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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2010.

EMPRESAS SIN SALIDA


 En un callejón. Ahí están las empresas. En un callejón sin salida. Al ritmo de lock out. El blues del cierre se oye en toda España. Son espirituales. Canciones de oración y de trabajo. Canciones de resignación y desesperanza. Empresas y trabajadores, perdidos en el bosque de las ánimas. El final del laberinto está lejano.

 En la atmósfera de desconfianza que la crisis ha creado, el emprendedor se ahoga. La política del Gobierno no sólo no ayuda a disipar la bruma. Por el contrario, contribuye a enrarecerla. Recuerda, sin su belleza, el "Gran Ferrocarril del Oeste", del británico Turner. Vapor y niebla. La máquina marcha pero no sabe por dónde ni cuál es su destino.

 Cuatro elementos coadyuvan a la falta de expectativas. Demanda, liquidez, déficit y Administración Pública se coaligan en esta conjura anti-prosperidad. La demanda cae de la mano de la pérdida del poder adquisitivo. La capacidad de gasto se reduce al compás del incremento impositivo y, sobre todo, de la precaria estabilidad laboral. El peso de cinco millones de desempleados hunde cualquier plataforma. Se rompe el equilibrio deseado entre consumo y ahorro en tanto la balanza se decanta del lado más conservador. Menos demanda, producción a la baja. Entonces, no queda otra: despidos y expedientes de regulación de empleo. Por más que se especifique su temporalidad, es mentira. Esa temporalidad huele a prolongación renovable e indefinida. El descenso de los precios conduce a la recesión y ésta disuade la voluntad inversora de la mayoría empresarial.

 No obstante, un segundo obstáculo se ofrece. Ni las ideas ni la experiencia ni la voluntad emprendedora encuentran acogida en las entidades bancarias. Los grupos financieros son gatos escaldados que huyen del agua fria. Demasiados riesgos en un reciente pasado y un exceso de morosidad en un presente que escuece, llevan a la banca a refugios del no. No presto. Ni un euro. En cuyo caso, la ausencia de liquidez ahuyenta el gasto en innovación, en investigación y en desarrollo. Ni un euro. Los acreedores aprietan, por otra parte, el cuello del empresario. Queremos cobrar, reclaman. Silencio. Ni está ni viene. Vuelva Vd. mañana. Espere unos días, a ver si me pagan quienes me adeudan. Sobre todo, el Ayuntamiento tal, la Diputación cual, la Consejería equis o el Ministerio efe. Se va a cansar de esperar. Meses y meses de demora. Por lo menos. A la espera, se negocia y a la quita se acaba rindiendo.

 En este contexto, la empresa se muere. Y todos asistimos a su entierro. Como dice el chiste, con Aznar, todos a ganar. Con Zapatero, cada uno al agujero. Poca demanda, bajo precio, más desempleo, déficit que se dispara, deudos insolventes, y dinero bajo el ladrillo. Donde haya ladrillo. Callejón sin salida. Encallejonadas. Las empresas, encallejonadas. Como los toros antes de salir a la plaza. El indulto sólo llega a unos cuantos elegidos. ¿Verdad? Pues eso. Con Zapatero, todos... Ya saben.

 Un saludo.

01/03/2010 05:42 franciscovelasco Enlace permanente. sin tema

EL CORAJE DEL CAUDILLO CHÁVEZ

 

 

  He leído el Auto dictado por Eloy Velasco, titular del Juzgado nº 6 de la Audiencia Nacional. El contenido se incluye entre los que este articulista califica de rocoso, rotundo, contundente, exhaustivo e impermeable. El magistrado habla de indicios contra el Gobierno de Hugo Chávez por haber tejido cierta alianza de ETA con las FARC. Fíjense bien: indicios.

  Mientras el juez hace momentáneo mutis por el foro, el Gobierno de Zapatero entra en escena. Sus primeras palabras, de sorpresa. Las segundas, para pedir explicaciones al señor Chávez. El guión concede el turno, acto seguido, al interpelado presidente venezolano. Don Hugo, que así se llama el antiguo coronel golpista, ha de responder. Así consta en el libreto de la obra. La pregunta es: ¿responderá Chávez?

  Si el presidente bolivariano nada tiene que ver con la acusación, deberá expresarse en ese sentido. Nada sé y nada conozco sobre este tema, bastará con tan breve mensaje. Por el contrario, si el locuaz personaje, el controvertido político, calla o se manifiesta con evasivas, hará honor a las acusaciones de sus enemigos que lo tachan de aventurero sin escrúpulos o de cobarde populachero. Si Don Juan Carlos, nuestro rey, tuvo las agallas y la oportunidad de mandarle a callar, el extrovertido protagonista de esta sórdida historia de terrorismo internacional no puede andar a la zaga del monarca español. Habrá de contestar con similar hidalguía y parecida firmeza.


  En cuyo caso, si de dar muestras de indómito valor se trata, don Hugo deberá confesar su autoría, su complicidad, su cooperación necesaria, su intervención expresa u omisa. Por rancheras mexicanas o por joropos venezolanos, pero que cante. Que su arrogancia no se escude en sus fuerzas armadas. Que su valentía no se atrinchere detrás de las cámaras de televisión. Que el señor Chávez hable como los nobles o limosnee como los pordioseros. Sacará de dudas a unos y a otros. A unos, los que defienden su arrojo. A otros, los que se rebelan contra su insufrible prepotencia de caudillo bananero.


  Que muestre, y demuestre, pues, su coraje. Que no, pues quedará a la altura de la chulería más grotesca. Se le aplicará, entonces, los versos cervantinos que siguen:

“Un valentón de espátula y gregüesco/que a la muerte mil vidas sacrifica/cansado del oficio de la pica/mas no del ejercicio picaresco/retorciendo el mostacho soldadesco/por ver que ya su bolsa le repica,/a un corrillo llegó de gente rica/y en el nombre de Dios pidió refresco/-Den voacedes, por Dios, a mi pobreza/-les dice; donde no, por ocho santos,/que haré lo que hacer suelo sin tardanza./Mas uno que a sacar la espada empieza:/¿con quién habla -le dijo- el tiracantos?/¿Qué es lo que suele hacer en tal querella?/Respondió el bravonel:-irme sin ella”.

 

 ¿Será valentón, o bravonel, Don Hugo? ¿O tendrá el coraje del que se jacta? ¿Se asemejará a los delincuentes comunes que niegan la evidencia? Lo veremos. Servidor se inclina por la salida de tangente y la entrada en secante. O sea. Que le va a faltar atributos como los del caballo de Espartero. ¿Me entienden?

 

Un saludo.

 

 

02/03/2010 05:59 franciscovelasco Enlace permanente. sin tema

PARO SEGREGADOR

 

 

    Las cifras del paro preocupan y marean. Si incluyéramos en las listas del desempleo a los extranjeros y a los parados que reciben cursos de formación, se hubiera superado, de largo, la cantidad de cinco millones de personas inmersas en este proceso infame de destrucción de puestos de trabajo. Muchos hogares, miles de familias, se hallan sin ingresos y han de vivir de la caridad. La caridad. ¡Cuánto los progres del PSOE y del PC criticaron, desde siempre, la caridad! ¡De qué forma clamaron por la justicia social! Justicia social, hoy, con los socialistas, muy poca. Caridad, hoy, a pesar de Zapatero y de Aído, mucha.

  En toda España, la necesidad alarma. Cáritas y otras organizaciones asistenciales multiplican sus actos de ayuda.  La segregación social equivale a marginación. No se segrega a las personas ni se las margina, ojo, por reubicar los centros de atención a los transeúntes. No. A las personas se las segrega porque se las separa efectivamente de otras por razones de trato social y esa situación comporta repercusiones culturales, educacionales, económicas, ... Se las aisla. Es el molokai de los pobres. Es el gueto de la nueva civilización que, desde los avernos de la carencia, ha edificado el zigurat, el babel de los hiper millonarios.

   Éstos se autoexcluyen en su paraíso terrenal. Aquéllos son excluidos en su terrenal sobrevivir. No pueden gozar de los derechos sociales sin la ayuda ajena, han perdido su derecho a la imagen. Ésta se ha desvalorizado tanto a sus propios ojos que su persona se halla estigmatizada. Estos pobres no es que sufran una privación económica, no. Es que ni siquiera participan en la sociedad. Diversos factores de riesgo se añaden a este sinvivir: desde las adicciones a la falta de autoestima pasando por los malos tratos, los gravísimos conflictos familiares o la infravivienda.

  Urge crear empleo. La urgencia camina por un lado y la realidad, por otro. El mes de febrero suma más de ochenta mil nuevos desempleados a la miserable pirámide del paro. Entonces, ¿qué hace Zapatero?  ¿Y el Gobierno de la nación, qué hace? ¿Zapatero? El rey del mambo mira quién baila peor, si los Castro de Cuba o el Chávez de Venezuela. En cuanto al Gobierno, ¿qué gobierno?

  Un saludo.

 

 

DE TOLEDO (Willy) A CUBA (Fidel)

 

         Orlando Zapata ha muerto. Después de una huelga de hambre de casi tres meses, este cubano se ha ido al otro mundo. Las declaraciones del actor Guillermo Toledo sobre el fallecimiento de esta persona son vergonzantes. No era más que un preso común, excusa el protagonista de “Crimen Inferpecto”. Un preso común. Como tal, merece la muerte, parece desprenderse de sus palabras. No se apena por ese hombre y por esa madre. Se apresura a defender a los verdugos. Toledo. Cuba. La Zeja.

 

         Defender a Aminatu Haidar del dictador marroquí, descompensa su posición intelectual y comprometida. Ahora toca al otro lado. A favor del dictador cubano. Una carga contra el fascismo alauita y un mullido colchón al totalitarismo castrista. Tan contento el hombre. Ya lo dijo Aristóteles: en el centro radica la virtud.

 

         Lo más sobrecogedor de las manifestaciones orales del señor Toledo es que Orlando Zapata se ha dejado la vida a causa de la huelga de hambre inducida por otros. Se puede ser delincuente común y no tonto o necesitado. Los terroristas suicidas iraquíes o palestinos reciben, a cambio de su inmolación, una serie de concesiones para sus familiares. Se matan pero dejan un pequeño patrimonio para los suyos. Además, se quitan la vida de un golpe. No se suicidan por episodios, como un culebrón venezolano. Zapata es un delincuente común singular. El único suicida al que se fuerza a no comer y al que se provoca para mantenerse en ayuno letal. El único. Rara avis.

 

         Rara avis, como el señor Toledo. Ni al que asó la manteca se le ocurre acción tan peregrina. No crean que el actor español, de tanta clase como Javier Bardem, asa manteca. Lo que sí me consta es que le gusta la manteca. Que se deja seducir por la manteca. Que pone la mano cada vez que habla. Que avizora un contrato o una prebenda. Que es verdad que no hila muy fino. Pero que es muy cierto que en la rueca de su estómago cabe todo. Hoy toca defender a Cuba. Mañana se la ataca y en paz. No es así, lectores, no es así. La manteca no la recibe de Cuba, sino de su gobierno tiránico. Cuando éste desaparezca y la libertad vuelva a izar su bandera en aquella tierra, el actor Toledo no tendrá inconveniente en elogiar a los delincuentes comunes que, en nombre de la dictadura, roben y asesinen. Robarán y asesinarán, sí, a favor de los totalitarios. Eso dirá el excelso actor.

 

         A Guillermo Toledo, cuya vasta filmografía conocen en Hollywood, le deseo lo mejor en su vida profesional. Me duele que el pobre se sienta agredido por las críticas. Me duele. La sensibilidad de algunos representantes de la casta de los cómicos es muy especial. No es como la de un albañil o la de un maestro o la de un camarero. Mucho más sensibles son ellos. Dónde va  parar. Igual que su cultura y su erudición están muy por encima de la de los demás mortales. Guiones por aquí, estandartes por allí, pendones por allá. Por favor.


        Fíjense en su atuendo. Progresía del más alto standing. Cabellos cuidadosamente despeinados por el peluquero más chic. Raídos pantalones vaqueros, confeccionados a mano por mujeres de Cuba a cambio de unos cuantos euros. Fina bufanda de seda, al estilo al fatah, primorosamente colocada sobre su cuello. Borceguíes de ante marrón de la casa Blahnik, que resaltan vigorosamente sobre sus pies enfundados en cálidas calcetas de cachemira. Como ornamento único, aparte del peluco áureo cubriendo delicada muñeca,  la cartela con el NO A LA GUERRA que pende, destacada, de su camisa o de su casaco de la mejor tela. Almacenes La Zeja.

 

         Guillermo Toledo, amigo, sigue defendiendo a la Cuba de Fidel o a la Venezuela de Chávez. Continúa, amigo. Con todos los tuyos. Los que ponen una vela al dios de la libertad que les permite decir las majaderías más indecentes, y los que colocan otro cirio al demonio del candado eterno, bajo cuyas rejas quieren ver a los pobres. Se lo dice un disidente franquista. Con todo respeto. Mis plegarias, para el señor Zapata.

 

         Un saludo.

