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TERRORISMO LINGÜÍSTICO
Decía Nebrija: "Lingua imperium est". Anda que sabía poco el humanista lebrijano del siglo XV. No acuñó la idea, sin embargo, nuestro compatriota. Es tan antigua como la filosofía. Sócrates consideró la mayéutica como la palabra que alumbra la enseñanza. Pero puede alumbrar tanto, que llega a convertir el verbo en azagaya envenenada. Lo saben muy bien algunos contertulios de Tele cinco que dicen aborrecer la violencia física pero incitan a ella con sus desmesurados ataques de cólera oral.
La política lingüística de la Cataluña actual marcha por ese sendero. Dominar la lengua es el paso previo al logro de su afán independentista. Lo tienen tan claro que a ese objetivo subordinan la ley y a ese fin dedican los medios a su alcance. Que son muchos. La llegada de un cordobés, Montilla, al trono catalanista ha supuesto un impulso en este sentido. Que Puyol tiene seny, él, Montilla, el psoecialista avinagrado, tiene al Gobierno cogido por los perniles. Que Carod le echa una carrera hacia la sima del esperpento, él, Montilla, "esprinta" hacia la meta de las sanciones rotuladoras. Que un honrado comerciante publicita su negocio en castellano, allá va la tijera inquisidora de Montilla, él, el psoecialista, y le toca los bolsillos.
Es el abuso del derecho institucional llevado a instancias de terrorismo. La cartelera, en catalán. Las inscripciones en catalán. Por la fuerza. No por "huebos", no. Por el terror a la multa millonaria. Montilla, el psoecialista, ampara esta política de inmersión que, en realidad, no es sino una política de terror, propia del más genuino Robespierre. Mientras tanto, Zapatero sonríe, labios y cejas circunflejos, la maldita gracieta de su aliado. Nos necesitamos, comentan entre ellos, bien ufanos por su incestuoso matrimonio de conveniencia. Se necesitan. Prebendas a destajo justifican el mantenimiento de esta política de acoso y derribo a lo español.
El catalán les trae, al mismo tiempo, al cabo de la calle. Les importa un pimiento Cataluña. Es la venganza de los charnegos desclasados. La toman por el pito de un sereno. Poder y ambición. Ambición y poder. Zapatero y Montilla. Un par de gemelos engendrados en el útero desmochado de una ideología de bote. Al bote. Esta multa al bote. Ricos. Se están haciendo ricos. La lengua fuera, no por cansancio. La lengua fuera, como signo de burla. La lengua viperina que inocula veneno en vez de tender puentes de comunicación. La lengua bífida que atrapa a sus presas para engullirlas después.
Terrorismo lingüístico, oigan. Lo peor es que no hay un grupo policial antiterrorista sobre la materia. Lo peor es que Zapatero, el prejubilado pensionista, acusa al viento de ser el dueño de la lengua. De la tierra, por supuesto. De la lengua, más que sí.
Madre, están convirtiendo el tesoro-lengua en la lengua-alfanje. Qué pena.
Un saludo.
DESIGUALDAD INADMISIBLE (Privilegios de políticos)
Recién comienza febrerillo, el loco, los ánimos se encrespan y la razón se nubla. Acaso el esfuerzo de la cuesta de enero, llena de repechos insufribles, haya agotado nuestras energías físicas y mentales. Uno acepta parcialmente ese "acaso". Es una parte muy pequeña de una casuística muy grande. Verán. El artículo 14 de la Constitución -la Carta Magna que el Tribunal Constitucional lleva tres años manoseando para cargársela o para desvirtuarla con el fin de congraciarse con el Gobierno de Zapatero, preso de las huestes del tripartito catalán- es muy explícito. Largo y extenuante párrafo, pardiez. Pero había que decirlo, ¿no?
Explicite, pues, articulista, y no se enrolle Charles Boyer. El dicho artículo 14, decía, consagra el derecho a la igualdad. Este derecho adjetiva a todos los demás derechos y libertades. Los adjetiva a todos. Sin él, la dogmática constitucional sería pura calamidad y la democracia, desvergonzada demagogia. -Pues, ¿qué dice? Así: "los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social". Mi interlocutor me arroja, acto seguido, toda una furibunda andanada verbal. -Bueno, eso dice, pero entre el dicho y el hecho hay un trecho. Es como identificar la España real con la España oficial. O la teoría y la práctica. Vamos, anda, a otro perro con ese hueso.
Mire, prosigue entre cabreado y violento, fíjese en el tema de las jubilaciones y de las pensiones en general. No ya en el paro ni en la vivienda ni en el desequilibrio regional ni en la corrupción desoladora. Centre su mente en la inseguridad social que genera el anuncio de cambio de la edad de jubilaciones. 67 años para un españolito de a pie si quiere percibir el cien por cien. Sesenta y siete. Para los españoles en general. Para los españoles especiales, criterio distinto. ¿No se da cuenta, hombre de Dios, que la Constitución se está convirtiendo en una carta rota a pedazos, no por las Autonomías, que también, sino por los que rigen los destinos del pueblo? Que no, articulista, que no, que hay tanta igualdad como democracia. Es decir, un mojón de carretera en el desierto de los Monegros. Déjese, entonces, de monsergas y acepte que esta democracia es tan vergonzante porque así es el pueblo español. Se repite, ¿se entera bien?, el "viva las cadenas" aclamando a Fernando -Zapatero- Séptimo. ¿Se entera o se lo repito?
Mire, articulista de las narices, y lea la prensa del día. Los políticos. Los padres de la patria. La grey de élite de los partidos. Los paniaguados que compensan su docilidad gregaria con pingües beneficios sociales y económicos. Mire. A ellos no afecta la subida de impuestos con que nos castigó el Gobierno a los ciudadanos. A nosotros, neo-súbditos, el cien por cien. A los diputados y senadores, la cuarta parte. Para ellos, exención fiscal. Para el pueblo, mayor gravamen. Nobleza privilegiada y pueblo avasallado. Revolución Francesa, qué lejos te quedaste.
Pero le digo más, por si no le ha quedado claro, me fulmina con la mirada y endurece la voz. Ministros, diputados y otros altos cargos pueden compatibilizar varios tipos de pensiones. Los pobres trabajan tanto y tan duro que, al final de su vida política, aunque sean siete años, reciben una compensación por sus desvelos patrióticos. Los pobres. A los mineros, profesores, albañiles, fruteros y todos los gremios que quiera, ricos ellos, otro mojón kilométrico, esta vez del páramo mesetario. Para éstos, treinta y cinco años de cotización. Para los privilegiados, basta con siete. Están muy desgastados, comprenda, su arrastre diario provoca enfermedades graves como la reptilitis. Infatigables ellos.
(...) No digo ni mú. El torrente dialéctico del interlocutor me disuade de pronunciar discurso alguno. La verdad es que poco mensaje cabe ante la evidencia. El pueblo, a pagar. Los políticos de altura no son el pueblo. Los de bajura, son de cabotaje. Atracan en puertos amigos sin alejarse demasiado de las sedes oficiales del partido que les dará de comer. Refería George Orwell: Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros". Verdad.
Un saludo.
BOLSA SIN VIDA
Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Así se expresaba, según la leyenda, Arquímedes de Siracusa. Un punto de apoyo real. Muy real. No ficticio. Con la palanca, se mueve el mundo. El problema es el punto de apoyo. En su hallazgo reside el éxito. El punto de apoyo es la credibilidad. El crédito. El crédito, no entendido como préstamo (que sería una consecuencia) ni como una deuda (otro efecto). El crédito en su acepción de confianza hacia una persona en la seguridad de que va a cumplir los compromisos que contraiga.
Le voilà, que dicen los franceses. El quid de las operaciones bursátiles radica en la certeza, no exenta de riesgo, por los valores a los que se apuesta. Es como el póker. Cabe el farol y, a veces, se gana. Son las menos. El triunfo lo proporciona la confianza en la gestión y en la seguridad del producto. Cuando una empresa cotiza en bolsa, debe descubrir el cofre de su estado financiero. Revelarlo sin cubrirse, sin alterarse, sin contaminarse, sin simularse. Esos informes son la llave matarile que precisa la Administración reguladora para desarrollar su función de control y que necesita el interesado para asegurarse la dimensión de su juego. Si los estados financieros se maquillan o, simplemente, se someten a la cirugía de la estética, la desconfianza se apodera del mercado.
El petróleo muerde la economía. Hasta qué punto. Los fabulosos beneficios de las empresas petroleras están disminuyendo. ¿Cómo es posible si el oro negro es la fuente energética por antonomasia? ¿Es que ha descendido la demanda de ese carburante? La respuesta es no. Un rotundo no. Las petroleras distribuyen y surten, pero tardan en cobrar. No hay un euro en las empresas suministradas. Los préstamos, por los suelos, dada la morosidad rampante. Los bancos se retraen y contraen. Los promotores compensan su descalabro entregando miles de viviendas a las entidades que las financiaron. La industria, en retroceso. No hay crédito porque hay morosidad y hay morosidad porque no hay palanca.
Fallan, pues, la palanca y el punto de apoyo. No hay, entonces, movimiento. La quietud económica es el vicio del estancamiento muscular del mercado. Un mercado atrofiado termina su vida en la quiebra técnica. Como los Függer en la Edad Moderna. No hay pulso. No hay vida. Las oscilaciones del mercado (sube poco y baja más) hacen pensar en una cierta salud del paciente. Sin embargo, los latidos no son nada firmes. El cliente no pone de su parte. El hospital carece de medios. Los médicos no se atreven. ¿Y el regulador estatal? Ni está ni se le espera. No está porque no tiene credibilidad ni inspira un poco de confianza futura. No se le espera porque, de venir, el estropicio sería de campeonato.
Bolsa sin vida. Actuación inane. Regulador oculto. Se espera el milagro de la reactivación. El milagro. A ver si Zapatero, en su oración obamaniana, reza lo bastante. Mas no tiene fe. Lo mismo que le ocurre a la economía española con él. Ni un ápice de confianza. El gerente del hospital es, a la vez, el cardiólogo jefe. No hay nada que hacer. Salvo un desembarco electoral que traiga aires nuevos y gestores valiosos. Que no, al garete nos vamos todos. Si el mercado languidece, la bolsa se queda sin vida. No es la bolsa o la vida. Es la bolsa sin vida.
Un saludo.
CONGREGACIÓN ZAPATERIANA
Una de las acepciones del verbo rezar es decir por escrito una cosa. No es aplicable este significado al rezo que, es de suponer, practicará el señor Zapatero en Estados Unidos. Más bien, debe referirse a la idea de dirigir alabanzas o peticiones en señal de culto. Culto entendido ya como homenaje que se tributa a Dios, a la Virgen o a los santos, ya como devoción que se siente hacia alguien o algo. Rezar con Obama, sí. Por las víctimas de ETA, no. Por el soldado asesinado en Afganistán, menos. Con Obama, sí reza. Con grandes empresarios, también. Con la soldadesca, va a ser que otro día.
Zapatero, el todavía presidente, se ha publicitado como acérrimo adalid del Estado laico, es decir, de un estado independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Lo cual me parece, en principio, bien. Sin embargo, nuestra Constitución no habla de Estado laico. Sí afirma que ninguna confesión tendrá carácter estatal, lo que se deriva del respeto al derecho fundamental de libertad religiosa. Libertad religiosa. Libertad. La confusión de mosén Zapatero entre lo laico y lo confesional hace que uno albergue dudas sobre la capacidad comprensiva e intelectual del secretario del PSOE y/o sobre la tragedia de sus buenas/malas intenciones. ¿Que por qué? Sus ataques a la Iglesia católica han sido reiterados, constantes y contumaces a lo largo de sus seis años de desgobierno. ¿O no? La defensa del aborto como un derecho, en vez de como una facultad contemplable, revela su catadura moral y su voluntad de afrenta a las más esenciales ideas cristianas. ¿O sí? Tantos ejemplos...
