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EL AVESTRUZ RAJOY
La gran habilidad dialéctica de Rajoy se manifiesta en una pequeña estancia física por más que sea una importante caja de resonancia: el Congreso. Fuera de ese contexto, el presidente del Partido Popular incurre en el pecado de aquéllos que son sociables pero no frecuentables. Es decir, de aquellos inhabituales parroquianos de bares y tabernas que, poco dados a alternar, se toman cuatro "carajillos" mientras sus acompañantes siguen consumiendo el primero. Así viene el punto y, después, adviene la "tajá". Es cuestión de práctica y ésta precisa, como todo, de ejercitación.
Si se saca a Rajoy del hemiciclo o de las plazas de confianza donde el auditorio ya acude entregado, se muestra torpe como un pato "mareao". No es que Rajoy sea cobarde. Lo que le pasa es que su centro de acción es endogámico, como muy afín es su círculo de amistades. No es que rehúse abrirse a otros foros más populares, Lo que le ocurre es que allí donde la conversación no sea dirigista, naufraga porque su discreción le lleva a la actitud contemplativa. No es que sea prudente. Lo que sucede a don Mariano es que su inteligencia, indudable, se cuece en el análisis factorial. Es decir, sobresaliente en algunos aspectos pero apenas suficiente en otros.
Esta exposición circunstanciada de algunos síntomas de su carácter, carecería de mayor relieve si el señor Rajoy fuera un simple registrador de la propiedad o un funcionario al uso o un carpintero de ribera. Mas como quiera que el señor Rajoy es el líder del principal partido de la Oposición, la notoriedad del síndrome no puede desdeñarse. Se trata de arrebatar el Gobierno de la Nación al Partido en el poder y, en esa procura, gobernar con la finalidad de servir a la ciudadanía. Fernando VII no lo tuvo tan fácil para reinar.
En medio del oleaje que levanta la crisis económica y moral que padecemos, a sabiendas de que el capitán Zapatero no reúne las condiciones de mando que requiere la gobernanza de una nave, cuando todo parece indicar la inminencia del naufragio y el pasaje se aferra a los salvavidas, el señor Rajoy, a verlas venir. No puede ser, hombre. Hay que levantar la voz. Hay que advertir el peligro. Hay que hablar con la gente. Con tripulantes y tripulados. Con financieros y financiados. Con empresarios y empleados. Hay que animar el cotarro. En los camarotes, en los salones, en la cantina o en la cubierta. A cielo despejado o bajo una gran tormenta. Por doquier.
El filo de una navaja es la frontera que separa al prudente del cobarde. Límite a veces imperceptible por su estrechez. El miedo al fracaso acrece a medida que se tienta el éxito. Sin embargo, cuando este triunfo inminente obedece más al demérito ajeno que al valor propio, entonces, Mariano, se incurre en la cobardía. Se deja de ser prudente para volverse cobarde. Sin paliativos. Es, señor Rajoy, la reedición de la política del avestruz. Con lo que de Guatemala se puede llegar a Guatepeor. Navegante, considérese avisado.
Un saludo.
DUDAS DISIPADAS
A su expresión de que España es un concepto discutido y discutible, el presidente del Gobierno de España agrega otra perla de su cosecha: el concepto de nación referido a Cataluña ni le preocupa ni lo rechaza. Incluso le parece un acierto que se incluya en el Preámbulo del Estatut. Cuando la mitad de España se resguarda de los vendavales de independencia que rolan desde Cataluña y País Vasco, y la otra mitad avizora nuevas tormentas en los cardinales de Galicia y Baleares, el señor Rodríguez Zapatero que qué bien, que qué hermoso el día, que qué tiempo tan bueno disfrutamos, que qué malo es el cambio climático y que qué amistad me une con Obama. Maravillosa mente privilegiada la de este ínclito personaje.
Tener a este señor como presidente del Gobierno me resulta tan peligroso como meter al enemigo en casa. Actúa como la termita que devora la caoba patria española y, a la vez, como el vencejo migratorio que anida gregariamente en casas ajenas. ZP parece, no ya catalán, que sería un mérito, sino catalanista "marrano" que quiere hacerse perdonar su origen castellano-leonés o que se alimenta de las migajas electorales de los psoecialistas de Cataluña. No hay interés más interesado que el suyo.
El presidente espera una gran sentencia del Tribunal Constitucional. En su ambigüedad dialéctica calculada, no precisa si el "esperar" es sinónimo de "anhelar" y si la "gran" sentencia se refiere al fallo que satisfaga a los catalanistas de pena y de pega a los que tanto necesita para seguir en el poder. Me da que un orgasmo pleno asomaría en su rostro de producirse el anhelo satisfactor. Me da, me da. Zapatero. Dónde irás, buey, que no ares. Zapatero. Me da, me da. Y mientras, los Carod y los Montilla, dame, dame, que si no me das, me das, sin Gobierno te quedarás, quedarás.
¿Creen ustedes que ZP tiene valor para seguir el mandato constitucional? Me da que no. Ni en frio ni en caliente, que no. Ni por inteligencia ni por ética. ¿A dónde nos lleva este señor? A nada bueno, seguro. ¿Y Rajoy? Esperando el cadáver político de su enemigo. Pero que lo maten otros, dice don Mariano, el del avestruz.
Un saludo.
REFORMA GUBERNAMENTAL
Seamos serios. Este país que se llama España tiene el Gobierno, y el presidente, que se merece. Es la grandeza de la democracia. El pueblo elige libremente a sus representantes y, acierte o no, la esencia de la democracia no es otra. Habla pueblo, habla. Ahora bien: ojo al dato, que diría el popular José María García. La palabra del pueblo no se agota en la urna. La urna es el hito que corona un proceso. El proceso se encarna en la libertad de expresión. Si nos falta este derecho fundamental, la demagogia suplantaría a la democracia. Esto es lo que nos está pasando en España. La propaganda gubernamental ha adquirido tal difusión y ha obtenido tanto relieve, que se nos vende como nuevo lo que, además de viejo, ajado está.
En el uso de este derecho que recoge nuestra Constitución, los españoles manifestamos nuestro parecer sobre la gestión política de aquéllos a quienes encomendamos el Gobierno de la nación. En este orden de cosas, si la Oposición no desarrolla su función de control con la contundencia debida, habrá que recordarle sus carencias. Si el Gobierno busca los votos nacionalistas a un coste inadmisible, habrá que demandarlo. Si el Presidente se muestra incapaz de asir las riendas del equino, habrá que reprochárselo. Si no admite su ignorancia, habrá que denunciarlo. Si, pese a todo, el Partido que triunfó en la jornada electoral, lo mantiene, habrá que castigarlo como las leyes explicitan.
Lo que no puede ser es que la economía nos ahogue, que el desempleo nos asfixie, que los nacionalismos nos chuleen, que los piratas nos extorsionen, que los etarras nos burlen, que los sindicalistas nos gorroneen, que los empresarios nos aplasten, que la Administración nos esclavice, que las leyes nos sancionen, que las multas nos esquilmen, que las viviendas disparatadas nos quiten la vida, que la educación nos adoctrine o que la sanidad nos enferme. No puede ser.
Y como no puede ser, o este Gobierno aprende su oficio, o habrá que mandarlo a la escuela. A la escuela elemental. Son tan generalistas los ministros, que rechazan la especialidad porque desvela su incompetencia. Son tan poco especialistas que les da igual que la cátedra de Derecho Civil de nuestras universidades recaiga en un bedel con estudios primarios. Lo importante es que milite en el Partido. O que Fomento, en vez de dirigirlo un ingeniero, lo haga quien quiera el Presidente. O reformamos el Gobierno o la ruina económica, intelectual y moral nos sumirá a todos. A todos. Luego, las quejas al maestro armero. Desde luego, al maestro Zapatero, no.
Un saludo.
PENSIONES EN PELIGRO
Con Felipe González se firmó el Pacto de Toledo. Todo un hito en la política de conciliación social. Se recomendaba que la jubilación, con carácter flexible, fuera a los 65 años y se ponía de relieve la necesidad de sostener el sistema público de pensiones. En 2008, el gasto en pensiones, respecto del PIB, se había incrementado de forma alarmante. Lo cual es lógico en tanto ha aumentado la dependencia de los mayores de 65 años sobre la población en edad de trabajar y en tanto el desempleo muerde con desesperación.
Hasta ahí, nada nuevo. Sin embargo, la crisis económica está haciendo estragos a la Seguridad Social. El sistema de pensiones puede caer hecho trizas de no corregirse el socavón. Hoy, es sostenible. Pero las grietas amenazan y hay que apuntalar. Como medida cautelar, es preciso entibar y las vigas han de ser aceradas. Ya lo advirtió el Gobernador del Banco de España y su declaración levantó ampollas de alarma. Zapatero y sus co-presidentes Méndez y Toxo siguen cantando, como las cigarras. Venga juerga. Poco trabajo. Mucho cachondeo.
Las hormigas, especialistas en el tema, prevén calamidades si no se taponan los huecos. Si Zubiri demandaba un cambio en la financiación, so pena de reducir un 40% las pensiones, otros prestigiosos economistas profundizaron en esa línea. Aunque el presidente, ignaro y temerario, desmiente a los más destacados expertos españoles en esta materia, no duda, asimismo, en refutar a los mismísimos ministros de Finanzas de la Unión Europea. Éstos ya se han pronunciado con claridad: España ha de reformar el sistema de salud y de pensiones así como adoptar medidas que propicien un crecimiento económico. So pena.
Este Gobierno crea inseguridad. Mucha inseguridad. Una enorme inseguridad. No sabe uno qué hacer ni a qué atenerse. Cuando esta inseguridad afecta a los más mayores, no hay un defensor que aleje su bruma. Al final de la vida laboral, las tormentas no pueden causar zozobra en una vida de trabajo por sí extremadamente dura. La jubilación ha de situarse en las antípodas de la tristeza. A estas alturas del camino, la incertidumbre no puede presidir la meta. Pues nada, viene el Gobierno de Zapatero, el peor de los que se han sucedido en la democracia, y, hala, a colocar piedras en la rueda del destino.
Muchas deudas. Más que deudas, un "pedazo" de déficit. Más que déficit, un pozo oscuro. Más que un pozo, un hoyo profundo. Más que un hoyo, un inmenso agujero negro.
Oiga, que no reclamamos un hotel siquiera de dos estrellitas. Ni un pequeño hostal céntrico. Ni una fonda en barrio periférico. Déjenos, al menos, en un fonducho. Mas no nos ponga en la calle. A este paso, o se genera empleo o muchos dormirán bajo las estrellas. Aparque su talante y ponga a funcionar su talento. Si le falta, pida la opinión de sabios. De sabios. De aduladores, no. De paniaguados, menos. De gorrones, ya basta. De piratas, por favor. De pirañas, cero. De sabios. En España los hay. Algunos militan en su propio partido. Fonducho, no. Riesgo de pensiones, tampoco. Tampoco.