 

DOCENCIA: CON PASIÓN Y SIN COMPASIÓN

 


 La docencia es un oficio de riesgo. De mucho peligro. Las agresiones violentas, de un lado. Los ataques verbales, de otro. La honra profesional, por los suelos. Benditos, y honorables, profesores. Impagados e impagables. Apasionados en su trabajo. Abandonados de la sociedad a la que sirven. Docentes. De calidad. Docencia. Ni cantidad ni calidad.

 

  Si analizamos la calidad de la enseñanza desde la perspectiva de la tecnología, el horizonte se ensombrece. Los datos que se procesan, si son veraces, si no se manipulan, estremecen a la ciudadanía y sobre todo a los profesionales de la decencia docente y de la docencia decente. Si el análisis se realiza desde la perspectiva de la producción, se comprueba que la mayoría de las programaciones que los profesores realizan a principio de curso son pura basura, simple burocracia inútil, vacua expresión de la nada más alienante. En este sentido, todo parecido entre programación y su cumplimiento es, salvo las excepciones que confirman la regla, pura coincidencia. Pero se hace. Se cumple la ley. Se rellena el estadillo de rigor.

 

 ¿De verdad creemos que la educación es un valor en nuestra sociedad? En principio, sí. En su desarrollo, no tanto. Por ejemplo. La Propedéutica ha perdido su razón de ser en la promoción de los estudiantes. No hay filtros de calidad del sistema. Se permite la promoción entre cursos y entre etapas sin reválida que autentifique, de alguna manera, ese sistema.  Lo cual quita sustancia al aprendizaje y el nivel académico es cada vez más bajo. Es el tiempo de los mediocres. Por otra parte, desde la óptica social de los docentes, se sienten protagonistas de un oficio sólo reconocido por el salario ramplón y por las interminables vacaciones. Se oposita a la función pública docente como recurso de estabilidad en el empleo. Sólo por eso. Como, en tiempos de crisis, se incrementa el número de solicitudes para ingresar en los Cuerpos de Seguridad del Estado.

 

 Si la clase política concediera a la Educación el prestigio que merece, no sería posible que los Pepe Blanco, Montilla y otros que tal bailan, ocupen los cargos de alta responsabilidad que se les ha regalado. Los principios de igualdad, mérito y capacidad son pisoteados por el correligionario de turno. Y es que, hoy por hoy, la educación deja de ser un valor para convertirse en propaganda, retórica, imagen, engaño,... Hoy, el centro educativo no entrega al cliente lo que quiere, una educación amplia que le permita competir en igualdad con otros. Concede un diploma, un titulito, que le faculta para engrosar el curriculum con el que alardear en las filas del desempleo.

 

 La no cobertura de las bajas de profesores constituye una prueba en nuestra tesis. Miles de profesores no son relevados durante gran parte de su período de enfermedad. En consecuencia, millones de alumnos son privados de su derecho a la educación. Mientras tanto, centenares de profesores han desertado de la tiza y, a dedo, han accedido a altos cargos de la Administración Pública. A fin de maquillar las insufribles cifras de fracaso escolar, por encima del 30%, y en el marco apuntado del mínimo de exigencias para aprobar, se ha querido, de alguna manera, establecer un complemento de productividad docente. Para ello, es requisito sine qua non, el elevar el listón de suficiencia o, dicho de otro modo, el reducir el índice de suspensos. De la manera más artificial y más ruín.

 

 Si la enseñanza es un producto, su calidad viene dada por la percepción del cliente hacia ese producto y del nivel significativo que el producto tiene para ese cliente. En cuyo caso, ¿por qué numerosos políticos, Chaves o Montilla entre ellos, defensores en los mítines de los centros públicos, matriculan a sus hijos en instituciones privadas muy caras? La pública, para el común. Hay que vender socialismo. ¿Se imaginan a un directivo de BMW luciendo un Audi? Inconcebible.

 

 Con la educación, se hace el Gobierno unas pantuflas. Con la enseñanza, unas chanclas. Con uno y otro calzados, la marcha resulta penosa. Así está nuestro sistema educativo. De pena. ¿La culpa? De Aznar, por supuesto. ¿También en Andalucía? Sin duda. La guerra de Irak es coartada universal para cualquier roto y para cualquier prenda. Pues eso. La culpa de los desmanes del PSOE siempre es de Aznar. Desde antes de que su mamá lo concibiera.

 

 Un saludo.

 

TOROS CATALANISTAS

 

    Que no son los toros. Son los torotos. El problema suscitado en Cataluña es de torotos. De torotos quatribarrados. De torotos que se envuelven en la señera para empitonar a la rojigualda. De torotos que cantan els segadors y abuchean el himno nacional. De torotos segundones que rechazan su histórica supeditación a la Corona de Aragón. De torotos verde-envidia que niegan la supremacía castellana en la historia de España. De torotos ira-colorados que proclaman su antiespañolidad. De torotos independentistas que pacen la hierba patria hasta dejar descarnada la tierra. De torotos violentos que arremeten contra las libertades del pueblo español. De torotos ignorantes de su riqueza cultural y arrojan sal en el suelo fértil de nuestro patrimonio histórico-artístico. De torotos cínicos que odian y no aman y no aman porque quieren odiar sin tasa. Son torotos.


    El Parlament de Cataluña no debate sobre la fiesta de los toros. Ni hablar. El Parlamento de Catalunya zahiere la idea de los toros como fiesta nacional. Nacional de la nación española. Nación una que contempla nuestra Constitución. Nación de la patria indisoluble que es España. Nación que no afrenta, sino que mima, a las regiones y a las nacionalidades del Estado. Nación. España.


    Los políticos catalanistas son los iscariotes de la traición nacional. Son Judas de pitiminí que venden a su madre por unas cuantas monedas, por un asiento en el parco blaugrana y, por supuesto, por un repantigamiento privado en el coche oficial. Carod es un antipatriota provinciano como Zapatero es un mal patriota español. Montilla es un charnego cordobés que, antes, en y después, de asaltar la Generalitat, quiere hacerse perdonar su origen en la Andalucía más culta que vivieron los siglos. Todos estos personajillos de ópera bufa aprovechan que el Pisuerga antitaurino pasa por las Ramblas para hacer de la piel de toro un sofá de esparto.


    Los catalanistas de la política son los talibanes del extremismo antiespañol. No quieren que  sangre el toro, pero se empecinan en la sangría del pueblo. Les importa una higa el dolor del paro. Su repulsa hacia lo español es directamente proporcional al celo que el español les provoca. Buscan la anexión de Aragón los que desconocen que la Corona de Jaime I era el nido que albergaba a los almogávares. En el “Libro del Rey Pedro de Aragón y de sus antecesores pasados”, Bernat Desclot escribió: “Estas gentes que se llaman Almogávares no viven más que para el oficio de las armas”. En la crónica de la historia de la cercana España postfranquista, se escribirá, algún día, que los jacobinos adoradores de la independencia catalanista no eran sino unos farsantes que, en nombre de una idea admirable, no buscaron construir un país nuevo y libre. En absoluto. Eran unos pícaros sin estudios que llegaron a lo más alto de la maldad, a base de demoler la grandeza de una nación. Sólo vivían para la demolición.


    Todo lo que sea nacional, delendum est. La lengua, las fiestas, la economía, la cultura, la educación, la concordia, el diálogo, han de ser destruidos por ser nacionales. Y, repito, la nación es España. Y los toros, de España son. Y la Fiesta, de España es. De España. En consecuencia, de Cataluña a Andalucía y de Galicia a Murcia. De España, torotos. Nacional. Lo más ingrato del tema es que estos sujetos de charanga macarra quieren convertir a la hermana Cataluña en la madrastra de Blancanieves. No lo van a conseguir. Los torotos catalanistas no tienen los atributos de los toros catalanes. Ni de lejos.


   Un saludo.

 

 

POR LA PUERTA DE ATRÁS

 Henri Kamen: "España se ha colado por la puerta de atrás en la reunión de Londres del G-20". Lo decía, hace meses, el gran historiador. En alguna parte se ha escrito que Zapatero es propenso a traicionar a sus aliados. Es decir, a renegar, con dichos o actos, de un compromiso de lealtad.  Vicente Espinel consideraba traidores a las personas que no comprenden el tesoro que poseen quienes disfrutan de una conciencia honrada y pura.

 

 La gran arma de Zapatero, que es la dialéctica de bajo cuño y corto recorrido, no le acompaña en sus incursiones por el extranjero. Y es que mentir en castellano, la verdad es que lo hace bien. Ahora, hacerlo en la lengua de Shakespeare es imposible para el todavía presidente de España. Por Obama, Zapatero es capaz de... traicionar a Francia. Sarkozy es un mal enemigo del progresismo, se lamenta el de León. Brown, por más que se ponga histérico de cuando en vez, se alinea con las tesis psoecialistas.

 

    Como el gran historiador que Kamen es, opino. Y en este sentido, la actuación del presidente de España se descubre, una vez más, con el asunto Chávez. El Auto del  Juez Velasco desnuda al Gobierno. Zapatero declara que se ha pedido explicaciones a Venezuela. Moratinos calla. Luego asiente. A esto que el ex golpista  coronel niega la mayor y precisa que el ministro de Exteriores de España se ha limitado a trasladarle una noticia. Embustero el español que, pillado en su mentira, se apresura a autocorregirse: bueno, ejem, bueno, nos hemos limitado a informar, no a pedir explicaciones. Toma del frasco, carrasco. A la hora de trasladar a Chávez la resolución del magistrado, el Gobierno pedirá a éste aclaraciones previas. Aclaraciones. En vez de limitarse a trasladar, pide las aclaraciones que no se atreve a exigir al dictador caribeño. Lo de siempre, genuflexo ante el fuerte y prepotente ante el débil. El sino de los reprimidos.

 

  Palabras que traicionan a la opinión pública. Verbos que engañan a los ciudadanos. Se presume de una actitud firme y se desvela una conducta servil y miedosa. El talante de este Gobierno no es sino ficción. Es lo que algunos llaman "psicoestética". ¿Que en qué consiste? En un lifting continuado. En una cirugía diaria. En una permanente modelación de las formas. Todo con tal de parecer lo que no se es. Como las viejas actrices que estiran artificialmente sus arrugas para disimular los estragos del tiempo. Es el triunfo del escaparate. Luces externas que deslumbran para velar el interior decrépito y ruinoso. El presidente venezolano será lo que sea y nada imitable es. Sin embargo, se le ve venir. A su homónimo español, don José Luis Zapatero, no. Nunca se sabe si va o vuelve. Si su sonrisa guarece un improperio o si  en el "sfumato" leonardesco de su rostro se agazapa un misil.

 

    ¡Pero eso es engaño al pueblo! Ya, pero Zapatero tiene talante y el pueblo, no. La culpa es del PP que nos llevó a la guerra de Irak (Pepe Blanco dixit). ¡Qué paciencia, Señor, qué paciencia!

 

   Un saludo.

CAUTELARMENTE SUSPENSO

   Garzón no quiere que lo suspendan. Cautelarmente, menos. No quiere que lo cuelguen. Su prestigio se desmoronaría. Tampoco que interrumpan su oficio judicial. De estrella a estrellado es muy fuerte. En modo alguno, que se le califique como no aprobado. Garzón no quiere el suspenso.

 

   El otrora número 2 de Felipe González anda en horas bajas. Está seguro de lo bien que ha hecho su examen y no admite reprobación, como dicen los colombianos. Veamos. No contrarió la doctrina en el asunto de las fosas. En modo alguno intervino en el caso Santander. En cuanto a las escuchas a los abogados del Gürtel, nunca existieron. Cómo van a procurar su suspenso. Qué injusticia, madre. A él. Si fuera un juez cualquiera. Al García Márquez de la judicatura. Al Lazarillo de Tormes que ha encontrado a su autor.

 

   El PP. La culpa, del Partido Popular. Del Sindicato Manos Limpias. De la derechona extrema. De los jueces envidiosos. De la pandilla de periodistas de El Mundo. Qué asco de gente. Le tienen manía. Se trata de un caso flagrante de persecución a un funcionario ejemplar. A él. Paradigma de la justicia patria. Defensor de la izquierda más prisaica. Látigo de gómezdeliaños anti-polanquistas. Sufridor de injustas campañas mediáticas.

 

   Que no le suspendan. Que se abstengan sus íntimos enemigos de intervenir en el procedimiento. Que son muy íntimos. Y muy enemigos. Algo de eso ha de mediar si tal pretende. Que si no se abstienen, los recusa. Faltara más. No se fía de ellos. De Benítez, sí. Además, ni hay periculum in mora ni fumus boni iuris. Si hay que suspender a Garzón, se le suspende. Pero suspenderlo para nada. Porque ni hay peligro ni apariencia de buen derecho. Oiga, Baltasar, que el Supremo ha admitido a trámite varias querellas. Y qué. No tienen fundamento. Se demostrará mi inocencia. Usted sigue siendo presunto, don Garzón. Presunto inocente. Nadie lo pone en duda. Cómo va desconfiar Su Señoría del órgano superior de la judicatura española. Además, si los cómicos de la legua, estilo Willy Toledo, apoyan su causa. Y la prensa psoecialista, también. Y hasta algunos de los líderes de Izquierda Unida se muestran públicamente a su favor. Incluso Fidel Y Chávez se pondrán de su parte. Y qué elogios le ha dedicado Zapatero. Por qué será.