La presencia del presidente del Gobierno español en el tradicional acto religioso al que ha sido invitado por Obama es, sin duda, polémico. No sé si hablará de Dios. De la religión como sistema de creencias sagradas. De la Iglesia como Asamblea de fieles. No lo sé. Mas me aventuraré a pronosticar el contenido de su discurso basándome en la sensiblería del personaje que atribuye al viento la propiedad de la tierra.
El poco ilustrado Zapatero, que dice haber releído en Navidad a Keynes, aludirá a la filantropía como su religión civil. El amor a la humanidad. A toda ella, sin distinción de ideas, razas o convicciones. Filántropo Zapatero. Tan filántropo, que legisla cuándo y cómo pueden morir los nascituri. Tanto ama a la humanidad, que rechaza la presencia de crucifijos (símbolo del amor al prójimo) en espacios públicos. Su amor a los seres/seras humanos/humanas (que diría Bibiana) le impulsa a fomentar la igualdad entre los ciudadanos, dentro del partido, por supuesto. La prosperidad moral y económica de la sociedad es el motor que alienta su política de paro, a fin de que el trabajo no interrumpa la oración constante. Seguro que, a la vista de "El rezo del Angelus" de Millet, ZP se molesta. No por la oración puntual de los trabajadores. Por su trabajo. Quietecitas, en paro, gusta más al presidente por accidente.
Filántropo y aliancista. En su persona se re-ligan la espiritualidad del ser atormentado y la sensibilidad del verdugo atormentador. Confluyen en su figura Hyde y Jekyll, ángel y demonio, guerra y paz, noche y día, odio y amor. Encrucijada de caminos en oposición. Eso es Zapatero. Punto de encuentro. Como creyó serlo Rasputín. Rasputín. Revolución rusa. Romanov. Borbones. Ya estamos: los Borbones como los Romanov. La burra al trigo.
Un saludo.
RIESGO PAÍS, PAÍS EN RIESGO
Íntimamente ligadas las expresiones, sí, pero distintas. Los economistas han acuñado el concepto "riesgo país" y lo han definido con gran propiedad: el que entraña un país para los inversores extranjeros. O lo que es lo mismo: cada día que desgobierna Zapatero, la inversión foránea huye despavorida. Cosa lógica. Ningún empresario invierte por amor al arte. Quiere beneficios. Un descenso de las ganancias previstas les pone de los nervios.
España ocupa un alto lugar en el índice riesgo país. ¿Por qué? Porque la deuda pública desmesurada que está emitiendo el señor Zapatero ha conducido a España a un riesgo casi inasumible. Me explicaré. Si la deuda española se ha incrementado de manera desorbitada, ¿cómo vamos a pagar a nuestros acreedores? Si seguimos emitiendo deuda y determinados países nos la compra, van a elevar el interés que exijan por dicho préstamo. Si por cada mil euros de deuda, el índice nos situaba en un interés del siete por ciento, cuanto menos confianza inspiremos a los prestamistas, mayor interés nos exigirán en el futuro. De esta forma, si por cada mil euros, abonábamos mil setenta, a partir de ahora, pagaremos mil ochenta, mil noventa y más y más.
En el marco de una economía saneada, con una tasa de desempleo en torno al ocho o el diez por ciento, el Estado se puede permitir el lujo de emitir puntualmente más deuda. Pero en España, cercano el paro al 20% de la población activa, disparados como cohetes los subsidios de desempleo, clausuradas miles de empresas, en polvorosa los pies de los inversores internos y foráneos, derrumbado el sector inmobiliario, inflada la Administración Pública, desterrada la política de innovación, fracasado el sistema educativo, cautivos los sindicatos, y rota la confianza en el equipo gubernamental, en España, digo, la calificación de riesgo país se va a las nubes. Así, éramos pocos y parió la abuela.
Las pasarelas por donde transitan las economías real y financiera, no tienen por qué ser paralelas. Sus caminos pueden seguir una relativa divergencia. Relativa, mas no absoluta. Relativa, pero no opuesta. La plausible convergencia, ligeramente desviada, ha desembocado en una divergencia escandalosa. Cuando esto ocurre, el sistema tiene los cimientos de barro y por mucho cuidado que pongas, el tortazo no lo evita nadie.
Este articulista no quiere culpar al presidente Zapatero del desbarajuste del sistema. No. Sería mentira y, por tanto, injusto. No obstante, sí responsabiliza a este señor de la escoliosis de esa columna vertebral de la sociedad española. Sí le imputa el engaño continuado, pertinaz, intencionado y electoralista de vender como pura sangre lo que era uno de los caballitos famélicos de Juan Guerra. Sí le imputa su malsana soberbia política de querer ser Aznar a pesar de carecer de los atributos de su predecesor. Sí le acusa de convertir el Estado en un cortijo verbenero donde reina el jolgorio, imperan los caciques, mangonean los oligarcas, padecen los jornaleros, sufren los parados y se satisfacen los corruptos.
El riesgo país, señor Zapatero, nos lleva a un país en riesgo de quiebra. Y mientras, usted, tonteando en la tierra de la NBA. Por mí, como si quiere quedarse. Favor el que nos haría a los españoles. El problema es que sus seguidores, o secuaces según qué casos, van a seguir vendiéndonos la vespa como una Harley Davidson. Donde irás, buey, que no ares, decía un amigo. Dónde.
Un saludo.
ALIANZA DE BLANQUEADORES: EL ZAPATERAZO
Un servidor es demócrata desde 1978, cuando el pueblo aprobó la Constitución. Antes, me sentía demócrata, pero serlo era imposible. En una dictadura no se puede ser demócrata. Sentirlo ya era cosa grave. Si expresabas tu sentimiento, estabas perdido. Nadie te quería. -Rojo, comunista, te insultaban. La gente huía de ti como un apestado. Vestías pana y, quasi barbilampiño, dejabas crecer la barba y la cabellera. Te distinguías en el fondo y remarcabas la forma. Tiempos de Franco. Años de dictadura. Décadas de necesidades. Vida sin libertad.
El “ordeno y mando” no era expresión exclusiva del dictador que murió en la cama. Que va. El ordeno y mando era el latiguillo del padre, del maestro, del jefe de centuria, del comisario, del gobernador. Ordeno y mando. Cuanto menor el rango público, más represor el dictado del ordeno y mando. La dictadura es un mar de aguas sucias. La ciudadanía que surca a nado esas aguas, no puede sino tragarla de una vez o beberla a buches. De una manera u otra, nos bautizamos civilmente y matrimoniamos en lo político en ese oscuro piélago. No cabía la posibilidad de atravesarlo en barco. En la dictadura no navega buque republicano o monárquico alguno. Sólo las galeras tienen licencia.
La Constitución logró el milagro de que los demócratas de sentimiento alcánzaramos la gloria de gritar a los cuatro vientos la bienvenida al ser. Gran trecho ese del sentir al ser. Al ser demócrata. Del platonismo democrático a la consumación democrática. De ese armario salieron, en rebaños informes, otros que se proclamaron demócratas cuando ayer bebían del licor de la dictadura. Los neoconversos dejaron la gomina de los viejos tiempos para vestir a la usanza de los combatientes de la izquierda antifascista. Los marranos que se cambiaron de chaqueta en milésimas de segundo, buscaron con igual prontitud el poder. El poder es el mismo con Franco que sin él. El poder carece de ideología y de escrúpulos. Por el poder, se miente, se acosa, se ofende y se mata.
Los delitos de la dictadura se siguieron cometiendo. Eso sí, con sutileza, con talante, con disimulo, con taimada astucia. De pronto, afloraron los Zapatero, los Blanco, los Bermejo, los Bono, que en España fueron, y son, apostataron del origen franquista de sus padres y parientes, y abrazaron la democracia como el que se aferra al tesoro que les facilitará su vida. De esta manera, ocultaban en la forma la dictadura que bebieron a granel. O eso creían, que no se les notaban las reminiscencias de antaño. Se equivocaron. Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Ejemplos de este cinismo impenitente, los que quieran. Les citaré dos como más ilustrativos. El primero, RUMASA. La gracia costó a los españoles un ojo de la cara y el otro está a punto de perderse. El dictador que promulgó el decretazo anti Ruiz Mateos fue don Felipe González. El segundo, ocupa titulares de prensa en estos días. El decretazo anti controladores aéreos. El dictador que se lo sacó de salva sea la parte, el señor Zapatero. Lo que pueda costar a España esta acción va a ser un pico. Un pedazo de pico. Si no, al tiempo. Es el pico, y la pala que, como resultado de la acción de regreso, este articulista entregaría al señor Blanco y a la señora De la Vega, para que penaran, en amor y compaña, el pecado de lesa arbitrariedad que acaban de cometer.
Decretazo que te crió. Después vendrán el pensionazo, el congelazo salarial, el bombazo etarra, el golazo a los impuestos y el subsidiazo. A los que no obedezcan, el paredón. Salieron del armario vestidos de bailarinas democráticas. Sin embargo, bajo los tutús se les veía el armatoste de pegar, la porra de sacudir, la barra de torturar. No se puede engañar a tanta gente tanto tiempo. Les supura la mala leche.
Un saludo.
EL BARÇA ES DE ESPAÑA
Algunos trepas catalanistas, que se alinean en la derecha o en la izquierda, da igual que da lo mismo, se arropan en símbolos para esconder su nadería, su escasa entidad personal. En Cataluña, el principal monumento de catalanidad es la lengua. En Barcelona lo es, sin embargo, el Barça. El Fútbol Club Barcelona. La cosmopolita Barcelona, orgullo de la burguesía má avanzada, se deja conquistar por la fuerza de un club de fútbol. Más que un club, perdone, mucho más que un club.
Sempre he cregut que lo més valios de qualsevol cultura es el seu idioma, me dice Joan. Y yo, replico de volea. La lengua es la base cultural de un pueblo. La base. Los catalanes tienen gran suerte. Como los valencianos, los vascos o los gallegos. Asientan su cultura sobre dos bases lingüísticas. El catalán y el castellano son dos caudalosos ríos que enriquecen la humanidad y la humanística de un pueblo. Qué suerte.
Un servidor, que es andaluz y que se enorgullece de su cuna, bebe, sin embargo, sólo de las aguas del Amazonas castellano. No obstante, aspira a bucear en las otras riveras que riegan España. A veces, confundimos los términos, los conceptos, las expresiones, y los prejuicios nos hacen cortos de entendederas. Para este articulista, tan español es el castellano como el catalán. Los británicos sólo tienen una lengua. Y los poderosos alemanes, otra. Nosotros, varias. Rica cultura en un culto pueblo.
Y si el catalán es una lengua de España, el Barça es un club español. Tan español como el andaluz Betis o el valenciano Hércules. Uno reivindica la riqueza y la variedad de España, se jacta de la potencialidad comunicativa del castellano y se muestra todo lo arrogante que se puede al defender el patrimonio cultural de nuestro país.
Oiga, me dicen, que el artículo 3 de la Constitución nos anuncia que el castellano es la lengua oficial del Estado. Perfecto, le respondo con prontitud. Lo es el castellano. Y si desde un punto de vista político o jurídico, convenimos en denominar español a la lengua oficial de España, pues muy bien. Pero desde la perspectiva de la lingüística, hablamos castellano. Españolas son, por supuesto, todas las lenguas que hacen diversa y plural a nuestro tierra, a nuestra nación y a nuestro Estado.
Si yo fuera catalán, me agraviaría escuchar que se confunde el español con el castellano. Se discriminaría al catalán o al vascuence o al gallego, por tener un ámbito de difusión más reducido. Los ríos, como las lenguas, no por tener menos longitud dejan de ser más caudalosos ni más rápidos. La España de los mayorazgos dejó de ser hace tiempo. En las herencias, las hijuelas prevalecen. Hijos, todos por igual. Catalán español como el mismísimo bable. Venga riqueza lingüística, ya que la económica nos da la espalda.
Y el Barça, de Barcelona, nada. De Laporta, menos. De los Montilla, Carod, Mas y otros Millet, res de res. El Barça, de mi hijo, de los barcelonistas de Aracena y de Ferrol, de Almagro y de Alcaudete. Barça de España. Visca el Barça. Visca Espanya. Vivan. Lenguas que unen y nos dan vida. Joyas. Tesoros. Rica España. Y varia. Y diversa. Qué suerte.