Un saludo.
BOMBAZO INMOBILIARIO
Que si burbuja arriba, que si burbuja abajo. Que si viviendas caras, que si viviendas más caras. Que si especulación del suelo, que si suelo por las nubes. Se veía venir. Era la crónica de una explosión anunciada. El globito se ha inflado tanto que el reventón era inminente. El estampido ha dejado sordo a más de uno y ha descubierto las vergüenzas avariciosas de más de dos.
El Ministerio de Economía del Gobierno de España, que no dirige Salgado, lanza bulo tras rumor y chisme antes que patraña sobre los brotes verdes. Que hay indicios de despegue, runrunean como gatas en celo, a ver si cae algún crédulo. Y caen. Y la Bolsa subibaja, como un tiovivo de feria. Separan, adrede, la economía real de la economía financiera. Lo hacen aposta, con toda la malévola intención de que son capaces. Retorno al engaño. Son floraciones rojas de un nuevo fraude legal. Si no se ha rectificado en el origen, si el mal sigue en la raíz, la floración será imposible.
En los últimos veinte años, se ha construido de forma frenética, se ha urbanizado playa y monte, se han permitido proyectos insostenibles y se ha regulado mirando para Coria. La fiebre inmobiliaria ha dejado a unos cuantos como gallos de Morón, sin pluma y cacareando. La Banca se está comiendo miles de viviendas que financió sin tino y sin recato. La división inmobiliaria de los bancos está al rojo vivo. Descuentos, pregonan como vendedores ambulantes. A los ricos descuentos. 30% menos la vivienda sobre el precio de ayer. Nueva mentira. El precio de ayer estaba sobrevalorado ese porcentaje sobre su costo real. Si hablan de descuento, aplíquenlo a partir de la sobrecuota. No sigan engañando. No inflen otra vez el globito.
Antes, el tipo de interés se salía del cuadro. Hoy, el euríbor vuelve a su ser. Ayer, la oferta superaba a la francesa y a la alemana juntas. Hoy, un millón de pisos esperan un dueño que les caliente. Meses atrás, el dinero negro hallaba el tinte blanco en ese refugio. En estos momentos, el negro peculio duerme otros sueños. El Gobierno, en vez de respaldar ardides y falacias, a velar por el bienestar de los ciudadanos. Los ayuntamientos, en lugar de recaudar lo que no les corresponde, a procurar precios justos. Estamos pagando el "pato" de tantos desmanes oficiales y oficiosos. Nos está costando un potosí. Y Potosí, aclaro, no es sino la sustantivación del nombre propio de la ciudad boliviana rica en metales preciosos.
Si el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, se asume. Pero si el trompicón no es producto de nuestro despiste, sino de las zancadillas de otros, la réplica no se hará esperar. Aunque sea dialéctica y mentemos la memoria de sus antepasados.
Un saludo.
CARTA ROTA
Me recuerda el título de una película antigua. Carta Rota. La Carta es la Magna. La Carta es la Constitución. Hoy cumple 31 años. Los mismos que mi hijo mayor. Dicen que los niños nacen con un pan bajo el brazo. Ignacio me trajo el pan más dulce que jamás haya podido elaborarse. El pan de los derechos y de las libertades, después de cuarenta años muy duros y tras una historia previa más pavorosa todavía.
Treinta y un años. La Carta más flexible y más consensuada de cuantas han jalonado la historia del constitucionalismo español, entra en la madurez. Una madurez joven, algo imberbe. Un poco ingenua. De tan abierta, inocente. La Carta que puso fin a una Dictadura, se nos hace mayor. Esta Carta no es una misiva al uso, o una correspondencia postal entre personas anónimas. La Carta es toda una Epístola, como el texto sagrado que leen los cristianos antes de la literatura evangélica. Aunque algunos la quieren convertir en naipe de tahúres, la Carta es Magna. Los Carod y los Ibarretxe de turno pretenden trocarla en esquela. Los impúdicos usureros de los nacionalismos chantajistas, hacen de ella una minuta. Los cocineros de la dictadura pretérita y porvenir, quieren incluirla en su menú de caníbales. Los deslenguados representantes de la caverna siniestra, persiguen reducirla a la condición de Estatuto. Carta, epístola, correspondencia, minuta, circular, instrucción, orden y la terminología de la sinonimia que se les ocurra, no cantan la excelencia de la palabra más hermosa de una democracia: Constitución.
Constitución que recoge principios, derechos fundamentales, libertades individuales y colectivas, como pocos pueblos pueden disfrutar. Constitución como corona de leyes. Constitución como cima de Parlamentos del pueblo. ¡Habrá algo más bello, majestuoso, placentero y exquisito en el campo de la palabra como vehículo de diálogo y de entendimiento! Algunos quieren romperla. Algunos la rechazan. Algunos (Los "Otros" de Amenábar) la odian. Van a por ella. Halan de un lado y de otro. Intentan rasgar sus páginas y emborronar sus letras. Algunos de los padres que la redactaron ya murieron. Ayer falleció el gran Solé Tura. Seguramente se desprendió de su memoria para no recordar las iniquidades que su obra está padeciendo. Seguramente perdió la vida para no asistir a las tropelías que le hacen.
Carta Rota. Enhiesta, arrogante, gallarda, limpia. Pero el rasgado es apreciable. Los que más tiran de ella, los ultranacionalismos montanos de los catalanistas de pena y de los etarratunas de metralleta. Los que menos la defienden, los zapateristas de talante sin talento y los corruptos de mano en Gürtel. No se miran en el espejo. No quieren mirarse. Si lo hacen, se dan cuenta de que la prueba máxima de valor es tener el mayor poder sin abusar de él. Si se miran, se descubre en sus ojos que se interesan por su facción, mas no por el pueblo. Si se contemplan, advierten, los miserables, cuán piratas y cuán déspotas son en su interior. Una fea imagen. Una hermosa Constitución. Una Carta rota. Urge restaurarla. Urge. Para que los dictadores sean triste recuerdo de un pasado triste.
Un saludo.
AMINATU HAIDAR
La máscara del talante se ha desprendido del rostro patibulario y deja al descubierto la verdadera cara del señor Zapatero. A su lado, la imagen cínica de los actores de la "ceja", que se ha ennegrecido al compás de su ambición desmesurada. La política de progresía de la nada se ha desembarazado de su lengua meliflua y el demonio más atroz habla a través de su diafragma. Una sola mujer, Aminatu Haidar, ha hecho el milagro. Una activista solitaria de los derechos civiles ha dejado en evidencia a una multitud de esperpentos del Gobierno.
Pero Aminatu Haidar se nos muere. Unos la expulsaron. Eran los fascistas de derecha. Otros se conmiseraron, cómplices por omisión y cobardía, a fin de no disgustar al sátrapa del país vecino. Eran los fascistas de izquierda.
Se nos muere Aminatu. Zapatero y sus cómicos de la legua, los dedos sobre el ojo, para no ver su muerte. Miran, silentes y cómplices, la infame y paulatina ejecución. Advierten la tortura psicológica. Aprecian la lenta agonía física. Quietos. Compasivos. Yo diría miserables. Aminatu, valiente, nos mira a los ojos con una sonrisa. Es la alegría del heroísmo. Es el gozo del valor de los elegidos. Es la felicidad de la abnegación. Es la satisfacción del deber cumplido. Es la complacencia del ejemplo del saber ser, del querer estar y del poder vivir en paz consigo misma.
La muerte besa a Aminatu. Viene a mi memoria un texto del gran Fernando de Rojas sobre la muerte. Dice así: El amor es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una fiera herida, una blanda muerte". Su amor causa su muerte. Su muerte la provoca el odio al amor. No ames tanto, Aminatu. No te mueras. Por favor, vive. Todos los que somos cobardes necesitamos tu valor y tu sufrimiento. No te mueras, Aminatu.
Yo te saludo, Aminatu. Haidar.
CONCEPCIÓN
¿Con cuál se quedan? ¿Con la de Murillo? ¿Acaso la de Ribera? ¿Tal vez la de Zurbarán? ¿La Inmaculada de Pacheco? ¿Mejor la de Alonso Cano? ¿Puede que la de Montañés? ¿Es la de Velázquez? La Concepción hecha dogma y la Inmaculada hecha arte. La Inmaculada Concepción, fruto de la cultura de un pueblo, de la religiosidad de unos hombres y de la fe de una sociedad. En realidad, no es sino la madre. La madre.
La madre como mujer y la mujer como madre. Madre que ama y que sufre. Madre limpia como todas las madres. No es Inma ni Macu ni Conchi. Es concepción. Es concebir. Es engendrar. Es dar vida. Es proyectar. Es intuir. Es forjar.
La madre que nos parió hecha imagen. La mujer que hizo de la concepción, concepto y del concepto, fruto. La madre que, estrella, prefiere el anonimato. La madre que nunca será perpetuada por la mano maestra del artista eterno. La madre.
En esta sociedad española, mariana de creyentes y mariana de ateos, la Concepción es el icono por antonomasia. Es la Virgen madre. La madre virgen porque la madre nunca tiene tacha. Mi respeto a la mujer que no puede/quiere ser madre. Mi pena por ella porque jamás podrá sentir la grandeza única de la maternidad. Mi afecto hacia ella porque en su seno tiene la pena. Concepción. Siempre inmaculada. Inmaculada, siempre Concepción.
"Un hombre hace lo que puede, una mujer hace lo que el hombre no puede" (Isabel Allende). Ocho de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción. Día de la madre.
Un saludo.
NARCISO ZAPATERO
Espejito, espejito, ¿hay en el mundo dirigente más sabio, honrado, capaz, inteligente, listo y eficiente que yo? -¿Callas, espejito?
El mito de Narciso se basaba en la flor del mismo nombre. Resume la idea de cómo el amor a la propia imagen, aunque tras ella el vacío sea absoluto, puede conducir a la muerte como consecuencia de la desmesurada vanidad. La persona narcisista es el estandarte de la fatuidad, de la presunción y del atildamiento formal.
Espejito, espejito, ¿por qué no respondes a mi pregunta? Ya sé, porque sabes que quien calla otorga. Verás, espejito. Permaneces en silencio porque tu humildad, que es menor que la mía, te impide decirme que soy un presidente alto, juvenil, apuesto y sencillo, como jamás ha habido ni habrá. Te reservas, espejito, porque conoces el gran aprecio que los españoles me deparan desde que fui elevado a la máxima autoridad de la nación por mayoría absoluta, casi unánime, en 2004. Enmudeces, espejito, pues sabes como nadie la prosperidad económica que, desde mi nombramiento, florece en nuestro país. Tú mismo te amordazas, espejito, para no tener que proclamar a los cuatro vientos mi extraordinaria política de reconciliación nacional, desechando la intentona derechista de promulgar leyes como la de Memoria Histórica.