 

   Que no me suspendan, ea. Que no. Pero señor Garzón. No vaya contra sus propios actos. No traicione sus principios. Deje actuar a la Justicia. Recuerde a Kelsen y a su dicotomía ley-justicia. Con lo que usted sabe de Derecho. Que tiene a su favor a eminentes juristas defensores. Qué teme. Pobres los ciudadanos que carecen de sus medios y de sus recursos y, en esas ausencias, han de someterse a los tribunales. Pobres los pobres. Usted quiere, puede y sabe. Y no es pobre. Qué más se puede pedir. En todo caso, si la resolución de sus colegas le fuera adversa, le queda el derecho al recurso. A los recursos. Con lo ocurrente que es Vd. Con lo recurrente que es su mensaje. Ocurrente, recurrente, concurrente y discurrente. Falta lo de currante.


   Hay que currárselo, don Baltasar. Lo decía mi abuela, que en paz descanse. Hay que trabajar, hijo. Hay que ser justo, hijo. Hay que tener los pies en el suelo, hijo. Los reyes magos, hijo, son tres. También están Melchor y Gaspar. Baltasar no es el único. No lo es.

 

Un saludo.

 

ETA Y ESTADO


 Términos antagónicos. No conciliables. Por su propia esencia y su definición, uno niega al otro. Y viceversa. Se ha intentado por todos los presidentes de la democracia. De una u otra forma, por todos. Actitud responsable. Siempre que sea legal. Si la ley permite la interlocución, habrá que detenerse en la legalidad de los procedimientos. Puede ocurrir que el mandato sea uno y las promesas sean otras.

 Las declaraciones de algunos "negociadores" del Gobierno con la banda terrorista ETA desvelan misterios profundos. Si, como parece, el señor Gómez Benítez, miembro del Consejo General del Poder Judicial, ha intervenido en el difícil cometido de la "conversación" con etarras, por qué no lo afirma categóricamente. Miren, sí, he celebrado tales encuentros con miembros de ETA. En nombre del Gobierno. En defensa del Estado. Sin embargo, -podrá argüir-, las actas publicadas sobre estas reuniones no se ajustan a la realidad. O han sido objeto de manipulación. O, más sencillo, son manifiestamente falsas.

 Y es que los encuentros han podido desarrollarse dentro del marco competencial del Gobierno de Zapatero. No discutimos ese aspecto. Sin embargo, las ofertas realizadas a los delincuentes de dicho grupo asesino exceden las facultades de los negociadores estatales, tanto por infringir la ley como por vulnerar la independencia judicial. De ser verdad, claro. Cómo se puede desgajar a Jarrai de ETA. Hasta qué punto no se extralimita quien vende la desaparición de la doctrina Parot. Cómo se vende la legalidad de ANV. Quiénes pueden suplantar el papel de Garzón o de toda la Audiencia Nacional. ¿Cuántos se fían de un ministro del Interior que, hoy, dice saber nada del Faisán y, ayer, era portavoz del Gobierno de los GAL?

 La realidad más naturalizada concede al animal la cualidad del instinto. El escorpión aguijonea. La cobra inyecta su veneno. Y así. Instinto. No cabe el amaestramiento ni la domesticación. Se las puede adoptar como mascotas. Pero en jaulas herméticas. So pena de perecer víctimas de su inercia de vida. Del mismo modo, el Estado no puede abdicar -soberano él- de su carácter institucional que monopoliza, en el interior de su territorio, el uso de la fuerza legal. No puede abdicar. Sí puede intentar modificar, transformar, reducir y hasta eliminar de raíz, a todos aquellos grupúsculos, bandas, organizaciones o entidades mafiosas y criminales que perturben la paz social y política de un pueblo.

 Puede y debe. Salvo que, a la luz de la realidad más prosaica, se demuestre que las modificaciones, reducciones o transformaciones no son posibles por la vía del diálogo, de la reinserción o del convencimiento racional. En esa coyuntura de imposibilidad exploratoria de vías pacíficas, no queda al Estado sino la aniquilación del enemigo potencial y actual. Por la vía del derecho. Sin atajos de gales, de faisanes y de otros males. Bajo la bandera de la legalidad más garantista.

 Lo que sí resulta un axioma es que ETA no cede. No cambia. No da un paso atrás. No se entrega ni se rinde. Busca lo que quiere y quiere lo que busca. Su razón fanática es el instinto destructor. Muere matando. Su escasa operatividad no implica que esté inactiva. Por el contrario. Hiberna porque se siente acorralada. Del obligado letargo sólo saldrá cuando algún Eguiguren maniobre para pactar otra tregua. Entonces, recuperará fuerzas y recompondrá la máquina de asesinar. Hasta la próxima.

 Estado y ETA. Paz y guerra. Razón y fanatismo. Habrá más Estado sin ETA. Con ETA no habrá un Estado. Si acaso, dos. Como mínimo, dos. El máximo, diecisiete. Más dos. Estado. España.

 Un saludo.

VÍSPERA DE LA INFAMIA

 

 

 La víspera del 11 de marzo de 2004. Tentudía. Badajoz. Detén el día. Que no llegue la noche. Que no venga la madrugada. Que el miedo se cierne sobre España. Que millones de personas no quieren sufrir el revés del terror. Que el tiempo se encripte y el reloj sujete sus agujas. Que el túnel de las horas aquiete el caballo inexorable del alba.

 

España es una fiesta. Las elecciones generales gritan su cercanía. La prensa se hace eco de mil y un sucesos. La jornada de reflexión aguarda el final de los mítines. En la cola, esperando el desenlace del alboroto político, los preparativos falleros agregan color y calor. Bulle la vida y se anima la gente. La primavera se despereza de su parto anual y anuncia su inminente irrupción en escena. Naturaleza soberana que aflora tras la cremá. Del fuego purificador al sol que nace de las cenizas.

 

Ahí se queda. El 10  de marzo no cede su sitio en el calendario. Ni una. No pasa ni una jornada más. 10 de marzo eterno. Que no quiere muertes. Que repele los dolores. Que no se lava la sangre. Que aborte el monstruo que no habría de venir. Que la belleza no deje paso a la miseria de los malditos. Que se hunda en el infierno el can Cervero. Sí no. No y sí. Deshojen la margarita. Me quiere. No me quiere.

 

Disfruten la víspera. Señoras y señores. Gócenla. Con todas sus fuerzas. Como si fuera lo último que hagan en su vida. El día final de una existencia. Pero no saben que es el bien postrero. Ni tienen idea del mal que se puede avecinar. Alegría que se enseñorea. No piensen en la tristeza. Hoy, no. El mañana está lejos. A millones de ínfimas unidades del señor de Cronos. Muy lejos. Que no llegue ese mañana, no sea que tiña de luto la fiesta. Lean la prensa de hoy. La de hoy. Duerman el tesoro de la felicidad hodierna. Sujeten el presente. Agárrenlo que en él nos va la vida. La vida. La muerte.

 

No se detuvo, Señor, el día. La muerte nos aprisionó, traidora. A los que tienen fe, llanto y esperanza. A los que les abandonó, desesperación y lágrimas de cólera. El día de la bestia apareció. Leviatán insensible. “Se muestra feroz si lo despiertas; nadie puede resistir su semblante (…) Cuando él se levanta, tienen miedo los fuertes” (Libro de Job). Silencio. A los que sepan rezar, plegarias les pido. Por los muertos y por los vivos. Rezos. Pero no olvidos. Aunque duela, no olviden al monstruo que anida en nuestra desmemoria. Oraciones.

 

Un saludo.

 

 

EL 11-M: LA INFAMIA

 

“Reloj no marques las horas/porque voy a enloquecer/ (…) Y tu tic tac me recuerda/mi irremediable dolor/Reloj detén tu camino/porque mi vida se apaga/ (…) Detén el tiempo en tus manos/Haz esta noche perpetua/para que nunca se vaya de mí/para que nunca amanezca”. Así cantaba el inolvidable Lucho Gatica. Tic tac. Vaya que si amaneció. A bombazos. Lluvia de fuego. No es sólo el dolor por el número de muertos. Es la pena por millones de vivos. La noche es eterna para los que mueren. Muertos de cuerpo y ausentes de alma. Oscuridad sin fin.

 

         Yo quería quedarme en la víspera. En la ingenuidad de los que abrazamos el presente y confiamos en el por venir. Yo quería. Las bombas rompieron el alba como los fuegos de artificio visten a la noche. Yo quería. La muerte nos arrancó la vida con su guadaña de pálido acero. Yo quería. La paz de la mañana enloqueció al tiempo que los trenes del destino saltaron por el aire del odio. Yo quería. Qué le importa al cobarde asesino lo que uno quiera. Yo quería ser Dios para impedir la acción cruel. Dios.

 

         “Recuerde el alma dormida,/avive el seso e despierte/contemplando/cómo se pasa la vida,/cómo se viene la muerte tan callando,/cuán presto se va el placer,/cómo después de acordado/da dolor,/cómo, a nuestro parecer,/cualquier tiempo pasado/fue mejor”. De las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique. Que nuestra alma despierte, dice el poeta. Que nuestra razón tome aliento, insiste. Apasionados y luchadores, nos aconseja ser. Reflexivos y prudentes, nos solicita. La muerte, -nos enseña,- define nuestra existencia. Humanos y mortales somos, sí. Pero también nuestra vida es recuerdo, es fama, es memoria. Eternos.

 

         No quería. Fue. No quería. Es. Toneladas de olvidos son. Memoria. Fama. Recuerdo. No es la memoria de la venganza. Ni el recuerdo por el castigo. Ni la fama del pantócrator justiciero. Es el amor a la justicia. Es el cariño al que vive. Es la defensa de los inocentes. Es la compuerta a la maldad. Es la primavera que tiene que abrirse camino. Es la vida que late con fuerza. Es el grito: nunca más, nunca más, nunca más.

 

         Un saludo.

 

LAS PENSIONES DE ZAPATERO

 

    La confianza de Zapatero en la bondad de la economía española es la de un caracol en medio del desierto del Sahara. Ninguna. El presidente es un mentiroso convulso a la par que compulsivo. Su convulsión es, sin embargo, singular. Ni contrae, de forma intensa o involuntaria, sus músculos faciales ni revela agitación corporal alguna. Puro témpano. Su compulsión tampoco denota pasión vehemente por algo o por alguien. Autocontrol en estado sublime.


   Lo suyo es el engaño, el enredo, el engatusamiento. Dialéctica de escasa calidad y de regate corto. De ahí no pasa. Su más reciente triquiñuela verbal se amasa en el taller del embaucador. Si miente y no lo pillan, adelante con los faroles. En cambio, si le descubren el camelo, admite la mayor pero la almibara en la jugarreta del recuerdo. Pensiones privadas. Ninguna, dijo. Pensiones privadas, dos, le reprochan. Ni me acordaba, se apresura a refutar el fingidor. No se acordaba. De ninguna. El pobre. Tanto con la memoria histórica y resulta que él es un adalid de la desmemoria de conveniencia. El pobre.


    Estos psoecialistas postineros y estos izquierdosos de tronío son así. Trileros de la política. Te dan el cambiazo en un suspiro. Primero, te acercan el señuelo. Una vez picas, sube la bolsa. Aumentas la inversión y, hala, timo que te crió. Como el del tocomocho. Te muestran el décimo y nos esconden la fecha. Todos a consumir. El sistema financiero español es sano y fuerte. Ejemplar el modelo bancario. ¿Verdad, Botín? Hasta Garzón lo ha confesado. Pero, bueno, ¿hay, o no, peligro para las pensiones de los trabajadores? Pues miren a Zapatero. A falta de una pensión privada, un par. Como Chaves o Montilla, de las baronías andaluza y catalana. Mucha escuela pública y envían a sus hijos a elitistas centros privados. No sé si se burlan, se cachondean o, simplemente, se guasean del personal. Hagan caso, no obstante, al refrán castellano: “cuando las barbas de tu vecino veas pelar,...”.


    Si el presi nos vende seguridad en las pensiones públicas, a qué las privadas. Las hormigas siguen taponando huecos, sus huecos. Los demás, que se fastidien. Si no saben qué hacer ni a qué atenerse, es problema de ellos. ¿Y los mayores? Más de lo mismo. Ande yo caliente y ríase la gente. Lo decía Góngora. Era el símbolo de la supervivencia en la crisis del Barroco. Eso dice Zapatero. Como los pícaros más celebrados. Cuando el frío se haga dueño, él, el presidente, lleno tiene el brasero de bellotas y de castañas. Y que no le vengan con patrañas. Ni con cuentos ni con milongas. Tripensionista Zapatero. Lo que sabe. Por cierto, me puede apuntar alguien dónde trabajó alguna vez Zapatero, aparte de su sempiterno oficio de diputado cunero. Tres pensiones. Tres.


    Concluyo con don Luis de Góngora: “Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días, mantequillas y pan tierno, y las mañanas de invierno, naranjada y aguardiente”. Y que critique la gente. La gente. Tres pensiones. Trilero.


    Un saludo.