Un saludo.
PRENSA DE ULTRAIZQUIERDA
Cierta prensa. Se autoloa como progresista. Pura mentira. Está al servicio del Gobierno psoecialista. Oigan, sí, al servicio. Así, cuando en éste no hay ideas, descalifica las del adversario. Cuando les falla el líder, asalta la dignidad del otro. Cuando la gestión gubernamental fracasa, arroja bombas fétidas contra el ejecutivo opositor que avanza. Cuando la izquierda toma el poder, rinde culto al jefe en la confianza de recibir las monedas que premian sus bufonadas escritas u orales. Cuando el señor feudal busca, y paga, a un payaso más dependiente y servil, se siente preterida y amenaza con los infiernos de la venganza más caliente. Cuando suenan tambores y cornetas que anuncian el desembarco de la derecha, esta prensa vasallática se apresta a cargar las pistolas del odio. Es el sino del mercenario. Da igual que esgrima florete, empuñe daga o del procesador de texto haga apédice manual. Da igual. Lo que importa es atacar sin tregua, hasta hundir, al contrincante. Que ya no es un simple adversario. Que en enemigo se convierte.
Al enemigo, ni agua, gritaba desaforado cierto argentino antrenador de fútbol. Ni agua, recriminaba, bravo, al jugador que se compadeciera de la sed del compañero del equipo contrario. He ahí la táctica del vencedor. La izquierda en el poder, la prensa acólita denomina "derecha" al partido de la Oposición. A medida que las encuestas otorgan al Rajoy de turno posibilidades de conquista, ya deja el sustantivo derecha y se decanta por el despectivo, y peyorativo, "derechona". Sin embargo, si los sondeos aprietan hasta cercar la torre gubernamental, entonces ni derecha ni derechona son términos propios para golpear debidamente a los sitiadores. En ese instante, utiliza el concepto "fascista" y comienza, frenética, a sembrar dudas entre los posibles votantes. Mas, si llegado el momento, los defensores a ultranza de la fortaleza que cobija sus tesoros, ven todo perdido, afilan la garra dialéctica y sueltan su famoso grito de "ultraderechas". ¡Que viene la ultraderecha!
De la derecha de la Oposición pasan, a pasitos cortos y picados pero endiabladamente seguros, a la ultraderecha del posible nuevo Gobierno. Los actores de la pluma y del noticiario audiovisual, dizque demócratas, lo hicieron con Adolfo Suárez, se ensañaron con José María Aznar y se disponen a repetir hazaña con el futurible inquilino de La Moncloa. La estrategia, cien veces empleada, no deja de dar sus frutos. Si no logran derrotar a los que les privarán, parcialmente, de su pesebre, tratarán por todos los medios de advertirles que, de hacerse con el poder de las urnas, tendrán que contar con la vileza envenenada de sus lenguas de víboras. Sólo si la ofendida "ultraderecha" cede al chantaje, volverá a ser llamada derecha. Simplemente María. Ah, la prensa.
¿Y quién es, articulista, esa facción tan poderosa capaz de dominar al Partido Popular? Fácil respuesta: el cuarto poder. La prensa. La prensa mercenaria. La prensa que recibe dádivas en forma de subvenciones y prebendas. La prensa que subordina el derecho a la información veraz a la capacidad de llenarse los bolsillos a cambio de la información más tendenciosa. Pero, ¿es posible que haya, en nuestros días, medios que actúen de esta manera tan vergonzante? Por favor, los hay a docenas. Por un puñado de euros, mienten. Por dos montones, apuñalan. Por más, son capaces de matar. Yo, por dinero, ma-to, MA-TO. ¿Comprenden? Pues eso. Lean la prensa local o nacional. Reflexionen a continuación, sobre lo leído. Juzguen, pero no condenen. Basta con que analicen y, posteriormente, voten en conciencia. Descubrirán que la ultraderecha no es tal. Que es la derecha vencedora en buena lid. En buena lid. Sin atentados del 11-M ni nada parecido.
Si el artículo se titula “ultraizquierda”, ¿por qué insiste en lo de ultraderecha? Porque es la ultraizquierda la que descalifica, sin fundamento, a la derecha que está o que viene, a fin de deslegitimar lo que la ciudadanía le ha concedido: su voto. El sufragio limpio. Por eso, pertenecen, ellos, sí, a la ultraizquierda. A la ultraizquierda cavernaria que sólo ve sombra en el Partido Popular y luces en el de Zapatero. Luces remuneradas, eso sí. Y muy bien. Con la pólvora del rey. Con el dinero del pueblo.
Un saludo.
MIEDO A VOLAR
El decretazo del ministro Blanco recuerda la patada en la puerta de su compañero Corcuera. Tal para cual. Pasa el tiempo, pero los hábitos antidemocráticos marcan a fuego a algunos dirigentes del PSOE. Son señales indelebles de un sectarismo inserto en los genes políticos.
El problema de los controladores aéreos no está, ni de lejos, solucionado. Si acaso, aparcado. No me refiero a los múltiples coletazos que propinará el cetáceo acorralado. No. Lo que apunto es a la seguridad aérea que proporcionará al viajero una posición tan encontrada como la que se refleja. La pregunta no es: ¿se estima que en Semana Santa puede haber huelga? Con ser importante el tema, no deja de ser coyuntural, puntual, estacional. La cuestión es de mayor calado. Se aposenta en la estructura. ¿Se añade un plus de peligrosidad a los vuelos?
Me explicaré a fin de no provocar alarma. Mao, el histórico líder de la revolución comunista china, creyó que la laboriosidad de su numeroso pueblo bastaba para acometer las grandes empresas económicas que precisaba el país. Convocó, pues, a millones de compatriotas a un trabajo extenuante que propiciara el desarrollo económico de su pueblo. Se equivocó. No es suficiente el querer. No triunfa, siquiera, el que puede. Es imprescindible el saber. Si falla éste, el derrumbe es total. Se manifiesta, una vez más, la tragedia de las buenas intenciones. El gran salto adelante de los chinos se tradujo en un batacazo de mil pares. No es posible el desarrollo económico, cultural, educativo, etc. sin técnicos, sin expertos, sin científicos, sin peritos. Un albañil al uso podrá construir una casa pero nunca se responsabilizará de las torres Petronas. El tema, de tan obvio, es un axioma.
Pepe Blanco es de los que piensan que si él, que carece de estudios universitarios, ha llegado a ministro, es debido a su valía intelectual. Yerra. Blanco se equivoca como los pigmeos Mao que en el mundo son. Blanco podrá ordenar y mandar en virtud de su poder legal. Sin embargo, como carece de autoridad, nunca podrá dar ejemplo. Que los controladores aéreos se arriscan, mazazo en salva sea la parte. Liberalizo la función y asunto terminado. Que no, Blanco, que no. Que los controladores, como los pilotos, los ingenieros o los profesores no se nombran a dedo como se hace con los ministros. Que no. Que la cosa es mucho más seria. Que los controladores son personas muy preparadas y su misión es clave en el incesante tráfico aeroportuario. Que se le meta en la cabeza, ministro. Que se deje de grandes saltos adelante, no sea que tengamos una desgracia de la que nos condolamos todos para muchos años, Nosotros nos condoleremos, pero usted se iba a enterar.
Los pasajeros de aviones ya tenemos suficiente con el miedo a volar. No agregue usted otros componentes a ese miedo. Miedo a despegar y a aterrizar. Mas no porque se dude de la pericia del piloto o de la calidad del avión. No. Miedo a causa de que los controladores aéreos sustitutos no sepan hacer su labor con la aseidad de los sustituidos. Miedo a que los controladores de ciertos aeropuertos sean suplidos por aparatitos tecnológicos que, en modo alguno, son de todo fiar.
Lo dicho. Uno está harto de aficionados. Pero de dictadores de porra, hasta la coronilla, oigan. Hasta la coronilla. Les aseguro que ni siquiera conozco de vista a controlador aéreo alguno. A controladores inquisidores y censores, a muchos. Blanco, por ejemplo.
Un saludo.
CONVULSIÓN EN EL PSOE
La caída del imperio psoecialista es cuestión de días. Aunque la frase de Aznar es demoledora, sólo la suscribo en parte. Estoy de acuerdo con que nadie hizo tanto daño a España como Zapatero. En lo que discrepo es en la segunda parte: en tan poco tiempo. Seis años de desgobierno de un país constituye una eternidad, una cadena perpetua sin revisión de condena. Mucho daño y mucho tiempo. Tanto desprestigio y tanta ruina. Cantidad de terrorismo y cantidad de corrupción. Paro enorme y crisis bestial. Todo ello en un sexenio antidemocrático y contra-revolucionario, pleno de errores, ignorancias, empecinamientos y talantes desprovistos de sentido común. Un daño excesivo en un tiempo interminable. Interminable, pues el "terror" a lo Robespierre no ha llegado, aún, a su fin.
Se tiran de los pelos. La guardia de corps expele malos olores de odio y vomita culebras de ofensas. Blanco firma decretazos como Franco condenas de muerte. Leire Pajín se llena los bolsillos mientras millones de desempleados se arraciman en las colas del INEM. A un Solbes ineficaz sucede una ministra que a todo dice sí, bwana. La señora Aído, ministra, es, per se, una calamidad y una catástrofe juntas. Chacón juega a generala y toca a rendición antes de la lucha. Chaves hace como si lo de MATSA fuera agua de colonia en vez de aguas teñidas con diez millones de euros. De la Vega, empadronada en Beneixidá por su santa voluntad, viaja y viste, viste y viaja. Alucinan en colores. Alianza de alucinados. No se bajan del burro. Erre que erre. La culpa, del PP. A ver, voceros de la ultraizquierda, que bien os lleváis la pasta, a ver, digo, si propagáis la conspiración urdida por Rajoy y el Financial Times, reclama la portavoz del (des)Gobierno. No hay manera. El mercado se ha saturado de mentiras, engaños y tropelías.
Las Autonomías, a la caza de trenes independentistas, se envalentonan al abrigo de un presidente absentista de la nación española. Los casos de corrupción económica se multiplican al socaire de la ruina moral que se ha adueñado del país. Sanidad y educación pugnan en retrocesos cívicos a la vista del fracaso general de los resultados. El Ministerio de Justicia, a los pies del Fiscal General del Estado y éste, mudo, se parapeta no sea que el morlaco de Baltasar Garzón le cornee en un descuido. La vivienda ni se vende ni se abarata lo que debe. La Bolsa, entubada, apenas late. La deuda del Estado como un globo, dos globos, tres globos, a punto de explotar.
En tanto los problemas se acumulan, las soluciones se quedan en el estrato de la promesa vacía. Brotes verdes de la esperanza ficticia sucumben ante los rebrotes rojos de la sangre del paro. La culpa, del mundo, rugen los milicianos ministros que se aterrorizan por que la poltrona de poder se les escapa del mullido trasero. Ojos iracundos, labios contraídos, puños encrespados. Convulsión. El PSOE no quiere que nadie le expropie el tesoro, su tesoro. Mi tesoro, mi tesoro, mi tesoro, repiten, los ojos extraviados, mirando el infinito. Mi tesoro. E.T.
Un saludo
DE RECESIÓN, DOS TAZAS
Que si no quieres arroz, Catalina. Maquiavelo, el defensor de la idea de la razón superior del Estado, ha tenido legión de seguidores. El diplomático renacentista florentino retrató, como pocos, el alma de los políticos. De su tiempo, de los pretéritos y de los venideros. Refería el autor de "El príncipe" que la naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en tiempos de prosperidad y humildes cuando la corriente les es adversa. Ni Velázquez pintó con tanta finura al Borbón.
Zapatero ha podido leer a Maquiavelo. Sin embargo, no ha aprendido lo que es ser estadista. Cegado por la soberbia de su espíritu y envilecido por la prepotencia de su poder, el presidente convulso sigue cayendo en el pozo de su ceguera política. Actúa como el niño mimoso y mimado que rechaza airado las indicaciones constructivas de sus padres y de sus profesores. Reedita Zapatero la etopeya del rey sol. Su Fouquet no fue Solbes. Ni lo es Salgado. Él mismo es rey de su Gobierno y ministro de hacienda de su delirante reino. Un cromo, vaya.
