente. Así define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el embargo. Así nos tiene el Gobierno. Embargados. Los bienes. Y el alma. Hasta que el trueno estalle. Atendemos antes el estrépito de la onda sonora que las trayectorias sinuosas del rayo. Ruidos y nueces.

“Señol jues, pasi usté más alanti/y que entrin tos esos,/no le dé a usté ansia/no le dé a usté mieo…/Si venís antiayel a afligila /sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s’ha muerto!/Embargal, embargal los avíos,/que aquí no hay dinero:/lo he gastao en comías pa ella/y en boticas que no le sirvieron(...)”.

Ahora, contra el Papa. Blanco y Pérez arremeten contra un Jefe de Estado que es el Sumo Pontífice de la Iglesia católica. Si fuera islámica, qué se iban a atrever. Pues no saben bien ellos dónde tienen que comerse la lengua y cuándo deben destilar el veneno glandular de sus negras bocas. Les da igual el orbe cristiano. Son imparciales de cobardía y parciales de conveniencia. Tocan lo que pueden. Desperdician lo que quieren. Destruyen lo que no saben.
“¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto/si alguno de ésos/es osao de tocali a esa cama/ondi ella s’ha muerto:/la camita ondi yo la he querío/cuando dambos estábamos güenos;/la camita ondi yo la he cuidiau,/la camita ondi estuvo su cuerpo/cuatro mesis vivo/y una nochi muerto!(...)”.
La caterva ministerial que rodea a Zapatero ha hincado el colmillo a Benedicto XVI. Como carroñeros se han lanzado contra el octogenario Papa. A por él. Simboliza la santidad de la Iglesia que cuida su rebaño. Representa la lucha por la vida, por la libertad y por la igualdad. Todo lo que asusta y revienta a los del Psoe. Vida, libertad e igualdad. Sin ellas, qué nos queda.
“¡Señol jues: que nenguno sea osao/de tocali a esa cama ni un pelo,/porque aquí lo jinco/delanti usté mesmo!/Lleváisoslo todu,/todu, menus eso,/que esas mantas tienin/suol de su cuerpo…/¡y me güelin, me güelin a ella/ca ves que las güelo!…"
Benedicto, el Papa Ratzinger, ha criticado la laicidad del Gobierno. Zapatero se queja amargamente por tan certeras palabras. Los ministros niegan que España ocupe el primer puesto del ranking del laicismo en el mundo. Lo que sigue es declarar a Su Santidad persona non grata. Han desterrado al cristianismo. Ahora toca reprobar al Papa. Los cristianos sufrieron persecuciones del Imperio. Y muertes. Nuevos viejos tiempos nos traen como vendavales a viejos nuevos perseguidores. A los cristianos, no por ser débiles, sino por ser cristianos. A los musulmanes, no. A ellos, por las “bofetás” que devuelven a poco que se les pise levemente el dedo chico del pie izquierdo.
“Embargal esi sacho de pico,/y esas jocis clavás en el techo,/y esa segureja/y ese cacho e liendro…/¡Jerramientas, que no quedi una!/¿Ya pa qué las quiero?/Si tuviá que ganalo pa ella,/¡cualisquiá me quitaba a mí eso!”
A Gabriel y Galán, el salmantino autor de estos versos del alma. Del alma. Del pueblo.

Un saludo.

ZAPATINOS MORATERO

 

 Recuerdo un gag de una antigua película que protagonizara el actor norteamericano Jerry Lewis. Acudía el protagonista a una “premiere” cinematográfica y mientras veía pasar a las estrellas del celuloide, las nombraba con satisfacción. Con satisfacción, pero con los nombres alterados. Así, podía saludar a Richard Taylor y a Robert Burton. O a Lauren Gabor y a Eva Bacall. Le daba igual. Lo importante es que distinguía a los artistas.

 

A uno le pasa lo mismo con los ministros del Gobierno del presidente narciso. Qué mas da que nombre a uno y destituya a otro si, al cabo, va a seguir haciendo lo que le venga en gana y los jubilosos/desencantados se mostrarán dispuestos a prostenarse ante el líder, como hiciera Miguel VI ante el pantócrator después de la crisis iconoclasta que, durante un siglo, hirió al arte de Bizancio. Qué más da el sexo de los ángeles si el bizantinismo dialéctico de este Gabinete, y del anterior, presiden el protocolo diplomático y ejecutivo. Palabrería vana como remedio inocuo a macizas enfermedades políticas.

 

La nueva ministra de Exteriores se halla muy ocupada. Anda repartiendo sonrisas y distribuyendo millones al “rompepelotas” futbolístico Evo Morales. Tantas patadas está dando el boliviano que, claro, al final se ha roto el menisco. Pobrecico. Allí está, sin embargo, doña Trini cumpliendo con una de las obras de misericordia: visitar al enfermo. Qué abnegación cristiana la de esta mujer que defiende el laicismo del Estado y vota a favor de que las chicas menores de edad puedan abortar sin ni siquiera tener derecho a votar.

 

En tanto, el antiguo ministro de la cosa internacional, defenestrado por ZP entre lloriqueos lastimosos, ha sido comisionado por su presidente madrastra de Blancanieves para ir, con toda urgencia, a Tánger y quitar hierro al genocidio saharaui. Contento y riente se ha visto a Moratinos. Como chico con zapatos nuevos al que le habían arrebatado injustamente el calzado de Reyes Magos. Allá que se ha reunido con el mandatario marroquí para mostrar su preocupación por este asunto tan enojoso. Preocuparse, sí, ha dicho el presidente. Condenar, no. Cómo va a condenar el genuflexo Zapatero a su amado sultán, el vecino de abajo que le tiene pillado por salva sea la parte.

 

Los derechos humanos pueden esperar. Como el cielo. Basta un poco de árnica por un costado, un muletazo por otro y unas gotitas de bálsamo bebé para la testiculina afectada. Derechos humanos, según y cómo. Estos saharahuis es que son unos rebeldes indómitos. Total, por unos cuantos muertos, unos centenares de heridos, miles de deportados, cómo se ponen. Y la prensa española, vendida al partido de la derecha. Porque, no lo duden, es Aznar el instigador de este movimiento que comanda el Frente Polisario. Bush, detrás. Obama y Zapatero, por la paz. Mohamed, por las buenas relaciones vecinales. Al Qaida, al fondo. En un escenario dorado, para que la iconografía bizantina se muestre en todo su esplendor.

 

Mucho protocolo. Rigidez extrema. Mostración de soberanía. Jerarquía. Zapatero es a Moratinos lo que Trinidad Jiménez a ella misma. Renuncian a la dignidad de la nación, desprecian los derechos humanos de los débiles y, para recochineo, hacen apología verbal -difundida por el corifeo mediático subvencionado- de su tesón y de su denuedo en defensa de los más débiles.

 

Trini con Morales. Moratinos con Fasi Fihri. Zapatero en Seúl. España en Babia. Los españoles esperan. Las urnas, por favor, las urnas.

 

Un saludo.

OTEGUIGUREN

 

 A pares. Batasuna nos proporciona noticias por partida doble. Dos al precio de una. Hoy por ti, mañana por mí. Otegui, a juicio. Eguiguren, de testigo. De la defensa. No crean que sus declaraciones vayan a perjudicar al caudillo batasuno. Ni al caudillo ni a los batasunos. Faltara más. Eguiguren es del Partido Socialista de Euskadi por accidente meditado. Sus amigos son poderosos. Cara de bueno a las doce, cara de malo dos horas después. Hoy cena con Patxi. Mañana pasea su serrano cuerpo por el Madrid que Rubalcaba recorre con su porra.