 

 

EL SEÑOR MATACUBANOS

 

Fariñas se muere. Después de Zapata, Fariñas. Cuántos murieron antes. Cuántos lo harán después. La muerte es el precio de la dictadura. Los dictadores asesinan, cada día, la libertad. La asesinan. Con alevosía y saña. Fidel convirtió la corrupción de Batista en salsa curry. La carne, trémula, la ponen los Castro. De la derecha corrupta a la mafiosa izquierda. Un mismo país. Una misma gente. Unas ideas contrarias. Unos líderes distintos. Dispares ideologías. Introduzcan estos ingredientes en el mismo recipiente, remuevan, agreguen hielo picado y ya tienen el cocktail: Cubalibre sin ron. Sin ron ni sin ginebra. Pura cola. Asco al cubo . Cuba presa.


La aventura castrista tiene los días contados. Lástima que una intención excelsa se disuelva en la maldad de sus ejecutores. La revolución cubana pudo ser un modelo a seguir. Se convirtió, pronto, en un maniquí a desechar. Los modelos tienen conciencia. Los maniquíes, simples articulaciones motóricas. Castro pudo ser un líder ejemplar y quiso presentarse como un tirano inasequible al desaliento liberticida. Le ha faltado conciencia. Conciencia de persona y consciencia de clase. Le ha sobrado soberbia. Orgullo de poder y hambre de mando. Sí discierne el bien del mal pero carece de remordimiento. Su consciencia se detuvo en el umbral del exterminio, del sojuzgamiento, de la tortura o de las cárceles políticas.


Cumbre, Fidel, del fascismo de izquierda. Los guantánamos de Bush, celdas de fraile en comparación con los gulashs soviéticos. Cuba era libre cuando tenía consciencia. De cubalibre, nada. Pidan, con propiedad, cubapresa. Sabe fatal y sienta peor. Los willytoledo y los miguelbosé que en el mundo son venden aire y compran carne fresca. No pagan. Reciben. En pasta o en especie. Reciben. Por delante y por detrás. De Fariñas, no sé que dirán. De Zapata, sí sé lo que maldijeron. Hasta dónde. Hasta cuándo.


Resiste el régimen. Todas las dictaduras se aferran al cuello de aquéllos a quienes sus derechos pisotean. Los estrangulan hasta que se rinden o se mueren. Fidel es la antítesis del Cid. La otra cara de la moneda del valor. Es el matacubanos. Si Fariñas muere, ya le culparán de algo. O lo harán los subvencionados de la zeja. Fariñas se muere en su espacio de consciencia libre en cuerpo cautivo. Sus verdugos viven en cuerpo lozano de interior purulento. Porque no tienen conciencia. La conciencia de Cuba se desvaneció en el fuego terrorífico de los Castro y en la palabra lesiva de los mamporreros de la escena. Pobre Cuba. No es libre. No lo es porque le han robado su conciencia. Su consciencia.


Un saludo.

 

LA ZOZOBRA ECONÓMICA

 

 

    El otro lado de la política. La nave de la economía española era un acorazado. Hoy, una fragatita asustada por chalupas somalíes. La oficialidad y la marinería, en manos del patrón Gobierno. De pronto, llega una ola y a su cresta se suben el paro y los impuestos. En la vaguada, el tobogán bajista se abate sobre la producción industrial, el consumo, el PIB y el crédito hipotecario. ¿Pero es que no hay mar serena? La hay, pero hay que buscarla. Los vientos de la confianza son adversos y el buque es una pachanga.


    Los precios siguen a la baja, se estancan y, pocas veces, suben ligeramente. En principio, la deflación beneficia a los ahorradores, a los que detentan rentas fijas, a los funcionarios y a las empresas exportadoras. Si es así, por qué no se consume. Porque la desconfianza en el Ejecutivo hace pensar, con razón, que el producto se podrá adquirir más barato todavía y porque la subida del IVA disuade a los más voluntariosos. La deflación continuada se convierte, pues, en un final indeseable pues fomenta el despido y, por añadidura, el paro y la pobreza.


   Para Adam Smith, una sociedad no puede ser floreciente ni feliz si la mayor parte de los ciudadanos son pobres y desdichados. En esta tesitura, nos encontramos con una realidad tan objetiva como alarmante: nuestro país arroja un alto índice de pobreza infantil dentro de la Unión Europea. Para combatir esta lacra, es preciso aumentar la producción y el comercio. A este fin, el regulador estatal no debe invadir la esfera de libertad empresarial. Es más: ha de actuar con la suficiente sutileza para animar al emprendedor a invertir, sin miedo a ser estrangulado por una legislación restrictiva y por un intervencionismo desaforado. Si no se entiende esta máxima, no se llega ni a mar tranquilo ni a puerto seguro. Es imposible, a no ser que un golpe de suerte juegue el papel de un mando firme.


   Cualquier gobernante sensato sabe que una política activa pasa por incentivar la creación de empleo. Pues bien: en España, por ejemplo, la política activa de formación ocupacional y continua no cumple su objetivo de cualificar a los que están en situación de desempleo y a quienes tienen la fortuna de poder trabajar. No lo cumple ni de lejos. Esa política se está convirtiendo en un Fondo de maquillaje estadístico del paro y en una fuente de ingresos de testaferros del partido que gobierna. Un ejemplo, entre tantos, que nos lleva a constatar la ineficiencia e inoperatividad de las medidas.


   Existe un elemento de discordia que no puede pasar inadvertido. Me refiero a la Banca. Que no quiere prestar a tan bajo interés. Que se escuda en el peligro de la morosidad creciente. Que quiere ganar lo mismo que en épocas de esplendor. Que se planta, desafiante, y explora los descubiertos del Gobierno. Que pide al Estado a un interés ínfimo y, con ese dinero prestado, compra a ese Estado sus bonos a cambio de un interés triplicado. Que la Banca manipula al Gobierno y que éste se deja condicionar. La Bolsa o la vida.

 

   La eterna duda termina por acobardar. Pensiones privadas, sí y no. Jubilación prolongada, no y sí. Fomento del ahorro, sí y no. Paro en alza, no y sí. Así, antes de zozobrar, la náusea se hará dueña del navío. Si no se vomita, la náusea nos hace un agujero en el corazón. O en el estómago. Si no, al tiempo.


   La Bolsa. Ayer subió y mañana bajará. Algunas empresas compran hoy para mañana vender. Cinco puntos arriba y siete puntos abajo. Como una ola.


   Un saludo.

 

DÓNDE VA ESPAÑA

    Dónde. Uno mira la prensa de los dos últimos años. ¿Qué ve? Crisis. Uno se detiene en las noticias locales. ¿Qué lee? Conflictos. Se acerca a la sección de Nacional. ¿Y qué? Horrores. ¿En la de Economía? Abismo. ¿En Sociedad? El averno. ¿Acaso la Política? Caos. ¿Entonces? El corazón. La salsa rosa y el fútbol no nos salvan del agujero negro. En absoluto. Pero nos reducen la miseria a un escenario muy chiquitito. En él se reproducen, sí, las heridas purulentas del mundo real. De esa manera, parece como si nos sometieran a una terapia de choque. No nos pasa a nosotros. Sólo ocurre entre los famosos. Los chismes, las peleas, las ofensas, los malos rollos, se suceden. Mas no los protagonizamos. Es un mundo de ficción. Es el universo virtual. No es tangible. La pantalla de la televisión acolchona el impacto.


   Y sin embargo, creemos lo que nos conviene. Sabemos que es una escapada. Hacia lo más recóndito de nuestro interior porque la hez externa nos asfixia. Lejos de limpiar el monte, amontonamos en él leña y trapos sucios. Acumulamos combustible para lograr un incendio más voraz. Los guardas forestales se inhiben. Los ayuntamientos, atrapados en sus deudas y descubiertos. Las diputaciones, nidos de rapaces. En las autonomías, cocido caliente para unos cuantos. ¿Y el Gobierno? El gobierno, Zapatero.


   Las prestaciones sociales, en tenguerengue. Educación y sanidad, caminito de Cuba. La agricultura, hibernada. La industria, en descenso vertical. Desempleo rencoroso. Bolsa que repica. Expectativas, lejanas como los tambores. Vendavales independentistas. Justicia cobarde. Tribunales perdidos. ¿Regeneración? Como la del 98. Palabras al viento. Pobreza que avanza. Más desigualdad. Más. Prensa que calienta pero no quema. Opiniones que ondean mercenarias al viento del mejor postor. Políticos, empalados en la estaca de su irresponsabilidad. Ciudadanos que hallan consuelo, y sopor, en la caja lista. ¿Y el Gobierno? Zapatero.

 

    Las relaciones internacionales, en franca retirada. Dejación. Incluso abdicación de nuestra soberanía. La Cuba castrista nos chulea. Chávez amenaza. Los piratas chantajean. Al Qaida extorsiona. El sultán se aprovecha. Francia nos sonroja. Alemania nos desnuda. Grecia ofrece su espejo. Letonia disputa el triste liderazgo del paro. Estados Unidos, Obama. Líbano. Afganistán. Muertos. ¿Y la presidencia europea? Zapatero. ¿Y el Gobierno? Zapatero.


   Nos acostumbramos a vivir en la intemperie. La corrupción alcanza categoría de normalidad. La inseguridad social se aposenta como un miembro más de la diaria rutina. Los valores morales y los principios éticos, disueltos como azucarillo en aguardiente. Las leyes, pasto de reglamentos enredadores. Y éstos, víctimas de instrucciones no escritas. Legislación que no norma y normas que no legislan. Por cierto, si piensan que Zapatero no volverá a negociar con ETA, yerran. Los eguiguren y los rubalcabas siguen pensando en y con los otegis. El presidente narciso no gobierna, no. Ahora, es capaz de hacer trizas el país, con tal de colgarse una medalla. Aunque sea de hojalata. De hojalata dorada, eso sí. Si la nación está descuajaringada, el Estado se va a la santa puñeta. No sabemos localizar geográficamente la puñeta. Pero allí se va España.


   A dónde vas España. Zapatero.


    Un saludo.

EL GANAO JUSTICIERO DE CAAMAÑO

"La Justicia está hecha unos zorros no sólo por falta de medios, sino por el ganado que tenemos ahí dentro". Felipe González dixit. Ex Presidente del Gobierno. Ex Secretario General del PSOE. Hecha unos zorros. Se aplica a la persona (real o metafórica) con aspecto muy cansado y muy sucio que viste ropa destrozada o raída. La Justicia. La justicia española. Al frente del Ministerio de Justicia, el señor Caamaño. Caamaño. La vergüenza jurídica y política de Caamaño no pueden correr parejas. No pueden. El impudor político del señor ministro repugna. De ahí la presumible divergencia de su categoría jurídica. Que el Ministro Caamaño defienda los denuestos proferidos por don Felipe González, es de juzgado de guardia. Uno siente que la repulsión intelectual se apodera de su ser y tiene que vomitar. Vomitar. Explica el señor ministro, y lo justifica, que las palabras del número uno fueron pronunciadas en el transcurso de un mítin y un entorno de naturaleza política (...) en el ejercicio de su libertad de expresión. ¿Alguien quiere más? Pues hay más. Mucho más.


 

   El señor Caamaño ya era ministro cuando se dejó caer con la siguiente perla: la sentencia del Estatut marcará el futuro del Estado de las Autonomías. El Ministro de Zapatero debe conocer, antes que el común, el fallo del Tribunal Constitucional. Si no lo sabe, se aventura. Si se aventura, desprestigia la alta institución ministerial. Si la desprestigia, debería hacer un acto de atrición y pedir perdón a la ciudadanía. Nada. Si no se muestra atrito, es que no se arrepiente. Y como no se arrepiente, es que defiende su posición. Por la derecha o por la izquierda, se llega a la misma conclusión: Caamaño no es un servidor público, es el seguidor de una secta. Esta secta es la que agrupa a los psoecialistas que anteponen el bien del partido al interés general de España. El foro idóneo para agredir verbalmente a alguien es el mítin. Se trata de un contexto específico para ello. En los mítines se permite todo. Todo y a todos. Bueno, a Aznar, no. A Aznar, ni erigir el dedo corazón en homenaje a quienes le calumnian.


   ZP es el Houdini de la huida hacia delante y el Tamarit de los naipes de tahúr del Pisuerga. Caamaño se formó en la misma escuela del presidente. Cómo miente el tío. Cómo defiende a los suyos. No sé qué refirió sobre la peineta de Aznar. Me pasa con él como con Alonso, el portavoz. Si me lo tengo que cruzar en un estrado o en un foro universitario, tendré difícil apartar de mi mente tanta estafa dialéctica como sale de sus labios de políticos. A Caamaño se le nota más la mentira que a sus correligionarios. Alumno poco aventajado en esta lid del enredo dialéctico, Caamaño suple su torpeza con voluntad de agradar. Es como el torero de segunda fila que sólo lidia morlacos que rehúyen las figuras. Actúa de sobresaliente. Quién se pone delante del "ganao" desencajonado por Felipe, el presidente de los GAL y otras riquezas del Estado. Caamaño. El autor de otra joya diamantina: Carcaño tiene derecho a mentir. Marta, muerta. Su cuerpo no aparece. Carcaño tiene derecho a mentir. Como él mismo. Justicia. Ministro de justicia.