Una vez más ha vuelto a anunciar la inminente salida de la recesión. Y van. El presidente del Gobierno de España quiere rescatar a Grecia. Él, que precisa ser liberado de su propia prisión mental, quiere recobrar, para Europa, al vecino heleno. Él, que se proclama campeón de la masa de desempleados españoles, adoctrina sobre cómo crear empleo. Él, cautivo de los independentistas catalanes y vascos, imparte lecciones de unidad nacional. Él, adalid del desplome económico e impulsor del bombazo inmobiliario, se ofrece como salvavidas bursátil europeo. Él, orate laico, reza en cristiano y fustiga en musulmán. Él, soberbio e ingrato, ofende la inteligencia de los españoles que le votaron e insulta la razón de los que no lo hicieron. Él.
Crédito cero. Confianza nula. ¿Quién presta un euro a Zapatero a sabiendas de que no lo va a devolver? Está hinchado de vanidad y vacío de sensatez. Puede parecer grande pero no está sano. Los contrafuertes del pesebre mediatico no bastan. Ni los arbotantes de la tropa partidaria. El amianto del edificio genera un cáncer que se extiende por la ciudad. Metástasis. Hay que abrir. Abrir y limpiar. A fondo. Y quemar. Abrir, limpiar y quemar. Ese cáncer es la soberbia irredenta y la corrupción que con ella forma simbiosis.
La solución pasa por conocer la recesión, analizar sus causas y , acto seguido, contundente mano quirúrgica. Zapatero cree suficiente una o dos aspirinas. Aplicaré el proverbio hindú: ¿qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Un saludo.
SOCIEDAD DE JUECES Y FISCALES
Bordear la ley es un ejercicio de equilibristas. Muchos mantienen la estabilidad y, por milímetros, permanecen en la cara transparente. Otros, menos diestros o más arriesgados, quedan atrapados en la faz oculta. Los hay, la mayoría, que se postulan, sin necesidad de tentar al demonio, en territorio exclusivo de la legalidad.
Me preocupa cómo el asociacionismo de los jueces y fiscales se puede convertir en un sindicalismo manierista o en un atajo a la política. La Constitución y la Ley veta a estos profesionales la pertenencia a un sindicato o a un partido, mas les permite acogerse al derecho de asociación de su artículo 127.1, con la única limitación de no poder llevar a cabo actuaciones políticas ni tener vinculaciones con partidos o sindicatos. Hasta ahí, las cosas claras. El asociacionismo profesional de la magistratura suple, de alguna manera, las carencias de libertad de la no sindicación, a fin de defender sus legítimas reivindicaciones laborales. La huelga es un derecho y una libertad no vetados, explícitamente, a estos colectivos.
La claridad se emborrona cuando algunas asociaciones toman posiciones políticas. El reciente Auto del señor Varela, magistrado del Tribunal Supremo, sobre el posible procesamiento del juez Garzón, está propiciando un clima tempestuoso que afecta a la jurisdicción pero, sobre todo, al Estado de Derecho. Si ponemos en duda la seguridad jurídica consagrada en nuestra Carta Magna, apaga y vámonos. La prensa está poniendo de relieve este fenómeno. La prensa es el mensajero. No la matemos, pues. Sí reflexionemos sobre el papel de las asociaciones.
Al respecto, la Unión progresista de Fiscales o la Asociación Jueces para la Democracia han criticado con dureza el Auto del señor Varela. Un servidor se ha leído con detenimiento el auto del magistrado del Supremo y, por ello, tiene conocimiento de causa. Ignora, sin embargo, los fundamentos de la crítica acerva de los fiscales. En cualquier caso, uno se pregunta hasta qué punto los fiscales pueden tener razón en sus argumentos y desposeer de la suya, por la propia fuerza del Derecho, a quien ha tomado la difícil decisión de dictar un Auto de procesamiento. Llama la atención, por otra parte, que el señor Conde Pumpido se haya manifestado, asimismo, en contra, sin que a él competa, y sí a la Fiscalía del Alto Tribunal, pronunciarse sobre el tema. Así, el Fiscal General condiciona a su inferior jerárquico en el informe no vinculante que deberá evacuar. Cualquiera puede pensar, a la luz de los embarradas togas de ciertos fiscales, que éstos se pasan el principio de legalidad por la suela del principio de obediencia. Con lo cual, ofrecen una imagen confusa, distorsionada y tendenciosa de la ley. En cuyo caso, se viene a la memoria la celebérrima frase del cachondeo de la justicia que se atribuye al ex alcalde de Jerez.
Si la aplicación de la ley descansa en la subjetividad de intérpretes tan dispares, una de dos: o la ley es de una ambigüedad insufrible, o los jueces hacen de ella un sayo. En esta corriente inundadora, distinguiremos a los jueces como a los evangelistas. Unos evangelios son los admitidos en tanto otros, son apócrifos. Con la diferencia de que los Evangelios se quedan en la esfera privada de los ciudadanos y la ley obliga a todos en el ámbito público. De la lectura de un evangelio u otro se inferirá un posible pecado. De la lectura y ejecución de la ley con un exégeta o el contrario cabe que un ciudadano dé con sus huesos en la cárcel, pague una multa, deba indemnizar o sea inhabilitado.
El espectáculo es penoso. Todo un síntoma de parcialidad es que dos jueces de los autodenominados demócratas, Belloch y Alonso, hayan sido ministros con el PSOE en el Gobierno. Y que el mismo Garzón fuera de número dos de Felipe González en la candidatura de Madrid. ¿Recuerdan a Marino barbero? Se atrevió a investigar la corrupción socialista. Pasó el calvario. Murió. Ojalá que el magistrado Varela corra mejor suerte. Y es que, lectores, disgusta mucho a ciertos estamentos eso del juez predeterminado por la ley. Prefieren el juez designado a dedo por el Ejecutivo. Todo queda en casa. Lo dicho: de separación de poderes, ni mijita.
¡Qué vergüenza, madre, que vergüenza! ¡Qué espectáculo! Esto sí que es un reality show y no el de Gran Hermano.
Un saludo.
LA JUBILACIÓN INEVITABLE
La confusión mental que embarga al Gobierno de Zapatero es comparable a la cortedad de su personalidad. Los tímidos suelen ser los más inflexibles y los más vengativos. Al mismo tiempo, los que más han padecido humillaciones, más procuran el apoyo de los sufridos. No es que éstos les importe. Es que son su excusa, su coartada, para acometer la madre de todas las venganzas. En su nombre, se vengan de la humanidad explotadora, ya sea la familia, la empresa, la vecindad, las amistades... Se me quedó grabada la frase "necesito más que nunca vuestro cariño". La pronunció Zapatero en un Congreso de la UGT. Necesito vuestro cariño, decía entre afligido y emocionado. Nunca creí sus palabras. Nunca. Encerraban un gatazo. La fiera de la complicidad de los más desvalidos. El gigante enano que provoca más repulsión que miedo. La defensa de los trabajadores era la consigna engañosa.
Se descubrió la treta. El olor del dinero le vistió de burgués y mostró su disfraz desnudo de obrero comprometido. El presidente va a subir la edad de jubilación. El bastión sindical ya no le sirve. En vez de decir la verdad, jugó a engañar. Mal asunto.
Naipes boca arriba, presidente. No es ningún desdoro, señor Zapatero, reconocer los errores o abjurar de las triquiñuelas. No pise a los más pobres para auparse. Reconozcamos los hechos. La corriente nos lleva a retrasar la edad para jubilarnos. Por ahí debe andar la ley. Luego se reglamentará. Se tendrá en cuenta el umbral cronológico, la dureza del oficio, los años cotizados, las enfermedades que hormiguean, la posibilidad de prejubilar. Diga eso a los sindicatos. Pero diga y haga. Enuncie y concrete. Es el peso de la obligación.
No siga por el camino del héroe que nunca fue pero quiso imaginar. Hemos comprobado que es tan falso como el Voltaire que ateo disfrutó y que católico se abrazó a la muerte. Bájese en la próxima. Nunca condujo el autobús de línea. Hizo como si. Como si. La jubilación postergada es una necesidad. Con matices y precisiones, pero no tiene vuelta atrás. Igual que la reforma laboral. No utilice al pueblo para dar coces en el culo de ese pueblo. Sea, por una vez, humilde.
Ah, y como le pido un imposible, dimita. O convoque elecciones para que el pueblo hable.
Un saludo.
ELECCIONES Y LECCIONES
Mejor. Lecciones y elecciones. El descontento con el Gobierno se generaliza. No conoce geografía. En Orense y Almería. Desde Girona a Badajoz. Ni sus propios militantes suscriben la política del Gobierno socialista. ¿Qué está pasando?
A Zapatero, lo mismo que a Felipe. Creían morir de éxito. Confundieron la imagen con la realidad. Ideología. Mucha ideología. Detrás, poco. Como los actores de un culebrón venezolano, los dos dirigentes del PSOE ponían carisma televisivo en vez de trabajo a conciencia. El éxito les duró lo que a Obama el mito. Cuestión de meses.
Ideología como opio del pueblo. Me refería uno de mis hijos que un conocido dirigente “psoecialista” (el socialismo es otra cosa más seria) lamentaba que no compartiéramos ideas políticas. Me limité a sonreir y a precisar las palabras a mi hijo dirigidas. Se comparten ideas cuando ambos interlocutores poseen ideas. El señor que espeta semejante sandez, carece de ideas, hijo, maticé. Si alguna vez las tuvo, en el arcón de las reliquias quedaron. Hoy se limita a obedecer consignas. Consignas, no ideas. De la capacidad de cumplimiento de los obligados eslóganes, depende su continuidad en el cargo que le permite casa oficial, coche con chófer, dietas importantes y otras prebendas. Tu padre, hijo, sigue defendiendo ideas. Por eso, vive de su sueldo. Sólo de su salario profesional. Nada debe a nadie y a nadie se supedita.
La gente del PSOE actúa como el maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela. Miren a Pepe Blanco o a José Montilla. No tienen qué decir y aluden a la ideología como salvavidas de sus ineptitudes y de sus inutilidades. Oigan a Leire. No, mejor no pierdan el tiempo.
El aborto como derecho, afirma Aído. La retirada de los crucifijos, como obligación constitucional, sostiene Gabilondo. La negociación con ETA como valor político, defiende Alonso. El desprecio a la autoridad de los profesores, necesaria para defender los derechos de los alumnos, asegura Caamaño. La subida de los impuestos, amparo a los más pobres, proclama Salgado. El aumento del paro, preocupación por los subsidios y las prestaciones. El envío de tropas a Afganistán, respeto a la legalidad internacional. La recesión, muestra inequívoca de la solvencia económica de España. Todo eso revela el peso de la ideología, corean los ministros de cuota. Ideología, la llaman.
No es ideología, señores. No es ideología. Es incapacidad. Es falsedad sobre mentira. El aborto es muerte del débil. El crucifijo, persecución de Diocleciano Zapatero. ETA, refugio de terroristas y de políticos sin honra. Profesorado, víctima de la demagogia más infesta. Impuestos, losa que aprisiona al trabajador. Paro, insufrible tortura del desempleado. Afganistán, cinismo sin límite. Recesión, resultado de la “ideología psoecialista”. Los paganos, los españoles. Los verdugos, los gobernantes de la ideología mendaz. O de la mentirosa ideología. Al pan, pan.
Si no recitan esa lección, los seguidores -¿o son secuaces?- de Zapatero deben irse. Con su ideología de opereta bufa a cuestas. A la calle. Lejos. Bien lejos. Por las buenas. Sin violencia. Sin insultos. Sin descortesía. Por la vía del diálogo constitucional. Por el camino que marca la ley. Por la senda de la democracia más transparente. Por la libertad de las urnas. Por la palabra del pueblo. Al pueblo lo que del pueblo es. He ahí la ideología. He ahí la ley. Esa lección exige elección. Elecciones.
