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ZAPACHÁVEZ, ANTIESPAÑOL
Zapatero ha sacado adelante la reforma laboral. Como decía el segundo de mis hijos, cuando muy pequeño, la “porqueriosa” reforma laboral que le ha impuesto la Intervención de la Unión Europea. Qué pena de presidente y qué angustia de secretario general psoecialista. Qué asco.
El triste triunfo reformador del mercado de trabajo es la exégesis de la miseria populista de un caudillo bananero que sólo se distingue del venezolano en la fachada. El bolivariano se reviste de lo que es y el carrillista se disfraza de San Isidoro de León. Ni uno es Bolívar, qué más quisiera, ni el otro es santo, qué argucias utiliza el diablo para engañar al común.
Con todo, la reforma laboral del antipatriota ZP hubiera sido imposible sin la ayuda ultrainteresada de dos de los más grandes enemigos que ha parido la democracia juvenil española. Esta cooperación se diseña en términos de abstención. No tienen valentía estos separatistas españoles para blandir el pendón del independentismo y se agazapan en la estela de necedad del zapaterismo para, al cabo, culpar a este movimiento sectario de todos los males que están causando la fragmentación sensible de esta España de nuestras cuitas. Urkullu, bajo Erkoreka, y Mas, tras Durán Lleida, no dicen sí ni no. Se limitan a callar. Saben que el valor de su silencio se mide en pasta y en tierras.
Etarras a la calle. Etarratuna, en Nanclares. Zapatero, en Moncloa. Rubalcaba, alentando multas. Bono, a la escapada. La niña, suspensa. León, hermosa. Blanco, haciendo terrorismo sectarista de su partido. Carod, forrándose. Montilla, como la hiena Pepa. ¿Y el pueblo?
El pueblo pinta menos cada día. Su voto tiene el valor de una milésima de segundo. Los recortes sociales amenazan la bolsa de los trabajadores. La panza mengua por momentos. La vida se encoge al ritmo de incremento del paro. La ciudadanía es víctima de la perfidia de un Gobierno atroz.
A la espera de mayores calamidades, los españoles nos inclinamos ante el empuje del fútbol y sucumbimos ante la propaganda nazi de la telebasura, del “futboltelevisado”, del "deporteatodashoras” y del “engañasiempreporsiempreyparasiempre”.
La verdad hará libres a algunos. La mayoría claudica ante el peso de su chantaje. El gran dictador lo representó, maravillosamente, Chaplin. El Charlot de hoy no tiene gracia. Más que expresar al dictado, suelta lo que le soplan. El que se jactaba de ser el más grande defensor de los derechos sociales es, hoy, el máximo recortador de los mismos. La probatio diabólica de los juristas halla su sede en este político al que todo da igual con tal de no reconocer su ineptitud, su mala leche gubernamental y su enfermiza obsesión por seguir subido al caballo de Rocinante. Lo que ignora es que él confunde su libertad faraónica con la libertad de los oprimidos. Él vive cual faráon y se autopostula como siervo. A su muerte política, que la otra no se le desea, será embalsamado entre momias como Stalin o Ceausescu. Franco tenía fe en España. Su enterramiento será distinto. Y distante.
Algunos dictadores mueren en la cama. Otros, a saber. Unos tienen la fama. Otros cultivan la lana. ZapaChávez está entre unos y otros. Dictador ecléctico. Tirano inconfeso. Traidor irredento. Antipatriota generador de mártires. Zapachávez. Horreur.
Un saludo.
NO HAY LUZ AL FINAL DEL TÚNEL
La tesis de los señoritos de la televisión psoecialista, que pagamos todos, es recurrente. Sirve para un roto como para un descosido: el franquismo alentó el folklore vulgar, el artisteo afín y solícito, el humor más chabacano, la copla, las corridas de toros. El andalucismo más hiriente, de charanga y pandereta. De esta manera, el dictador amansaba a las masas, engañaba al hambre, distraía a las fieras, esquivaba al pueblo, adormecía, adormecía, adormecía.
Griñán, hoy, y Chaves, ayer mismo, se decían: es que si no los hartamos de tele, lo mismo se manfiestan pidiendo trabajo. Más tele. Tele hasta hartarse. Mientras, vivimos como maharajás. Después Dios dirá. Dios o Alá. El que sea.
Acabo de comenzar las vacaciones y ya los escaparates te recuerdan la cercanía de septiembre. La moda se adelanta al cronos. Las rebajas quedan atrás poco a poco. Se descuelgan como el farolillo rojo del tour. Como la situación social. El otoño promete calor humano y térmico. Calor humano negro, oscuro, confuso, turbio. El Plan "E" de estafa se ha convertido en el plan "R" de rencor. La caída de las hojas arrastrará en su ruina la catátrofe de una economía perdularia y crítica. No menos crítica por esperada ni por esperada, menos crítica. En los estertores del zapaterismo, la prensa no se atreve a decir la tórrida temperatura social del nuevo y tiznado Otoño que se nos asoma.
El Gobierno se cura en salud. El mismo Corbacho, que aparenta mostrarse imperturbable, reconoce y avanza que el otoño no será positivo. Lo malo es que se queda tan ancho. Le importa un bledo lo que se avecina. Cara de póker. Al igual que su jefe, el mago de las finanzas, Zapatero. Carita de ángel. ¡Qué digo del Gobierno! ¡Hasta los sindicatos subvencionados admiten la inminencia de tensiones! CC.OO. y UGT anuncian una huelga general que se quedará en sargento.
A verlas venir. Aquí el que no corre, vuela. Tras la tempestad, viene la calma, repetía Felipe González. La tempestad acabó volteándolo en la dulce derrota de 1996. La calma vino después, cuando la ciudadanía expulsó a un incapaz PSOE del Gobierno de la nación. ZP espera la calma. La calma no llega. Él se inventa treguas y alecciona sobre cómo distraer al pueblo. Para distracciones está el pueblo. Sobre todo después de que agosto se convierta en pasarela a la dureza del mileurista y de campanilla de extremaunción de los parados y de los que han de alimentar a la fiera insaciable del desempleo.
Zapatero sigue de vacaciones. Su cachondeo del pueblo español no tiene cercas. Desde León escribo. Aquí se le espera hoy para celebrar su cumpleaños. Viva su Valladolid que lo vio nacer pero se liberó de tan triste personaje. Viva León, que sufre su adopción. Viva.
Un saludo.
LA TRAICIÓN
El presente va a ser un artículo muy breve. Cuando uno sufre en sus carnes la traición, el dolor agasaja a la tristeza y ésta ridiculiza a la sorpresa. Las declaraciones del venezolano Pérez Vivas, Gobernador de Táchira, han arrancado océanos de repugnancia a este articulista. El asco que origina la certeza de la felonía temida pero no cercana. La repulsión que provoca la constatación de la infidelidad más vomitiva.
Un delito. O una falta. Eso es la traición. El traidor, en cualquier caso, es la persona que quebranta la lealtad jurada. O prometida. El quebranto puede atentar contra la seguridad de la Patria, el honor de la Nación y la independencia del Estado.
Es traición arruinar la economía del país vendiendo falsos brotes verdes. Y lo es fomentar la desigualdad entre pueblos y hombres de España a fin de procurarse votos miserables. Y potenciar una deleznable tolerancia que, en realidad, oculta la muerte del respeto debido. Y llamar interrupción del embarazo a lo que es, en muchos casos, una muerte consentida por la ley. Y liberar a asesinos etarras con el pretexto de una falaz voluntad de reinserción social. Y permitir la elusión de impuestos merced a la torticera ignorancia del trabajo sumergido y del capital oculto en paraísos fiscales. Y subvencionar a organizaciones y a personas sin otro ánimo que el de captar prosélitos en forma de clientes paniaguados. Y atajar la norma constitucional para beneficiar, en provecho propio, a sus aliados más antipatriotas. Y ofrecer Navarra a ETA. Y desmembrar la organización territorial del Estado arguyendo motivos de rancios sentimientos históricos.
Traicionar es llamar Nueva Transición a lo que no es sino una venta fraudulenta y a plazos del país que se ha jurado, o prometido, salvaguardar.
Traidor es quien actúa de esa guisa. Cómplice de traición es quien calla, por miedo o por conveniencia, ante tamaño desmán.
Disgusta hasta la arcada la traición. Dios aborrece al pecado pero no al pecador. Uno se limita a odiar la traición y a manifestar su náusea ante el traidor.
A los que actúan contra los españoles y contra España, mi animadversión. A los que, para mayor deshonra, escudan su cobardía en la inocencia del pueblo, mi más expresiva sensación de grima.
En el imperio de la ley, los traidores tienen su castigo. Deben tenerlo.
Un saludo.
PARA, PARO
Que el Desgobierno de ZP mal administra, lo sabe el más fanático de sus favorecidos. Y claro, si la administración falla, los sujetos a esa economía tienden a ser pobres y desdichados. Lo avanzaba Adam Smith y constituye ciencia infusa en los más ignorantes. No es preciso ser empresario ni economista para entender esta máxima. ZP no se entera, sin embargo, ni se quiere enterar. Estadísticas oficiales publicadas por la UE ponen de relieve que la pobreza infantil en España se aproxima a los dos millones. Dos millones de niños. Dos millones.
O se cambia la administración o se cambia al administrador. Mientras España no modifique, de un lado, su modelo productivo y comercial, la solución es imposible. En tanto el país siga aferrado a una normativa antiliberal, intervencionista y constreñidora, el túnel no acabará. Es más: hasta que la economía no logre crear empleo, el déficit y la deuda seguirán aprisionando al país. Los salarios se batirán a la baja, las pensiones sufrirán el rigor de la nevera y el consumo hibernará durante varios estíos. No nos engañemos. El paro determina el desarrollo económico y viceversa. Pura aritmética. Propiedad asociativa de los conjuntos.
Los conjuntos. Refería Borges que el conjunto de los conjuntos no es un conjunto porque si incluye a todos ellos, no está entre ellos. Por tanto, se puede concluir que el conjunto de los conjuntos no es un conjunto. Será otra cosa. Si ZP es el presidente del Gobierno de los españoles, o no es presidente o no es gobernante o no es español. De qué manera, si no, podemos clasificar a un señor que recibe una herencia multimillonaria y, seis años después, accede al infierno de los números rojos. La solución a los problemas radica en la asunción de su existencia. Si en vez de eso, se marea a la perdiz con brotes verdes, con economía sostenible, y con otros nominalismos sin bagaje, lo más lejos que se llega es a poner letras refulgentes en un escaparate de cine, por más que la película nunca llegue, siquiera, a rodarse.
El Gobierno es tan incapaz, tan nefasto administrador, tan indigno albacea, que por más oportunidades que se le ofrezcan para redimir sus culpas, sigue improvisando. Y mintiendo. Con altanero talante. Miente. Como lo hace el sofista que se intitula filósofo. O el trovero que se atribuye la cualidad de poeta. O el presidente que lo es por accidente y se postula como estadista elegido por el Olimpo democrático. Derrumbe. Desplome. Batacazo. Parpajaso. Zarpajaso. Economía que se sumerge. La economía doméstica del Estado sufre lo que antecede. En grado superlativo. Si fuera una empresa privada, los administradores marcharían al ostracismo. Para siempre. No puede Zapatero con la economía. Ni con el país. Ni con su propio peso. Calamidad.
El debate sobre los Presupuestos para 2011 va a crear una nueva brecha en la remendada compostura de la economía. Como el señor Zapatero no remunere con liberalidad a los independentistas catalanes y vascos, no será posible su aprobación. Y es que dos no debaten si uno se hace el sordo, el ciego y el mudo. Todo se gesta, amaña y apaña extramuros del hemiciclo. La puesta en escena achara, azora, azara, confunde y avergüenza. Se estrena una obra que ya se ha representado. La trama de esta representación es burda, grosera, tosca, ordinaria y vasta. Entre el público, los incondicionales aplaudirán con el entusiasmo de quienes acuden gratis a cambio de esas ovaciones retribuidas.
El parlamento en las Cortes enmudecerá ante la irreversibilidad del tinglado que ha montado el PSOE con el PNV, CiU y Coalición Canaria. De nada sirve que las demás formaciones se pronuncien contrarias. Papel mojado es el informe del Instituto de Estudios Económicos que prevé el mantenimiento de la recesión y el incremento del paro y que califica las cuentas públicas como las peores de la democracia debido a su falta de credibilidad. Inservibles, aparte de su función testimonial, serán las enmiendas a la totalidad que se presenten. Compuestos, y sin novia, quedan los partidos de izquierda ante la fructífera veleidad del gran patrono psoecialista, cuya promiscuidad política sólo es parangonable a la vaciedad de su discurso.