   Caamaño es el ministro del zapaterismo. Relevó a Bermejo y, aunque no alcanza el nivel de desahogo del que ejerciera como fiscal, está haciendo méritos. Méritos políticos, claro. Otra cosa es que su meritoriaje le transporte, al poco, a las más altas magistraturas de la jurisdicción. Como parece que va a ocurrir con sus conmilitones Bermejo y Alonso. Parece. O no parece y es. O es.


   Un saludo.

 

 

 

PSOE, A LA DESESPERADA

   André Frossard, co-fundador del Partido Comunista de Francia, fue educado en el ateísmo más severo. Igual que siglos antes Voltaire, acabó abrazando el catolicismo. Frossard decía que el socialismo era sinónimo de rechazo: a la condición humana, a Dios e incluso al orden natural. El socialismo español -sostiene este articulista- encuentra en el PSOE una tercera dimensión: el rechazo a todo lo que se sitúa extramuros del Partido. Como si la gran secta, la logia del Gran "Occidente", tuviese en él su sede. No es socialismo el de Zapatero. Es psoecialismo. Frossard era un intelectual. Tenía ideas y defendía una bella ideología. Zapatero es, qué es Zapatero aparte de político. Qué fue antes de ser político. Nada.  Fue Zapatero.


   Dos titulares de prensa resumen el estado actual del volcán socialista. Uno, la acusación al comisario Ballesteros de ser el autor del chivatazo a ETA en el contexto del bar Faisán. Otro, la declaración del doctor Donges, reputado economista alemán, acerca de la política de Zapatero. Basta con esas dos noticias para percibir, en su integridad, la deriva mental del Gobierno. No es que se comporten como descerebrados gestores. Tampoco tiene peso la idea de que sean ingenuos irredentos. Mucho menos, que conformen una banda de desharrapados intelectuales. En modo alguno que sean portadores de una irrepetible heterodoxia política. Veamos por qué.


   Si este articulista fuera Rubalcaba o el comisario Ballesteros, hubiera interpuesto, sin más dilación que la producida por la confirmación de la noticia, una querella criminal contra el medio que acusa de una manera tan directa. Claro, que este relator es inocente y puede permitirse dicha "actio". Sensu contrario, habría que pensar que Rubalcaba o Ballesteros no lo son y, por esa contundente razón, no saben ni contestan. A partir de este momento, la Fiscalía tiene el deber de intervenir de oficio. No se trata de un asunto baladí. Lo que se pone en juego es la credibilidad del Estado y el amparo de las más altas instituciones a un crimen inaudito.


   En lo que concierne al economista alemán, sus palabras confirman nuestras sospechas y avalan nuestras hipótesis. Resume el señor Donges la teoría de la "tierra quemada". ¿Que en qué consiste? En reducir a cenizas todo un territorio a fin de que, tras la derrota, el vencedor no pueda aprovechar los campos ni el ganado ni cualquier riqueza. La nada. La tierra quemada es la nada. El perdedor no quiere dejar al adversario ni un gramo de facilidades para llevar adelante lo que él no pudo hacer. Es el odio llevado a las últimas consecuencias. Caiga quien caiga y muera quien muera. La teoría de la tierra quemada se subsume en la política económica de Zapatero. Conduce a España al despeñadero. Una vez se asegure de la inminente llegada de Rajoy, al abismo nos empujará. Como perros. Despeñaperros.


   Es la venganza de los tiranos y de los acomplejados. Ni siquiera los fundamentalistas más soberbios llegan a tanto mal. No son capaces. El Gobierno está dejando la tierra calcinada. Desde antes de irse. No sea que, después, sea tarde y el desgarro sea reversible. No. Nada. Ni agua. Zapatero nos tiene en sus manos. En su buena palabra y en su nefasta acción. Debe irse. Si no, habrá que vigilarle de cerca no vaya a conceder la independencia a Cataluña y al País Vasco, de un tacazo. No sea.


   Un saludo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IGUALDAD Y ENCHUFISMO

  Razzias. Los movimientos tácticos del Partido Socialista no corresponden a jugadas de ajedrez. Son razzias. Incursiones infames en busca de botín. Esclavos, tesoros, limpieza ideológica, intimidación del enemigo... Razzias. Ataques devastadores. La proximidad de las elecciones tiene de los nervios al psoecialismo antipatriota. No asumen lo de perder la silla por irse a los cientos de mercasevillas. Entre corruptos anda el juego. No los denuncian. Son tantos. No los depuran. Son tan poderosos. No los juzgan. Son tan cobardes. 

 

   El Ministerio de Igualdad es uno de los mayores eufemismos que ha vomitado la lengua de Zapatero, el de ni una mala palabra y el de ni una buena acción. No recurro al chiste fácil del "igual da". Es que igual da. Igual les da lo que padezca la ciudadanía. La igualdad es un derecho fundamental que adjetiva a las demás libertades. El artículo 14 de la Constitución es transparente: "los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social". ¿Se entiende? Sin duda. Pues no. El PSOE no lo entiende. La tropa zapateriana dice que tararí que te vi. Que sólo son iguales los que piensen y actúen en psoecialista. A los demás, paro y miseria. La igualdad de los psoecialistas es el desprecio hacia quienes no lo son. El reino del enchufismo se extiende como reguero de pólvora.

 

   Pólvora. Cuando alguien ponga una mecha y prenda fuego, todo saltará por los aires. Tanto va el cántaro a la fuente. La rebelión que advertía Esperanza es la salida de los oprimidos, de los abandonados, de los malditos. Las revoluciones han sido protagonizadas por los burgueses pero es el pueblo quien ha dado la cara. Para que se la rompan. El pueblo. El pueblo español es crédulo e ingenuo. Lo es. Hasta que sufre el engaño. Los cuernos del amor trocan la pasión amorosa en odio cerval. Y entonces, quítense de enmedio. La rebelión se expande y la calle se torna campo de batalla.  Sin embargo, los conatos de violencia son la coartada del psoecialismo. ¿Lo ven?, dirán, no se les puede dejar solos. La coartada del lobo es el miedo. La coartada del tirano es la inseguridad social. Que viene el PP, nos asustan, y, con él, la dictadura más atroz, el franquismo más asesino. Unos matan cuerpos. Otros asesinan esperanzas. Algunos, nos roban la igualdad. Si ésta desaparece, volvemos al Antiguo Régimen. El régimen de los estamentos. Los privilegiados señores del PSOE frente a los desdichados siervos de la gleba.

 

   Combatamos al miedo. Venceremos al lobo. Recuperemos la ciudadanía. Abominemos de la sumisión. A las urnas. No a las armas. Nuestras armas son los votos. La democracia es igualdad. Si no somos iguales, no somos libres. No hay vuelta de hoja. Salvo que la hoja sea la de un cuchillo afilado y nos lo claven en la garganta para que nunca más hablemos. Nunca más.  

 

   Un saludo.

 

EL CHALET DE EL CONQUERO

 

  El Conquero irá siempre unido a la historia de Huelva. Su paisaje, increíble y singular, en la paleta virtuosa de Pedro Gómez quedó para los siglos. El Conquero transciende la idea de territorio. El Conquero es tan Huelva como la dinastía de los Litri o como el Recreativo. La belleza de El Conquero no se explica sin un suelo de cabezos y sin el estuario del Odiel. El Conquero. Allí, en tan privilegiado enclave de la ciudad, alza su sede el Partido Socialista Obrero Español. De la modesta calle de La Palma a la elitista zona residencial. El PSOE abandona la vecindad de la plebe y se rejunta, promiscuo social, con la aristocracia del dinero. Hermoso chalet en bellísimo altozano.


Uno de los grandes artífices de este ascenso socioeconómico es Barrero. Don Javier. El actual Secretario socialista del Congreso de Diputados ha sido el gran muñidor del cambio. Hombre de gran habilidad para quitarse de enmedio a los Navarrete y a los Marín Rite, demuestra su maquiavelismo al rodearse de gente sumisa como Mario Jiménez, Tobar o Baluffo. Gran señor de dóciles vasallos rodeado. Desde Madrid, las riendas son suyas. En Punta Umbría no se da un paso sin su consentimiento. Es la cumbre del psoecialismo onubense y uno de los grandes medradores del entorno de Zapatero. Sabe arrodillarse con el mismo pasmo que hace genuflexionar a los que aspiran a su mecenazgo.


Algunos conocen a Barrero como el señor del gran poder de Huelva. Le veneran tanto como le temen. Su influjo supera la simple recomendación. Mueve tanto dinero, que es difícil resistir su presión. En su esfera aglutina la fuerza del Gobierno central, la cercanía de la Junta de Andalucía, la fidelidad de la Diputación y el apoyo incondicional de la inmensa mayoría de los municipios de la provincia. La capital se le resiste. Pedro Rodríguez no le deja tocar el pleno. Ni la señora Parralo ni el glamour han sido capaces de exterminar al rebelde hijo del gran Rodri. El alcalde sigue habitando el modesto piso de La Piterilla. El oligarca Barrero sienta sus lares en territorios de mayor standing. El alcalde mantiene su tirón popular. El señor Javier nunca lo tuvo. Pero se raspa las sienes para encontrar un contrincante ganador ante las inminentes elecciones municipales. La sesera de Barrero no halla el rival idóneo. No desde El Conquero.


Claro que se cree tan alto y tan impune, que la soberbia puede cegar sus cansados ojos de halcón. La corrupción crece en su derredor como la mala hierba en solar descuidado. El enchufismo psoecialista onubense alcanza, hoy, cotas inimaginables ayer pero nimias en proporción a mañana. Es una carrera desenfrenada hacia el totalitarismo mas feroz. Que Novoa está imputado, dinero para MAS. Que Sánchez es arrojado por la borda de la alcaldía de Bollullos, dinero para MAS. Que Siles es relevado del púlpito de Odiel Información, cargo de oro en fundación afín. Dicen que se ha visto a los tres, en buena compaña, en Madrid. Animaban al equipo de Florentino y Cristiano frente al Olympique de Lyon en el Santiago Bernabeu. Los tres. Dicen. Turismo socialista onubense. No crean que es viaje de ocio. De trabajo. De promocion. De fomento del empleo. De justificación de la subida del iva. Sumisos vasallos. Barrero los recompensa. Y a otros tantos. El dia que el PSOE pierda el Gobierno y la Junta, Barrero seguirá de su mandorla aureolado. Como un Dios románico. No lo duden. Mucho acumulado. Una enormidad.


Un saludo.

 

LOS LADRIDOS DE GARZÓN

 


    “Hay gente que ladra en las ondas”, parece ser que ha dicho Garzón. El juez estrella no atraviesa su mejor momento. Se siente en el ojo del huracán mediático. De astro luminoso a centro de vendaval. Del día a la noche. Vuelve a contarse la historia de la caida de las altas torres. Grupos de personas lo atacan con ferocidad. Con similar pasión que otros colectivos lo defienden. Argumentos, pocos. Tan escasos como los fundamentos jurídicos del propio titular del Juzgado 5 de la Audiencia Nacional. Gente que ladra, dice. ¿Todos ladran o sólo quienes lo prejuzgan con ganas de ejecutarlo?


    La situación es penosa. La justicia se arrastra como una gusana cuando sucesos tan infelices ocupan las primeras páginas de la prensa. Ejércitos de microfonistas, alcachofas en ristre, a la que salta. Gente que ladra, han recogido estos paparazzi. El corazón de la salsa rosa se hace hueco en el hígado de los tribunales. La página de sucesos, vecina de la de ecos de sociedad. La troupe de cómicos de la zeja irrumpe en la escena. A falta de cine, películas. Por su parte, la infantería de los medios afines al psoecialismo felipista y zapateril, unidos en el fuego contra los antigarzonistas. No dejan títere con cabeza. Hacen apología del garzonismo. Hay mucho que agradecer a Garzón. Mucho. Su papel en la defenestración de Gómez de Liaño fue crucial. Polanco, q.e.p.d., no olvida ni después de muerto.


    En tanto, los fundamentos jurídicos se aparcan en el limbo de la judicatura. Ni cielo ni infierno ni purgatorio. Ladridos nimbados. Al menos, explicaciones. Que el periodismo no se deje abducir por la luminaria de los tertulianos del tomate o del sálvame. Que las críticas a favor o en contra sean representativas de una clase mediática inteligente, objetiva, preparada e independiente. Los debates de algunas cadenas televisivas se convierten en rings de boxeo. Unos contra otros, voz en grito, a ver quién despelleja mejor al sujeto de la polémica o a comprobar la potencia del ventilador de los de aquí y de los de allá. Las bermúdez y las campas airean miserias personales en vez de arrojar basura a los vertederos predeterminados.


    Gente que ladra. Ladra quien insulta y quien muerde por defender al amo, aunque ese amo sea uno mismo. Razones, señor Garzón. Motivos. Con peso y enjundia. Con sustancia y esencia. Que, si no usted, el corifeo de los cebrianes y roures argumenten los derroteros procesales del caso de la memoria histórica, o el escrito personal al presidente del Santander, o las escuchas a los abogados del Gürtel. No se trata, ahora, de ensuciar los rincones, sino de asearlos hasta que reluzcan. En Derecho, los procedimientos son garantías. Las que se aprecian en las abstenciones de Robles y de De Rosa. Las que no brillan en la omisión de Gómez Benítez, por ejemplo.