Un saludo
MOVIMIENTO NACIONAL
En 1958, Franco promulgó, con la aclamación de aquel sucedáneo de Cortes, la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento. Los niños de aquella época pasamos hambre y frio. O lo que es lo mismo, nos daba igual lo de principio, lo de movimiento y lo de Cortes. Igual. El hambre se combatía con un gran bollo de pan y, de haber suerte, un trocito de chocolate. La leche, si acaso en polvo. ¿Y el frío? Al sol, cuando nos visitaba, o corriendo por las calles y triscando por los "cabezos" de nuestra Huelva natal. ¿Y cuando llovía? A refugiarse tocaba. Bajo la mesa de camilla calentada por la "copa" de carbón y cisco que comprábamos en la carbonería del barrio de la Vega.
Así crecimos los cuatro hermanos, como se desarrollaron todos los gamines de aquella generación de carencias materiales. La política no existía para la sociedad que no pasaba hambre pero sí sufría los embates de la miseria. Franco se vendía como el salvador de España y la Iglesia se mostraba como la representación de Dios en la tierra. En Navidad, sentamos alguna vez a un pobre en nuestra mesa o nos privábamos de algunos mantecados para entregarlos en Cáritas. Principios fundamentales del Movimiento.
Año 2010. Aquellos niños de la posguerra hemos atravesado la frontera de los cincuenta y estamos a punto de invadir el confín de la edad sexagenaria. Miramos atrás y muchas cosas han cambiado. Muchas. No obstante, algunas permanecen inalterables. Que qué. Los comedores de auxilio social, los desvelos de Cáritas, los pobres que apenas tienen que llevarse a la boca, los mendigos que siguen aposentados en las escaleras de los templos. Cómo es posible. Lo es. Hoy, Constitución. Feliz Constitución. Mas de qué sirve la democracia, la ley, el derecho, si muchas familias no tienen qué ofrecer a sus hijos. La Constitución no es la Ley del Movimiento. No puede serlo. Por fortuna.
Las carencias materiales son menos. Sin duda. Pero afectan a muchos. De lo que hoy adolecemos, sobre todo, es de los valores que antaño aprendimos. El valor de compartir, el valor de la cooperación familiar y vecinal. El valor de la solidaridad con los más débiles. El valor de la plegaria dentro de la fe incombustible. El valor de la compañía. El valor del respeto. El valor de la estima de lo poco que atesorábamos. Esos valores, hoy, no están. Ni se les espera. Han huido de nuestros usos y costumbres. Como el valor del esfuerzo, de la disciplina, auto o impuesta, de la generosidad, de la limpieza de espíritu, de la superación, de la voluntad indómita, de la necesidad de salir de aquel bajo-techo que nos condenaba al determinismo social y educativo.
¿Y la corrupción? Pues claro que había. Pues claro. Pero no se la veía. Se confiaba. Movimiento nacional. ¿Y hoy? Ah, hoy. Hoy se ve, se siente, se huele, se palpa y se escucha. La corrupción es, hoy, el gran desvalor. En su nombre, advienen la indigencia y el paro, la insolidaridad y el egoísmo. La corrupción es el Movimiento. El Movimiento no era la corrupción. Tampoco lo es la Constitución. Pero la corrupción ha tomado carta de naturaleza social. O acabamos con ella o ella acaba con nosotros.
¿Y el Gobierno? Movimiento nacional, sólo que sin principios y sin valores. ¿Y la Constitución? Un catecismo que sólo leen y siguen los creyentes de la democracia. Los verdaderos creyentes. Una pena pero así es.
Un saludo.
DESCONFIANZA SIN LÍMITE
En reciente debate televisado, el director del programa preguntó al candidato del Partido Andalucista sobre su posicionamiento en caso de que sus escaños fueran decisivos a la hora de elegir al presidente andaluz en las próximas elecciones autonómicas. La pregunta tenía miga. La respuesta del político fue rauda y escueta: se actuará en función del programa que se nos presente. La réplica de otro contertulio, el alcalde palermo del Partido Popular, fue igual de ágil y de contundente: ¿programa?, ¿es que no os basta la serie de hechos deleznables del partido que, desde hace 30 años, gobierna Andalucía? Entre palabras y hechos, demasiado, y fangoso, trecho.
Uno, que asistió a la discrepancia puntual entre ambos dirigentes, insistió en la necesidad de que los partidos no gubernamentales -que son todos, menos el PSOE- eludieran la crispación mutua y evitaran la tentación de los ataques recíprocos. Es lo que conviene al partido de Chaves y de Griñán, agregué. En el río revuelto de contendientes, gana el gran pescador de votos. De todas formas, desde la independencia que proporciona la no militancia ideológica, política o económica a partido alguno, no tengo más remedio que suscribir las palabras del primer edil de Palos de la Frontera. Suscribirlas pero fundamentándolas. Fundamentarlas mas organizándolas. Organizarlas en tres planos. A ver.
En la esfera de la política del Estado, a la luz de los actos -no de las promesas- de los presidentes Felipe González y José Luis R. Zapatero. En cuanto al primero, bajo cuyo mandato se sucedieron casos de corrupción económica (Fondos reservados, Luis Roldán...), de corrupción política (Casos Segundo Marey, asesinato de Lasa y Zabala,...) o social (nepotismo incesante), cómo puede nadie fiar en el presidente sevillano por más que jure y perjure que iba a cambiar España. Cómo. En lo que respecta a Zapatero, quién puede creer al hombre que negó la crisis, que rechazó la recesión, que elevó hasta la inconsciencia el número de parados y que es capaz, incluso, de involucrar al mismo rey de España, con tal de sacar adelante su mentira. Quién.
En el ámbito andaluz, sólo los psoecialistas de carnet en boca y de cargo remunerado pueden defender, sin que se les caiga la cara de vergüenza, a Chaves o a Griñán. Cuántos pueden justificar que el ex presidente tenga el patrimonio que dice poseer después de casi tres décadas en el rango más elevado de la clase política. Cuántos. Cómo es posible que Chaves defienda la escuela pública pero haya educado a sus hijos en los centros privados más elitistas. Cómo. Dónde se escenifica la subvención de diez millones de euros a una empresa privada que, por casualidad, apodera su hija. Dónde. Con Griñán, lo mismo me da que me da lo mismo. Por qué calla ante el legado del treinta por ciento de paro, de la educación maltrecha, de la sanidad en barrena, del PIB tambaleante, de la industria herida de muerte y del negro horizonte social que sepulta a los ciudadanos. Por qué.
En el terreno político local, el de Huelva por más señas, ¿alguien puede defender el alquiler del palacete de la Plaza de las Monjas por una cantidad millonaria en estos tiempos de crisis económica lacerante? Acaso ese alguien sea doña Petronila. Cuál de los prebostes del onubensismo psoecialista, don Mario Jiménez o don Javier Barrero por ejemplo, nos puede ilustrar sobre la estación del AVE (de una edificación de diseño Calatrava, a la construcción de un apeadero propio de una ciudad de tercera), o sobre el aeropuerto del nunca jamás, o sobre la inauguración repetida del edificio del Banco de España, o sobre la carretera asesina que une la provincia con Badajoz. Cuál.
Podemos ir desgranando planos y desglosando programas. Está en nuestra libertad de expresión fundamentar lo que decimos en vez de desnudar, sin base, las mentiras del barquero. Expresamos y fundamentamos. Lo hago sin permitir que partido alguno, institución cualquiera o persona física o jurídica de índole varia me presione, condicione, extorsione o amenace. Pierden el tiempo.
Recorra el camino inductivo o persiga el método deductivo, al cabo, el resultado es siempre el mismo. (?). La mentira, la falta de compromiso, el incumplimiento de la sagrada labor de gobernar con limpieza y con equidad se congregan, todos, en el partido psoecialista. De ahí mi desconfianza ilimitada hacia ellos. He ahí el por qué de mi incredulidad hacia sus programas, su retórica, sus ditirambos y sus orates donjuanescos. He ahí el por qué. Otros libres son para confiar. Allá ellos.
Un saludo.
EL REY REPUBLICANO
Confieso que no soy monárquico. También que la república no me seduce. De lo que no tengo dudas es de que soy, y me siento, demócrata. Hoy, la res publica apenas difiere de la res monárquica parlamentaria. Tan del pueblo es un régimen como el otro. Sin embargo, lo que sí es una exclusiva ciudadana es la democracia. ¿Habrán leído algún concepto de tal enjundia? Fuerza del pueblo como asamblea de ciudadanos. Soberanía del pueblo. Grandioso suceso.
Acaso me repita con los del paralelismo Borbón-Romanov. Es posible. Pero siento en la nuca el peligro que se cierne. Conforme el Gobierno y el PSOE se convulsionan en su nadería gestora y se ahogan en su baño-maría ideológico, se acrecienta mi desconsuelo patrio.
El rey es el Jefe del Estado español. El Estado se legitima en la Constitución y ésta, a su vez, en el refrendo del pueblo. La Carta Magna no deja lugar a interpretaciones. España es, como forma política, una monarquía parlamentaria. Como fondo político, se intitula Estado social y democrático de Derecho. Forma y fondo que se congregan en torno a la soberanía nacional encarnada por el pueblo. Por el pueblo español, señor Caamaño, señora Casas, por el pueblo español. No por los vascos, por los catalanes o los extremeños. Se resalta la unidad indisoluble, señor Zapatero. No discutan esa unidad.
Las declaraciones de quienes defienden la idea de un Juan Carlos de Borbón como réplica de Simeón de Bulgaria, no son sino muestras de un interés bastardo. Las expresiones, libres, de los partidos de izquierda respecto al deseo de advenimiento de la III República son legítimas, pero deben precisarse. El deseo de los Caio Lara y de otros comunistas de pro no debe confundirse con realidad. Es deseo de unos pocos. Uno desearía que las consignas de Izquierda Unida se convirtieran, alguna vez, en ideologías. Sin embargo, las actitudes de sus dirigentes rozan en la orden verbal en vez de navegar en la idea limpia. Si confunden consigna con idea, cómo no habrán de solapar el deseo con la realidad. Puro materialismo dialéctico de unos mediopensionistas intelectuales que, a falta de recursos y de grandeza moral, prefieren hablar del sexo de los ángeles antes que de los problemas gravísimos que se abaten sobre la ciudadanía.
El "embolao" en que Zapatero ha metido a Su Majestad con ocasión de la crisis que el Gobierno es incapaz de abordar, constituye una trampa saducea. Una bomba política de efectos letales y previsibles. El descrédito moderador de D. Juan Carlos, debidamente sazonado con la actuación obstaculizadora de la derecha, se servirá como plato envenenado que obre el milagro de olvidar el desamparo económico que padecemos. De nuevo reaparece el fantasma del 11.M. Esta vez bajo la túnica política del alineamiento del monarca con la derecha más ultramontana. El lema de la izquierda hundida y del PSOE vendido reza por esos términos. Queremos la República, dirán. El Rey no ha puesto empeño en arbitrar y ha fracasado en su neutralidad, gritarán en caso de que la crisis persista. Y de lograrse el pacto por la mediación real, el eslogan podrá leerse en otros términos: "el camarada Juan Carlos se arroga facultades de Gobierno que la Constitución le prohíbe".
No queremos un Rey absolutista y anticonstitucional, difundirá en grandes titulares la prensa de extrema izquierda. D. Juan Carlos, como Alfonso XIII o como Isabel II, está propiciando un golpe de Estado encubierto, aullarán los medios del pesebre psoecialista. Trampa saducea. Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio. El Rey cayó en el charco de lodo que sus enemigos le habían preparado para que el batacazo fuera irreversible.
Majestad, no pise esas aguas. Resbalará y el trompazo herirá el corazón mismo del sistema. La ambición del PSOE y el complejo de IU quieren destruir la monarquía. No porque se sientan, realmente, republicanos. En absoluto. Con la República actuarían de modo similar. A ellos lo que les va es la dictadura. La tiranía. El totalitarismo.
D. Juan Carlos, niéguese a ser rey republicano. Su función y su labor descansan en la Constitución. Mande bien lejos, con toda la cortesía, eso sí, a quienes se esfuerzan en montarle en el caballo golpista que ellos mismos criaron y alimentaron. Bien lejos.