 

Por medio, ETA. Las polémicas abren horizontes que algunos escrutan con interés inusitado. La irrupción de Otegui en la espiral de las elecciones se convierte en el eje del nuevo buenismo. Al Psoe le es familiar su actitud de indulgencia en momentos en que se siente “beau dieu. Del mismo modo que se erige en románico pantocrator si se trata de dar lecciones de justicia universal a la derecha. Que los dirigentes de un bando, de cualquier banda, se muevan por estos tan enlodados terrenos de la demagogia más horripilante, bueno está, se vive con ello como hay que acostumbrarse a la reforma laboral que nos han metido por la fuerza. Ahora bien, que la casta periodística de sí sé qué signo sirva de contrafuerte mediático a tanta mentira política, ya me parece un disparate insoportable en un país democrático.

 

En los estados totalitarios, da igual que sean de derechas o de izquierdas porque el totalitarismo sólo conoce la ideología del poder y ejecuta a los discrepantes, la prensa es la mamporrera del dictador. Siempre fue así y nada va a cambiar en este sentido. Do ut des. Apéndice indeseado de un mundo cruel. Sin embargo, allá donde la democracia es sistema y la ley, imperio, la prensa es la garante de la pluralidad política y de la imparcialidad informativa. Se ve que no. Que ese discurso forma parte de la utopía.

 

Resulta sensacional, por lo repulsivo, analizar los programas de tertulias televisivas. Periodistas del Gobierno que actúan como abogados defensores de los gobernantes. Mercenarios de una guerra incruenta que azota las democracias vergonzantes. Tantos años repudiando la dictadura y, he aquí, que los resabios franquistas tienen huellas tan hondas que los brotes verdes de la objetividad son engullidos por el suelo fangoso del pantano de intereses. La verdad liberadora importa tanto como la mentira que encarcela. El fin es el medio. La mentira o la verdad son disquisiciones maniqueas en un mundo donde el dinero, la influencia y el poder son la trinidad formal del deux ex machina que todo lo ve y todo controla.

 

Oteguiguren es uno aunque parezcan dos. Batasuneta es una porque dos no parecen. Rubalcaba es dos por más que aparente uno. Rubalcaba defiende a Eguiguren y Eguiguren sale valedor de Otegui. Tres por uno que no lubrica, pero sí engrasa. Rubalcabax y Felipex, unidos por Lasa y Zabala, por Marey y Brouard, por fondos reservados (a algunos) y por brillantes formas que se comercian en joyerías caras. Todo forma parte del conglomerado de virutas. Se arrollan en espiral. Como las serpientes pitones. Como éstas, estrangulan a sus víctimas. A veces, de forma física. En otras ocasiones, destrozando su moral.

 

La fe de los españoles en sus gobernantes está hundida en un buen socavón. El oleaje que ha destrozado los paseos marítimos de San Sebastián es un pequeño charco si se compara con el tsunami que está amenazando los cimientos del País Vasco. Nos llevan al descalabro. Descoyuntados, ya estamos.

 

Un saludo.

ROSTRO PÁLIDO

 

 Los sioux se referían a los hombres blancos que se apoderaron de su territorio como rostros pálidos. Por el color de la piel. El título que encabeza este artículo sirve de pretexto para introducir en su contenido la capacidad de embuste del señor Ministro de Fomento del Partido casi Único. Asombra cómo puede decir una cosa y la contraria sin que su cara revele una leve coloración sonrosada. No es rostro blanco. Es pálido, pues tal parece que humilla la sangre que le corre por sus venas hasta perder su cromatismo normal.

 

El señor Blanco, don Pepiño, que es bachiller, no crean, dice que congelar las pensiones es la respuesta lógica a las necesidades de España. Educación para la ciudadanía: el valor de la verdad, la defensa de nuestros mayores, la administración correcta de los caudales públicos. Mandamientos de la ley de Dios: no mentirás, no dirás falsos testimonios, no robarás.

 

La Lógica -ah, la lógica- es una ciencia formal que estudia los principios de la demostración y de la inferencia válida. Carecer de lógica viene a significar que la deducción o la demostración de una idea que se quiere vender como cierta, es, en realidad, una sarta de incoherencias destinadas a vender como joven al burro que de viejo se cae. Peor que carecer de lógica, es despreciarla. De ahí que las inferencias válidas se solapen en evaluaciones torticeras. Torticeras, cuya raíz semántica es tuerto, o lo que es lo mismo, falto de vista en un ojo, pero también de vista torcida.

 

Pepe Blanco debe ser tuerto de alma. Porque la voluntad de engaño comporta un perjuicio muy grave, a veces insoportable, a los ciudadanos, sobre todo a los más débiles y a los más necesitados. Como, sin duda, lo son los pensionistas. Congelar a nuestros conciudadanos jubilados sus ya exiguas pensiones es, además de una inmoralidad, un asalto a la normativa que los pactos son. Y norma, que obliga y vincula, es el Pacto de Toledo. Pacta sunt servanda, señor rostro pálido. No deje caer sobre los jubilados una carga que debe echar usted sobre sus hombros y sobre las espaldas de los gañanes de la política que han conducido a España al estado de postración económica y moral en que se encuentra.

 

Ahora, eso sí, se reconoce al rostro blanquísimo, que no empalidece por miedo o por vergüenza, sino por naturaleza posiblemente congénita, una voluntad indesmayable de proseguir en su línea de abuso  de poder y de manipulación informativa. ¡Pues no y que depone públicamente que lo positivo y lo razonable es alcanzar un consenso con todas las fuerzas sociales y políticas para reformar el sistema público de pensiones! Para reformarlo, -de postre, acíbar, esto es, amargura, sinsabor, disgusto- y para mejorarlo. Si no fuera por las funestas consecuencias de este exceso demagógico, habría que declararle un genio nacional del fraude político.

 

Sin embargo, ahí lo tienen. Impertérrito. No se intimida ante los denuestos que recibe de la legión de afectados por sus trampas. Le sirven, al parecer, de acicate para superarse a sí mismo. Si ha llegado a tan alto cargo con tan escaso bagaje, pensará que, a poco que aumente su caudal de estafa política, por lo menos a Jefe del Estado. Que hay una monarquía. Y qué. Al rostro pálido no lo detendrán ni los pieles rojas ni las sangres azules. Eso me temo.

 

Un saludo.

EL VETO

 

 Prohibir. Permitido prohibir. Se gratificará a quien mejor conjugue el infinitivo prohibir. Impersonal. No es como aquello de "el frotar se va a acabar". Es preferible elidir sujetos. Prohibir, a secas. Queda mal la personalización del acto. Sin embargo, la acción es fantástica. Prohibir. Zapatero.

 

Vedar. El Congreso ha vetado las enmiendas de la Oposición. El PSOE de Zapatero. Felipe se contuvo de alguna manera en la represión verbal de los parlamentarios. Aznar mantuvo una posición absolutamente liberal y permisiva. Jamás hizo valer su derecho del artículo 134.6 de la Constitución. Zapatero es el rey del veto. Dieciséis veces ha pulsado el botoncito de la prohibición. Al rey de La Moncloa no se le tose. A fin de eludir la realidad, se droga con el vicio de prohibir. Privilegio de dictadores. Exigencia de los cómplices. Manda el PNV. Si yo te digo veta, prohíbelo todo, dice Urkullu.