Parados y clases medias, en este orden, van a experimentar en sus carnes la ambición del presidente del Gobierno. Que el endeudamiento del Estado se dispara, y qué. Que la fiscalidad ahoga, un rábano importa. Que la economía sumergida reflota, mejor, calles vacías. Alea jacta est. El nuevo César compra y vende adhesiones a su antojo con el dinero de los demás.
Pobre España. En manos de estos administradores, nos vamos, los españoles, al pairo. Como un barquito de velas extendidas, que permanece quieto, sin avanzar. Al pairo. Al paro, por supuesto. Al paro, que no cesa de crecer. Y crece. Y crece. Y crece. Para, paro. Ni cuenta. Pobre España.
Un saludo.
LA SEGURIDAD Y LA ECONOMÍA
Que, desde hace medio siglo, la playa de Mazagón ha venido sufriendo los efectos del derrame de carburante, lo sabemos cuantos onubenses hemos elegido aquella zona como rincón de baños y de descanso. Todavía en la arena, pese a los esfuerzos de limpieza, se observan huellas negras. Desde la orilla, los bañistas contemplamos en el cercano horizonte cómo buques de gran calado se suceden en su ruta petrolífera. El problema -porque es un problema de envergadura- no es tal en Punta Umbría, La Antilla o Matalascañas. Se centra en Mazagón. Lo cual, por otra parte, entra dentro de la lógica más elemental de la proximidad territorial del lugar de destino.
Nada más hipócrita que cerrar los ojos y morderse la lengua cuando la Junta de Andalucía parece decidida a dar el visto bueno a un oleoducto extremeño que pretende pisotear, hollar, suelo andaluz. Oleoducto como negocio en el que tiene grandes intereses un empresario muy cercano al PSOE. Partido el psoecialista en cuyo favor gobiernan los Ejecutivos de España, de Extremadura y de Andalucía. No hay casualidad. Si los dirigentes de la era zapateril quieren que el oleoducto en ciernes atraviese la provincia de Huelva, lo lograrán. En cuyo caso, desde el norte hasta el sur, una multikilométrica serpiente de acero y asfalto reptará por el variado paisaje de nuestra provincia. En su vientre portaría tal cantidad de veneno negro que, de evacuarlo accidentalmente fuera de lugar, provocaría un daño irreparable a la sierra, a la comarca andevaleña, al condado y a la costa.
Mazagón es la desembocadura. Otra vez. No cabe. Mazagón tiene que salir a flote. Balboa, no. Ni Balboa ni Vasco de Gama ni Cortés ni Pizarro. Oleoducto, no. La gente de Huelva tenemos que aprender a decir no. No supimos oponernos en la dictadura. ¿Sabremos hacerlo en la democracia, o sucumbiremos a los cantos desafinados del psoecialismo más activo?
No obstante lo cual, tengamos como referencia la importancia, hoy por hoy incuestionable, del petróleo. Si falta el crudo, la economía se paraliza; si su precio se incrementa, la inflación espera a la vuelta de la esquina. Aunque algunos apuntan a China y a India como responsables del movimiento especulativo, este articulista entiende que hay que mirar en los países en desarrollo los posibles subterfugios. ¿Quién nos asegura que, al igual que José en el Egipto bíblico de los faraones, no se está haciendo acopio avaricioso del oro negro para venderlo posteriormente mucho más caro?
Sea como fuere, nuestra economía está en manos de esa fuente de energía. Nos muerde el petróleo. Mientras esto ocurra, despidámosnos de un desarrollo sostenible. ¿Es el Gobierno consciente de la envergadura del problema que nos acecha? En lo que respecta a ZP, estará en Babia. La crisis contribuye a que sus engaños se descubran antes. El subsidio último a los parados está provocando mordidas en los parados que no tienen derecho a su cobro. Si el petróleo muerde, los parados están para bromitas. Nos van a devorar a todos. Al tiempo.
Negro el petróleo. Negra la poca conciencia que algunos conservan. La economía sostenible no pasa por construir más oleoductos, sino por garantizar que sus sistemas de seguridad no dañen, más, el medio. La avaricia rompe el saco. Bristish Petroleum sabe de esto un montón. Economía sostenible, de verdad. Las mentiras de la ley del mismo nombre que se sacó de la manga el tahurcillo de León, que se las trague. Que se las coma él.
Un saludo.
LABOR DE ZAPA
Mira que nos costó traer la Constitución. Casi tanto como restablecer la democracia. Con igual suspense. Democracia y Constitución se funden en un concepto esplendoroso: pueblo soberano. Si se ataca a uno solo de estos tres monumentos jurídicos, ya sabemos de dónde proviene la ofensiva: o de fascistas, o de totalitarios de izquierdas o de derechas, o de ignorantes, o de perversos, o de malintencionados, o de belicistas, o de añorantes de la Dictadura.
La nuestra es una Constitución avanzada en derechos y libertades. Muy progresista. Muy sensata. Muy de concordia. La libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político son principios esenciales de la misma. También es una Constitución flexible, ambigua incluso, interpretable en algunos conceptos, diáfana y rotunda en otros. Del pueblo español emanan los poderes del Estado, proclama. No del catalán ni del extremeño ni del castellano ni del balear. El pueblo español es el soberano.
Los padres de la Constitución del 78 eran conocedores de la tortuosa historia de la España de los siglos XIX y XX y, desde esta sabiduría, quisieron dejar muy claro que esta Ley Suprema "se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles". Sin por ello omitir ni silenciar ni ocultar que "reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas". La gran novedad y la mayor originalidad de nuestra Carta Magna fue el Título Octavo: el Estado de las Autonomías.
Sin embargo, a nadie se escapaban las aspiraciones independentistas de algunos. Aspiraciones absolutamente legítimas cuya legalidad sólo será posible en el marco de la Constitución. En su defecto, ni legalidad ni legitimidad, porque la violencia, el terrorismo, la política de hechos consumados, la vía de hecho, el solapamiento de unas leyes de menor rango en otras de más categoría jurídica, la perversión del derecho, etc., son atajos ilícitos, antijurídicos y anticonstitucionales. De estos atajos y de estas aspiraciones éramos conscientes muchos españoles y más todavía los redactores de esta Biblia laica que es una Constitución.
En esta consciencia jurídica e histórica, Solé Tura, Gabriel Cisneros, Peces Barbas, por citar a tres de los siete ponentes, no dudaron en redactar un párrafo advertidor en el marco de un artículo muy interior, el 155. "Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general". El peso de la historia sobre los hombros de los españoles ha llegado a ser tan insoportable y tan condicionador, que todas las cautelas son pocas.
Lo que no imaginaban los constitucionalistas es que el peligro de vasquistas y catalanistas se podía acrecentar hasta el infinito con la irresponsabilidad de un Zapatero y de un Montilla de tres al cuarto pero con más ambiciones que la princesa de Éboli.
A vueltas con las dos caras. Una vez más poner una vela a Dios y otra al demonio. De nuevo, la marcha sobre el filo de la navaja. Se repite la historia del quiero y no puedo. El fantasma del artículo 155 toma posiciones. Atención a los duendes. No se les ve, pero enredan, lían, confunden, traicionan, atentan. Atención.
Un saludo.
MIASMA
Estos señores del PSOE son la monda lironda. De listos. De pícaros. De pillos. De sabihondos. Su "modus politicus" huele mal. Un socialista ilustre, Max Aub, escribió sobre el hedor: “ese olor putrefacto que me carcome”. Qué lejos y qué cerca halló la fuente del efluvio maligno de la corrupción.
El gran Cervantes censuraba la ambición y la prepotencia de los tiranos en cuanto dañaban a terceros y hacían del abuso y la dominación su estandarte. No portan bandera. Alancean pendón puñal. Posición de combate, reclamaba el ex virrey Chaves al calor ansioso del probable cambio de manos de la caja de caudales. El poder es, a la postre, un arca llena de oro ajeno.
En Huelva, ración de rancho. Poco chocolate y mucho pan. Como en los años de la postguerra. Para los ciudadanos. La tierra que acaso fuese Tartesos y tal vez la Atlántida sueña el feliz futuro para huir del presente que la presiona y humilla. El tiempo es un tigre que me devora y ese tigre soy yo, refería el inigualable Borges.
Huelva es un tigre viejo y bueno cuyos colmillos nunca despertaron el miedo ni el respeto de otros carnívoros depredadores. Ha sobrevivido a los siglos como una pieza de museo o de circo que interesa para vender entradas a turistas desordenados. A los ciudadanos nos tratan como horda. No hay redención para la horda.
Qué porvenir aguardaba a Petronila de no ser militante servilmente destacada del PSOE. ¿Hubiera amasado Barrero la fortuna que se le atribuye, fuera del cauce de su militancia psoecialista? ¿Y Mario, el felón de Astilleros?
Puerto Hurraco sigue vivo. En Huelva. En los accidentes abruptos de esta tierra chica que no madura al calor de sus hijos. En la gobernanza desdichada que desdeña la educación y cultiva los resentimientos. Puerto Hurraco con escopetas que disparan al que se rebela. Al son y al ritmo de las miles de urracas que pretextan defender la justicia para asesinar las libertades.
Almacenan vientos de muerte y se alimentan de la inocencia de los españolitos que no conocieron aquella maldita guerra. Urracas machos y hembras. Negras urracas. Artistas aristados al frente de un ejército de hienas. Sangre muerta que sangre de vivos derrama. Qué pena.
Tanta urraca en un puerto hurraco que no acabamos de sepultar. En fosas herméticas. Urracas. Hurracos. Resentidos. Carroñeros. Miasma.
Un saludo.
CONTROLADORES AÉREOS
El control, según Skanlan, tiene como objetivo cerciorarse de que los hechos vayan de acuerdo con los planes establecidos. Un controlador es, pues, quien avala la conformidad de lo previsto con lo materializado. Avala. Garantiza. Responde.
Los controladores aéreos son, en este sentido, los responsables de que el tránsito aéreo se desarrolle con la máxima seguridad, orden y fluidez. La expresión, que podría ser de Perogrullo, halla su esencia en la práctica diaria. Un país que apoya gran parte de su cuerpo económico en el turismo, debe muscularse en esa dirección. Muscularse y fortalecerse. La empresa Estado español ha sabido engordar sus cuentas, tan decrépitas en otros sectores, merced a la potencia turística.
Sin embargo, ahora resulta que la salida de la crisis económica de España se halla en manos de unos pocos desaprensivos que tuvieron la infeliz idea de ganar un puesto de trabajo de controlador en la Administración de navegación aérea. Por favor. Quienes defienden ese pobre argumento se descalifican solitos. Ellos mismos. Los controladores aéreos están sufriendo una de las más aberrantes campañas que trabajadores algunos han sufrido nunca. Es lamentable a fuer de indignante y repulsivo aparte de injusto. A ver si los granujas son los que ofenden y no los insultados. Ya está bien de criminalizar a estos trabajadores honrados. Honrados y eficientes. Eficientes y necesarios. Por lo que se ve. Por lo que se acredita. Por la envidia que suscitan.
Si el argumento esgrimido por AENA y el Ministro Blanco tuviera un mínimo de sustancia, uno se explicaría el ataque contra el colectivo. Pero cuando un tema no tiene chicha ni limoná y, pese a todo, se quiere catalogar como honor de Estado, entonces nos topamos con la Inquisición travestida de psoecialismo castrista. Si la tesis, repito, de esa empresa pública y de ese preuniversitario elevado a Torquemada tuviere un mínimo de consistencia, llegaríamos a la conclusión de que los irresponsables de Navegación Aérea y el inepto del Ministerio de Fomento merecen el despido más fulminante. Un despido por motivos objetivos en virtud de su incompetencia, de su ignorancia, de su falta de disciplina y, en fin, de su incapacidad evidente para gestionar asuntos de una envergadura superior a la administración de un puesto ambulante de pipas. Han dispuesto de años, de décadas, para solventar un problema de esta enjundia. La displicencia del Gobierno no puede suplirse, de pronto, por un pisotón a los derechos y a las libertades.