Habla, espejito, habla. Susúrrame que he logrado el pleno empleo en España. Díme que he solucionado el problema independentista. Cántame que he desterrado ínfulas estatutarias soberanistas. Manifiesta que he sido implacable con los etarras a los que Aznar calificaba de "hombres de paz". Confiesa que he logrado el equilibrio soñado de relaciones con la Santa Madre Iglesia. Declara que defiendo la vida de los seres humanos a costa de rechazar el aborto que preconizan los malvados del Partido Popular. Anuncia que, bajo mi mandato, Marruecos nos teme, Gibraltar se prosterna ante Nos, la pérfida Albión se somete y Estados Unidos, bueno, Obama, me quiere, me quiere.
Cuenta, espejito, cuenta a todos cómo doblego a los piratas. Expón cómo alejo a las pirañas. Recita en los versos más hermosos cómo desmonto la mentira de las balsas de fosfoyesos en Huelva. Grita hasta qué punto proscribo la corrupción en mi partido. Vocea mi defensa por la independencia de los tribunales, sobre todo del Constitucional. Comenta la excelencia de mi verbo florido, de mi discurso íntegro, de mi indumentaria justa, de mi sedoso cabello, de mis cejas fugitivas. Aclámame, espejito, como lo hacen los Bono, los Blanco, las Bibianas, las De la Vega, los Guerra y tantos otros a los que saqué de la nada para convertirlos en mi guardia de corps. No ocultes más tiempo, espejito, la majestad de mi mirada regia, que no borbónica. No disimules si, en el concierto internacional de los exquisitos, deslumbro por mi mensaje en la lengua de Shakespeare.
Aminatu, espejito. Rajoy, espejito. Alakrana, espejito, Desempleo, espejito. Crisis, espejito. Cooperantes, espejito. Aznarote, espejito. Todos son feos, muy feos. ¿Verdad? Me acercaré más, espejito, para que te regodees en mi contemplación y reflejes la nítida figura alegre de quien constituye un hito en la historia de España.
Espejito, contesta, te ordeno con todo el talante. Contesta. Rubalcaba, exígele que responda. -Está bien, José Luis, si quieres conocer mi pensamiento, ahí lo tienes. Hoy, tienes un competidor en Hugo Chávez. Ayer, en el Nerón que incendió Roma y en el Diocleciano que persiguió cruelmente a los cristianos. -Plaf, paff, catapán. Onomatopeyas de un cristal roto a zapatazos.
Narciso Zapatero. Está despierto. Tal vez duerma. Narciso.
Un saludo.
PRETTY WOMAN
Veinte millones de euros vale la solvencia de Ezquerra Republicana de Catalunya. La credibilidad de un partido político cuesta al Gobierno veinte millones de euros. Pretty woman político. El servicio por un montón de euros. Tan vacío es el que da como el que recibe. El precio de ayer no compraba un voto. El de hoy, sí. Fascismo de izquierda. No sé quién supera a quién, si Alonso a Ridao o si Carod a Montilla.
La credibilidad de un político no comporta, necesariamente, la del sistema. Políticos de izquierda y derecha, contumaces corruptos, sí enfangan la transparencia del modelo democrático. Los señores de la Ezquerra se dicen negociadores cuando son simples tramperos y tramposos. La panda gubernamental del presidente narciso se dice dialogante cuando no es sino ambición desmedida por conservar el poder. Se ríen de las instituciones y a los ciudadanos engañan. En tanto, más crisis, más paro, más delincuencia, menos consumo, más abandono, más miedo, menos esperanzas.
Pretty woman. No hay un Richard Gere pigmalión ni una Julia Roberts redimida. En este mundo, que más parece el del hampa, no cabe redención posible. Sólo dinero. Dinero y poder. La solidaridad interterritorial se mide por la equidad distributiva. PSOE y ERC utilizan otras medidas: ¿a cuánto el voto? Zapatero y Puigcercós se aman por dinero. Amores de conveniencia. Amores interesados. Amores pródigos. La solidaridad con Andalucía o Extremadura pesa menos quilates que con Cataluña. Hasta este viernes, se simulaba. Desde este miércoles, se sale del armario. La retirada del veto de ERC en el Senado destroza la solidaridad regional y convierte el templo parlamentario en un mercadillo de estupefacientes.
Cambio billones por veinte millones. Duros a peseta. El negocio del ladrillo tiene cabo. El de la política, carece de extremo. Las pensiones peligran a la par que la Seguridad Social vacía sus arcas. La economía sostenible es un cinturón sin hebilla. Reconozco que no se puede tipificar esta acción como delito. Pero tiene "delito" la cosa. Asumo que los dirigentes de la Ezquerra y del PSOE no sean imputados por presuntos usos delictivos. Lo asumo. Sin embargo, nadie me impide expresar mis sentimientos. En este punto, me siento estafado en lo económico, y humillado en lo moral. No hay valores. El fascismo se adueña de nuestras vidas. Por muy juncales que procuremos, hasta el bambú más resistente, acaba doblado. No hay caña que soporte el peso de esta corrupción.
Pretty woman no es una persona. Pretty woman es una forma indecente de hacer política. Juana de Chaos libre vale esto. Un voto presupuestario, aquello. Un sí al Estatut, muy caro. Si quieres una reforma constitucional, un ojo de la cara. Si transigimos con la Corona, el otro globo ocular. Si una muerte abortiva, cuarto y mitad. Si la vida de Aminatu, nada, gratis total, que Marruecos es vecino y se nos puede enfadar. Pretty woman. ¡Puaf!
Un saludo.
LIBERTAD DE AGRESIÓN
Artículo único de la Constitución Fascista: "Todo facha tiene el deber de apalear a un periodista libre y el derecho a que el apaleado pase unos días en el hospital". Herman Tersch sabía el valor de la palabra. El periodista conocía el índice de audiencia de su programa. El presentador ponderaba el eco de su discurso. Por ello, al quirófano. Junto al cuerpo físico del ex articulista de El País, yace la libertad de expresión. El ataque a Tersch trasciende al individuo y se aposenta en un derecho fundamental.
Uno de los mayores logros negativos de este Gobierno ha sido el de elevar la crispación a rango de cotidianeidad. Eso sí, con alevosía y ocultamiento en el ataque criminal. Guante de seda en mano armada. Media de terciopelo en pie de navaja. Sonrisa abierta en lengua amenazadora. Talante democrático en actitud nazi. Costillas rotas. Boca ensangrentada. Vísceras perforadas. La palabra es sepultada. La asesina mano pende como incansable espada de Damocles. La violencia halla su arraigo en tierra regada por los de la memoria histórica. Despierten odios y acallen concordias. La Transición fértil ha fenecido. Comienza la escalada a la Tercera República. La culpa, de la derecha, chillan los vampiros ávidos de sangre nueva.
Aborto como interrupción voluntaria del embarazo. Solapan la causa en la consecuencia. Emplean la necesidad de la mujer en ariete contra la Iglesia. Escupen crucifijos. Tachan de asesinos a los de la Guerra de Irak. De valores perpetuos a los imputados del GAL. Acusan de Gürtel a unos cuando la corrupción anida en ellos. Dicen desaceleración a la fiera crisis y anuncian como brote verde al cardo borriquero. Se pliegan ante los fuertes y sacuden al débil. Aminatu, mártir. ¿Podría alguien acusar al Gobierno de tortura en el caso de la saharaui? ¿O de cómplice en la tortura? ¿O de cooperador necesario en la deportación? ¿O de secuestradora de un cuerpo o de unos derechos? ¿Podría alguien?
La libertad de agresión ha expulsado a la libertad de expresión. Los violentos han coronado el Mont Ventoux de la cólera. Herman Tersch sufre. Los demócratas padecemos con él. Los fachas de izquierda imponen sus razones. No los argumentos. Las razones de su ferocidad. La maldad de sus razones. Derecho de agresión, no. De expresión. De expresión.
Un saludo.
GUINDAN LOS SINDICALISTOS
Valga el poco original cambio conceptual. Excusen la poca inspiración de este articulista. Las musas no acompañan cuando el día se levanta aciago. Presenciar la manifestación convocada por dos linces sindicalistos, provoca dolor. Los co-presidentes Toxo y Méndez, monta tanto, lucen sus escarapelas en un mar Muerto de liberados. Han desplegado toda la armada. No hay más. Toda la España sindical se reúne en Madrid. Sensación de multitud obrera. Realidad de panda de beneficiados. Afición profesionalizada de fans de un Gobierno de mercedes. De mercedes y de palos. Según convenga. A discreción.
Mientras el paro atemoriza, primero, y después rae, la deuda del Estado se encarama a la copa del guindo. El problema de los españoles es que, una vez en lo más arriba de este cerezo bravío, nos da vértigo la altura y nos aferramos a sus ramas. Sólo cuando caemos del guindo, conseguimos madurar y escapamos de la prisión de ignorancia que nos encierra. Los españoles, en el guindo, bien quietecitos. Los sindicalistos, guindando. Con la anuencia del presidente, los sindicalistos afanan lo que pueden y quieren.
España no tiene un euro. Debe hasta el saludo. Como dentro no hay, se busca fuera. Deuda. Venga deuda. A día de hoy, algó más de medio billón de euros. Nada, una bagatela. Una fruslería. El año que viene, 77.000 millones más. Lo mismo. Una birria. Una minucia. Baratijas. Luego, hay que sumar los intereses. 22.000 millones más a la vuelta de calendario. Porca miseria. Menudencias. -Oiga, que las deudas hay que pagarlas. Que nos van a exigir el último céntimo. Chucherías. Naderías.
Gracias a la plata americana, el emperador Carlos V hizo del banquero Jacobo Fugger un hombre inmensamente rico. Con los préstamos del financiero alemán, el rey de España construia un imperio y hasta el mismo Papa León X le encargó la venta de indulgencias. El principal, y los intereses, marcaron, de forma indeleble, la economía de Castilla y la explotación de los indígenas. Carlos endosó la deuda a su hijo y el llamado rey prudente afrontó la gran bancarrota de 1557. El imperio comenzó a hundirse y los Fugger iniciaron su imparable decadencia. Demasiada deuda.
El imperio de Zapatero es la arcadia feliz de un narciso al que se adula. Entre los que más, y mejor, baten palmas, los sindicalistos y los bautistos de la SGAE. La deuda engorda y se atocina. No se ajamona. Se atocina. El jamón lo desgustarán unos cuantos. El tocino, ya rancio, se lo tragarán nuestros nietos y biznietos. En tanto, paro y crisis. Futilidades. ¿Verdad, presidente? Sindicalistos. Carga. Deuda. Déficit. Pasivo. Sindicalistos.