 

Impedir. En una moral dudosa, la inercia del condenar siempre está presente. Se estigmatiza a Reverte por sus declaraciones, poco afortunadas desde un punto de vista de la corrección política, respecto al ex ministro Moratinos. No es así. Se perturba al genial escritor y académico no por lo que ha dicho sino por atreverse a decir lo que muchos piensan del partido psoecialista. La causa de la proscripción es ésta, la subjetiva, no aquélla, la objetiva. A Reverte se le excluye de los salones del poder y de los abrazos solidarios de ZP. En cuanto a Sánchez Dragó, anatema. Al autor de Gárgoris y Habidis, condena directa. De todo. Desde pervertidor a pederasta. De granuja a malvado. Lo que ha dicho. Que es novela. Que no, que es autobiografía. El problema real, que no es del PSOE y con Esperanza Aguirre se alinea.

 

Anular. La acción de los tiranos halla en ese verbo uno de los referentes básicos que justifican la llegada al poder y la permanencia en el mismo. No se concibe el totalitarismo sino con el látigo de la aniquilación. Reducir a la nada. Nulidad plena. Como si no existiera el individuo o el grupo. La pugna electoral Trini-Gómez, que se saldó con la victoria del primero, nos ofrece un ejemplo impagable de esto mismo. A la perdedora se la recompensa por su obediencia al líder. El vencedor se toma la revancha y hace desaparecer de los órganos de mando de la formación madrileña a cualquiera que se significara en el apoyo a la ministra de sana nada y ahora de risa exterior a todas horas.

 

Reprimir. En definitiva, todos los infinitivos de la destrucción se resumen en éste. Reprimir. Esto es, contener, detener o castigar, por lo general desde el poder y con el uso de la violencia, actuaciones políticas o sociales. Hermosa lección de cacicato burgués. Deleznable ejemplo de espíritu democrático.

 

Reprimir, anular, impedir, vedar, prohibir. Los cinco jinetes del apocalipsis escatológico. En épocas de crisis, los extremismos hunden sus feas raíces en el fango más fértil para cosechar los productos más miserables. El sembrador está en su latifundio mientras el cosechador recibe las caricias lacerantes en su espalda encorvada.

 

Nunca las dictaduras murieron en la cama. ¿Y Franco? Era dictador. El régimen evolucionó hacia posiciones más suaves. Si no de qué la transición iba a lograr lo que satisfizo a la mayoría de los españoles. Ni Franco vetó al pueblo que suspiraba por la democracia. El régimen quiso retrasarla. Demasiado tarde. Por fortuna.

 

No canten victoria. El gran Zapatero, el del veto congresual multirrepetido, está dispuesto a todo, a todo, con tal de darse el alegrón de revalidar su ignominioso gobierno. Cuestión de tiranos. Cosa de dictadores. Costumbre de psoecialistas infames. Urnas, por favor. Cuanto antes. No sea que las rompan en pedazos miles. El Psoe está en el veto. PNV maneja las cuerdas de la marioneta desgraciada.

 

Un saludo.

ARROGANTES

Hago mías, prestadas, las palabras de Kahlil Gibran.Quien actúa aunque sea con un poco de conocimiento, vale más que quien no actúa a pesar de tener mucho conocimiento. Del mismo modo, acaso sea preferible un arrogante, que toma menos de lo que necesita, que un generoso, que da más de lo que tiene.

 

En esta España nuestra, el siglo XXI nos transporta, no al futuro, sino al pasado. Carmen Aguayo es consejera, sí, sí, de Hacienda y de Administración Pública de la Junta de Griñán. Que sí, que sí. La insigne parlamentaria andaluza, nacida en Madrid, que milita, que sí, que sí, en el Psoe, pues claro, ha dicho al pueblo que las pitadas que le han dirigido se deben a la acción, más o menos airada, de un sindicato sin representatividad. Que el Decreto-Ley de reordenación del sector público de la Junta no lo para nadie. Sí, sí, ella es así.

 

Funcionarios por aquí, funcionarios por allí. Como los pajaritos. Los funcionarios son los paganos de una Administración que ha perdido la vergüenza política al recortarle, vía urgente, sus misérrimos salarios. Paganos en tiempos de crisis. Parias, desheredados de la fortuna, en tiempos en que la economía se encuentra en la cresta de la ola. En todo caso. Y Carmen, la consejera, entretenida con sus cómplices sindicales, dale que te pego a la masa de empleados públicos.

 

Que viva España. El enchufismo es el gran traje sastre de la corrupción. En la Exposición de Motivos de la Ley de la Jurisdición de lo Contencioso-Administrativo, este fatídico Decreto podría considerarse como vía de hecho. A fin de colar a más de treinta mil trabajadores, a dedo, en la función pública, saltándose los principios de igualdad, mérito, capacidad, publicidad, objetividad y transparencia, se sacan de la chistera el conejo negro de un Decreto Ley que persigue dar cobertura legal a un acto fraudulento. No hay cobertura, pues se crea. Menuda tontada lo de la cobertura. La mayoría absoluta psoecialista en el Parlamento es un rodillo infernal.

 

Sin embargo, la cláusula regia del Estado de Derecho el el sometimiento pleno de los poderes públicos al Ordenamiento jurídico. Si no se someten, los jueces han de intervenir para controlar a los malos hacedores. Está claro que la señora Aguayo tiene intereses en este dislate jurídico. El decreto ley emana del poder ejecutivo de Griñán y de los suyos. No tiene que pasar por el Parlamento para aprobarlo. Y si pasa, les importa un pimiento. Son mayoría. Sólo faltaba que el poder judicial cayera totalmente en las manos de este grupito político con aspiraciones dictatoriales. El paso siguiente es atraerse a las filas de la complicidad sindical a CSIF. Si lo consiguen, nunca la herencia de Chaves habrá sido tan funesta ni jamás el sindicato de funcionarios habría llegado tan bajo. Hay que confiar en que los dirigentes andaluces, bien comandados por Rafael Hurtado, sepan distinguir las voces de los ecos.

 

La credibilidad no se adquiere por llevar el carnet en la boca. Creer es dar por cierto algo. Si se yerra en el diagnóstico una vez, esa credibilidad mengua. A medida que los errores se repiten, el crédito se agota. Cuando los errores no son tales, sino maldades, el malvado no tendrá posibilidad de emplear un sinónimo de credibilidad para escaquearse de su responsabilidad. No existen sinónimos para el sustantivo credibilidad.

 

Crimen y castigo. Dostoievski retrató, de forma magistral, en el personaje de Raskolnikov la alucinación de ser un superhombre capaz de escindir la personalidad de las emociones. El crimen cometido, la conciencia que clama y la culpa que nace. El fin no justifica los medios. Cuando tal ocurre, aparece el fascismo. ¿Se entera, señora Consejera? O se lo explica Felipe González, uno de los suyos. Sí lo sabe, sí, sí, sí. Lógica la suya. Demostración falaz e inferencia inválida. Torticera. De tuerto. De vista torcida. Y de alma.

 

Un saludo.