Que no, Blanco, que no. Que lo suyo es controlar sin responder ante la ley, mientras que los funcionarios que se dejan la piel en las torres de los aeropuertos dan seguridad a la vida de millones de usuarios que deciden subirse a esas naves aéreas que surcan los cielos de España. Los controladores aéreos responden. Que cobran mucho. Es posible. Pero en su cuerpo llevan el sufrimiento. Si yerran, pagan un elevado precio. Que ellos, al cabo, son unos mandados de una Administración aérea en poder del Gobierno de Zapatero, el más tétrico, vulgar, inespecífico y ventajista que haya conocido nuestra democracia.
Usted, señor Blanco, quiere, encima, disuadirles de su derecho a la huelga. Pero hombre, si se dice socialista aunque sea una mentira flagrante, disimule un poco. La huelga es un derecho de los trabajadores. No es un derecho de los ministros, por ejemplo, que trabajan menos que un mariscador en la soledad del polo norte. El derecho de los ministros es su propio deber. Y la obligación de un servidor público de esa significación no es otra que prever, planificar, prevenir, precaver. Claro, que pedir esto a la triste comparsa de figurantes que nos (des)gobiernan, es como exigir al olmo que fructifique peras. Un imposible.
Lo que no es imposible es sentar las bases y reclamar lo que está sujeto a derecho. Uno puede mostrarse en contra de ciertas huelgas, pero no es democrático oponerse a ellas alegando no sé qué estúpidas razones coyunturales. Los controladores tienen derecho a la huelga si entienden que el Gobierno legisla por decreto singular para ellos o si se sienten víctimas de una inaceptable ofensiva de acoso y derribo. La culpa no es del colectivo. La culpa es del Gobierno y de la Administración que ha tenido tiempo, mucho tiempo, para optimizar sus poderosos recursos y para pronosticar científicamente que lo sucedido estaba cantado.
Servidor está con los controladores. Servidor censura a los inquisidores blanquistas que pretenden dictar como tiranuelos en vez de actuar como emprendedores solventes. Me reitero en el refrán castellano: “dónde irás, buey, que no ares”. Me refiero al Gobierno. Los controladores no son bueyes por más que quieran hacerlos bovinos.
La huelga no es el camino. Es un derecho. La tiranía y los decretazos no son caminos ni derechos. Son actitudes propias de regímenes bananeros. Como el de los Castro, el de Chaves o el de Morales. Como el que está recorriendo, peligrosamente, Zapatero.
Un saludo.
MÁS METEDURAS DE PATA
No quiero entrar en disquisiciones políticas. Me niego, hoy, a fundamentar mi pronóstico de males venideros de mayor calado. Me basta con llamar a las conciencias de los que pueden paliar el tema y se tocan las narices. Cada trabajador que pierde su puesto de trabajo es una puñalada en el corazón de esa familia y de la propia sociedad. A partir de ahora, vivirá de su derecho al subsidio o de la concesión a la limosna o de la dádiva del aguinaldo. Justicia pido, que no caridad. Caridad, que no falte. Pero antes, justicia. Y sobre todo, justicia.
Érase un hombre a una nariz pegado, versificaba el impar Francisco de Quevedo. El de ZP es un Gobierno a la demagogia sujeto. Gobierno a la demagogia más infame untado. ¡Qué pena!
El Ministerio del paro será pronto el de la economía. Septiembre se avizora tan oscuro como el aborto, como la pensión, como el salario del funcionario, como la parálisis de la obra pública, como el destino de los fondos de formación, como el pozo de la corrupción, como el creciente umbral de pobreza, como el desempleo juvenil, como el fracaso escolar, como el despilfarro en vacunas de gripe A. Como…tantas cosas. Economía abortada, interrumpida, flagelada. Así y todo, hay motivos para la esperanza, tercia Maravilla Rojo. Brotes verdes veo, nos dice mientras refriega con una mano su nariz, esconde la otra tras la espalda y su mirada se pierde en el infinito. Miente. Sabe que miente.
Más mujeres que hombres en paro. Y Bibiana y Leire, cobrando del bote. ¡Qué bote! Millonario. Pero ese bote no es repartible. Se lo adjudican estas dos excelsas militantes del PSOE. En exclusiva.
A la cola de las Comunidades Autónomas, qué novedad, Andalucía de Chaves el de MATSA y de Griñán el rojo. Andalucía, imparable, de la consigna goebbelsiana es, en realidad, Andalucía, parada. Hoy, más que ayer pero menos que mañana. Al menos, mientras los ineptos que se forran con el cuento de la tercera generación, sigan hipotecando las generaciones de nuestros nietos. Anden ellos calientes… Da igual que Antonio Fernández haya dejado de ser Consejero de (Des)empleo. Da igual. El sustituto proseguirá su labor con la misma impericia y peor mala conciencia. Los formadores de formadores siguen siendo una extraordinaria fuente de ingresos para los más adictos al régimen, para los más implicados en la causa del despelote, para los beneficiados del coche oficial y del sueldo de ejecutivo ejecutor.
Lejos de rectificar, los psoecialistas andaluces han encomendado la gestión al maestro Jiménez Ciruela, que no sabía leer y puso escuela. Si la modernización de nuestra Comunidad queda a merced de personajes como Mario, De la Chica o de San Absurdo, no les quepa duda de que Andalucía seguirá instalada en la modernidad que combatiera Blas Infante. En la modernidad del cacicato más virulento.
Érase una Andalucía a un destino condenada. Griten conmigo: que no, QUE NO.
Un saludo.
EL MISTERIO DE TRINIDAD
El cristianismo establece como dogma que Dios es uno en tres personas. El entendimiento humano no es capaz de comprender la esencia de Dios. Tan sólo puede conocer lo que Dios revela y se conforma con asumirlo mediante la fe del carbonero. Hasta tal punto es así, que Agustín de Hipona aseguraba que si alguien comprende esa esencia, no puede ser Dios.
El psoecialismo tiene también su dios. No fue Iglesias, don Pablo. Ni mucho menos. El dios de la new wave es Felipe. La esencia de González es su continuado triunfo electoral plagado de réditos de dinero, poder y ambición a sus prosélitos. Iglesias fue el dios abuelo del que ya nadie quiere oir sus batallitas. González es la memoria cercana, el influjo mirífico, la presencia ausente.
El sevillano de Dos Hermanas no depositó sus complacencias en su heredero, no hijo, Zapatero. En absoluto. Mas tuvo que adoptarlo como aquellos padres a los que la justicia adjudica la paternidad sin someterse a la prueba del ADN. Lo tragó como el que engulle sapos y culebras. El hijo putativo. En Derecho, el título “putativo” se otorga al falsificado siempre que su falsedad no esté declarada. No obstante, también es putativo el título ineficaz que, sin embargo, carece de vicio o malicia. Zapatero es el hijo putativo que no consintió sentarse a la derecha del padre. En su ambición de divinidad propia, lo adelantó por la izquierda. José Luis quería mostrar, y demostrar, que León es más que Sevilla y que, en cuestión de talante y de carisma, el “number one” nació en Valladolid y no en el seno de una familia de vaqueros.
Ahí andan padre e hijo. Unidos por el cordón umbilical de la gran secta de siglas cuatriletradas. No existe la afección paterno-filial deseable. Sí media, por necesidad táctica, el buen rollito que impone la voluntad de perpetuar el sentido de dominación. Se soportan en privado. En público se sonríen. No se quieren. Reeditan la eterna lucha entre reyes por el trono. Padre e hijo. Hijo y padre. Dos en uno y uno en dos. ¿Y la trinidad?
La trinidad es el verbo. El verbo puede ser la palabra que indica o desea o impera acción, estado de ánimo o acontecimientos naturales. En la trinidad, el verbo es, también, dios. El evangelista Juan decía: “en el principio, era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Verbo que se conjuga y verbo que se deifica. En la relación triangular psoecialista, un vértice lo ocupa González. El otro, Zapatero. El tercero, Jiménez. De la familia de los Jiménez Villarejo. La sonrisa del régimen franquista fue Solís Ruiz. En la empresa PsoeSA, lo es Trini. Protegida de González y amparada por Zapatero. Ahí está, ahí está. Trini, por Tomás. El verbo en presente imperativo. Por Madrid, te presentas tú. No se presenta él. Abandonad vosotros. Pierdan ellos.
Conjuga Zapatero y asiente González. Trinidad Jiménez es el verbo que repite la voz de sus amos. El misterio reside en su palabra y en su sonrisa. No se revela. Se ordena. Tomás se rebela contra el que dicta. Hereje Tomás. Se atreve a desobedecer a la trinidad de Jiménez. De la familia Villarejo. Ay. El triángulo psoecialista no es amoroso. Se sostiene en la conservación del poder.
Las encuestas se decantan por la Trini. La Espe no se deja corromper. El misterio de la Trini es cómo ganar a la Espe. Tomás quiere tocar la llaga antes de creer. Los dioses psoecialistas no admiten dudas. Se ha de creer sí o también. No se puede echar pulsos al Olimpo. González, Zapatero, Jiménez. La caída de los dioses. De barro. De barrizal.
Un saludo.
LA PROCESIÓN
Un Gobierno que se precie, presidente Zapatero, debe considerar prioritaria la tríada conceptual formada por la innovación, la productividad y la competitividad.
Que el gran cáncer de nuestra economía es la escasa competitividad nadie con dos dedos de frente lo pone en duda. Que de la crisis sólo se sale potenciando la competitividad, ningún economista disiente. Que el paro es una manifestación, muy dolorosa, de la crisis, pero no su causa, es de común consenso. Que la competencia no es lo mismo que la competitividad, es de perogrullo, por más que se hallen estrechamente interrelacionadas.
La economía española es un globo desinflado. El frenazo turístico -no olvidemos el peso del turismo en la economía española desde los años sesenta del pasado siglo XX- nos debe hacer reflexionar. Y en esta reflexión, habremos de inferir que el extranjero y el nacional no buscan sólo el ocio de sol y playa, ni el hotelucho de tres al cuarto, ni el paseíto por la orilla del mar, ni la sesión de cine nocturno en un recinto al aire libre. No. El turista busca un servicio diferente, lejos de lo banal, caro pero que satisfaga y distinga, que ajuste el coste a los precios, que la oferta deslumbre a la demanda.
El término investigación se acopla al de desarrollo y ambos cierran filas en torno a la idea de innovación. Sólo el muy buen paño sigue vendiéndose en el arca, pero incluso la mejor obra de arte precisa caminos innovadores para espolear el mercado. Los productos nuevos se introducen -y permanecen- en el mercado cuando comportan una mejora sustancial. El turismo de golf y de spa marca unas nuevas pautas en el sector de la hostelería. ¿Podemos afirmar, sin embargo, que el nuestro es un país innovador? El Banco de España avisa de nuestro defícitario caudal tecnológico y humano.
La competitividad comporta capacidad organizativa la cual trae consigo ventajas comparativas que, a su vez, permitan mejoras en el entorno social y económico. La capacidad organizativa es inherente a la estrategia de negocios. Las ventajas comparativas se acompañan de recursos y habilidades respecto a los competidores a quienes se pretende relegar o adelantar. Las mejoras sociales y económicas llevan aparejada una sostenibilidad que permita arrinconar productos que son flor de un día. Es decir, se trata de prever la competitividad futura y ésta sólo será posible cuando se generen nuevos nichos de mercado y cuando se lancen con éxito nuevas ideas, nuevos productos y nuevos servicios. La competitividad exige, pues, calidad constante e innovación sistemática. La calidad competitiva se vincula a la productividad y ésta es el fruto de una inversión fuerte en capital pero también en recursos humanos.
La economía española, Zapatero, precisa algo más que estímulos o alientos. Estamos sumidos en la demagogia del PER y del subsidio generalizado. Puede que, de esta manera, se aseguren votos. Sin embargo, es seguro que, así, el país recuperará niveles de pobreza como jamás quisiéramos recordar.
El estado español, presidente Zapatero, no es una suma federal. Es una unidad. Su fortaleza depende de su estabilidad política, pero también de la idea de comunidad, de cooperación, de responsabilidad entre los distintos pueblos de nuestra España. Cantones primo-republicanos, no.
Aprenda, presidente. No pase a la historia peor parado de lo que ya está. Hace tres años, los santos del paso eran paseados por millones de españoles que trabajaban. Hoy, ese paso pesa cuatro millones largos de desempleados más. Los que soportan el peso, son cuatro millones larguísimos menos. A ver quién es el guapo que sostiene esa carga. Sobre todo si el capataz no distingue entre una chicotá y una charlotá.
Un saludo.