    Ejemplo, espejo de la autoridad. Autoridad del ejemplo. No la del poder. Poder. Menos ladrar. Más hablar.


    Un saludo.

 

ALÁMICOS Y DIÓPTRICOS (un año después)

 El blog cumple, hoy, un año. He elegido, entre todos los publicados, el que sigue. Va por Reviriego y por Gómez Marín.

 

 La revista "Triunfo" era, en las postrimerías del franquismo, el gran referente político de la izquierda, el gran valedor escrito de la Oposición a la dictadura del General Franco. Dos onubenses constituían parte esencial de su equipo de redacción. Uno de ellos era Víctor Márquez Reviriego. El otro, José Antonio Gómez Marín. Ambos, figuras destacadas de una época en la que el periodismo era algo más que un ejercicio literario o una cita semanal o diaria con los lectores. Aquellos periodistas se jugaban, acaso la vida, cuanto menos la libertad. Sus artículos llegaban a ser modelos de equilibrio funambulista y arietes que impactaban en el pecho de los censores a la vez que bocanadas de aire fresco en quienes ansiábamos la llegada de la democracia. En la nómina de aquellos articulistas se hallaba, entre otros, el catalán Manuel Vázquez Montalbán.

 

   A éste se le atribuye con razón la expresión que da título al presente comentario. Con esos términos, Montalbán criticaba y, a la vez, alababa, el discurso político y literario del gran maestro que fue/es Francisco Umbral. Alámico porque sus análisis eran realizados desde la altura majestuosa del álamo. Dióptrico porque la subjetividad del creador del diccionario "cheli" era proporcional al grosor de sus lentes.


   Uno, a sus años, mira hacia atrás y comprueba, con la nostalgia que da el tiempo pasado pero con la esperanza del presente, cómo aquellos héroes de Triunfo han sido sacrificados por la pseudoprogresía de nuestros días. Reviriego y Gómez Marín escriben en El Mundo, la ultraderecha mediática, como la califica la periodista del PSOE Mª Antonia Iglesias. Calificar de ultraderechistas a estos dos intelectuales comprometidos es más que un insulto o un error conceptual propio de una ignorante que se recome en su propia insatisfacción personal y en una corrosiva envidia. Es la mentira de una persona celosa y mediocre. Es la vileza del pobre de espíritu. Es la manipulación de una biografia y de una historia cercana. Es la expresión satánica de un alma perdida. Este país no ha reconocido a Reviriego y a Gómez Marín su categoría personal y el papel esencial que desempeñaron en el advenimiento de la democracia. España está en deuda con ellos. Huelva, también.


   Mal que le pese a los sicarios del poder socialista, Reviriego y Gómez Marín siguen formando parte de la vanguardia de izquierdas, porque escribir en El Mundo, a diferencia de hacerlo en otros medios como El País o Público, es gritar al mundo que la libertad es un grito, un clamor, una realidad, un compromiso social. Y, sobre todo, es vivir la libertad.


   Al poder socialista le molestan los álamos enhiestos que se alargan hacia el cénit y abominan de las dioptrías que permiten la pluralidad de enfoques. El poder socialista no pasa del bonsai y del ojo ciclópeo, grande pero ciego. Grande y ciega es la dictadura del signo que sea. ¿Verdad, Javier, Mario, Petri,...? Den al César lo que es del César, aunque nieguen a Dios.

 

   Un saludo.

 

O LA DEMOCRACIA ECHA A ZAPATERO...

...O Zapatero se carga la democracia. Servidor no hace sino parafrasear a un diputado del bienio izquierdista de la Segunda República. "O la democracia termina con la crisis o la crisis termina con la democracia", declaró. Y acertó. Acertó de pleno. Se veía venir. Entonces no se cogió al toro por los cuernos. Como ahora. Igualito. 

  La clase política se encoge al tiempo que se agarra al poder. El miedo atenaza a los gobernantes mediocres y bajunos. Casta de petulantes que, revestidos de uniforme parlamentario o edilicio, se creen baluartes de una sociedad que no les quiere. Fueron votados, eso sí, pero en el seno de una lista cerrada. Ahora no representan al pueblo, sino al partido. De él se valen y ante él responden. Si se mueven, no repiten. Si obedecen, recibirán las migajas del festín. Las fotos movidas se rompen. Como la democracia.  

   Tiempos de penuria. Se conoce la solución pero el Gobierno no se atreve a aplicar las fórmulas magistrales. Son químicos del Goma 2 eco. No hay DNT, aseguran, a sabiendas de su mentira. El "demos" importa a ellos el dolor de la muela del adversario. Nada. A ellos sólo interesa el "cratos". Fuerza y poder. Poder y fuerza. Cratos para mandar a su antojo. Y némesis. La justicia de los que empuñan el cratos nunca es distributiva. La némesis es retributiva. Premia a los que juran su amor al jefe y venga a los perjuros o a los contritos. Roma no paga a traidores, pero llena de riquezas a los tránsfugas ajenos. En Murcia y en Cantabria. En Badajoz y Castellón.   Zapatero se ríe de nosotros mientras se hace el crucificado.

 

  La cruz del presidente es su propio ego. Mantenerse sobre el mar encrespado aun a costa de pisar los cadáveres de miles de ahogados, es su objetivo y su función.  Hoy prescinde de Jordi Sevilla. Antier, de Caldera. Ayer, de Solbes. Juega con sus peones en el tablero de piel del lomo de los que tienen trabajo. Hasta despellejarlos. El paro se convierte en la mala hierba de los campos baldíos por el desafuero del agricultor.  Es el sino de los malvados de alma que predican la bondad con melifluo verbo. Cuando el desamparo sea total, entonces, los abducidos por la palabra advertirán las consecuencias de la gestión perversa. Acaso sea demasiado tarde. El dizque demócrata sacará a relucir su nous de teócrata. En ese momento, todos comprenderemos que habíamos entregado el cayado de pastor al jefe de los lobos. Demasiado tarde. La crisis se cargó a la democracia. Demasiado tarde. 

 

   Un saludo.

 

 

 

 

 




 

LA CRISIS SE APELLIDA ZAPATERO

 


    Nombre actual: Crisis Recesiva. Antes, Desaceleración Suave. Apellidos: Zapatero y Zapatero. Antes, Zapatero y Zapatero. Nombre completo abreviado: Crisis Zapatero. Domicilio: Palacio de la Moncloa (Madrid). Domicilio, a efectos de notificación, en la sede central de UGT.


    El señor Zapatero es impenitente en el engaño y compulsivo en la ausencia de verdad. Su instinto político le impele a la mentira de una manera obsesiva. O recurrente. Lo mismo que ocurre al estudiante pillado con “chuletas” o al sicario con la parabellum entre las manos. Todos niegan lo evidente. No admiten la realidad que les retrata e inculpa. Acusan de chivatos a quienes les acusan y de antipatriotas a los que censuran su conducta perniciosa. Da igual. Por mucho que su defensa sea la del “y tú más”, adolecen de argumentos de peso. Como Garzón. Como De la Vega. Como tantos otros ejemplos de fuste y de capitel romano-berlusconiano.


    El apellidado Zapatero y nombrado Crisis no puede desprenderse del sambenito de su identificación pública. De todos modos, él es de los que creen que basta el cambio nominal para forzar la situación real. Si, por ejemplo, se hiciera llamar José Luis Rodríguez, entonces las cosas irían por mejor sendero. Se lo cree el hombre. Cada uno es portador de unos genes y la educación o la experiencia sucumben ante esos condicionantes de nacimiento. La eterna pugna entre nominalismo y realismo se posiciona en el zapaterismo recesivo. No distingue el presidente. No sé si es que no se puede estirar lo que ya perdió toda elasticidad o si cae en la tentación continua de meterla “doblá” a todo aquel sujeto que cuestione lo que él no quiere responder. Al que quiera saber, mentiras a él, reza el castellano refrán.


   Se sube el IVA y ya verán cómo en dos días, recaudamos millones y activamos el consumo, difunde Zapatero sin atisbo de sonrojo. Con lo que se recaude, pagamos a los ayuntamientos otros cinco mil millones de euros para que sigan acerando las calles y abonando los jardines particulares de los municipios que, como los demás, se mojan cuando llueve. Si sobra, hala, doscientos y pico de millones del ala para mantener al ejército de liberados sindicales. Hay que tener contento a Cándido, no sea que se cabree y arme un pifostio en la calle. Además, la UGT es partidaria de apretar la soga fiscal hasta birlar ochenta mil millones a la ciudadanía. En cuanto a los ricachones de los bancos, los vamos a someter a las críticas de la editorial Akal. No obstante, aunque la morosidad de los créditos emerja de nuevo, nada que temer. Papá Estado proveerá.


   Nuestra economía es gigantesca, presume Zapatero, en comparación con la andrajosa de Grecia. Peor me lo pones, doña Crisis, peor. Con el déficit rampante y con el improductivo, costoso y rígido mercado laboral que tiene España, si hay que rescatarla, habrá que llamar a una grúa imposible. Tengamos en cuenta, señor Zapatero, que su Gobierno está destruyendo el triple de empleo que la media de la Unión Europea. Perciba, estimada señora Crisis, que la inversión extranjera está tomando las de Villadiego. Advierta, Crisis Zapatero, que los problemas políticos y jurídicos derivados del candente independentismo vasco-catalán así como los desdenes continuados que España recibe de las más tiránicas repúblicas bananeras del mundo, acentúan la inseguridad social de los ciudadanos y contribuyen a la desbandada de empresas nacionales y foráneas.


   Con tantos ministerios inútiles, tanto paniaguado asesor, tantas fanfarrias de latón, tantas Autonomías insaciables, tanto gorrón y tanto parásito, lo de la austeridad es un chiste. Un chiste malo. Muy malo. Le pondré un ejemplo final. Dice la Cámara de Cuentas que, en 2008, la Junta de Andalucía tenía en nómina de enchufados a más de veinticinco mil. Veinticinco mil enchufados en empresas públicas (del PSOE) y en fundaciones (del Partido Socialista), frente a los veinticuatro mil funcionarios que, por oposición, ingresaron legalmente en la teta económica andaluza. La que antes ordeñaba Chaves y ahora manosea Griñán.


   Lo dicho. La crisis se apellida Zapatero. 


   Un saludo.

 

23/03/2010 07:56 franciscovelasco Enlace permanente. sin tema

ROTULAR EN CASTELLANO

  El ministro Síseñor Gabilondo es la excelencia de la docilidad. El Gobierno ha elegido titular de Educación a un representante genuino de la obediencia más servil. Al igual que su hermano Iñaki, cuya adhesión a la causa de PRISA está fuera de toda sospecha, Ángel Gabilondo se gana el sueldo de ministro. No por lo que hace, que no da una. Por lo que no hace. Por lo que busca complacer al César. Por su capacidad de poner cara de panoli en asunto de Estado. Por negar que el Guadalquivir atraviesa Córdoba. Por asegurar que Cuba no es una dictadura. La cartera de Educación está en buenas manos, las de Siseñor.


   Este señor se nos presenta como un adalid del Pacto por la Educación. Tendrá cara. Quiere llevar al PP al huerto del Pacto educativo y ni siquiera indica de dónde parte. Su ocurrencia, macabra y perversa, cínica y maliciosa, de decir que no se puede multar por colocar rótulos en castellano, desvela el sesgo desvergonzado de este artista de la política. O le falta cultura o le sobra hipocresía. O desconoce la realidad de Cataluña o prefiere ignorarla. Quiere un pacto educativo y silencia el acoso lingüístico de la Generalitat. Gabilondo es de los que confunden la inmersión con la sumersión. Los catalanistas dicen defender la inmersión lingüística cuando en realidad procuran la sumersión, hasta el ahogo, de la lengua castellana.


   Rotular en castellano. Proteger las libertades. Garantizar los derechos. El primer infinitivo, perseguido, sancionado y multado. El segundo, más de lo mismo. En cuanto al tercero, que si quieres arroz, Catalina. La Educación para la Ciudadanía del PSOE es la mordaza a la libertad de educación. Si el partido casi único que desgobierna España obliga a cursar esta materia, es porque ni ampara la libertad ni respeta los derechos. Individuales y colectivos. Eso lo sabe el hermano de Iñaki. Pero como el que escucha llover y cree conjurar el diluvio taponándose los oidos. Ciego, sordo y mudo. Gabilondo no quiere pactar con el PP. Exige que éste paste en la mano tendida llena de forraje. Otro de los que confunden pacto con pasto y negociación entre pares con imposición a pares. Mas no se confunde Gabilondo. Ni hablar. Como no se confundió su hermano con el mensaje de los terroristas suicidas. Sus intenciones son aviesas.


   ¿Imagina alguien que en una región, distinta a Cataluña, rotulase alguien en la lengua de Llul y Esperanza instase su sanción? Servidor, no. El síseñor Gabilondo, tampoco. Lo que pasa es que en el caso catalán, Gabilondo no imagina. Alucina. Y se cree que los españoles somos tontos. No se cansa de decir gansadas ni de proferir mentiras ni de lanzar dardos envenenados. Otra cosa no harán, pero rotular... Rotular, lo que quieran, siempre que no sea en castellano.