19/11/2010 07:24 franciscovelasco Enlace permanente. sin tema

JAJORGE Y NOFRANCI

 

 Se dice, se cuenta, se escribe, se rumorea, se afirma, y así, que Carlos Francino, el hombre de Prisa, se negó a entregar a Jorge Javier, el sálvame de Pela 5, el premio Ondas (de la onda que más interesa) que, cada año, concede el grupito de Cebrián a determinados famosos del mundo del arte y de la comunicación. Nofranci a Jajorge. El primero se cataloga de izquierda de pata negra, del staff más perfumado y serio de la empresa que fuera del difunto Polanco. El segundo se coloca en la izquierda menos glamurosa, más alegre y fiestera, pero más fecunda para la economía de Vasile.

 

De izquierdas los dos. Mucho cisco y poco carbón hacen una mala candela. Nofranci y Jajorge forman un dúo imposible. La pareja resulta tragicómica. Y sin embargo, están condenados a la convivencia más coexistente y a la coexistencia más vividora. La izquierda del seny se arrebuja, cosas del dinero, con la izquierda del ultrarrelativismo moral. Si la moral es el principio rector que dirige los comportamientos individuales, esta izquierda de pitiminí ha construido un palafito en medio lacustre tirando a pantanoso. La nobleza rancia de Cuatro esposa a Cinco. Esposa. No se trata de una solución progresista que pretenda mixtificar la sociedad neoestamental. En absoluto. Es el precio de una ruina de empresa, de estirpe y de ideología.

 

Janli se desmaya en los brazos de Paolo. Jajorge se acerca peligrosamente a Nofranci. La aristocracia de la comunicación enlaza con la fuerza mediática más plebeya por vulgar y más vulgar por pesetera. Sin embargo, Cebrián no es Mafalda ni Vasile se parece a Manolón. Acaso los extremos no sean tales porque la vara sea demasiado corta. Es muy posible que Pela 5 excave en pos de un pequeño hueco de nobleza formal que les cede la Cuatro de Felipex y de Alfreddo. Nobleza y burguesía se arrebujan en los trigales de las tierras de secano. Duelo en uno y fiesta en el otro.

 

Así y todo, la absorción, que de fusión se quiere revestir, exige un paso más. Janli quiere endosar Digital plus a Telefónica. Lo conseguirá. Mientras, la Comisión Nacional de Competencia se estruja las meninges para ver cómo lo permite sin que se note demasiado que no cumple su obligación. O echa una mano Zp o las dos las pone Rubalcaba. Pero autorización habrá. No me cabe la menor duda. Los favores prisaicos al Psoe y al Gobierno del partido casi único deben ser recompensados con largueza.

 

A partir de ahora, la programación mantendrá las sesudas reflexiones de Jajorge y los comentarios políticos hueros de Nofranci. Nada de sexo. Ni de chismes. De hurgar en la vida privada, cero. La respuesta se escribe en euros. A más audiencia, la izquierda triunfa. Que baja el share, derecha en acción. Pela 5 aspira a ser Pela 9. En caso contrario, rodarán cabezas. La burguesía siempre se impuso a la nobleza autocoronada. Como Prisa.

 

Si Jajorge y Nofranci no producen, Nofranci y Jargorge, a la calle irán. Si no, a la Cope, con los de deportes. Vivir para ver.

 

Un saludo.

LA PUÑALADA

 

 Se las dan de catalanes. Y de demócratas. De caballeros. De socialistas. De ángeles buenos. De salvadores de la patria. Se presentan así. Pura miseria. Porca.

 

Confiar en Montilla es como creer a Josu ternera. Mienten más que hablan. Traicionan a su padre si a su interés aprovecha. El todavía presidente catalán y candidato del PSC a la reelección tiene las de perder el próximo 28-N. Después de su infausta gestión al frente tricéfalo de la Generalitat de Cataluña, don José, el de Iznájar, nacido andaluz y criado allá donde la pela más vale, lanza dentelladas de odio a Artur Mas, el de Ciu, digno discípulo de Pujol. Para empezar, una acusación sobrevenida por obra y gracias de su interés más bastardo. Que dice Montilla que CiU "guarda facturas en el cajón" por valor de 3.000 millones de euros en 2003.

 

No se ha dado cuenta hasta ahora. Será la miopía. Será la edad. Hasta este momento no ha acusado al líder de la derecha catalana de guardar esa cantidad de plata. Y de no pagar, atiza el muchacho. No como él, que pagaba con el erario público y que a la hacienda de todos dejaba una roncha secular. Qué gran tipo este Montilla. Lo mismito que Carod o que Saura, sus adanes del govern.

 

Sin embargo, no acusen de traidor y de correveidile a este señor. Corren el riesgo de que, ipso facto, les propine un exabrupto del tamaño de un anticatalanista. Las críticas a Montilla son mostraciones palmarias del odio a Cataluña. Que se enteren. Las elecciones autonómicas están a la vuelta de la esquina. Los catalanes, al cabo de la calle de lo que hace y puede seguir deshaciendo el corresponsal de la empresa Ferraz S.A. en la ciudad condal. Cómplice nacionalista, hoy. Mañana, avinagrado españolista si sus objetivos espurios coinciden con los resultados improrrogables.

 

La acción de los traidores se mide por unidades de lealtad. La de este hombre, como la de su jefe inmediato, no tiene patria. El jefe de Montilla no es Zp. No vayan a creerlo por un momento. El dios de Montilla es el poder. En cuanto fuente de ingresos. De ingresos líquidos. En euros. En dólares, también. No le hace ascos. Éste no vomita ni comiendo aquello que se suele pinchar en un palo. De cemento. Armado. Así es el estómago de este señor. La mano, para blandir el puñal. En fila. Amigos y enemigos. Puñaladas para todos. A discreción. Don Giuseppe.

 

Un saludo.

LOCO

 

Lo dice Leguina. Sobre Zapatero. Que no es de ahora. Viene de antes. Lo dice Leguina. O dicen que le dijo: "Los presidentes españoles se vuelven todos locos. Por ejemplo, el nuestro enloqueció durante su segunda legislatura, pero es que el vuestro ya venía loco".

 

No precisa Leguina. Si con lo de loco se refiere al molusco, al que ha perdido la razón, al que por lo disparatado, ha perdido la prudencia y el juicio, al que se conduce de manera descontrolada, al que actúa de forma inútil, al homosexual, a la mujer informal y ligera en sus relaciones con hombres, a la voz argentina que designa a la prostituta o a quien comenta algo con excesiva insistencia. O acaso pretende englobar todas estas acepciones en una misma persona. Cualquiera sabe. Pero decirlo, recogido está.

 

Leguina dejó de matizar si quería decir que se haya privado del uso de razón, o si es protagonista de un cúmulo de acciones desacertadas, o autor de dichos y hechos tan anómalos que causan sorpresa, o sujeto de ánimo exaltado susceptible de atribuirse a falta de afecto, ausencia de raciocinio, carencia de madurez o desmedida ambición de poder.

 

Locura de amor. No es Juana la Loca. Ni el Gran Inquisidor que, en defensa de la ortodoxia del cristianismo, encarceló a mismísimo Jesús. Ni el exterminador que arrebata vidas de feto. O el gran animador de la eutanasia porque la vida feliz no le acompaña. Ni un brujo, ni un poseído ni un endemoniado.