MARRUECOS: DE LA TIRANÍA AL CONGOJO
En mi artículo del pasado 23-f, que titulé “Elegía obrera neofranquista”, del gran Gil de Biedma, reproduje el texto que ahora vuelvo a trasladarles: “Adelantaron/las lluvias, y el Gobierno,/reunido en consejo de ministros,/no se sabe si estudia a estas horas/el subsidio de paro/o el derecho al despido,/o si sencillamente,/ aislado en un océano,/se limita a esperar que la tormenta pase/y llegue el día, el día en que, por fin,/las cosas dejen de venir mal dadas”.
Los tristes versos no hablan sobre Zapatero. Se situaban en pleno franquismo, a un paso de la década prodigiosa de los sesenta. Sin embargo, los parecidos son tormentosos. La situación económica que vive España presenta coincidencias en la diversidad. La democracia, vergonzante a veces, pero democracia, que disfrutamos desde la muerte de Franco nada tiene que ver con la dictadura, infame, que soportamos durante décadas y que en aquellos años era especialmente aterradora. La situación económica, sí. Con las salvedades de medio siglo por medio, el Gobierno se apea del descanso agosteño porque el agosto lo han venido haciendo durante años a costa de los sufridos contribuyentes. Ayer se les decía que nada de crisis y hoy, que se equivocaron en las cuentas.
En política exterior, hablamos del tiempo. Del tiempo en que España era el vecino rico y poderosos y del tiempo en que Marruecos nos pone en un brete un día sí y otro también. El acoquinamiento de Zapatero respecto al país alahuita es de época. Lo de Peregil dejó marcado a más de uno. Lo del 11-M, ni les cuento. Lo del atentado mortal en la Casa de España en Casablanca, un aviso de lo por venir. Aminatu, un símbolo del desmadejamiento diplomático de un país soberano y democrático, rendido a los pies de una dictadura del siglo XXI. Qué no habrá que ocultar para llegar a estos extremos.
Marruecos se aprovecha del talante de ZP. No de su voluntad de diálogo. Tampoco de su búsqueda del entendimiento. En absoluto. Marruecos actúa del modo y manera que lo hacen los tiranos cuando el pueblo y los vecinos se acongojan y, por miedo insuperable o cobardía epidémica, prefieren mil amarillas que una roja. O o que es lo mismo, tragar sables antes que permitir una ofensa más. Una y mil Ofensas, las que quieran. La última, la de Melilla.
El sátrapa del sultanato que se extiende por la orilla sur del Mediterráneo acusa ahora a España de racismo. Toma ya. La muchachada de Mohamed, el gran líder amigo de ZP, ha denunciado el maltrato de los policías españoles hacia los marroquíes que se atreven a pasar la frontera de la “ocupada” Melilla. Maltrato. ¿Y España qué dice al respecto? Al respecto, pero al cabo de los días, Rubalcaba, la “araña negra”, se limita a negar. Con sumo cuidado y menor ruido, no sea que se nos enfade.
No se atreve el Gobierno rendido a protestar, con toda contundencia, por acusaciones tan graves hacia agentes de una policía democrática. Qué se va a atrever. Miedo el que tiene Moratinos y sus compañeros de Gobierno, reunidos o no en consejo de ministros, a molestar al hijo de Hassam. Respeto, poco, el que muestran hacia nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Vergüenza. La que unos tienen. La que uno siente.
Marruecos nos tiraniza porque nos acongoja. Nos acongoja porque nos sometemos al tirano. Qué habrá detrás que se nos oculta. Qué no sabremos.
Un saludo.
NUMANCIA
Existe una actuación que me repugna muy especialmente. La de los "sepulcros blanqueados". "¡Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas, que devoráis las casas de las viudas y hacéis por aparentar largas oraciones!" Conforman una legión de farsantes, puretas e impostores que no se identifican con un territorio, ni con una profesión, ni con un patrimonio, ni con una religión.
Los sepulcros blanqueados son una casta apátrida, una condición réproba y maligna. Tienen en común la mentira que ennegrece sus almas y la verdad que pintan en sus caras untadas de afeites. Sepulcros. Blancos por fuera, negros por dentro. Bazofia.
Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. El señor Zapatero, presidente por accidente y accidente presidenciado, no se ha cortado en declarar que le molestan las resistencias numantinas. Como la de Tomás Gómez. Está bien, la resistencia. Vale el numantinismo. Se acepta el bizantinismo. Pero para otros. Para él, no. Para con el duce ZP, ejemplo de fascismo a la carta travestido de menú diario de talante democrático, ni “mijita”.
La defensa de su política económica no hace de Zapatero un resistente a la “numantina”. Nada de eso. La política económica, como la territorial o la diplomática, no es un modelo de patriotismo como la ahormada por los héroes sorianos. En absoluto. La política de este Gobierno se incardina en el proceso de rendición de la plaza. La defensa numantina no se refiere a la salvaguarda de los muros patrios, Ni mucho menos. La resistencia es a admitir la traición, el relativismo moral, la cobardía. Se resiste al reconocimiento del delito como el ladrón al que se detiene con las manos en la masa. Como el golpista grabado en directo por la cámara no desconectada del Congreso.
La Numancia de este Gobierno que España no se merece es una opereta de actorcillos que beben del GAL y comen del Faisán. Decía Cervantes acerca de estos personajes siniestros: ¿Quién mejorará mi suerte?/ ¡La muerte!/ Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?/ ¡Mudanza!/ Y sus males, ¿quién los cura?/ ¡Locura!/ Dese modo no es cordura/ querer curar la pasión,/ cuando los remedios son/ muerte, mudanza y locura.
La Numancia de Zapatero es la muerte, de la dignidad, la mudanza de la justicia y la locura, de la impotencia.
Un saludo.
CITA PREELECTORAL
Fernando de Rojas, el autor de "La Celestina", anticipó hace casi 500 años el artículo 14 de nuestra Constitución. El judeoconverso escribió: "Inicua es la ley que igual a todos no es". Y es que el principio de igualdad legal se complementa con el de objetividad. En su defecto, el embudo arrebata su aposento a la ley.
Cuando estalló el escándalo “Juana Orta”, Pedro Rodríguez, cuya categoría como alcalde de Huelva se acrecienta, realizó entonces unas declaraciones públicas muy en consonancia con la llaneza de su manera de ser. El alcalde refirió: “…esta mujer ha demostrado ser una persona noble, de muchos gestos humanitarios". El PSOE aprovechó, cómo no, la coyuntura, para tirarle un mandoble a la yugular y, en su ira no contenida por tanta debacle electoral, no dudó en ponerlo como "chupa de domine".
La referida señora no era, ni de lejos, militante del PP. Ni siquiera simpatizante. Lo cual distingue, todavía más, la categoría moral de Pedro. En momentos de especial dificultad, cuando sólo los valientes dan la cara aunque sea para que se la rompan, el alcalde Rodríguez, lejos de esconderse o de callarse, valoró los méritos que adornaban a esta mujer.
Una de las grandes damas de la sociedad onubense, Paula Santiago, se ha labrado la justa fama de referente social de la Huelva de todos los tiempos. La vinculación de Paula con el PSOE es harto conocida. Me pregunto si, por algún ardid del destino, la señora Santiago se viera involucrada en acciones de la índole en que se ha encontrado Juana Orta, Pedro Rodríguez se manifestaría de igual modo. La respuesta es sí. Sí. Alcalde Pedro se comportaría como un caballero.
Sus enemigos, a lo suyo. Hipocresía basta, grosera, tosca. El pueblo de Huelva es silencioso. Pero no le dan gato por liebre. Mucho tendrá que cambiar la candidata a palos del Partido único del Movimiento psoecialista para que las copas del brindis venenoso de Blanco y Griñán no se tornen estacas que se claven en sus corazones políticos.
La batalla preelectoral se inició una vez se consumó la sepultura política de la señora Parralo. Los meses previos a la nueva cita municipal con las urnas se prevén duros. Los ataques personales al alcalde de la ciudad se multiplicarán. Cómo que de dónde vendrán. Por favor. De las huestes petronílicas. Que son muchas, ricas, poderosas y aguerridas. Para temblar.
Un saludo.
ESCRITO EN LAS ESTRELLAS
De niño, escuché a mi abuelo decir: “no trates de ver más allá de tu horizonte; eso es trabajo de Dios”. Lo entendí a medias. Mi abuelo trataba de explicarme cuán limitadas son las facultades de las personas. No tenía estudios el hombre, pero su cultura se había ahormado en el yunque de una vida dura, muy dura.
Las callosidades del destino se reflejan en el alma. Las del trabajo rudo, en las manos se descubren. Las de una vida de renuncias, en la memoria quedan. Las estrellas dirigen tu camino y a uno sólo resta oponer a la senda predeterminada su voluntad de cambio. Por un tiempo. Al final, todo vuelve a su cauce. Nada se resiste a los astros. Siempre el sol fue adorado porque, en su ausencia, la vida no es posible.
En la calle donde nací, la vida discurría alrededor de los adoquines de la calzada desnuda de tráfico. El griterío de algunos chiquillos daba vida al silencio campesino de aquellos años cincuenta de la Huelva sometida de entonces. En verano, ni siquiera eso. La solajera retenía a todos en el interior de las humildes viviendas. Nadie tenía, entonces, televisión. La lectura no era hábito. La radio desgranaba canciones insípidas. La tarde se hacía eterna. Mi hermano Jose y yo leíamos los "Dicen..." atrasados que nos dejaba Baldomero, un culé de pro cuyo hijo, Enrique, había emigrado, muy joven, a Barcelona y, desde allí, remitía a su padre el único patrimonio que podía reunir: la prensa deportiva.
La llegada del crepúsculo anunciaba movimientos liberadores. Las madres buscaban el fresco del anochecer y la compañía de los vecinas que celebraban espesas asambleas a la puerta de las casas. Los padres se reunían en la taberna de la esquina de abajo. A veces, se sentaban en el umbral del portal escuchando la cháchara interminable de las mujeres o viendo las correrías de los chiquillos. Esas horas era mágicas en un escenario de ensueño que coronaban las paredes arcillosas del cabezo con sus cuevas misteriosas.
Aquellos momentos eran especiales. La noche hacía revivir las energías apagadas por el calor de unos días de fuego volcánico. Recuerdo mis juegos con mi hermano segundo y los amigos de la vecindad familiar. Los dos pequeños de la casa apenas podían escabullirse de los brazos de la mamá o de la mirada severa del padre. No había peligro pero todos preferíamos el control para los benjamines. La calle era, entonces, una corrala exterior. No circulaba un solo coche. A veces, el padre de Miguelín sacaba a la calle el imponente Seat negro, tipo taxi, que el jefe tenía siempre guardado en el garaje cercano. El coche nos deslumbraba un rato y nos molestaba casi siempre. Un coche en una pequeña población horizontal donde nadie podía permitirse el lujo de comprar, siquiera, un ambicionado televisor en blanco y negro.
Blanco y negro. Las estrellas dibujan en blanco y negro. El blanco de su brillo se realza en el negro de la noche. Op art. Arte óptico natural antes de que se descubriera allá por 1964. Los chiquillos éramos artistas del movimiento. Nos frotábamos los ojos para desvirtuar la escena estelar y creíamos ver tres dimensiones en aquella infinita cubierta del cielo. Las estrellas miraban a aquella gente. Las penurias de entonces se resolvieron. Algunos de los que apreciábamos la magia de las noches y la hermandad de los días, murieron. Otros luchan contra la enfermedad que no repara en yerros. Los chavalines somos casi sesentones apuntados al carro de la jubilación pendiente. Estaba escrito. Nuestro sendero había sido hollado por cientos de generaciones anteriores. A nosotros nos tocaba retocar el pavimento e incorporar nuevos materiales. Más allá, no. Nuestra rebeldía hace cosquillas a las constelaciones.
Lo decía el abuelo. Deja a Dios hacer su trabajo. Tú, limítate a forjar tu vida. Poco a poco. Es inútil que tu mente quiera caminar delante de tus pasos. Nos ha tocado. Los padres son los padres, como los hermanos nos vienen dados y los hijos los encontramos en nuestro deseo. A todos se quieren. Pero unos son más que otros. Unos nos dejan más solos que otros. Unos son más egoístas que otros. Otros son más. Todos, sin embargo, quieren lo mismo. Lo bueno, para mí. Lo malo para ti.
Lo dicho. Está escrito. Las estrellas lo avisan.
Un saludo.
ALTERCAR
A veces, uno siente la necesidad de callar. No de silenciar, no. De callar. De no hablar. De abstenerse de manifestar lo que siente o lo que sabe. A veces. El compromiso para con uno mismo y para con los lectores impele a mantener la línea de la comunicación. La voluntad de alterar la conducta habitual arrastra un cambio de esencia. Al menos, una modificación de la forma. El “a veces” constituye un alto que perturba, una muesca que enoja o un atajo que descompone.