Un saludo.
ESTALINISTAS
La culpa. Aminatu Haidar está en España de forma legal. Así lo dice el Gobierno que nunca yerra, que jamás mete la pata ni, por supuesto, la mano. En esos términos se pronuncian el señor Zapatero y la gran señora que es De la Vega. Asentada la primera premisa del silogismo, que es la legalidad, estos dos estadistas de La Moncloa admiten que Aminatu está en España. Y, por cierto, muy bien cuidada, muy protegida de las arenas del desierto. Dicho lo cual, nuestros próceres gubernamentales, -guapo él, hermosa ella, inteligente uno, astuta la otra, cortesano el jefe, maquiavélica la abanderada-, agregan que la culpa es de Aminatu. Que con lo bueno que es Mohamed, cómo puede ser tan desagradecida. La culpa.
Chivato el último. La estancia de Aminatu en España, siendo legal, no se debe a un desliz del Gobierno, ni a un incumplimiento de la legalidad. En absoluto. Si llega sin pasaporte, eso no tiene importancia. Que Aminatu se queja de haber sido secuestrada, lamento injurioso de la mártir saharaui. Que Marruecos y España somos hermanos. Que Perejil es un peñón reconquistado por Aznar pero que, si Aminatu lo pide, se lo cede gustosamente al Polisario para que allí formen un Estado propio. A ver, para qué quieren un desierto como el Sáhara. Un peñón está bien. Como los pisitos de 30 metros de la ex ministra Trujillo. Un pisito donde formar la República Independiente Saharahui. Paz. Por favor.
Ah, y que, en todo caso, es la policía de fronteras la responsable de que Aminatu "se colara" de rondón. Vaya policía. Su falta de diligencia es recriminable. Un delito. Menos mal que este Gobierno es de izquierdas. Si no, en vez de empapelar a unos cuantos funcionarios, los pasaban directamente por el gulag. La culpa es de todos. De todos, menos de este Gobierno de la ceja y de la pestaña.
El presente es un caso de libro. Si quieren explicar el totalitarismo soviético, no hallarán mejor ejemplo de leninismo ideológico (la mentira y la negación constituían su consigna) ni de estalinismo ejecutor. La represión se torna cada día más cruel. Todo se controla. Todo se vigila. Todo se censura. Todo se monopoliza. Todo pasa por el tamiz del Partido (casi) único. Todo se persigue. Todo se aliena. Todo se deporta.
A todos nos culpan. Por todo somos acusados. Nos inyectan sentimientos de responsabilidad por lo que no hemos hecho y de remordimiento por ofensas no realizadas. Pero es lo mismo. El sentimiento se inocula. Sea imaginario o real, nos hacen sentir culpables y réprobos. Hemos de callar. Papá Stalin cuida de su prole. La propaganda más sutil martillea nuestras sienes y la voz de la conciencia del Leviatán suena en el interior de cada uno como si fuera propia. La luz se enciende para calmar el miedo del niño. Sed dóciles. Papá Estado vela por vosotros. Criaturas. Silencio. Duerman tranquilos. Aminatu se mece en el regazo de un padre amantísimo.
La culpa, de la policía. La culpa, de la derechona cavernaria. La culpa, de la prensa ultracatólica al servicio de la Conferencia Episcopal. La culpa. Narciso Ibáñez Serrador dirigió en 2006 una película con este título. Culpa y aborto. Aborto y culpa. Abortan las libertades. Lo que es peor: abortan el pensamiento. Estalinistas.
Un saludo.
RUINA MORAL Y ECONOMICA
La ruina económica es la consecuencia de la debilidad técnica de una administración. La ruina moral es el resultado de la falta de fe de los administradores. Una y otra ruinas comportan caida, decadencia o perdición. La mentira puede causar la ruina de un gobierno, del mismo modo que la ruina de un gobierno es la causa de males generales. En este punto, cuando el mal se generaliza, la ruina preludia la devastación y, a su vez, ésta anuncia una destrucción más extendida.
Contradice a su señor Zapatero. El señor Almunia pone en evidencia la fragilidad argumental del presidente del Gobierno. Asegura éste que la salida de la crisis es inminente. Desmiente el Comisario europeo y se enroca en un discurso más realista: "todavía quedan años de tasas de paro muy elevadas". Tararí, ZP, trompetea don Joaquín. Tararí que te vi, tamborea el antiguo líder psoecialista. El partido desnuda al emperador. El emperador no se atreve a fustigar al disidente. Estamos iniciando la hecatombe de una mentira insostenible. La economía española se halla en estado de shock. Circula por un carril de tierra y baches en un camión de amortiguadores rotos y con un conductor que ni siquiera obtuvo el carnet para turismos.
El acabóse de la nulidad. El colmo de la negligencia. El súmmum de la estulticia. La cúspide de la incapacidad. La coronación de la indigencia política. En 2010, no se verá una recuperación por sí misma sostenible.
Almunia afirma que en 2010 no se verá una recuperación que "se sostenga por sí misma". Y abunda en que, así y todo, se va a requerir años de políticas "acertadas" (sic). Es decir, políticas con tino y no estrategias desatinadas. Es decir, estrategias adecuadas y no prácticas "Esperpénticas". Es decir, empresas que se sostengan en virtud de un nivel de competitividad indiscutible. Es decir, una banca solvente que financie el progreso y no la retroacción. Es decir, unas autopistas de la información y de la innovación que traspasen campos trillados por la rutina. Es decir, una voluntad indomable de reducir la ratio de endeudamiento. Y así. Que no, la ruina económica empobrecerá a todos y la indigencia campará por barrios hasta ahora acomodados. Que no, diremos que nos hemos labrado nuestra ruina económica con el yugo de la torpeza y de la impericia. En cuyo caso, lectores, el sistema educativo mostrará las entrañas de su fracaso y el régimen democrático exhibirá la dimensión de sus carencias y de sus vergüenzas. Una ruina económica suele descansar sobre bases blandas, huecas, mullidas, esponjosas. Estas bases se iteran, y reiteran, en el camino de la inmoralidad más despreciable. ¿Por qué, articulista? Porque se juega con la vida de los demás, lector. Porque la vida de los demás es sagrada. Porque todos tenemos derecho a construirnos nuestro futuro. Porque nadie puede esclavizar nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestro espíritu. Por eso. Por eso, la ruina, lejos. Económica y/o moral, la ruina, muy lejos. Un saludo.
TRABAJADORES MILITARES
La Segunda República Española trató de ser todo lo pragmática que humildes quisieron mostrarse algunos de sus dirigentes. Como quiera que esta última virtud no acompañó a los Azaña y compañía, el valor del pragmatismo quedó en aguas de borrajas. No obstante, se intentó corregir errores del pasado y sanar males endémicos. Uno de estos males fue el del golpismo, el de los pronunciamientos, el de las asonadas, el de los espadones. La mutua antipatía y la recíproca desconfianza que se profesaban los líderes del Gobierno republicano y, en general, el estamento militar, condujeron a la promulgación de la "Ley Azaña". Con ella, se pretendía "capitidisminuir" la abultada nómina de oficiales (alrededor de uno por cada nueve soldados) incentivando el retiro, con el sueldo íntegro, de los que no quisieren jurar fidelidad a la recién advenida República. La respuesta llegó poco después con el fallido golpe sevillano del general Sanjurjo.
El problema militarista, pandemia ignominiosa que padeció España a partir del siglo XIX, halló su continuidad a todo lo largo del siglo XX. Más atemperado, sí, pero igualmente desastroso. La sombra de Franco se alargó al esperpento del "tejerazo".
Preocupa a este articulista que el Estado español se desgaje. Le preocupa y mucho. En esta preocupación se funden el sentimiento de respeto hacia la mayoría nacional (sin desdeñar a la minoría) y la posición racional que se deriva del texto constitucional. Mas en esa fusión, la razón debe imponerse a cualquier veleidad sentimental o sentimentaloide. Cosa distinta es que, conforme a la ley en vigor y de acuerdo a la mayoría democrática, el soberano pueblo español, en libertad, decida modificar la Carta Magna y redactarla en términos distintos a los actuales. Eso es democracia. Lo demás, cuentos nacionalistas bélicos y/o totalitarismos de mala laya y peor conciencia.
En consecuencia, por mucho que catalanistas de avaricia y falsos abertzales de salón propugnen la independencia, el imperio de la ley señala la indisoluble unidad de España, y al ejército encomienda, entre otras, esta noble misión. Ahora bien: tambores de asonada, ni uno. Ni el más quedo. El poder civil es el poder legal. Que el Gobierno es nefasto, el pueblo español sabrá cambiar el sentido de su voto donde se debe: en las urnas. En España, no caben ya el terror ni la apología del terror. Venga de donde venga.
Ahora bien: los nostálgicos de la nada y los buitres de la miseria no pueden engañar a los españoles de bien ni manipular a la opinión pública. Las reivindicaciones de los militares no son avisos de pronunciamiento. En absoluto. Se trata, simplemente, de exigencias laborales, de peticiones profesionales, de pretensiones sociales. El protagonismo histórico de unos cuantos barandas del ejército no nos debe dejar caer en la trampa de meter a todos los militares en el mismo saco. Ni mucho menos. Un ejército profesional eleva su rol y su rango a medida que esos trabajadores, funcionarios como tantos otros, son dignamente tratados por el Estado y en cuanto el Gobierno de turno respeta escrupulosamente sus derechos. Ahí quiero ver a los sindicatos semiverticales y a los sindicalistos más enfervorizados.
La clasificación entre militares leales a la República y fieles a la Monarquía es una aculturación. Militares respetuosos al imperio de la Ley. Ley que respeta los derechos de todos los militares. En el obligado plano de igualdad y de proporcionalidad. La norma debe procurar ciudadanos justos para que la no ley no engendre españoles justicieros.
Un saludo.
EGUNKARIA LIBRE
El cierre del diario vasco fue un atentado contra la libertad de expresión. Quien así se expresa es Joan Ridao, uno de los irresponsables de ERC en su lucha a brazo partido y sueldo completo para independizar a Cataluña de España. El separatista Ridao critica al juez y califica su resolución de atentatoria contra un derecho fundamental. O sea, que para este señor, el magistrado pudo delinquir. Sin embargo, no denunció el caso ni se querelló contra este miembro de la jurisdicción. O sea, que este diputado tampoco lo va a hacer ahora. O sea. Hombre valiente y de gran coherencia el compañero de Tardá y de Puig, de Carod y Puigcercós.