 

Jean Dominique Esquirol entendía que la perturbación mental capaz de llevar al suicidio podía ser consecuencia de prácticas onanistas. El psiquiatra equiparaba la locura con la enajenación mental y la definía como una afección cerebral que se caracterizaba por trastornos de sensibilidad, de entendimiento, de inteligencia y de voluntad.

 

Locura de poder. Vivian Green escribió “La locura en el poder”. El poder enloquece. Los gobernantes suelen estar, o terminar, presos de determinadas psicopatologías. El virus es tan agresivo que hace del cuerdo, raro y del raro, desquiciado. Eso es lo malo. Lo bueno es que tiene término. En democracia, tiene fecha de caducidad. El problema persiste si el demócrata de ficción engaña a todos hasta el punto de destapar al demócrata de verdad. Los ciudadanos pueden a sumirse de tal forma en el embuste, que entregan su voto al loco que nunca fue cuerdo aunque aparentara la sensatez que jamás se desveló. El protagonismo impele a la ansiedad y la ansiedad a la desmemoria.

 

Erasmo de Rotterdam, el gran humanista, nos legó una de las obras maestras de la literatura de todos los tiempos. La tituló Elogio de la locura. En su capítulo IX, escribe: “Ésta que veis con las cejas arrogantemente erguidas es el Amor Propio. Allí esta la Adulación, con ojos risueños y manos aplaudidoras. Ésta que veis en duermevela y que parece soñolienta, es el Olvido, Ésta, apoyada en los codos y cruzada de manos, se llama Pereza. Ésta, coronada de rosas y ungida de perfumes de pies a cabeza, es la Voluptuosidad. Ésta de ojos torpes y extraviados de un lado para otro, es la Demencia. Ésta otra de nítido cutis y cuerpo bellamente modelado, es la Molicie. Veis también dos dioses, mezclados con esas doncellas, de los cuales a uno llaman Como y al otro «Sublime modorra». Con los fieles auxilios de esta familia, todas las cosas permanecen bajo mi potestad y ejerzo autoridad incluso sobre las autoridades”.

 

Locura. Elogio. Lamento. Insulto. Desprecio. Locura. Leguina dice que le dijeron. Loco. Precise, señor. Sí. Es necesario. La virulencia del término no se envuelve en la personalidad del individuo. El individuo es el virulento. Ponzoñoso. Maligno. Con pus. Sañudo. Qué. Leguina. ZP.

 

Un saludo.

DE BENDITOS Y MALDITOS

 

 Bendito, el santo y el bienaventurado. Maldito, el perverso, el malintencionado, el ruin, el miserable. Bendito el que viene en nombre de la paz. Maldito el que trae la guerra en nombre de su paz.

 

Se ve venir. A medida que las elecciones se acercan, el canguelo cerca a los detentadores del poder. En Andalucía, una dictadura de más de treinta años puede caer como se derribó el muro de la vergüenza. En Extremadura y Castilla la Mancha, eternos feudos sociatas, pueden terminar de poner de los nervios a los psoecialistas. Las tres comunidades menos desarrolladas de España, las que tienen un índice de pobreza infantil superior a la de Rumania, están a punto de poner en la calle a los Chaves/Griñanes, a los Ibarra/Vara y a los Bono/Barreda. Se marchan pero con el riñón bien forrado. No van a cobrar los 33 días por años.

 

Con ser una satisfacción democrática, un triunfo del sufragio universal, la decadencia de los imperialistas de España no es el problema. El problema es otro y mucho más grave. Los perdedores con nobleza admiten la derrota y felicitan/facilitan a los victoriosos. No es el caso. Cuando en el horizonte se vislumbra la debacle y las malas intenciones asoman sin reparo, los apoltronados del poder levantan barricadas, sueltan a las jaurías de rottweilers cruzados con pit bull y diseñan toda una estrategia desestabilizadora con el fin de asustar, de amedrentar, de aterrorizar y de “etarrar”.

 

La voladura pretendida del Valle de los Caídos es una muestra más de las aviesas voluntades de esta pandilla de terroristas mentales. La coartada es el respeto a que los muertos yazcan en tierra querida. La excusa es que el monumento es un símbolo de discordia, de tortura y de muerte. Pretextos vanos. Subterfugios de malditos. Lo que persiguen estos hacedores de desgracias colectivas es crispar, llamar a la violencia, convocar, como almuédanos del infierno, a los que han de morir para que el hambre de prepotencia no se sacie.

 

Aluden a la memoria histórica para despertar enterrados odios y para alentar recelos trasnochados. De la historia sólo toman el cainismo, del mismo modo que los perros famélicos se arrojan sobre el montón de basura que hallan a su paso.

 

El anticlericalismo vuelve a tener carta de identidad. Los ataques a la Iglesia se multiplican. Asaltan la figura del Papa y a su doctrina lanzan denuestos continuados. La derecha se convierte en diana de sus disparos dialécticos. De nuevo. Buscan reeditar tiempos pasados que nunca deben volver. Lanzan cañonazos de humo letal para que el fétido olor de la corrupción que ellos cultivaron quede ahogada por el mortífero gas. Les falta emular a Espartero y reprimir a sangre y fuego el derecho de manifestación. O seguir a Azaña para quitarse de enmedio a los seisdedos de hoy.

 

Benditos los que soportan tanta incuria y resisten tanta bajeza. Malditos los íncubos y los súcubos. Malditos lo que agreden, amenazan, torturan y provocan. Malditos los que, a sabiendas, lo permiten y azuzan. Malditos los que procuran el enfrentamiento entre españoles.

 

Benditos los que no pican el señuelo que lanzan estos fascistas que hacen de la memoria, pesadilla y de la historia, un cuento de miedo. Éstos, malditos. Malditos. Maldita sea que no nos dejan vivir en paz y en progreso. Bendita la democracia que permite al pueblo hablar. Bendita sea.

 

Un saludo.

LA HILARIA

 

En la onubense playa de Mazagón, una mujer, Hilaria, es la referente del comercio. La Hilaria, así la conocen, es toda una institución en esa hermosa localidad del litoral de Huelva. Su popularidad se reduce a un ámbito geográfico muy reducido pero su fama trasciende las fronteras de la provincia.

 

Hilaria no es la Clinton. Pero sabe lo que no está escrito. Clinton, Hillary, léase Jílari, es la Secretaria de Estado del gran Obama, el ídolo de ZP. Aprovechando que el Odiel atraviesa Huelva, la sucesora de Moratinos ha recuperado su sonrisa de vendedora de “Avon llama” para fotografiarse con la norteamericana en la cumbre de Lisboa. Después del té y las pastas, o antes, qué más da, la española ha interpelado a la esposa de Bill sobre el asunto del Sahara occidental. Seguro que, con anterioridad, le ha explicado por dónde cae ese territorio que perteneciera a España y que ahora administra a sus cojonces, cojonces, reitero, Marruecos. Igual de acreditado que ha minimizado los incidentes (sic) allí producidos a causa de la funesta manía que presentan los saharauis de atacar con sus pechos desnudos las bayonetas de los fusiles del sultán. También son violentos los hijos del Sáhara.