Alterar no es altercar. No lo es. Sin embargo, el “alter”, el otro, forma parte de su lexema. El alterar lleva al trastorno y el altercar a la porfía. No se trata de inquietar a nadie ni de disputar con nadie. El objetivo es hablar, sin caer en la tentación momentánea de una mudez impuesta por el propio cansancio o por la ajena presión.
Altercar es el verbo que Zapatero conjuga en primera persona o conjugan otros en su nombre. Disputar y porfiar. Alterar sin que parezca que el altercado nace en el líder. El otro es el que altera y el que alterca. Aunque los otros sean legión y los que circulan en la dirección incorrecta sean ellos. Que parezca.
La nueva bomba fétida la ha tirado el gran Pepiño Blanco. Hay que subir los impuestos, le ha dicho el jefe que propague “urbi et orbi”. Toca los güitos un poco más a los españoles. Total. Como el otoño transporta leña al mono del paro y la máquina quema los restos del barco económico, un lance más no importa. A los “alteres”, que perdidos, al río. Tres por el precio de una. Si me quieren intimidar con el órdago de una huelguecita, yo embrido a la caballería con una riada de impuestos. A más lamentos, más tributos. A más pulsos, más vacile.
Hay que ganar tiempo al tiempo. En esta legislatura, hemos arañado veinticuatro meses a dos años. En el ecuador. Sin más armas que la mentira y más recursos que el embaucamiento, a la Moncloa siguen amarrados. Quedan dos años de lucha por arracimar dinero, poder e influencia. Dinero que hurtan a los contribuyentes. Poder que el comportamiento indigno deslegitima. Influencia que, lejos de nacer de la autoridad moral, se trafica con intereses narcóticos.
Zapatero altera y alterca. Blanco es el almuédano de la malignidad del leonés. Los otros. Ya lo relataba Amenábar. Problema de fotofobia o de porfiria. El Gobierno huye de la luz y de la transparencia. Su vida política se estructura evitando cualquier exposición a la luz del sol. La sombra del viento, escribió Ruiz Zafón. Hans Christian Andersen decía: “el sol también la debilitaba (a la sombra). No comenzaban a vivir hasta la noche, cuando el sol se había puesto”.
Como las mafias. O las sectas. O los vampiros. Todos chupan nuestra sangre. El Gobierno altera. El Gobierno alterca. El Gobierno es el PSOE. El PSOE tiene el Gobierno. Drácula circunflejo.
Un saludo.
FUNCIO(MERCE)NARIADO
Causa sonrojo el sesgo tendencioso y mercenario de ciertos tertulianos que, a juzgar por sus opiniones, se hacen sujetos de nutridos convolutos o de sospechosas e interesadas y mercenarias adhesiones políticas. De un signo y de otro. Los extremos no pretenden el consenso de la razón dialéctica. Todo lo contrario. La radicalización de las posturas halla su mejor acomodo en la búsqueda de despertar el morbo de las audiencias.
La Administración Pública bate records de nepotismo y de enchufes teledirigidos. Se coloca a parientes, amigos, vecinos y afines, siempre que medie la debida militancia en el partido del Gobierno. Es un descaro. Las recientes Oposiciones a Cuerpos de Enseñanza Secundaria han añadido un plus de trabajo profesional a este abogado. En todos los casos estudiados, un común denominador: porque le da la gana al funcio(merce)nario que maneja el cotarro. Porque le da la gana y se cuece en el caldo gordo de la corrupción que galopa. Les importa un bledo que existan actas acusadoras del delito. Se sienten tan impunes, están tan seguros de la fuerza disuasoria y cooperadora de la lentitud de la justicia, que, viva Cuba, años de dilaciones, indebidas o no.
Con todo, me quedo con el siguiente texto que, desde este blog, publiqué meses atrás. “La esposa de un conocido promotor de cierta provincia andaluza acaba de cerrar su negocio de venta de inmuebles y ha sido adscrita, porque sí, a la Gerencia de un Instituto municipal de vivienda de una localidad de dilatada historia psoecialista. ¿Urbana? Tela. ¿Sin tacha? Inmaculada. ¿Méritos? Esposa de. ¿Requisitos? Militancia activa y apoyo mediático ininterrumpido al PSOE. ¿De la ceja? Por ahí va la cosa. ¿Estudios? Los justos. ¿Sueldo? Plurimileurista. Al uso del cargo. ¿Pueblo de finanzas saludables? Endeudado hasta el cuero. ¿Entonces? Cazo. ¿Está usted seguro? Como me llamo. ¿La Fiscalía? En las nubes o embarrando la toga”.
Alguna vez he repetido lo que sigue: o la democracia acaba con la corrupción o la corrupción borrará todo vestigio de democracia. De ahí la arqueología. En los estratos del patio. Cómo está.
Un saludo.
TUNELADORA
Uno de los mayores logros negativos de este Gobierno ha sido el de elevar la crispación a rango de cotidianeidad. Eso sí, con alevosía y ocultamiento en el ataque criminal. Guante de seda en mano armada. Media de terciopelo en pie de navaja. Sonrisa abierta en lengua amenazadora. Talante democrático en actitud nazi. Costillas rotas. Boca ensangrentada. Vísceras perforadas. La palabra es sepultada. La asesina mano pende como incansable espada de Damocles. La violencia halla su arraigo en tierra regada por los de la memoria histórica. Despierten odios y acallen concordias. La Transición fértil ha fenecido. Comienza la escalada a la Tercera República. La culpa, de la derecha, chillan los vampiros psoecialistas ávidos de sangre nueva.
Mientras el paro atemoriza, la deuda del Estado se encarama a la copa del álamo. El problema de los españoles es que, una vez en lo más arriba de este árbol de largas raíces, nos da vértigo la altura y nos aferramos a sus débiles ramas. Sólo cuando caemos, el golpe nos hace madurar y escapamos de la prisión de ignorancia que nos encierra. Aprendizaje por ensayo y error. Precio demasiado alto.
España no tiene un euro. Debe hasta el saludo. Como dentro no hay, se busca fuera. Deuda. Venga deuda. La deuda de la banca, una inmensidad. Pero la banca supera el test. Qué test. Da lo mismo. -Oiga, que las deudas hay que pagarlas. Que nos van a exigir el último céntimo. Para eso están los impuestos, los recortes y las congelaciones.
Que Marruecos y España somos hermanos. Que Perejil es un peñón reconquistado por Aznar. Que Ceuta y Melilla están en peligro. Paz. Por favor. Pero no la de los cementerios. Quien calla, otorga. Al final, cornudos y apaleados. Encima, contentos. La policía de fronteras acabará siendo responsable de maltratos. Vaya policía, chillan los marroquíes. Su falta de diligencia es recriminable. Un delito. Menos mal que este Gobierno es de izquierdas. Si no, en vez de empapelar a unos cuantos funcionarios, los pasaban directamente por el gulag. La culpa es de todos. De todos, menos de este Gobierno de la ceja. Aído calla. Las mujeres policías no tienen derecho a la defensa de la ministra del aborto.
El presente es una tuneladora. Si quieren explicar el totalitarismo soviético, no hallarán mejor ejemplo de leninismo ideológico (la mentira y la negación constituían su consigna) ni de estalinismo ejecutor. La represión se torna cada día más cruel. Todo se controla. Todo se vigila. Todo se censura. Todo se monopoliza. Todo pasa por el tamiz del Partido (casi) único. Todo se persigue. Todo se aliena. Todo se deporta. A todos nos culpan. Por todo somos acusados. Nos inyectan sentimientos de responsabilidad por lo que no hemos hecho y de remordimiento por ofensas no realizadas.
Pero es lo mismo. El sentimiento se inocula. Sea imaginario o real, nos hacen sentir culpables y réprobos. Hemos de callar. La propaganda más sutil martillea nuestras sienes y la voz de la conciencia del Leviatán suena en el interior de cada uno como si fuera propia. La luz se enciende para calmar el miedo del niño. Sed dóciles. Papá Estado vela por vosotros. Criaturas. Silencio. Duerman tranquilos.
La culpa, de la policía. La culpa, de la derechona cavernaria. La culpa. La tuneladora. A Marruecos le basta abrir un tunelito bajo la tierra que reclaman. O bajo el Mediterráneo que les envuelve.
Es la ruina. Económica y moral. La económica que provoca la debilidad técnica de una Administración pésima y la moral que resulta de la falta de fe de/en los administradores. Ambas comportan caida, decadencia o perdición. La mentira puede causar la ruina de un gobierno, del mismo modo que la ruina de un gobierno es la causa de males generales. En este punto, cuando el mal se generaliza, la ruina preludia la devastación y, a su vez, ésta anuncia una destrucción más extendida.
La tuneladora sigue su camino. Impertérrita.
Un saludo.
EL VIEJO Y EL GALLO

Si dominas el tema, las palabras vendrán solas, escribía Marco Porcio Catón, el Viejo, casi dos siglos antes de que Cristo naciera. El Viejo Catón. Como el Viejo Plinio. Como Pieter Brueghel el Viejo. Grandes hombres. Viejos, que no ancianos.
Las broncas se las lleva el viento; las cornadas se las lleva uno. Palabras de frontispicio del gran Rafael Gómez “El Gallo”. Artista el Gallo. Gallos. Machos de colorido plumaje y de torvo pico. Anunciadores del alba y sepultureros del sueño. Gallos. Gallinas.
No es verdad que la vida ponga a cada uno en su sitio. Al menos, no es advertible este hecho. Zapatero no es un gallo, pero gallea. Gallea cuando presume y gallea cuando se enfurece. Furia y vanidad caracterizados de bonancible talante. Hace gala de sus “publics relations” para esconder al rufián malcarado que lleva dentro. Dice querer pero cae en la autolatría. No es mesías, porque serlo comporta un impulso de generosidad. Es un diosecillo que simula amar al prójimo cuando, en realidad, el prójimo le es ajeno. No alza la voz, pero amenaza. No grita pero su mirada iracunda delata sus chillidos. El gallo de pelea es una fina gallina que cacarea al tiempo que adivina el rostro del lobo u olisquea al zorro que acecha.
No es verdad que el diablo sepa más por viejo. Sabe más por su naturaleza maligna. Ser viejo le añade un plus de malignidad. Blanco es el viejo que sitúa al gallo en un gallinero especial. Al de Fomento que entorpece ha de aplicarse el principio de complicidad sectaria. Es el campanero que amplifica la voz del gallo, que afila sus espolones y que se edifica como malecón para contener las aguas del pueblo a punto de sublevarse. Pepiño no es el Viejo y el mar de Hemingway. Es el Viejo y el mal que a Fidel llaman. Es la reencarnación del totalitarismo castrista en la concepción política de Moratinos. Es el Viejo, aunque no anciano. Es viejo de deslucimiento.
El Viejo y el Gallo. El Gallo y el Viejo. Par de dos. Dicen que los animales aprenden gracias a sus genes. No es así. Aprenden de lo que a su alrededor ven. De las compañías que frecuentan. No son lo que son ni perviven en razón de la “madre” que los parió ni del padre que inseminó ni de la familia que les acogió. No. La maldad no suelen descubrirla en su círculo natal. La adquieren al abandonar el nido y comprobar que la protección de sus primeros desapareció. Son Moisés desagradecidos que crecieron como Judas. Odian a los mesías que en el mundo andan porque su espejo les devuelve la fealdad de sus acciones.
Son bien nacidos, el Viejo y el Gallo, aunque no sepan agradecer. Tienen el alma tullida y el corazón intruso porque les repugna la verdad. Sonríen venenosos. La traición de las especies en ellos se escenifica. El gallo no canta porque algo tiene en la garganta que le ahoga. El viejo es usado y roto. Descosido uno, enmudecido el otro. Dos en uno. Uno por dos. El viejo y el gallo. El gallo y el viejo. La España de nuestros amores filiales y fraternos no puede estar en manos de esta gente. No puede. Ni debe. Pero está. Ay.
Un saludo.
LA FÁBULA DEL CANI Y DEL CURI

Obras son amores, reza el proverbio. Se basa en la Biblia, pero el español le confiere un sentido peculiar. Las buenas razones no son sino excusas baratas que pronuncian el absentista, el demagogo, el falaz.