Un saludo.
LA DUDA ECONÓMICA
El problema es recurrente. Allá por donde pises, allá por donde hables, allá por donde frecuentes, el tema surge inevitable. A dónde va la economía española. Es el problema como tema y el tema como problema. A dónde va.
Uno ha manifestado, quizás con reiteración, su opinión al respecto. Todos los análisis sobre el particular desembocan en el mismo charco. Elecciones. Antes de tiempo, sí, pero convocatoria a las urnas. El gran hacedor de la crisis es Zapatero. Puede que quiera salir de ella, pero no sabe y/o no puede. A tal extremo llega la complejidad del litigio, que la incertidumbre se apodera de los ciudadanos y nos preguntamos si hay remedio.
Si lo hay, cómo es posible que el Gobierno del PSOE no ponga manos a la obra y recupere la credibilidad perdida. Porque no puede. Y porque no puede, prefiere pasar por ignorante. Zapatero es prisionero de sus sindicatos de cabecera a los que entregó su ideología. Es cautivo de sus socios separatistas a los que otorgó la llave del independentismo. Es rehén de su mitomanía trasnochada en la era de la innovación científica y tecnológica. Es víctima, en fin, de su propio ego. Con tales lastres políticos, es imposible que el problema económico pueda ser resuelto por quien es impotente para solucionar su propia empanada mental y ética.
Curioso. Impotencia del gobernante en la prepotencia del líder que fantasea ser. Complejos de sublimación que se encarnan en la misma persona. Impotente para inspirar confianza al mercado, y prepotente para lanzar mensajes de vanidad dominante. Impotente para cortar el desastre de la destrucción de empleo, y prepotente para avivar el fuego aniquilador del paro. Impotente para oponerse a la gran banca, y prepotente para despreciar a las pequeñas y medianas empresas. Impotente para frenar la sangría de la deuda pública, y prepotente para aconsejar a los demás sobre cómo dejar atrás la recesión. Impotente para impulsar la reforma laboral, y prepotente para advertir brotes verdes donde no hay sino cardos borriqueros. Impotente para rodearse de un equipo ministerial eficiente, y prepotente para elevar a la categoría de ministros a quienes ni siquiera superaron el Bachillerato. Impotente y prepotente a la vez. Oposición de contrarios que, en su caso, no generan movimiento progresivo sino regresión móvil.
La duda económica es el gran manto que nos sume a todos en la oscuridad invencible. No se trata de una duda cartesiana. Nada de eso. No es la duda metódica que parte del rechazo a la verdad de una cosa mientras no se la conozca con evidencia. En absoluto. No es la duda que persigue hallar una verdad a partir de la cual edificar el conocimiento. Ni hablar. La duda económica de Zapatero es existencial. Sabe que existe pero no tiene claro quién es. Al mismo tiempo cree ser un santo y se siente un iluminado. A la vez sostiene ser un líder del pueblo y un marginado de la tiranía. Un ácrata y un dictador. Un intelectual y un ratón de biblioteca.
La duda económica es su duda personal. Su contradicción humana, que ni siquiera, -ya le gustaría-, bebe de la dialéctica marxista. La duda que alimenta la incertidumbre. La ausencia de certeza que infla la desconfianza. La retirada del crédito que impide ver el final luminoso del túnel interminable.
Zapatero debe dimitir. Ojalá, una vez fuera del Gobierno de España, se encuentre a sí mismo. Hago votos por que así sea. Y pido que los votos de los españoles se pongan en movimiento si, por arte de magia, Zapatero se desprende, si no de su duda, de su soberbia. Las elecciones son improrrogables. A partir de ahí, la duda económica se disipará. Como tantas otras dudas.
Nadie me cite a Aristóteles: "El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona". En Zapatero no se produce el segundo término de la proposición final. No reflexiona.
Un saludo.
JUSTICIA Y LEY
Kelsen, uno de los grandes juristas del siglo XX, definió la justicia como aquello cuya protección puede florecer la ciencia, y junto con la ciencia, la verdad y la sinceridad. Es la Justicia de la libertad, la justicia de la paz, la justicia de la democracia, la justicia de la tolerancia. Justicia. Por su parte, la ley es un mandato o una prohibición que establece la autoridad competente, y que, de no cumplirse, comporta una sanción. Ley. El punto de conexión entre ambos conceptos es la necesidad de que la ley esté en consonancia con la justicia. En consonancia. ¿Y si no está? Ahí está la madre del cordero. Veamos.
El Tribunal Supremo ha ordenado archivar la querella contra Chaves por el caso MATSA. Por unanimidad, al archivo. Muy bien. Se acata y punto. O se recurre y a esperar. Servidor no ha leído, aún, el Auto del Alto Tribunal. Desconoce, por tanto, su fundamentación. No obstante, este servidor sí conoce lo que el Código Penal explicita al respecto del delito de prevaricación. Y, miren, a tenor de lo que la ley prescribe, en virtud de los presupuestos de hecho de la propia demanda, a la luz de la jurisprudencia y a tenor de la realidad política que vive España, este que les habla, defiende todo lo contrario.
El auto del Supremo puede basarse en una realidad ideal, mas no real. Real es que Chaves no se abstuvo. Debió abstenerse, pero no lo hizo. Si lo supo, se saltó la ley. Si lo ignoraba, es inexcusable. La realidad es tozuda. El derecho, también. Las interpretaciones, versiones son, por más que el exégeta sea el Plácido Domingo del Poder Judicial. Ideal es que la no abstención no comporte la anulabilidad de la concesión. Estamos hablando de Chaves en Andalucía. No de Chaves en el País Vasco. Ojo. Esa posibilidad es ideal, pero no real. El poder de Chaves en Andalucía ha sido casi omnímodo. Que el Supremo considere esa circunstancia como conjetura, quede constancia, pero las pruebas de su poder fáctico son innumerables.
Que la resolución administrativa haya podido ser arbitraria, oiga, ha podido serlo. Si se aplica el "tertium comparationis", este leguleyo metido a analista no conoce un solo caso en el que la Junta de Andalucía haya subvencionado con tantos millones a una empresa de esas características. Ni un caso. Sin olvidar -el peso de la realidad nos encadena al suelo- la militancia socialista de los sujetos intervinientes. Esta afinidad, de tipo económico-ideológico, nos conduce a un nuevo precepto legal: el tráfico de influencias.
Que se trata de un delito penal, no les quepa duda. Que la arbitrariedad está proscrita por la Constitución, tengan la certeza. Que el Supremo argumente como colofón del archivo la inexistencia de pruebas, me lo puedo tragar. Pero que el máximo órgano de la judicatura dude, sin rubor, de la capacidad de Chaves para imponer su voluntad, resultan de una candidez que mi aparato digestivo rechaza. Vamos, que me hace vomitar. ¿Qué pasará si el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía resuelve condenar al ex presidente -el rey de Andalucía, que le llamó algún chiquillo- por irregularidades en la concesión administrativa? ¿Qué pasará? ¿En qué lugar se colocará al Supremo?
Vuelvo a Kelsen. La justicia de la democracia se alimenta de la fuerza del pueblo. Una fuerza que no nace de su soberanía. No. Esa fuerza nace de su realidad social, cultural, política y económica. Y si no se da a cada uno lo que le corresponde, es que o bien falla el poder o bien el pueblo ha abdicado de su soberanía. En ambos polos, concluiremos que la democracia no es tal, que la justicia, tampoco y que la ley es la norma que impone el tirano.
Para comprobar si Chaves ha podido cometer, o no, algún delito en el asunto de las "Aguas Teñidas", hubiese bastado abrir diligencias previas. A partir de ellas, se hubiese podido entrever -sólo entrever- el fondo del litigio. El fondo. Así, ni siquiera la superficie. Y si tan convencida se halla la Sala de que los hechos denunciados son simples conjeturas, cabría pensar en la posibilidad de considerar la denuncia como falsa o temeraria. Cuanto menos. ¿O no?
Demasiados interrogantes y ninguna respuesta. ¿Les suena? A mí, sí. La justicia debe ser ciega, pero no tonta. ¿O sí?
Un saludo.
EL CHIRINGUITO BURSÁTIL
Se te ha caído el tinglado, decía, con todo su gracejo, mi amigo Ignacio a su compadre, mi también amigo, Pepe. El tinglado se ha venido abajo. El tinglado era un chiringuito de tres al cuarto situado sobre lugar no permitido. Vamos, algo así como el comportamiento de la Bolsa española. Parece un tiovivo de feria antigua. Sube con lentitud y cuando se piensa que va a elevarse definitivamente, fallan los muelles y, catacrás, brusco descenso. Los chiquillos se reían, pero a los dueños del negocio poca gracia les hacía el artilugio.
En septiembre del pasado año, recuerdo, la Bolsa había superado el listón de los 11.000 puntos. A finales de 2009, se movía por encima de los 12.000. Hace una semana, apenas coqueteaba con los diez mil. Mañana pega un leve estirón de disimulo. Pasado, el elástico vuelve a su resistencia natural. No se fuerce demasiado, que la cuerda se rompe. Pura ficción. Tiovivo cacharrito. Entelequia generada por la gran banca y, cómo no, por Telefónica. Operación de marketing diseñada, tal vez, por el Gobierno. Ni cimientos ni estructura. El edificio, al aire. Cuando los amarres cedan, todo se desbarata. Movimientos especulativos tan groseros que cualquier juez calificaría de engañabobos. Y es que con Zapatero de presidente, la ingeniería financiera no pasa de juguete de Lego.
Si no admiten las causas del desplome bursátil, no cabe diagnóstico de superación del mal. Es imposible. Ni efecto placebo ni efecto ricino. Las manos al bolsillo. No se jueguen los ahorros de toda una vida. Alguien se forra con el dinero de los pequeños inversores. Le da igual tres que tres mil. En el mundo de los trileros, el engaño es su vida a la vez que la tumba del incauto.
¿Y el Gobierno? El de Zapatero no es un Gobierno. Es una secta. Con tal de colmar su ambición de poder, arrastran carros y carretas. La progresión de la Bolsa les envalentona. Pasa el tiempo y su castillo de naipes no se desmorona. Es el sino de los no numerarios. De los interinos adocenados. Oposiciones, no, que llegan los libres y nos funden con su muestrario de sabiduría. Elecciones, no, que viene el PP y nos da clases de administración en un par de semanas. Inflad la autocartera, es una orden. Manipulad los indicadores, exigimos. No hay forma.
La gravedad de la Tierra atrae sobre ella a todos los cuerpos de su entorno. La flaccidez se apodera de la masa financiera y la tersura no se retoma a base de colágeno alguno. Que no. Que no es cuestión de vejez. Es cosa de confianza, de credibilidad, de ánimo, de motivación.
Pepe Blanco, el del zapaterazo en trasero de los controladores aéreos, está al acecho. Su interés por España es secundario. Su referente es el Partido Capitalista de ex Obreros de España (antes PSOE). No hay tu tía. La Bolsa es su escaparate. Si las órdenes son de compra, el respiro a su política es alimento. Si se generaliza la venta, hay que cerrar el escaparate. No debe verse que el almacén está vacío y que las cajas que se exponen carecen de contenido. Como los aviones de cartón de Sadam Husseim. Así vienen anunciándose los resultados de Bolsa. Y encima el CNI haciendo como que persigue a malvados especuladores. Como si no supiera el Centro Nacional de Inteligencia (dirigida) quién especula. Venga ya.
O se convocan elecciones o la economía vivirá una agonía insoportable. Y no hay un doctor Montes que la libere de su sufrimiento. Mientras tanto, no se dejen estafar.
Un saludo.
ECONOMÍA NO SUJETABLE
Huelva. Primera década del siglo XXI. En las marismas de Mendaña se levanta el mayor basurero del mundo. ¿Basurero? Basurero. Vertedero de residuos industriales. A poco más de dos kilómetros del casco urbano.