 

España está muy preocupada, le ha dicho la señora ministra del Psoe a su homónima USA. Mira, Jílari, que la prensa española está criticando al Mojamé, que si es un dictador, que los plumillas hispanos se están inventando el conflicto, que acusan de genocidio a Marruecos, que si mi Presidente Zapatero está acollonado, acollonado, insisto, que si el Frente Polisario no sé qué pretende, que con lo bien que estarían todos en paz y compaña con los vecinos del sur, que si quieren Ceuta y Melilla, también se les ofrece, que todo lo que quieran nuestros hermanos magrebíes, que Zapatero regala lo que no es suyo y lo que haga falta. Menos lo suyo, que eso es de él y no se toca, que lo tienen que heredar sus niñas. Y, además, como destapen lo del 11-M, se va a liar la mundial.

 

Venga, Jílari, vamos a reunirnos todos los amigotes del Sáhara para decir que lo del Aaiún no es nada, que más se perdió en Cuba, que esto es una escaramuza como la que hizo Aznar en Peregil, que dónde va a parar, que ni el Consejo de Seguridad quiere saber nada del tema. Podemos organizar un partido entre los Amigos de Zidane del Polisario contra los Amigos del Zidane de Marruecos. Verás que bien lo pasamos. Los hoteles en Rabat son un sueño y los baños de Marrakech, un paraíso, que tú no los conoces Jílary, anda, vamos y así mi jefe me perdona mi visita a Morales.

 

Lo de la violación de los derechos humanos es una tontada, que te lo digo yo y te lo dicen Moratinos y Pepiño y hasta Rubalcaba. En el Sahara no ha pasado nada, mujer, que me da que todo es una invención de la derechona española que no sabe cómo agarrar el despacho de mi amado Zapatero.



No hay más que hablar, Trini, que yo te ayudo a lo que tú me pidas. Hasta te invito a verme en Guashintón. A cambio, ya sabes, mándame tropas a Afganistán, que nos hace falta que maten a otros que no sean yankys. Y si podéis retrasar vuestra salida, mejor que mejor, que Barack se pondrá muy contento y se jugará unas pelotas con Joseluí, que sí, Joseluí. Besos muchos.


Adiós, Hilaria, digo, Jílari.



Un saludo.

COMISARIOS Y CHIVATOS

 

La maquinaria psoecialista es silenciosa e incansable. Su funcionamiento es como el del reloj de pilas atómicas. Marcado el camino, toca recorrerlo. Treinta años consecutivos mandando en Andalucía han hecho del sistema democrático un despojo. De tan hollado el carril, las ruedas de los carros siguen la vía como el tren los raíles. No hay andenes ni estaciones. Sólo apeaderos en los que se enganchan los acólitos y se bajan los críticos. La Junta es el gran hermano. Los andaluces, los grandes primos.

 

A la Administración General de la Junta la quieren desmantelar. El “Griñandecreto” es una guirnalda de malvas. La transparencia y la objetividad mueren, han de morir, si se quiere mantener el control de todo lo que se menea en la Comunidad. Los principios de igualdad, mérito, capacidad e igualdad padecieron tortura en tiempos de Poncio Chaves. Es el turno de la traición. Miles de trabajadores de empresas públicas, contratados a dedo por el Relojero, pretenden subirse en el caballo de Troya de la Oposición y acceder, por las malas, al empleo fijo que los funcionarios de verdad se ganaron a pulso, arrebatando miles de horas al ocio, al sueño y a la familia. El régimen psoecialista no insituyó el enchufismo. Esta corruptela moral y legal alcanzó, sin embargo, su madurez y su auge con los Marios y Rafaeles, con los Gaspares y Petronilas, con los jerifaltes comisionistas y con los familiares de la ugeté.

 

El control ahorra recursos con el previo agradecimiento. Pasa un poco como con la religión. Decía Anaxágoras que el Estado se beneficiaba de la religión en tanto la doctrina predicada disuadía a muchos de malas obras y se evitaba un gasto enorme en seguridad. Los tropecientos miles de trabajadores de las fundaciones y de las empresitas públicas que se han sacado de la manga los faraones de San Telmo, inyectan votos a las desnudas encuestas. Se prevé un descalabro que hay que paliar como sea. A costa de blanquear puestos de trabajo. A base de sacar del desempleo a cientos de miles de parados que serán convenientemente deformados en cursos de manipulación preparados al efecto. Como sea. Con chivatos y comisarios. Con sobornos y con amenazas.

 

Administración paralela de intereses convergentes con el Partido del Hermano que todo lo sabe. O pasan por el aro o ya saben lo que les aguarda. Sean de Izquierda Unida o de UpyD, del PP o del Partido Andalucista. El Psoe no puede aceptar que la conciencia social triunfe. No duda en vender su producto adulterado como conciencia social. No tienen conciencia y les falta un mínimo de hálito social. Halitosis fascista. El que no está conmigo, me combate, dice el Jefe del Fascio. Hay que agradecer a Hurtado de Mendoza sus santos bemoles al frente del CSIF para rechazar las suculentas ofertas que buscan aligerar su honrada beligerancia contra esta lacra. El llamado sindicato de los funcionarios se está portando y comportando.


El Decreto-Ley 5/2005 quiere crear agencias públicas y solapar en ellas a los opositores con los enchufados. En dos años, todos revueltos. Se borran las huellas y se pierde el rastro. La golfería se ha consumado. Corresponde, ahora, el tiempo de perfeccionarla. Los cargos ejecutivos pasarán a manos de los advenedizos. Ser del Psoe será requisito principal. Los demás, méritos vadeables. El río del poder es caudaloso. Si no bailan el agua a los jefes, el desdén, el acoso y el despido son fantasmas de carne y hueso. Los enchufados. La Administración caerá definitivamente en manos del pesebre.

 

Lo que no es de recibo es el error conceptual. La democracia es sagrada. Nadie debe culpar al sistema de la maldad de los caciques que lo adulteran. A los caciques, jaque. A la corrupción, mate. Mañana, los de la seguridad privada, funcionarios de los Cuerpos y de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Qué más da. Oficina de empleo: hay plazas de comisarios y de chivatos.

 

Un saludo.

LA HORA DE CATATONIA

 

 Las elecciones autonómicas de Cataluña están provocando catatonia. Acaso el síndrome esquizofrénico sea muy anterior. La rigidez del músculo cardial y la barrera de estupor mental que se observan en los grupos políticos independentistas, les sume en un estado de máxima excitación. Cataluña se está convirtiendo en Catatonia. Hasta dónde y hasta cuándo.

 

Uno analiza la componente catatónica del Partido Soecialista que dirige el triste pero listillo Montilla y se hace cruces, con perdón, al escuchar sus proclamas de dependencia independiente, de nacionalismo extranacional de la internacionalidad más ultranaciente. No se entiende, ya lo creo que no, pero de eso se trata. De elevar a nivel de estupidez de gran calado lo que no es sino una estupidez epidérmica.

 

En cuanto a Convergencia i Unió, qué voy a referirles. Artur Mas y Durá i Lleida se baten en vanguardia del soberanismo trasnochado. Marchan en cabeza de los sondeos. Se distancian de la debacle que se presume del montillismo pero no lo bastante como para reconquistar la Generalitat que les arrebató el tripartito de Saura, Carod y, cómo no, Montilla. El trío calavera se la puede meter doblada otra vez. En tanto la mayoría absoluta no sea una realidad, el burgués Mas y mosén Durá hincarán los apéndices en la roca del Montseny. A cara de perro y con patas de caimán, los uniconvergentes se aprestan a echar el resto. Jordi, el ex banquero político y el político ex banquero, mide los tiempos y cuenta los días para la cita del veintiocho. PP, musita. Camacho, susurra. Incluso Vidal, cuadra. Juego de palabras, guerra de intenciones.