El breve exordio introduce la moraleja de un cuento fabulado que me contaron, días atrás, en León. Corría el mes de de enero de 1234. La nieve estaba haciendo estragos en la ciudad. El hambre se aparecía en cuerpo mortal para patear hacia el otro mundo a los que no tenían qué llevarse a la boca. Los niños y los ancianos se convirtieron en carne de cañón para la parca. La ciudad pasó momentos difíciles. Es entonces cuando se mide la calidad de las personas.
Un chaval de aspecto flaco, de lengua algo estropajosa, de mirada vivaz y ahormado en el puro nervio, invitaba a su hermano, un par de años mayor, a echarse a la calle y abandonar la casa de sus abuelos. El canijilla, como le conocían cariñosamente, se había sentido herido en su dignidad al ser reprendido de forma, en su opinión, injusta. Vámonos, curi, dijo con determinación a su hermano. Vámonos, que aquí no nos quieren. Ni cortos ni perezosos, se enfundaron los abrigos de ligero paño y, resueltos, se lanzaron a la calle. A los pocos metros, Sabino les pilló por la solapa y, con gestos que no dejaban lugar a la duda, los hizo regresar.
Sabino era un hombre enjuto, delgado, poca cosa físicamente, pero de una bondad extrema. Reconvenir a alguien le resultaba especialmente complejo. Una riña se convertía en un imposible en su boca. El cani y el curi adoraban a ese hombre. La soberbia que impulsó su rebeldía pudo, algunos minutos, con la veneración que le profesaban. Sin embargo, volvieron al redil de aquella casa humilde y ni un atisbo de rencor se percibió en aquellas miradas infantiles. El abuelo Sabino era el escudo contra el hambre física, pero sobre todo la protección que el alma buena brinda a los que, a veces, caen en el abismo de la muerte de los valores.
El invierno fue crudo. Muy crudo. León sobrevivió, a duras penas, a la feroz ofensiva de la falta de alimentos y de calor. El cani y el curi salieron indemnes de la mortandad. Sin embargo, aprendieron otra cosa más importante. El valor del cariño y la reciprocidad. No se trataba de reeditar el “do ut des”. En absoluto. No había más secreto que el del agradecimiento.
Los niños crecieron y la infancia cedió paso a la adolescencia. Entonces, la “pelona” vino a por Sabino. Durante esos años, la enfermedad se había cebado cruelmente con el hombre. Su resistencia llegó a su fin cuando ni cani ni curi habían cumplido diecinueve años. Ambos lloraron la muerte del abuelo, como si fuese su padre. El llanto era la materialización del amor por aquel vejete bondadoso y la impotencia ante la fuerza incontenible de la mujer de la guadaña. Antes, Curi y Cani habían dado pruebas sobradas de su dedicación hacia el abuelo. En los días más aciagos, en las noches más oscuras, en la situaciones más adversas, aquellos niños estuvieron siempre al pie del cañón, junto al lecho de enfermedad o acompañándole en su rutinario paseo diario. Nunca le fallaron. Era su abuelo. Le devolvían un poco de lo mucho que de él recibieron. La soberbia que mata al amor es una llaga purulenta que avisa de que amor nunca hubo.
El abuelo Sabino murió. Cani y Curi aprendieron de él tantas cosas. Entre ellas, que el hambre y el odio son malos compañeros de viaje. Que la generosidad y el perdón se cuecen en el caldo de la buena palabra y de la mejor acción. Que el arrepentimiento no se solventa con un abrazo. Que los amores son obras. Obras.
Algunos politiquillos acusan a Aznar de ir a Melilla para torpedear al Gobierno de España y a España. Al Gobierno, tal vez. A España, no. Rotundamente, no. Aznar ha dado a Zapatero una cucharada del cocido felón que tan bien sabe cocinar el leonés de Valladolid. Acaso ZP debía conocer la fábula. No parece. Utiliza a su abuelo como arma arrojadiza en vez de cómo bastión de reconciliación nacional. El cani y el curi. Yo me quedo con estos dos.
Un saludo.
LA MAGINOT DEL PSOE
Media este agosto de temperaturas infames. Media en el tiempo. Arde en el calor. La prensa local se relame las heridas de la carcunda de noticias. Sin embargo, la falta de viento preludia un cambio de dirección. Septiembre abre las carnes del otoño más tórrido de los últimos veinte años.
Los medios adictos al poder afilan las lenguas mercenarias. No conozco uno solo entre ellos que desdeñe las dádivas en forma de subvenciones que otorga la seño Petronila. Televisiones, radios y periódicos se ponen firmes ante el “ar” de Mario. Forman la primera línea Maginot de la estrategia por las municipales.
En segunda fila de la red defensiva ideada por el Pétain Barrero, las instituciones locales. Diputación se pone al frente de ayuntamientos, mancomunidades, onegés gubernamentales y otras entidades del bote. Mucho dinero. Si la de Beturia no tiene, allá va el dribling asimétrico de Guerrero. Si falta la pasta, se acabó la película.
La Junta de la Nada que preside Griñán, ocupa posiciones más fortificadas. La deuda heredada del patricio Chaves es una pesada losa. Pese a todo, treinta años dejan huella. La experiencia de la buena palabra y de la mala acción ha sido advertida por los votantes.
El centro de acción se sitúa en La Moncloa. Allí se recluyen los Zapatero, Blanco, Aído y otros reputados carniceros de los valores de la madre patria. Los duros que despilfarraron son las pesetas que sacan de las vacías bolsas de los contribuyentes honrados.
Todo el mundo sabe cómo acabó la Maginot. El que fuera ministro de defensa de Francia halla su correlato en la catalanista Chacón. Patriota errado el primero, española “por huebos” la segunda. La línea saltó hecha pedazos. En un pispás. Trizas.
Bastaba conocer sus defectos de diseño y de construcción. En Huelva, el paro sigue al alza. La economía, a la baja. La educación y la sanidad reptan. La industria palidece. Las empresas cierran. Los Astilleros y Tubespas sufren traiciones de falsos compromisos de antaño. Puentes quiméricos. AVEs sin alas. Estaciones que ni siquiera apean. Carretera serrana imposible. Aeroqué. Enchufes, acá. Corrupciones, acullá. Bien pensado, la Maginot del PSOE es la Sigfrido. La línea fascista de borlones democráticos disfrazada.
Los electores pueden meditar. En su momento, votar. Esta línea es un revuelto. De hiel. De destrucción.
Un saludo.
FERRAGOSTO
Agosto de hierro. Feria de Augusto. Asunción de la Virgen. Culmen del trabajo campesino. Eso es el ferragosto italiano. Siempre una fiesta en tiempo de vacaciones. Agosto cierra su ciclo en este año dos mil diez. La fiesta estival va a dar paso al otoñal tiempo. La caída de la hoja naturaliza la caida del pelo a quienes han hecho mal sus tareas. Los exámenes de septiembre darán fe de esta realidad. Después, Dios dirá.
Suspenso total en junio, el verano ha sido la cuesta de enero del Gobierno de Zapatero. Pocas veces un colectivo político ha mostrado tantas carencias sin mostrar un ápice de pudor. El fracaso del zangolotino estaba cantado. Muchas cortinas de humo podían impedir, un tiempo, mostrar la cruda realidad de toda una época. El humo puede asfixiar al que lo provoca. Sin embargo, el aire acaba llevándolo lejos. La verdad ajena se puede vender como mentira, pero la mentira propia no permanece como verdad más que un rato. Y entonces...
Repasen las asignaturas pendientes de este Gobierno de la señorita Pepis. En verano, el presidente y los dizque ministros se han dedicado a estudiar en el rincón más recóndito de España o del extranjero o, por el contrario, se han tirado a la bartola como si la tarea estuviese superada. Si el ferragosto les ha servido para rectificar su actitud -otra cosa es su competencia-, bienvenidos sean al mundo mortal. Mas si el ferragosto ha sido una más de sus tretas para engañar, septiembre les pasará la factura que han de pagar por su molicie y su inepcia.
Para factura, las que pagamos los ciudadanos. Estamos abonando los gastos de una pandilla de inconsecuentes para que estudien en el mejor centro del mundo y, en esta creencia, los muchachotes designados por el dedo inquisidor de Zapatero, se echan al monte de la juerga continuada. Puro engaño. El problema no es el suspenso en una o dos materias. Sería, en ese caso, un mal vencible. La preocupación radica en que no han aprobado ninguna de las asignaturas en que se matricularon. Ni una. Ni las que denominábamos “marías” en nuestra adolescencia. Tienen una cara.
Basta leer la prensa del mes. Cuando incluso los medios adictos y subvencionados admiten la gravedad de los temas pendientes y aceptan la cuesta arriba que hay que remontar, se ha de concluir que nos espera un panorama desalentador. Los ministros han sido reprobados por la ciudadanía. En venganza, el señor Pepiño nos amenaza con una nueva subida de impuestos. Para que sepáis lo que es bueno. Suspender a un gobierno psoecialista es tanto como abjurar de la democracia.
El calor afecta a las meninges. El factor protección de las cremas solares debe ser muy alto. La ingesta de agua en altas cantidades se recomienda como imprescindible. Con todo, lo que produce más alergia es la sospecha que les enuncio. Durante las vacaciones ferragosteñas, los españoles hemos comprobado cómo, sin Gobierno en activo, las soluciones se han hallado. El obstáculo se alzará metros una vez el Gobierno pasivo vuelva a hacer acto de presencia en la vida política. El temor radica en que, reincorporado el Gabinete zapateril, el laberinto se apodere de la escena y, en vez de remedios, se dicten componendas.
Se ofrece una colecta para seguir remunerando a los Zapatero´s boys and girls unas vacaciones vitalicias. Yo pongo tanto. ¿Y ustedes?
Un saludo.
LA VÍA SOCIAL
España, 2010. La procesión asusta. Las penas conmueven. El peso aplasta. Cinco millones de parados. Apuesto cinco millones, sobre una, de que van a seguir en el desempleo. Muerte laboral y anímica. Durante años, los dos grandes –grandes por subvencionados- sindicatos han silenciado el desmán perpetrado por este Gobierno inepto.
Inepto y maligno. Si no, se irían por la puerta de atrás, cabizbajos, avergonzados de su incapacidad. Vía social, lanzaba Zapatero al viento que le azota el cerebelo y le hace decir majaderías como ésta. Vía social para salir de la crisis, postulaba dos años atrás. Qué sabrá él, además de falsear. La única vía social es la de la reactivación de la economía para crear puestos de trabajo. La vía social no es subir impuestos a los pobres y ayudar a los ricos. La vía social pasa por mejorar las pensiones y fortalecer los salarios de los costaleros que llevan el paso del crucificado obrero.
La vía social es fomentar el empleo entre mujeres y jóvenes y combatir el creciente umbral de pobreza. Distribuir mejor la riqueza, es una vía social. Como lo es alejar la corrupción de la Administración o colaborar con las instituciones más destacadas en el auxilio a los desfavorecidos. No es la vía social nombrar y mantener ministros floreros o encumbrar a amigas personales despreciando el sentir de la mayoría democrática.
La vía social es labrar con honradez un futuro a nuestros hijos y nietos. Reducir la deuda de las francachelas gubernamentales. Invertir por España. Procurar una educación y una sanidad de mayor calidad. Gastar con tino. Prescindir de Blanco, Aído, Corredor, Garmendia, Sebastián, Jiménez, Moratinos, De la Vega y el equipito de nepotes que calientan sillones y se llevan el bolsillo caliente. Dimitir. Hoy mejor que mañana. Ahí está la vía social.
Fortalecer España frente a los independentistas que buscan fragmentarla. Acabar con ETA por el camino de la legalidad y no por el de la bajada de pantalones. Llevar la tranquilidad a los ceutíes y melillenses a merced del amiguito marroquí. Librarse de la cohorte de asesores gañanes y zangolotinos. Activar los valores de la honradez, de la abnegación, de la solidaridad, de la transparencia.
La vía social es humanizar el rostro de piedra y arrancarse el corazón de granito. Tranquilizar a los mercados. Eliminar inquietudes y acrecentar la confianza de los consumidores. Vía social.
Dé ejemplo. Al menos por una vez, muestre autoridad y entierre su tiránico poder. Váyase, señor Zapatero. Váyase. Deje que este país relama sus heridas y las cicatrice. Con usted y su panda, es imposible. Vía social. A la calle.
Un saludo.
EL ACENTO DE TRINI
Si Trinidad Jiménez me parece un compendio perfecto de la demagogia más babosa que caracteriza al PSOE de Zapatero, tengo que reconocer que me encanta cómo habla. Lo que dice constituye toda una glosa de frases hechas, de consignas maceradas en el vinagre de la cava baja de Ferraz y de tópicos insufribles. Sin embargo, lo expresa con ese acento tan peculiar que uno hasta llega a atenderla.