   Un saludo.

 

ALIADOS POTENCIALES


Lo ha dicho Mayor Oreja: “Zapatero y ETA pueden ser aliados potenciales. Mare, lo que ha soltado el eurodiputado por esa boca. En frio. Lo ha arrojado, desde la serenidad, a la cara de los psoecialistas. No en caliente, como pudiera pensarse. En frio. Sabiendo lo que dice y argumentando sus palabras. Que son duras. Psé. Según se mire. El Gobierno está tan acostumbrado a manipular a la opinión pública que cuando alguien marca su territorio, no hay fuerza capaz de extrañarlo. Salvo con los pies por delante.


Este articulista, en su modesta dimensión de onubense de nacimiento y filia, adelantaba, días atrás, algo al respecto. Servidor decía el pasado 9 de marzo, dentro del artículo ETA Y ESTADO, lo que sigue y, ahora, entrecomillo: “Del obligado letargo sólo saldrá cuando algún Eguiguren maniobre para pactar otra tregua. Entonces, recuperará fuerzas y recompondrá la máquina de asesinar. Hasta la próxima”. A quien les escribe, le faltó información contrastada para trasladar el mensaje de Mayor Oreja, con la contundencia del ex ministro y con la proyección mediática del líder vasco.


Pero pensarlo, lo que ustedes quieran. Como tantos millones de españoles. ¿O acaso no es conocida la tendencia del presidente, y adláteres, a la mentira, a la manipulación, a la tendenciosidad informativa, a arrimar el ascua a su sardina o a hacer de mangas capirote? ¿O la expresión “engaño masivo”, referida al 11-M, no la acuñó Zapatero? ¿Es que el lapsus linguae de confundir accidente de Barajas con atentado en la T-4 no lo pronunció el Secretario General del PSOE? ¿Tal vez no es atribuible a don José Luis Rodríguez la defensa conceptual de la desaceleración económica en vez de admitir la definición, con propiedad, de recesión? ¿Cuántos ciudadanos de este país que llamamos España no han oido al presidente de la nación que es un concepto discutido y discutible?


Mayor Oreja ha expresado, en alta voz, con una dicción envidiable, lo que gran parte de la ciudadanía recela. Recela y teme. Que ETA siga condicionando la vida política española. Que el Gobierno de Zapatero claudique, una vez más, ante el chantaje abertzale. Que las marcas blancas de la corporación etarra sustituyan, en fraude de ley, a la imagen terrorista de la banda asesina. Que Patxi López se quite, de pronto, la careta españolista que le ha prestado Basagoiti y muestre el rostro menos amable del nacionalismo independentista.


ETA y Zapatero, aliados potenciales. Mayor Oreja. Aliados. Dícese de quienes están unidos con otros. Potenciales. Refiérese, en una acepción, a lo que puede suceder, en contraposición de lo que ya existe; en otra, a un enunciado de la acción como posible. Aristóteles. Movimiento: paso de la potencia al acto. Aliados en potencia. Lo que se teme es que la alianza devenga acto. Se teme. Se sigue temiendo. Con toda la razón del mundo. El temor se disipará cuando las buenas palabras del presidente se perfeccionen en una acción creíble de su Gobierno.


Entonces, sí. Lo que pasa en que el que firma no confía en ese entonces. Nada de nada. Res de res. Eskerrik asko. Ez horregatik.


Un saludo.

 

 

CIUDADANO CORTÉS, JUAN JOSÉ

  La actitud de las cábilas psoecialistas es obscena. Una vez más, algunos militantes del Partido en el poder hacen de la formación una secta. Una secta furibunda. Todo es permisividad mientras la población de la tribu respeta al hechicero y se inclina ante el jefe. Cuando esto no se produce en la medida dictada al milímetro, comienzan las cortapisas. Aparecen, en primer lugar, los ojeadores. Observan la importancia del episodio, informan y, desde la jaima del principal, se adoptan las decisiones exploratorias. Con frecuencia, el ganado indócil retorna al redil. Se apunta la falta y se previene al infractor. Y así.

 

    El rito permanece invariable desde hace un siglo. Que nadie se mueva, avisaba don Alfonso Guerra. Pressing de agobio. Que la foto es muy sensible y detecta el más nimio guiño. Que se lo digan a Pablo Castellanos. O a Joaquín Leguina. O a Cristina Alberdi. O a Jordi Sevilla. Que se lo digan. Ahora le llega el turno a Juan José Cortés. El hombre sacó los pies del tiesto y le quieren cortar la lengua. Jefe, brujo y acólitos se retrataron, aprovechados, junto al dolor del padre. No al lado del hombre. A la vera del dolor personal más sagrado. Se retrataron. Una vez más, el engaño fue fin. La manipulación del hombre, medio.

 

    Juan José Cortés ha roto su carnet del PSOE. Lo que ha hecho. Se atreve a desafiar al poder del jefe. Y, además, no calla. Coquetea con los de Rosa Díez, otro icono en desgracia, y, para colmo del desvarío sacrílego, se acerca a la troupe popular de Rajoy. Ojo. De Rajoy y, sobre todo, de Aznar. Habráse visto. A por él. Suelten a los lobos. Abran las compuertas herméticas de la caverna. Que huelan a la presa. Que salten al pescuezo. Dentelladas al gaznate. Sin remilgos. Sin piedad. Que pague con la vida. Así no hablará. Hagan campaña previa. Que se aprovecha de la desgracia de su hija. Que busca sacar rédito de su luto. Que actúa movido por una ambición enfermiza. Que es un pobre hombre sin estudios. Que está cegado por las luminarias de las televisiones. Corroído por el ansia de dinero. Siléncienlo.

 

    Este relator no conoce personalmente al señor Cortés. Sin embargo, he seguido sus intervenciones públicas con un interés inusitado en quien esto escribe. Juan José Cortés se ha mostrado como un hombre íntegro, sereno, capaz, lúcido y entero. Sensato Cortés. Dechado de sentido común Juan José. Con una inteligencia natural que descubre un interior cultivado. Que no tiene título y no puede asesorar en Derecho Penal, le reprochan. Anda. Ni Pepe Blanco. Ni Luis Pizarro. Ni José Montilla. Y ahí los tienen. En altas esferas políticas. Claro, que ellos son de la cábila y a ella se deben. Entonces, sí. Entonces, los plácemes y las loas. No se apartan de la senda y la senda dirige sus pasos con la fidelidad del nacido esclavo. Fíjense en la experiencia académica, profesional, empresarial o política del señor Zapatero. Más de veinte años de diputado cunero y, de pronto, he ahí, la cumbre. Ha llegado a la cima sin más oficio y beneficio que la obediencia debida, la buena palabra y la nefasta acción.

 

    Juan José Cortés. Le animo a seguir. Conserve su esencia. Busque la luz del ejemplo. Aléjese de las pompas y de las malas obras. Usted no es cábila. Es persona. Es ciudadano.Ciudadano Cortés, Juan José.

 

    Un saludo.

 

 

RACIÓN DE SUBVENCIONES


   Marchando. La Cámara de Cuentas. De Andalucía, claro. Se supone que es el órgano de control externo de los presupuestos y de la actividad económica, tanto de la Junta como de los ayuntamientos y, en general, de todo el sector público de la Comunidad. Sólo control. Ejecución, nanay de la China.


   Se pretende hacer creer al ciudadano que la Administración ingresa y gasta de forma correcta. O dicho de otra manera, que los recursos públicos se utilizan en aras al bien común y no a la satisfacción de los intereses privados de unos cuantos. Control. Sólo control, porque depende, orgánicamente, del Parlamento andaluz. ¿Que quién controla el Parlamento de Andalucía? Pues miren: el mismo partido que detenta el gobierno autonómico, desde que tenemos democracia en España. ¿Y qué partido es tal? No les quepa duda: el PSOE. ¿EL PSOE? Sí, el PSOE.


   El Informe evacuado por la Cámara de Cuentas pone de manifiesto las innumerables irregularidades y deficiencias que se producen en el marco del funcionamiento de las distintas Consejerías. Por ejemplo: se admiten solicitudes no ajustadas a norma; no se justifican ciertas actividades subvencionadas; existe laxitud o indiligencia en el seguimiento, etc.


   El control cuesta. Mas, de qué sirve este control si los informes apenas vinculan y las consejerías siguen haciendo de su capa un sayo. No es posible que en España y en Andalucía se hable de austeridad y la Cámara de Cuentas no denuncie el despilfarro. No entra en cabeza jurídica que la Constitución proscriba la arbitrariedad, y se dicten resoluciones carentes de motivación. Repugna a la ciudadanía el que el derecho fundamental de igualdad se convierta en el hazmerreír, toda vez que la discriminación forma parte indeleble de la acción de no pocas administraciones.


   Marchando otra de subvenciones. Oiga, que el pan está duro, que el pescado, congelado y caduca la carne; que los cubiertos, sucios, los baños, infectos y la cocina, con mugre. Oiga, que esta ración puede causar enfermedades al consumidor y problemas añadidos al establecimiento. Prevención. Higiene. Asepsia. Nada. Nada. Se le da y punto. Es de confianza. Sabe a qué atenerse.


   Pero bueno, es que la subvención perfecciona una relación jurídica. Sí, pero deben observarse unas condiciones legales. No caben el precario ni los saltos administrativos. Pues caben. Lo dice la Cámara de Cuentas. Los beneficiarios se llevan sus buenos dineros y la Administración,... ¿Qué gana la Administración? No sabemos el qué. Pero ganar, gana. Nadie da duros a pesetas. Nadie. Ni se fiscaliza ni se inspecciona. En su caso, ni se sanciona ni se revoca.


  Todo un ejemplo. A no seguir. Mientras los andaluces callemos, no pidamos tierra y libertad. Sea por Andalucía psoecialista, España separatista y esto, sí esto, para la humanidad.


   Un saludo.

27/03/2010 07:23 franciscovelasco Enlace permanente. sin tema

PINCHAZO DE LA BURBUJA INMOBILIARIA

 

Hacienda no sabe de dónde sacar. Es posible que, a estas alturas de la película, sea el único organismo que no se haya enterado de la crisis. De la crisis y del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Lo que estaba inflado como un globo en 2007, ha dejado escapar el aire artificial y, hoy, en 2010, ha perdido la obesidad mórbida de antaño. Los precios de ayer se han desmoronado hoy. Más allá del treinta por ciento de su antigua tasación. Así es, si así os parece, que decía Pirandello. Así es porque no hay tu tía, parafrasea Banco de España. Miguel Ángel Fernández Ordóñez lo ha dicho bien claro: “Los bancos y cajas de ahorros en su conjunto cuentan con provisiones suficientes para absorber un quebranto del 35% de su cartera potencialmente problemática de construcción y promoción inmobiliaria”. La declaración ha tenido lugar el día de la fecha. Pudo producirse tres años antes. Pero no. Hoy.


Hacienda debería, pues, enterarse de que los impuestos, ya sea el IVA ya el ITP, deberán aplicarse sobre los precios reales de compraventa y no sobre el valor inflacionario de hace un lustro. Pues no. Como no le salen las cuentas, el ente tributario esgrime el valor del catastro como clavo ardiendo para activar la escualidez de la fuente de ingresos. Le importa un silbato la crisis y un pito la verdad. Dinero. Lo que pretende es dinero. Y si acusa de fraude a todo comprador por el mero hecho de adquirir barato, debe demostrarlo pues en Hacienda recae la carga de la prueba. Mientras tanto, a recurrir, a litigar, a resistir, como dicen los juristas italianos. Viva la economía procesal.


La Agencia Tributaria actúa como si el mercado inmobiliario fuere un coso inmóvil, de figuras tan regladas, que al abc le sucede, inevitablemente, el d. Quiere dinero. No importa que las empresas del ladrillo entren en quiebra, que los expedientes de regulación de empleo se multipliquen, que los flujos financieros se sometan al vaivén de los intereses. No importa. Dinero. Es muy sencillo. El Informe de Estabilidad Financiera lo proclama: del total de la inversión en el sector de construcción y promoción inmobiliaria, los créditos dudosos suponen casi el diez por ciento del total invertido. El ajuste inmobiliario está comportando un riesgo añadido.


La subida de impuestos tiene sus defensores y sus detractores. En cualquier caso, hay que sujetarse a la norma. Se consumirá más o menos. La renta disponible determinará la capacidad de cada uno. Pero los impuestos se producen sobre la base imponible del producto. En la división inmobiliaria de la economía, la base imponible ha descendido. Más allá de un tercio respecto a mil días antes. Todos los propietarios de viviendas hemos perdido en el envite. Todos. Algunos, un poco más. Las familias que se han declarado en quiebra, ni les cuento. Los que han vendido sus joyas, no se han desprendido de las mismas por un acto graciable. No. Por necesidad. De la misma manera que los que se han visto obligado a vender sus viviendas. Por narices. Por supervivencia.