 

La Ezquerra de cine malo italiano medita, junto al soviet putiniano, acerca de su futuro inmediato. Benat se resiste a dejar las prebendas de derechas que un izquierdista más falso que una moneda de latón disfruta a su pesar. Qué sacrificios hace este hombre por los catalanes sin techo. Coche de lujo, chófer servil, asientos de palco, restaurantes de no sé cuántas estrellas y tantas incomodidades del cargo. Por favor. Puigcercós, agotado el crédito de Carod, apela a la épica de la libertad del gulag y de la igualdad de la checa soviética. De los nervios. Están que se la cogen con papel de fumar. Ahora, eso que conste, que si, a fuer de dar la vida por Cataluña, se ven obligados a pactar con la derecha de los Ríus, se humillan y qué se va a hacer.

 

Peor lo tiene Laporta. El barcelonista de chequera fácil es un artista de la demagogia. Iniesta, Xavi y Messi se funden en este hombre con cara de niño pillo y estómago ferruginoso. Independentismo es su bandera de enganche etílico,y odio a España el pendón de su mensaje desventurado. Llama la atención en un estadio semivacío y ante un público aburrido del fútbol cansino de un equipo acabado.

 

Catatonia catalana o Cataluña catatónica. Los resultados electorales sacarán a unos de ese estado febril. A otros les sumirá en una desesperación irreversible. En cualquier caso, Cataluña perderá. Se consuelan con los triunfos del Barça sobre el Madrid a sabiendas de que Aguirre les está dejando muy atrás en la carrera de la economía, del progreso, de la competitividad y del crecimiento. El espectáculo me recuerda la Italia de Vittorio de Sica. ¿Y el duce? Está en Madrid, descansando en la Moncloa y haciendo footing por el Patrimonio Nacional.

 

Un saludo.

TRANSPARENCIA

La actividad del poder público exige transparencia. Es un requisito de control y el control es un requisito de democracia. Transparencia es, cuanto menos, accesibilidad. Transparencia es claridad, evidencia.

 

La Administración Pública debe seguir el mandato constitucional recogido en el artículo 103: “someterse plenamente a la ley y al derecho, servir con objetividad los intereses generales”. Y a este fin, deberá enfocarse hacia el logro de los grandes principios del ordenamiento jurídico: la libertad, la igualdad, el pluralismo, la equidad y la búsqueda del bienestar colectivo. Si se salta a la torera el Ordenamiento jurídico, incurre en la prevaricación o en la desviación de poder, toda vez que si no motiva sus actos y, lo que es más reprochable, si tapa sus vergüenzas, satisfará intereses espurios propios y privados. La transparencia pasa por la motivación. Motivación libre de rutina y de tópicos recurrentes y cansinos.

 

La carga de la prueba está en el poder público. La crisis de desconfianza sobre la deuda pública obliga a reiterar la exigencia de luz. Los llamados tests de estrés no parecen ser prueba fiable. Más que lupa, es preciso analizarlo con microscopio. Si no, cómo se explica que la banca irlandesa superara, poco ha, la nota de suficiencia. Ocultación. He ahí la causa del desajuste.

 

Zapatero anuncia a bombo y platillo que el rescate financiero de España no cabe en cabeza humana. Descarta cualquier posibilidad en ese sentido. Defiende su mensaje con el mismo énfasis que rechazó la existencia de crisis. Asegura la fortaleza de nuestro sistema económico con la intensidad que Salgado nos mostraba sus alucinógenos brotes verdes. Nunca expusieron las razones que amparaban la defensa de estas tesis. Nunca. Nos quedamos tan tranquilos. O tan cabreados. O tan rebosantes de justa indignación. Nunca motivó su discurso inconsecuente. La inconsecuencia carece de fundamento lógico. Ni hay ciencia ni se realiza la mínima evaluación. Esto es lo que hay. Lo tomas o lo dejas. Y así nos va.

 

Almunia, que no es sospechoso de ser del PP, y cuya integración en el Psoe nadie discute, pone en duda el optimimo mentiroso de Zapatero. Lejos de arredrarse ante el ataque de su conmilitón, el Presidente le conmina a aclarar el por qué duda. No lo tacha de antipatriota como al líder de la Oposición. Se limita a exigirle una explicación convincente. A todos impele para su propia conveniencia. A todos. Excepto a él mismo. El líder es objeto de culto. El endiosamiento del gran jefe requiere obediencia ciega. Dogma de fe. Se le cree y basta.

 

La antítesis de la democracia, de la ley y del derecho. Un pueblo que retorna al arcano de la secta sustituye sus referentes morales por el tótem de la férrea disciplina externa. Se acabó.

 

Como se acabó, apuesto por lo que nos va a caer encima. La Bolsa seguirá bajando. El paro continuará cotizando, desgraciadamente, al alza. La crisis se nos hará familiar y aprenderemos a vivir con sus miserias. España deberá ser rescatada. El rescate será tan descomunal, que el euro se irá a tomar vientos alemanes. Mientras tanto, el niño de León seguirá cantando su estribillo pornográfico: no hay rescate.

 

Socorro. Una camisa de fuerza. Ya.

 

Un saludo.

AUTOPLAGIO

 

La vida nos enseña lo que los libros sugieren. Cuando niños, aprendimos a amar a “Gilda” Hayworth a través de la pantalla grande del cine de barrio sin que en nuestro horizonte más fantasioso cupiese la simple idea de tenerla cerca. Lo imposible se hacía mito y el mito se diseñaba en aquellas mágicas sábanas murales que azuzaban nuestras fértiles imaginaciones infantiles.


La crisis económica no pasa de largo. No se va con viento fresco. Nos apalea. A unos más que a otros. A los parados, por desencanto y hastío. A los pensionistas, por el difícil equilibrio en que los coloca. A los empleados públicos, por el recorte de sus ya míseras pagas.


La economía actual se arrastra. La administración de nuestras finanzas está en manos nefastas y en testas desquiciadas. Se rehúye el control y se abraza a las farolas sindicalistas. Se atiza el sueño independentista y se traspasan enormes sumas a los caciques de las tribus autonómicas. Hoy quiero plagiarme. Me levanté, bien temprano, con el pie torcido. Me acordé de la familia del demócrata dialogante que gobierna por decreto. De los parientes de los ministros síseñor que sólo niegan a sus padres después de renegar tres veces de sus madres.


Reducir el déficit no pasa por eliminar ministerios escorias, asesorías infestas, embajadas separadoras, salarios de sátrapa, cajas politizadas, bancos ruinosos, subvenciones disparatadas y un largo etcétera de horrendas medidas de cartón piedra. Reducir el déficit significa aplastar al contribuyente con impuestos de señor feudal, recortar salarios a los funcionarios y empleados públicos, reducir pensiones a nuestros mayores y abaratar despidos en la clase obrera.


Las elecciones en Cataluña tienen lugar hoy. Celebrarse, ya veremos. Trompazo el que se van a dar algunos. No se preocupen por ellos. Tienen el bolsillo bien lleno, la panza alimentada, la caja de caudales repleta y la vergüenza bajo mínimos. La izquierda de broma considera un disparate a la izquierda de circo. Los pirómanos de Zapatero rechazan que los bomberos de Rodríguez tengan la más mínima posibilidad de potenciar el empleo. No sólo va aumentar el paro, es que se precarizará el trabajo, se restará disponibilidad a la renta de los trabajadores, se irá al traste la seguridad social y los roces entre ricos y pobres tomarán carta de naturaleza.