Que no son residuos, responde ofendida la Consejera de Medio Ambiente. Que no son residuos, repite. Que son subproductos. Que las balsas de fosfoyeso son una fuente de riqueza para la ciudad y para la provincia. Ya basta de mentiras, agrega encolerizada. Que no se puede admitir esta campaña sistemática contra el Polo químico, tercia airada la presidenta de la Diputación. Que todo es una infame campaña de comunistas y de ecologistas, apunta el líder ugetista provincial. Que detrás de estas maniobras se encuentra la derechona, subraya el secretario general de los psoecialistas. Que existe toda una conjura para cerrar los puestos de trabajo y dejar en la calle a muchos padres de familia, apostilla la Delegada de Innovación de la Junta.
Pero, vamos a ver, si todos queremos lo mejor para Huelva, susurra un observador de la polémica. Vamos a imaginar por un momento, comenta este ciudadano con temor a la reprimenda furibunda, que esas balsas no son perjudiciales para la salud. Creamos lo que dicen las autoridades, continúa. Pero si existe una Sentencia prohibiendo que continúen los vertidos, ¿por qué no se atiende el mandato judicial? Y si tan inocuas son esas basuras industriales, ¿cómo es que no se comercializan? Si los subproductos son valiosos, ¿cómo es posible que no se expongan en el Corte Inglés para su venta al público?
Este articulista carece de pruebas sobre la peligrosidad de ese vertedero. Tampoco puede establecer una relación de causa-efecto entre la acumulación de esa basura y la existencia de enfermedades cancerígenas. Sin embargo, existe una clara voluntad de tapar esa vergüenza. Del mismo modo que al aborto se le denomina interrupción del embarazo, a esta basura inmunda (insalubre o no) se la quiere calificar de almacén de subproductos. La fuerza de los conceptos. El poder de la palabra. La prepotencia de los que tienen el látigo de mando.
Con estos mimbres quieren promulgar la ley de sostenibilidad. De esta forma, quieren generar empleo. Así quieren reforzar la economía. Menudo cachondeo se traen los mozos. La recesión está servida. Y más que vamos a padecer. Sin embargo, será un caramelito si se compara con la contaminación que nos tragamos la gente de Huelva. En cualquier caso, el bombón contaminante afecta sólo al cuerpo. Lo que más enferma es tragarse, además del aire polucionado, las mentiras de tanto gañán de la política.
Apuesten conmigo y ojalá que me equivoque. La economía no sólo no va a experimentar un ligero avance. La economía va a explorar nuevos hoyos. O lo que es lo mismo, que vamos para atrás, como los cangrejos. ¿Que en qué me baso? En la realidad observable y en las patrañas que nos coloca la tropa del capitán “Consignas”. Observen y analicen. Analicen y observen. Llegaremos a idéntica conclusión.
Un saludo.
DAÑAR LA IMAGEN DE ESPAÑA
El capitán "Consignas" es un lince. El tío. Al mando de la compañía de zapadores goebbelsianos del Partido de Zapatero, el capitán "Consignas" constituye un ejemplo de cómo se defiende una causa bastarda. La causa bastarda es la mentira masiva y continuada de una idea para que parezca cierta y verdadera. A tal causa, tal sujeto mercenario.
La peineta de Aznar ha dado pie al oficial "Consignas" para movilizar a su tropa. Tropa y tropelías. Hay que cortar el dedo a Aznar. Y la lengua. Y la cabeza. A esto que la adelantada de la cuadrilla paramilitar, doña Teresa de La Vega, grita a los cuatro vientos que el gesto del ex presidente español daña la imagen de España. Habráse visto lengua tan viperina. Matar con veneno. Como en Gran Hermano. Antes de que se escape un guantazo, "Consignas" arenga para asesinar con el alfanje de la palabra más atómica. Aznar daña la imagen de España, dice la señora vicepresidenta con toda la mala uva y con su ingente escualidez argumental. Ante la pitada al Rey y al Himno nacional, la señora "sigueconsignas" calla. Tanto con tan poco y nada con tanto. Secuaces de la ofensa y del insulto.
Señora mía. Sus palabras sí vulneran la sensibilidad del espíritu más tosco. Quien daña la imagen de España es usted con sus trucos de la KGB. La imagen económica del país se la ha cargado Zapatero con su inopia intelectual. Aznar, no. Por favor. No ofenda la inteligencia. No ampare el insulto teledirigido de unos presuntos estudiantes de pacotilla. Sea, por una vez, limpia de alma política. Si está despechada por su apartamiento del tripartito trilerista de Salgado, Sebastián y Blanco, vaya a llorar en silencio el apagón de su estrella.
La imagen de España no la daña Aznar. Ni la prensa. Ni los mercados financieros. Ni la Bolsa que no se sostiene en pie. Es el gobierno, al que Vd. pertenece, el que hace trizas la imagen del Estado y de la Administración Pública. La imagen y, lo que es peor, el contenido y la idosincrasia de todo un pueblo. El capitán "Consignas" es un monstruo hitleriano. Se dedica a parir engendros sofisticados en una operación de ingeniería dialéctica. Sus soflamas vienen a ser como los niños de Berlín que concibieran los oficiales de las SS. Siguen similar modus actuandi. ¿Por qué será?
Termino con una anécdota, macabra pero ilustradora, de mi tierra onubense. En la capital, apenas distante quinientos metros del núcleo urbano, se amontona un basurero, contaminado, de millones de toneladas de fosfoyesos. Basura al aire libre. La empresa responsable de ese inmundo vertido trata de tapar esos desperdicios con algunas capas de arcilla. La Junta de Andalucía lo sabe y lo excusa. Desalmados. Si alguien se atreve a denunciar la existencia de esa cloaca medioambiental que repugna a cualquier bien nacido, sale el representante provincial del capitán "Consignas" y lanza una andanada de improperios contra el mensajero. Está dañando la imagen de Huelva, acusa el Mario Jiménez de turno. Atenta contra los puestos de trabajo del Polo Químico, enfatiza. En todo este océano de atrocidades verbales, dos aspectos despuntan. Uno, la corrupción moral del partido en el Gobierno. Otro, la convulsión que agita a sus irresponsables políticos. Hienas parecen.
La imagen de España, señora De la Vega, o la de Huelva, señor Mario Jiménez, se la han cargado ustedes. Ustedes con sus maléficas consignas. Ustedes con su boca desdentada de tanta mariscada y tanta cacicada. Ustedes con su uniforme de pana obrera en diseño de Armani. Ustedes son los hacedores de la indecencia. La peineta de Aznar no pasa de error. Lo de ustedes es un horror. No una película de miedo. Una realidad terrorífica.
Un saludo.
DEL CAPITÁN "CONSIGNAS" A ESPERANZA
La marinería está lista, heil, y presta a sus órdenes. La consigna de la semana es Esperanza. Mucha fe y poca caridad. Esperanza es. La semana comienza dura. El objetivo no es nuevo. Pero hasta ahora se revela inalcanzable. O ella o nosotros. Rajoy es batible. Esperanza, rocosa. Ni se amilana ni cede un paso. La dama de acero -el hierro se oxida- de la política española lleva con firme mano las riendas de la economía madrileña. Ni un Gallardón cualquiera ni una Pajín ha sido, ya conocéis su distinguido aliño indumentario, que diría don Antonio Machado. Pero recibió las flechas que le asignó el destino de Tamayo y guió cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Mientras el turismo nacional apenas subió el uno por ciento, el madrileño se encaramó seis puntos por arriba. Su potente economía se afianza, pese a la crisis, en tanto mantiene a raya el desempleo, gasta con holgura en investigación, se desarrolla a mayor ritmo que Cataluña y destaca por el alto valor añadido de sus servicios. Madrid. Esperanza.
Durante la Guerra Civil, Madrid fue siempre la referencia. Hoy, también referencia electoral. Hay que ir por Madrid. Hay que echar a la presidenta. Esperanza es el objetivo. Encima, se permite el lujo de opinar con fundamento, de zaherir con gracejo y de adivinar los movimientos del capitán "Consignas".
El Ministerio de Economía, para el PP, acaba de pedir al socaire de la solicitud de apoyo que Zapatero demanda a los populares. Para el Pepé, Economía. Ahí va nuestra ayuda. Dejamos la presidencia a Zapatero, pero que el leonés nos asigne el control de la política económica. Si poca ayuda es, también aceptaremos Trabajo. En lugar de Corbacho, colocaremos a un especialista de verdad. Y en vez de Salgado o Solbes, una eminencia en la materia. Con Economía y Trabajo, nos comprometemos a sacar adelante el pastel envenenado de las finanzas patrias, asegura la que fuera Presidenta del Senado. Ahí va la mano de la Oposición. ¿Aceptan?
Más que oposición, lo de Esperanza es una "Opiosición". Nos aturde y nos alborota. Nos zarandea sin cuento. A por ella. Madrid bien vale una misa. Que era París. No, la misa se celebra en Madrid. Nada que hacer el párroco Gómez con la papisa Esperanza. Nada.
Aislar a Esperanza. Una vez sola, abordarla por los cuatro puntos cardinales. También por el orto y el cénit. Hasta procurar su ocaso. La pieza a cazar es ella. Esperanza. Si ella cae, los demás irán detrás, como corderos al degüello. Así, Santos Campano, el presidente de la patronal del comercio, nunca más dirá que en Madrid la crisis se deja sentir menos gracias a la intervención de la Aguirre. Tiene apellido vasco y la reciedumbre, en cuerpo frágil, de las mujeres de aquella tierra. Esta madrileña es un peligro, alerta el capitán "Consignas" mientras arenga furiosamente a los suyos. Leire no se entera bien. Aído, menos. De la Vega calla mientras se come las uñas. ¿Y Zapatero? Zapatero. Maldita sea la Espe, se le escucha farfullar. Maldita sea.
Un saludo.
ELEGÍA OBRERA NEOFRANQUISTA
Adelantaron/las lluvias, y el Gobierno,/reunido en consejo de ministros,/no se sabe si estudia a estas horas/el subsidio de paro/o el derecho al despido,/o si sencillamente,/ aislado en un océano,/se limita a esperar que la tormenta pase/y llegue el día, el día en que, por fin,/las cosas dejen de venir mal dadas.
Canción triste de un poema del que no soy autor. Qué más quisiera. Pocas líneas expresan mejor un sentir. No se refieren al Gobierno de Zapatero, pero da igual. Lo refleja como un autorretrato de Rembrandt. A verlas venir. Siempre que ha llovido escampó, nos atizaba Felipe con el vendaval del GAL. La tormenta de la recesión desaparecerá, suplica un presidente vencido por la fuerza de su inabarcable ego. Paro subsidiado o abaratado despido o descarnada pensión. Qué mas da. La furia del viento se llevará todos los pesares. Por ensalmo. La magia de la oración laica de un náufrago a una cucaña pringosa asido.
Les despejo la incógnita. El poema se titula "Noche triste de octubre, 1959". Lo escribió uno de los grandes: Gil de Biedma. En pleno auge franquista. Antes de que Eisenhower se paseara, como el Marshall que nunca llegó, junto al dictador por las calles de Madrid. El Consejo de Ministros del Régimen zozobraba. No tenía rumbo. Su estrella polar y su brújula fue la América del Norte. A partir del ahí, el despegue económico. El desarrollismo. La década prodigiosa.
El Consejo de Ministros de Zapatero se ahoga, no en un océano de aislamiento, no. Se asfixia en el vaso de agua de su torpeza ejecutiva y en la copa de veneno de su ideología corrupta. No es Obama, el icono zapateril, quien nos insuflará aliento monetario a cambio de bases militares. Nos convertirá Zapatero en guardianes de Guantánamo pero a cambio de una palmadita en la espalda y de una sonrisa regalada. Con Franco se superó la crisis. Con Zapatero, no. Que no.
Y en la seguridad de cuanto afirmo, recordaré las palabras del ilustrado Voltaire: "es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado".
Un saludo.
TRAIDOR, INCONFESO Y VERDUGO
El drama romántico que Zorrilla publicara en 1849, bajo el reinado de Isabel II, puede encontrar hoy, siendo rey Juan Carlos I, su continuidad argumental. Cambio mártir por verdugo y, a medida que lean el artículo, entenderán el por qué.