Alguien se ha atrevido a atacar a la ministra de Sanidad por su acento. Andaluza. Pues mira qué lujo. Acento andaluz. Lo que pasa es que Trini despliega con arte, no el acento, sino el habla andaluza. Que es cosa distinta. Poner el acento tiene un significado más allá de lo puramente prosódico y, por supuesto, de lo ortográfico. Trinidad pone el acento en la propaganda que le toca difundir. Su calidad andaluza no radica, precisamente, en esa tan desdichada tarea. Su calidad andaluza reside en su habla.
El habla andaluza caracteriza la idosincrasia de un pueblo. La cultura andaluza no es erudición, que también. La cultura andaluza incorpora en su seno la riqueza de los usos lingüísticos de un pueblo. Ocurre con frecuencia que los andaluces nos sentimos acomplejados, a veces, por la historia triste de pobreza y colonialismo de nuestra región histórica. Los pobres solemos avergonzarnos de nuestra adscripción social. Envidiamos la riqueza ajena e ignoramos el valor propio por más que nuestra economía nos haga pasar rubores.
En Andalucía siempre creímos que nuestra habla era la expresión expósita de la comunicación oral que se desarrolla desde Despeñaperros para arriba. Craso error de personas acomplejadas. El habla andaluza indica la sonoridad cultural de millones de ciudadanos. Es tan original, tan distinta, tan localizable e identificable, que el andaluz añade un toque de clase en la expresión de su lenguaje. El de Valladolid no supera al de Córdoba. Uno y otro interpretan los fonemas en distintas claves. Unos cecean frente al seseo de otros. Algunos subrayan las eses finales de las palabras en tanto no pocos prescinden de esa consonante de cola. La ese final no determina el acierto de una frase ni la calidad de un mensaje. En absoluto.
Diferencien ustedes el castellano de Cataluña del de León y el de Madrid del de Murcia. Tendrán serias dudas acerca del origen geográfico del hablante. Con el andaluz, y con el canario, sólo cabe certeza. En Andalucía es muy difícil hallar arte románico. Cosa lógica si conocemos la ocupación secular de Al andalus y la postrera etapa reconquistadora de los reinos cristianos. La Giralda de Sevilla es tan andaluza como el habla de sus habitantes. ¿Alguien duda de la categoría del minarete almohade? Pues lo mismo es aplicable al lenguaje oral de sus vecinos.
Trinidad Jiménez posee la facultad envidiable de poseer, utilizar y enorgullecerse de su habla. Lo cual hay que agradecerle. Cuántos de los locutores de las televisiones andaluzas abdican del habla andaluza y caen en el imperialismo absurdo del castellano de los madriles. Pobres de espíritu. Atacar a Trini por su “acento” descalifica al ofensor. ¿Por qué? Porque no sabe hacer la o con un canuto y su incultura rechina hasta provocar escalofríos.
Habla andaluza. Riqueza, cultura y categoría.
Un saludo.
MELILLA
La relación de España con Marruecos es normal. Aquí no ha pasado nada. Dos países vecinos que se quieren y mantienen una vecindad estrecha. La política entre los gobiernos de ambos países se basa en el respeto, en el apoyo y no en el cabezazo. Un político puede proferir las amenazas que le dé la gana, mentir cuanto convenga y aplicar a sus palabras el latiguillo del “con todo respeto”. Puede. Como puede el ciudadano criticar su talante chulesco, sus embustes continuados y el tomar en vano el nombre del dios respeto.
El asunto “Melilla” no ha hecho más que empezar. No es la primera vez que los súbditos del rey de Marruecos presionan la frontera hispano-norteafricana. Desde luego, no será la última. No obstante, los plazos entre acometidas se acortan peligrosamente. Los intervalos se reducirán de manera directamente proporcional a la cobardía mostrada por el señor Zapatero. Es decir, irán en aumento porque la falta de valor de este Gobierno de intrusos es proverbial.
Hasta que Ceuta, Melilla, los peñones y las Canarias no se entreguen al sultán alauita en dorado envoltorio, los marroquíes no cejarán. Hasta que los territorios españoles no peninsulares no se desgajen del Estado, Zapatero no estará contento. No es necesario un país tan extenso. El que mucho abarca, poco aprieta, se justifica el presidente de unos cuantos. Incluso si Cataluña, Euskadi y Galicia se conformaran como nuevos estados independientes, satisfarían el empeño centrífugo y desmembrador del secretario general psoecialista. Los problemas, se deduce de sus actos, no se resuelven. Los problemas se vadean. Se olvidan. Se ignoran. Muerto el perro, erradicada la rabia, se consuela el muchachito de Valladolid. Entre risitas timoratas y entrecortadas palabras de mártir de la fe laica del poder a ultranza, don Zapatero rompe España. El hombre cuenta con el apoyo entusiasmado de su partido y con la omisiva complacencia del pueblo.
Melilla es española. A este paso, por poco tiempo. La Marcha Verde fue el antecedente de la Mancha roja. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado hacen un trabajo ejemplar. Pocos medios y menos recursos. Total, para el tiempo que les “qaeda”. RuGALcaba ya se manifestado con la oscuridad que le caracteriza: toda la culpa de Aznar. Pues no que el del bigotito levanta barreras al estilo Peregil. Cariño. A los vecinos de Marruecos, mucho cariño, que son hijos de Dios. Los que les nieguen calor humano, reos serán de la divina venganza.
Y a las mujeres policías, ni cuenta. Esas no son mujeres como Bibiana. Las mujeres de Bibiana no son agentes. Son víctimas del macho español. No del bruto marroquí. Pobre Zapatero. Lo que sufre por nosotros. Hay que estudiar la forma de desenchufarle del aparato artificial que le ata al lecho de muerte politica. Debemos hacerle un favor. El detalle es importante. Enchufes fuera. Zapatero, a la calle. Aunque sea a la leonesa calle de la Rúa. Con perdón de los que en ella residen y por ella pasean.
Un saludo.
MES QUE MAI
Más que nunca. Los catalanistas, mes que mai, tensan la cuerda separatista, la soga independentista en el cuello de Zapatero. Mes que mai. Pero menos que mañana. Cuentan los días que restan para cortar el lazo con el resto de España. No se trata, hablando con propiedad, de desligarse de España, sino de desvincularse de los demás territorios de España.
Cataluña es tan España como Ayamonte o Villagarcía o Ceuta o Lanzarote. Cuando hablan de separarse de España, lo hacen a sabiendas de su falta de rigor histórico pero en la conciencia de su malévola acción desestabilizadora. Cataluña y España, no. Cataluña y el resto de España, sí. A partir de esta premisa, podemos hablar o negociar lo que convenga. De otra forma, no.
La reciente liberación de los cooperantes de la ONG Acció Solidaria, ha vuelto a poner de manifiesto hasta qué punto el independentismo catalanista se halla en manos de una burguesía que se apunta a un bombardeo con tal de viajar gratis, de enseñorearse de instituciones que paga el pueblo y de izar la bandera de la piratería territorial que tantas prebendas les aporta. La burguesía, una vez más, jugando a la revolución. Como la Francia de Robespierre. El pueblo, a las calles, a fin de allanar el camino a los desvergonzados que utilizan a la ciudadanía para satisfacer los más abyectos intereses de la clase burguesa.
No nos engañemos. Se digan de izquierdas o de derechas, o mediopensionistas, el movimiento separatista catalán tiene su origen, su impulso y su vista en el segmento más conservador, más rico, más ególatra, más manipulador y con menos escrúpulos de la sociedad catalana. El pueblo hace el ruido. La burguesía zarandea el nogal. Saben que las nueces del territorio donde reinara Jaume I se compran a precio de caviar en el reino que fuera de Felipe II.
Un tal Zapatero, al frente de una cuadrilla de desalmados políticos, consiente lo que sea con tal de arruinar al país. Rubalcaba es la araña negra que todo controla. Montilla es el “tontoútil” que se forra con el timo del tocomocho nacionalista. Mes que mai, Cataluña necesita un cambio. Aquella tierra española puede retroceder en el aspecto cultural. Puede. Lo que no puede aceptar es que le toquen los bolsillos unos politicastros despiadados de alma y ávidos de sangre dineraria que no reparan en muertes si de alimentar su patrimonio se trata.
Mes que mai. Pero menos que mañana. Mientras el sobresaliente de la corrida siga instituido en la presidencia del (des)Gobierno de España, la burguesía catalana seguirá viviendo a costa del país. A expensas del pueblo llano. Mes que mai.
Un saludo.
RÍASE: PRIMARIAS
Seguro que se han enterado. El PSOE de Madrid celebrará elecciones primarias para elegir a su candidato/a a los comicios autonómicos de la primavera del 2011. Elegir, sí. Elegir democráticamente, menos. Elegir desde la igualdad, increíble. Elegir sin zancadillear al menos agraciado, imposible.
Todos a la orden de Zapatero. Todos a apoyar a la figura oficial. Todos, marciales, a obedecer la consigna de la cúpula. Todos y todas. El penúltimo en dar muestras de cuán ladino puede llegar a ser, don Rubalcaba. Ahora dice, y hasta hoy no se ha dado cuenta, de que el mayor activo de Tomás Gómez es el haber dicho que no al "duce" Rodríguez. Tantos años de alcalde de Parla y tanto tiempo de Secretario General de la Federación Socialista de Madrid, para esto. Pobre Gómez. Lástima de Tomás. No por las declaraciones del Ministro del Interior conjunto de España y de Marruecos. Ni por las posiciones sectarias, ventajistas, e interesadas del Gabinete zapateril. Compasión de él y por él. De él porque ha de transitar por un desierto lleno de hienas hambrientas. Por él, porque está dando carnaza a la jauría. Porque su osadía de gesto se aterciopela en la loa al jefe hasta la repugnancia.
Las expresiones de Tomás Gómez revelan complejo aquiliano frente al aristotélico de Zapatero. El primero tiende a ocultar su debilidad bajo una máscara de fortaleza, para terminar reconociendo la mezquindad del caballero. El segundo se jacta de su función y de su capacidad, superior a la de Felipe, para reclamar la cúspide de la pirámide solar. Fuerte débil Tomás. Débil fuerte José Luis. El presidente no soporta al parleño. El alcalde de esta gran ciudad de Madrid aborrece al leonés. Se soportan en medio del odio creciente. Ambos tienen mucho que perder. La dignidad, no. Poca dignidad política muestran el uno y el otro. El poder, sí.
Zapatero ha perdido la simpatía -macerada durante años en el veneno líquido de la subvención- de Comisiones y de UGT. Los medios más afines se pelean entre ellos como los perros disputan los huesos que, desde la mesa del banquete, les arrojan los comensales. Los nacionalismos presionan la máquina separatista. Los terroristas han descifrado la piedra de Roseta del acumular millones de euros al precio de un secuestro servido en bandeja de turismo solidario o en película antigua de polimilis y de milis. Nuestros vecinos reniegan del amigo español. Para ese amigo, prefieren enemigos como Aznar. La Encuesta de Población Activa va a deparar resultados terroríficos.
Las maniobras de distracción apenas consiguen audiencia. Las primarias de Madrid se antojan un túnel milagroso excavado para escapar de la crisis total en que nos ha metido el zangolotino presidente. Trinidad Jiménez parece sor Sonrisas. Tras ella esconde un monumental cabreo. Ella, la favorita, la gran ministra de Sanidad, expuesta a la nominación de unos concursantes del gran hermano monclovita. O bien, obligada a cantar en un escenario con los teloneros de Operación Triunfo. La deslumbrante estrella del firmamento psoecialista de la designación a dedo, obligada a medir sus fuerzas con el cateto de Parla. Dónde está el glamour de Tomás. La clase reside en Trinidad. La pobre. Se lo cree.
Sus compañeros de secta política se aprestan y se apresuran a cerrar filas en torno a la sobrina del Fiscal Villarejo. Sí, de los Villarejos de toda la vida. Pena, penita, pena. Primarias corruptas e indeseadas. A la fuerza ahorcan.
Un saludo.
PREDICAR
El Fundador del PSOE era un político de garra. Autor prolífico, escribió: “No sólo hacen adeptos los partidos con sus doctrinas, sino con los buenos ejemplos y la recta conducta de sus hombres”. Don Pablo exigía a los suyos virtudes morales. A los hombres. A las mujeres, no. Clara Campoamor le resultaba lejana al patriarca psoecialista. Una cosa es predicar y otra, dar trigo.