Señores de Hacienda. Es la crisis. Es el cambio de la base imponible. El Gobierno, que suba los impuestos. Pero que la base imponible se mantenga en los valores del mercado. Del mercado actual. Del mercado en franca recesión. No del mercado de la suave desaceleración. No sé si me he explicado. Pues eso. Rompan la hucha. Que la de los contribuyentes está, tiempo ha, hecha añicos.


Un saludo.

 

LUNES DE PASIÓN

 

    El Pathos griego recupera en el cristianismo toda su esencia. Grecia es la fuente de inspiración del mundo occidental. La Grecia clásica cedió su cetro a la Grecia helenística. Transformó la charis de Praxíteles en la contorsión mayestática del Laoconte. Al tiempo, el imperio universal de Alejandro fue absorbido, por la fuerza de las armas, en el tornado militar de la emergente Roma. Roma derrotó a Grecia, se dice. Verdad a medias. Roma triunfó en el campo de batalla, pero fue abducida, subyugada, por la Grecia de la cultura, de las artes, de las ideas.


   Cristo nació y murió en tierra romana. Belén era, entonces, romana. Y el judío rey vio la vida bajo la potencia de las legiones de Roma. Fue crucificado por romanos. Murió y fue sepultado en suelo imperial. La figura cristiana del buen pastor se inspiró en el moscóforo griego. Toda Roma fue Grecia. Toda la Hispania romana se nutrió del milagro heleno. Después recibimos la herencia “bárbara” de los visigodos y el fantástico legado de los musulmanes. Fue después, mucho después.


    El cristianismo impregnó tanto la cultura occidental que, veintiún siglos más tarde, el sudor del crucificado se mezcla con el nuestro, seamos creyentes o no. Se mezcla. Como Machado, subimos por la escalera para quitarle los clavos al nazareno Jesús. Claveteamos primero y, sangrante la herida, queremos arrancarle de la cruz. Laceramos y pedimos perdón para, sin solución de continuidad, limpiar la llaga impía.


   El Barroco exacerbó el sentimiento cristiano. Cristo no fue sólo el dios de muchos. Cristo fue la imagen de la humanidad esclava, cautiva, sojuzgada. El mensaje de Jesús fue un grito de superación, un estandarte de no rendición, una llamada a la resistencia, una negativa a la muerte de la libertad, un llanto inconsolable por la igualdad de los hombres y de las mujeres. Ese mensaje fue su pathos. El irresistible dolor que soportó el que dicen hijo de dios, fue el tablón al que se agarran los náufragos de la plebe en el océano bravío de los poderosos sin alma.


    Hoy, lunes de pasión, acudimos todos, asistidos, o no, del don de la fe, a la representación de lo que es la historia de la humanidad. Victorias y derrotas que jalonan las vidas en una secuencia multirrepetida. Cristo padeció. Todos somos pequeños cristos. Unos caemos antes, incapaces de admitir nuestra nimiedad pero, al mismo tiempo, de reconocer la grandeza que escondemos. La procesión de las palmas nos advierte de la futilidad de nuestros gozos, lo perecedero de nuestras alegrías, la inconsistencia de nuestros éxitos. Cristo se limita a decirnos que si la gloria del mundo pasa con la velocidad del rayo, la lucha nos curte con la lentitud más exasperante. Que, como nos transmitieron los filósofos griegos, el movimiento no es sólo el paso de la potencia al acto, que también, sino la pugna entre contrarios.


    Lunes de pasión. La potencia se actualizó. La noche y el día, la luz y la oscuridad, el bien y el mal, enfrentados. Tras la lucha, la vida. No es la muerte el fin. El fin es la vida. Nunca muere el espíritu. Nunca. Lunes de pasión, pero no de muerte. Lunes de vida.


    Un saludo.

 

LA MEDALLA DE AZNAR

 

 

Nunca antes voté al Partido Popular. Nunca. Hasta que José María Aznar asió -sí, asió- las riendas de la organización que fundara Manuel Fraga. Aznar miró a su derecha y encontró los restos del naufragio de la UCD. Giró después la vista a la izquierda y halló el páramo desértico. Nada por aquí, nada por allá. Y como los prestidigitadores, ale hop, voilà, el PP. De Alianza Popular al Partido Popular. Pocas veces un cambio de nomenclatura varió tanto una idiosincrasia. De la misma forma que un dirigente se hace líder cuando prescinde de la rutina y se lanza, a tumba abierta pero con paracaídas, a un futuro muy incierto. Muy oscuro. Muy complicado. Ahí entró Aznar.


Aznar. Una primera legislatura de ensueño que antecedió a cuatro años de prepotencia. En el momento en que los dirigentes suben al pedestal y dejan de pisar el suelo, -que nunca se ha de dejar de hollar-, creen mutar su carisma de obrero por su aura de patrón. Es un hecho que ha acompañado a tantos prohombres a lo largo de la historia. No ocurrió con Suárez. El pobre Adolfo bastante hizo con lidiar el lote que le tocó en suerte y con la cuadrilla que le adjudicaron. No hay elogios para agradecer su inmenso trabajo de estadista. Sin embargo, cual el divino Felipe González de los 202 escaños, el Aznar de las elecciones de 2000 sufrió el síndrome de la peana, el vértigo de la altura. El vértigo desequilibra hasta el extremo de turbar, de forma pasajera e incluso repentina, el juicio de los más cualificados, el raciocinio de los mejores.


No fue Irak. No. Irak fue, acaso, la causa formal. La causa eficiente fue otra. La causa eficiente fue la creencia de que es oro todo lo que el líder toca, decide, determina o hace. La mayoría absoluta con la que Aznar inició su segunda legislatura fue el telón que se levantó para comenzar el segundo acto de una representación que pudo ser grandiosa, genial, apoteósica, y terminó en la tragedia del atentado del 11-M. Ni siquiera el aviso del Prestige iluminó la nublada razón del Aznar más envanecido. El atentado de Atocha arrebató a Aznar la gloria. La magnitud de la matanza se multiplicó por obra y gracia de una prensa hostil y de un psoecialismo vengativo y cruel. Este articulista no discute tanto las decisiones como el modo. No discrepa de los conceptos, sino de los procedimientos. Está seguro de la aptitud del ex presidente, pero rechaza ciertas actitudes del jefe de aquel Gobierno.

 


Con todo, a pesar de todo, la figura de Aznar se ha convertido en santo y seña de una parte de la historia del siglo XX. El peso político de Aznar era manifiesto antes de acceder a la Presidencia. ETA puede dar fe. El González del Gal tenía fecha de caducidad y el hombrecillo del bigote empujaba con seguridad e inteligencia. El gran triunfo de Aznar está por llegar. La deriva política, social y económica del presidente Zapatero, ofuscado entre sus complejos y sus ambigüedades, acrece el recuerdo del estadista. Del estadista al politiquillo/politicastro media un precipicio demasiado abrupto. La diferencia es notoria. Los resultados asustan. La medalla que Aznar nunca se colgó, de la solapa del chaqué ha de pender. Es la insignia del bienestar del pueblo, la vitola del orgullo de la nación española, el marchamo de la calidad de un Estado democrático. El propio Aznar es la medalla. 


La medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos es una pasada. Una emboscada. Una más de la maquinaria goebbelsiana zapateril. El 11-M sirvió para entonces. La proximidad electoral -de nuevo, Atocha- tiene de los nervios al psoecialismo mercenario. Aznar es el tótem. Todavía lo es. El informe del Tribunal de Cuentas repugna a la ciudadanía más imparcial. Ni siquiera el Ministerio Fiscal de Conde Pumpido se atreve a esgrimir motivos personales espurios. Interés público, proclama la Fiscalía. No importa. El asunto será manoseado hasta la náusea. De ello se encargará la prensa del Movimiento. Del Movimiento Nacional del PSOE.


Como estamos en Semana Santa, habría que rezar: “perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen”. Sin embargo, uno no conoce según qué plegarias y, en su lugar, matiza: Si quieres perdonarlos, Señor, muy bien, pero saber lo que hacen, vaya que sí lo saben. Especialistas que son, Señor. Especialistas. Pero, Señor, que el perdón a ellos no implique la muerte de otros. Que el principio de reinserción social no lesione el principio de prevención de la criminalidad, Señor. Que Aznar merece una medalla. Lo que no merece es que sea estrangulado con ella.


Un saludo.

 

T.C. CONFIDENCIAL


El nombre parafrasea el título de la película que, sobre la policía de Los Angeles, dirigió en 1997 Curtis Hanson y protagonizaron Kim Basinger, Russel Crowe y Kevin Spacey. Mediado el siglo XX, la corrupción reinaba en la policía angelina al socaire del vicio que dominaba la alta e influyente sociedad de la época. No podía ser de otra forma.


Viene a la memoria de este articulista el discurrir social de la España de principios del siglo XXI. La política se adentra, hoy, en unas esferas de poder que expelen un mefítico olor. La avidez de poder dimensiona el espectro socioeconómico, desde un lado al opuesto. Los medios afines al Gobierno y a los dirigentes autonomistas bailan al son que interesa a los subvencionadores de dinero público. Que la redacción del periódico tal sigue el compás de la partitura, fajos de billetes de quinientos para alimentar el bolsillo desvencijado por la ínfima venta de ejemplares. Que una cadena de televisión es incapaz de asomar el cuello entre las olas de las TDTs, el organismo cual le insufla aliento vital a base de cientos de miles de euros para auparse a la balsa salvadora. Se dispara con pólvora del rey, del contribuyente soberano.


La ciudadanía se desespera, superado el estadío de asco, por el montaje que, a diario, erigen unos y otros. El despotismo ilustrado adquiere en los albores del tercer milenio de nuestra era, unos tintes de tiranía impensables en una sociedad democrática sana. Sana, que no vergonzante. La separación de poderes que preconizara Montesquieu ya fue enterrada por el inefable Alfonso Guerra, “mienmano” del gran cafetista Juan. De aquel entierro, este duelo. La batalla mediática en torno al poder judicial se tiñe de negro. Los jueces de la ley se enfrentan a la ley de los jueces. En el fragor de esta guerra de potencias, el acto se pudre. El acto es la justicia. Los Calamita y Los Garzón. Los Garzón y los Calamita. Las De la Vega y las Casas. Las Casas y las De la Vega. Unos, imputados. Otras, en el disparadero de las dudas de la gente.


Después de casi cuatro años de de debate, la sentencia sobre la constitucionalidad del Estatut está a punto de salir a la luz. Eso se dice. El rumor circula de vez en vez y con la misma cadencia que emerge, se ahoga en el propio vómito de la conveniencia de unos y otros. Y el Tribunal Constitucional, en medio. Rodeado por la polémica y condicionado por la política de derechas e izquierdas, el máximo intérprete de la Constitución dilata su Resolución. Casi 4 años de retraso que el común no puede comprender. O no se quiere creer. O, desde la buena fe, se resiste a aceptar.


En la rueda de prensa subsiguiente al Consejo de Ministro prevacacional, la vicepresidenta de la Vega se reviste del morado de pasión semanasantera y declara: “los tribunales siempre han respetado las campañas electorales". Toma ya. La justicia universal al albur de la política más localista. Las elecciones catalanas y las vascas. Las nacionales y las autonómicas. Las municipales y la sindicales. Todas las elecciones. Para la señora vicepresidenta, ojo, para la mano derecha política de Zapatero, el “tempo” ha de adecuarse al espacio y el concepto ha de someterse a lo razonado y razonable. O sea, la vice introduce lo que los juristas denominan un concepto jurídico indeterminado.

 

La indeterminación reside en qué entiende doña María Teresa por razonado y razonable. Si acorde a razón jurídica, si afín a intereses partidistas o si favorable a un territorio histórico. Las reglas del juego son sustituidas por el juego de las reglas. El poder sepulta a la autoridad en la medida que el violento aplasta al pacifista y la dictadura se encarama sobre los hombros de los sufragios asesinados.


Ay, doña Teresa, en Beinixidá empadronada de urgencia y en Madrid domiciliada de status. Ay. La agilidad de la justicia es dependiente. Dependiente. ¿Como la justicia? O como la injusticia. Mientras tanto, el Estatut sigue “palante”, hace camino al andar. Sigue siendo una ley en vigor y con legitimidad democrática. Mire, doña Teresa. Repare, doña Emilia. En vigor, sí, sin duda. Con legitimidad democrática, no me lo creo. Lo legítimo es lo lícito, lo cierto, lo genuino y lo verdadero en cualquier línea. En cuanto a lo democrático, se refiere a la política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno de un Estado. El pueblo español vota. Ahí comienza, y termina, su gestión. Corto recorrido para tan amplia zancada. Ay, doña Teresa.


En el despotismo ilustrado, todo era para el pueblo pero sin el pueblo. Qué me da que ahora es peor. Todo para los partidos y al pueblo que le den... palos en las costillas y paro en la dignidad. Lo dicho. Me acuerdo de L.A. Confidential. Lo malo es que esta película no se proyecta en sesiones de cine, sino en los telediarios. Y no es de cine negro. Más parece de rosa roja en  puño prieto y opresor. Y las doñas no tienen semejanza alguna a la Bassinger. Si al menos... No convencen por la razón. Tampoco seducen por los sentidos. Ay, doña María Teresa.


Un saludo.



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