Qué se puede pensar de un presidente que afirma, sin pudor, que el concepto de nación, referido a España, es discutido y discutible. Qué. O que impulsa, de alguna manera, el separatismo fáctico y jurídico de regiones españolas como Cataluña o el País Vasco. Qué. O que sostiene, un mes y otro, sin avergonzarse de su falso pronóstico, que la economía española está a punto de salir de la recesión. Qué.
Cuándo tendrá el señor Zapatero la gallardía de admitir sus errores. Cuándo. Cuándo reconocerá, contrito, sus mentiras y anunciará su propósito de enmienda. Cuándo. Cuándo aceptará que sus actuaciones y sus palabras conducen a la crispación por más que alardee de talante? Cuándo.
¿Por qué Zapatero antepone su interés personal al de la ciudadanía? Por qué. ¿Por qué el secretario general del PSOE no se rodea de un verdadero equipo de gobierno en vez de una camarilla al estilo de la que se congregaba en torno a Fernando VII, el rey felón? Por qué. ¿Por qué se empecina el jefe del (des) gobierno en abrir las heridas del país con leyes como la de la memoria histórica o la del aborto? Por qué.
La respuesta a las cuestiones se resumen en tres. Una, porque en vez de servir a la patria, la traiciona en los aspectos de concordia, de progreso y de unión. Dos, porque en vez de asumir yerros y, seguidamente, rectificarlos, rechaza cualquier culpa y niega todas las acusaciones. Y tres, porque él no va a padecer las consecuencias de sus "maldades"; él será el verdugo que nos haga sufrir los efectos de su felonía y de su no confesión.
El Zorrilla decimonónico no encontraría, siglo y medio después, al presunto rey de Portugal. Sí hallaría, en cambio, una España sumida en la misma desgracia económica de los portugueses.
Un saludo.
FUNCIONARIOS MILEURISTAS
Díme de qué presumes y te diré de qué careces. Como anillo al dedo viene el refrán al señor Zapatero. De demócrata se jacta, de tirano ejerce. De dialogante se autocalifica, de dictador le sustantivan. De estadista alardea, de politiquillo le tachan. Podríamos seguir.
El señor presidente del dinitrotolueno que nunca existió, es experto, sin embargo, en explosivos globos sonda. Experimentado en estas lides de ver qué piensa el prójimo para posar del perfil que más le agracie. Así es Zapatero. El pensionazo, burda equivocación de alguna ministrilla torpe. La reforma laboral, mera broma a los sindicatos transmisores de su política. Ahora le toca el turno del rumor y el tono del bulo al Secretario de Estado Ocaña. Que hay que revisar el salario pactado para los funcionarios. Desmentido total a poco que el globo se fue inflando y a mucho que los empleados públicos se dieron por enterados.
Funcionarios. Paganos de todas las crisis y parias de todas las crestas económicas. Mártires de una oposición dura y víctimas de una envidiada estabilidad laboral. Mileuristas en su inmensa mayoría, disfrutan de la seguridad de su empleo cuando cinco millones de parados lamentan el día en que fueron despedidos del trabajo. Funcionarios mileuristas. En épocas de vacas gordas, a ver cómo los demás se benefician de sueldos más golosos. Cuando advienen las vacas flacas, se convierten en chivas expiatorias a las que aprietan sus ubres a fin de no incitar el malestar de otros. Mileuristas y funcionarios.
Funcionarios de Sanidad, de Educación o de la Administración General. Casi todos, mileuristas. A estos olvidados de los Gobiernos, se les quiere congelar el sueldo. Otra vez. Ocaña, que sí. Salgado, que no. Zarandeados por unos y vilipendiados por otros. Porca miseria. Que no dan un palo al agua, les ofenden. Que ellos sí deben jubilarse a los setenta, azuzan. Que no, respondo. Que no. Que nadie sabe, salvo ellos, lo que es tener un jefe a dedo nombrado. Que nadie puede imaginar el acoso que reciben de algunos malnacidos que les presionan sin piedad. Que nadie se da cuenta del esfuerzo de aguantar ocho horas ininterrumpidas entre montañas de papeles, en medio de un montón de historiales clínicos y al albur de las agresiones de unos menores sin control. Que nadie se quiere enterar.
Congelar el sueldo a los funcionarios. Ya lo hicieron Felipe y Aznar. Tuvieron coraje y éxito. Zapatero quiere pero no se atreve por el qué dirán. Pero qué le van a decir, hombre de Dios, que no le hayan mentado ya. Que maneja su Gobierno como un cura que yo me sé que se publicita en Internet. Una cara para dentro y otra para fuera. Un discurso angélico en el púlpito y un vulcano en la entrepierna. Dé la cara, presidente. No maltrate, más, a los funcionarios. Que son mileuristas. En tanto, sus asesores, sin seso para el trabajo pero con cerebro para poner el cazo, a vivir a costa del país. Déjelos en paz, presidente. A los funcionarios mileuristas. Y a los demás.
Un saludo.
DEL PASTO DE ESTABILIDAD
Oiga, querrá Vd. decir Pacto y no pasto. Quiero decir Pasto. Pacto lo refieren los convocantes. Y lo refieren con una intención aviesa. La de dilatar en el tiempo la resolución de un problema que no saben por dónde, ni cómo, meterle mano. El Gobierno está tan "pegao" en la materia que busca a alguien que le "sople" un resultado siquiera para salir medio airoso del trance. Y no hay manera.
Por eso, hablo de pasto, o sea, de comida animal, de forraje, de heno, de pastizal. No se persigue el acuerdo entre formaciones políticas para solventar una situación de gravedad. Nanay. Se quiere fomentar la manduca de algunos más necesitados para resolver la papeleta al Gobierno dispendioso. Se busca una mesa en torno a la cual se congrega a los más inteligentes, a los más listillos, a los más necesitados y a los más sobornables. Una enorme mesa de comedor de lujo en palacio de ensueño. Mirad cómo trabajamos por España, se dicen los ladinos. Para que veáis que nos ganamos la pasta y el pasto. Y, por contra, no hacen sino rumiar, ramonear o, simplemente, pacer.
No avanzan. Ni siquieran un pasito adelante. La tríada gubernamental es todo un poema. Blanco, cara de perro y Sebastián, rostro de piedra, flanquean a Salgado, faz de pena. No se saben la lección y, sin idea, procuran del empollón la luz que a ellos no llega. El PP dice que nones, que a otro can con esa juerga. Que para aprobar por enchufe, la LOGSE y otras enredaderas. Que no se quieren enterar los de Pajín y Aído, los de Gabilondo y Garmendia, que a lo más que alcanzan es a abortar sin vergüenza, pero que en cuanto a economía, ni un cuarto de manteca. Y que el Toxo y el Méndez, vigilan con la palmeta y, si se toca la pensión o a los funcionarios se aprieta, sobre el lomo dejarán caer sus rabietas.
Porque este es un Gobierno que decreta, pero no de patada en puerta. Que a las coces de Aznar, ellos anteponen nueva receta. Y si el Pacto no sale, si la cosa no se arregla, si solución no se halla, entonces a la puñeta. A la puñeta los del PP. Que con los demás caben tretas. Salir del paso, joder, no me amarguéis la fiesta de dos años más en el poder de esta España que duerme la siesta. La siesta, tras la modorra de tanta mentira cierta, de tanto rollo bendito, de tanta trola flamenca.
Que España se acatarra, que la pulmonía está cerca, que los pulmones se encharcan, que la muerte la acecha. La enfermedad la invade y los cirujanos se lamentan de haber obtenido su título en la tómbola de una feria. La feria del 11-M. La verbena de la muleta. El jolgorio de las periferias y de gripe A la pandemia.
Ni pacto ni parto. La estabilidad es otro aborto. Como el propio Gobierno de Zapatero. La mejor forma de no quedarse embarazada, que definía Leire. Mucho pasto. Cantidad de heno. Por doquier, paja. A granel, hierba. A estabular el ganado. A gandulear, los pastores. Pacto y pasto. Estable, establo. Acéptenme pasto de estabulidad, por lo del chiste fácil. Sí, para chiste está la cosa. La verdad, qué ganas. Qué necedad, qué tontera. Y es que, al cabo, lectores. siempre lo peor se te pega.
Un saludo.
DÍA DE ANDALUCÍA
Servidor, andaluz de Huelva, no sabe qué se celebra hoy. Es que no tengo ni idea. Me gustaría festejar a la patria chica. Pero qué fiesta cabe en una Comunidad de paro y de subsidio. ¿Dónde radica el contento? La política, escenario permanente de conflicto. La economía, entre que se ahoga y se sumerge. La sociedad, pasmada por el diluvio de agua y de barros. La cultura. La cultura, la refleja la televisión regional. La cultura se enriquece en Canal Sur.
La tesis de los señoritos de la televisión psoecialista, que pagamos todos, decía lo siguiente: "el franquismo alentó el folklore vulgar, el artisteo afín y solícito, el humor más chabacano, la copla, las corridas de toros. El andalucismo más hiriente, de charanga y pandereta. De esta manera, el dictador amansaba a las masas, engañaba al hambre, distraía a las fieras, esquivaba al pueblo, adormecía, adormecía, adormecía". Lo que censuraba el PSOE a Franco, el PSOE lo reedita. Sin complejo ni vergüenza. Con toda la demagogia del mundo.
Canal Sur. Trasladen la tesis a Canal Sur. Productoras pata negra adictas y entregadas al psoecialismo sociológico. Canal Sur no es Prado del Rey. Canal Sur es el Palacio del Pardo. Allí Franco recibía a los artistas adeptos al régimen y se llevaban las migajas del respaldo oficialista. El Pardo es la casa de la tele de San Juan de Aznalfarache. Artistas como María del Monte se prestan a la causa gerontocrática de la sobremesa y elevan la chabacanería a la cima de lo hortera. Periodistas como Petit hacen de la entrevista inane un panegírico a la adulación, al servilismo. Misses, como la ex de Iker, presentan programas dedicados a la promoción de la copla más antigua reverenciando a autores e intérpretes que cantaron en persona para el dictador. Fútbol, hasta en la sopa. En color y a todas horas. Toros. Toros para todos. Hoy, en la tele, -¡no salgan, que se lo pierden!- en la tele, er Beti, er Morante, er Chiquito, la sucesora de la Marifé y, de postre, er menudo Imedio". Programazo gratis. Mañana más. Y pasado. Andalucía moderna y tecnológica. Andalucía avanza. Hacia atrás. Retrocedemos. Como la economía. Pero los sueldos de estos "bien pagaos", de escándalo. Los abuelos, con pensiones de arrastre y mulillas. Los niños, huyendo, no del hambre como el Cordobés de los cincuenta, sino como los Joselito del siglo XXI. Para no estudiar.
Es que si no los hartamos de tele, lo mismo se manifiestan pidiendo trabajo. Viva Andalucía. Y los listillos, a la checa. Vamos a callar a quien no sienta el psoecialismo. Esto es educación. Esto es cultura. Que vivan Chaves y Griñán, los padrastros de la patria. Anda ya los niñatos fascistas esos que se quejan del paro y encima los subsidiamos para que trabajen de "extranjis". Psoecialismo sociológico. Sí señor. Igual que el franquismo. No, peor, mucho peor. ¡Dónde va a parar!
Señor presidente de Andalucía: menos gestos, y más gestas; menos talante y más talento; menos predicar y más dar trigo; menos hablar y más hacer; menos demagogia y más democracia; menos opacidad y más transparencia; menos mentiras y más verdades. Ya sabe: cuando en una democracia la transparencia se ensucia adrede, los partidos se convierten en bandas y la ley cede su paso a la mafia. Porque lo de las empresas públicas, tiene de democracia lo que Chaves en su declaración patrimonial. Muy poquito. Mal asunto. Piense en los andaluces y evite la conversión que se precita.
Habrá que celebrar algo. Viva Andalucía. Pero que no viva mucho tiempo esta Junta de favores y amigos, de mariscos y coches oficiales. Que Viva Andalucía, sí. Y que el voto nos regale una nueva Junta, un nuevo Gobierno, que eleve a los andaluces a la condición de libres que los actuales dirigentes nos han arrebatado.
Un saludo.