Junto al gran Ridao, el no menos grande Erkoreka. Su homónimo en el PNV ha denunciado el tratamiento injusto sufrido por los procesados y ha explicitado que sólo cabe la absolución de todos. Los demócratas Ridao y Erkoreka son ciudadanos ejemplares. Erkoreka, el sustituto de Anasagasti, está en la cuerda de Arzallus y de Ibarretxe. "Ezquerristas" y "peneuvistas" unidos, nunca serán vencidos. Lo que saben. Lo que dicen. Lo que conocen. Lo que resuelven. Lo que fallan. Lo que manipulan. Lo que inventan. Lo que presionan. Lo que odian.
Carpetazo a la causa judicial porque ellos, sólo ellos, no los jueces, son la ley. El primero establece la conexión independentista del Parlament con el Congreso. El segundo, más de lo mismo. Se sienten indispensables para Zapatero y Montilla. Han seguido la imagen del gurú del talante y, cual jefe del PSOE, modulan su voz hiriente de la inteligencia y de los sentimientos de los sufridos electores. Sus servicios son algo más que muy valiosos. Son imprescindibles para mantener en el poder a ambos dos jerarcas psoecialistas. A los ciudadanos nos cuesta un piño el satisfacer las veladas extorsiones de estas aves políticas de rapiña. Ahí están. Uno y otro, a favor de Egunkaria. Un interés muy desinteresado el suyo.
"No estaban contaminados con la lucha armada de ETA", manifiesta la Fiscalía. No sé si la de la toga embarrada o la del ropón inmaculado. Por favor, estos caballeros no estaban contaminados. Los malos de la película son los pérfidos denunciantes. En el caso de Tersch, éste es el malvado. Con Berlusconi, la víctima es el lanzador de "duomos". Egunkaria, libre. Así lo dicen personas de la catadura intelectual y moral de Ridao y Erkoreka. ¡Qué más se puede pedir! Que pongan las esposas, directamente, a los acusadores. Que amordacen, sin más, a los discrepantes. Libertad de expresión para los proetarras. Para los debeladores de ETA, ni pan. Agua y ajo nos dan la tira. Por aquello de aguantarse y de ... Egunkaria libre. Pobrecitos.
Que cierren Intereconomía, ABC, Cope y, por supuesto, a Jiménez Losantos. A Federico, allá donde esté y allí donde vaya. Pero los de Egunkaria, libres, como canarios en la jaula de oro de Zapatero.
Un saludo.
MARRUECOS NOS TIRANIZA
Nadie discute que el sultán de Marruecos ha deportado a una mujer saharaui. Nadie rechaza que esta expulsión ha sido manifiesta, pública y alevosa. Nadie cuestiona que Aminatu Haidar ha sido desterrada de su país por orden del sátrapa alauí. Nadie duda que el extrañamiento de esta señora se debe a razones políticas, que no penales.
Nadie titubea, a la hora de entender la tiránica actitud de nuestro vecino del sur, que su relación bilateral con el Gobierno de Zapatero descansa en la debilidad de nuestro presidente. Nadie refuta que si el avión que transportaba a la señora Haidar hubiera provenido de París, las autoridades magrebíes no hubieran tenido el coraje de devolver la aeronave a Francia. Nadie objeta que Mohamed VI no se atreve a hacer a Sarkozy lo que sí perpetra con el Secretario General de los psoecialistas españoles.
Nadie rebate la debilidad del Ejecutivo español en el terreno exterior, de la misma forma que nadie contradice la incompetencia del mismo en materia económica, en asuntos de empleo y en temas de nacionalismos. Nadie alberga posibilidad de errar si se acusa a Interior de culpar a la policía de una decisión que ésta no ha tomado sin autorización del cargo político. Nadie. ¿O sí?
Marruecos es un Estado soberano. Sin duda. Marruecos se ha convertido en un interesado escudo del orbe occidental frente al avance de los fundamentalismos islámicos. Como Turquía en el oriente del Mediterráneo. Uno y otro están obteniendo importantes réditos de su estrategia. Alivian el luto de su retraso económico y social con el color del euro y del dólar. Acallan el empuje verbal de los que demandan una transición democrática con la advertencia de la retroacción a posiciones afganas. Se benefician de su condición de cuello de botella para exigir compensaciones desmedidas. Con amigos como Marruecos, para qué se necesita enemigos.
Nuestros vecinos del sur nos están haciendo la "pascua". La pascua y la puñeta. Si Gibraltar se permite el lujo de los desplantes más vaporosos a nuestro país, sin que Zapatero reaccione, qué techo no se planteará Marruecos en la seguridad de la inacción del primer ministro español. "Do ut des", reza el brocardo jurídico. Doy para que des. España da a Marruecos las dos manos y su rey se apodera hasta el hombro. Eso sí, no tiene reparos en pasaportarnos miles de inmigrantes ni se cansa la vista en avizorar la salida de pateras. Ojo, nos dicen. Ojito, que desde Melilla a las Canarias, la amenaza está latente.
Desde la Marcha Verde hasta la expulsión vergonzosa de Aminatu, los marroquíes nos quieren torear. Con Aznar no pudieron. Peregil fue un regüeldo. Los olores bucales siguen percibiéndose años después. Los tiranos se ensañan con los débiles. Sobre todo con los enclenques de espíritu. ¿O sí, don José Luis?
Un saludo.
BALTASAR GARZÓN, MUCHACHO
Si la carta que ayer reprodujo el diario El Mundo es auténtica, las aguas fecales de la Audiencia corren más sucias y fétidas de lo que podría pensarse. Tanto, que el hedor sería insoportable. Si la misma no es falsa. Si la misiva no se ha obtenido de forma ilegal. Si el escrito de marras se corresponde a la certeza más sublime. Si concurren estas condiciones, me temo que nos encontramos ante uno de los escándalos más sonados de la historia de la democracia. La gresca política alcanzaría decibelios no permitidos por ley.
De ser cierto el contenido, el señor Garzón, muchacho, podría incurrir en un delito muy grave. Éste que les escribe publicó, meses atrás, un artículo que titulaba "¿Prevaricadores? La tira". Del mismo, reproduzco textualmente el siguiente párrafo: "Algo se está avanzando en este sentido cuando el Tribunal Supremo ha confrmado la admisión de la querella que, contra él, interpuso el sindicato "Manos Limpias". Se le acusa de un presunto delito de prevaricación, es decir, de dictar, a sabiendas, sentencia o resolución injusta (art. 446 Código Penal) o dictarla por imprudencia grave o ignorancia inexcusable (art. 447). La primera defensa de Garzón no ha sido negar la mayor, sino atacar al denunciante. Lo ha tachado de franquista. Como si ser franquista fuera un delito o como si la denuncia fuere una acción privativa de todos menos de los franquistas. Hay que recordar a Garzón que la verdad es la verdad, la diga el rey Agamenón o su porquero.
Entonces, corría el mes de junio y el verano entraba a empujones en los cuerpos y en las almas, el alboroto mediático no pasó de la categoría de tumulto controlado. Apenas el altercado dialéctico adquirió consistencia. Garzón sobrevivió al vocerío de unos pocos medios que otros se encargaron de atemperar. Ante el Consejo General del Poder Judicial, don Baltasar, muchacho, aseguró "no haber relación directa, ni indirecta, ni de carácter económico con la entidad". La entidad, lectores, es el Banco de Santander. El presidente del banquito (como los caballitos famélicos que argumentaba Juan Guerra) es nada menos, y nada más, que el Sr. Botín. Botín, sin segundas.
Don Felipe González, con ocasión del estallido de los casos GAL, Fondos Reservados, Lasa y Zabala, y un largo etcétera, quería quitarse el muerto de encima arguyendo excusa tan simple como: "ni hay pruebas, ni las habrá". Es decir, el ex presidente, en vez de negar la esencia, la inexistencia de los delitos, advertía de la imposible probatoria de los mismos. Se equivocó la paloma, se equivocaba.
La inmoralidad se acerca, a veces, al precipicio de la gresca. La disputa se mece en la cuna de la desvergüenza. El griterío no puede reducirse a sordina cuando el clamor aspira a advenir abucheo. Garzón, muchacho, ha podido mentir al órgano superior del poder judicial. Si, repito, es cierto el contenido de estas cartas, al parecer en poder del Tribunal Supremo, don Baltasar debe tentarse la ropa de civil y el ropón de juez. A veces, los desenfrenos verbales acompañan a las resoluciones falaces, del mismo modo que las acusaciones arteras (va por usted, Gómez de Liaño) arrastran barrizales de revancha.
Me van a permitir que acabe con el texto final del artículo susodicho: "Prevaricar debe ser un acto orgásmico. El orgasmo del poder que trasciende la satisfacción del dinero. Prevaricar es la consagración del ego, el reconocimiento de la fuerza, la corona de la ley, la deificación de lo humano. El yo freudiano hecho público. Prevaricar es enchufar. Prevaricar es comprar palacios con dinero público pese a las necesidades del pueblo. Prevaricar es comprar a constructores. Prevaricar es un asco. Los prevaricadores, asquerosos. Algún día caerán todos en la misma red de su infamia. Lo veremos".
Pues eso. Uno presume la inocencia de don Baltasar, muchacho. Ahora toca a Garzón, muchacho, rebatir posibles acusaciones injustas y falsas denuncias. Le toca, muchacho, Garzón.
Un saludo.
LA GRAN RONCHA
La deuda es un golpe. La deuda de los españoles es el golpe, el gran golpe. El batacazo. Algunos artículos de este blog han recibido como títulos: "deudas y deudos", "más crisis", "paro parón", "crear empleo", economía entibable", etc. Venga porrazos.
Hemos pasado de la petulancia ("hemos superado a Italia y vamos tras Francia") a la soberbia ("de crisis, nada, sólo desaceleración"). Ese tránsito se ha efectuado por el carril del cinismo más clamoroso. Sin embargo, el decidor de estas voces es tan agudo como un caracol y tan ingenioso como una vaca pastueña. El señor de tales ocurrencias, en un alarde de chusquería y de malas chanzas, en vez de corregir el rumbo, ha seguido conduciendo el todoterreno de la mentira y, de perdidos al río, se ha adentrado -gracioso él- en la autopista de la hipocresía.
Mientras tanto, la casa sin barrer y las telarañas pendiendo del techo. Más jamón de jabugo. Más centollas de Sada. Más Vega Sicilia. Esto es jauja. Todo tiene solución. Además, como decía Schopenhauer, si las cosas no tienen arreglo, a qué preocuparse; y si lo tienen, a qué preocuparse igualmente. A gastar, que son tres días.
Moody´s viene avisando. El que avisa no es traidor. -Sí es traidor y antipatriota. -Oiga, que esta agencia no es española. -Y qué, y ¿quién va a conjuntarse planetariamente con Obama dentro de unos dias? Moody´s es antipatriota porque, a partir de enero, la patria es la Europa Unida que presidirá este que sabe que el viento es el dueño de la tierra.