Urge un cambio directivo. Vía democrática, pero sin dilación. La pandilla que desgobierna debe dejar paso a un equipo que administre. Será la primera muestra de patriotismo que uno aprecie en Zapatero. A Montilla, el  electorado le ha dado un buen revolcón. Cual afectado por el síndrome de Estocolmo, le agradeceré eternamente el gesto. Caso contrario, que Dios nos coja confesados.

 

Un saludo.

LA CULPA

 

El que la hace, la paga. Salvo, claro, que se impute al inocente lo que otro hizo. Tú, Rajoy, acusa Zapatero, tienes la culpa de la falta de credibilidad financiera de España. Tú, Rajoy, eres la causa de los cinco millones de parados que siembran de desesperanza el alma de nuestro país. Tú, Rajoy, debieras pedir público perdón ante la crisis que has agigantado. Tú, Rajoy, debes reconocer la dimensión negativa que para el país han generado tus actos políticos. Tú, Rajoy, eres un antipatriota que te doblegas ante el tirano marroquí y desprecias a nuestro glorioso ejército y a nuestros esforzados cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Tú, Rajoy, has de expiar tu culpa. Tú, Rajoy.

 

Zapatero imputa a Rajoy la nefasta situación a la que su Gobierno nos ha conducido. Se comporta como el pederasta irredento, pillado en pleno fregado delictivo, que atribuye al menor la responsabilidad del ominoso acto. La lluvia no se arruina por culpa de la cosecha. Es al revés, señor presidente. La credibilidad del Gobierno es la causa de la desconfianza. La mínima credibilidad. Credibilidad y confianza son conceptos directamente proporcionales. En Derecho, la omisión de la diligencia exigible a un gobernante, implica que el hecho injusto o dañoso resultante motive su responsabilidad civil o penal. Al gobernante en ejercicio aunque en desuso. Al líder de la Oposición no son trasladables imputaciones falsas.

 

Está desesperado el señor Rodríguez. Zapatero no sabe contra quién arremeter en su alocada huida hacia la descarga de responsabilidades. La desesperanza provoca en la persona afectada la sensación de sentirse acorralado. Mala cosa un sujeto cercado por su propia inopia emocional y perseguido por la gravedad de los sucesos que hostigan a su entorno. Puede ser terrible. Las salidas de pata de banco pueden traer efectos perversos. La mentira como arma tiene un filo que se vuelve romo y se achata conforme el embuste se perpetúa como herramienta de uso desviado. Romo o punzante, hacer rutina de la ausencia de verdad equivale, antes que después, a eliminar la autenticidad del mensaje.

 

La culpa. Si no se reconoce, es imposible el remordimiento. Si se admite, y se acepta la magnitud del fracaso, hay que preguntarse antes que el quién, el por qué. Si el Presidente se desprendiera alguna vez de esa mezcla amarga de narcisismo y de egocentrismo que le adorna, podría contemplar, sin apasionamiento, hasta qué punto la culpa es suya, sólo suya y nada más que suya. Para llegar a tal resultado, se precisaría un puntito de honradez y una gotita de humildad. Un poquito. Ni eso. Zapatero carece hasta de esa migaja.

 

La culpa, señor, no es de Rajoy. Ni de los especuladores. Ni de aquéllos a los que usted ofende llamándoles antipatriotas. En general, las personas que tienen esos sentimientos poseen una muy baja autoestima y ellas mismas se consideran inadecuadas.

 

Su culpa. Su turno. Su salida.

 

Un saludo.

 

EL PARTIDO PROMISCUO

 

La frase de Ortega y Gasset acerca de que España es el problema y Europa, la solución, tuvo su tiempo y su espacio. Ortega no acertó. Al menos, no en su plenitud. España es, más que un problema, un riesgo. Siempre ha sido así. El riesgo como proximidad de un daño. El riesgo como contingencia que puede ser objeto de un contrato de seguro. Los españoles somos un grupo de riesgo en tanto nuestra idiosincrasia nos hace más propensos a un padecimiento concreto. El riesgo de España estriba en su clase gobernante. Con Zapatero y el Psoe, que niega cualquier responsabilidad en el batacazo electoral de Montilla y de su cohorte de mequetrefes directivos, el riesgo alcanza categoría de certeza. Como la promiscuidad eleva el peligro de contagio. Nada toca el indolente secretario general del Psoe que no resulte afectado por la impericia de su mano rompelotodo.

 

El Nobel de Economía, Paul Krugman, refuta a Ortega y afirma que el problema de España -que no la solución- es el euro del que está cautiva. Si España no hubiese adoptado el euro, ahora podría devaluar la pesetas y recortar salarios y precios. Y un jamón con chorreras. Y si Hitler no hubiese sido tan furibundo nazi, la historia se hubiese escrito de otra manera. La filosofía de Krugman no sirve. Si acaso los datos estadísticos.

 

El llamado gurú de la crisis, el augur del desastre económico, Nouriel Roubini, avisa a Portugal de la inminencia de su crack. En tanto, advierte a Rubalcaba de la urgencia de convencer al endiosado número uno para que, a la vista del afeitado que se presume inminente del vecino lusitano, ponga su mentón a remojar. Tras Irlanda, Portugal. A continuación, España. Y España es el mastodonte que, un otrora cercano dominaba el territorio, se encamina hacia el cementerio de los elefantes.

 

La crisis económica es un concepto. La crisis económica es, asimismo, un proceso con crestas y valles. Dentro de la crisis hemos estado anclados en el risco de la cima. Nos movemos ahora en dirección a la vaguada. Un desequilibrio en Lisboa repercutirá en Madrid con la fuerza propagadora de un aleteo de mariposa. Estamos asomados al pretil del abismo. No obstante, el funambulista que emboza al pueblo y le machaca sus sentidos auditivos y visuales, persiste en su afán de invertebrar a España y espeta a quien quiera oirlo, que todo va bien. Muy bien. Dita sea.

 

Promiscuo. El Partido. Promiscua, su politica. Ayer y hoy. Y mañana. Se mezcla de forma confusa o indiferente. Derecha, centro e izquierda. Lo mismo da que le da lo mismo. Sus relaciones explican su modo de vida. Ortega no supo darse cuenta de esta circunstancia. En Cataluña se enreda con la extrema izquierda. En el Pais Vasco, con la derecha más civilizada y constructiva. El requisito es mandar. “Es preciso que este partido, escribía el filósofo, que es un partido de clase (ja), nos va enterando de cómo lograr articular su interés de partido de clase con el complejo y orgánico interés nacional. Porque gobernar -precisaba el filósofo-, sólo puede un partido por su dimensión de nacional; lo otro es una dictadura”. Ya durante la República y respecto al Estatut, el problema catalanista de su particularismo no se puede resolver, sólo conllevar.

 

El problema no es España. Ni la solución pasa por Europa. El Psoe siempre apuntó maneras. Siempre. Con Zapatero, la promiscuidad se asocia al riesgo y el riesgo, sin seguro, rinde pleitesía a la locura. Al final, decimos lo de costumbre. Bendita la locura del que a nadie perjudica. No es el caso del promiscuo político que es ZP. ZP. Váyase. ZP.

 

Un saludo.



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