Algo se ha escrito sobre el capitalito patrimonial que ha conseguido doña Petronila. Tañidos de campana me han llegado acerca de la profesión de cajera de economato que desempeñó la presidente de la Diputación allá en sus años de juventud. Nada tiene que ver el oficio de antaño con la riqueza de hogaño.
La recién nominada candidata del Partido de Iglesias a la alcaldía de Huelva es, pues, una mujer de posibles. Estoy seguro de que cuanto posee, se lo ha ganado con el sudor de su frente. De la misma manera que apuesto que la opulencia formal de su estilo de vida no se arraiga en el oficio honrado y mal remunerado de empleada de supermercado. La política ha sido el trampolín de la señora Guerrero.
Cuánto dinero ingresa en sus arcas privadas doña Petri en virtud de su hacendosa gestión de política activa. Los ciudadanos deben conocer estas bagatelas, al menos para alegrarse de la fortuna ajena. Con ellos comparto mi gozo. Lo que no estoy dispuesto es a creer que la administración del Organismo que preside, se corresponda con los principios de objetividad, eficacia y transparencia. Nadie con dos dedos de frente puede tragarse semejante trola.
La presidente candidata responde al arquetipo desempolvado por Zapatero y los suyos. Mujeres victoriosamente elegibles. Las críticas contra ellas se deberán a su condición femenina y quienes censuren sus actos entrarán en el club de machistas réprobos. Ya existe un camino hollado por las De la Vega, Aído, Jiménez y otras esforzadas señoras. Son demócratas de baile. Sólo ellas.
La gente del PSOE, lejos de retener la moralidad preconizada por el señor Iglesias, se ha dejado seducir por otra de las frases acuñadas por el que fuera tipógrafo. Reza, con perdón, así: “el progreso de las ideas depende mucho de saber propagarlas”. Lo mismito que Goebbels. Todo parecido con la realidad no es pura coincidencia. Vaya que no. Galgos o podencos, refería Felipe González. Qué mas da si cazan. Qué más da. Da.
Un saludo.
AFGA(S)ISTÁN
Están. Sí están. No les quepa duda. Allí están los soldados españoles. En tierra salvaje de talibanes. Jugándose la vida en una guerra cruel que el Gobierno pinta –macabro Gobierno- de acción humanitaria. Hay que ser malo para llamar humanitarismo a lo que no es sino “poned una mejilla y después la otra”. Por último, que os rompan la cara. No en nombre de Cristo. No en defensa de España. No en representación de los pobres del mundo. Ni hablar. Los españoles entregan su vida para la gloria y la ambición de Zapatero.
Los españoles construyen escuelas, regalan comida, dan caramelos, atienden enfermos. Los soldados no están para eso. Los profesores, los médicos, los misioneros, sí. Los soldados tienen asignadas funciones propias de su oficio. Todas ellas se reducen a una: la defensa de España. Si nuestro país no ha declarado la guerra a ese Estado asiático, qué puñeta hace allí nuestro ejército. La respuesta se escribe en tinta invisible. A la luz del láser, se puede leer: “preferimos que nos maten antes de matar nosotros” (José Bono). Pero el que fuera ministro de defensa (con minúsculas) de su patrimonio conyugal y correveidile de Zapatero en la deserción de Irak, no se presenta voluntario en las tierras bravías e inhóspitas de Afga(s)istán. Que nadie pida al amo, tareas de fámulo.
La guerra de Afganistán tiene un componente imperialista que no se lo salta un galgo. Obama se aparece en carne mortal como el anti-Bush. Del mismo modo que Zapatero no sabe qué hacer para difundir el antiaznarismo. Uno y otro, tan modositos, ambicionan el poder en la medida que este poder comporta el triunfo personal de la mediocridad merced a la sublimación de la imagen. Las campañas de marketing operaron el milagro político de transformar el vino aguado en agua tintada. Si hay que beber, se bebe, pero por gusto, ni hablar. Otra cosa es que nos traguemos las mamarrachadas buenistas de estas teresas de Calcuta de pacotilla.
Afganistán es un avispero. Desde hace muchos años. El avispero es la antesala del conflicto. Como los Balcanes lo fueron en las guerras mundiales. Hay mucho dinero en juego para que rusos y americanos suelten la presa afgana. Los españoles van a llevarse de la presa lo que cayó en el conquero, como dice la gente de Huelva.
Sin embargo, Zapatero engorda su ego acomplejado y sigue la senda que Obama le indica. Nuestros soldados sufren en silencio en aras de no sé qué disciplina militaroide y amenazados de cualquier reivindicación constitucional a la libertad de expresión. Si al menos estuvieran bien pertrechados. Si dispusieran de armamento y de seguridad propios de un escenario bélico. La opinión pública recibe los cadáveres de nuestros compatriotas con la resignación del cordero que envían al degüello. Nada. Tres españoles menos. Noventa. Cien. Soldados que no combaten sino para defenderse en la legítima preservación de sus vidas.
Mientras tanto, caramelos, disparos al cielo, cantos de paz. Tres duros y una medallita dan a las viudas y a los huérfanos. Cuánto se lleva la muchachada psoecialista para recortar los gastos del Ministerio de Defensa. Nuestros soldados mueren en Afganistán. Lo que pasa es que su muerte rinde tributo a la hipocresía de un Gobierno que vende paz en tiempos de guerra y que alarma con guerras en momentos de paz. A conveniencia del señor Zapatero.
Más vale a Chacón que dimita antes de seguir en este limbo jurídico. La ONU autoriza la guerra pero no la legitima. Menos aún una guerra humanitaria. Habráse visto semejante trochería. Se ha visto. Se sigue viendo. En el Gobierno de Zapatero, cabe todo. Hasta lo más inverosímil. Qué cruz. Para cruz, la de nuestros soldados en Afga(s)istán mientras Zapatero ni está ni se le espera. El muy valiente.
Un saludo.
PLANES Y PLANICIES
El emperador Zapatero, tal parece como actúa, ideó un Plan "E". El nombre del Plan, "E", se refiere a una intención, de naturaleza endeble y enfermiza que tiene una clara voluntad de engañar, mediante llamadas estentóreas al empleo, de resultado prácticamente estéril, ideado por un político, que debiera ser el segundo español, tras el rey, a fin de maquillar las listas del paro, manipular a la ciudadanía, jugar con las esperanzas de millones de desempleados, y procurar que el tiempo pase cuanto antes para que, sumidos todos en una atmósfera de sopor irresistible, advenga el período electoral más propicio a fin de que el caudillo imperial mantenga su dignidad personal aunque el resto de españoles perdamos la nuestra.
Pobre diablo. Ingenuo charlatán Lo cantaba Pablo Abraira. Mas no se refería a ZP. Éste es diablo, pero los pobres somos los españoles. Sí es charlatán pero los ingenuos somos los ciudadanos. Nos la da con queso. Ahora se va a sacar el Plan R, de recortazo de sueldos. A continuación, el plan C, de congelación de pensiones. A no tardar, el Plan I, de impuestos a tutiplén. Próximo en el tiempo, el plan H, de pasarse la huelga de sus amigos sindicalistas por el forro de sus caprichos. Después se sacará de la chistera el Plan X, y nos alimentará la líbido con sesiones de porno político y de política porno. El rey del Plan no es nadie. Lo que sabe.
Pena que no destine su fértil capacidad manipuladora al bien público. Lástima que siga enfangando al pueblo en las arenas movedizas del paro más atroz. Triste que la economía arrastre el polvo de los caminos. Lamentable que la sanidad y la educación se hallen en las horcas caudinas de la negligencia. Inadmisible que Defensa deje a nuestros soldados en pañales ante enemigos poderosos. Ilícito que Interior amenace a la guardia civil con sanciones si la inquisición de las multas no recupera cotas de antaño. Bananero que nuestros policías hayan de patrullar a pie por falta de carburante paras sus vehículos.
Y mientras, el Plan A de alianza, sigue su curso de derroche. Y el Plan M de sumisión a Marruecos convierte a la democracia española en alfeñique bajo el manto del sultán alauita. El Plan O es la niña bonita de la estrategia de José Luis Rodríguez. Su corazoncito sensible se amasa en la blandenguería más repelente cuando de Obama se trata. Los españoles tenemos un plan. Es inútil. Nada podemos contra el soberano de los planes.
Comenzaremos a consolarnos si las elecciones catalanas que se antojan inminentes, arrojan un resultado electoral que condene a Montilla y a sus compañeros de juegos separatistas a la sima del Hades, al fuego del Infierno de Dante, al farolillo rojo de los dirigentes. Llegado ese momento, la fecha será memorable. Los españoles de Cataluña habrán pateado el trasero de cuantos golfos han utilizado el nombre de ese pueblo para colmar su afán de riqueza, de influencia y de dinero.
Todos ellos quieren a España para eso. Para forrarse. En sentido literal o metafórico.
Un saludo.
FACHAS AZULES Y ROJOS
El fascio se viste de azul y de grana. No de azulgrana, ojo. De azul. De grana. El fascismo es una ideología que se calza botas totalitarias, se enfunda calzones y bombachos autoritaristas, luce camisas de noche y de sangre y toca la cabeza con pañuelo de seda estatal que ahoga la libertad de pensar de las personas. Eso es el fascismo. De grana. De azul.
Noam Chomsky criticaba la ideología nazi de Goebbels y la mentalidad matarife de Stalin. Azul oscuro el primero, rojo de muerte el segundo. Distanciados en las ideas, se unían en el método. Ganar. Vencer. Derrotar. Aniquilar. Para ellos, sólo hay libertad de expresión cuando se comparten criterios. Las discrepancias se sitúan fuera del ámbito de libertad.
Comunismos sangrientos y dictaduras del ultraderecha son extremos que se tocan en muchos puntos. Toda la cremallera de encuentros sitúa al individuo bajo el borceguí de un Estado Leviatán. Liberticidio. Es el signo de los tiempos que corren. Las crisis suelen servir de punto de encuentro a movimientos convulsos de uno y otro frentes. Frentes no precisamente meteorológicos, pero frentes al fin y al cabo. Frentes de calor y de frio que terminan ocluyéndose para generar lluvias torrenciales y homicidas.
La guerra nunca es deseable. Demasiadas vidas humanas perecen en ellas. No por causa de la guerra. Tampoco debido a los Estados. Por culpa, sí, de los dirigentes miserables. Tratan de sortear su irresponsabilidad en escenarios de desolación. Durante mucho tiempo, se llorará a los muertos y se olvidará a los malhechores que gestaron la autoría intelectual de la masacre. Llegará el turno de los historiadores. Ya saben. La memoria es flaca y los documentos se manipulan o se reescriben a discreción. Los años terminarán de enterrar los recuerdos y los intérpretes acostumbran a mirarse el ombligo de su verdad única. Se sabe. Con ello se cuenta.
Malos tiempos. Buenos para la siembra de fascistas y de ultras. El mundo sufre el embate de la depresión económica como pocas veces ha padecido en los últimos cien años. Las malas cosechas de extremistas son puestas en el mercado de manera paulatina pero continuada. La prensa nos trae ejemplos cada vez más alarmantes sobre el particular. El último, en Alemania. La fiebre fascista sube de tono en un país que se lame todavía las heridas de las últimas dos contiendas mundiales. El diario Welt am Sonntag recoge unas declaraciones explosivas de Sarrazin: "Todos los judíos comparten un gen particular; los vascos comparten un gen particular que los distingue", afirma el ex consejero del Bundesbank.
Los genes no tienen religión ni raza ni ideología ni sexo. Las personas, sí. El determinismo de este sujeto priva al ser humano de su facultad de educación, de decisión, de libertad, de modificación. Son palabras que encuentran campo abonado para ultras de izquierda y de derecha. Palabras que agita el malvado para sacar tajada de la escasez. La opulencia no tiene escrúpulos. La carencia, sí. Los pobres del mundo se meten en el traje de harapos que, a medida, confeccionan los Sarrazin del universo. Se comienza maltratando a los inmigrantes y se termina gaseándolos. La culpa no es del Estado. La culpa es de los que tienen medios para detener esta perniciosa oleada y, a sabiendas, por miedo, por comodidad, la alimentan hasta el final.
El final es conocido. Millones de personas mueren para que unos cuantos cientos se sientan en la gloria de su infierno particular. Son los fachas. De rojo. De azul. Es el negro del luto.
Un saludo.