-Que gastamos demasiado, jefe, que nos comen las deudas. -Que no, una simple ronchita. -Jefe, que la ronchita es todo un verdugón. Que ni pomada ni bálsamo fierabrás. O se cierra la pupa o se nos abren las carnes. Que mire usted los catalanes, que con la bromita de las embajadas, de los convolutos, de los palaus y del Quijote en pasta, la roncha no es un verdugón, sino un cerrito. Un cerrito que crece para colina. Jefe, que hay que apretarse el cinto. Que la verruga tiene mala cara. Que las Autonomías compiten por el liderazgo en número de acreedores. -Anda, yo debo más que tú. -Bueno, contesta la otra, pero yo debo hoy más que ayer aunque menos que mañana.
Hasta los ojos. Estamos hasta los ojos. Los parados, hasta la coronilla. Cría cuervos. Especialistas, jefe. Más especialistas y menos pelotilleros. No dejes, jefe, que los trasplantes los realice el pediatra o el enfermero o el celador. No obstante, a falta de cirujano especializado, que operen ellos. Pero el segurata de la puerta, no. Que no operen los seguratas, jefe.
¡Qué castañazo, mare, que castañazo! La deuda no es un golpe. Un golpe es el paro. La deuda es el gran golpe. La gran roncha.
Un saludo.
¿LOS BORBÓN COMO LOS ROMANOV?
En algún artículo de este blog relacioné las imágenes y vinculé los destinos. Los destinos, que no los pasados. Los destinos. El fatum.
Recién nombrado presidente, Zapatero y el Rey (en este orden) posaron para los medios. Los rostros destilaban cierto patetismo, una dosis de melancolía, una pincelada de miedo. Pura sensación. Sencilla estimulación sensorial que se transmitió al sistema nervioso. Compleja percepción que organizó e interpretó lo sentido. Zapatero y el monarca, circunspectos y desconfiados, exhibían semblantes oscuros, inquietos.
A partir del triunfo electoral del PSOE tras el monstruoso atentado del 11 de marzo de 2004, la vida política española sufrió un extraordinario vuelco. Las consecuencias de todo tipo -sólo se me ocurren un par positivas- están dejando una profunda huella de desánimo en la dermis y en el "nous" de los españoles. Nous como espíritu. Fatum como azar fatalista. Pathos como dolor de Laoconte.
La familia del Rey don Juan Carlos no ha sido ajena a esos efectos malsanos. El republicanismo se abre paso en la voz y el gesto de la izquierda. La voz en el mensaje limpio y abierto de Julio Anguita. El gesto, en la mano crispada de los ultranacionalistas catalanes de Ezquerra. Voz y gesto contra trono. Gesto y voz contra altar. Monarquía e Iglesia vuelven a unir su suerte en la confusión que nos abruma.
Sensaciones de frio y de oscuridad. Emociones fácilmente identificables pero difícilmente descriptibles. Presentimientos crueles. Intuiciones de muerte y de fin. Leyes gestálticas. Ya de cierre, ya de proximidad, ya de semejanza, ya de continuidad, organizo mi percepción sobre dos dinastías reinantes. A los Romanov se les acusó de chupadores de la sangre del pueblo. A los Borbón se les acusa. Se les acusa.
¿Por qué, articulista, retoma la misma percepción? La imagen, lector. He contemplado con detenimiento la postal navideña de los Príncipes de España. Barbado e informal el hijo del Rey. Sedente y cercana su esposa abrazando a sus hijas. A su lado, el Belén. Familia, nacimiento, vida. Mucha ternura junta. Demasiada. El subconsciente trae a mi memoria el rostro de una Bibiana feliz con el aborto, la retirada pública de los crucifijos, la reescritura de una historia, la ofensiva anticlerical, el latrocinio de algunos políticos, el chantaje sugragista de otros, la debilidad mezquina de unos cuantos, la hipócrita acción de no pocos.
Me asalta, recurrente, la bestialidad del 11-M. Me hiere, impotente, la voluntad de tapar a la bestia. Me ofende la actitud del Gobierno. Llagas me causa el abandono de las víctimas. Erisipela me provoca la conexión hispano-francesa-marroquí en el caso Aminatu. Me escarnece la burla democrática. Me lastima el disparo a los derechos fundamentales. Me duele la burla a la Constitución. No tenemos más asidero que esta Carta rota. La Familia real, tampoco.
Un saludo.
DERECHOS HUMANOS
¿Qué terremoto político se hubiese levantado en España si el "caso Aminatu" hubiese pillado en el Gobierno a Aznar? Basta con acudir a la memoria reciente o, para mayor objetividad, a las hemerotecas, para hacerse una idea de cómo se las gasta el actual Gabinete zapateril y su cohorte mediática. Recuerdo que el día 14 de marzo de 2004, después de votar, me trasladé, por razones familiares, a un pueblo cercano a Huelva. Decenas de balcones exhibían pancartas en las que se podía leer: "PP asesino". El mismo día de la votación. Asesino el PP. Ninguna autoridad exigió la retirada inmediata de los pasquines insultantes. Nadie. Ni civil ni militar. La ofensa campaba a sus anchas en el pueblo.
Derechos humanos. La guerra en Irak, en la que España no participó, sirvió de coartada para que el insulto se hiciese miel en la boca de los asnos. PP asesino. ¿También los votantes del PP eran asesinos? A esos ofensores se les aguaba el paladar defendiendo los derechos humanos. Hasta la baba se les caía sólo de mencionar el concepto. La práctica es otra cosa. Derechos humanos los míos, los nuestros. Lo primero es lo primero. Los demás ya son otra cosa. Los explotadores indianos afirmaban, listos ellos, que los negros carecían de alma. Para algunos habitantes del pueblo en cuestión, los simpatizantes del PP no tenían derechos por ser inhumanos y embarcarse/enredarnos en la guerra de Irak. Asesinos, se arengaban a sí mismos en busca del valor colectivo que la cobardía individual les hurtaba. Asesinos, coreaban. Asesinos, propagaban y propalaban.
El 11-M fue el antes. El 14-M fue el después. El 15-M es el hoy que sufrimos desde entonces. Derechos humanos, reclamaban los difusores de calumnias. Se pasaban la ley por el forro de su maldad y por la entretela de su odio. Asesinos. Inhumanos.
-Articulista, que los derechos humanos son universales e inalienables. -Claro, en el texto. -Articulista, que son interdependientes e indivisibles. -Que sí, en la boquilla de los que se autoencomian. -Articulista, que no caben la discriminación ni la desigualdad. -Pregunten a los miles de funcionarios desplazados por los méritos de los que militan en el partido que gobierna. Los derechos humanos no son para los de derecha. Para la derecha, el rencor, el encono, la puya. Rejón de castigo para ellos. Banderillas negras en el coso barcelonés. Aguijón venenoso que desfigure sus rostros. Diana de pistoleros. Asesinos. Derecha sin derecho. Derechas sin derechos.
La verdad y el error distinguen a unos de otros sin dejar de ser iguales. Como iguales somos aunque seamos buenos y malos. O si elegimos con acierto o erramos al escoger. El que yerra, el que se comporta mal o el que selecciona con desatino goza de los mismos derechos humanos que sus contrarios en el hacer. Los mismos. Incluso los asesinos poseen esos derechos. Y los de la derecha. ¿O no? Derechos humanos. El PP, no. El Polisario, menos. PSOE, sí. Marruecos, también. Claro.
Un saludo.
EL GORDO Y EL FLACO
Por antonomasia. El Gordo siempre fue Oliver Hardy. El flaco, Stan Laurel. Hollywood creó, en el período de entreguerras, a unos personajes capaces, en la ficción fílmica, de revivir el sueño americano de la justicia universal. El supermán hecho calamidad. Pero supermanes que permitían albergar esperanzas en un mundo triste y apagado. Pocos años antes, la crisis de 1929 había roto la locura de los años veinte y se había llevado, incontenible vendaval, la euforia desmedida creada por los malignos vendedores de humo.
El gordo y el flaco simbolizaban el valor, el optimismo, la superación, la ingenuidad, la sempiterna lucha contra los reveses de la vida. La amistad de estos dos esqueletos antagónicos representaba el movimiento que genera la lucha de contrarios. La humanidad que desprendían estos tontos tan tontos compensaba la miseria que atenazaba a gran parte de aquella sociedad malherida por el paro, la inseguridad y la miseria. No importaba su apariencia ridícula, su astucia ausente o su falta de habilidad manual. No importaba. Era su propio físico el mayor rival de la pompa, de la soberbia, de la furia, de la dominación, de la intolerancia. El accidente de la vida se imponía a la vida accidentada. La realidad de la vida nunca fue desautorizada por la irrealidad del cine.
Cuando escribo este artículo, acaba de comenzar el sorteo de El Gordo de la Lotería Nacional. Millones de españoles estamos pendientes de los sonsonetes de unos bombos llenos de bolitas, de los canticios de unos chicos pobres y de las participaciones adquiridas en el supermercado, en el bar de Manuel o al lotero ambulante. La ilusión se adueña, por un rato, de todos. La decepción se camuflará en el mar infinito de los no afortunados. El gordo y el flaco se suceden sin solución de continuidad.
Si no me toca, diré lo que siempre pedimos a la vida cuando el metal no nos es propicio: salud y amor. Al menos, salud y amor. Que ya es un gordo excepcional. El dinero es el flaco. Lo que pasa es que, en la vida real, el perdedor flaco de las películas era el mandamás fuera de las bambalinas. Una vez más, la vida misma.
Mis felicidades a todos. Que no alcanzamos la pasta que pretendemos, conservemos el amor y la salud que nos animan a seguir viviendo. La vida es maravillosa, como decía el singular Andrés Montes. Lo es, Andrés. Puede serlo y lo es.
Gordos y flacos. A todos.
Un saludo.
AIRCOMETAZO
Cuestión de credibilidad. El problema del señor Díaz Ferrán no es sólo de crédito. Es, sobre todo, de credibilidad. O sea, es cuestión de creerse o de aceptar lo que proviene del presidente, todavía, de los empresarios.
Este articulista considera que, en estas circunstancias, el señor Ferrán debe presentar su dimisión con carácter irrevocable. De manera resuelta y definitiva. No caben excusas ni coartadas ni estrategias dilatorias. Mucho menos, los subterfugios. Su representatividad como interlocutor social del Gobierno resulta, objetivamente, despreciable. Carga con el baldón del fracaso propio, el estigma del despido colectivo y el oprobio de viajeros abandonados a su suerte. Demasiado peso para tan poco cimiento. Mucho volumen y poca calidad.
Para el Gobierno, sin embargo, el señor Ferrán se ha convertido en un muñequito de Navidad, en un caganet belenista, en una marioneta que se puede manejar, precisamente ahora, a voluntad del señor Zapatero. Una ganga, oiga. La ministra Salgado, en la gloria. A los sindicatos paniaguados se les une el paciente social del mundo empresarial. En vez de agentes sociales, pacientes económicos. Ellos, pacientes. Los parados, impacientes. Los trabajadores, ay los trabajadores. Con tanto paciente, más pensiones, más impuestos, más latigazos sobre sus espaldas. Ay los trabajadores.
El "aircometazo" de Ferrán golpea en la frente de todas las empresas. Qué no habrá escondido, que sus "coequipiers" se resisten a su marcha. Qué mentira patronal se esconde tras este anclaje al sillón de mando. Qué responsabilidades no deben aflorar para mantener el status de empresario. La crisis ha desnudado a los banqueros y ha enfangado al Gobierno. La recesión se ceba en los desfavorecidos, que son legión, de esta España de nuestras culpas. El affaire Madoz supera la idea de especulación financiera. La economía real esta muy mal, mucho peor de los que nos temíamos. Demasiadas bicocas.
El Gobierno de Zapatero ha encontrado en el aircometazo la herramienta que desteje toda la red de supuestos empresarios, de simpáticos emprendedores y de graciosos magnates de la trola.
Las canonjías. Tras el aircometazo, jauja empieza a desmoronarse. Crédito cero. Credibilidad nula. El golpe ha sido mayor que la roncha. Y, para colmo, dentro de unos días, Zapatero, presidente de la UE. El Ferrán europeo se dispone a enseñar a los alemanes cómo se gestiona una crisis. Vivir para ver. El segurata realizando transplantes de córnea. Aircometazo sideral.
Un saludo.
DE NATIVITATE
En mi tierra, Huelva, se habla, sin maldad pero con picardía, de dos clases de tontos. Uno, de nativitate (sic). Otro, de capirote. Ambas expresiones designan actitudes de embeleso, de afición, de manía o de querencia hacia algo.
Distante una semana del cambio de década, este articulista mira el calendario y comprueba cómo esta sociedad dobla la esquina de la serenidad y se dirige al rincón de los conflictos. Uno, que no es creyente, ha recibido una educación enmarcada en principios básicos del cristianismo. En la vista atrás de sus muchos años, aunque la fe le sea esquiva, la razón asume protagonismo. Y esa razón dice que la doctrina de Cristo resume y rezuma unos valores que trascienden su doctrina y se ecumenizan. Amor, solidaridad, igualdad, perdón, cooperación, justicia.
Uno no cree en la familia como unidad religiosa, y sin embargo la defiende como insustituible célula social. Uno no cree en la cruz como símbolo de redención, pero sí comparte la idea de sacrificio por el pueblo. Uno no cree en la divinidad del nacimiento de Belén y, no obstante, reivindica la emoción de los que dan su vida por la no muerte.
La navidad es algo más que un sentimiento religioso. La navidad es la lucha por la vida de los más débiles e indefensos. La navidad es un canto de esperanza. El que escribe será tonto de nativitate, pero ambiciona la navidad como bandera. El que se comunica con sus lectores, parecerá tonto de capirote, mas defiende la muerte del que nació como el culmen de la nueva vida.
A quienes lanzan denuestos contra el mesías y los mesías, este tonto de nativitate y de capirote les invita a mirar dentro de sus conciencias en las que, seguro, encontrarán ese salvador que no encuentran fuera. Si el mesías no aparece, ya lo hará. En cualquier momento, se mostrará. Nunca será demasiado tarde.
Mi respeto y mi comprensión a quienes, como los cristianos, hacen de la Navidad (con mayúsculas) una fiesta. Nace, nada más y nada menos que su Mesías (con mayúsculas también).
Un saludo.
LA FIESTA DE LA CABRA
En nuestros días, por más que la democracia es feliz sistema de gobierno, la acción política sigue prendida de resabios tiránicos y prendada de regustos pasados. Se entienden los vicios heredados. Sobre todo en la clase gobernante. Se entiende. De la misma forma que se comprende cómo la ciudadanía no ha asumido aún su condición de soberana. El problema es que no termina de creerse eso de la soberanía. Igual que a la mujer no se la engaña con lo de ser la reina de la casa.
La democracia española me recuerda a una cabra. La cabra es un animal de valía poco reconocida al que, por ello, se presta poca atención. Come de todo. Todo engulle. Nuestra democracia tiene un poco de los caprinos. Mas como éstos, ofrece buenos productos. No nos da una leche excelente ni una lana de calidad ni caro cuero. Sin embargo, nos regala unos derechos individuales, unas libertades golosas, unos horizontes de festividad. La democracia es una fiesta. La fiesta democrática es la fiesta de la cabra.
Es la fiesta de la cabra pero no la fiesta del chivo. Aunque algunos usos democráticos dejen mucho que desear, se avanza haciendo camino. Poco a poco. A pasitos. Nuestra democracia no está como una cabra. Tiene la cordura de la cabra y la humildad de todas las cabras. Hay que conservarla. Hay que protegerla. Hay que presevarla. Es el tesoro que nunca disfrutamos los españoles. Aprendamos a gozarla. Es la fiesta de la cabra.
Un saludo.
PUENTES Y PONTAZGOS DE HUELVA
Este articulista, regularmente crítico con las trolas del Ejecutivo andaluz, vuelve sobre la carga. O sobre la recarga. La carga nos la deja la consejera Rosa Aguilar. Los puentes electorales de Chaves durmieron el sueño de las justas. De las justas patrañas. Ahora, la antigua comunista reconvertida en psoecialista de toda la vida, vuelve con la invectiva. Dicen que no hay mejor defensa que un buen ataque. De ahí que la señora Aguilar nos recrimine la incredulidad. Los onubenses, incrédulos. Pobres onubenses.
En realidad, el ex presidente Chaves, el del caso Matsa, prometió a Huelva tres puentes. Claro, que las promesas en campaña electoral son como el tener un tío en Graná. Puentes, ja. Ni una pasarela. Ni un viaducto de la señorita Pepis. Ni un pontón de barcas. Puentes, los vacacionales. Y va que chuta. Ni puentes, ni AVE, ni aeropuerto, ni perrito que les ladre. A los de Huelva, mentiras sin riesgo. Impuestos, un montón. Cadenas. Muchas cadenas.
Huelva siempre fue feudo. Ahora, en tiempos de democracia, también. El derecho medieval del pontazgo se ha reconvertido, hoy, en un tributo nuevo. El tributo de la obediencia debida a los mariojiménez de turno, a las petronilas de tanda y a los javierbarrero de cuota. Antes, el pontazgo financiaba a los nobles, como el diezmo a la Iglesia. Ahora, el pontazgo es un arancel de engaño electoral. Un impuesto muy caro. Cuesta cuatro años de vida democrática este peaje que nos cuelan Chaves y Griñán. A ver quién da menos. Veamos quién miente más.
El abandonismo de Huelva es su sino. Su sino y su signo. Su signo y su cruz. Su cruz y su raya. Ya. Basta de engaños y de mentiras. Ni una carretera. La nacional 435, tampoco. Lo del desdoble de la carretera a Badajoz es un cuento chino. Una película de miedo en la que los accidentados se aparecen como fantasmas. La N-435 es un puente más. Un puente a ninguna parte. Un puente a la eternidad. Un puente al infierno de la paciencia imposible.
Permítanme una sugerencia para terminar. Si la Psoe-Junta nos quiere vender el fosfoyeso como producto de reciclaje, aboguemos por que Manterola les haga el puente de su vida. El puente de su vida privada y de su muerte política. El puente que les marque el camino a seguir en adelante. El puente que aleje de los onubenses a tanto mentiroso compulsivo y a tanto paniaguado sin entrañas. Pagaremos con gusto ese puente y sus pontazgos.
Un saludo.
SANTAS INOCENTES
Por aquello de guardar a las mujeres su papel, el que les habla dedica a ellas el presente artículo. Sólo a ellas. A las santas inocentes. -Si usted, articulista, es de los que no hacen concesiones a la diferencia de sexo y defienden la expresión gramatical del género. -Así es, no tengo reparos en admitirlo. Sin embargo, hoy quiero discernir la santidad de las inocentes y no la de los inocentes. Santidad. Inocencia. Femenino, singular.
Voy a comenzar recordando a la santa inocente Régula, el personaje creado por Miguel Delibes. Seguiré con la Tula de Unamuno. Después, atenderé a la Regenta de Clarín. Y con la Bernarda de Lorca. Santas inocentes. Reivindico a la Pardo Bazán y a la Mercé Rodoreda, a la Matute y a Laforet. Me pido, prime, destacar a las Mari Carrillo y a las Aurora Redondo, a la Gutiérrez Caba y a la Rafaela Aparicio. Santas Inocentes. Santas inocentes que trabajan más que los hombres y, por la misma función, cobran menos que ellos. Santas inocentes que concilian vida laboral con familiar sin que la sociedad se descubra ante ellas. Santas inocentes maltratadas y muertas sin que la riada de asesinatos encuentre su dique. Santas inocentes.
La enseñanza y la sanidad. Inocentes y santas, mártires de los Herodes de la pluma sin tinta y del bisturí romo. Defiendo la política y la democracia, malheridas por la acción de las que pisotean su ser y baladronean de su mal uso. Reclamo la escuela y la universidad, víctimas de unos cuantos menesterosos de mente y de algunos menestrales sin escrúpulos. Convoco a la maternidad consentida y a la ley consensuada. Requiero la vivienda accesible y la seguridad antiterrorista. Solicito la laboriosidad hurtada y la empleabilidad ausente. Interpelo a la empresa pujante y a la economía libre. Santas inocentes desventuradas.
La madre, la esposa, la hija, la hermana, la prima, la sobrina, la suegra, la compañera, la amiga, la querida, la amante. Santas e inocentes maldichas y murmuradas.
La vida. Sobre todo, la vida. Porque la vida, al fin y al cabo, es la santa inocente que nos hace reconocer la venida de la parca y porque la muerte nos recuerda la felicidad gozada, o destripada, de nuestra vida. Podemos tenerla y disfrutarla. La vida es la santa inocencia. Santa e inocente desde la concepción hasta la despedida mortal.
Santas inocentes. Femenino y plural. Sujetas. Agentes y pacientes. Por ustedes.
Un saludo.
VIOLENCIA DE GÉNERO/SEXO
La tragedia de las buenas intenciones. Es el resultado de la ley de violencia de género. El propósito del legislador es prevenir y erradicar la violencia sobre la mujer. A lo largo de la historia, la mujer ha sido relegada a situaciones de subordinación y de inferioridad que no se compadecen con los derechos fundamentales que preconiza nuestra Constitución. Chirría su rol secundario cuando su actividad es prevalente y multifuncional. Duele el maltrato físico que muchas de ellas reciben. Enerva la pasividad de algunas instituciones ante esta discriminación constante y continuada.
Zapatero y los suyos se quedan en las palabras, en el escaparate. Compañeros y compañeras. En la expresión agotan todo su caudal igualitario. Verbo vacío. Obras son amores. Los exégetas de la igualdad parlotean pero no materializan. Critican actitudes pero no censuran actos. Culpan a la tradición judeocristiana de todos los males de la mujer por mantener a la fémina en el sub-nivel de dependencia respecto al varón. Callan, sin embargo, ante los desmanes que sobre ellas ejerce el colectivo machista islámico. No se me enfaden los musulmanes, susurran. Esposa te doy, que no esclava.
En los países de civilización judaica y cristiana, el papel de la mujer se está equiparando al del hombre. La esclava se ha manumitido después de siglos de lucha incesante contra una discriminación horrible. Hoy reclama justo rango de igualdad de derechos y libertades en el marco de la lógica desigualdad biológica. Los mismos derechos y las mismas libertades. En el hogar, en el trabajo, en la calle, en el vestir, en el amar, en el elegir, en el nanear. Así, desde la idea de búsqueda de la igualdad libre. Mas no desde la ideología aviesa de la discriminación positiva. Mucho menos desde la exigencia de fundir los sexos en uno mientras destripan los géneros gramaticales. No cabe un sexo único. No se puede obligar a un chico a jugar a las muñecas ni a la niña a patear un balón. Si su tendencia es la que se señala, adelante. Es su naturaleza. Naturaleza en libertad.
Ahí radica el gran agujero negro de la ley de la violencia de género. En que se condena al hombre sin atender su presunción de inocencia. En que se juzga al macho por el hecho de serlo. En que la boca se llena de prejuicios y condicionantes históricos. En que se lincha al varón desde el momento en que la más mínima fricción calienta las relaciones de pareja. En que se ataca a la pareja heterosexual pero no a la homosexual. En que se pasa de la nada al todo y del todo a la nada. Extremistas leguleyos. Leguleyos extremistas. Políticos demagogos y desvergonzados.
La ley de violencia de género incumple el precepto básico de toda norma: el mandar o prohibir algo en consonancia con la justicia. Con la justicia. No hay justicia cuando no se da a cada uno lo que le corresponde. No hay justicia cuando se desnuda a un santo para vestir a otro. La ley jurídica ha dejado paso a "la Ley de Murphy": si algo puede salir mal, saldrá mal. Aunque, bien pensado, la ley de Murphy se aplica sobre todo a quienes se enredan en lo que se llama "Principio de Peter": con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones. El nivel de incompetencia del Gobierno de Zapatero es tan sublime como incuestionable. Así nos va.
He ahí la tragedia de la buena intención de la ley de violencia de género: la ineptitud. Por buena intención que tengan, la incompetencia de algunos transforma la voluntad en horror. Esposa te doy. Esposo te doy. Esclavo, nadie. Iguales. Libres. Libres e iguales.
Un saludo.
LA ARAÑA NEGRA
No lo puedo evitar. Ver a Rubalcaba me retrata el triste personaje protagonista de una de las obras más polémicas de Blasco Ibáñez. La araña negra. El Papa Negro. Jesuitas. No lo puedo evitar. Los veo. Los confundo. Los relaciono. Los vinculo y los enlazo.
Astucia, sabiduría, habilidad y trapacería juntas en un muy explosivo cocktail. Cocktail molotov en estado primitivo y en sofisticado envase. Interés puro y grande rédito. No dan duros a peseta. Sí cambian pesetas por duros. Para ellos, los duros en moneda de a veinte. Para la araña negra, el fin teórico es “la perfección cristiana, propia y ajena, para gloria y servicio de Dios”. Sin embargo, el fin práctico es el servicio de uno mismo. Igual pasa al ministro del Interior. El servicio a la patria es el favor a su partido y, a su través, su vanagloria personal. Tremendo Alfredo. Lo que urde. Lo que trama.
En plena crisis política, económica, social y cultural de España, el ministro oscuro lanza al cielo una fulgurante bengala de auxilio. El enemigo ETA prepara un terrible atentado. Excelente maniobra de distracción. Miles de alfombras que tapan el paro, el déficit, la inoperancia, la corrupción. De un golpe, todos los males pasan a segundo plano. El peligro inminente es el atentado del 11-M. No hay trenes explosionados, pero puede haberlos. Nos mete el miedo en el cuerpo. Nos pone los congojos en la garganta. Nos zarandea con el terror de lo conocido. Nos aleja del chivatazo en el Faisán. Echa tierra sobre Gal, Filesa, Malesa y la madre que parió a la corrupción. Incluso silencia a Gürtel. ETA. ETA. ETA. A ver quién es el guapo que no cree a Rubalcaba. Si se discrepa, te atacará, ofendido, calificándote de partidario de la banda asesina. Si no se discrepa, y el atentado, por fortuna, no se produce, nos recordará cuán eficaz es su política de seguridad. Juega don Alfredo con una baraja de cartas marcadas. Lo que sabe. Lo que maquina.
El cuento no era el de Pedro y el Lobo. No. Su título era Alfredo, el lobo. Dos en uno. O Rubalcaba, el faisán. Uno en dos. Enorme el ministro. Pudo prohijar política quasi gansteril en los casos Lasa y Zabala. Justificó las mayores aberraciones en los asesinatos de los mencionados. Acompañó, en presencia o ausencia, a Barrionuevo y Vera a la puerta de la prisión. Escudó a Mister X. Lo respaldó. Lo salvó. Con ZP, par de par. Nunca hubo chivatazo a ETA. Gobierno no chivateó. Ni hablar con ETA. Mucho menos negociar. Cómo se atreven a acusar a ZP de esta infamia.
Aquí todo el mundo se cabrea. Desde los partidos a las fuerzas de seguridad. Se enteran por los medios. A mayor agitación visceral, más beatífica la sonrisa etrusca de don Alfredo. Que crea inseguridad ciudadana, que va, se trata de transparencia informativa. Que genera alarma social, que tampoco, que los españoles tienen gran madurez democrática. ¿Y la discreción, el tiento y la cautela que pide Zapatero cuando los piratas secuestran a nuestros compatriotas? Cada caso es un mundo, replica el clon de jesuita. Entonces, ¿cómo se va a llamar al niño? Muy sencillo. Don alfreddo. ¿Con doble d? Ajá. Con d doble. Oiga, que va a parecer italiano. Pues sí. De Sicilia. O de Nápoles. ¿Qué pasa? La araña negra nos tiene pillados en su red. La leche.
Un saludo.
ZAPATEAMIENTOS: VIVA "AÑA"
Palabro. Neologismo. Dícese de planteamientos que, como los del señor Zapatero, permiten pisotear y mentir a la vez sin que las cejas circunflejas se alteren ni la faz se sonroje. El presidente Zapatero se supera cada día. Miente tanto y de forma tan continuada, que uno se pregunta cuándo dirá una verdad. Verán.
En 2010 se creará empleo neto, dice. Omite explicar en qué mes se producirá ese fenómeno milagrero. De igual manera que no expresa el número de unidades de puestos de trabajo que se generarán. Nos prometió pleno empleo. Nos concede paro completo.
La advertencia de Rubalcaba sobre un posible atentado etarra obedece a una estrategia antiterrorista, excusa con voz misteriosa. Por supuesto. No obstante, dada su veleidad, dentro de un rato nos puede lanzar una nueva soflama. No olviden que los etarras pueden ser hombres de paz. Ni un rictus en el rostro, oiga. Ni un leve temblor en la comisura de los labios. El método Stanislavsky es una antigualla. La revolución teatral pasa por la escuela psoecialista de teatro.
La ministra Trujillo cedió su cartera a la ministra Corredor. En España, gracias a este cambio ministerial, la vivienda dejó de ser un problema. Ni se vende ni se alquila. Muerto el perro, la rabia acabó. Gran éxito de estas gobernantes. Excelente relevo. Triunfo del cambio. De Badajoz a Madrid. Eficacia.
Para cambio, el de Fomento. De Magdalena a Blanco. De una santa inocente a un santón faltón. Dónde va a parar. El señor Blanco ha impulsado las obras públicas y ha frenado el cachondeo. Lo que no se le puede discutir al ministro gallego es su pedigrí educativo. Ejemplo de universitarios. Modelo de esfuerzos en el estudio y en el trabajo. Paradigma de la carrera profesional. Gente militante/militar de partido.
Eso sí. El gran éxito del zapaterismo es la erradicación de la corrupción y del tranfuguismo. Ni el más humilde edil psoecialista ha sido imputado por actos de prevaricación. Ni uno solo. ¿Tránsfugas? Esa especie ruín no se conoce en el PSOE. Los Gürtel no anidan en esa formación, ¿se entera, articulista?
Podríase desplegar tan gran abanico de excelencias gubernamentales, que el marco del artículo sería insuficiente. Acabaré, pues, citando el zapateamiento más ejemplificante. Me refiero a la permanencia en el poder. ZP no ama el poder. El poder ama a ZP. Si por él fuera, tiempo ha que volvería a la venturosa vida pastoril de cunero. Lo que pasa es que el hombre se sacrifica. Por Dios se sacrifica. Bueno, por Dios, no, pero por la Alianza, sí. Por España se humilla. Bueno, por España, no, que Montilla y Patxi... Bueno por España menos Cataluña y País Vasco. ¡Eh, que Navarra, va en el lote. ¡Cucha, que els paisos mediterráneos, entran en la hucha. Bueno, por lo que quede. Entonces, por Aña. Todo por el PSOE. Por el PSOE, sí me arrodillo, ea. Bueno, pero mandadme a Felipe bien lejos de Madrid. Allá por Huelva. Que se entretenga en Doñana. Jefe, que el director del parque nacional es un biólogo de gran prestigio. Lo mandáis a un acuario de delfines. No te digo. Felipe, a Doñana. Está deseando.
ZP se queda con De la Vega, que le llama guapo. Con Bibiana, que practica la zp-latría. Con Leire, que es muy graciosa. Con Salgado, la obediente sin rechistar. Con Gabilondo. ¿El del 11-M? No, su hermano, don ángel siseñor. Y, sobre todo, con Chaves. ¿El de Matsa? El mismo. Mismamente. Masmimente. Memamente. Bueno, Manolo, dí el mismo y se acabó.
Zapateamientos. ¡Qué carga, opaíto, qué lastre! De España a Aña, tiene cojera la cosa.
Un saludo y un año más feliz que el que dejamos atrás.





